Friday, March 30, 2018

El tratamiento de los ataques terroristas por los medios de comunicación demuestra que están resignados - Ingrid Riocreux



Es la señal de una verdadera renuncia colectiva.

"¿Qué les motiva a actuar? Este interrogatorio ocupa un lugar central en el tratamiento periodístico del ataque a la Super U de Trèbes. Aunque tiene sus variantes: "¿Qué hace que un buen día, este individuo se levantara pensando que iba a disparar a unos policías y matar a las personas en un supermercado?", o bien, "¿qué es lo que le ha hecho bascular hacia la violencia?".

Aquí nos encontramos con una nueva tendencia general en los medios de comunicación de tratar como incidentes psiquiatricos estos casos de terrorismo: habitualmente, los terroristas son perturbados o desequilibrados,  y nosotros más o menos afectados patológicamente si no somos capaces de mostrar resiliencia y comprensión. Aquí, se hace más sutil, pero la importancia dada a la cuestión de las condiciones que dieron lugar a dar el paso (hacia la violencia) no me parece lo más saludable.

No digo que sean irrelevantes. Pero, finalmente, está relacionado con los ejes clásicos de la investigación científica: la toma de decisiones, el acting out, el paso al acto, son fascinantes objetos de cuestionamiento que conducen a preguntas sobre las relaciones complejas entre la libertad humana y la influencia de fenómenos hormonales, neuronales, psicológicos (y no necesariamente psicopatológicos) o puramente cíclicos (factores contextuales).

En otras palabras, interrogarse acerca de la base psíquica del acto terrorista reviste tan poco interés, o casi tanto, como preguntarse qué es lo que hace que sea una hermosa mañana, por qué quiero cambiarme el corte de pelo, o rehacer la decoración de mi oficina. Esto es fascinante, pero ¿deberíamos convertirlo en el tema central de la pregunta sobre el terrorismo islámico en Francia? No estoy seguro de ello.

¿La aceptación del islamismo? 

Incluso creo que resulta peligroso porque uno se las arregla para convencerse de que la solución total reside en la anticipación y el impedimento de ese paso al acto. Y eso es grave e inquietante, ya que demuestra una resignación colectiva contra la cual es imperativo luchar. De hecho, este enfoque exclusivo significa que la misma ideología que empujó al terrorista a ese acto, si se impone sin violencia, no encontrará resistencia. En otras palabras, detrás de la cuestión obsesiva de actuar está la aceptación tácita del fin y una única denuncia de los medios o actos empleados.

Por lo tanto, por la misma manera en que se plantea la cuestión, estamos obligados a separar la parte teórica de la práctica, como si no estuvieran entretejidad. Lo que da a entender es que se rechaza considerar que el paso al acto, a la violencia, en una medida u otra, es el resultado de un camino lógico, una forma de ser consistente con los propios principios.

Hay algunos días, François-Xavier Bellamy firmó en Le Figaro una bella tribuna dedicada al sacrificio del Coronel Arnaud Beltrame. El gesto de Arnaud Beltrame, dice, no es el impulso de un momento, ha sido preparado durante toda una vida a través de un viaje personal y una adhesión profunda y total a ciertos principios. Estoy completamente de acuerdo. Pero agrego: lo mismo ocurre con el asesino, Radouane Lakdim . Y es ahí donde probablemente se encuentra el verdadero problema, el verdadero tema de cuestionamiento y de preocupación legítima.

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