Thursday, January 10, 2013

Lo que Netanyahu y Liberman quieren decir realmente cuando hablan de una solución de dos Estados – Raphael Ahren – Times of Israel



Cuando el líder de Israel Beytenu, Avigdor Liberman, afirmó el domingo pasado que la solución de dos estados se mantendría como el plan del gobierno para resolver el conflicto con los palestinos, parecía que estaba posicionándose a la izquierda de muchos altos funcionarios del Likud, quien la semana pasada declararon su firme oposición a la un Estado palestino.

Pero la visión de Liberman de una "solución de dos estados" está muy lejos de la comprensión más común de dicho término.

Según el campo del centro-izquierda israelí - y prácticamente de toda la comunidad internacional - la mejor solución para el conflicto israelí-palestino es la creación de un Estado palestino con unas fronteras basadas en las líneas de 1967 con intercambios de territorios de mutuo acuerdo. De acuerdo con este plan, todos los intercambios territoriales, independientemente de cuán grande o pequeño sean, estarán diseñados para permitir que Israel mantenga los principales bloques de asentamientos en Cisjordania.

Pero mientras que el primer ministro Benjamin Netanyahu, el líder del Likud, se ha mantenido excepcionalmente vago acerca de su visión de un acuerdo sobre el estatuto final - se ha limitado a decir que un futuro Estado palestino tendrá que ser desmilitarizado y reconocer a Israel como un Estado judío -, Liberman nunca ha ocultado ni mantenido en secreto que también está a favor de un "intercambio de población (por medio del intercambio de territorio y de soberanía)" que conduzca a "una separación máxima".

Entonces, ¿de qué hablan y qué quieren decir realmente estos dos líderes, que aparecen en una lista conjunta para las elecciones del 22 de enero, cuando hablan de dos estados para dos pueblos?

La postura de Netanyahu sigue siendo objeto de mucho debate. La semana pasada, algunos candidatos a diputados del Likud causaron bastante revuelo al afirmar que el partido no apoya una solución de dos estados, a pesar del discurso de Netanyahu en 2009 en la universidad Bar-Ilan  durante el cual, y en principio, se manifestaba de acuerdo con un estado palestino desmilitarizado si los palestinos reconocían a Israel como un Estado judío.

El ministro de Educación Gideon Saar, el número 3 de la lista conjunta del Likud-Beytenu, afirmó que "dos estados para dos pueblos nunca formó parte de la plataforma electoral [Likud]". Mientras, la diputada Tzipi Hotovely - la n° 15 en la lista – aseveraba que el discurso de Bar-Ilan fue una maniobra táctica de Netanyahu cuya única intención era agradar al mundo.

"Aun cuando el primer ministro se refirió a la cuestión de los dos estados, no se hablaba de un Estado en el sentido pleno. Habló de una larga lista de condiciones que el propio Netanyahu no creía que tuvieran ninguna posibilidad de ser cumplidas en un futuro próximo teniendo en cuenta las acciones de la otra parte (palestino)", comentó el diputado Yariv Levin al The Times de Israel.

Después de que los moderados del Likud como Dan Meridor no fueran elegidos por sus opiniones realistas para la lista del Likud para la Knesset en las próximas elecciones, y vieran sus lugares ocupados por nacionalistas extremistas, la mayoría - si no todos - os futuros miembros de la Knesset del Likud pueden rechazar abiertamente un Estado palestino.

Frente al debate acerca de la verdadera posición de Netanyahu, y ante la ausencia de una plataforma del partido sobre la solución de dos estados para estas elecciones, un portavoz del Likud dijo que el primer ministro aún admite una solución de dos estados, siempre y cuando las condiciones de Israel se respetarán y garantizarán su seguridad.

Si bien Netanyahu siempre se opuso firmemente a un Estado palestino, aparentemente cambió de idea (al menos oficialmente) después de una intensa presión internacional. Sin embargo, no parece tener prisa en aceptarla en la práctica, como lo demuestra su fuerte oposición a la reciente actualización del estatus de estado observador de Palestina en las Naciones Unidas, y su determinación a la hora de ampliar los asentamientos judíos en la Ribera Occidental. El "proceso diplomático debe ser gestionado de una manera responsable y sagaz, y no con una prisa excesiva", comentó el martes.

Independientemente de si Netanyahu, realmente, tiene la intención de estar de acuerdo finalmente con el establecimiento de un Estado palestino, el punto de referencia oficial de su gobierno sigue siendo el discurso de Bar-Ilan, donde declaró inequívocamente: "Si recibimos esa garantía con respecto a la desmilitarización y las necesidades de seguridad de Israel, y si los palestinos reconocen a Israel como el Estado del pueblo judío, entonces estaremos preparados para un futuro acuerdo de paz donde se llegue a una solución en la que un Estado palestino desmilitarizado coexista con el Estado judío".

Netanyahu ha reiterado esta posición varias veces durante estos últimos tiempos. En abril, le dijo a la CNN que él no quiere gobernar a los palestinos o aceptarlos como súbditos o ciudadanos de Israel. "Yo quiero que tengan su propio estado independiente. Pero un estado desmilitarizado". En septiembre, Netanyahu comentó ante la Asamblea General de las Naciones Unidas que correspondía a las dos partes "llegar a un acuerdo mutuo, en el que un Estado palestino desmilitarizado reconociera al único Estado judío".

Al insistir en el reconocimiento de los palestinos de Israel como el Estado del pueblo judío – una demanda que es probable que ningún líder palestino actual cumpla -, Netanyahu creó una situación por la que puede decir a los líderes mundiales que, en principio, está dispuesto a aceptar la independencia de Palestina sin temor a que alguna vez tenga que firmar un acuerdo de status final (por la mencionada negativa palestina a reconocer a un Estado judío).

Por otro lado, Liberman sí cree realmente en una solución de dos estados. En contraste con los halcones del Likud, no se opone a un Estado palestino, pero su plan incluye un "intercambio territorial" mucho más drástico del que la mayoría de la gente tiene en mente cuando usa esos términos.

Así cuando dijo este domingo a Radio Israel que Israel no tiene "ambiciones imperialistas", que el gobierno está dispuesto a tomar "importantes medidas diplomáticas" cuando haya un socio adecuado en la otra parte, y que el discurso de Bar-Ilan serviría como base para cualquier futuro acuerdo de la coalición de gobierno, le podría sonar a algunos como sorprendentemente conciliador. Pero la verdadera visión de Liberman de un acuerdo de estatus final, sigue siendo controvertida.

En 2006, Liberman le dijo al embajador estadounidense - como fue revelado por Wikileaks - que los estados compuestos por diferentes "naciones" experimentan continuos conflictos. Por lo tanto, su propuesta de paz árabe-israelí incluiría una “reimaginación creativa de las fronteras”. Según su plan, un Estado palestino se crearía y éste incluiría a importantes centros de población árabes  israelíes, tales como la ciudad de Umm el-Fahm, a la vez que el Estado de Israel incluiría bloques de asentamientos judíos cercanos a la Línea Verde.

El 28 de septiembre de 2010, el entonces ministro de Asuntos Exteriores Lieberman presentó su idea al mundo entero: "Quiero ser muy claro: no estoy hablando acerca de cómo transferir o trasladar poblaciones, sino de mover las fronteras para reflejar mejor las realidades demográficas", afirmó Liberman ante la Asamblea General de Naciones Unidad. "Damas y caballeros", prosiguió Liberman desde este podio en Nueva York, "esta no es ninguna idea extraordinaria, y es mucho menos controvertida de lo que algunos pueden tratar de aseverar".

Como otros conflictos étnicos han demostrado a lo largo del pasado, a menudo es una "falta de correspondencia entre las fronteras y las nacionalidades, las cuales engendran y mantienen el conflicto”, postuló Liberman. "Los principales investigadores y las instituciones de investigación más respetadas, han acuñado incluso el término de 'tamaño adecuado (reajustado) del Estado' para captar la idea de que los estados y las naciones deben estar en equilibrio con el fin de asegurar la paz. Esta no es una norma política controvertida. Es una verdad empírica".

Inmediatamente después del discurso de Lieberman - que como era de esperar causó un alboroto internacional - Netanyahu se distanció de la posición de su ministro de Asuntos Exteriores, con sus asesores afirmando que los "diversos aspectos del acuerdo de paz solamente serán discutidos y decidido en la mesa de negociaciones y en ninguna otra parte".

Pero nunca ha repudiado el controvertido plan de Liberman. La plataforma electoral de Yisrael Beytenu en el 2009 postulaba que "cualquier solución debe incluir una separación máxima entre las dos naciones".  Para 2013, el partido va en una lista conjunta con el Likud, y hasta ahora no existe un programa oficial. Sin embargo, un portavoz de ese partido confirmó este domingo que mientras Liberman no cree posible que un acuerdo de paz sea alcanzable en un futuro previsible, él todavía cree en el principio de un "intercambio de población (por medio del intercambio de territorio y de soberanía)".

Este domingo, Liberman aprobó el discurso de Bar-Ilan. Pero en la actualidad no parece un líder dispuesto a implementar una solución de dos Estados - cualquier tipo de solución de dos Estados - en un futuro cercano.

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3 Comments:

Blogger Carlos said...

Tal vez puedas expicar que es lo tan repudiable de la idea de Liberman al afirmar que Um-el-Fahm, una población de mayoría arabes musulmanes, que sueñan con el establecimiento de un estado palestino real, pasen a ser ciudadanos de este ?
O es que los habitantes de esa ciudad no quieren vivir en Palestina ?

7:32 AM  
Blogger José Antonio said...

Creo que no está ahí el problema. Yo soy partidario de una desconexión unilateral (no creo en unas negociaciones con el liderazgo palestino) porque para Israel es fundamental separarse cuanto antes de los palestinos, pues toda demora solo afianza una dependencia palestina de Israel (ya de por si un auténtico polo de atracción económico y cultural).

Todo demora solo puede conllevar una mayor interacción con la parte palestina, y quiero recordar que con los acuerdos de Oslo y las políticas de reunificación familiar dieron lugar que más de 200 mil palestinos se hayan instalado en Israel, y todo ello lleva no ya a un Estado bi-nacional sino a un estilo de Estado de los ciudadanos que, nada sorprendentemente, conllevaría una desjudeización a nivel nacional pero no a su contrapartida lógica, la consiguiente desarabización o despalestinización para obtener ese Estado de los ciudadanos (la izquierda es muy sensible a las acusaciones de "racismo" y a los "derechos nacionales de las minorías pero no de las mayorías".

El ejemplo de Kosovo es muy revelador, cómo la patria ancestral de los serbios fue poco a poco albanizada, y como los serbios no pudieron ni supieron, por las intrigas políticas entre las diversas nacionalidades y opciones políticas, optar por medidas de control hasta tener que desencadenar una sangrienta guerra.

Como verás, yo no soy muy partidario del multiculturalismo ni del mestizaje "como fin per se", aún creo en un fuerte sentido nacional y cultural (el mestizaje si lo posee no es problemático), algo que desde luego no es muy solicitable de la izquierda actual obsesionada por la ideología post-nacional y favorable al victimismo de las minorías, aunque éstas tengan tendencias claramente totalitarias (dar la vuelta a la tortilla, no proseguir por la senda de potenciar las libertades individuales).

Es por eso, por la necesidad de una separación que garantice la identidad del Estado judío, que la desconexión de Gaza fue globalmente positiva, pese a las guerras. Nadie, ni el más fantasioso pro-palestino, puede sugerir seriamente hoy en día un Estado bi-nacional con Gaza. En suma, se ha ratificado la necesidad y la lógica de una separación y la existencia de dos entidades.

La opción de una transferencia de soberanías de Liberman es una idea de la izquierda sionista, defendida por demógrafos como Sergio della Pergola y pacifistas como Yossi Alpher, el problema es que la evolución post-nacional de la izquierda y un palestinismo cada vez más acendrado por su crítica de la ocupación, vuelve imposible que retomen esas ideas.

Yo apuesto a que cuando se llegue a un acuerdo de paz, toda esa izquierda que ha estado contra la ocupación, optará en gran medida por la búsqueda de una confederación, tan asumida está en ella la idea de una culpabilidad o pecado original

11:04 PM  
Blogger José Antonio said...

Te recomiendo una práctica interesante, imagínate el día después de un supuesto acuerdo de paz y como evolucionarán las ideas de cada parte.

Para mí resulta claro que el Estado Palestino estará muy sujeto a crisis políticas y de desarrollo que requerirán la búsqueda de un enemigo común que relaje las tensiones: Israel.

Lo que no tiene mucho sentido es que Israel siga favoreciendo una interrelación física que solo puede conducir a una fuerte emigración o dependencia (¿podrá entonces la Corte Suprema limitar la reunificación familiar sin amenazas tangibles?).

Israel puede ayudar económicamente como socio, pero siempre teniendo como base el Estado palestino, ahí deben dirigirse las inversiones para no fomentar una emigración a Israel y un debilitamiento de la mayoría judía.

Respecto a las ideas de Liberman sobre una transferencia de soberanías, puedo estar de acuerdo, pero él no parece la persona indicada que pueda vender esa solución. Hay que entender que esos árabes israelíes de Um-el-Fahm son muy palestinos de palabra, pero valoran muy mucho la tarjeta azul y el pasaporte israelí por lo que les ofrece, además de otras consideraciones nacionalistas palestinas (el sueño de una Gran Palestina). La venta de una "coherencia demográfica" como factor que ayude a una posible paz, en el mundo post-nacional occidental actual, debe venderse muy bien, o bien como necesidad, para que sea aceptable (además de las inevitsblrd compensaciones económicas a los afectados y su derecho a decidir), algo que no es factible con un político como Liberman.

Insisto, más que tener demasiadas esperanzas en ideas que nacieron en la izquierda y que esa misma izquierda ya no tendrá el valor de defender (la lógica nacional de sus antepasados que crearon el Estado, ya les es ajena, fruto de su asimilación política al ideario progresista occidental), la lógica impone separarse de los palestinos cuanto antes, favoreciendo una lógica colaboración que no interrelacione cultural y socialmente ambos países (como es la idea de Simon Peres), sino que los diferencia netamente y permita una vida y una soberanía lo suficientemente independiente.

Algo que el Likud y Netanyahu no parecen poder garantizar, con algunos de sus líderes vendiendo incluso ideas contrarias, una mayor interdependencia de ambas sociedades, el camino más factible a un Estado desjudeizado

11:22 PM  

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