Tuesday, July 25, 2017

Gran artículo: El auto-racismo musulmán o el "síndrome de las bajas expectativas" - Ben-Dror Yemeni - Ynet



Hay un problema con los musulmanes. Son seres humanos. Son nuestros iguales. Pero a veces insisten en ser tratados como niños pequeños. La última vez, fue la disputa por las llamadas a la oración del almuecín. No es que el "proyecto de los almuecín" fuera especialmente inteligente, pero es un hecho que también existen restricciones similares en los países musulmanes, y en Arabia Saudita hay incluso una fatwa contra el ruido excesivo. Sin embargo, usaron el motivo de "una ofensa a nuestro honor" cuando se trataba de limitar los decibelios únicamente en la llamada nocturna.

Cuando la persona considerada como su líder religioso más importante, Yusuf al-Qaradawi, llamó a los musulmanes a terminar el trabajo de Hitler, no hubo protestas en Occidente. Y cuando caricaturas antisemitas se publican regularmente en periódicos del mundo musulmán, no hay reacciones enojadas de los judíos. Los musulmanes no han sido atacados con piedras, cuchillos o automóviles. No hemos oído hablar de "una ofensa a nuestro honor". Pero cuando las caricaturas de Muhammad fueron publicadas en Dinamarca, provocaron una serie de sangrientas protestas en todo el mundo. Decenas fueron asesinados. Los edificios del consulado fueron incendiados. Después de todo, había "una ofensa a su honor".

Ahora se trata de los detectores de metales . Es cierto que es una medida de prevención del terrorismo. Es cierto que los propios musulmanes son las principales víctimas del terror. Es cierto que la idea de colocar los detectores de metales se decidió después de que tres yihadistas ingresaran en el Monte del Templo con armas. Es verdad que podría suceder otra vez. Pero eso no importa. El motivo de la "ofensa a nuestro honor" ha reaparecido.

En la ciudad de La Meca, en Arabia Saudita, hay preocupaciones similares. Allí hay 5.000 cámaras de televisión de circuito cerrado. Cada movimiento se registra. Se controla a todo sospechoso. Además, la empresa a cargo de la seguridad, G4S, es una empresa británica. Una de las medidas de seguridad es un brazalete electrónico conectado a cada uno de los millones de peregrinos durante toda su estancia en el reino, permitiendo a las autoridades monitorizar a todos y cada uno de ellos. Los británicos controlan la información. Eso no ha detenido la peregrinación. Es posible que en lugar de detectores de metales, Israel pueda dejar claro que cualquier medida que sea aceptable en el lugar más sagrado de los musulmanes se puede utilizar también en su tercer lugar más sagrado.

Lo triste es que las amenazas están funcionando. Los detectores de metales probablemente serán removidos. Debido a que la reacción enojada - junto con la cooperación entre Fatah y el mufti de Jerusalén, Muhammad Hussein, y la incitación de Hamas - es completamente irracional. ¿Esto es debido a la ocupación? No nos hagan reír. Ellos no son precisamente unos activistas por la paz.

En una ceremonia transmitida por la televisión palestina, el anfitrión, un miembro de Fatah, dijo: "Nuestra guerra contra los descendientes de los monos y los cerdos (los judíos) es una guerra de religión y de fe". Hussein, que habló después de él, pronunció los célebres versos calumniosos, que "la resurrección de los muertos no llegará hasta que peleéis contra los judíos", con un llamamiento a matar a los judíos. Eso fue en 2012. No había detectores de metales entonces. Pero el coro es el mismo coro.

No se trata de todos los musulmanes, lejos de ello. Pero, ¿dónde están los musulmanes moderados? ¿Los sanos? ¿Por qué están callados? ¿Por qué están permitiendo este doble estándar, por qué se tratan a si mismos de acuerdo con el "síndrome de unas bajas expectativas", la cual establece muy débiles expectativas de racionalidad en el comportamiento de ciertas poblaciones. Después de todo, esto es racismo para todos los efectos.

Sólo pocas personas hablan. Las que han tenido bastante con ese racismo. Los que se piensan iguales al resto de los hombres. Ellos son los que tienen el valor de salir en contra de esa autodecepción. Pero son pocos. Ocasionalmente, hablan firmemente incluso en los medios panárabes. Algunos de ellos están obligados a vivir en constante temor o con guardaespaldas.

Cuando estas pocas personas se conviertan en un movimiento significativo, será una noticia maravillosa para el mundo en general y para los musulmanes en particular. Y no, no tiene nada que ver con la ocupación. Tiene que ver con el racismo, con los musulmanes regocijándose de abrazar esa inferioridad. Y mientras este auto-racismo continúe, también se mantendrá esa inferioridad.

Después del ataque al Monte del Templo, los miembros de la Knesset de la Lista Árabe Conjunta y los representantes del Alto Comité Árabe expresaron unas escasas reservas. Están en contra de la violencia. Qué bonito viniendo de ellos. Pero luego vino el "pero", colocando toda la responsabilidad sobre Israel. Estamos en contra, dijeron, pero es por la ocupación. La parte dedicada a expresar sus reservas ante la violencia representaba una mínima parte de la declaración, mientras que la mayor parte del texto estaba dedicado a una justificación de la "legítima resistencia a la ocupación". Bla, bla, bla, bla... En otras palabras, no era una oportunidad para condenar la violencia. Era otra oportunidad de decir algo en contra de Israel y echarle las culpas.

Las reacciones de los dirigentes del público árabe me recuerdan las reacciones de los intelectuales de las "fuerzas de progreso" - no todas, pero muchas de ellas- tras el ataque a las oficinas del diario satírico francés Charlie Hebdo . Hablaron contra la violencia. Y luego vino el "pero", que era una acusación contra Occidente, contra los bombardeos en Irak, en Siria, en Afganistán. En resumen, todo era culpa del Occidente. Según esto, los terroristas no tenían otra opción que responder. Las reacciones de Noam Chomsky, el ídolo de las fuerzas del progreso del mundo libre, y Tariq Ramadan, un destacado orador de los musulmanes europeos y de la Hermandad Musulmana, pertenecían al mismo registro.

Salman Rushdie llamó a toda esa gente la "Brigada del pero". Ofrecen una condena débil, para cumplir con su obligación, y luego presentan inmediatamente el "pero" seguido de una serie de justificaciones.

Parece que no hay diferencia entre las reacciones al ataque terrorista en París y las reacciones al ataque terrorista en el Monte del Templo. Es una enfermedad compartida por muchas personas.

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