Wednesday, November 30, 2016
Thursday, November 12, 2015
La hipocresía europea: ¿Por qué la Unión Europea solamente etiqueta los productos judíos? - Ofir Haivry - Ynet

El debate público en Israel sobre la iniciativa de la Unión Europea de etiquetar los productos israelíes fabricados más allá de la Línea Verde, por regla general evita abordar el aspecto más preocupante de la iniciativa: El hecho de que de todas las regiones del mundo sujetas a ciertos conflictos de soberanía, la Unión Europea solamente haya optado por productos procedentes de la zona de conflicto con relación con el Estado judío.
Hay miles de regiones de todo el mundo sujetas a un cierto conflicto de soberanía, y en muchos de ellos la propia Unión Europea no reconoce al gobierno soberano. En muchas de estas regiones, incluso hay resoluciones de las Naciones Unidas que los definen como "ocupados" o "regiones en conflicto". Y de todos ellos, Europa solamente opta por etiquetar los productos de una única región.
La región de Cachemira ha sido objeto de un conflicto entre la India y Pakistán desde 1947. Los dos estados no reconocen las reclamaciones territoriales de la otra parte en la región, y esta zona es definida por la comunidad internacional como un territorio en disputa sin una frontera definida. ¿Ha exigido la Unión Europea a la India o Pakistán un etiquetado especial para los productos originarios de sus territorios en Cachemira?
El Tíbet fue un estado independiente durante muchos años, hasta que fue ocupado por el ejército chino en 1958 y anexionado unilateralmente por Pekín. El gobierno tibetano encabezado por el Dalai Lama se exilió, y el pueblo tibetano ha sufrido un cruel régimen de ocupación que está tratando de aniquilar a su cultura. ¿Ha exigido la Unión Europea etiquetar los productos que produce China en el Tíbet ocupado?
En 1975, cuando el gobierno colonial español abandonó su colonia del Sahara Occidental, Marruecos invadió la región y unilateralmente lo anexionó. Desde entonces, el Frente Plisario ha estado librando una lucha continua para liberar al país de la ocupación marroquí, lo que ha llevado al exilio a cientos de miles de saharauis de su país y ha generado la presencia de asentamientos con población marroquí. La ONU no reconoce la ocupación marroquí de la región, y la Unión Africana incluso ha suspendido la pertenencia de Marruecos en la organización por su invasión de la región. ¿Ha exigido la Unión Europea etiquetar los productos que fabrica Marruecos en la región ocupada del Sáhara Occidental?
En 1974, el ejército turco invadió el norte de Chipre y expulsó a cientos de miles de pobladores griegos de la región, estableciendo la República Turca del Norte de Chipre, mientras que la parte sur de la isla permanecía regida por el gobierno chipriota que es reconocido por todas las instituciones internacionales. El caso de Chipre es especialmente significativo ya que en 2004 Chipre entró en la Unión Europea, por lo que la ocupación turca del norte de Chipre se está llevando a cabo en un territorio europeo soberano. ¿Exige la Unión Europea etiquetar los productos que produce Turquía en su República Turca del Norte de Chipre.
En 2014, Rusia se anexionó la península de Crimea tras hacerse cargo de la región militarmente y la realización de un "referéndum". El mundo, incluyendo a Europa por supuesto, no reconoció el referéndum o la anexión. ¿Ha exigido la Unión Europea que Rusia etiquete los productos fabricados en la Crimea anexionada?
No hay suficiente espacio para cubrir todos los casos en todo el mundo y en la propia Europa, pero la foto parece muy clara. Si la respuesta a todas estas preguntas es "No", no se puede escapar a la impresión y a la conclusión de que mientras la Unión Europea no ha impuesto un etiquetado separado en todas esas áreas mencionadas, solamente ha elegido etiquetar los productos judíos.
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Saturday, September 12, 2015
La moderna estrella de David amarilla - Dan Margalit - Israel Hayom
Una abrumadora mayoría en el Parlamento Europeo aprobó este jueves una resolución que pide el etiquetado de los productos procedentes de los asentamientos israelíes, diferenciándolos de los fabricados en el otro lado de la Línea Verde de 1967.
Se trata de una resolución que anuncia una nueva era de diplomacia violenta emprendida contra Israel. La resolución no es vinculante, por ahora, hasta que la Comisión Europea - y los muchos antisemitas que sirven en ella - tomen decisiones ejecutivas en la materia. Sin embargo, la resolución ofrece un viento de cola a este esfuerzo no deseado, que sólo perjudicará a las posibilidades de poner en marcha unas negociaciones de paz con los palestinos.
Para la UE, este asunto ocupa la más alta importancia mientras afronta la avalancha de inmigrantes musulmanes y el creciente número de incidentes antisemitas en las ciudades europeas. La UE parece haber obtenido una manera de distraerse de sus problemas poniendo la marca de Caín en la producción de los asentamientos que por cierto también ofrecen medios de vida a muchos palestinos.
El esfuerzo de etiquetar los productos de los asentamientos es una forma vergonzosa de boicot. Los más ingenuos entre nosotros creen que sólo se trata de una manera de diferenciar entre lo que se produce dentro de la Línea Verde y lo que se fabrica más allá de esa línea. Están equivocados tanto en el fondo, así cómo se van a desarrollar las cosas, porque los gerentes de supermercados en Oslo y Lieja no tendrán demasiada paciencia a la hora de diferencias entre los productos israelíes. En lugar de averiguar la diferencia existente entre Tel Aviv y Ariel, acabarán boicoteando a los productos israelíes en su conjunto y solicitarán productos similares de otros países. Esto afectará negativamente a todas las exportaciones israelíes.
La resolución del Parlamento Europeo tampoco hace ninguna distinción entre bloques de asentamientos y otras comunidades en Judea y Samaria (que por lo general están situados mucho más allá de la barrera de seguridad). De este modo, la UE decidió esencialmente que ya no iba a actuar de buena fe cuando se trata de Israel.
El esfuerzo de etiquetado de la UE es una iniciativa descaradamente anti-israelí, a pesar de que el gobierno israelí complicó el asunto aún más cuando se negó a actuar de forma preventiva y no prestó atención a los consejos de los demás. Un gran número de personas, de todas partes del mundo judío y de todos los segmentos de la sociedad israelí - incluyendo este periodista - abogaron por una congelación temporal o permanente de la construcción fuera de los bloques de asentamientos. pero el gobierno se negó a hacerlo. Mirando hacia atrás y viendo cómo se desarrollaron las cosas, parece que esta intransigencia sólo ayudó a los enemigos de Israel a liberar sus ataques. Tal vez Israel debiera seguir una política más moderada. Pero este buque del boicot ha navegado por libre y sin necesidad de Israel.
El gobierno haría bien si decide tomar una acción rápida a lo largo de dos vías: sentarse con representantes de la UE y acordar medidas concretas con respecto a la empresa de los asentamientos para evitar un boicot europeo; y buscar apoyo dentro del mundo judío para socavar tal boicot en caso de materializarse.
Europa ha decidido marchar por un sendero hostil, una vez más, señalando a los judíos a través de la vergonzosa forma del boicot. Aunque me gustaría contemplar como la construcción en los asentamientos se limita a los bloques de asentamientos, creo que la respuesta apropiada para mí y para las personas de ideas afines es superar nuestras críticas y responder a esta hostilidad haciendo un esfuerzo consciente para comprar productos de los asentamientos.
Los esfuerzos de etiquetado liderados por la jefe de política exterior de la UE, Federica Mogherini, son la versión 2015 de la Estrella de David amarilla. Cuando la estrella amarilla original fue introducida en la Alemania nazi, el famoso corresponsal del Haaretz Robert Weltsch dijo que los judíos deberían llevarla con orgullo. Debemos adoptar el mismo enfoque cuando se trata del etiquetado de los productos de los asentamientos.
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Wednesday, February 18, 2015
El boicot de 100 artistas británicos, algunos de ellos de origen judío, recibido con mofa y críticas. El momemtum "no era el mejor" - The Times of Israel

A raíz de los ataques de Copenhague y París, una carta titulada "Nuestro boicot cultural de Israel comienza hoy" y firmada por 100 escritores, actores, artistas y músicos británicos, ha sido recibida con críticas y mofas fulminantes.
La carta, publicada por el The Guardian el sábado 14 de febrero, prometía: "No vamos a participar, ni a tratar con normalidad a Israel. No aceptaremos ni invitaciones personales (a Israel), ni propuestas financiadas por instituciones vinculadas a su gobierno... Decimos ahora que en Tel Aviv, Netanya, Ashkelon o Ariel, no tocaremos nuestra música, ni aceptaremos premios, ni asistiremos a exposiciones, festivales y conferencias, ni dirigiremos clases magistrales y talleres, y ello hasta que Israel respete el derecho internacional y ponga fin a su opresión colonial de los palestinos".
Pero el momento de su publicación difícilmente podría haber sido peor para los firmantes de la carta, encabezada por ciertas celebridades británicas judías como el director de televisión Peter Kosminsky y el director de cine Mike Leigh.
Kosminsky, el nieto de un sobreviviente del Holocausto, realizó una muy controvertida serie de TV sobre el conflicto entre israelíes y palestinos en 2011 titulada "The Promise". Si bien la creación del proyecto, según le dijo a The Jewish Chronicle, tuvo origen en la aún más controvertida organización Breaking the Silence, formada por ex soldados del IDF que se dedican a contar con detalle y negativamente sus experiencias del ejército.
El boicot cultural de Leigh del Israel oficial no comenzó hasta un viaje cancelado en el 2010 a Jerusalén y Cisjordania. Recientemente recibió un premio a todo su obra por los Bafta, la Academia Británica de Cine y Televisión. En una entrevista del 2010 al Jewish Chronicle, Leigh denominó su trabajo como "ineludiblemente judío".
Sólo unas horas después de que la carta apelando al boicot apareciera impresa, un pistolero solitario atacó y mató a un director de cine en un seminario de Copenhague donde escritores y artistas se reunían para discutir sobre la libertad de expresión. El tirador, identificado como un joven de 22 años llamado Omar El-Hussein, fue posteriormente hasta la principal sinagoga de la capital danesa y mató a tiros a Dan Uzan, de 37 años, uno de los guardias voluntarios de seguridad de la comunidad, e hirió a dos agentes de policía.
La semana pasada, la Comisión Parlamentaria sobre el Antisemitismo compuesta por todos los partidos políticos, publicó un informe de 120 páginas en el que los diputados y los miembros de la Cámara de los Lores atacaban los boicots culturales.
"La gente tiene el derecho legítimo de protestar contra Israel a través de boicot u otros medios pacíficos. Sin embargo, dicha protesta se convierte en totalmente ilegítima al constituir un ataque o una intimidación de los judíos británicos. También consideramos que los boicot culturales, como los implementados durante este verano, resultan inaceptables. El movimiento de boicot se enfrenta al desafío de cómo poner en vigor sus tácticas mientras no caiga en el antisemitismo, la discriminación ilegal o la agresión a las libertades", decía el informe.
Laura Marks, la vicepresidente senior del Consejo de Diputados de los judíos británicos, hizo alusión a la fecha de la carta de boicot, que calificó de "ofensiva" en una entrevista con The Times of Israel.
"Hay algo irónico en la demanda de un boicot cultural y en no relacionarse más con nadie en Israel, y ello precisamente cuando se realizaban los ataques en Copenhague y París sobre personas que precisamente querían expresarse", dijo Marks.
Marks afirmó que el boicot cultural como el propuesto en la carta también era "racista". "Tal como deja claro el informe de la Comisión Parlamentaria sobre el Antisemitismo, el lenguaje negativo hacia los judíos se convierte en la norma si no nos oponemos a él".
"¿Cómo podemos cambiar las actitudes existentes si cierta gente quiere cerrar todas las comunicaciones? Israel es la única democracia en el Oriente Medio, y estos artistas están afirmando efectivamente que sí van a seguir trabajando con todo tipo de regímenes horribles de esa zona, y que solamente con Israel no colaborarán".
El lunes, un editorial de The Times intervino diciendo: "Las atroces campañas de boicot cultural a Israel están avivando los movimientos más desagradables y atávicos en Europa. Y deben ser contrarrestadas por una opinión civilizada. Los gobiernos israelíes pueden ser falibles, pero el Estado judío es una fuerza para la democracia en una región escasa precisamente de democracia".
El presidente de la Federación Sionista de Gran Bretaña, Paul Charney, fue igualmente despectivo cuando habló con The Times of Israel.
"Esta carta promoviendo el boicot cultural dice mucho más acerca de los miopes puntos de vista de esta pequeña camarilla de personajes enamorados de si mismos, que además no tienen ningún apoyo adicional a los boicots que proponen", dijo Charney.
De hecho, añadió Marks, "Los firmantes no son exactamente nombres muy conocidos y respetados".
Pero ambos, Marks y Charney subrayaron que el momento de la carta era muy significativo.
"El anuncio de esta carta de boicot nos da una información muy valiosa sobre la visión del mundo de estos autoproclamados guardianes de la moral. No ha existido ningún 'disparador' específico para su redacción. Algunos podrían entender (en algún nivel) que se debe a su deseo de 'hacer algo' para que Israel vuelva a estar en los titulares, pero es obvio que su obsesión los obliga a señalar constantemente al Estado judío, incluso cuando el mundo está mirando hacia otra parte", dijo Charney [N.P.: No estoy de acuerdo, las elecciones israelíes y la dura pugna entre el Likud y los Laboristas-Livni, las tensas relaciones entre Obama y Netanyahu y las muestras de antisemitismo europeo (que favorecen una mayor comprensión de la necesidad de Israel), han motivado su redacción. También se trata de aprovechar el momento y presionar en contra de una posible reelección de Netanyahu]
La carta y su anuncio mostraban la singular obsesión con Israel por parte de estos artistas.
"Las múltiples tragedias del Oriente Medio, incluida la matanza inimaginable en Siria y la limpieza étnica de los cristianos, les deben parecer como meras provocaciones que injustamente distraen a la gente de poner su atención en su tema obsesivo: la BDS contra Israel. Gaza sigue siendo su único tema, demostrando no sólo dónde están sus prioridades, sino su compromiso con el bloqueo de cualquier cosa que pueda poner a prueba sus ideas preconcebidas", señaló Charney.
Charney señaló como estos artistas incluso habían pasado por alto "las noticias de casa (Europa)", las cuales han generado nuevos llamamientos a favor de la libertad de expresión.
"Incluso si ellos están desorientados sobre el resto del Oriente Medio, no pueden haber dejado de notar la ola de atentados islamistas en Europa... Y por supuesto, está el espinoso tema del antisemitismo. Incluso si puede que boicotear a Israel no llegue a ser en sí mismo antisemita, esta obsesiva hostilidad hacia todo lo relacionado con Israel ciertamente facilita la idea de que el Estado judío y sus habitantes judíos son tóxicos".
Jonathan Arkush, el vicepresidente del Consejo de Diputados fue igualmente despectivo. Llamó a la carta "totalmente racista, intolerante y odiosa", señalando que "esta demonización obsesiva de Israel contribuye a crear una atmósfera donde los extremistas se sienten envalentonados para atacar a todos los judíos. Sus firmantes son los ya conocidos habituales por odiar obsesivamente a Israel. Deberíamos relegarles a los márgenes, que es donde deben estar, y dejar de preocuparnos por su obsesión. Dejen que se revuelquen en su maldad, pues son personas desesperadamente amargadas e infelices".
Pero tal vez la última palabra debe ser la del doctor Stephen Malnick, un residente de origen británico de Ashkelon, y cuya refutación a la carta de los boicoteadores culturales apareció en las páginas del Guardián del martes.
"Como ciudadano de Ashkelon que ha estado a punto de morir cuando un misil perdido procedente de Gaza impactó a unos pocos metros de mi coche, tengo un mensaje para estos artistas con una conciencia comunitaria tan selectiva. No quiero que ustedes visiten mi ciudad e insulten con su presencia a sus 120.000 habitantes, los cuales fueron bombardeados a diario en una clara violación del derecho internacional. No hay objetivos militares en Ashkelon, pero sí un montón de judíos".
"Después de que ustedes establezcan clara y públicamente una posición contraria a la ejecución extrajudicial de personas en Gaza, y a los azotes de un blogger en Arabia Saudita, y se disculpen con los ciudadanos de Ashkelon, entonces consideraré ampliar mi hospitalidad. Voy a seguir realizando mis tareas diarias, incluyendo el tratamiento de los habitantes de Gaza que son llevados al centro médico en que trabajo. ¿Muy extraño, no creen, que ellos sí nos visiten y estos artistas británicos no?", escribió Malnick.
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Thursday, September 18, 2014
Crisis de nervios entre los antisionistas occidentales: un diario de 1945 les recuerda que los palestinos, por aquel entonces, "eran... los judíos" - Dreuz


Este artículo fue publicado el 4 de diciembre de 1945 en el New York Times, el equivalente a Le Monde en Francia, y que es el más anti-Israel de los principales diarios americanos.
El titular reza así: "Los árabes boicotean los productos palestinos". El titular parece bastante paradójico, pero ya en el cuerpo el artículo lo explica: los palestinos... son los judíos.
Y es que como dice en su interior: "Los árabes votan una acción (un boicot) contra la industria judía y para atacar sus relaciones con el sionismo y sus ambiciones políticas."
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Sunday, February 09, 2014
Kerry permite que Europa juegue la carta del boicot contra Israel - Ben Caspit - Al Monitor

El equipo del secretario de Estado de EEUU John Kerry está buscando por aquí, en Israel, una universidad donde fuera posible que Kerry se dirigiera a la nación israelí. La idea de que el secretario se dirija a la opinión pública israelí directamente para convencerla de la necesidad de resolver el conflicto palestino-israelí se ha desarrollando en los últimos meses, y se ha dado a conocer por vez primera el 30 de Enero.
Si bien la decisión final aún no está tomada, su necesidad es, sin embargo, incuestionable. Las encuestas en Israel indican que los israelíes han perdido la confianza en los Estados Unidos como salvaguarda de los intereses del Estado judío en tiempos problemáticos. Alrededor del 70% de los israelíes creen que los Estados Unidos no son un intermediario honesto. Por cierto, si encuestas similares se hubieran realizado entre los palestinos, me atrevería a decir que una mayoría palestina aún mayor también habría dicho que Kerry no es un intermediario honesto.
Si israelíes y palestinos por igual están convencidos de que los Estados Unidos se está inclinando hacia el otro lado, es una señal segura de que Kerry está en una buena posición. Al parecer, está haciendo algo bien. ¿Pero él tomará las riendas? La historia y las estadísticas sugieren que no lo hará. En el Oriente Medio siempre se quedan cortos cuando se trata de lograr algo positivo. Pero Kerry, sin embargo, se mantiene firme.
Cuando este artículo se estaba escribiendo el 7 de febrero, antes del mediodía, el ministro de Asuntos Exteriores israelí, Avigdor Liberman, hablaba en el Commercial and Industrial Business Club de Tel Aviv. Mucho se ha escrito acerca del Liberman del 2014 convertido en un adulto responsable en la región y la principal fuerza significativa en la coalición de Netanyahu que apoya y dice "sí" a Kerry. En su discurso, el ministro de Asuntos Exteriores cimentó esa nueva reputación aún más. Su texto bien podría haber sido firmado por el presidente Shimon Peres. Y esto es lo que Yvet (Liberman) tenía que decir: "John Kerry es un verdadero amigo de Israel. No creo que sea muy sabio recurrir a los amigos y convertirlos en el enemigo. Cuando se trata de la iniciativa estadounidense, existe una competencia retórica entre nosotros en cuanto a quién es más duro y contundente. Veo al ministro de Economía y Comercio Naftali Bennett lanzándose hacia los micrófonos, pero yo no lo veo corriendo con la misma rapidez hacia la oposición. Kerry está liderando el proceso correctamente... Ciertamente estoy a favor de un acuerdo con los palestinos, pero me opongo a pecar de inocente. La disposición que vemos en el mundo árabe moderado es algo que ya no recordaba. Tenemos oportunidades que nunca tuvimos antes, y debemos tomar ventaja de ellas. La integridad de las personas es más importante que la integridad de la tierra".
Este es un texto seminal. El nuevo Liberman es moderado, astuto, buscador de la paz y de las negociaciones. Él ha llegado a la conclusión de que es mejor tener éxito con el primer ministro Benjamin Netanyahu que ser el suplente de Bennett.
Sólo hubo una cosa que nos estropeó la fiesta del viernes. Mientras Liberman hacía su discurso, su segundo al mando, el ministro de Agricultura Yair Shamir, el hijo del ex primer ministro Yitzhak Shamir, decía exactamente lo contrario en el semanal israelí SofHaShavua: "Kerry no es un intermediario honesto. Ha cruzado la línea. No se puede ser un mediador honesto y echar todas las culpas a un lado. Kerry está tratando de intimidarnos y nos aplica una presión indebida".
Pero no es sólo el ministro Shamir. La semana pasada, el secretario de Estado norteamericano cayó bajo un ataque combinado de importantes políticos israelíes. El 2 de febrero, el ministro de Asuntos Estratégicos, Yuval Steinitz, el ministro del Frente civil, Gilad Erdan, y la ministra de Cultura y Deportes, Limor Livnat, desataron duras declaraciones contra él. Steinitz, de quien se dice que es muy cercano al primer ministro Benjamin Netanyahu, superó a los demás, diciendo que las declaraciones de Kerry en una conferencia de seguridad en Munich fueron "ofensivas e intolerables". Ese mismo día, Netanyahu avisó también contra las amenazas de boicotear a Israel, pero no se refirió a Kerry por su nombre. Al final de esta ronda, Netanyahu estableció un nuevo récord de hipocresía dirigiéndose a sus ministros y dándoles instrucciones para que dejaran de atacar al secretario de Estado de los EEUU.
Usted no tiene que ser un zorro de la política para darse cuenta del doble juego de Bibi. Cuando tres de sus ministros más cercanos lanzan una ofensiva contra Kerry, el mismo día y casi al mismo tiempo - y él también añade más leña al fuego un poco más tarde, aunque sin mencionar ningún nombre explícitamente, y luego "instruye" a los ministros para que no arremetan contra Kerry - el mensaje es claro. No soy yo, dice Netanyahu, son ellos. Yo no tengo una mayoría en el partido Likud para detener tales movimientos, le señala a Kerry. El público israelí se muestra receloso de tomar los riesgos que usted nos propone, y de esa manera me está empujando hacia un precipicio.
A diferencia de los ministros del Likud y Netanyahu, el caso Liberman-Shamir no es fruto de un doble juego o un movimiento coordinado. Se trata más bien de una extrema falta de coordinación. Shamir proviene de una familia de la derecha ideológica radical. Liberman, por otro lado, es un pragmático. Su partido - Yisrael Beitenu - le pertenece a él y él es su líder. Él es quien elabora las listas del partido en la víspera de las elecciones. Él es el que pone los pulgares hacia arriba o hacia abajo. Tomemos, por ejemplo, el caso del ex viceministro de Asuntos Exteriores Danny Ayalon, cuya cabeza cortó Liberman en vísperas de las recientes elecciones, convirtiéndole en historia. Sería interesante escuchar a escondidas las llamadas telefónicas posteriores entre Liberman y Shamir. Por un lado, agradables no serían.
Pero Netanyahu, esto no es solamente un doble juego. En los últimos meses, el primer ministro israelí ha llevado verdaderamente una doble vida. Es como esos maridos que tienen dos familias que no saben que existe la otra. Cada una de las mujeres está convencida de que ella es la única esposa legal.
Cuando la disputa pública entre los ministros de línea dura y John Kerry hacía estragos en los medios de comunicación, los equipos de negociación de las partes continuaban trabajando en su apogeo. A pesar de que Kerry no ha estado en la región durante al menos dos semanas, el trabajo continúa no obstante a toda marcha. Trabajando para Netanyahu están el embajador en Washington Ron Dermer, el asesor de Seguridad Nacional Yossi Cohen, el abogado y enviado personal del primer ministro Yitzhak Molcho, su ayudante de campo el general Eyal Zamir y su cercano asesor de prensa Liran Dan. Ellos están reflexionando acerca de la redacción de los términos de referencia y en poder avanzar. Tal Becker, del ministerio de Asuntos Exteriores y representante de la ministra de Justicia, Tzipi Livni, está trabajando en la redacción final del documento vis-a-vis con Jonathan Schwartz, del Departamento de Estado. Se cree que desde el punto de vista del eje Israel - Estados Unidos, el trabajo está llegando a la recta final.
El plan de seguridad también está haciendo progresos. En contra de todos los informes anteriores, no hay un plan definitivo de seguridad de los EEUU. Lo que sí tenemos es una propuesta presentada por el equipo de Kerry encabezado por el general retirado John Allen. En este momento, los equipos de ambas partes están trabajando en el esquema final. El Jefe de personal del IDF, el teniente general Benny Gantz, quien conoce a Allen desde que servía como agregado militar en Washington, supervisa personalmente el trabajo que se está llevando a cabo por un equipo especial de la Dirección de Planificación militar.
El establecimiento de defensa israelí cree que el logro de un plan conjunto de seguridad sería de un interés nacional de primer orden. Sin embargo, y bajo el mismo aliento, los generales están en línea con su ministro de Defensa, Moshe "Bogie" Ya'alon, quien considera que sensores, satélites, zeppelines, vehículos aéreos no tripulados, antenas y barreras sólo son medidas de seguridad adicionales. Nada, sostiene Ya'alon, puede reemplazar a las tropas sobre el terreno. El ejército israelí está tratando de llegar a un posible plan de "intervención rápida" para las tropas israelíes si surge una necesidad inmediata, incluyendo el interior de las áreas palestinas. Tales ejemplos incluirían un gran ataque terrorista, la transferencia de armas estratégicas, la infiltración de terroristas buscados, etcétera.
Cuando se trata de los palestinos, los estadounidenses se enfrentan a dificultades mucho mayores. A diferencia de Netanyahu, quien accedió a tragar con las "líneas de 1967" como base para las negociaciones (con un intercambio de tierras, naturalmente), el presidente palestino, Mahmoud Abbas (Abu Mazen) tiene un hecho muy difícil de digerir ante la posibilidad de que el documento de EEUU incluya el reconocimiento de Israel como el Estado-nación del pueblo judío, volviendo así el "derecho de retorno" totalmente estéril. Netanyahu ha dejado claro que sin estos dos elementos, el documento no valdría para Israel bajo cualquier formulación, incluso si al final sólo se le llama un documento y nada más. Mientras, Kerry conoce esto y le resulta difícil transigir con ello.
En contraste con Israel, Kerry no tiene palancas poderosas para utilizar contra los palestinos. Ellos no pueden ser intimidados con un boicot. Su nivel de vida no es muy alto y no tienen mucho que perder. Incluso si se rebajara el estatus de la Autoridad Palestina en Washington, Abbas tiene muchas opciones y alternativas, también en términos de economía. Él puede aparecer por Naciones Unidas y ver su autoridad reconocida como un Estado. Él puede obtener el apoyo económico de los países árabes y dar pasos hacia un acercamiento con Moscú y Beijing. A veces, cuando no tienes nada que perder, estás en la mejor posición.
La decisión europea de comenzar a forjar un boicot contra Israel no es puramente un problema europeo. Este es un movimiento euro-americano bien orquestado y minuciosamente planeado. Durante el primer mandato del presidente Barack Obama, cuando los europeos discutían la posibilidad de iniciar un boicot a los productos fabricados en los asentamientos, los norteamericanos fueron los que paralizaron esa agenda. Nosotros estamos manejando la cuestión diplomática, por lo que manténganse al margen de esto, les dijeron a los europeos. Y así fueron las cosas. El segundo mandato de Obama es totalmente diferente y ha sido Kerry quien ha discutido ese plan vis-avis con los europeos. Cuando comenzó esta legislatura, ya se informó que los estadounidenses y los europeos se habían repartido los papeles: Los Estados Unidos serían el poli bueno y Europa el poli malo. Obama permitirá que los europeos hicieran el trabajo sucio por él. Y eso es precisamente lo que se está desarrollando en estos momentos.
Mientras que Kerry estaba en Munich y avisaba de los peligros que podría afrontar Israel con los boicot, los bancos escandinavos y los fondos de pensiones anunciaron que iban a dejar de hacer inversiones en Israel. Esa fue la señal de un invierno inminente. A diferencia del pasado, los Estados Unidos no tienen ninguna prisa para decirle a Israel: "No se preocupen, no dejaremos que lo hagan". Por el contrario, los Estados Unidos están bombeando hasta la angustia a Israel sumando sus propios consejos y avisos: "No vamos a estar ahí, para ustedes, todo el tiempo", les dicen a los israelíes. "Cuando el barco del boicot comience a navegar, será difícil de detener. Piensen en Sudáfrica. Ustedes estaban debidamente advertidos".
Las próximas semanas son decisivas. Todo esto puede quedarse en nada. Kerry puede salir con una declaración que anuncie su fracaso. El documento no nacido será archivado y olvidado en algún cajón de los archivos. Los estadounidenses se retirarán con el rabo entre las piernas. Y dejarán atrás su desesperado intento de romper el estancamiento en el Oriente Medio.
Sin embargo, todavía no estamos allí. Trabajando incansablemente, Kerry ha obtenido el total respaldo de Obama. Los europeos están haciendo su parte, y todo en la cocina está hirviendo. Hay dos personas que se sientan ante esta olla gigante, Netanyahu, de 64 años de edad, y Mahmoud Abbas, de 78. Y los dos están sudando: por el calor, ya que la temperatura sigue subiendo, y de miedo.
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Monday, December 30, 2013
"Mejor el boicot europeo que una lluvia de cohetes contra Israel", dice el ministro de Defensa Moshe Ya'alon - Times of Israel

Es mejor para Israel sufrir las sanciones económicas que los ataques con cohetes contra el corazón del país, dijo el ministro de Defensa Moshe Ya'alon este lunes, emitiendo así una reprimenda mordaz contra la presión dirigida contra Israel para que se retire de Cisjordania sin las adecuadas medidas de seguridad.
En su intervención en una conferencia económica en Tel Aviv organizada por el diario de negocios hebreo Calcalist, Ya'alon también fustigó las políticas occidentales hacia el Oriente Medio que, según dijo, se basan en la ignorancia, y acusó a los dirigentes palestinos de no ser sinceros en su deseo de paz con Israel.
En respuesta a los recientes informes de los crecientes llamamientos en Europa a imponer sanciones o boicotear a Israel por su política de construcción de asentamientos, Ya'alon dijo que si bien las sanciones pueden ser malas, el lanzamiento de cohetes desde Cisjordania contra Israel será mucho peor.
"Yo no quiero un boicot", dijo Yaalon. "Si la alternativa a un boicot europeo es el lanzamiento de cohetes desde Nablus, Jenin y Ramallah contra nuestras ciudades, contra nuestra retaguardia estratégica y contra el aeropuerto Ben Gurion, entonces ustedes ya saben que prefiero el boicot europeo".
El ministro de Defensa comparó la actitud de los gobiernos occidentales hacia el Oriente Medio a las políticas comerciales impuestas tras las dos guerras mundiales, basadas en la idea de que "estaban seguros de que sabían lo que era correcto para el Oriente Medio".
"Es una cuestión de ignorancia y de falta de familiaridad con el verdadero Oriente Medio, su demografía, su mentalidad y su cultura. Se trata de ignorancia, de ingenuidad, de ganas de hacerse ilusiones, de una mezcla de condescendencia y de paternalismo y de otros errores conceptuales".
Ya'alon señaló los acontecimientos en Egipto, donde los Hermanos Musulmanes electos fueron derrocados por un golpe militar, y Gaza, a la que se refirió como "Hamistan", como ejemplos de cómo los métodos políticos occidentales han ido mal.
"La democratización de las elecciones es un fracaso que está escrito en los muros", aseveró. "Hamistan definitivamente no es una democracia".
Ya'alon, un halcón en materia de seguridad donde desempeña una de las posiciones de más alto rango en el gobierno de Israel, arrojó dudas sobre las intenciones palestinas en el proceso de paz a largo plazo. "El presidente de la Autoridad Palestina Mahmoud Abbas en realidad nunca ha dicho que la firma del tratado de paz ponga fin al conflicto", afirmó. "Ellos sólo están tratando ahora de obtener lo que puedan y después continuarán".
Además denunció que el mayor problema es la educación continua en el terror dentro de la sociedad palestina. "Todo comienza con la educación", dijo, haciéndose eco de las habituales afirmaciones israelíes de que los ataques terroristas están arraigados en el adoctrinamiento palestino.
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Sunday, December 22, 2013
Y a quien le importa esto si lo importante son las obsesiones y prejuicios de los progres occidentales en busca de causas que les justifiquen

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Saturday, December 21, 2013
El boicot académico de Israel es una farsa - Leon Wieseltier - New Republic
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La guía de la ASA para la Paz Mundial
Angela Davis, que apoya el boicot de la ASA con el líder de la Alemania comunista Erich Honecker
El jefe de la ASA admitió más tarde al New York Times que muchas naciones, incluyendo a muchos de los vecinos de Israel, tienen antecedentes de derechos humanos que son peores que los de Israel, pero dijo que "uno tiene que empezar por alguna parte""Oh bueno, uno tiene que empezar por alguna parte", explicó Curtis Mares, un profesor asociado de estudios étnicos de la Universidad de California, San Diego, y miembro del Consejo Nacional de la Asociación de Estudios Americanos (ASA), que acababa de anunciar un boicot académico a Israel. Él estaba respondiendo a la sensata pregunta de un reportero sobre la justicia de singularizar a Israel como país a castigar cuando muchos países de este mundo sin corazón tienen un historial de derechos humanos que son significativamente peores, y sus palabras escalofriantemente inanes son una medida de la insipidez moral e intelectual que define al ASA y que ésta orgullosamente describe como "una postura ética".
En un documento de apoyo llamado "Respondiendo a las preguntas sobre el boicot de ASA para jefes de departamento, decanos y administradores", la ASA instruye a sus miembros de que su misión es "hacer una contribución positiva a la comprensión humana", "apoyar la diversidad y la equidad" y "contribuir a la solución de los problemas del mundo" (no se hace mención del elemento académico, por supuesto: esta gente hace mucho tiempo que borró la distinción entre la ciencia academia y el activismo), pero en realidad sólo "un problema mundial", sólo uno de esos problemas de "comprensión humana" les interesa, y es el problema de los palestinos. Ellos y sólo ellos son la piedra de toque universal de la decencia. A pocas horas de Palestina (Siria) cerca de seis millones de personas se han convertido en refugiados en su propio país, donde están siendo bombardeados por su gobierno, y mueren de hambre en la nieve y lucha contra la polio, pero ellos no importan a la ASA, ellos no son víctimas de Israel, y solamente es la depravación del Estado judío, no la miseria realmente existente en la región y en el mundo, lo que ofende a la ASA. En comparación con Alepo, Ramallah es San Diego. Pero claro, "uno tiene que empezar por alguna parte".
Es cierto que no pueden preocuparse por igual de todo, que una acción ética es siempre concreta y, por lo tanto, selectiva. Pero la calidad ética de dicha acción debe ser medida según algún estándar o norma para su selección, y si dicha norma no es ante todo determinada por una evaluación imparcial del sufrimiento y de la necesidad, de modo que si los beneficiarios de esas "energías éticas" no son los más necesitados objetivamente, sino esos otros cuya situación confirma más bien las propias preferencias ideológicas y políticas, estamos ante una falsificación y un fraude. De la lectura de los materiales de la ASA sobre su decisión llama inmediatamente la atención los orígenes decididamente extra-éticos de su boicot. Por otro documento de justificación llamado "Las Preguntas más frecuentes sobre la Resolución de Boicot de ASA" se puede deducir que si la resolución era tan clara en sus razones y virtudes, ¿para qué produce la ASA estas sábanas documentales propias de la cuna del agitprop para sus miembros?
Yo leo ahí que "las instituciones académicas israelíes forman parte del andamiaje ideológico e institucional del proyecto colonial de asentamientos sionistas". Este lenguaje no es anti-ocupación, es puro antisionismo, y además de una búsqueda de la deslegitimación es un ejemplo del viejo vocabulario de propaganda anti-Israel. (También ignora el hecho de que es precisamente en las universidades israelíes donde la crítica a la ocupación más florece). En la "Declaración del Consejo sobre el Boicot Académico a Israel" leo que "en las últimas décadas, la ASA ha recibido a académicos que analizan críticamente al estado de los EEUU, su papel en el país y en el extranjero", es decir, no se trata solamente del habitual antisionismo, también tenemos el habitual antiamericanismo. Por supuesto, Pakistán también es un aliado de los Estados Unidos cuyo ejército apoyamos, y el ejército paquistaní es cómplice de una barbarie más allá de la que cualquier palestino está sufriendo, pero el terrorismo (y el terrorismo ciertamente musulmán) no interesa a esos progresistas. Esos hechos no entran empíricamente en su mente y en sus compromisos éticos. Ellos, obviamente, responden a impulsos más elevados. También he leído, en la declaración del Consejo Nacional, que "la ASA también tiene una historia de compromiso crítico en el campo de los nativos americanos y estudios indígenas que de manera cada vez mayor dan forma e influir en su investigación". ¿Qué diablos tiene esto que ver con Israel y Palestina? La respuesta es, todo.
Hay una dimensión cómica de esta parodia de la libertad académica. Tras elogiar el boicot de la ASA contra las instituciones israelíes y no contra los individuos que forman parte de ellas, la "piadosa" filósofa judía antisionista Judith Butler [N.P.: la que defendía considerar a Hamas como parte de la izquierda progresista mundial] señaló en La Nación que "la única petición que se está haciendo es que sin financiación institucional para las instituciones israelíes se podría utilizar para los gastos de viaje de los académicos israelíes". !O patria, quanto mi costi! ¿Qué tan importante se consideran estos profesores y cuanta relevancia creen que tienen sus conferencias?
Pero finalmente no hay nada divertido en todo esto. Hay unos principios en juego en toda esta farsa. Butler instruía que un boicot académico "milita en contra del espíritu de censura y de la práctica de la calumnia que corta el debate y participa en envilecedoras caricaturas envilecidos". Sugiero que deje su Levinas y vuelva a coger su Orwell. Es precisamente el espíritu de censura y de conformidad de opinión lo que anima a un boicot de unas instituciones académicas. En una admirable carta a la ASA un grupo de distinguidos académicos estadounidenses observó esto, y se quejó de que "los estudiosos serían castigados no por lo que ellos piensen, lo que ya sería suficiente, sino simplemente por presuponer su ideario basándose en su nacionalidad... Esto es discriminación pura y simple".
Pero es que a pesar de toda la politización de la ASA, es indiferente a esas políticas que deplora piadosamente. La ocupación de los territorios palestinos es un problema político que requiere una solución política. En el intento de lograr una solución de este tipo, los palestinos no son meras víctimas o espectadores inertes a su suerte. Son actores históricos, y su negativa a aceptar cualquiera de los planes de un Estado palestino que se les han propuesto - la imperfección de la solución les molesta más que la imperfección del problema - es una de las razones - una de las mas relevantes - de que se encuentren en tal situación de debilidad. Es cierto que los asentamientos israelíes en Cisjordania deben terminar, pero incluso si se acaba con ellos, Israel es un estado de derecho con una ansiedad perfectamente comprensible sobre su seguridad. "No apoyamos el boicot a Israel", declaró Mahmoud Abbas en Sudáfrica por el funeral de Mandela. Él admitía solamente un "boicot [de] los productos de los asentamientos". "Tenemos relaciones con Israel", agregó, "tenemos un mutuo reconocimiento con Israel".
Pero, ¿quién es Abu Mazen para hablar por los palestinos en comparación con un profesor asociado de estudios étnicos americanos de la Universidad de California de San Diego?
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Monday, May 20, 2013
Ya es oficial: gracias al boicot de Israel de Stephen Hawking, ya no hay más antisemitismo - Howard Jacobson - The Independent
Acérquense todos. Les daré una noticia importante. !El antisemitismo ya no existe! Qué repiquen por lo tanto las campanas, el odio más antiguo ha dejado de existir. Ya es kaput, ha estirado la pata, ha arrastrado los pies fuera de su envoltura mortal y se ha reunido a ese maldito coro invisible. Es un fiambre, damas y caballeros. Se acabaron esos "Ex-Prejuicios".
Me enteré de esta noticia por una moción aprobada por la Universidad y el College Union declarando que las críticas a Israel "nunca" pueden ser antisemitas, y como "nunca" significa "nunca", es una garantía de que el odio a los judíos se ha terminado, y eso es porque... bueno, porque resulta imposible creer que un activo antisemita vaya - aunque sólo sea de manera oportunista - a buscar algún lugar donde anidar en las múltiples recovecos de aquellos que desean perjudicar a Israel, ya sea por un generalmente difuso antisionismo, o en las más específicas campañas de Boicot y Desinversión, las Semanas del Apartheid israelí, o en los movimientos para poner fin a la Ocupación y similares.
Por supuesto, usted no tiene que odiar a los judíos para odiar a Israel, pero me dicen que ya no encontraremos a gente que odie a los judíos en todas esos simpáticos movimientos y actividades, que criticar a Israel "nunca" podrá ser una expresión de odio a los judíos, ni siquiera cuando adquiere la forma de acusar a los soldados israelíes de extraer órganos a los palestinos. Entonces, y resumiendo, podemos deducir que no existe odio a los judíos en la izquierda.
Estas buenas nuevas parecen ser confirmadas por el juez Anthony Snelson, quien investigando una queja de que el College Unión era institucionalmente antisemita, no encontró ningún rastro de cualquier bestia antisemita, y ninguna sugerencia de que hubiera acechado alguna vez o estuviera al acecho. En suma, ni el más leve roce de sus zarpas, ni siquiera como una sombra congelada en una pared. De hecho, tan inmaculada era el College Unión en todos sus movimientos anti-Israel y en sus redefiniciones del antisemitismo, que el juez Snelson reprendió a los propios demandantes judíos:
a) por hacerle perder el tiempo sin evidencias.Fue ese mismo juez Snelson, querido lector, el que falló a favor de una mujer musulmana que reclamó que un vestido de cóctel que esperaban sus patrones que llevara, mientras trabajaba como camarera en Mayfair, "violaba su dignidad". Para nuestro juez, uno no podía preguntarse qué demonios hacía ella trabajando como camarera en un bar de cócteles en Mayfair. Si ella sentía que estaba trabajando en un "ambiente hostil", entonces para nuestro juez verdaderamente trabajaba en un "ambiente hostil", pero eso sí, no deberíamos confundir esa sensación con la de un judío que estuviera trabajando en un ambiente hostil, el del College Unión por ejemplo, ya que decretada formalmente la abolición del antisemitismo, ya no puede existir tal cosa como un ambiente hostil hacia los judíos. Mi punto de vista es que los credenciales del señor juez Snelson para reconocer a esos judíos obsesionados con el antisemitismo, resultan impecables.
b) por su manera irresponsable de alarmar al público bolsa.
c) por tratar de silenciar el debate, que, por supuesto, es la característica que mejor representa al movimiento de Boicot y Desinversión.
Y ahora nos llega Stephen Hawking anunciando, gracias a un dispositivo que le permite comunicarse y que es de fabricación israelí, que ya no quiere hablar ni comunicarse con los científicos israelíes, ni siquiera con los que inventaron dicho dispositivo, o con esos otros científicos israelíes que han inventado o pueden inventar otros avances científicos, inclusive historiadores críticos, biólogos o físicos de cualquier tipo, y sin importar cuáles sean sus relaciones con los eruditos palestinos, con los que por el contrario sí quiere hablar y comunicarse.
Y ya de paso se nos recuerda que ese boicot cultural con el que Stephen Hawking ha decidido unir su suerte, pronto será totalmente a-judío, lo que es una muy buena noticia. "Paz", es todo lo que el profesor Hawking busca, una palabra que se queda fuera de la declaración que figura en la web de la Palestine Solidarity Campaign o PSC (Campaña de Solidaridad con Palestina), presumiblemente porque todo el mundo ya sabe que la paz es todo lo que el PSC siempre ha deseado.
Para aquellos que se preguntan por qué Israel es el único de todos los países supuestamente infractores que debe ser boicoteado, la respuesta se vuelve aún más pertinente y clara: los movimientos de boicot no pueden cambiar un mundo repleto de países infractores, pero esa no es razón para no tratar de cambiar una pequeña parte del mismo, en este caso, la parte en la que sienten que tienen más posibilidades de éxito, la única que también por otro parte resulta que es judía.
Además, todo esto resulta ser, de hecho, una especie de "cumplido" para los judíos. John MacGabhann, el secretario general del Sindicato de Profesores de Irlanda que apoya el boicot, lo dejó claro al hablar de que "esperaban más" del gobierno de Israel, precisamente porque "pensaban que la actuación de los gobiernos israelíes sería mejor que las de otros países a la hora de defender los derechos de los demás", lo que implica que esperaban mucho menos del resto de países y gobiernos infractores, ya que no creían que ellos pudieran actuar mejor que Israel a la hora de defender los derechos de los demás . ¿Y por qué? Debería ya saberlo, querido lector, porque esos otros gobiernos no eran judíos.
Yo, si fuera un ciudadano, por ejemplo, de uno de esos países musulmanes que son muy mayoritariamente infractores de esos derechos, y que no están siendo boicoteados, a todo esto lo llamaría racismo implícito, pues implica la suposición tácita de que en esos países nada podrá lograrse, por ejemplo, sobre la persecución de las mujeres, el ataque a las minorías, la discriminación contra los cristianos, el ahorcamiento de los adúlteros y los homosexuales, y así sucesivamente, porque tales cosas resultan que son intrínsecas de sus culturas. Pero eso no parece importar demasiado, porque por lo menos ahora nos hemos librado del antisemitismo, y la lucha contra la islamofobia deberá ser nuestro próximo objetivo principal.
Resulta alentador de todas maneras, que después de tantos años de observar cómo se describe a Israel de una manera intratable y despiadada, nos enteremos de que estos activistas consideran que sí vale la pena presionar a Israel porque existen buenas probabilidades de conseguir que cambie su camino. Es una prueba suplementaria de que nuestra nueva abrogación del antisemitismo debería permitirnos ver a Israel como un objetivo accesible, el único país en el mundo que, a pesar de sus ambiciones de suicidio, se sentirá afectado y dolorido cuando actores, músicos y los secretarios de los maestros irlandeses dejen de intercambiar sus puntos de vista con él. Todo lo que ahora necesitamos hacer es reconocer que los que tratan de aislar a Israel, silenciarlo e incluso tratar de persuadirlo de que acepte su propia ilegitimidad, no pretenden nada más que hacerle un favor a Israel y demostrarle su amor.
¿Puede suceder que, aún quedando lejos el día en que Israel dejara de existir, el resto de los países de la región, esos defensores de los derechos y amantes de la paz, se reúnan para vivir en un mundo de tolerancia y la amistad, y ni siquiera sea ya necesario hablar de la muerte del antisemitismo porque nosotros ya habremos olvidado que alguna vez existió? Será entonces cuando los judíos sabrán que están finalmente a salvo. Oh, qué bonito será oír el repique de las campanas.
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Wednesday, May 15, 2013
La hipocresía de Stephen Hawking - Shlomo Avineri - Haaretz

Stephen Hawking no sólo es un destacado científico e investigador, también es un intelectual que participa en el discurso público en el Reino Unido. Él afirmó que la guerra en Irak, y la participación del Reino Unido en la misma, era "un crimen de guerra", y como alguien que se identifica con el ala izquierda del Partido Laborista británico, expresó su apoyo, en principio, a un desarme nuclear unilateral de su país.
Estas no son posiciones muy inusuales. Dentro de la comunidad académica británica muchos son los que la encuentran aceptables. Pero el uso de la expresión "crimen de guerra" para describir las acciones británicas en este contexto es, sin duda y como poco, extrema, sobre todo teniendo en cuenta los crímenes de Saddam Hussein, que utilizó armas químicas contra los ciudadanos kurdos de su propio país y en la guerra contra Irán.
Por supuesto, uno puede estar en desacuerdo con las opiniones de Hawking sobre el tema, tal como hacen un buen número de sus colegas, pero siguen siendo opiniones legítimas y tiene todo el derecho a expresarlas. Cualquier dictador, desde Hitler a Stalin o a Assad, siempre encontrará partidarios entre la gente decente.
Pero a la luz de estas opiniones, la decisión de Hawking de unirse al boicot académico de Israel no deja de sorprender. ¿Qué medidas tomó él, después de decidir que la participación de Gran Bretaña en la guerra contra Saddam Hussein era un "crimen de guerra"? ¿Se negó a pagar los impuestos a su gobierno? ¿Promovió por aquel entonces que investigadores y científicos israelíes rechazaran las invitaciones de instituciones académicas y oficiales británicas? ¿Sigue aun criticando a su país por sus “crímenes de guerra”?
La guerra en Irak fue encabezada por los Estados Unidos, donde sigue funcionando un campo de detención completamente ilegal en Guantánamo. Nunca oí que Hawking anunciara su boicot de los EEUU y de sus instituciones académicas y públicas a causa de los crímenes de guerra que él sentía que los EEUU cometieron en Irak.
Pero no sólo no hizo eso, sino que hizo todo lo contrario: En 2009, el presidente Barack Obama otorgó a Hawking la Medalla Presidencial de la Libertad, el honor civil más alto de un país que, según él, había cometido “crímenes de guerra”. En ese momento, Hawking expresó su apoyo entusiasta a las posiciones de Obama, y podemos suponer que la decisión del presidente de concederle la Medalla de la Libertad fue un acto de agradecimiento por ese apoyo.
No hay nada malo en ello. Es la manera en que funciona el mundo, y Hawking es sin duda uno de los más grandes científicos que viven entre nosotros. Pero a él no le molestó recibir la medalla - y la Medalla de la Libertad, nada menos – de manos del presidente de los EEUU, el cual, a pesar de sus declaraciones, sigue librando una complicada guerra en Afganistán y con más fuerza que antes, y que, a pesar de sus declaraciones, es el líder de una superpotencia donde sigue funcionando un centro de detención que es una especie de "agujero negro" (un concepto que Hawking sin duda entenderá ).
Así pues. Hawking considera que el presidente del Estado de Israel es infrecuentable debido a la política de Israel hacia los palestinos, pero reunirse con el presidente de los EEUU resulta perfectamente correcto y la atrocidad conocida como el centro de detención de Guantánamo no le molesta?
Esta doble moral hacia Israel por parte de Hawking me lleva a tristes reflexiones sobre su juicio y sus análisis éticos. Una persona que nunca llamó y promovió un boicot de Gran Bretaña o de los EEUU por iniciar y participar en una guerra que, en su opinión, era un "crimen de guerra", y que ahora por el contrario boicotea una conferencia israelí en la que los palestinos también estarán presentes, es una personalidad que sufre de una ceguera moral bastante severa.
No aplicar las mismas normas a Gran Bretaña y a los EEUU que aplica a Israel es una decisión que, en el mejor de los casos, demuestra insensibilidad a las reglas de la moral, que deberían ser universales (véase Kant y el imperativo categórico). Sin duda, además de teñida de hipocresía, también tiene un tufillo de racismo.
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Boicot no solamente de palabra, sino también con (falsas) imágenes - Confronting anti-Semitism and Israel hatred in the UK
Douglas Murray es uno de los mejores comentaristas políticos del Reino Unido. Él es también un firme defensor de Israel. Pero en su por otra parte excelente artículo escrito en el Daily Mail acerca del boicot a Israel de Stephen Hawking, ha proporcionado la oportunidad para que los editores del diario cometieran un error muy extraño (pero que se ha repetido en otras ocasiones, como en el New York Times). Debido a que Murray decidió (erróneamente en mi opinión) "equilibrar" sus críticas al boicot con comentarios como los siguientes:
Reconozco que hay personas que se preocupan por el tratamiento que Israel da a los palestinosel editor (supongo) decidió que era una excelente ocasión para difamar a Israel, incluso en un artículo a favor de Israel, mediante la publicación de una imagen que supuestamente muestra a policías israelíes maltratando a palestinos.
Y he aquí la imagen empleada y subtitulada "Están aquellos que están preocupados por el tratamiento que Israel da los palestinos, pero si estos académicos piensan que un boicot es la manera correcta de abordar esas preocupaciones, se equivocan profundamente".
Salvo que las mujeres de la foto, incluyendo la que está siendo retenida por un policía israelí, son mujeres judías ortodoxas, y esto se ve claramente (Elder of Ziyon ha confirmado que la fotografía es de AFP, y muestra como la policía israelí trata de detener una protesta de mujeres judías después del asesinato de Evyatar Borovsky).
Por cierto creo que todo el enfoque utilizado por las personas pro-Israel sobre el tema del boicot es fundamentalmente erróneo. Si seguimos su ejemplo, y lo trasladamos a cuando los nazis estaban boicoteando los comercios judíos, habría resultado extraño decir cosas semejantes a estas:
"Somos conscientes de que estos propietarios judíos no llevan unas vidas perfectas, y por eso podemos llegar a comprender hasta cierto punto el sentimiento de odio hacia ellos, pero creemos que los productos que venden son fantásticos, y no sólo para los judíos, sino inclusive para los nazis. Así que por favor, no tiren piedras sobre su propio tejado y no los boicoteen".Lo única respuesta sensata - para ganar - es atacar a la gente que está detrás del boicot como lo que son: los nazis de hoy en día, cuyo objetivo principal no es el bienestar de los palestinos, sino tratar de destruir al Estado judío. Es por eso que esta imagen (procedente de Isreallycool) es mucho más poderosa que el mensaje del artículo de Murray.
Casi la peor estrategia que puedas adoptar para enfrentarte a los partidarios del boicot es la que adoptó un representante del gobierno israelí (no pude retener su nombre) cuando fue elegido para contrarrestar ante la radio LBC a la profesora de la Universidad de Exeter, uno de los líderes pro-boicot y anti-Israel, Ghada Karmi.
Mientras Karmi fue soltando el estándar de mentiras sobre Israel habituales (como un estado de apartheid, etcétera, y algo que parecía ser indiscutible tanto para el moderador como para el representante israelí), la respuesta del israelí fue simplemente jugar a la kumbaya diciendo que cualesquiera que sean nuestras diferencias, era mucho mejor sentarse a hablar en lugar de boicotear..
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Wednesday, February 08, 2012
El Global, Ilan Pappe y el affaire Tantura: el mentiroso como héroe - Benny Morris - New Republic

(Se veía venir, demasiadas malas noticias procedentes de las "revoluciones árabes", por lo tanto se hacía necesario para el Global sacar el típico artículo compensatorio que, sin venir a cuento, tratara de denigrar a Israel. Un artículo que se ocupa de un affaire académico desencadenado en 1998 y que versaba sobre una supuesto matanza ocurrida 50 años antes, en 1948.
Y para ello que mejor que dar la palabra a su 'historiador y profeta' preferido por esos pagos, Ilan Pappe, el mismo que no hace mucho tiempo, y con relación a las "revoluciones árabes", aventuraba:
Lo único que está en riesgo ahora es la pretensión de Israel de ser un islote occidental estable y civilizado rodeado por un mar de fanáticos islamistas. Lo verdaderamente 'malo' para Israel es que la cartografía siga siendo la misma pero la geografía cambie, que siga siendo un islote, un islote de bárbaros y fanáticos rodeado por un mar de nuevos Estados (árabes) igualitarios y democráticos.Y me da la impresión que es mejor profeta que historiador. Pero es mejor dejar la palabra a Benny Morris en un extracto de su demoledora reseña del personaje Pappe en New Republic - el artículo, de Marzo del 2011, ahora mismo necesita suscripción, pero pueden existir copias en la red -)
(..)
Y, sí, después de todo, puede que a medio plazo estas buenas noticias no lo sean tanto para los judíos de Israel. Estar rodeados por pueblos (árabes) que dan la bienvenida a la libertad, la justicia social y espiritual, cuyos barcos surcarán las aguas, unas veces del mar en calma, otras de mar gruesa, de la tradición y la modernidad, el capitalismo agresivo y la supervivencia cotidiana, no será fácil.
Ilan Pappe ha optado por hablar del sueño sionista, o, como él lo prefiere, por la pesadilla sionista. Hace unos cuantos años se trasladó desde la Universidad de Haifa, donde era catedrático en el departamento de Ciencias Políticas, a la Universidad de Exeter en Gran Bretaña. En su libro “Fuera del marco (establecido o ajeno al establishment)" (Out of the Frame: The Struggle for Academic Freedom in Israel) nos da la explicación de por qué eligió el exilio. El título alude a alguien aparentemente fuera de lugar, la autobiografía de su difunto amigo Edward Said. Pero el libro de Pappé, al tiempo que ofrece algunos pequeños detalles autobiográficos, es realmente un cargo político contra el sionismo, un libro polémico no unas memorias.
Pappe nos dice que creció en una familia judía alemana trasplantada a la ciudad portuaria israelí de Haifa, donde nació en 1954. Cuando era joven era un sionista, pasando por las estaciones de rutina de la escuela secundaria, el ejército y los estudios de pregrado en Israel. (Incluso menciona su servicio militar en los Altos del Golán durante la guerra de 1973, que al parecer sigue siendo un motivo de orgullo). Su deslizamiento hacia convertirse en un militante antisionista comenzó, nos recuerda, en 1982, en el Sant Anthony College de Oxford, donde fue supervisado en sus estudios de doctorado por Albert Hourani, un historiador anglo-libanés que en una vida anterior (1945-1947) había servido como portavoz de Hajj Amin al-Husayni y de la causa palestina. Hourani se convirtió en un importante historiador del Oriente Medio y en el autor del aclamado y elegante libro “Una historia de los pueblos árabes”.
Cualquiera que fuera la influencia de Hourani sobre él, Pappe ofrece otra explicación para su desencanto. Tiene un agravio personal. En 1982, le echaron de Paz Ahora, de la que afirma que era su representante en el Reino Unido, porque había discutido con un representante de la OLP en la Cámara de los Comunes. (Él no nos dice de qué lado estaba). Se le requirió también por parte de la Embajada de Israel hablar en una manifestación pro-israelí que se iba a celebrar en el norte de Gran Bretaña poco después de la invasión israelí del sur del Líbano. Él nos informa que declinó la invitación, no sólo por un sentimiento anti-israelí, sino también porque unos días antes el embajador anterior de Israel en Londres, Shlomo Argov, había sido asesinado por militantes árabes, y a Pappe le molestó que la embajada le enviara en una misión de "buena voluntad hacia el sacrificio", tal vez por terroristas árabes. La suposición de que era muy peligroso en esos días hablar públicamente en nombre de Israel, como si los árabes mataran regularmente a tiros a los oradores, no tiene mucho sentido.
Armado con un doctorado en historia moderna del Oriente Medio, Pappe regresó a Israel e inmediatamente aterrizó en un puesto académico. Su prosa, en este punto del libro, se vuelve más opaca y enrevesada, y por buenas razones: su deseo es proyectar una imagen de sí mismo en la década de 1980 de “joven rebelde embarcado en una cruzada muy crítica de Israel y del sionismo”, y luchando valientemente contra una roca, el establishment israelí, incluyendo su sistema académico. Las universidades de Israel, según él, estaban entonces (y hoy) gobernadas por una ortodoxia sionista incansable y dogmática.
Sin embargo, la Universidad de Haifa le concedió en 1984 un puesto codiciado, y en definitiva le proporcionó la tenencia. Pappe escribe: "El logro de la tenencia es un proceso doloroso para la mayoría de jóvenes universitarios en Israel, por eso fue doblemente difícil para mí, dada mis opiniones, que ya eran bastante conocidas. Y, sin embargo, como he señalado, mis posiciones no se cristalizaron de tal manera que constituyeran una amenaza para el sistema, y me pasó por encima de los obstáculos con éxito. Y añade, un poco contradictoriamente, que su "mayor radicalismo dentro de la universidad era su afirmación del pluralismo, lo que le permitió hacer alarde de su apertura al mundo en general”. Así pues mantuvo una parte de su radicalismo en secreto con el fin de obtener la tenencia y utilizó la otra parte descaradamente con el fin de conseguirla. Hagan su elección.
La verdad es más prosaica. Aunque Pappe, como ciudadano, era un seguidor evidente de las políticas radicales, aún operaba dentro del campo sionista en la medida en que el Partido Comunista de Israel, al que pertenecía, postulaba la existencia del Estado judío en el marco de una solución de dos Estados, en consonancia con la posición de Moscú. Al mismo tiempo, la producción académica de Pappe fue inofensiva en extremo. El afirma ahora que en su primer libro, “Gran Bretaña y el conflicto árabe-israelí, 1948-1951”, que apareció en 1988, comentaba que "Gran Bretaña jugó un papel importante al permitir que el movimiento sionista fundara un estado en Palestina a través de la limpieza étnica de los indígenas palestinos”. Esta es una tergiversación. El libro se ocupa de la política británica y, más concretamente, de las relaciones británico-jordanas, un tema que fue tratado con mucha más trascendencia y perspicacia, y en un elegante inglés, por Avi Shlaim, en su libro “Al otro lado del Jordán: el rey Abdullah, el movimiento sionista, y la partición de Palestina”, y no decía nada en absoluto acerca de lo que hoy Pappe denomina la "limpieza étnica de Palestina".
En ese pasaje Pappe reivindica lo que considera como los primeros laureles antisionistas, a los que no tiene ningún derecho. En ninguna parte de ese primer libro hay una mención de una "depuración étnica" o de cualquiera de sus equivalentes. De hecho, y curiosamente, Pappe dedica menos de una página de “Gran Bretaña y el conflicto árabe-israelí” a una subsección titulada "La responsabilidad en la creación del problema de los refugiados", donde afirmaba de una manera débil y neutral que los británicos tenían dos puntos de vista sobre el tema: en el éxodo en los casos de Haifa, Jaffa y Jerusalén, "los judíos no fueron los únicos que tuvieron la culpa, y fue el Comité Ad Hoc árabe el más responsable del fomento del éxodo". En ninguna parte el más joven y honesto Pappe de la década de 1980 carga la “expulsión de los árabes de Palestina” a los judíos.
Más bien, afirma contundentemente que "los israelíes estaban preparadas [en 1949] para admitir una responsabilidad conjunta con los países árabes del problema de los refugiados, haciendo un gesto y ofertando repatriar a algunos de los refugiados". Dos décadas más tarde, por otra parte, ambas partes parecían a aceptar el status quo con respecto a los refugiados : "Los israelíes... esperaban que los estados árabes reasentaran a los refugiados [en su territorio], y… los estados árabes... decidieron aprovechar las condiciones en los campamentos de refugiados como una carta política contra Israel".
El Pappe de hoy en día no permitiría que tales verdades escandalosas salieran de sus labios.
Su obra “Gran Bretaña y el conflicto árabe-israelí” era lo suficientemente suave y vacilante (aunque, como el libro de Shlaim, postulaba una alianza británico-israelí-jordana en 1948) como para permitir que Pappe obtuviera cierta posición dentro de una universidad de Israel, allí donde la ortodoxia sionista aún seguía siendo la norma y una condición sine qua non para la obtención de una cátedra. El libro “no hizo olas” (no tuvo repercusión), no fue leído por casi nadie, ni molestó a nadie. Pappe, más o menos, lo admite cuando comenta - en su particular “honesta manera” venida a menos - que el libro fue redactado como una tesis doctoral, un hecho que de algún modo disfraza las críticas más fuertes, para luego afirmar que su publicación "provocó cartas de odio y amenazas de muerte", otra reivindicación diseñada para mejorar su autorretrato como un joven rebelde, algo que me parece muy difícil de creer.
En suma, Pappe es un farsante retroactivo, y tardíamente, ya en la década de 1990 y después de obtener su cargo universitario, cambia de dirección y se embarca en un radicalismo completo, tanto político como historiográfico. Para entonces, ya estaba defendiendo la eliminación de Israel y el establecimiento en el territorio del Mandato Británico de Palestina de un único Estado de judíos y árabes. Lo cual implicaría que habría una mayoría árabe y, en caso de ser democrático, sería regido por la población árabe para así tener la seguridad de un retorno masivo de los refugiados palestinos, algo por lo que aboga Pappe. Uno de sus libros está dedicado a sus dos hijos, a quienes desea que puedan vivir en una mejor "Palestina". En “Fuera del marco”, Pappe define el sionismo como "una filosofía malvada y racista, tanto a nivel moral como vital". El lenguaje es tan virulento como el de Hamas, o algo peor.
Durante la década de 1990 y principios de 2000, y a pesar de su encanto y de su carisma como profesor, Pappe logró alienarse a la mayor parte del establishment de la Universidad de Haifa, negándosele durante años la promoción a pesar de una lista efusiva de publicaciones. Su obra puede ser de mala calidad y se ha vuelto más chapucera con los años, además de ser abiertamente propagandística, pero la negación de su promoción fue el resultado probablemente de su alienación política y de, algo inusual por su parte, su falta de empatía. Menciona Pappe al “estatismo”, pero la verdad sea dicha, esto no es lo que empujó a los anti-Pappe a acusarle de falta de empatía. Lo que motivó la antipatía de sus colegas de Haifa fue que durante la Segunda Intifada del 2000-2004, cuando Israel estaba prácticamente en guerra con los palestinos de Cisjordania y la Franja de Gaza, mientras los autobuses, mercados y restaurantes de Tel Aviv, Jerusalén, Haifa y demás ciudades israelíes estaban siendo atacados casi todos los días por los terroristas suicidas, Pappe promovió públicamente un boicot internacional de las universidades de Israel, incluso a la suya propia. En nombre de los "palestinos asediados”, Pappe pidió a las instituciones académicas occidentales que paralizaran los proyectos conjuntos y cortaran los fondos de investigación, además de dejar de contactar y cooperar con los académicos israelíes, inclusive rechazando los trabajos de los académicos israelíes en revistas y editoriales universitarias. (La paradoja de todo esto resulta evidente: los académicos de Israel, que han estado durante décadas a la vanguardia de la crítica de las políticas de Israel en los territorios ocupados y hacia los árabes israelíes, eran las personas que Pappe quería castigar).
Pappe prefiere explicar de manera algo diferente por qué muchos de sus colegas llegaron a detestarle. Él alega que se debe sobre todo al "affaire Tantura", sobre el que volveremos un poco más adelante, y no su defensa del boicot lo que le provocó tantos enemigos. El objetivo de Pappe es pintar las universidades de Israel como unos bastiones de la rigidez ideológica y del macartismo sionista, y presentarse a él mismo como su víctima: un defensor de la libertad académica crucificado por una rígida doctrina ideológica e historiográfica. Esta es una burda tergiversación de la realidad. Es cierto que desde la década de 1950 hasta la década de 1970, y tal vez incluso durante buena parte de la década de 1980, las universidades de Israel fueron, en lo referente a las humanidades y las ciencias sociales, y en todo lo referente a la historia de Israel y del sionismo, unos bastiones del dogmatismo y del conformismo. Pero esta caracterización es tremendamente errónea y falsa cuando se habla de las universidades israelíes desde la década de 1990.
Desde la década de 1950 hasta la década de 1970, las universidades y facultades de Humanidades, y en menor grado las facultades de Ciencias Sociales, mantenían fuera o marginado el sentimiento antisionista y la disidencia. El sionismo, representado por la corriente sionista laborista, gobernó como si fuera el marco necesario para la comprensión de las realidades del Oriente Medio, especialmente el conflicto con los palestinos y el mundo árabe circundante. De hecho, el conflicto simplemente se había omitido del plan de estudios. Esto fue impulsado en parte por un fenómeno no político: prevalecía la visión germánica de que "la actualidad" no era digna de un tratamiento académico. No obstante, la presión ideológica del sionismo laborista fue tal que, en los años 1950 y 1960, incluso los historiadores sionistas fuera del ámbito laborista (sionistas revisionistas o de derechas), como por ejemplo Benzion Netanyahu, se les negó su reconocimiento (Netanyahu terminó en Cornell, Estados Unidos, donde se convirtió en un destacado historiador de la Inquisición española).
Pero las cosas cambiaron totalmente a comienzos de la década de 1990, en parte debido al impacto de las obras de los "nuevos historiadores" (y de los "sociólogos críticos", que ganaron un punto de apoyo, o bastante más que un punto de apoyo, en las facultades de ciencias sociales de Israel, e inclusive antes). Aún más importante, probablemente, fue la integración de la universidad israelí en la vida universitaria intelectualmente abierta de Occidente. En la década del 2000, los departamentos de Ciencias Políticas, Sociología, Literatura hebrea y de estudios culturales de algunas universidades israelíes se habían (y han) convertido en baluartes del antisionismo, allí donde los sionistas confesos apenas alcanzan algún punto de apoyo, salvo quizás en la búsqueda de la paz. Y los departamentos de Historia y de estudios del Oriente Medio, también estaban (y están) lejos de ser unos reductos del sionismo. En la universidad israelí actual se puede encontrar toda la gama política: desde los sionistas declarados, los críticos de las políticas israelíes, los críticos de la judeidad de Israel y de la existencia de Israel, además de un puñado de defensores del boicot anti-Israel.
Pero Pappe prefiere retratar su alejamiento de Haifa como enraizado en su valiente disidencia, en su lucha contra el sionismo y el macartismo. En “Fuera del marco” esta presentación llega a su punto máximo con el “affaire Tantura”. En marzo de 1998, un estudiante de la Universidad de Haifa llamado Teddy Katz presentó 211 páginas de una tesis de maestría titulada "El éxodo de los árabes de las aldeas del sur de Monte Carmel en 1948". Se trataba específicamente del destino de dos pueblos, Umm al- Zinat, en el Carmel, y Tantura, en la costa mediterránea y al sur de Haifa. El foco principal estaba en Tantura. Allí, sostenía Katz, un kibutzkim de mediana edad y un activista por la paz, el batallón 33 de la Brigada Alexandroni de la Haganá - la principal milicia judía que en la primavera de 1948 se transformó en las Fuerzas de Defensa de Israel (IDF) - durante la mañana del 23 de mayo de 1948 masacró a cerca de 250 aldeanos desarmados después de conquistar la aldea la noche anterior. Katz describió una masacre sistemática al estilo nazi donde grupos de jóvenes dispararon y arrojaron a las fosas excavadas a los árabes, mientras que en la aldea las mujeres y los niños se sentaron en una playa a pocos metros de distancia.
Katz había sido supervisado por un historiador de la Universidad de Haifa llamado Kais Firro, y había sido alentado en su investigación por Pappe, quien se desempeñó como su guía espiritual. El estudiante había basado su tesis en extensas entrevistas con refugiados de Tantura que vivían en Cisjordania y en Israel, y con los veteranos de la Brigada Alexandroni. Él no había trabajado en los archivos de la Haganah o del IDF, y la masacre descrita en su tesis no se basaba en ninguna documentación israelí, británica o árabe. No obstante, la tesis fue galardonada con un 97 sobre 100 por Kais Firro, un historiador de los drusos, y por otros dos profesores, uno experto en el dominio otomano y el otro un científico social, pero ninguno de ellos expertos en la guerra de 1948, por lo que en junio de 2000 Katz fue galardonado con una título de maestría "con distinción". Pero para entonces el problema ya había comenzado. En enero del 2000, el diario israelí Maariv publicó un largo artículo en su revista basado en la tesis de Katz y en las entrevistas con algunos de los entrevistados por Katz que apoyaron la alegación de masacre. Los veteranos de Alexandroni se quejaron, y al mes siguiente el Maariv publicó un segundo artículo firmado por los veteranos donde negaban la acusación de masacre. En ambos artículos los veteranos negaron que la masacre se hubiera producido tal como Katz y algunos de sus entrevistados árabes la habían relatado (aunque algunos insinuaron que tuvieron lugar algunos "hechos oscuros").
Mientras tanto, los veteranos de la brigada Alexandroni contrataron a un abogado (un izquierdista que había representado a Paz Ahora en varios casos) y demandaron a Katz por difamación. Cotejando las entrevistas grabadas por Katz y su tesis, el abogado de los brigadistas, Giora Erdinast, descubrió una serie de distorsiones, discrepancias e invenciones. Cuando se presentó ante el tribunal con estos hallazgos, Katz se resquebrajó, algunos dijeron que sufrió un ataque de nervios o una caída de tensión, y accedió a retractarse: "No quise decir que había existido una masacre en Tantura… Hoy afirmaría que no hubo una masacre en Tantura". Esta declaración fue aceptada por el tribunal así como por sus demandantes, y Katz recibió la orden de publicar su retractación. Pero él nunca lo hizo (la retractación fue publicada finalmente por los propios veteranos de la brigada Alexandroni). En su lugar, se retractó de su retractación y apeló a la Corte Suprema de Israel. Sin embargo, el alto tribunal confirmó la decisión del tribunal inferior.
Paralelamente a este proceso, y bajo la presión de varios profesores, la Universidad de Haifa estableció un comité para revisar la tesis y las pruebas de Katz. Este comité también descubrió las distorsiones y las discrepancias. En su tesis Katz había "citado" pasajes que no aparecen en las cintas de la entrevista. La universidad anuló la tesis, pero permitió que Katz presentara una versión revisada. En septiembre de 2002, Katz volvió a presentar su tesis, ahora ampliada a 568 páginas. Una vez más, e inexplicablemente, fue supervisada por Firro. Corrigió las citas erróneas, pero no hubo arrepentimiento: las tropas de la brigada Alexandroni, se decía aún, habían masacrado a decenas, quizás a cientos, en Tantura el 23 de mayo de 1948.
La universidad nombró una comisión de cinco examinadores. Pero de nuevo se echó a perder el asunto. Dos de ellos no eran claramente expertos en los sucesos de 1948, y dos de los otros tres habían publicado unos pocos años antes (junto con un tercer historiador) un libro apologético de compensación al IDF por una masacre sucedida en Lydda durante la guerra de 1948. Tres de los examinadores dieron a la tesis menos de un 75 sobre 100 en su defecto. Las autoridades universitarias a continuación, comprometidas nuevamente, otorgaron a Katz una maestría pero "no de investigación", lo que le impedía optar a un doctorado dentro de dicho recinto.
En las dos versiones de su tesis, Katz había producido un trabajo académico precario. Pero esto no significaba que no hubiera existido alguna masacre en Tantura. Me decidí a estudiar el asunto yo mismo a partir de los archivos. Me encontré con que no existían evidencias en la documentación que demostraran que había existido una masacre del nivel sugerido o sistemática en Tantura. Y esto es extraño, en verdad único, en el caso de hubiera existido una masacre, como en todas las otras masacres de árabes que ocurrieron en 1948, siempre hubo algún tipo de escrito, una prueba documental que la corroborara, un informe del IDF o británico o estadounidense, un cable de las Naciones Unidas, una transmisión radiofónica árabe que la mencionara. Sobre algunas de las más conocidas masacres, como Deir Yassin, en abril de 1948, o Dawayima y Eilaboun en octubre de 1948, hay múltiples y detallados informes disponibles en Israel, Gran Bretaña y en la documentación de las Naciones Unidas.
En cuanto a Tantura, no hay inclusive evidencias escritas de que existieran atrocidades a pequeña escala durante y, tal vez, después de la conquista del pueblo, incluyendo los disparos contra un puñado de francotiradores árabes capturados. Y un documento del IDF, a partir de junio de 1948, habla oblicuamente de un acto de "sabotaje" en el pueblo, sin mayor explicación. Sin embargo, ningún otro documento, ni siquiera oblicuamente, alude a una "masacre". No hay una sola prueba escrita que haga valer la existencia de una masacre a gran escala (y quiero resaltar que esas 250 personas supuestamente asesinadas habrían supuesto la mayor masacre ocurrida durante toda la guerra de 1948). Hay informes de inteligencia israelíes acerca de transmisiones de radio árabes, a partir de junio de 1948, alegando que las mujeres refugiadas de Tantura que habían llegado a la Ribera Occidental habían informado de casos de violación, robo e incendio. Pero ninguna menciona una masacre. Por otra parte, unos testimonios orales cuarenta y hasta cincuenta años después de un suceso, en este caso una masacre o la negación de una masacre, en un conflicto que aún está en activo y en el que la propaganda sigue desempeñando un papel importante, no necesariamente deberían ser tomados como creíbles y no pueden constituir la base de una reconstrucción fiable de los acontecimientos. En mi opinión, un gran signo de interrogación se cierne sobre lo que ocurrió en Tantura.
(En su libro “Fuera de la trama”, Pappe se basa en la masacre de Dawayima con el fin de reforzar su defensa del valor de la historia oral, "donde Benny Morris, un ardiente positivista y empirista..., y a regañadientes, tuvo que basarse en las entrevistas [por falta de] la documentación”. Esto es una mentira. No entrevisté a nadie sobre el asunto de Dawayima. Si Pappe hubiera mirado las notas de mi “El nacimiento del problema de los refugiados 1947-1949” (1988) y “El nacimiento del problema palestino de los refugiados revisitado” (2004), habría descubierto que hay un puñado de documentos israelíes, británicos y de las Naciones Unidas que dan detalles sobre la masacre de Dawayima, o al menos donde se alega que una tuvo lugar allí. Yo no hice mención de ninguna entrevista. Pero Pappe no mira las notas, los documentos o los archivos, "él ya sabe de antemano lo que sucedió").
En mi propia investigación sobre lo que sucedió en Tantura también entrevisté a los participantes de ambos lados y me encontré con opiniones igualmente persuasivas y convincentes. Ninguna permitía suponer que hubiera existido una masacre a gran escala, pero algunas sí reforzaban el puñado de pruebas documentales que dejaban entrever pequeñas atrocidades. Pappe, implícitamente, reconoce la debilidad inevitable de los testimonios orales acerca de algo controvertido que sucedió varias décadas atrás y en el marco de un conflicto que aún está en curso, y así lo afirma durante un momento en su libro “Fuera del marco”, donde asegura que "también hay un documento palestino, una lengua que está lejos de ser vaga o ambigua. Aparece en las memorias de un notable de Haifa, Muhammad Nimr al-Khatib. Pocos días después de la batalla grabó el testimonio de un palestino que hablaba de la ejecución sumaria de decenas de palestinos [en Tantura]".
El problema con este pasaje es que contiene una serie de falsedades. Ningún documento "aparece" o se cita en el libro de memorias de Al-Khatib. Se puede considerar el propio libro de memorias - “Consecuencias de la Naqbah” – como un documento, pero eso no es lo que dice Pappe. En cualquier caso, esas memorias se publicaron en Damasco, al parecer, en la década de 1950 (no tiene fecha), y fue escrito por un clérigo y político de la Hermandad musulmana de Haifa, el cual estaba residiendo en Beirut tras trasladarse allí para recibir tratamiento médico y convalecer de una graves heridas sufridas en Haifa en enero de 1948, cuatro meses antes de lo acontecido en Tantura. A partir de entonces vivió como exiliado en el Líbano. No hay evidencias de que nunca regresara a Palestina, y resulta muy poco probable que volviera. No está claro si él se inventó su propia historia de Tantura, o la retuvo sobre la base de rumores o datos que escuchó de algún refugiado de Tantura (que también pudo haberse inventado la historia o hablar de lo que él había oído a su vez, ya que en 1948 el mundo árabe estaba plagado de rumores e inventos sobre masacres judías que nunca habían ocurrido). Las memorias no nos dicen cuando, en todo caso, se encontró con el testimonio de Tantura. Las memorias de Al-Khatib están llenas de falsedades en una gran variedad de temas, por lo que no pueden considerarse como un “documento confiable” sobre cualquier cosa (aunque contiene coloridas descripciones, en parte exactas, de la huida masiva de los árabes de Haifa en abril de 1948, las cuales al-Khatib probablemente escuchó de parte de amigos y familiares que llegaron a Beirut). Bien pudo haber servido como el origen de la historia de la masacre de Tantura que resurgió en la década de 1990.
PD. En "Observations sur la mémoire historique en Israël", en la revista francesa Cites, el historiador Ilan Greilsammer apuntaba otras perspectivas al affaire:
Sin embargo, las últimas revelaciones informan que el señor Katz, para su defensa en el juicio por difamación, había solicitado al ex ministro de la OLP en Jerusalén, Faisal Husseini, que le proporcionara fondos. El Sr. Katz ha confirmado personalmente que había solicitado y recibido de Faisal Husseini unos 18 000$ para cubrir sus gastos legales, porque afirmó no tener otra manera de financiar su defensa. Según Katz, le propuso a Husseini que financiara sus gastos legales porque "pensaba que iba a estar interesado. Le expliqué a Faisal Husseini que la Universidad estaba aterrorizada con mi investigación, y que se pronunciaba especialmente en contra. Él respondió favorablemente a mi solicitud (...). Recibí el dinero en mano, en líquido" (Yediot Aharonot, 01 de septiembre 2002).
Es sorprendente que el investigador haya considerado cuenta esa financiación como "legítima". El caso de Tantura era, por supuesto, un regalo del cielo para la propaganda palestina. Para citar las propias palabras del investigador: “Mi solicitud de asistencia era legítima y estaba destinada a permitir la revelación de una verdad histórica sobre la Guerra de la Independencia" (sic). Del mismo modo, el investigador Ilan Pappe encontró plenamente justificada la solicitud de financiación dirigida a Faisal Husseini: "En la Autoridad Palestina, es obvio, existe mucho interés en el trabajo de Katz, y quieren que se traduzca a varios idiomas. La solicitud de financiación les fue remitida después de la presentación de la investigación, y ésta no se había realizado bajo sus auspicios. Pero no existe ninguna investigación en el mundo que no sea de utilidad para alguien...".
Es obvio que hay límites éticos que no se deben sobrepasar, y es probable que el "investigador del affaire Tantura" los haya superado. Imaginen que se diría si un sociólogo de la Universidad palestina de Bir Zeit realizando una investigación sobre los terroristas suicidas de Hamas, y demandado por ello ante los tribunales de la Autoridad Palestina, solicitara a... Ariel Sharon que le financiara su defensa. El affaire Tantura ilustra algunos de los abusos que se han cometido durante la investigación sobre la Guerra de la Independencia.Por último, un post adicional previo sobre Pappe y los boicot.
Labels: Al rico boicot, BMorris, Tantura
Tuesday, August 03, 2010
Olimpia Food Co-op se une a la larga y trágica historia de odio a Israel - Edward Alexander - News Tribune
La Cooperativa de Alimentación Olimpia ha anunciado pomposamente su intención de boicotear los productos israelíes a menos que ese país se disuelve como Estado judío.
Para ganar un lugar para sus productos en las estanterías de la cooperativa, Israel debe renunciar a su derecho a defenderse, derribar su barrera de seguridad y traer de vuelta a los refugiados árabes que, en una calamidad totalmente autoinfligida, huyeron en 1947-48, en lugar de aceptar la solución de la ONU de dos estados.
Esta es una política de politicidio: Israel no puede existir como un Estado judío.
La Cooperativa, por supuesto, no requiere que numerosos regímenes islámicos o estados cristianos justifiquen un lugar para sus productos en los sacrosantos estantes de Olimpia. No, sólo hay un país cuyo "derecho a existir" - aunque reconocido por la Sociedad de Naciones hace casi un siglo y confirmado por las Naciones Unidas en 1948 - es considerado un tema legítimo de debate.
Las instrucciones a Israel sobre el método más adecuado (solución de un solo Estado, solución de ningún estado, solución final) para dejar de existir se ha convertido hoy en día en un boleto de admisión a los círculos "progresistas". El lema de los instructores resucita el lema del Reinado del Terror: "Libertad, Igualdad, Fraternidad o Muerte".
Escuchen a Noam Chomsky: "A menos que los que se llaman "partidarios" de Israel estén dispuestos a enfrentar... realidades morales y geopolíticas, en realidad sólo podrán ser partidarios de la degeneración moral de Israel y de su destrucción final".
Si alguien se atreviera a sugerir que singularizar a Israel para su destrucción si no baila al gusto particular de algunos suena a antisemita, Chomsky ya tiene una respuesta preparada: "El antisemitismo ya no es un problema... Se incrementa... porque la gente privilegiada quiere asegurarse de que tienen un control total, no sólo del 98%, por eso el antisemitismo se está convirtiendo en un problema..."
Hermosas y sentidas palabras, de ninguna manera inusuales en la jerga de aquellos que consideran a Israel como el único y exclusivo mal y que, con ayuda de sus "seguidores y defensores", es responsable de todas las miserias del planeta, con la excepción (posible) del calentamiento global.
(Agrego "posible" porque Clare Short, un miembro prominente del gabinete de Tony Blair hasta el año 2003, denunció que Israel es "mucho peor que el estado del apartheid original" porque "debilita la reacción de la comunidad internacional al calentamiento global". Es decir, distrae la atención).
Chomsky es (erróneamente) identificado como "un crítico de la política israelí". Tampoco es el único beneficiario de la redefinición eufemística del término "crítica", del que Israel es su objeto principal. Un profesor de Vassar se referió a la Segunfa Intifada, durante la cual los terroristas suicidas palestinos árabes, pogromistas y linchadores sacrificaron a casi un millar de personas y produjeron miles de heridos, como "una crítica del sionismo".
Un escritor en el Chronicle of Higher Education les aseguraba a los lectores que "llamar a destruir Israel, o desear arrojarlo al mar Mediterráneo... no son pruebas de odio a los judíos", sino que simplemente "reflejan una disputa con Israel". Cuando las universidades de Harvard y Columbia fueron criticadas en el 2003 por honrar y acoger al poetastro de Oxford y creador de libelos de sangre Tom Paulin, después de que hubiera insistido en que los judíos que viven en Judea y Samaria "deberían ser asesinados", sus apologistas defendieron su derecho "a criticar la política israelí".
Pero sin duda la crítica no significa tratar de ver a un objeto tal como realmente es, sino destruir ese objeto. De hecho, un crítico no tiene por qué ser un enemigo en absoluto.
Los críticos de Israel "que niegan su derecho a existir" y amenazan con boicots e incluso con la destrucción si no se disuelve, pueden ser deshonestos y despreciables, pero no debemos envidiarles su triunfo.
En la guerra de las ideas ellos nos han golpeado a cada paso, y por "nos" me refiero a los cristianos y a los judíos para quienes la fundación de Israel fue uno de los (pocos) actos redentores de un siglo sangriento y vergonzoso.
Una encuesta de 2007 de la BBC, y sobre 28.000 encuestados de 27 países, mostraba a Israel como el páis que menos "les gustaba del mundo", y, entre los europeos, donde más disgustaba era en Alemania.
Sí, en ese mismo país donde el "derecho a vivir" de los judíos fue una vez un tópico popular y el "Juden Kauf beim nicht (No compres a los judíos)" fue un eslogan muy popular antes de que lo retomara Olimpia Food Co-op, el odio a Israel llegaba al 77% de los encuestados y la admiración a un 10%.
Pero triunfos aún mayores en la conquista de la opinión pública esperan a estos "críticos".
Sus amenazas no son ociosas. Por sí solas, no pueden encaminar a Israel hacia el terrible destino que piensan que se merece como estación experimental del diablo, pero saben que tienen un poderoso aliado en un Ahmadinejad empeñado en traducir politicidio en genocidio.
El presidente iraní prometiendo casi diariamente "eliminar a Israel del mapa" y estos "críticos" de guardia no pueden dejar de mostrar su alegría viendo como internacionalmente se aprieta la soga alrededor del cuello de Israel y los paraguas (por si acaso) se levantan en Europa y Washington.
Fuente: The News Tribune
Para ganar un lugar para sus productos en las estanterías de la cooperativa, Israel debe renunciar a su derecho a defenderse, derribar su barrera de seguridad y traer de vuelta a los refugiados árabes que, en una calamidad totalmente autoinfligida, huyeron en 1947-48, en lugar de aceptar la solución de la ONU de dos estados.
Esta es una política de politicidio: Israel no puede existir como un Estado judío.
La Cooperativa, por supuesto, no requiere que numerosos regímenes islámicos o estados cristianos justifiquen un lugar para sus productos en los sacrosantos estantes de Olimpia. No, sólo hay un país cuyo "derecho a existir" - aunque reconocido por la Sociedad de Naciones hace casi un siglo y confirmado por las Naciones Unidas en 1948 - es considerado un tema legítimo de debate.
Las instrucciones a Israel sobre el método más adecuado (solución de un solo Estado, solución de ningún estado, solución final) para dejar de existir se ha convertido hoy en día en un boleto de admisión a los círculos "progresistas". El lema de los instructores resucita el lema del Reinado del Terror: "Libertad, Igualdad, Fraternidad o Muerte".
Escuchen a Noam Chomsky: "A menos que los que se llaman "partidarios" de Israel estén dispuestos a enfrentar... realidades morales y geopolíticas, en realidad sólo podrán ser partidarios de la degeneración moral de Israel y de su destrucción final".
Si alguien se atreviera a sugerir que singularizar a Israel para su destrucción si no baila al gusto particular de algunos suena a antisemita, Chomsky ya tiene una respuesta preparada: "El antisemitismo ya no es un problema... Se incrementa... porque la gente privilegiada quiere asegurarse de que tienen un control total, no sólo del 98%, por eso el antisemitismo se está convirtiendo en un problema..."
Hermosas y sentidas palabras, de ninguna manera inusuales en la jerga de aquellos que consideran a Israel como el único y exclusivo mal y que, con ayuda de sus "seguidores y defensores", es responsable de todas las miserias del planeta, con la excepción (posible) del calentamiento global.
(Agrego "posible" porque Clare Short, un miembro prominente del gabinete de Tony Blair hasta el año 2003, denunció que Israel es "mucho peor que el estado del apartheid original" porque "debilita la reacción de la comunidad internacional al calentamiento global". Es decir, distrae la atención).
Chomsky es (erróneamente) identificado como "un crítico de la política israelí". Tampoco es el único beneficiario de la redefinición eufemística del término "crítica", del que Israel es su objeto principal. Un profesor de Vassar se referió a la Segunfa Intifada, durante la cual los terroristas suicidas palestinos árabes, pogromistas y linchadores sacrificaron a casi un millar de personas y produjeron miles de heridos, como "una crítica del sionismo".
Un escritor en el Chronicle of Higher Education les aseguraba a los lectores que "llamar a destruir Israel, o desear arrojarlo al mar Mediterráneo... no son pruebas de odio a los judíos", sino que simplemente "reflejan una disputa con Israel". Cuando las universidades de Harvard y Columbia fueron criticadas en el 2003 por honrar y acoger al poetastro de Oxford y creador de libelos de sangre Tom Paulin, después de que hubiera insistido en que los judíos que viven en Judea y Samaria "deberían ser asesinados", sus apologistas defendieron su derecho "a criticar la política israelí".
Pero sin duda la crítica no significa tratar de ver a un objeto tal como realmente es, sino destruir ese objeto. De hecho, un crítico no tiene por qué ser un enemigo en absoluto.
Los críticos de Israel "que niegan su derecho a existir" y amenazan con boicots e incluso con la destrucción si no se disuelve, pueden ser deshonestos y despreciables, pero no debemos envidiarles su triunfo.
En la guerra de las ideas ellos nos han golpeado a cada paso, y por "nos" me refiero a los cristianos y a los judíos para quienes la fundación de Israel fue uno de los (pocos) actos redentores de un siglo sangriento y vergonzoso.
Una encuesta de 2007 de la BBC, y sobre 28.000 encuestados de 27 países, mostraba a Israel como el páis que menos "les gustaba del mundo", y, entre los europeos, donde más disgustaba era en Alemania.
Sí, en ese mismo país donde el "derecho a vivir" de los judíos fue una vez un tópico popular y el "Juden Kauf beim nicht (No compres a los judíos)" fue un eslogan muy popular antes de que lo retomara Olimpia Food Co-op, el odio a Israel llegaba al 77% de los encuestados y la admiración a un 10%.
Pero triunfos aún mayores en la conquista de la opinión pública esperan a estos "críticos".
Sus amenazas no son ociosas. Por sí solas, no pueden encaminar a Israel hacia el terrible destino que piensan que se merece como estación experimental del diablo, pero saben que tienen un poderoso aliado en un Ahmadinejad empeñado en traducir politicidio en genocidio.
El presidente iraní prometiendo casi diariamente "eliminar a Israel del mapa" y estos "críticos" de guardia no pueden dejar de mostrar su alegría viendo como internacionalmente se aprieta la soga alrededor del cuello de Israel y los paraguas (por si acaso) se levantan en Europa y Washington.
Fuente: The News Tribune
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