Sunday, October 22, 2017

Los algoritmos del campo de la paz israelí - Gadi Taub - Haaretz



Los algoritmos del campo de la paz israelí, sin importar cómo los mires, toman como una suposición obvia que el movimiento Fatah en general, y Mahmoud Abbas en particular, aspiran a poner fin a lo que llamamos la "ocupación", en otras palabras el gobierno militar de Israel sobre los árabes en Cisjordania.

Esta es la base para el resto de sus cálculos. Pero tal vez tengamos que examinar esta suposición fundamental de vez en cuando, porque los palestinos han rechazado toda propuesta realista para poner fin a la ocupación y no han propuesto ninguna oferta realista propia, con la excepción, por supuesto, de su demanda de que Israel cometa alegremente suicidio al aceptar lo que ellos llaman "el derecho de retorno".

Es posible suponer, como comúnmente lo hace la derecha israelí, que en realidad demuestran tener una sed irracional de sangre, un odio ciego y una cultura que santifica la muerte. Yo no descartaría esta suposición, que parece tener cierta base en los hechos. Pero también sería apropiado mirar más allá hacia los fríos intereses, de los cuales también podemos aprender algo sobre las posibilidades de que el régimen de Abbas ponga fin al conflicto israelo-palestino.

Antes que nada, si el centro y la izquierda israelí tienen razón en sus afirmaciones de que un estado entre el río Jordán y el mar Mediterráneo significaría ahogar al sionismo en el binacionalismo, ¿por qué Abbas debería ofrecerse como voluntario para salvar el sionismo? Y de hecho, aquellos que no insisten en basar las cosas en un puñado de citas selectivas ("Después de todo, Abbas dijo que él no volvería a Safed") pueden tener la impresión de que los palestinos no han renunciado a su sueño de erradicar el sionismo, sino que solamente han cambiado las armas con las que sueñan hacerlo. No se trataría de un apocalipsis militar repentino, sino de una ola demográfica que emerge lentamente. La efectividad del arma demográfica depende, por supuesto, de evitar la partición de la tierra, por lo tanto si la ocupación llega a su fin, esa arma se desactivará.

En segundo lugar, está completamente claro que un líder palestino que renuncie al derecho al retorno, la piedra angular de la identidad nacional palestina, sería considerado un hereje. Es posible que el renombre de Yasser Arafat le haya permitido dirigir la pesada nave del ethos nacional palestino hacia un nuevo rumbo, pero la posición de Abbas entre los palestinos es mucho menos influyente. Parece que tal concesión lo marcaría para la eternidad como un traidor, y serviría como una sentencia de muerte.

Tercero, la temblorosa dictadura que es la Autoridad Palestina es retenida por los fusiles del IDF. En ocasiones hay todo tipo de alianzas ad hoc con Hamas, ahora por ejemplo, pero se derivan de una confluencia temporal de circunstancias.

Desde luego, a Abbas le resultará difícil olvidar lo que le sucedió a la gente de Fatah en Gaza en 2007, cuando Hamas consideró que era lo suficientemente fuerte. Entonces queda claro que para Abbas la única garantía estable que tiene de poder evitar que su gente sea nuevamente arrojada desde los techos de los edificios con los ojos vendados es la ocupación israelí. Si Israel deja Cisjordania, es casi seguro que no pasará mucho tiempo antes de que Hamas deponga a la corrupta AP, y es probable que lo haga de la misma manera bárbara en que actuó en Gaza.

En cuarto lugar, la supervivencia material de la dictadura de Fatah no depende del desarrollo de la economía, la cual ha sistemáticamente descuidado, excepto por el corto período en que Salam Fayyad fue primer ministro de la Autoridad Palestina. La supervivencia se basa en la ayuda financiera entregada a la Autoridad Palestina sobre la base de que los palestinos continúan en una situación de víctimas de la ocupación. Es muy probable que este flujo de dinero disminuya si la Autoridad Palestina se ve obligada a reemplazar la ocupación por la independencia y el victimismo por la responsabilidad.

Para que los algoritmos del campo de la paz continúen brindando esperanza para un acuerdo de paz, debe asumir que:
1. Abbas se ofrecerá voluntario para salvar al sionismo.
2. Aceptará pasar a la historia como un traidor a su propia gente.
3. Entregará el gobierno de Fatah y colocará su propio cuello sobre la gillotina del verdugo.
4. Renunciará a la situación de los palestinos como víctimas.
5. Tratará de cortar la rama económica sobre la que está asentado.
Me parece mucho pedir incluso a un gran líder, más aún a un monótono dictador.

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