Los dinosaurios y el estado palestino - Dror Eydar - Israel Hayom
Chaim Weizmann y Emir Faisal en Aqaba, Transjordania, abril de 1918
1.- Aún se escucha a personas supuestamente serias hablar en voz alta sobre la solución de dos estados como una posibilidad razonable, incluso inevitable, del conflicto entre nosotros y los árabes de la región: dividir la buena tierra y establecer un estado árabe en las colinas de Judea y Samaria, el cual podría terminar conectando con el estado de Hamas en la Franja de Gaza al oeste, y el estado de Jordania al este.
Han pasado exactamente 100 años desde que la división de la tierra se sugirió por primera vez en el Acuerdo Faisal-Weizmann de 1919, después de la Primera Guerra Mundial. Dieciocho años más tarde, en 1937, la Comisión Peel (convocada para investigar los eventos sangrientos de la revuelta árabe de 1936) propuso dividir la tierra, y una década después, el 29 de noviembre de 1947, la ONU votó a favor del plan de partición. Los árabes se negaron, y su respuesta fue la guerra.
La Organización de Liberación de Palestina se fundó antes de la "ocupación" generada por la Guerra de los Seis Días de 1967. Su objetivo era "liberar toda la tierra de los sionistas". Nuestro país era entonces bastante pequeño en tamaño, y aún así los terroristas de la organización lo querían. La meta no ha cambiado, a veces se ha disfrazado para engañar a los judíos ingenuos y a los liberales y justos de Occidente.
Los Acuerdos de Oslo se crearon después de que la OLP estuviera caída en la lona después de respaldar al gobernante iraquí Saddam Hussein durante la Primera Guerra del Golfo Pérsico. Los palestinos apoyaron a cualquier dictador asesino que sirviera a sus propósitos. En Oslo, el gobierno bajo el entonces primer ministro Yitzhak Rabin otorgó a la organización moribunda un soporte de vida artificial y llevó a decenas de miles de terroristas a los que además armamos al oeste de Israel para forzar la división del país y cumplir su sueño de paz. Si los judíos no reconocen su derecho a su propia tierra y reviven a sus enemigos declarados de las cenizas, no podemos esperar nada más de Europa o de los EEUU. Así es como esa organización de terroristas se convirtió en el representante oficial y respetable del supuesto próximo estado palestino.
2.- No sucedió. Los árabes palestinos nunca pidieron un estado independiente junto al nuestro, principalmente porque ellos querían que los judíos no tuvieran un estado. Los judíos, por su parte, insisten en hablar en nombre de sus enemigos y en adjuntarles todo tipo de ideas agradables que nunca tuvieron. El artículo 20 de la carta de la OLP decreta que los judíos son solo una religión, no una nación y, por lo tanto, no tienen derechos sobre un país propio, y deben regresar a las naciones de donde llegaron y vivir como rusos, polacos, iraquíes, o ciudadanos iraníes. Ese artículo nunca ha sido cambiado. Esta es una posición árabe fundamental. Incluso los diputados árabes de la Knesset no reconocen el derecho del pueblo judío a la autodeterminación nacional en su propia tierra.
En la última década, la condición básica establecida para las negociaciones con los palestinos, el reconocimiento de Israel como el Estado-nación del pueblo judío, no está diseñada para ganarnos su reconocimiento. No lo necesitamos. Funciona como una prueba de fuego para ver cuán honestas son sus intenciones. Si no se reconoce a Israel como un estado judío, incluso después de que la tierra esté dividida, los árabes continuarán hablando sobre Israel en términos de colonialismo y de un estado de apartheid, ya que podrían señalar la Ley de Retorno, por ejemplo, como una "ley racista" que da preferencia a los judíos para obtener la ciudadanía cuando hacen aliyá.
Y en cuanto al racismo, de acuerdo con el coro sancionador (que incluye a los diputados árabes de la Knesset), solo los judíos, de entre todas las naciones del mundo, no tienen derecho a la autodeterminación nacional en su propio país. ¿Qué es esto si no racismo? Dado esto, podemos dejar de lado los comentarios irresponsables expresados por la izquierda sionista contra la ley del Estado-nación.
Deberíamos repasar lo básico. Como "Nathan el Sabio" (como se le conocía al poeta Nathan Alterman) una vez le dijo a Shimon Peres después de regresar a los tramos de nuestra tierra después de la Guerra de los Seis Días: "Si de hecho hay una disputa entre dos pueblos - entre el pueblo palestino, que supuestamente fue desarraigado de su tierra, y el pueblo judío, que supuestamente desarraigó [al pueblo palestino] de su tierra -, siempre hemos estado equivocados".
Al poeta Haim Gouri, Alterman le dijo: "Si reconocemos que Judea y Samaria no son nuestras, tendremos que reescribir toda la Biblia". De hecho, la demanda para establecer un estado palestino comienza con una negación de nuestro derecho histórico, legal y religioso a la tierra, incluso en parte de ella. Como ya he observado, ningún líder árabe está dispuesto a declarar que los judíos tienen algún derecho básico, histórico, legal o religioso, tanto como un pie cuadrado de este país.
3.- Dejemos de lado los principios y discutamos cómo se implementaría el brillante plan para dividir la tierra. Mencionamos la Primera Guerra Mundial. Inmediatamente después de que terminara, las potencias mundiales se reunieron y dividieron el Oriente Medio que había caído en sus manos cuando el Imperio Otomano se derrumbó. Hacia el norte, agruparon grupos étnicos diferentes y hostiles (sunitas, chiítas, cristianos, alauitas, drusos, asirios y más) y decidieron que a partir de ese momento serían una sola nación: Siria. Lo mismo sucedió en Irak cuando los sunitas, chiítas y kurdos se agruparon; y en Libia, Yemen, y otros lugares. Y no eran solo grupos étnicos diferentes, también mezclaron las unidades básicas y estables de la región.
Las principales potencias, con el patrocinio típico de los europeos, obligaron a los pueblos árabes a adoptar un nacionalismo al estilo europeo y, por lo tanto, condenaron a los Estados-nación árabes a vivir en una olla a presión en constante ebullición. La creación artificial tardó menos de 100 años en salir de su camisa de fuerza. Al comienzo de la última década, la Primavera Árabe aún no había llegado, pero las estructuras nacionales artificiales que Europa había forzado en la región estaban colapsando. En su lugar se reveló la realidad permanente que siempre había estado allí: una de tribus, clanes y grupos etno-religiosos.
4.- Así que los estados árabes que nos rodean están inestables o bien colapsados, y aún la gente aquí está presionando con "celo mesiánico" para fundar un estado árabe en las colinas de Judea y Samaria, con la esperanza de que los cohetes Qassam permanecerían lejos de nuestros principales centros de población donde viviríamos sin oír como caen a nuestro alrededor. Eso es lo que querían que pensáramos en el corto período de euforia que nos rodeaba con el estallido de los Acuerdos de Oslo en la década de 1990, y gracias a unos medios de comunicación homogéneos.
Pero los diversos sectores de la sociedad palestina representan a clanes y tribus que apenas tienen algo en común salvo su odio a los Yahud (judíos) y el deseo de restaurar un imaginario honor perdido destruyendo el estado de los judíos. Si ya no estuviéramos en Judea y Samaria, Dios no lo permita, Hamas tardaría muy poco tiempo en tomar violentamente el control del ineficaz mecanismo de gobierno del Presidente de la Autoridad Palestina, Mahmoud Abbas, con las células durmientes de la revolución islamista despertando y devorándose los unos a los otros. En las pausas temporales que vendrían con reconciliaciones casuales, unirían fuerzas para hacer que nuestras vidas fueran una miseria. Con una vista maravillosa del estado de Israel desde las colinas Judea y Samaria, no sería nada difícil.
A los justos que hablan de la "ocupación", les decimos: el pueblo judío está en todas las partes de la tierra occidental de Israel porque es nuestra tierra. Desde que fuimos forzados al exilio (y no solo por Roma y Bizancio, la conquista musulmana del siglo séptimo d. C. también derrocó a los judíos y forzó a muchos de los que se quedaron a convertirse al Islam), aquí no ha surgido ninguna otra entidad nacional independiente. Esta tierra esperó en silencio a sus descendientes legales y cuando comenzamos a regresar aquí en los últimos siglos, comenzó a florecer. Guardó la fe con nosotros. Pero también estamos en todas partes del país para protegernos de otro estado terrorista entre nosotros y, como muestran los documentos de WikiLeaks, para proteger a los propios palestinos de la posibilidad de una dictadura islamista.
¿Entonces, cuál es la solución? He escrito muchos artículos al respecto. Mientras tanto, es importante aprender las lecciones de la historia: no apresurarse y no forzar soluciones artificiales en una realidad compleja. Paciencia.
Labels: Acuerdos de Oslo, Dos Estados, Dror Eydar


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