Thursday, December 14, 2017

Las predicciones equivocadas de los medios sobre la violencia en Jerusalén después del reconocimiento de Trump, demuestran que son sesgados, sobre todo en beneficio propio - Yair Rosenberg




Cuando surgieron las noticias de que el presidente Trump reconocería a Jerusalén como la capital de Israel, los medios de comunicación se vieron rápidamente inundados con predicciones calamitosas y acríticas sobre las violentas reacciones en todo el Oriente Medio. Una semana después, las protestas contra la medida parecen haberse agotado y los disturbios masivos no se han materializado, lo cual obliga a todos estos sesgados agoreros a tener que explicar torpemente por qué. La NBC ahora tiene una "explicación" sobre "por qué el provocativo movimiento acerca de Jerusalén de Trump no ha provocado una intifada". Un titular representativo en Vox dice: "Se suponía que el movimiento de Trump sobre Jerusalén desestabilizaría todo el Oriente Medio. Pero no ha sido así".

Hay muchos factores que contribuyeron a este fracaso de los medias, y uno de ellos es definitivamente el sesgo mediático sobre Israel / Palestina. Pero simplemente no del tipo que piensan.

Tradicionalmente, los partidistas acusan a la prensa de ser parcial hacia uno de los lados del conflicto israelí-palestino. Existen completas industrias caseras en ambos partes para vigilar los supuestos prejuicios de los medios. Pero la cobertura mal concebida de la jugada de Trump sobre Jerusalén revela un tipo diferente de prejuicio: hacia el conflicto y la acción. Es un sesgo narrativo más que ideológico. El status quo, después de todo, vuelve el tema y la historia aburridas. En el caso de Jerusalén, el deseo por parte de los medias de un desencadenamiento de los enfrentamientos se capturó perfectamente en una anécdota relatada por Emma Green del Atlantic, uno de los pocos reporteros sobre el terreno que no creyeron las predicciones apocalípticas de esta industria:
El viernes, parecía que cada periodista en Jerusalén estuviera esperando que sucediera algo en la Puerta de Damasco en la Ciudad Vieja, una de las entradas más populares que los musulmanes utilizan para llegar a la famosa mezquita Al-Aqsa para las oraciones del viernes por la tarde, y un sitio habitual para las grandes protestas. Sin embargo, la manifestación resultante no fue esa masiva manifestación que todos parecían estar esperando... 
El área exterior de la Puerta de Damasco está literalmente configurada como un escenario: grandes escalones conducen por tres lados a la plataforma baja donde la gente sale de la Ciudad Vieja. Algunas docenas de personas se pararon en los escalones y gritaron en árabe, sosteniendo un letrero donde se llamaba a los Estados Unidos para que "echara a Trump" y otro que mostraba los labios de Trump como urinarios. Una multitud de periodistas rodeó a este grupo, superando a los manifestantes en un número aproximado de tres a uno. Mientras los manifestantes se movían, las cámaras se movían a su alrededor, moviéndose como una bandada de pájaros cerca de una línea eléctrica. La mayoría de los palestinos, sin embargo, se fue a casa.
En otras palabras, gran parte de lo que los medios de comunicación presentarían posteriormente a los televidentes y lectores en el extranjero como las secuelas de la decisión de Trump sobre Jerusalén, se organizó precisamente para beneficio de los periodistas. Como resultado, los relatos iniciales de la prensa inflaron en gran medida los disturbios reales en la propia ciudad, que apenas se materializaron en un primer lugar y luego se disiparon rápidamente. Por lo tanto, los medias predijeron e informaron de una ilusoria gran protesta.

Este no es un fenómeno nuevo. La combinación de un número enormemente desproporcionado de periodistas en Israel / Palestina, junto a la relativa escasez de acción real sobre el terreno, provoca inevitablemente inflar y exagerar cada chispa solitaria, incluso cuando no es realmente digna de noticias, e incluso cuando está en gran medida escenificada. La sobresaturación de los reporteros conduce a la inflación de la cobertura.

Como escribió el ex reportero de la Associated Press en Jerusalem, Matti Friedman, en el 2014:
El volumen de cobertura de la prensa que se produce, incluso cuando hay poca actividad, proporciona a este conflicto una importancia desmesurada en comparación con su costo humano real, que es absurdamente pequeño. En todo el 2013, por ejemplo, el conflicto israelo-palestino se cobró 42 vidas, es decir, aproximadamente la tasa mensual de homicidios en la ciudad de Chicago. Jerusalén, reconocida internacionalmente como una ciudad donde se desarrolla un grave conflicto, tuvo algunas menos muertes violentas per cápita el año pasado que Portland, Oregon, una de las ciudades más seguras de Estados Unidos. En contraste, en tres años el conflicto sirio se ha cobrado aproximadamente 190,000 vidas, o aproximadamente 70,000 más que la cantidad de personas que alguna vez murieron en el conflicto árabe-israelí desde que comenzó hace un siglo.
En el caso de Jerusalén, parece probable que el énfasis excesivo de los medios de comunicación en la centralidad de Israel llevó a suposiciones igualmente equivocadas sobre cómo el pronunciamiento de Trump inflamaría a toda la región. Al final resultó que esa región obsesionada con Israel existía más en las mentes de los medios que en el Oriente Medio real, que tiene mayores problemas en sus manos.

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