Saturday, January 06, 2018

Los "más moderados" entre la moderación árabe: Manifestantes tunecinos destruyen una exposición sobre el Holocausto en la Biblioteca Nacional de Túnez - Israel Hayom



Manifestantes tunecinos destruyeron una exposición sobre el Holocausto en la Biblioteca Nacional de la capital de Túnez el mes pasado, según un despacho especial publicado el miércoles por el Middle East Media Research Institute (MEMRI)

Citando un informe de Meem, una revista en línea de mujeres árabes, MEMRI informa que los manifestantes se presentaron ante la apertura de la exposición el 15 de diciembre, derribando carteles y corearon: "Palestina libre, fuera los sionistas".

Según Meem, la exhibición fue apoyada por el Museo del Holocausto de Washington, la Organización de las Naciones Unidas para la Educación, la Ciencia y la Cultura, la ONU y la Fundación Rosa Luxemburg, una ONG con oficinas regionales en Ramallah y Tel Aviv.

La web de la Fundación Rosa Luxemburgo informa que la organización "se enfoca en fortalecer los elementos democráticos de la sociedad civil" y "promueve la educación alternativa basada en los principios de democracia, justicia social, ausencia de violencia y cooperación regional e internacional pacífica".

El organizador de la exposición, el profesor de la Universidad Tunecina Habib Kazdaghli, comentaba: "Esta es una exposición documental histórica, que expone y denuncia la propaganda nazi. Vi grandes exposiciones en la sede de la UNESCO en 2016. Contacté al comisario y le comenté que si podían hacer unas imágenes más pequeñas, entonces podríamos mostrárselas a nuestra juventud".

La exposición se inauguró una semana después de la decisión del presidente estadounidense Donald Trump de reconocer oficialmente a Jerusalén como la capital de Israel, una decisión que indignó a muchos en el mundo árabe, pero "las negociaciones sobre esta exhibición se realizaron hace meses", dijo Kazdaghli.

"Por mera coincidencia, la declaración de Trump [sobre Jerusalén] se realizó en esos momentos, pero esto no cambia nada. Lo que Trump dijo no es nada nuevo", dijo, refiriéndose a que el Congreso de los Estados Unidos aprobó la Ley de la Embajada de Jerusalén en 1995, reconociendo a Jerusalén como la capital de Israel y requiriendo que la embajada de los EEUU en Israel fuera trasladada a la capital. Hasta Trump, todos los presidentes de los Estados Unidos han invocado una cláusula en la ley que permite diferir la transferencia de la embajada.

"El propósito de esta exposición es hacer que nuestros niños amen la historia", dijo Kazdaghli. "Soy historiador, pero a mis hijos no les gusta la historia".

Sin embargo, uno de los manifestantes contrarios a la exposición, Hamida Bessaad, es una investigadora de la Biblioteca Nacional.
"Hemos venido aquí, como empleados de la Biblioteca Nacional, miembros del sindicato, investigadores y lectores, para oponernos a esta exhibición, sobre todo porque he conocido la declaración [del organizador] de que planeaba incorporarla en el plan de estudios". 
"Quiere que nuestros hijos pequeños conozcan la historia de los judíos y conozcan su Holocausto. Él parece estar molesto porque los niños tunecinos no conozcan el Holocausto de los judíos. Pero no le molesta que los niños de Palestina estén pasando por un Holocausto desde 1948 y hasta el día de hoy". 
"Los empleados, intelectuales, lectores e investigadores de la Biblioteca Nacional se oponen a la normalización [de las relaciones con Israel] y a la propaganda de los judíos".
Kawthar Chebbi, una activista de la sociedad civil, dijo: "A nuestros jóvenes se les está lavando el cerebro con mentiras y mitos vacíos. Este mito de hace décadas sobre un supuesto genocidio del pueblo judío por parte del régimen nazi... es una mentira para promover la entidad sionista y al 'Estado israelí'".

El activista político Omar Al-Majri comentó: "El Holocausto fue perpetrado por el movimiento sionista en colaboración con los nazis para transferir a los judíos a Palestina. Esta es una verdad histórica que a Habib Kazdaghli le gusta ignorar".

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Thursday, November 09, 2017

El 67% de los árabes israelíes consideran que el Estado de Israel no tiene derecho a definirse como judío - Liel Leibovitz - Tablet



Una encuesta publicada ayer por el Instituto de Democracia de Israel encontró que la mayoría de los ciudadanos árabes del país rechazaron el derecho del estado a llamarse a sí mismo un estado judío. Según el estudio, titulado "Una sociedad limitada", el 67% de los encuestados árabes israelíes dijeron que "el Estado de Israel no tenía derecho a ser definido como el hogar nacional del pueblo judío", mientras que el 58% de los judíos dijo que "aquellos que no están dispuestos a declarar que Israel es el hogar nacional del pueblo judío deberían perder el derecho al voto". De manera similar, el 69% de los árabes cree que sus vecinos judíos no les consideran parte integral de la sociedad israelí, y el 63% de los judíos creen que los árabes israelíes no se perciben a sí mismos como parte de la sociedad israelí.

La imagen se pone aún más sombría a medida que se desarrolla la encuesta. Cuando se les preguntó acerca de sus creencias con respecto al otro grupo, el 50.5% de los encuestados árabes dijeron que estaban convencidos de que los judíos eran personas violentas, mientras que el 51% de los judíos pensaban lo mismo de los árabes.

Pero cualquiera que busque la parte buena solo tiene que buscar en los lugares de trabajo israelíes para hallar un poco de esperanza desenfrenada. Entre los judíos y árabes que trabajan juntos, el 89.5% de los judíos y el 95% de los árabes describieron las relaciones entre ambos grupos como buenas o muy buenas.

Es difícil, si no imposible, apuntar a una dirección específica hacia la que la relación entre los judíos y árabes de Israel se está moviendo”, dijo el propio Instituto en un comunicado oficial. "Aquí, tenemos simultáneamente dos tendencias contradictorias, una que indica tendencia hacia la asimilación y la otra alienación".

Un buen primer paso para asegurarse de que todos vean que el vaso está medio lleno puede tener que ver con el lenguaje. Según la encuesta, solo el 6% de los judíos israelíes actualmente pueden conversar en árabe, en comparación con el 69% de los árabes israelíes que dominan el hebreo.

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Saturday, November 04, 2017

Antisemitismo moderado - Gérard Biard - Charlie Hebdo



Con todos los complot que fomentan los judíos, uno se pregunta cómo todavía encuentran tiempo para controlar las finanzas internacionales, dirigir el universo y comerse a los pequeños niños palestinos. Tomemos el caso de ese valiente predicador musulmán Tariq Ramadan, que realiza cursos y conferencias en todo el mundo para sembrar la buena palabra islamista y más afinidades, y que ahora está siendo acusado de violación por dos ex groupies. Y bien! ¿Quién creen que maneja los hilos de esta escandalosa maquinación islamófoba? Los judíos, por supuesto.

En este affaire, el Islam se comporta como cualquier religión cuando algunos de sus miembros más prominentes se ven involucrados en casos de violencia sexual: silencio púdico de las autoridades y sus representantes. Pero no todos guardan un prudente mutismo. Las raras reacciones que emanan de lo que se llama muy impropiamente "la comunidad musulmana" son incluso de una bella franqueza. Se pueden resumir en dos palabras: conspiración judía. En las redes sociales, la ex salafista Henda Ayari, la primera en haber presentado una queja contra el gurú del doble discurso, es tratada copiosamente como una "prostituta sionista". Y Tariq Ramadan es, por supuesto, la víctima de un "golpe" organizado por "círculos sionistas".

Continuemos, empujemos la teoría aún más: ¿por qué él mismo no sería un agente encubierto del Mossad encargado con estos actos de desacreditar al Islam? El conspiracionismo autoriza a casi cualquier cosa y a todo - a condición de que Israel siempre esté asociado a esos misteriosos complot, por supuesto -, y no se priva de nada.

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Thursday, October 26, 2017

Un israelí gana la medalla de oro en judo en Abu Dhabi, pero se niegan a tocar su himno nacional, por lo que él lo canta para sí mismo - Yair Rosenberg



Hoy, el israelí Tal Flicker ganó la medalla de oro en su categoría de judo en el Grand Slam de Abu Dhabi. En contravención de las reglas y directivas explícitas de la Federación Internacional de Judo, Flicker y todos los demás atletas israelíes en el torneo tenían prohibido competir bajo la bandera israelí. Así que cuando Flicker subió al podio de los ganadores, no solo no se mostró su bandera, sino que los organizadores se negaron a tocar el himno nacional israelí, sustituyéndolos por la bandera y el himno de la Federación Internacional de Judo.

Por lo que Flicker tuvo que cantar en silencio el himno israelí, HaTikvah, para si mismo.

El momento de ese digno desafío de Flicker frente a la intolerancia árabe se disparó rápidamente en las redes sociales, atrayendo aplausos de todo el mundo desde West Wing y el actor de Scandal Josh Malina hasta Ruth Davidson, la directora de los conservadores escoceses británicos:

"Israel es mi país, y estoy orgulloso de ser israelí", dijo Flicker a las noticias del Canal 2 de Israel después del evento. "El himno que tocaron, el de la federación mundial de judo, era solo ruido de fondo ya que yo estaba cantando HaTikvah desde mi corazón".

"Estoy orgulloso de mi país. El mundo entero sabe que somos de Israel, sabe a quién representamos. El hecho de que escondieron nuestra bandera fue solamente un parche en nuestra bandera".

No es la primera vez que los atletas israelíes, y en particular los judokas, se han enfrentado a su discriminación en las competiciones deportivas. Más recientemente, en los Juegos Olímpicos de Río en 2016, un judoka egipcio se negó a estrechar la mano de O Sasson después de que el israelí le venció. (Sasson se llevaría a casa la medalla de bronce). Y en esas mismas Olimpiadas, los atletas libaneses impidieron que el equipo de Israel subiera al autobús que se suponía que compartirían.

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Sunday, October 22, 2017

Grave y reveladora metedura de pata de la Autoridad Palestina - LPHinfo



La representación de la Autoridad Palestina en Colombia publicó un tweet en su web oficial citando a Yasser Arafat donde éste decía:
 "El fin de Israel es el objetivo de nuestra lucha, y no tiene en cuenta concesión y mediación... No queremos paz, queremos guerra, victoria" (captado desde la embajada de Israel en Colombia).
Curiosamente, el tweet fue eliminado unas horas más tarde, después de que el canal israelí Aroutz 1 reveló el caso.

El Ministerio de Asuntos Exteriores de Israel ha denunciado enérgicamente este tweet que "ilustra perfectamente el testamento de odio y muerte dejado por Yasser Arafat a sus sucesores". Por su parte, el embajador israelí en Bogotá, Marco Sermoneta, contactó con las autoridades colombianas para llamar su atención sobre esta publicación y que sean conscientes de que hay que creer lo que dicen los árabes palestinos cuando hablan de esta manera.

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Saturday, October 14, 2017

Diputada árabe israelí: Los judíos no tienen derecho a la autodeterminación - Arutz 7



Hablando ante el The Jerusalem Fund and Palestine Center en Dallas la semana pasada, la diputada árabe Hanin Zoabi (Lista Árabe Conjunta) admitió abiertamente que los judíos no tienen derecho a la autodeterminación y que Israel no debería existir como Estado judío.

"Es la igualdad la que desafía la definición de Israel como un Estado judío", dijo Zoabi. "Utilizamos a esta democracia... por supuesto, está la cuestión de por qué usted... da legitimidad a Israel cuando está dentro de la Knesset. Esto es cierto. Pero recuerden, les estoy diciendo que ahora tenemos la capacidad de utilizar estas herramientas, las herramientas democráticas, para nuestros propios intereses, para nuestro enfoque nacional palestino [sic]".

"El régimen militar (es decir, Israel) trata de ser más liberal, más sofisticado con nosotros, y nuevamente para negar nuestra identidad... No basta con que Israel salga, debe abandonar totalmente Gaza y Cisjordania".

"El sionismo también debe abandonar toda la zona... Hay artículos en el Haaretz, que ustedes pueden leer, donde Israel se asemeja en la actualidad a la Alemania de los años treinta... También dentro de esta visión, es preciso definir la cuestión de la autodeterminación, no para los judíos, sino para los israelíes".

Zoabi entonces afirmó que el pueblo judío no es una nación, aunque admitió que Israel, ajeno a un estado judío, tiene derecho a la autodeterminación.

"La respuesta que damos es que los judíos no son una nación, así que no podemos hablar de la autodeterminación para el pueblo judío. Pero para los israelíes, ellos sí pueden disponer de autodeterminación, pero no como un estado judío, sino dentro de un estado democrático secular".

"Terminaré diciendo que nuestra lucha por los derechos humanos... por la igualdad colectiva y cívica... y por el derecho al retorno de los refugiados... cuando dicen que esto nos eliminará, que esta democracia nos eliminará... esto es una prueba más de que el sionismo es racismo".

Zoabi entonces exhortó a cesar la coordinación de seguridad con Israel y no conceder la ciudadanía automática a ningún judío que desee emigrar bajo la Ley de Retorno.

"¿Qué hacer?", se preguntó Zoabi. "A nivel macro, no lo sé, pero sí lo sé a nivel micro, deteniendo de inmediato la coordinación de seguridad... pero la visión... Bueno, esto es lo que decimos. Nuestra visión es la plena igualdad, el derecho de retorno de los refugiados, cambiando todas las leyes de ciudadanía, para que no haya ninguna garantía automática, ninguna ciudadanía automática para ningún judío y, por supuesto, el derecho a regresar a las aldeas y a las casas de los refugiados palestinos".

"Los judíos que no quieren aceptar esto, entonces se les debe permitir partir, para regresar (a sus países de origen). La visión de un estado, de un estado democrático, conlleva un compromiso enorme. No habrá un cien por ciento de justicia... Se precisa también de gran fuerza, frente a la comunidad internacional que sí, nos están sugiriendo un enorme compromiso histórico [sic], para renunciar al nombre incluso de Palestina en Haifa... Esto es, para nosotros, todo un compromiso".

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Tuesday, July 25, 2017

Gran artículo: El auto-racismo musulmán o el "síndrome de las bajas expectativas" - Ben-Dror Yemeni - Ynet



Hay un problema con los musulmanes. Son seres humanos. Son nuestros iguales. Pero a veces insisten en ser tratados como niños pequeños. La última vez, fue la disputa por las llamadas a la oración del almuecín. No es que el "proyecto de los almuecín" fuera especialmente inteligente, pero es un hecho que también existen restricciones similares en los países musulmanes, y en Arabia Saudita hay incluso una fatwa contra el ruido excesivo. Sin embargo, usaron el motivo de "una ofensa a nuestro honor" cuando se trataba de limitar los decibelios únicamente en la llamada nocturna.

Cuando la persona considerada como su líder religioso más importante, Yusuf al-Qaradawi, llamó a los musulmanes a terminar el trabajo de Hitler, no hubo protestas en Occidente. Y cuando caricaturas antisemitas se publican regularmente en periódicos del mundo musulmán, no hay reacciones enojadas de los judíos. Los musulmanes no han sido atacados con piedras, cuchillos o automóviles. No hemos oído hablar de "una ofensa a nuestro honor". Pero cuando las caricaturas de Muhammad fueron publicadas en Dinamarca, provocaron una serie de sangrientas protestas en todo el mundo. Decenas fueron asesinados. Los edificios del consulado fueron incendiados. Después de todo, había "una ofensa a su honor".

Ahora se trata de los detectores de metales . Es cierto que es una medida de prevención del terrorismo. Es cierto que los propios musulmanes son las principales víctimas del terror. Es cierto que la idea de colocar los detectores de metales se decidió después de que tres yihadistas ingresaran en el Monte del Templo con armas. Es verdad que podría suceder otra vez. Pero eso no importa. El motivo de la "ofensa a nuestro honor" ha reaparecido.

En la ciudad de La Meca, en Arabia Saudita, hay preocupaciones similares. Allí hay 5.000 cámaras de televisión de circuito cerrado. Cada movimiento se registra. Se controla a todo sospechoso. Además, la empresa a cargo de la seguridad, G4S, es una empresa británica. Una de las medidas de seguridad es un brazalete electrónico conectado a cada uno de los millones de peregrinos durante toda su estancia en el reino, permitiendo a las autoridades monitorizar a todos y cada uno de ellos. Los británicos controlan la información. Eso no ha detenido la peregrinación. Es posible que en lugar de detectores de metales, Israel pueda dejar claro que cualquier medida que sea aceptable en el lugar más sagrado de los musulmanes se puede utilizar también en su tercer lugar más sagrado.

Lo triste es que las amenazas están funcionando. Los detectores de metales probablemente serán removidos. Debido a que la reacción enojada - junto con la cooperación entre Fatah y el mufti de Jerusalén, Muhammad Hussein, y la incitación de Hamas - es completamente irracional. ¿Esto es debido a la ocupación? No nos hagan reír. Ellos no son precisamente unos activistas por la paz.

En una ceremonia transmitida por la televisión palestina, el anfitrión, un miembro de Fatah, dijo: "Nuestra guerra contra los descendientes de los monos y los cerdos (los judíos) es una guerra de religión y de fe". Hussein, que habló después de él, pronunció los célebres versos calumniosos, que "la resurrección de los muertos no llegará hasta que peleéis contra los judíos", con un llamamiento a matar a los judíos. Eso fue en 2012. No había detectores de metales entonces. Pero el coro es el mismo coro.

No se trata de todos los musulmanes, lejos de ello. Pero, ¿dónde están los musulmanes moderados? ¿Los sanos? ¿Por qué están callados? ¿Por qué están permitiendo este doble estándar, por qué se tratan a si mismos de acuerdo con el "síndrome de unas bajas expectativas", la cual establece muy débiles expectativas de racionalidad en el comportamiento de ciertas poblaciones. Después de todo, esto es racismo para todos los efectos.

Sólo pocas personas hablan. Las que han tenido bastante con ese racismo. Los que se piensan iguales al resto de los hombres. Ellos son los que tienen el valor de salir en contra de esa autodecepción. Pero son pocos. Ocasionalmente, hablan firmemente incluso en los medios panárabes. Algunos de ellos están obligados a vivir en constante temor o con guardaespaldas.

Cuando estas pocas personas se conviertan en un movimiento significativo, será una noticia maravillosa para el mundo en general y para los musulmanes en particular. Y no, no tiene nada que ver con la ocupación. Tiene que ver con el racismo, con los musulmanes regocijándose de abrazar esa inferioridad. Y mientras este auto-racismo continúe, también se mantendrá esa inferioridad.

Después del ataque al Monte del Templo, los miembros de la Knesset de la Lista Árabe Conjunta y los representantes del Alto Comité Árabe expresaron unas escasas reservas. Están en contra de la violencia. Qué bonito viniendo de ellos. Pero luego vino el "pero", colocando toda la responsabilidad sobre Israel. Estamos en contra, dijeron, pero es por la ocupación. La parte dedicada a expresar sus reservas ante la violencia representaba una mínima parte de la declaración, mientras que la mayor parte del texto estaba dedicado a una justificación de la "legítima resistencia a la ocupación". Bla, bla, bla, bla... En otras palabras, no era una oportunidad para condenar la violencia. Era otra oportunidad de decir algo en contra de Israel y echarle las culpas.

Las reacciones de los dirigentes del público árabe me recuerdan las reacciones de los intelectuales de las "fuerzas de progreso" - no todas, pero muchas de ellas- tras el ataque a las oficinas del diario satírico francés Charlie Hebdo . Hablaron contra la violencia. Y luego vino el "pero", que era una acusación contra Occidente, contra los bombardeos en Irak, en Siria, en Afganistán. En resumen, todo era culpa del Occidente. Según esto, los terroristas no tenían otra opción que responder. Las reacciones de Noam Chomsky, el ídolo de las fuerzas del progreso del mundo libre, y Tariq Ramadan, un destacado orador de los musulmanes europeos y de la Hermandad Musulmana, pertenecían al mismo registro.

Salman Rushdie llamó a toda esa gente la "Brigada del pero". Ofrecen una condena débil, para cumplir con su obligación, y luego presentan inmediatamente el "pero" seguido de una serie de justificaciones.

Parece que no hay diferencia entre las reacciones al ataque terrorista en París y las reacciones al ataque terrorista en el Monte del Templo. Es una enfermedad compartida por muchas personas.

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Sunday, December 18, 2016

Unos árabes israelíes "moderados": El municipio de Nazareth honra a un terrorista que llevó a cabo un letal ataque terrorista en 2015 asesinando a 3 israelíes - Arutz Sheva



La semana pasada, el municipio de Nazaret, una ciudad predominantemente árabe de Israel encabezada por su alcalde árabe Ali Salam, llevó a cabo un evento donde se glorificó al asesino terrorista Baha Alyan. Junto con un cómplice, Alyan asesinó a 3 israelíes en un autobús en Jerusalén el año pasado.

En el evento, el coordinador del acto de homenaje, Saeb Masawrah, de la organismo patrocinador árabe Inma'a, señaló que se trataba de "completar el mensaje del mártir Baha Alyan", agradeciendo que el "municipio de Nazaret apoyara el proyecto".

Anteriormente al ataque terrorista protagonizado por Baha Alyan en el que asesinó a 3 civiles israelíes inocentes, había establecido una cadena de lectores en Jerusalén. Es bajo este pretexto que Nazaret le ha honrado. Sin embargo, su legado público más conocido es el asesinato de 3 personas inocentes. El 13 de octubre de 2015, Baha Alyan y Bilal Ghanem subieron a un autobús en el barrio Armon Hanatziv de Jerusalén con una pistola y un cuchillo y atacaron a sus pasajeros, matando a los civiles israelíes Haviv Haim (78), Alon Govberg (51), Richard Lakin (76), y causando heridas a otros 3 israelíes.

Alyan fue muerto a tiros por un guardia de seguridad israelí próximo al atentado y Ghanem, un terrorista de Hamas que estuvo en una prisión israelí en 2013-2014, fue herido. Ghanem está cumpliendo 3 cadenas perpetuas por estos asesinatos.

Irónicamente, el diario árabe Al-Quds describe la cadena de lectores ideada previamente por este asesino como un intento de "adquirir conocimientos en una ciudad que cada día intenta mantenerse firme en contra de la violencia, la intolerancia y el sectarismo".

"Como un signo de honor para el alma del mártir de Jerusalén, el shahid  Baha Alyan (es decir, ese mismo terrorista que mató a 3 civiles), quien organizó una larga cadena de lectores que en 2014 rodeando los muros de Jerusalén, la ciudad de Nazaret ha seguido su ejemplo y ha organizado una cadena más larga de los lectores que se extendía desde la plaza del barrio de la primavera, dentro de la Ciudad Vieja, hasta la Iglesia de la Anunciación, bajo el título de Nazaret Lee".

"Cientos de estudiantes de la escuela primaria y secundaria, además de jóvenes de todas las edades, se dispusieron ayer en filas durante la mañana y se sentaron, a veces en cuclillas, o en los bancos públicos de la ciudad, mientras cada uno tenía un libro en su regazo y lo leía con el fin de adquirir conocimientos en una ciudad que cada día intenta mantenerse firme en contra de la violencia, la intolerancia y el sectarismo. 

Este paso se ha dado gracias a la cooperación entre la Asociación Inma'a  y el municipio Nazaret. Nos ha parecido adecuado establecer una mayor y más larga cadena de lectores en la ciudad de Nazaret como una conclusión del mensaje del mártir Baha Alyan que salió de Jerusalén".

Nos reunimos aquí con el fin de hacer hincapié en nuestra unidad como árabes en cualquier parte, y vamos a completar el mensaje en todas las ciudades y pueblos árabes".

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Sunday, November 09, 2014

Ya iba siendo hora

Friday, July 22, 2011

La Unesco islamiza a Maimónides - Elder of Ziyon & Giulio Meotti



Ynet tiene un artículo muy bueno de Giulio Meotti donde reprueba a la UNESCO por entender que la agencia está participando activamente en la lucha contra Israel, e inclusive en contra de la cultura y la historia judía - sobre todo si los hechos históricos que han acontecido caen en el "lado equivocado" de la una imaginaria línea verde.
Los árabes tienen dificultades a la hora de presentar de manera convincente a Israel como un usurpador de territorios siempre y cuando el mundo crea que hay una enorme relación entre la gente de la Biblia y la Tierra de la Biblia. La UNESCO contribuye en ese sentido al representar la historia judía en el Oriente Medio como nada más que una breve estancia insignificante, una breve estancia llevada a cabo por unos colonizadores arrogantes.

La UNESCO parece negar que el pueblo judío edificara sus raíces en Israel hace más de 4.000 años, o que 1.000 años antes de Cristo, el Rey David hizo de Jerusalén la ciudad judía por excelencia, nunca abandonada por completo, incluso en tiempos de persecución mortal.

La Ciudad de David en Jerusalén, el principal objetivo anti-judío de la furia de la UNESCO, es actualmente la más “caliente” excavación arqueológica mundial, de donde se extraen objetos bíblicos y se hallan antiguos cementerios y sellos reales. Para ello, la UNESCO está utilizando la arqueología para atacar a Israel y presentar a los arqueólogos israelíes como ideólogos nacionalistas.

En los últimos años, la UNESCO ha estrechado su colaboración con la ISESCO, el organismo cultural de la Organización de la Conferencia Islámica. Según la propaganda de la ISESCO, la historia bíblica y los templos judíos son únicamente ficción, siendo realmente esos alegados “monumentos judíos tesoros islámicos robados por los sionistas e israelíes”, y los trabajos arqueológicos israelíes unos actos criminales contra los musulmanes.

La ideología que desliza la UNESCO describe a los judíos como nada más que unos invasores y colonizadores, mientras que los musulmanes que invadieron el país y lo devastaron en el siglo VII son, por algún salto inexplicable en el tiempo, los auténticos descendientes de los llamados "indígenas cananeos". En el 2010, la UNESCO decidió que la Tumba de Raquel y la Cueva de los Patriarcas de Hebrón eran realmente "mezquitas". Los países occidentales no formularon ninguna protesta ante esta conversión. La UNESCO nunca mencionó que además de la famosa Tumba de los Patriarcas bíblicos, Hebrón también contiene la tumba del primer juez (Otniel Ben Kenaz), la tumba de los generales y confidentes de Saúl y David, además de las tumbas de Ruth y Jesse, la abuela y padre de David, respectivamente.

Tampoco hay ninguna palabra por parte de la UNESCO sobre el hecho de que la tumba de Raquel sea unánimemente venerada como la tumba de una de las grandes mujeres de la Biblia, la esposa de Jacob, y una madre judía bendecida. Durante la segunda Intifada, la UNESCO condenó a Israel por la destrucción y los daños causados al patrimonio cultural situado en los territorios palestinos "como un crimen contra el patrimonio cultural común de la humanidad". Sin embargo, esa misma UNESCO se mantuvo en silencio cuando una turba de palestinos destruyó la tumba de José, un importante santuario religioso judío, y construyó una mezquita en dicho lugar. Ya en los comienzos de la Segunda Intifada, los terroristas palestinos atacaron la tumba de Raquel, y durante 41 días se les impidió a los judíos visitar el recinto. La UNESCO nunca condenó estos hechos.

Recientemente, decenas de tumbas del cementerio del Monte de los Olivos en Jerusalén fueron objeto de actos de vandalismo, el último de una serie de ataques al cementerio más antiguo del judaísmo, donde los judíos han sido enterrados desde los tiempos bíblicos. Una vez más, la UNESCO permaneció muda.
Pero esta parte del artículo me impresionó aún más:
En una nota final de un reciente informe de la UNESCO sobre la ciencia, el médico y teólogo judío Maimónides es clasificado y considerado como un “musulmán” llamado Moussa ben Maimoun. Por lo tanto, Rambam – acrónimo del rabino Moshe Ben Maimon - se ha visto obligado a "convertirse" al Islam por mediación de los historiadores revisionistas de la ONU. Durante la Edad Media, la Inquisición francesa confiscó y quemó los libros de Maimónides. Hoy en día, y desde los elegantes bulevares parisinos, los nuevos inquisidores de la UNESCO están siguiendo la misma terrible solución de representar la historia y la Tierra Santa como "Judenrein".
Le pregunté a Meotti por ese documento de la UNESCO donde se califica a Maimónides (Rambam) de sabio musulmán, y después de una breve búsqueda lo encontró. Procede de una versión francesa de un informe de la UNESCO de diciembre 2010 y con relación a la ciencia en el mundo árabe. El documento aparece como redactado por Adnan Badran:
Una vez que Toledo fue recuperada a los moros por los cruzados en 1085, los sabios y eruditos europeos afluyeron allí para traducir los antiguos textos clásicos del griego (que Europa ya había olvidado) al árabe y hebreo, y después al latín, contribuyendo de esa manera a la primera parte de la Edad Media europea (1100-1543). Los nombres de algunos de esos sabios europeos aparecen en la literatura científica al lado de un gran número de eruditos y sabios musulmanes, entre los cuales Ibn Rushd (Averroes), Moussa ibn Maimoun (Maimónides), Tousi e Ibn Nafis.
Esta “islamización” de Maimonides contrasta ampliamente con la forma de trabajar de la UNESCO. En 1986, se organizó una mesa redonda para celebrar el 850 aniversario del nacimiento de Maimónides, dedicándole ese mismo año, junto a Averrores, un número especial de su revista cultural en la cual se destacaban sus raíces judías. En ese número especial se menciona que era conocido como Rambam y su nombre aparece como Moisés ben Maimun.

Esto parece que comenzó a cambiar a medida que la UNESCO comenzaba a restar importancia a su judaísmo. En su descripción de Córdoba, por ejemplo, se refieren a él como "Musa-ibn-Maymun". Y ahora parece haberse dado el último paso, ya es musulmán.

Este no es el habitual antisionismo que nos toca esperar de la ONU. Este es un cuadro persistente de la negación de la historia y la cultura judía. En otras palabras, estos hechos ratifican el alegado antisemitismo de la ONU.

Elder Of Ziyon

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Thursday, July 14, 2011

Las raíces dhimmis del conflicto árabe-israelí - Lyn Julius - The Propagandist


Rabino sefardí discutiendo los términos de la rendición del barrio judío de Jerusalén con militares de la Legión árabe (Junio de 1948) - John Phillips


Ancianos judíos partiendo por la puerta de Sión tras su expulsión del barrio judío de Jerusalén en Junio de 1948 - John Phillips

Seis pequeñas palabras. Eso es todo lo que se necesita para poner fin al conflicto entre Israel y los palestinos. Así lo dijo Benjamin Netanyahu la semana pasada, en vísperas de una nueva reunión del Cuarteto para reactivar el proceso diplomático entre israelíes y palestinos.

Esas palabras son: "Voy a aceptar el Estado judío".

Es cierto que últimamente, y de vez en cuando, las hemos oído pronunciar, pero nunca de los labios de un dirigente palestino. A principios de junio, Nabil Shaath le dijo a un periódico árabe que los palestinos nunca reconocerán a un Estado judío, sólo a un Estado de los judíos, musulmanes y cristianos de Israel.

Hasta que Netanyahu decidió tomar una posición firme sobre la aceptación de "Israel como un Estado judío", los negociadores israelíes suponían que si los árabes aceptaban la "solución de dos Estados" (pero sin la continuación, “para dos pueblos”) eso suponía que automáticamente aceptaban a Israel como Estado judío. Pero no lo hacen. Después de que obtengan el próximo septiembre la aprobación de la ONU como Estado independiente de Palestina - en la Ribera Occidental y Gaza -, los palestinos pasarán a su próximo objetivo: el logro de su "derecho de retorno" a Israel propiamente dicho, un mero eufemismo infalible para convertir a Israel en un estado de mayoría árabe.

La negativa a pronunciar esas seis palabras apunta a que ese rechazo árabe es el corazón del conflicto. Como afirma Netanyahu, "La cuestión no es más como se denomine a si mismo Israel, sino más bien sobre lo que es”.

Netanyahu se hace eco de la apelación de Abraham Foxman, el director nacional de la influyente Liga Anti-Difamación. Foxman también ha pedido que los líderes árabes pronuncien de una vez esa pequeña frase de seis palabras. Pero Foxman va más allá. Él pone el dedo en el meollo del conflicto entre los musulmanes y los judíos de Israel. La raíz del rechazo árabe/ musulmán se encuentra en la dhimmitud.

Se habla de una larga historia de relaciones entre los judíos y los musulmanes a través de los siglos, una relación que en muchos aspectos sería mejor que la que tuvieron con los cristianos en Europa, pero aún así dicha relación se caracterizaba por una consistente creencia musulmana en la inferioridad de los judíos y en su estatus general de segunda clase dentro de la sociedad musulmana. Abraham Foxman escribía en el Huffington Post. "Si Israel significa algo verdaderamente en la mentalidad árabe, es que representa la afirmación de la igualdad de los judíos. Esto es muy difícil de asimilar para árabes y musulmanes bajo cualquier circunstancia, pero más aún porque esa afirmación se realiza desde el corazón del mundo árabe".

La negación musulmana de los derechos de las minorías colectivas (étnicas, religiosas, culturales...) se basa en el rechazo histórico a los pueblos no musulmanes. La dhimmitud, un término acuñado por la historiadora Bat Ye'or, describe la práctica islámica de negar la igualdad a los judíos y a los cristianos que vivían bajo el dominio musulmán. El Islam les ofrece exclusivamente autonomía religiosa, pero no libertad nacional. La posición ortodoxa palestina ha consistido en negar la existencia de Israel ofreciendo a cambio “permitir a los judíos vivir aquí” (hasta no hace mucho no a todos, desde luego, solo a los que tuvieran raíces en la zona antes de 1917), pero eso después de la desaparición de Israel, en una "Palestina laica y democrática", en resumen, en un Estado árabe palestino. Implícitamente incluida en la iniciativa de paz saudí, considerada por muchos israelíes como un plan más bien moderado y razonable, está la idea de que a cambio de una "normalización" de relaciones, los judíos de Israel deberán comprometerse a volver a aceptar la tradicional dominación cultural y política de los árabes.

Durante 14 siglos, los judíos, cuya presencia en el Oriente Medio y África del Norte es anterior a la del Islam en por lo menos mil años, vivieron en un ambiente de "odio cordial" junto a los musulmanes. Es discutible si la vida de los judíos entre los musulmanes “era mejor" que la que les deparaban los cristianos, ya que de acuerdo al reconocido historiador Bernard Lewis, ese es otro mito. "Despreciados, pero indispensables", los judíos se salvaron de la obligación de una conversión al Islam porque sus grandes habilidades eran esenciales y podrían explotarse, tales como sus capacidades comerciales internacionales y sus habilidades financieras y artesanales.

Pero los judíos tuvieron pocos derechos bajo la tutela islámica. Debieron prescindir de su derecho a la legítima defensa ante los musulmanes y tuvieron que pagar tasas o impuestos de "protección" - el impuesto de capitación jizya - con el fin de garantizar su seguridad física. No obstante, tuvieron que someterse a unas humillaciones rituales que dejaban a las claras su condición de malditos y su humilde estatus – tenían que usar una ropa especial, no podían construir unas casas que sobrepasaran a las de los musulmanas, no podían dar testimonio en contra de un musulmán en la corte, etcétera -. Estas normas fueron derogadas en su mayoría tras las presiones de las potencias coloniales europeas en el siglo XIX, pero tras el surgimiento durante el siglo XX del nacionalismo árabe, y en las últimas décadas del islamismo, una vez más se les niegan todos sus derechos (y al resto de poblaciones autóctonas, o bien no musulmanas, o bien no árabes). Los cristianos asirios, los kurdos y los coptos han tenido muchas experiencias - y aún la tienen – de esa feroz persecución. Pero sólo un grupo, los judíos, que llegaron a sumar casi un millón de personas antes de 1948, han sufrido una evidente «limpieza étnica» en esta región.

Los judíos de los países árabes que debieron escapar de la horca en Irak, de la tortura en las prisiones egipcias, de la violencia y el estrangulamiento político y económico en general, se vieron obligados a buscar refugio en Israel y Occidente. Ellos y sus descendientes forman hoy en día casi la mitad (de hecho, más de la mitad) de la población judía de Israel. Israel les rescató de su tradicional sometimiento al Islam. Tras la superación de la discriminación social en sus primeros años de estancia en Israel, los judíos israelíes que proceden del Oriente Medio y de África del Norte son ciudadanos israelíes libres y plenos, capaces de vivir sus vidas con dignidad y seguridad, y de defenderse a sí mismos y a su estado.

Pero los judíos son una de las pocas minorías no musulmanas que han alcanzado dicha autodeterminación. Una nación de esclavos y de individuos de segunda clase ha cometido el imperdonable pecado de derrocar el orden natural: Israel ha derrotado repetidamente a los árabes musulmanes en el campo de batalla. El que unos humillados de larga fecha hayan conseguido humillar a sus antigas y tradicionales opresores, resulta actualmente insoportable.

Citando a Albert Memmi, el gran escritor judío tunecino: "Los árabes, en el pasado, simplemente se limitaron a tolerar la existencia de la minoría judía, nada más. Y ellos aún no se han recuperado de la conmoción que les supuso contemplar como sus ex subordinados levantaban la cabeza, intentando incluso obtener su independencia nacional. Y para eso sólo conocen una sola réplica: ¡Que les corten la cabeza!".

Es una tragedia que los liberales occidentales no vean la autodeterminación de los pequeños pueblos autóctonos del Oriente Medio – entre ellos los judíos - como una causa progresista. En su lugar, apoyan la campaña palestina contra Israel, convenientemente envuelta en el falso lenguaje de los derechos humanos. De este modo, se han convertido en unos agentes involuntarios de un restablecimiento de la supremacía árabe y musulmana sobre esas personas que antes fueron 'dhimmis’. Los palestinos han cultivado hábilmente su imagen de 'debilidad', sin embargo, en realidad están respaldados por cientos de millones de árabes y de musulmanes de todo el mundo, con un gran poder político tras de si y enormes recursos financieros. La causa palestina siempre ha sido una causa pan-árabe. Ahora, con Hamas y Hezbollah en un perfil ascendente y con el respaldo de la República Islámica de Irán, la causa pan-árabe también es una causa pan-islamista.

En Occidente se ignora o minimiza habitualmente el sufrimiento de esos otros pueblos no musulmanes y no árabes que desde su impotencia y pequeño número comparten el Oriente Medio con sus vecinos árabes y musulmanes. Hay el doble de coptos que de palestinos, pero ¿dónde están las protestas contra las violaciones de los derechos humanos de los coptos? Los kurdos son hasta más de tres veces superiores en número a los palestinos, pero ¿dónde están las convocatorias en defensa de sus derechos culturales y políticos?

El torbellino de la 'primavera árabe' ha comenzado a emitir un reflejo largamente atrasado por las políticas represivas y corruptas de los regímenes árabes. Tal vez una mayor libertad vendrá como resultado, tanto para los musulmanes como para los no musulmanes. Pero necesitamos un cambio radical en la forma en que Occidente aprecia los derechos políticos en el Oriente Medio, ese que según parece pertenecería solamente y por derecho propio a los árabes musulmanes. Israel ha sido equivocadamente representado como una especie de puesto avanzado del colonialismo occidental. En realidad, representa la liberación nacional de los judíos, uno de los más antiguos pueblos autóctonos del Oriente Medio.

The Propagandist

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Thursday, September 02, 2010

Los árabes moderados: ¿una ayuda o un obstáculo? - Elliot Jager - Jewish Ideas Daily



En el relanzamiento de las conversaciones directas entre Israel y la Autoridad Palestina, la atención se centrará en Mahmud Abbas y Benjamin Netanyahu. Pero el enfermo presidente de Egipto, Hosni Mubarak, también estará presente, al igual que el rey Abdalá II de Jordania. Para mantener su buena fe como árabes moderados, los dos hombres ayudaron a persuadir a Abbas para que reanudara las negociaciones cara a cara con Israel. Lo mismo hicieron otros estados árabes en la órbita de EEUU, como Qatar, Arabia Saudita y los Emiratos.

Su apoyo era necesario: abandonado a sus propios recursos, el políticamente debilitado Abbas, sin duda hubiera preferido quedarse en casa. Él y su equipo ya están amenazando con abandonar las conversaciones cuando expire el 26 de septiembre la moratoria de Israel sobre la congelación de la construcción en los asentamientos. Dentro del ámbito palestino, la participación de Abbas en las conversaciones de Washington ha desatado la oposición de dirigentes de todas las facciones de su propia organización, la OLP; Khaled Hamas Mashaal ha declarado que las conversaciones son "ilegítimas" y que no son vinculantes para el sistema de gobierno palestino, y otros diez grupos de rechazo, respaldados por Siria, han igualmente condenó las conversaciones.

Por lo tanto, si aún siendo motivo de duda y discusión, Abbas parece que desea sinceramente querer romper el ciclo de rechazos autodestructivos tan característicos de la política árabe palestina en el siglo pasado, necesitará sin duda el respaldo inequívoco y verdadero de Mubarak, Abdullah y del resto. Pero, ¿El Cairo y Ammán tomarán la iniciativa? Si la historia previa sirve de guía, la respuesta es no.

A su regreso de una ronda de negociaciones en Camp David en el 2000, Yasir Arafat fue directamente a buscar el apoyo de Mubarak. Sin embargo, lejos de alentarle a un compromiso con Israel, Mubarak se opuso rotundamente. Por su parte, Abdullah, que había llegado al trono el año anterior, mantuvo la cabeza gacha. Hoy, la situación es en todo caso aún menos favorable a una paz con Israel.

En Egipto, el partido de Mubarak acaba de nominar al gobernante de ochenta y dos años para un sexto mandato presidencial, en caso de que lo quieran los votantes egipcios. (Los rumores abundan de que podría hacerse a un lado en favor de su hijo Gamal). Mientras tanto, los egipcios están amargados por el miserable desempeño a nivel económico del régimen y se mantienen cínicos acerca de las perspectivas de una reforma política. Pero cuando se trata de Israel, se endurece la opinión: Mubarak, quien patentó el paradigma de la "paz fría", es criticado por ser demasiado blando con Israel. Los apagones asolan el campo egipcio en medio de un verano de un calor sofocante, lo que ha acelerado las demandas de que Egipto deje de exportar gas natural a Israel.

La posición de Abdullah es posiblemente aún más complicada, porque gran parte de la población de Jordania es palestina. La presencia del rey en Washington ha sido denunciada por los sindicatos de Jordania como una traición a los palestinos. La asociación de químicos jordanos se ha negado a invitar a sus colegas israelíes para una conferencia internacional prevista para este otoño en Ammán. El gobierno jordano, bajo una intensa presión debido una economía en problemas, se enfrenta a un boicot de inspiración islamista para las próximas elecciones parlamentarias previstas para noviembre.

Al menos, Abdullah, Mubarak y Abbas pueden ganar algunos puntos ante la administración Obama sólo por presentarse juntos ante Netanyahu. Los árabes del Golfo ni siquiera hacen eso. Tímidos pese a estar utilizando la habitual retórica sobre la necesidad del establecimiento de una paz, son rotundamente condenados por ello en casa. A la larga, ese jugar con el tiempo de los árabes moderados resulta insostenible: agitan el patio mientras que a la vez rechazan ofrecer nada tangible a los israelíes que desean un acuerdo. Los estados árabes ya instrumentaron la creación y la perpetuación del problema palestino, con lo que solamente lo agravaron. Si alguien tiene una obligación moral para intentar resolverlo son ellos. Un buen comienzo sería explicitar a Abbas que le apoyarían sin reservas en caso de que se decida a negociar con Israel de buena fe.

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