Cuando el Islam resulta ser poco moderado, lo mejor es una dosis extra de apaciguamiento – Benny Morris – National Interest

En pocas ocasiones como esta un importante diario de referencia internacional da tantas muestras de temor – o de “equilibrio artificial” – como sucedió el pasado sábado 2 de abril con el The Times de Londres. Y esto viene a cuenta en cierto modo, al amplio eco y tratamiento en la prensa de ese fin de semana de los disturbios ocasionados en Afganistán por la quema de un Corán en Florida, y que dieron como resultado unas dos docenas de muertos. El objetivo de la ira de varios periodistas y portavoces occidentales no fueron las turbas asesinas en Mazar e-Sharif y Kandahar, las cuales asesinaron a varios representantes de las Naciones Unidas en la zona, sino el pastor estadounidense Terry Jones, que había quemado una copia del texto sagrado de los musulmanes. Sin embargo, la quema de Biblias en todo el mundo islámico - en Egipto, Nigeria, Pakistán, Irak... - es un hecho casi cotidiano que pasa habitualmente inadvertido, y a menudo es acompañado por el incendio de iglesias y el asesinato de fieles, y obviamente esos actos no desencadenan respuestas asesinas por parte de cristianos a miles de kilómetros a distancia. Siendo también cierto que muy pocos, pública y explícitamente, los conectan con esa terrible, y verídica, expresión de "choque de civilizaciones".
El Times de ese día contenía un par de artículos sobre la naturaleza del Islam. Uno de ellos consistía en una larga entrevista con Ayaan Hirsi Ali, una valiente escritora y activista nacida en Somalia, que señalaba al Islam como el verdadero problema, y el otro artículo era un editorial, "El Islam y la Democracia", que desestimaba de plano y explícitamente lo que Ali decía en la entrevista. No puedo recordar haberme encontrado con un periódico que tan formal, oficial y duramente repudiara ese mismo día una opinión que, aunque controvertida, ocupaba un lugar destacado y dos páginas de su edición escrita. Como si temieran que los liberales y progresistas les fueran "a echar a los leones" por dar cobijo a esa opinión políticamente incorrecta. O quizás, por el temor que una turba musulmana pudiera descender hasta la sede del diario, la Plaza de Thomás More, y “encendiera” las oficinas del The Times y decapitara de paso a sus editores. O quizás tal vez los editorialistas realmente se creían lo que escribían.
El párrafo más largo e importante decía: "Hay una opinión generalizada de que el Islam, debido a sus exigencias absolutistas, es incompatible con la democracia... [Ayaan Hirsi Ali también] mantiene que el Islam es incompatible con el Estado de Derecho”. "Las opiniones de Ali”, argumentaba el editorial, “están inevitablemente influenciadas por su experiencia [de haber crecido en sociedades musulmanas], donde fue sometida de niña a la mutilación genital, donde la inculcaron con violencia el dogma islámico y la discriminación sexual, y por un fallido matrimonio forzado”. “Sin embargo”, proseguía The Times, “sus puntos de vista sobre el Islam están equivocados". El periódico señalaba ciertamente las "imperfectas" democracias (en Turquía y Malasia) y los levantamientos que actualmente se están extendiendo en todo el mundo árabe. Y agregaba, por si acaso, y de manera un tanto autoflagelante: "A lo largo de los siglos, la persecución religiosa... sido menos frecuente y menos intensa en el mundo musulmán que en la cristiandad".
Esta observación histórica es por lo menos muy discutible. Sin duda, es de conocimiento común que el Islam conquistó buena parte del mundo conocido en los siglos VII y VIII, el cual estaba habitado por entonces en gran medida por cristianos, y que hoy en día dicho mundo está casi privado de cristianos, los cuales durante esa "convivencia" de siglos fueron masacrados, expulsados y/o convertidos a la fuerza al Islam (estos procesos de conversión aún se llevaban a cabo en lugares como Irak, Egipto, la Franja de Gaza y el Pakistán). También es evidente que los editores del Times conocen que desde el siglo VII a la población no musulmana no se le ha permitido entrar en las ciudades más sagradas del Islam, La Meca y Medina, mientras que los musulmanes tienen acceso libre y aún directo a los lugares sagrados de cristianismo (y el judaísmo).
¿Que religión ha sido realmente la más intolerante históricamente? (Sobre cual es la infinitamente más intolerante hoy en día no creo que sea causa de discusión) Es cierto que el Holocausto ocurrió en las tierras de la cristiandad (aunque no se llevó a cabo en nombre del cristianismo), pero también lo es que el Holocausto (todavía) no ha sido aceptado en las tierras del Islam (aunque durante el s. XX se expulsó prácticamente a todas las comunidades judías en su seno). Y es evidente que el antisemitismo es allí manifiesto, y en auge, y que es patrocinado por muchos de los regímenes de los países musulmanes.
Pero volvamos a la cuestión central, la entrevista a la editorialmente repudiada Ayaan Hirsi Ali. En ella decía la propia Ali: "El Islam es incompatible con el imperio de la ley porque dice que sólo Dios es la ley y no los seres humanos". Ella además cargaba contra Occidente por dedicarse a apaciguar a los musulmanes. Negó que llamar a poner fin a los matrimonios forzados, a la mutilación genital femenina, a los crímenes de honor y a una vida de sumisión ante los hombres o el Islam fuera una forma de "racismo" (la palabra comúnmente utilizada como arma arrojadiza por aquellos que de ningún modo desean reprender facetas importantes de la cultura musulmana y de su praxis). “Sin duda, eso no es lo que usted querría para su propia hija", le soltó a su por momentos desdeñosa y políticamente correcta entrevistadora, Janice Turner. Ali señaló que los 13.5 millones de mujeres de Arabia Saudita viven bajo un virtual arresto domiciliario, y que 34 millones de mujeres de Irán pueden casarse a la edad de nueve años o ser lapidadas por adulterio.
Ella también denunció que el Islam siempre fue una religión "expansionista". Sí, la mutilación genital era una práctica pre-islámica en Egipto, pero fue exportada a continuación por los conquistadores musulmanes a sitios tan lejanos como Indonesia, "que no tenían antecedentes de mutilación genital femenina". "Es muy, muy importante no sólo condenar dicha práctica, sino llegar al fondo del asunto: Que la mutilación actual se práctica en nombre del Islam".
Ali insistió en que el Islam debe someterse a una reforma o a una Ilustración, al igual que el cristianismo, y que los musulmanes deben aceptar que el Corán es "obra del hombre, escrito en las circunstancias particulares de la Arabia del siglo VII, que no es universal y que no es la palabra indiscutible de Dios. Tal como es ahora, el Corán otorga el derecho al hombre de golpear a las mujeres”.
A todo esto, el editorial The Times "respondió" con una robusta perorata sobre como la democracia está haciendo grandes progresos en el mundo musulmán y la afirmación de que "el enemigo de la libertad no es el Islam: sino el absolutismo". ¿Pero acaso el absolutismo no está incrustado en las escrituras musulmanas y en su interpretación? (Ali vive bajo la sombra de una fatwa que ordena su muerte por haber ayudado a producir una película, “Sumisión”, que representa la violencia musulmana hacia las mujeres, y es que el término Islam significa sumisión). Su compañero y director de la película, Theo van Gogh, fue apuñalado y asesinado posteriormente en una calle de Amsterdam por un fundamentalista musulmán. El asesinato y, en cierto modo, la manera en que desde entonces se ha retratado, es un síntoma de nuestro mundo en estos tiempos oscuros.
Acerca de las actuales revueltas árabes en el Oriente Medio, pues la palabra "revolución", me temo, es un poco prematura (sería necesario recordar que cuando a Chou En-Lai se le preguntó por las consecuencias de la Revolución Francesa, respondió: "Todavía es demasiado pronto para deducirlas”), tendremos aún que esperar y ver. Lo que es seguro es que sus más crueles (y antioccidentales) regímenes, ¿Trípoli?, Damasco, Teherán, Jartum, permanecerán en su lugar. Es cierto que un par de viejos y cansados dictadores han sido derrocados, y que algunos más pueden seguirlos al cubo de basura de la historia. Pero hasta ahora, ningún país árabe musulmán se ha convertido en algo que con precisión se puede denominar una democracia (Hezbolá controla el Líbano, el ejército egipcio Egipto, etc.) Mientras tanto, Ayaan Hirsi Ali vive bajo una pena de muerte por decir la verdad y es repudiada por un atronador apaciguamiento.
Labels: Ayaan Hirsi Ali, Europa equidistante, Prensa liberal


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