Wednesday, February 08, 2012

El Global, Ilan Pappe y el affaire Tantura: el mentiroso como héroe - Benny Morris - New Republic



(Se veía venir, demasiadas malas noticias procedentes de las "revoluciones árabes", por lo tanto se hacía necesario para el Global sacar el típico artículo compensatorio que, sin venir a cuento, tratara de denigrar a Israel. Un artículo que se ocupa de un affaire académico desencadenado en 1998 y que versaba sobre una supuesto matanza ocurrida 50 años antes, en 1948.

Y para ello que mejor que dar la palabra a su 'historiador y profeta' preferido por esos pagos, Ilan Pappe, el mismo que no hace mucho tiempo, y con relación a las "revoluciones árabes", aventuraba:
Lo único que está en riesgo ahora es la pretensión de Israel de ser un islote occidental estable y civilizado rodeado por un mar de fanáticos islamistas. Lo verdaderamente 'malo' para Israel es que la cartografía siga siendo la misma pero la geografía cambie, que siga siendo un islote, un islote de bárbaros y fanáticos rodeado por un mar de nuevos Estados (árabes) igualitarios y democráticos.

(..)

Y, sí, después de todo, puede que a medio plazo estas buenas noticias no lo sean tanto para los judíos de Israel. Estar rodeados por pueblos (árabes) que dan la bienvenida a la libertad, la justicia social y espiritual, cuyos barcos surcarán las aguas, unas veces del mar en calma, otras de mar gruesa, de la tradición y la modernidad, el capitalismo agresivo y la supervivencia cotidiana, no será fácil.
Y me da la impresión que es mejor profeta que historiador. Pero es mejor dejar la palabra a Benny Morris en un extracto de su demoledora reseña del personaje Pappe en New Republic - el artículo, de Marzo del 2011, ahora mismo necesita suscripción, pero pueden existir copias en la red -)

Ilan Pappe ha optado por hablar del sueño sionista, o, como él lo prefiere, por la pesadilla sionista. Hace unos cuantos años se trasladó desde la Universidad de Haifa, donde era catedrático en el departamento de Ciencias Políticas, a la Universidad de Exeter en Gran Bretaña. En su libro “Fuera del marco (establecido o ajeno al establishment)" (Out of the Frame: The Struggle for Academic Freedom in Israel) nos da la explicación de por qué eligió el exilio. El título alude a alguien aparentemente fuera de lugar, la autobiografía de su difunto amigo Edward Said. Pero el libro de Pappé, al tiempo que ofrece algunos pequeños detalles autobiográficos, es realmente un cargo político contra el sionismo, un libro polémico no unas memorias.

Pappe nos dice que creció en una familia judía alemana trasplantada a la ciudad portuaria israelí de Haifa, donde nació en 1954. Cuando era joven era un sionista, pasando por las estaciones de rutina de la escuela secundaria, el ejército y los estudios de pregrado en Israel. (Incluso menciona su servicio militar en los Altos del Golán durante la guerra de 1973, que al parecer sigue siendo un motivo de orgullo). Su deslizamiento hacia convertirse en un militante antisionista comenzó, nos recuerda, en 1982, en el Sant Anthony College de Oxford, donde fue supervisado en sus estudios de doctorado por Albert Hourani, un historiador anglo-libanés que en una vida anterior (1945-1947) había servido como portavoz de Hajj Amin al-Husayni y de la causa palestina. Hourani se convirtió en un importante historiador del Oriente Medio y en el autor del aclamado y elegante libro “Una historia de los pueblos árabes”.

Cualquiera que fuera la influencia de Hourani sobre él, Pappe ofrece otra explicación para su desencanto. Tiene un agravio personal. En 1982, le echaron de Paz Ahora, de la que afirma que era su representante en el Reino Unido, porque había discutido con un representante de la OLP en la Cámara de los Comunes. (Él no nos dice de qué lado estaba). Se le requirió también por parte de la Embajada de Israel hablar en una manifestación pro-israelí que se iba a celebrar en el norte de Gran Bretaña poco después de la invasión israelí del sur del Líbano. Él nos informa que declinó la invitación, no sólo por un sentimiento anti-israelí, sino también porque unos días antes el embajador anterior de Israel en Londres, Shlomo Argov, había sido asesinado por militantes árabes, y a Pappe le molestó que la embajada le enviara en una misión de "buena voluntad hacia el sacrificio", tal vez por terroristas árabes. La suposición de que era muy peligroso en esos días hablar públicamente en nombre de Israel, como si los árabes mataran regularmente a tiros a los oradores, no tiene mucho sentido.

Armado con un doctorado en historia moderna del Oriente Medio, Pappe regresó a Israel e inmediatamente aterrizó en un puesto académico. Su prosa, en este punto del libro, se vuelve más opaca y enrevesada, y por buenas razones: su deseo es proyectar una imagen de sí mismo en la década de 1980 de “joven rebelde embarcado en una cruzada muy crítica de Israel y del sionismo”, y luchando valientemente contra una roca, el establishment israelí, incluyendo su sistema académico. Las universidades de Israel, según él, estaban entonces (y hoy) gobernadas por una ortodoxia sionista incansable y dogmática.

Sin embargo, la Universidad de Haifa le concedió en 1984 un puesto codiciado, y en definitiva le proporcionó la tenencia. Pappe escribe: "El logro de la tenencia es un proceso doloroso para la mayoría de jóvenes universitarios en Israel, por eso fue doblemente difícil para mí, dada mis opiniones, que ya eran bastante conocidas. Y, sin embargo, como he señalado, mis posiciones no se cristalizaron de tal manera que constituyeran una amenaza para el sistema, y me pasó por encima de los obstáculos con éxito. Y añade, un poco contradictoriamente, que su "mayor radicalismo dentro de la universidad era su afirmación del pluralismo, lo que le permitió hacer alarde de su apertura al mundo en general”. Así pues mantuvo una parte de su radicalismo en secreto con el fin de obtener la tenencia y utilizó la otra parte descaradamente con el fin de conseguirla. Hagan su elección.

La verdad es más prosaica. Aunque Pappe, como ciudadano, era un seguidor evidente de las políticas radicales, aún operaba dentro del campo sionista en la medida en que el Partido Comunista de Israel, al que pertenecía, postulaba la existencia del Estado judío en el marco de una solución de dos Estados, en consonancia con la posición de Moscú. Al mismo tiempo, la producción académica de Pappe fue inofensiva en extremo. El afirma ahora que en su primer libro, “Gran Bretaña y el conflicto árabe-israelí, 1948-1951”, que apareció en 1988, comentaba que "Gran Bretaña jugó un papel importante al permitir que el movimiento sionista fundara un estado en Palestina a través de la limpieza étnica de los indígenas palestinos”. Esta es una tergiversación. El libro se ocupa de la política británica y, más concretamente, de las relaciones británico-jordanas, un tema que fue tratado con mucha más trascendencia y perspicacia, y en un elegante inglés, por Avi Shlaim, en su libro “Al otro lado del Jordán: el rey Abdullah, el movimiento sionista, y la partición de Palestina”, y no decía nada en absoluto acerca de lo que hoy Pappe denomina la "limpieza étnica de Palestina".

En ese pasaje Pappe reivindica lo que considera como los primeros laureles antisionistas, a los que no tiene ningún derecho. En ninguna parte de ese primer libro hay una mención de una "depuración étnica" o de cualquiera de sus equivalentes. De hecho, y curiosamente, Pappe dedica menos de una página de “Gran Bretaña y el conflicto árabe-israelí” a una subsección titulada "La responsabilidad en la creación del problema de los refugiados", donde afirmaba de una manera débil y neutral que los británicos tenían dos puntos de vista sobre el tema: en el éxodo en los casos de Haifa, Jaffa y Jerusalén, "los judíos no fueron los únicos que tuvieron la culpa, y fue el Comité Ad Hoc árabe el más responsable del fomento del éxodo". En ninguna parte el más joven y honesto Pappe de la década de 1980 carga la “expulsión de los árabes de Palestina” a los judíos.

Más bien, afirma contundentemente que "los israelíes estaban preparadas [en 1949] para admitir una responsabilidad conjunta con los países árabes del problema de los refugiados, haciendo un gesto y ofertando repatriar a algunos de los refugiados". Dos décadas más tarde, por otra parte, ambas partes parecían a aceptar el status quo con respecto a los refugiados : "Los israelíes... esperaban que los estados árabes reasentaran a los refugiados [en su territorio], y… los estados árabes... decidieron aprovechar las condiciones en los campamentos de refugiados como una carta política contra Israel".

El Pappe de hoy en día no permitiría que tales verdades escandalosas salieran de sus labios.

Su obra “Gran Bretaña y el conflicto árabe-israelí” era lo suficientemente suave y vacilante (aunque, como el libro de Shlaim, postulaba una alianza británico-israelí-jordana en 1948) como para permitir que Pappe obtuviera cierta posición dentro de una universidad de Israel, allí donde la ortodoxia sionista aún seguía siendo la norma y una condición sine qua non para la obtención de una cátedra. El libro “no hizo olas” (no tuvo repercusión), no fue leído por casi nadie, ni molestó a nadie. Pappe, más o menos, lo admite cuando comenta - en su particular “honesta manera” venida a menos - que el libro fue redactado como una tesis doctoral, un hecho que de algún modo disfraza las críticas más fuertes, para luego afirmar que su publicación "provocó cartas de odio y amenazas de muerte", otra reivindicación diseñada para mejorar su autorretrato como un joven rebelde, algo que me parece muy difícil de creer.

En suma, Pappe es un farsante retroactivo, y tardíamente, ya en la década de 1990 y después de obtener su cargo universitario, cambia de dirección y se embarca en un radicalismo completo, tanto político como historiográfico. Para entonces, ya estaba defendiendo la eliminación de Israel y el establecimiento en el territorio del Mandato Británico de Palestina de un único Estado de judíos y árabes. Lo cual implicaría que habría una mayoría árabe y, en caso de ser democrático, sería regido por la población árabe para así tener la seguridad de un retorno masivo de los refugiados palestinos, algo por lo que aboga Pappe. Uno de sus libros está dedicado a sus dos hijos, a quienes desea que puedan vivir en una mejor "Palestina". En “Fuera del marco”, Pappe define el sionismo como "una filosofía malvada y racista, tanto a nivel moral como vital". El lenguaje es tan virulento como el de Hamas, o algo peor.

Durante la década de 1990 y principios de 2000, y a pesar de su encanto y de su carisma como profesor, Pappe logró alienarse a la mayor parte del establishment de la Universidad de Haifa, negándosele durante años la promoción a pesar de una lista efusiva de publicaciones. Su obra puede ser de mala calidad y se ha vuelto más chapucera con los años, además de ser abiertamente propagandística, pero la negación de su promoción fue el resultado probablemente de su alienación política y de, algo inusual por su parte, su falta de empatía. Menciona Pappe al “estatismo”, pero la verdad sea dicha, esto no es lo que empujó a los anti-Pappe a acusarle de falta de empatía. Lo que motivó la antipatía de sus colegas de Haifa fue que durante la Segunda Intifada del 2000-2004, cuando Israel estaba prácticamente en guerra con los palestinos de Cisjordania y la Franja de Gaza, mientras los autobuses, mercados y restaurantes de Tel Aviv, Jerusalén, Haifa y demás ciudades israelíes estaban siendo atacados casi todos los días por los terroristas suicidas, Pappe promovió públicamente un boicot internacional de las universidades de Israel, incluso a la suya propia. En nombre de los "palestinos asediados”, Pappe pidió a las instituciones académicas occidentales que paralizaran los proyectos conjuntos y cortaran los fondos de investigación, además de dejar de contactar y cooperar con los académicos israelíes, inclusive rechazando los trabajos de los académicos israelíes en revistas y editoriales universitarias. (La paradoja de todo esto resulta evidente: los académicos de Israel, que han estado durante décadas a la vanguardia de la crítica de las políticas de Israel en los territorios ocupados y hacia los árabes israelíes, eran las personas que Pappe quería castigar).

Pappe prefiere explicar de manera algo diferente por qué muchos de sus colegas llegaron a detestarle. Él alega que se debe sobre todo al "affaire Tantura", sobre el que volveremos un poco más adelante, y no su defensa del boicot lo que le provocó tantos enemigos. El objetivo de Pappe es pintar las universidades de Israel como unos bastiones de la rigidez ideológica y del macartismo sionista, y presentarse a él mismo como su víctima: un defensor de la libertad académica crucificado por una rígida doctrina ideológica e historiográfica. Esta es una burda tergiversación de la realidad. Es cierto que desde la década de 1950 hasta la década de 1970, y tal vez incluso durante buena parte de la década de 1980, las universidades de Israel fueron, en lo referente a las humanidades y las ciencias sociales, y en todo lo referente a la historia de Israel y del sionismo, unos bastiones del dogmatismo y del conformismo. Pero esta caracterización es tremendamente errónea y falsa cuando se habla de las universidades israelíes desde la década de 1990.

Desde la década de 1950 hasta la década de 1970, las universidades y facultades de Humanidades, y en menor grado las facultades de Ciencias Sociales, mantenían fuera o marginado el sentimiento antisionista y la disidencia. El sionismo, representado por la corriente sionista laborista, gobernó como si fuera el marco necesario para la comprensión de las realidades del Oriente Medio, especialmente el conflicto con los palestinos y el mundo árabe circundante. De hecho, el conflicto simplemente se había omitido del plan de estudios. Esto fue impulsado en parte por un fenómeno no político: prevalecía la visión germánica de que "la actualidad" no era digna de un tratamiento académico. No obstante, la presión ideológica del sionismo laborista fue tal que, en los años 1950 y 1960, incluso los historiadores sionistas fuera del ámbito laborista (sionistas revisionistas o de derechas), como por ejemplo Benzion Netanyahu, se les negó su reconocimiento (Netanyahu terminó en Cornell, Estados Unidos, donde se convirtió en un destacado historiador de la Inquisición española).

Pero las cosas cambiaron totalmente a comienzos de la década de 1990, en parte debido al impacto de las obras de los "nuevos historiadores" (y de los "sociólogos críticos", que ganaron un punto de apoyo, o bastante más que un punto de apoyo, en las facultades de ciencias sociales de Israel, e inclusive antes). Aún más importante, probablemente, fue la integración de la universidad israelí en la vida universitaria intelectualmente abierta de Occidente. En la década del 2000, los departamentos de Ciencias Políticas, Sociología, Literatura hebrea y de estudios culturales de algunas universidades israelíes se habían (y han) convertido en baluartes del antisionismo, allí donde los sionistas confesos apenas alcanzan algún punto de apoyo, salvo quizás en la búsqueda de la paz. Y los departamentos de Historia y de estudios del Oriente Medio, también estaban (y están) lejos de ser unos reductos del sionismo. En la universidad israelí actual se puede encontrar toda la gama política: desde los sionistas declarados, los críticos de las políticas israelíes, los críticos de la judeidad de Israel y de la existencia de Israel, además de un puñado de defensores del boicot anti-Israel.

Pero Pappe prefiere retratar su alejamiento de Haifa como enraizado en su valiente disidencia, en su lucha contra el sionismo y el macartismo. En “Fuera del marco” esta presentación llega a su punto máximo con el “affaire Tantura”. En marzo de 1998, un estudiante de la Universidad de Haifa llamado Teddy Katz presentó 211 páginas de una tesis de maestría titulada "El éxodo de los árabes de las aldeas del sur de Monte Carmel en 1948". Se trataba específicamente del destino de dos pueblos, Umm al- Zinat, en el Carmel, y Tantura, en la costa mediterránea y al sur de Haifa. El foco principal estaba en Tantura. Allí, sostenía Katz, un kibutzkim de mediana edad y un activista por la paz, el batallón 33 de la Brigada Alexandroni de la Haganá - la principal milicia judía que en la primavera de 1948 se transformó en las Fuerzas de Defensa de Israel (IDF) - durante la mañana del 23 de mayo de 1948 masacró a cerca de 250 aldeanos desarmados después de conquistar la aldea la noche anterior. Katz describió una masacre sistemática al estilo nazi donde grupos de jóvenes dispararon y arrojaron a las fosas excavadas a los árabes, mientras que en la aldea las mujeres y los niños se sentaron en una playa a pocos metros de distancia.

Katz había sido supervisado por un historiador de la Universidad de Haifa llamado Kais Firro, y había sido alentado en su investigación por Pappe, quien se desempeñó como su guía espiritual. El estudiante había basado su tesis en extensas entrevistas con refugiados de Tantura que vivían en Cisjordania y en Israel, y con los veteranos de la Brigada Alexandroni. Él no había trabajado en los archivos de la Haganah o del IDF, y la masacre descrita en su tesis no se basaba en ninguna documentación israelí, británica o árabe. No obstante, la tesis fue galardonada con un 97 sobre 100 por Kais Firro, un historiador de los drusos, y por otros dos profesores, uno experto en el dominio otomano y el otro un científico social, pero ninguno de ellos expertos en la guerra de 1948, por lo que en junio de 2000 Katz fue galardonado con una título de maestría "con distinción". Pero para entonces el problema ya había comenzado. En enero del 2000, el diario israelí Maariv publicó un largo artículo en su revista basado en la tesis de Katz y en las entrevistas con algunos de los entrevistados por Katz que apoyaron la alegación de masacre. Los veteranos de Alexandroni se quejaron, y al mes siguiente el Maariv publicó un segundo artículo firmado por los veteranos donde negaban la acusación de masacre. En ambos artículos los veteranos negaron que la masacre se hubiera producido tal como Katz y algunos de sus entrevistados árabes la habían relatado (aunque algunos insinuaron que tuvieron lugar algunos "hechos oscuros").

Mientras tanto, los veteranos de la brigada Alexandroni contrataron a un abogado (un izquierdista que había representado a Paz Ahora en varios casos) y demandaron a Katz por difamación. Cotejando las entrevistas grabadas por Katz y su tesis, el abogado de los brigadistas, Giora Erdinast, descubrió una serie de distorsiones, discrepancias e invenciones. Cuando se presentó ante el tribunal con estos hallazgos, Katz se resquebrajó, algunos dijeron que sufrió un ataque de nervios o una caída de tensión, y accedió a retractarse: "No quise decir que había existido una masacre en Tantura… Hoy afirmaría que no hubo una masacre en Tantura". Esta declaración fue aceptada por el tribunal así como por sus demandantes, y Katz recibió la orden de publicar su retractación. Pero él nunca lo hizo (la retractación fue publicada finalmente por los propios veteranos de la brigada Alexandroni). En su lugar, se retractó de su retractación y apeló a la Corte Suprema de Israel. Sin embargo, el alto tribunal confirmó la decisión del tribunal inferior.

Paralelamente a este proceso, y bajo la presión de varios profesores, la Universidad de Haifa estableció un comité para revisar la tesis y las pruebas de Katz. Este comité también descubrió las distorsiones y las discrepancias. En su tesis Katz había "citado" pasajes que no aparecen en las cintas de la entrevista. La universidad anuló la tesis, pero permitió que Katz presentara una versión revisada. En septiembre de 2002, Katz volvió a presentar su tesis, ahora ampliada a 568 páginas. Una vez más, e inexplicablemente, fue supervisada por Firro. Corrigió las citas erróneas, pero no hubo arrepentimiento: las tropas de la brigada Alexandroni, se decía aún, habían masacrado a decenas, quizás a cientos, en Tantura el 23 de mayo de 1948.

La universidad nombró una comisión de cinco examinadores. Pero de nuevo se echó a perder el asunto. Dos de ellos no eran claramente expertos en los sucesos de 1948, y dos de los otros tres habían publicado unos pocos años antes (junto con un tercer historiador) un libro apologético de compensación al IDF por una masacre sucedida en Lydda durante la guerra de 1948. Tres de los examinadores dieron a la tesis menos de un 75 sobre 100 en su defecto. Las autoridades universitarias a continuación, comprometidas nuevamente, otorgaron a Katz una maestría pero "no de investigación", lo que le impedía optar a un doctorado dentro de dicho recinto.

En las dos versiones de su tesis, Katz había producido un trabajo académico precario. Pero esto no significaba que no hubiera existido alguna masacre en Tantura. Me decidí a estudiar el asunto yo mismo a partir de los archivos. Me encontré con que no existían evidencias en la documentación que demostraran que había existido una masacre del nivel sugerido o sistemática en Tantura. Y esto es extraño, en verdad único, en el caso de hubiera existido una masacre, como en todas las otras masacres de árabes que ocurrieron en 1948, siempre hubo algún tipo de escrito, una prueba documental que la corroborara, un informe del IDF o británico o estadounidense, un cable de las Naciones Unidas, una transmisión radiofónica árabe que la mencionara. Sobre algunas de las más conocidas masacres, como Deir Yassin, en abril de 1948, o Dawayima y Eilaboun en octubre de 1948, hay múltiples y detallados informes disponibles en Israel, Gran Bretaña y en la documentación de las Naciones Unidas.

En cuanto a Tantura, no hay inclusive evidencias escritas de que existieran atrocidades a pequeña escala durante y, tal vez, después de la conquista del pueblo, incluyendo los disparos contra un puñado de francotiradores árabes capturados. Y un documento del IDF, a partir de junio de 1948, habla oblicuamente de un acto de "sabotaje" en el pueblo, sin mayor explicación. Sin embargo, ningún otro documento, ni siquiera oblicuamente, alude a una "masacre". No hay una sola prueba escrita que haga valer la existencia de una masacre a gran escala (y quiero resaltar que esas 250 personas supuestamente asesinadas habrían supuesto la mayor masacre ocurrida durante toda la guerra de 1948). Hay informes de inteligencia israelíes acerca de transmisiones de radio árabes, a partir de junio de 1948, alegando que las mujeres refugiadas de Tantura que habían llegado a la Ribera Occidental habían informado de casos de violación, robo e incendio. Pero ninguna menciona una masacre. Por otra parte, unos testimonios orales cuarenta y hasta cincuenta años después de un suceso, en este caso una masacre o la negación de una masacre, en un conflicto que aún está en activo y en el que la propaganda sigue desempeñando un papel importante, no necesariamente deberían ser tomados como creíbles y no pueden constituir la base de una reconstrucción fiable de los acontecimientos. En mi opinión, un gran signo de interrogación se cierne sobre lo que ocurrió en Tantura.

(En su libro “Fuera de la trama”, Pappe se basa en la masacre de Dawayima con el fin de reforzar su defensa del valor de la historia oral, "donde Benny Morris, un ardiente positivista y empirista..., y a regañadientes, tuvo que basarse en las entrevistas [por falta de] la documentación”. Esto es una mentira. No entrevisté a nadie sobre el asunto de Dawayima. Si Pappe hubiera mirado las notas de mi “El nacimiento del problema de los refugiados 1947-1949” (1988) y “El nacimiento del problema palestino de los refugiados revisitado” (2004), habría descubierto que hay un puñado de documentos israelíes, británicos y de las Naciones Unidas que dan detalles sobre la masacre de Dawayima, o al menos donde se alega que una tuvo lugar allí. Yo no hice mención de ninguna entrevista. Pero Pappe no mira las notas, los documentos o los archivos, "él ya sabe de antemano lo que sucedió").

En mi propia investigación sobre lo que sucedió en Tantura también entrevisté a los participantes de ambos lados y me encontré con opiniones igualmente persuasivas y convincentes. Ninguna permitía suponer que hubiera existido una masacre a gran escala, pero algunas sí reforzaban el puñado de pruebas documentales que dejaban entrever pequeñas atrocidades. Pappe, implícitamente, reconoce la debilidad inevitable de los testimonios orales acerca de algo controvertido que sucedió varias décadas atrás y en el marco de un conflicto que aún está en curso, y así lo afirma durante un momento en su libro “Fuera del marco”, donde asegura que "también hay un documento palestino, una lengua que está lejos de ser vaga o ambigua. Aparece en las memorias de un notable de Haifa, Muhammad Nimr al-Khatib. Pocos días después de la batalla grabó el testimonio de un palestino que hablaba de la ejecución sumaria de decenas de palestinos [en Tantura]".

El problema con este pasaje es que contiene una serie de falsedades. Ningún documento "aparece" o se cita en el libro de memorias de Al-Khatib. Se puede considerar el propio libro de memorias - “Consecuencias de la Naqbah” – como un documento, pero eso no es lo que dice Pappe. En cualquier caso, esas memorias se publicaron en Damasco, al parecer, en la década de 1950 (no tiene fecha), y fue escrito por un clérigo y político de la Hermandad musulmana de Haifa, el cual estaba residiendo en Beirut tras trasladarse allí para recibir tratamiento médico y convalecer de una graves heridas sufridas en Haifa en enero de 1948, cuatro meses antes de lo acontecido en Tantura. A partir de entonces vivió como exiliado en el Líbano. No hay evidencias de que nunca regresara a Palestina, y resulta muy poco probable que volviera. No está claro si él se inventó su propia historia de Tantura, o la retuvo sobre la base de rumores o datos que escuchó de algún refugiado de Tantura (que también pudo haberse inventado la historia o hablar de lo que él había oído a su vez, ya que en 1948 el mundo árabe estaba plagado de rumores e inventos sobre masacres judías que nunca habían ocurrido). Las memorias no nos dicen cuando, en todo caso, se encontró con el testimonio de Tantura. Las memorias de Al-Khatib están llenas de falsedades en una gran variedad de temas, por lo que no pueden considerarse como un “documento confiable” sobre cualquier cosa (aunque contiene coloridas descripciones, en parte exactas, de la huida masiva de los árabes de Haifa en abril de 1948, las cuales al-Khatib probablemente escuchó de parte de amigos y familiares que llegaron a Beirut). Bien pudo haber servido como el origen de la historia de la masacre de Tantura que resurgió en la década de 1990.

PD.  En "Observations sur la mémoire historique en Israël", en la revista francesa Cites, el historiador Ilan Greilsammer apuntaba otras perspectivas al affaire:

Sin embargo, las últimas revelaciones informan que el señor Katz, para su defensa en el juicio por difamación, había solicitado al ex ministro de la OLP en Jerusalén, Faisal Husseini, que le proporcionara fondos. El Sr. Katz ha confirmado personalmente que había solicitado y recibido de Faisal Husseini unos 18 000$ para cubrir sus gastos legales, porque afirmó no tener otra manera de financiar su defensa. Según Katz, le propuso a Husseini que financiara sus gastos legales porque "pensaba que iba a estar interesado. Le expliqué a Faisal Husseini que la Universidad estaba aterrorizada con mi investigación, y que se pronunciaba especialmente en contra. Él respondió favorablemente a mi solicitud (...). Recibí el dinero en mano, en líquido" (Yediot Aharonot, 01 de septiembre 2002). 
Es sorprendente que el investigador haya considerado cuenta esa financiación como "legítima". El caso de Tantura era, por supuesto, un regalo del cielo para la propaganda palestina. Para citar las propias palabras del investigador: “Mi solicitud de asistencia era legítima y estaba destinada a permitir la revelación de una verdad histórica sobre la Guerra de la Independencia" (sic). Del mismo modo, el investigador Ilan Pappe encontró plenamente justificada la solicitud de financiación dirigida a Faisal Husseini: "En la Autoridad Palestina, es obvio, existe mucho interés en el trabajo de Katz, y quieren que se traduzca a varios idiomas. La solicitud de financiación les fue remitida después de la presentación de la investigación, y ésta no se había realizado bajo sus auspicios. Pero no existe ninguna investigación en el mundo que no sea de utilidad para alguien...". 
Es obvio que hay límites éticos que no se deben sobrepasar, y es probable que el "investigador del affaire Tantura" los haya superado. Imaginen que se diría si un sociólogo de la Universidad palestina de Bir Zeit realizando una investigación sobre los terroristas suicidas de Hamas, y demandado por ello ante los tribunales de la Autoridad Palestina, solicitara a... Ariel Sharon que le financiara su defensa. El affaire Tantura ilustra algunos de los abusos que se han cometido durante la investigación sobre la Guerra de la Independencia.
Por último, un post adicional previo sobre Pappe y los boicot.

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