Saturday, May 10, 2014

Shlomo Avineri desenmascara a los editorialistas del Haaretz: "La Nakba según el Haaretz" - Shlomo Avineri



Hacía mucho tiempo que no leía un editorial tan confundido como el de Haaretz del 29 de abril (" Reconocer la Nakba"), con su mezcla de afirmaciones correctas junto a verdades a medias y su impresionante desconocimiento de un buen número de hechos históricos fundamentales e indiscutibles.

Por un lado, el editorial, que en la superficie parecía perspicaz y sensible, afirmaba que "La disputa sobre el grado de responsabilidad de Israel por la emigración, expulsión y desplazamiento de cientos de miles de palestinos durante la Guerra de la Independencia es un asunto de historiadores". ¿Alguien podría alegar algo más justo que esto? Pero no hace falta ser un historiador para saber que seguirá habiendo más de una escuela de pensamiento sobre esta controversia, y que proponer dejarlo en manos de los historiadores supone en realidad una evasión, una negativa a tratar, aquí y ahora, con las indiscutibles verdades históricas. Incluso el cauteloso (por no decirlo eufemísticamente) lenguaje de esta frase, que habla de "emigración, expulsión y desplazamiento", y evita usar la palabra "huida", que formó parte sin duda alguna de la compleja realidad de la Guerra de Independencia de Israel, ya nos demuestra que la editorial no deja exactamente la decisión a los historiadores.

Algunos hechos de la historia en realidad no deberían dejarse en manos de los historiadores. El intento de dejarles "la cuestión" solamente a ellos es moralmente erróneo, y la moral parece ser, con razón, el espíritu impulsor del editorial. Es un hecho - que no debe ser dejado solamente en "manos de los historiadores" - que en septiembre de 1939 Alemania invadió Polonia, y no al revés. Es un hecho que el 7 de diciembre de 1941 Japón atacó a los Estados Unidos y no al revés. También es cierto que lo que se llama la Nakba es el resultado de una decisión política de los dirigentes palestinos y de los estados árabes al rechazar la resolución de partición de las Naciones Unidas, y tratar de evitar su aplicación por la fuerza atacando a la comunidad judía en la Tierra de Israel antes y después del establecimiento de dicho estado. De estos hechos el editorial del Haaretz no dice nada.

Por lo tanto, el contexto de la fundación del Estado de Israel se presenta en el editorial tal y como se presenta en el discurso político palestino y árabe, y con un total desprecio de la realidad política e histórica existente en 1947 y 1948. Por regla general, el discurso árabe simplemente evita mencionar la resolución de partición de la ONU, al igual que nunca menciona la oposición violenta a su implementación. Esa denegación de la parte árabe podría ser comprensible en su caso, ¿pero en el caso del Haaretz?

En caso de que alguien del Haaretz se haya olvidado o no sepa demasiado del tema, le sugiero que vaya a los archivos del propio diario y lea los titulares de 30 de noviembre 1947 y las noticias diarias de los meses subsiguientes. Esas noticias estaban llenas de informes de violencia árabe y del comienzo de la resistencia armada árabe a la creación del Estado de Israel, primeramente a través de las milicias árabes (los "gangs") en el interior del país y más tarde a través de la invasión coordinada de los ejércitos árabes cuando el Mandato británico terminó el 15 de mayo de 1948. El editorial no dice ni una palabra acerca de todo esto, y al igual que el sesgado discurso árabe prefiere simplemente limpiar los hechos históricos (no favorecedores) de su memoria.

Después de dejar la cuestión de la responsabilidad de Israel para los historiadores, el editorial continúa diciendo que la disputa por esta responsabilidad "no niega el hecho de que un desastre nacional y humano cayó sobre los palestinos". ¿Un desastre? ¿Fue la Nakba un terremoto? ¿O acaso un tornado o un tsunami? En realidad fue el trágico resultado de una decisión política árabe de tratar de impedir el establecimiento de un Estado judío en una parte de la Tierra de Israel que había estado bajo el Mandato británico, al igual que la expulsión de 12 millones de alemanes étnicos de Polonia, Checoslovaquia y Hungría después 1945 fue el trágico resultado de la agresión de Alemania en 1939, y posteriormente en 1941, cuando invadió la Unión Soviética. En ambos casos, las masas de civiles inocentes pagaron el precio de la agresión de sus líderes. Pero si alguien hoy tratara de describir la expulsión de millones de alemanes del Este de Europa como un "desastre" que no tendría nada que ver con la agresión del Tercer Reich, con mucha razón se le llamaría neo-nazi.

Para el crédito de la comunidad palestina, hay que decir que los miembros del Partido Comunista de Palestina, que en ese momento apenas contaba con unos pocos cientos, aceptó el plan de partición y se opuso a la agresión árabe, claro que lo hizo de conformidad con la posición de la Unión Soviética en aquellos días. Unos pocos más tarde se unieron al Partido Comunista de Israel. Los miembros de los partidos comunistas en Egipto e Irak, la mayoría de los cuales fueron encarcelados por los regímenes de sus países, hicieron lo mismo. Pero todos juntos apenas ascendían a un puñado.

Irónicamente, el editorial de Haaretz adopta la narrativa de victimización que a menudo es típica del discurso político en Israel. Algunos grupos en Israel y en el extranjero parece que solamente son felices presentando únicamente a los judíos y a Israel como víctimas. Parece que los que redactaron el editorial del Haaretz no se liberaron de esta percepción judía tradicional, claro que  ellos eligieron describir a los palestinos, y no a los judíos, como a las eternas víctimas que no tuvieron ninguna responsabilidad por sus acciones o las de sus líderes.

Por regla general, uno puede ciertamente comprender, aunque no justificar, la oposición palestina y árabe a la empresa sionista. Esa es la naturaleza de los conflictos nacionales, a pesar de que esta oposición tuviera y tenga más aspectos de asesinatos y terrorismo que las de otros movimientos nacionales.

Y es que el terrorismo palestino contra los civiles judíos no es el resultado de los años de ocupación post-1967. Dicho terrorismo formó parte de los disturbios de 1929 y del levantamiento árabe de 1936. Es cierto que, por un lado, no se puede concluir que debido a la presencia del gran mufti de Jerusalén (y principal dirigente palestino) en Berlín durante la Segunda Guerra Mundial, la oposición árabe al sionismo fuera idéntica al nazismo. Pero por otro lado, hacer caso omiso de este hecho y dejarlo en manos de los historiadores es una distorsión de la historia ya que forma parte de la conciencia histórica concreta de ambos, judíos y árabes.

Así como la discusión inteligente del conflicto árabe-israelí debe liberarse del sentimiento de autojusticia que acompaña a ciertas ideologías sionistas, también debe liberarse del sentimiento de victimización y de rectitud absoluta que acompaña al nacionalismo palestino. Las decisiones y políticas que tuvieron terribles consecuencias en el año 1948 tampoco deben dejarse a los historiadores.

S. Izhar lo trajo a la conciencia histórica de Israel - y al sistema escolar israelí - con su novela "Khirbet Khizeh" que se remonta a la Guerra de la Independencia. La realidad es siempre compleja, y nosotros necesitamos enseñarla en las escuelas de Israel, pero no desde luego esa unilateral narrativa palestina que ha sido adoptada por el consejo editorial del Haaretz.

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