Saturday, December 22, 2018

Según un escritor del Haaretz los judíos de Cisjordania se tienen bien merecido lo que les ocurra - Dexter Van Zile - Algemeiner



Gideon Levy odia a los judíos que viven en Cisjordania. Los odia tanto que no siente simpatía por ellos cuando son asesinados por terroristas palestinos. Incluso los culpa de su propio asesinato. Dejó esto perfectamente claro en un artículo publicado en Haaretz cinco días después de que un bebé recién nacido muriera después de que un terrorista palestino disparara contra el vientre de su madre en un tiroteo desde un vehículo. En el artículo, Levy declaró que los judíos que vivían en Cisjordania "se lo buscaron ellos mismos".

"Se lo buscaron ellos mismos" es un tema al que Levy vuelve continuamente en su artículo titulado "No siento simpatía por los colonos". Solo para eliminar cualquier duda sobre el desprecio que siente Levy por los judíos que viven en Cisjordania, el artículo del Haaretz fue ilustrado con una imagen del bebé, Amiad Israel, siendo llevado a enterrar en su funeral. En esto se ha convertido el Haaretz, un diario israelí que utiliza la imagen de un bebe judío asesinado para ilustrar un artículo que afirma la villanía judía y de sus padres. La mente se tambalea.

En el artículo, Levy dice que no siente "compasión ni solidaridad" por los judíos que viven en Cisjordania. Incluso cuando son asesinados. "Su tragedia no es la nuestra", escribe Levy, "porque han traído la tragedia sobre sí mismos y sobre todo su país".

Un lenguaje y una retórica como esta, son una exhortación, incluso una invitación, a los terroristas palestinos para que asesinen a más judíos en Cisjordania. "¡Incluso Gideon Levy, un judío israelí, lo promueve!", podría decirse un terrorista palestino para calmar su conciencia.

La regla de Gideon Levy es un ejemplo de un proceso de "creación de un Otro malvado", que ha sido documentado por loa investigadores Joyce Dalsheim y Assaf Harel. En varios artículos y libros académicos, estos dos estudiosos han documentado cómo los judíos que viven en Cisjordania (y antes de 2005, en la Franja de Gaza) han sido utilizados como garantía por todos aquellos que desean afirmar su propia superioridad moral.

"Desde finales de la década de 1980", escribieron Dalsheim y Harel en 2009, "académicos, políticos y periodistas representaron a menudo a los colonos religiosos viviendo en los territorios ocupados de Israel como seres irracionales, violentos y peligrosos para la democracia israelí, además de ser una amenaza para el futuro de la paz en la región". Todos estos colonos que viven en Cisjordania en una supuesta "ruptura con el judaísmo", como una "perversión del sionismo", y manifestándose como "categóricamente diferentes de los israelíes comunes y corrientes", permiten a todos estos escritores, académicos, políticos y periodistas  que se oponen a ellos poder afirmar ante los demás y ante si mismos "su superior nivel moral".

"Los judíos que viven en Cisjordania son los malos, mientras que el resto de nosotros que les condenamos, somos los buenos", es la lógica perseguida.

La investigación de Dalsheim y Harel se basa en parte en los escritos de Susan Harding, una académica estadounidense que detalló cómo los cristianos progresistas y los liberales seculares en los Estados Unidos describían a los cristianos evangelistas y fundamentalistas como ese "Otro repugnante" en un esfuerzo por mantener su estatus superior y dominante, y ser la fuerza moral hegemónica en la sociedad civil norteamericana.

Pero esto ignora la realidad de que bastantes judíos de Cisjordania viven en paz con sus vecinos palestinos, mientras que los palestinos se niegan a reconocer la legitimidad de la soberanía judía en cualquier parte del Oriente Medio.

Esta realidad se puso de relieve cuando Israel sacó a sus ciudadanos de la Franja de Gaza en 2005, y solo para recibir más violencia. ¿Alguien cree realmente que sacar a los judíos de Cisjordania apaciguará la hostilidad palestina hacia los judíos en Jerusalén, Tel Aviv o Haifa?

El hecho de que los árabes representan casi un 20% de la población de Israel también plantea una pregunta importante: si los árabes pueden vivir en Israel, ¿por qué no pueden hacerlo los judíos en Cisjordania? Si los árabes pueden vivir en Israel con protecciones legales contra una posible catalogación de un “Otro repugnante”, ¿por qué los judíos que viven en Cisjordania no pueden disfrutar de la misma protección?

Gideon Levy y fanáticos similares hacen todo lo posible por ignorar preguntas como estas, revelando la mendacidad de su cosmovisión que tolera el asesinato de judíos en Cisjordania en nombre de la "justicia y de una supuesta paz".

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Saturday, September 16, 2017

Ha'aretz, el periódico que odia a su país - Vic Rosenthal - Elder of Ziyon




Ha'aretz es el periódico más antiguo aún impreso en Israel. Comenzó su vida en 1918 como un órgano del gobierno militar británico, pero pronto fue captado por los sionistas de izquierda. La familia Schocken  compró el diario en 1935; Gershon Schocken fue editor y editor desde 1939 hasta su muerte en 1990, y su hijo Amos (72 años) ha sido el editor desde entonces. Alrededor del 40% de la propiedad se vendió durante la última década, pero la familia Schocken todavía controla sólidamente el diario.

Según una encuesta realizada a comienzos del año pasado, la edición hebrea de Ha'aretz tiene unas ventas del 4% de la venta diaria, en comparación con casi el 38% del Israel Hayom y el 35% de Yediot Aharonot.  Pero sus web en hebreo e inglés - a pesar de que el acceso a la mayoría del contenido no es gratuito - tienen 26.000 y 18.000 suscriptores respectivamente. En una  entrevista en el Financial Times el año pasado, Amos Schocken afirmó que el diario era "ligeramente rentable".

La política editorial de Ha'aretz está escorada fuertemente a la izquierda. Su alcance del 4% corresponde aproximadamente al 4% de los votantes israelíes que votaron por Meretz, el partido judío más izquierdista en la Knesset. Schocken se  llama a sí mismo sionista

Pero los editoriales del periódico y muchos de sus periodistas lo colocan en la categoría de anti-sionista y anti-Israel. Aunque cree en "el sionismo [como] un punto de vista que contempla al hogar nacional en la Tierra de Israel como una solución para el pueblo judío en el marco de un Estado democrático y judío", su entendimiento de "democrático" implica completa igualdad en casi cada aspecto entre las poblaciones judías y no judías. Pero esta definición vicia la naturaleza judía del Estado, y si se implementa de la manera que Schocken y sus escritores quisieran, resultaría un estado que no sería ni judío ni democrático.

Ha'aretz habla a esa pequeña, incluso minúscula, minoría de judíos israelíes que conforman la extrema izquierda. Pero tiene una influencia mucho mayor de lo que indican sus cifras de circulación. El escritor del Financial Times señala que

El periódico y su sección de negocios, The Marker, son ampliamente leídos entre la élite israelí - incluso por personas que detestan su política - y establecen la agenda en muchos debates políticos. Fuera de Israel, las historias que aparecen en la web en inglés del Ha'aretz influyen en la agenda diaria israelí vista desde Washington y Bruselas.

A pesar de que cuenta con algunos columnistas regulares - Israel Harel y Moshe Arens - que podrían ser llamados de derecha, el periódico emplea a unos escritores indignamente viles, como Gideon Levy,  quién acusó a los pilotos israelíes de crímenes de guerra, a Amira Hass, quien afirmó que arrojar piedras a los judíos es un "derecho de nacimiento" de los palestinos, y al provocador antisionista Rogel Alpher, que defiende que los judíos israelíes deben emigrar del país (el anunció su partida hace casi un año, pero aún no ha cumplido su palabra) y pidió un boicot a los "racistas" Juegos de la Maccabiah (como si no existieran juegos latinoamericanos, asiáticos, africanos...).

¿Es esta la imagen de Israel que queremos presentar a los responsables de la toma de decisiones en Washington y Bruselas?

El Ha'aretz, particularmente su edición inglesa de internet, juega un papel singular y significativo en la campaña internacional para deslegitimar y demonizar al Estado judío. Sirve como una voz judía israelí que trata de validar las peores acusaciones. ¿Es Israel un "estado de apartheid?" Pregunten a Hass. ¿El IDF ataca deliberadamente a los civiles, especialmente a los niños? Aquí hay algunas "pruebas" según la habitual distorsión de Levy. ¿Israel se convierte en una teocracia antidemocrática? Aquí está el editor Aluf Benn diciendo algo similar.

"¿Ven?", dicen los que odian a Israel y los antisemitas? "Incluso esos judíos israelíes, periodistas del diario más antiguo y respetado de Israel, están de acuerdo con nosotros".

Schocken paga a estos saboteadores sediciosos porque representan sus propios puntos de vista. El año pasado, llamó a una presión internacional para "acabar con el apartheid israelí". Él cree que lo que él y su periódico están haciendo es una empresa moral para "conseguir que Israel sea mucho mejor".

Es cierto que el Ha'aretz expone a veces abusos dirigidos contra miembros de las minorías en Israel. Pero su fracaso moral se refleja en su cobertura totalmente desigual del terrorismo palestino y su ignorancia ante la incitación entre los árabes de la AP y de Israel. Asimismo están su total fracaso, o más bien negativa, a  entender las implicaciones de seguridad relacionadas con su recomendación de retirarse de Judea y Samaria, su negativa reiterada y consistente a la hora de comprender la importancia de mantener la naturaleza judía del Estado, el menosprecio de los judíos religiosos y las ideas religiosas judías, su odio hacia los "colonos" y, sobre todo, el puro desprecio demostrado por el único Estado judío existente por la mayoría de sus escritores.

Hay espacio para los medios de comunicación de izquierda en Israel, por mucho que esté en desacuerdo con muchas de sus posiciones. Pero no hay lugar para una publicación que se disfraza de "sionista" mientras ensucia y colabora en el derribo del estado al que le debe la vida.

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Tuesday, June 13, 2017

Bennett abucheado y llamado 'nazi' en una conferencia organizada por el Haaretz


¿Saludos nazis en la conferencia del Haaretz?

El ministro de Educación Naftali Bennett, el líder del partido Hogar Judío, fue abordado el lunes en el marco de una conferencia del Haaretz por la paz celebrada en Tel Aviv por una participante izquierdista que le llamó “nazi”.

El político de derechas vio como su discurso era interrumpido anteriormente en varias ocasiones por la audiencia en este encuentro anual organizado por el periódico de extrema izquierda.

Creo que eres el político más peligroso que es este país jamás ha conocido”, le dijo una mujer no identificada con acento británico, según imágenes publicado en Twitter por un reportero de Canal Knesset.

Yo te conozco, tuve una conversación contigo, y oí cual era tu programa”, le dijo. "Me dijiste que no quieres dos estados, y que no tenías ningún problema... con el apartheid” añadió, levantando la voz. “Usted es un nazi y es el político más horrible que este país ha conocido jamás”, concluyó.

Bennett, en su discurso, había dicho que “una Jerusalén unificada es preferible a un acuerdo diplomático [por la paz]”, provocando burlas y abucheos de la multitud.

Déjenme hablar, al menos como le dejarían hablar a [Marwan] Barghouti”, contestó Bennett a la audiencia, en referencia al terrorista palestino encarcelado y líder de Fatah.

Fotos publicadas en los medios sociales mostraron a un miembro del público levantando su mano durante el discurso de Bennett en un aparente saludo nazi.

La izquierda no tiene el monopolio de la paz”, dijo el ministro. “Quiero la paz no menos que ustedes, pero quiero una paz basada en las ideas de la derecha”, agregó, y dijo que no se llegará a ella “a través de más concesiones territoriales, sino a partir de una posición de fuerza. Parte de esta audiencia puede no estar de acuerdo con lo que he dicho, pero el 85% de la opinión pública israelí está de acuerdo. Esta disparidad es indicativa de la magnitud de la desconexión que se está incrementando entre el Estado de Israel y el 'Estado de Barghouti' ".

Estamos condenados a vivir con los palestinos”, comentó Bennett. “No existe un gran amor entre nosotros, pero ellos no se irán a ninguna parte y nosotros no nos iremos a ninguna otra parte”.

Dirigiéndose al final del día al auditorio de la conferencia, el Presidente Reuven Rivlin reprendió a la multitud que abucheó al ministro.

Los abucheos que se escucharon aquí en contra del ministro de Educación son desafortunadas e inapropiados. Quiero expresar mi agradecimiento a los miembros de la Knesset y a los ministros, en especial a los de la derecha del mapa político que se enfrentaron a mucha presión, pero insistieron en su derecho y su deber de venir hasta aquí, para escuchar e intentar escuchados“, dijo el presidente .

En su intervención, la presidenta del New Israel Fund, Tali Sasson también hizo referencia a la presencia de Bennett en la reunión. “Lo único bueno que puedo decir acerca de su discurso es que vino y habló en una conferencia que fue financiada por el New Israel Fund”.

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Monday, May 01, 2017

¿Con sionistas así, quién necesita enemigos? - Ben-Dror Yemini - Ynet


Amos Schocken, el editor del Haaretz

Hace varios días, el editor del Haaretz, Amos Schocken, tuiteó que había un vínculo entre el “terror islámico en Europa y el apoyo europeo al sionismo desde hace más de 100 años”. Explicaba además que era “importante” para los terroristas “equilibrar” el supuesto enfoque pro-sionista de Europa, y que los terroristas y el terrorismo “estaban ayudando a conseguirlo”.

Así de simpáticos. Todo lo que ellos quieren es una política más justa y algo menos sionista. Y si bien es cierto que los europeos financian a innumerables ONG’s anti-sionistas, y que esta horrible propaganda y esas “actividades que buscan un equilibrio” se cobran la vida de numerosas víctimas inocentes, Schocken les proporciona las consabidas justificaciones.

Podríamos simplemente ignorar estos comentarios. Podríamos argumentar que el editor de Haaretz está fuera de sus cabales. La cuestión es, sin embargo, que este tipo de estúpidas opiniones son el producto de un consumo constante y regular de una basura ideológica hecha a sí misma. Cuando el veneno se inyecta con frecuencia en las propias venas, se convierte en una cuestión de rutina que Israel sea similar a la Alemania de 1930, que Israel sea un Estado de apartheid, que Israel merezca ser boicoteado, que el público israelí que busque la justicia deba votar por el multipartido antisionista Lista Árabe Conjunta, y el resultado final de todo esto es que el terrorismo palestino está plenamente justificado, y que la culpa siempre es de Israel.

Pero esto no es el error de un periodista, se trata de una doctrina bien organizada. En el pasado, Schocken también tuiteó que “el colonialismo enseña que no hay libertad para el ocupado y que los desposeídos no tienen más camino que el terrorismo”.

¿La libertad? Los palestinos han rechazado todas las propuestas de paz que les habrían proporcionado un estado y han elegido el terrorismo en su lugar. Y es que los terroristas no son precisamente pacifistas. Ellos no buscan el final de la ocupación, ellos buscan la destrucción de Israel. Pero no se preocupen: Siempre tendrán a los Schocken de turno para proporcionarles las consabidas justificaciones y exoneraciones.

Este periódico, el Haaretz, y su editor tienen un profundo problema con el sionismo. Sólo la semana pasada, la primera página de ese diario contenía un informe sobre la “emigración de judíos a Israel”. Emigración, pero nunca inmigración o aliya.

Esta no es una carta abierta a Schocken. Eso sería una pérdida de tiempo. Estoy escribiendo a aquellos que todavía no han perdido la cabeza como Schocken, pero que se están diciendo a sí mismos que tal vez, sólo tal vez, haya algo de verdad en lo que dice. Que la yihad, que se ha dirigido contra Estocolmo, Niza, Londres, Munich, Bruselas, París, etcétera, quizás puede ser el resultado del apoyo europeo al sionismo. Tal vez es que sea un impulso invencible que toda persona razonable, tolerante e ilustrada debería entender, y tal vez incluso justificar. Después de todo, Schocken no está solo. Él tiene a miles como él a su lado, todos ellos miembros de las “fuerzas de progreso” que difunden ideas similares.

Pues bien, por el bien de estos otros, aquellos que todavía están abiertos a los hechos, hay que señalar que la yihad en su nuevo formato es el resultado de una inversión de muchos años en una educación islamista. Pakistán y Afganistán no eran países ilustrados y liberales en los años 1960 y 1970, pero en las fotografías de aquellos años las mujeres portaban ropa occidental, e iban sin burka, e incluso sin un hijab, en los lugares públicos. Pero ese ya no es el caso. Todo ha cambiado. Se debe a que una gran cantidad de capital saudí fluyó hacia aquellos países en los años 1970 y 1980, con el propósito de crear una red de escuelas islámicas o madrasas. En 1971 había 900 madrasas en Pakistán. Varios años más tarde, ya había 8.000 madrasas oficiales y 25.000 las no registradas, tal como informa el profesor Vali Nasr de la Escuela Johns Hopkins de Estudios Internacionales Avanzados.

Ese enorme proyecto saudí fue un éxito. Los graduados de las madrasas se convirtieron en los soldados de la yihad. Tampoco es que fueran la mayoría, después de todo nunca se trata de la mayoría. Pero marcaron la pauta. En una etapa temprana, incluso los Estados Unidos ayudaron a su primera reencarnación, a los muyahidines, que se embarcaron en la lucha contra la ocupación rusa. Hubo fuertes inversiones saudíes en África, así como en las mezquitas de toda Europa. Pero la situación se salió finalmente de control, y la propia Arabia Saudita tiene ahora más miedo de esta situación de lo que tiene de su mayor enemigo, Irán.

La Hermandad Musulmana, que hizo en Egipto lo que Arabia Saudita en Afganistán y Pakistán, participó también en esa transformación. Su principal ideólogo, Sayyid Qutb, era conocido por su profundo odio hacia Occidente, al que vio como la representación del “mal absoluto”, y hacia los judíos (escribió un ensayo antisemita titulado “Nuestra lucha contra los judíos”). Las ideas de Qutb fueron incorporadas por Hamas y la yihad fundada por Osama bin Laden.

Estas ideas también se difundieron en Occidente. Gran Bretaña, de buena voluntad, creó una red de “Centros de estudios islámicos”, en un intento por moderar a los estudiantes musulmanes. El profesor Anthony Glees de la Universidad de Buckingham descubrió que los saudíes habían proporcionado 233 millones de libras a estos centros. El resultado, según relata Glees, fue la radicalización de los jóvenes musulmanes en Gran Bretaña. El multimillonario Waleed bin Talal donó 8 millones de libras a un centro islámico de la Universidad de Oxford, 20 millones a la Universidad de Harvard y otros 20 millones a la Universidad de Georgetown y a otros centros académicos, todo con fines similares. Los resultados dan miedo. Diferentes encuestas han indicado que la generación de estudiantes musulmanes en Occidente se está convirtiendo en cada vez más radical.

Podría seguir. Dudo que haya un solo movimiento actual que promueva la yihad en el mundo que no se haya desarrollado con el capital de Arabia Saudita y de otros países y financieros árabes.

Schocken, sin embargo, señala con su dedo al sionismo.

Los terroristas, independientemente de si se trata de personas que fueron educadas en las mezquitas o pequeños delincuentes que se hicieron islamistas principalmente en las incubadoras de las prisiones francesas, no están luchando por la libertad o la igualdad. Ellos no están en contra de Occidente debido a lo que hace, sino por lo que es: democrática, libre, liberal. Ellos no quieren que Europa sea más “equilibrada”, quieren imponer su régimen totalitario y teocrático en cada lugar donde se asientan. Sus matanzas se dirigen principalmente a los musulmanes. Es una “industria de la muerte”, como el título de un artículo escrito por el fundador de la Hermandad Musulmana, Hassan al-Banna.

Cualquier lugar alcanzado por las células de este cáncer radical-islámista, desde Libia a Nigeria, de Irak a Siria y desde Somalia a Gaza, son lugares donde prima la destrucción y la muerte. Esto también se puede aplicar a Turquía, que se está convirtiendo en cada vez más islámica. Se puede decir que cada vez es más compatible con Hamas, pero sin embargo también es golpeada por el terrorismo.

Pero de acuerdo con la lógica de Schocken, el presidente turco Recep Tayyip Erdogan también es aparentemente un sionista. ¿Cómo es que él no lo sabe?

Entre los propios musulmanes, hay una fuerte discusión entre los moderados y los radicales. Los moderados están en contra de una justificación de la violencia y del terrorimso. Ellos son los que sufren en una gran medida la destrucción y violencia de los radicales.

Pero los Schocken prefieren a los radicales. Y es que los moderados parecen estar a favor de la adopción de los valores universales, mientras que los radicales insisten en un mundo no ilustrado y totalitario. Sin embargo, los Schocken proporcionen a los radicales las habituales justificaciones.

La idealización de la yihad es una deficiencia inmunológica del mundo libre. El líder actual del partido Laborista en Gran Bretaña comentó que Hamas y Hezbollah eran amigos, el movimiento de mujeres feministas Code Pink se reunió con miembros de alto rango del Hamás y de los talibanes (un movimiento que asesina a las mujeres musulmanas que buscan una educación), y el lingüista judío estadounidense Noam Chomsky visitó la sede de Hezbolá y se reunió con Hassan Nasrallah.

Lo interesante es que el ex líder supremacista y racista del Ku Klux Klan, David Duke, escribió unas palabras que son casi idénticas a las que enarbolan los ilustrados de la izquierda al estilo de Schocken: “Los horrores del ISIS fueron creados por los supremacistas sionistas”. Estas dos aparentemente opuestas ideologías, la extrema derecha racista y la izquierda radical moralista al estilo Schocken, siempre terminan confluyendo, como ya sabemos.

Ya hemos estado en esta situación antes. Esos otros radicales del pasado, los nazis, culparon a los judíos de los problemas de Europa. Ese fue el antiguo antisemitismo. Hoy los radicales actuales, sobre todo en la izquierda, argumentan que el Estado judío también es responsable de los problemas de Europa. Ese es el nuevo antisemitismo.

Schocken, añadiré, se define a sí mismo como un oponente del terrorismo y un “sionista”. Y con “sionistas” como él, ¿quién necesita enemigos de todos modos?

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Sunday, August 28, 2016

La caída de la casa Haaretz: Pueden seguir sin nosotros - Asher Maoz - Israel Hayom



La gente del Haaretz no entienden cómo ha sucedido. Hasta ahora han estado aceptando, más o menos, que sus propios abonados les abandonaran diciéndose que el diario es un ejemplo de lucha por la justicia y por la conciencia, y aquellos que cancelan sus suscripciones son locos derechistas y gente poco ilustrada, por supuesto. A veces, sin embargo, la respuesta del diario es más infantil que condescendiente: "Cualquier persona que no lea el Haaretz no es digna de leer el Haaretz"

Pero ambas justificaciones son ahora más difíciles de formular cuando la periodista y autora Irit Linur, que era de su propia carne y sangre, una mujer de la izquierda que escribía una columna semanal en el suplemento de fin de semana Haaretz, ha cancelado su suscripción.

En una carta al editor del periódico, Amos Schocken, en la que explicaba por qué había decidido cancelar su suscripción, Linur escribía: "Después de leer el Haaretz durante décadas, he llegado a la conclusión de que usted y yo no vivimos en el mismo lugar. Un número cada vez mayor de artículos de su diario parecen propios de ese periodismo extranjero que trata a Israel como un lugar alejado y repulsivo. Y siento que el Estado de Israel, fundamentalmente, les da asco. Pero ese no es mi sentimiento. Yo no deseo estar suscrito a un diario que intenta por todos los medios que me avergüence de mi sionismo, de mi patriotismo y de mi inteligencia, tres cualidades que son las más valiosos para mí".

En respuesta, Schocken jugó a hacerse el inocente: "Resulta extraño para mí que alguien pueda decir que el Haaretz es un diario antisionista, cuando a mis ojos es un diario absolutamente sionista y siempre lo ha sido".

Schocken ya ha tenido alguna que otra oportunidad de defender el "sionismo" del Haaretz". El diario llevó a cabo una "conferencia de paz" en Nueva York en la que el presidente israelí, Reuven Rivlin, tomó parte. Los espectadores notaron que después del discurso de Rivlin la bandera israelí se retiraba de los escenarios. La explicación dada a las personas que preguntaron qué había pasado con la bandera, es que había sido retirada después de un ultimátum del negociador de la AP y miembro de la OLP, Saeb Erekat. La "respuesta sionista" de Shocken fue la siguiente: "¿Qué se puede hacer si la Oficina del Presidente pide que haya una bandera israelí en el escenario detrás de él y la oficina de Erekat ordena que una bandera de Israel se retirara cuando él hablara?".

La carta de Linur fue seguida de otro golpe al Haaretz, esta vez de una fuente inesperada: Jeffrey Goldberg, un veterano periodista estadounidense y un miembro prominente del sector liberal y progresista, a quien el columnista del Haaretz Gideon Levy califica de "liberal ilustrado que representa a la vanguardia intelectual liberal de los judíos americanos". Entonces, ¿qué es lo que provocó que Goldberg se pusiera en pie de guerra contra el Haaretz?

Resulta que la gota final de Goldberg fue un artículo publicado en la edición en inglés del Haaretz de dos historiadoras judías estadounidenses. Ambas mujeres estaban disgustadas con Israel y dijeron que nunca pondrían un pie en cualquier sinagoga americana que fuera favorable a Israel porque consideraban que Israel formaba "parte del colonialismo occidental", del cual la ONU era en parte culpable por permitir el establecimiento de un "estado racista". Las historiadoras entendían que los terroristas palestinos solamente se limitaban a expresar su ira y se mostraban en contra de aquellos que critican el movimiento BDS contra Israel.

Otra cosa que abrió los ojos a Goldberg fue un artículo de opinión de Gideon Levy titulado "Sí, Israel es un estado del mal", donde argumentaba que Israel es un estado gobernado por el "puro mal, un mal sádico. El mal por su propio bien". En respuesta a este artículo, Goldberg anunció que iba a cancelar su suscripción, comentando de paso que "cuando los neo-nazis te envían correos electrónicos con enlaces a artículos del Haaretz que declaran que Israel es el mal, hay que tomarse un descanso de leer el Haaretz".

Cuando fue criticado por hacerlo, Goldberg replicó: "Ya veo. Se permite y se aplaude la crítica a Israel, pero cuando se crítica al Haaretz, ya no es bien recibida". Goldberg añadía que nada daba derecho al Haaretz a promover el odio.

Goldberg señalaba que publica constantemente críticas a las políticas israelíes por la ocupación, los asentamientos, el tratamiento de las minorías y así sucesivamente. Y añadió que su polémico tweet sobre el Haaretz lo ocasionó el artículo de un escritor que se opone a la existencia de Israel.

Alguien como Levy no podía dejar pasar esto en silencio. Así que escribió una columna en la que sacó el arma definitiva: "Los Goldbergs soportan una pesada carga de culpabilidad, porque la ocupación continúa también a causa de ellos, esos que difunden la mentira de la democracia israelí y su sinsentido liberal".

Y para borrar cualquier ápice de duda, Levy fue rápido en explicar que Israel es "uno de los regímenes más brutales y tiránicos que existen en la actualidad".

El crimen de Goldberg fue incluso mayor que el de Linur. Shocken al menos lamentó que Linur cancelara su suscripción, pero Levy fue menos indulgente: "Haaretz sobrevivirá sin los Goldberg", decretó.

Los ecos del escándalo Goldberg no se habían apagado cuando el diario tuvo que comenzar a encajar más golpes, esta vez desde el propio hogar. Uzi Baram, un notable activista de la izquierda que también escribe una columna regular para el Haaretz, criticó duramente el hecho de que Levy apareciera como el portavoz del diario. Baram destacó la caída en el número de lectores del Haaretz y señaló que "el diario no sólo estaba perdiendo lectores de la derecha, sino entre aquellos que se identifican como parte de la izquierda. Gideon Levy y otros como él en la Haaretz creen que Israel es un país cuya fundación fue un delito y que ese crimen continúa. Pero los lectores del Haaretz no quieren un periódico que se avergüenza de su sionismo y que cree que sin un boicot desde el extranjero, Israel no tendrá ninguna posibilidad de cambiar sus políticas".

Esta vez, el golpe resultó insoportable. ¿Cómo el Haaretz podía soportar ese tipo de críticas de uno de los suyos? O como le regañó el editorialista del diario Uri Misgav: "No fue un acto particularmente educado por parte de una persona (Uzi Baram) que tuvo el privilegio de tener una plataforma regular en este diario que ahora está difamando".

Misgav, a continuación, pasó a reprender a Baram diciendo que "el Haaretz es un diario privado", y como tal no está obligado "a cumplir las normas que Uzi Baram o Jeffrey Goldberg establecen con respecto al sionismo o el izquierdismo".

Y Schocken, una vez más, sintió la necesidad de dar una lección a un hijo rebelde, diciendo que las opiniones de Baram representan un "fracaso espiritual para una importante figura de la izquierda".

El editor del Haaretz estaba principalmente enojado por la afirmación de Baram de que la base de suscriptores del periódico era cada vez menor (solamente un 4% de todo el mercado nacional). Schocken mencionó una cifra que haría felices al Israel Hayom o al Yedioth Ahronoth. Incluso si la cifra de Schocken fuera correcta, es engañosa, ya que comprende no sólo a los suscriptores de la prensa diaria, sino también aquellos que se suscriben solamente para la edición de fin de semana y los suscriptores de la página web. No es de extrañar que Schocken sea tan cuidadoso acerca de citar el número específico de abonados del diario.

Un consejo para Schocken, Levy y Misgav: En lugar de quejarse de que su suelo es cada vez más resbaladizo, harían mejor dedicando un momento a mirarse en el espejo.

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Sunday, April 24, 2016

Las ya rutinarias y sesgadas "distorsiones" de las autotraducciones al inglés del Haaretz se convierten en un asunto público - Camera




En esta imagen, un meme de un grupo de Facebook dedicado a satirizar las traducciones al inglés del Haaretz. 
Arriba, en hebreo: "La receta ganadora del concurso 'Madres cocinan juntas': Un montón de cumplidos, una pizca de celos". 
Traducción al ingles del Haaretz: "El hambre en Gaza. Netanyahu: Si no hay pan, que coman pasteles de chocolate"
Desde hace más de cinco años, Camera ha estado documentando, exponiendo y obligando a corregir lo que ya se denomina "Haaretz, Lost in Translation", un fenómeno ya rutinario por el cual la influyente edición en inglés del diario, una fuente fundamental de información para los responsables políticos, periodistas, investigadores y estudiantes internacionales, resta importancia a la información generalmente más moderada que aparece en el original hebreo, sobre todo cuando hay relación con la militancia y violencia palestina, y otras acciones ilegales árabes. En algunos casos, la traducción al inglés está completamente en desacuerdo con el original hebreo, e incluye información errónea acerca de Israel, la cual no aparece del todo en el original hebreo.

La web hebrea Presspectiva, también comenta con frecuencia estos "problemas de traducción al inglés", dando a conocer al público de lengua hebrea la información errónea que el Haaretz distribuye en inglés por todo el mundo. La influencia que el Haaretz en inglés disfruta en el extranjero es completamente desproporcionada con relación a su número de lectores en hebreo, donde es una publicación marginal (solo un 6% del mercado nacional).

En los últimos días, el público israelí, junto con los medios y los políticos hebreos, ya están tomando nota. Los problemas de traducción del Haaretz se han convertido en un tema candente en los medios de comunicación social hebreos, donde ya circulan abundantes memes burlándose de esas absurdas traducciones.

En la última semana, altos representantes del Haaretz han hecho dos apariciones en los medios hebreos intentando defender el historial de su edición en inglés. El editor de Aluf Benn apareció en el popular programa de entrevistas del Canal 2, "Haolam Haboker" con Avri Gilad, y de mala gana hizo referencia a CAMERA diciendo que "es cierto que es una organización que trabaja específicamente para encontrar este tipos de errores". El relevante intercambio fue el siguiente:
GA: Existe el sentimiento, y estoy tratando de bajar el tono de mis propios sentimientos acerca de su diario, de que ustedes han adoptado de alguna manera la técnica palestina, pero con un giro interesante. Los palestinos hablan muy moderadamente al mundo en inglés, pero cuando hablan a su gente su mensaje no es nada moderado. Ustedes hacen lo contrario. En hebreo, ustedes hablan moderadamente, pero cuando hablan al mundo exterior en inglés dicen cosas terribles y horribles, muy radicales.

Benn: Yo no lo creo. No lo creo.

GA: Le mostraré, por ejemplo. "Mujer palestina disparada" [en inglés.] Ella era, como todo saben, una asesina, pero en su diario no era más que una palestina. O bien, "¿Cuántas ejecuciones por los soldados israelíes no han sido capturadas en un vídeo?", [otra vez en inglés] y cosas similares.

Benn: Escucha, yo no creo que sea... Es cierto que hay una organización que trabaja específicamente en encontrar estos tipos de errores.

Gilad: Gracias a Dios existe.

Benn: Vale. Nosotros también hemos sido atacados porque la edición en inglés supuestamente titulaba deliberadamente hacia la derecha para ganarse el favor de Yisrael Hayom, ya que utilizaba su imprenta para imprimir nuestro periódico. Escucha, si hay errores en los hechos, y somos informados de ello, los corregimos. No existe una política para atraer a un público internacional determinado con el fin de perjudicar la Hasbara de Israel o algo por el estilo.

Gilad: Su editor dice, en sus propias palabras, que apoya el movimiento de boicot contra Israel.

Benn: No, mi editor escribió una carta, una columna, en la que hablaba sobre las ventajas de una presión internacional sobre Israel. Pero es su derecho a expresarse. Ese es su punto de vista.
Es cierto, como dice Benn, que el diario a menudo corrige los errores que les plantea CAMERA. El hecho de que los editores suelen estar dispuestos a corregir esos errores plantea una pregunta: ¿qué están haciendo para evitar la continuación de ellos, hasta volverse sistémicos? En otras palabras, ¿por qué no atajan el problema?

De hecho, hace unos días hubo una reciente señal de que los editores del Haaretz no han logrado frenar las traducciones sesgadas. En un artículo de abril de Odeh Basharat en la edición inglesa, tanto en forma impresa como en línea, se avanzaba la acusación completamente infundada e inflamatoria de que el ex director del Shin Bet, Avi Dichter, ordenó el asesinato de Arafat. El artículo dice:
Todavía no entiendo, sin embargo, ¿por qué Dichter descargó su rabia contra [Ayman] Odeh, el líder de la Lista Árabe Conjunta, cuando éste en una entrevista en televisión comentó que cuando era el jefe del Shin Bet, Dichter había ordenado el asesinato del jefe de la OLP Yasser Arafat y de los fundadores del Hamas Sheikh Ahmad Yassin y Abdel Aziz Rantisi. Cuando todo está dicho y hecho, Odeh se limitó a señalar el hecho de que Dichter ordenó la ejecución de personas sin juicio. De hecho, me habría esperado que incluso Dichter reconociera públicamente estos logros en la historia de su vida. Después de todo, este tipo de acciones inspiran orgullo en la opinión pública israelí.
Sin embargo, la versión hebrea no identificaba a las presuntas víctimas de Dichter, según Odeh, y por lo tanto no sostenía que se trataba de un "hecho" que Arafat fuera uno de los que Dichter "había ejecutado... sin juicio".

Mientras tanto, Amos Schocken, el principal editor del Haaretz, ha expresado una menor inclinación a corregir los errores que Aluf Benn. En una columna de Presspectiva, su editor en jefe Hanan Amiur publicó la respuesta de Schocken a la extensa lista de malas traducciones del Haaretz denunciadas por CAMERA, muchas de las cuales fueron corregidas: "Tengo que decir que, después de haber examinado el informe de CAMERA, no estoy de acuerdo con gran parte de sus acusaciones, y si en algunos casos fueron corregidos los artículos, yo no habría hecho esas correcciones".

Schocken añadió:
Rechazo enteramente la afirmación de que existe un sesgo en la edición inglesa que la inclina hacia unas mayores críticas a Israel, y todos sus ejemplos no pueden fundamentar esta afirmación. CAMERA, por decirlo así, es una organización inclinada hacia la derecha y no es un organismo dedicado a la precisión en el periodismo. Si ese fuera el caso, sus resultados habrían sido diferentes, y aparentemente equilibrados.
Schocken nuevamente se vio obligado a defender a la edición inglesa del Haaretz en una entrevista que dio la semana pasada a la Radio del Ejército, en la que el entrevistador Yael Dan se centró en un problema documentado por Presspectiva: Mientras los múltiples titulares en hebreo se referían al "terrorista palestino" muerto por un soldado israelí en Hebrón una vez que estaba desarmado, los titulares en inglés del Haaretz solamente hacían referencia de los "disparos a un palestino".

La repetición de la respuesta que anteriormente había dado al Presspectiva, continuó con una absurda discusión de si los diarios que identificaban al palestino como un "terrorista", debían por lo mismo identificar el soldado, que ahora se enfrenta a cargos de homicidio involuntario, como un "asesino". Schocken rechazó de plano el argumento de Yael Dan de que, si bien el ataque del palestino contra el soldado era un hecho indiscutible, un tribunal está examinando las circunstancias que rodearon el tiroteo del soldado al atacante palestino.

Al reciente énfasis dado entre la opinión pública israelí a las sesgadas traducciones al inglés del Haaretz, ha seguido una amplia crítica al diario del líder centrista Yair Lapid, quien censuró la influencia desproporcionada del diario en el extranjero y tachó a la mayoría de sus articulistas como "radicales post-sionistas o antisionistas, no periodistas. La libertad de expresión no permite que se mienta y se demonice", dijo el líder del Yesh Atid.

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Sunday, March 06, 2016

El Haaretz contra Naftali Bennett - Yisrael Medad, Eli Pollak - JPost



En nuestra sociedad impulsada por el consumismo, un periódico de propiedad privada tiene todo el derecho a defender los puntos de vista de sus directores y editores. Al consumidor que no le gusta la línea editorial o, mejor, la línea del diario, es libre de comprar otros periódicos. Pero la libertad de expresión no supone libertad de difamación.

Un medio de comunicación que se respete a sí mismo debe permitir incluso a los supuestos villanos el derecho de respuesta y la capacidad de defender su buen nombre. Sin embargo, el Haaretz no actúa de esa manera. Cuando decide perseguir a alguien, lo hace sin tabúes, cruel y decididamente de una manera poco ética. Este el caso del Haaretz vs Naftali Bennett. La línea ideológica del Haaretz es de izquierdas y de extrema izquierda, pero cuando persigue a alguien es decididamente muy conservador.

El ministro de Educación Naftali Bennett es percibido como una amenaza, especialmente por su ideología. Bajo su dirección, su partido Bait Yehudi está cambiando algunas de las fortalezas más importantes de las élites de la izquierda, y esto provoca las iras del Haaretz.

No es ningún secreto que la élite académica de Israel se identifica sobre todo con la comunidad liberal secular más progresista y de izquierdas. Esta élite es una ávida consumidora del Haaretz y Bennett amenaza su hegemonía.

Israel gasta muchos miles de millones de shekels en la educación superior. Las políticas se implementan a través del "Malag", el Consejo de Educación Superior, y la financiación pasa por el "Vatat", el Comité de Coordinación y Presupuesto. El ministro de educación es, por ley, el responsable del Malag y designa al presidente de Vatat. En la práctica, el vicepresidente del Malag es la persona responsable de su gestión diaria desde que el ministro no tiene el tiempo necesario (ni tal vez la experiencia) para llevar los asuntos del Malag.

La profesora Hagit Messer-Yaron, una profesora de ingeniería eléctrica en la Universidad de Tel Aviv, sirvió como vicepresidente del Malag desde octubre del 2013 hasta febrero del 2016. Bennett forzó su renuncia. A pesar de no darse a conocer sus razones, se puede adivinar bastante bien cuales fueron: Messer-Yaron desarrolló un gran esfuerzo a la hora de neutralizar los poderes del ministro de Educación para implementar las políticas del ministro y supervisar a las universidades.

Brevemente, la Comisión de Regulación de Gobierno, que ella encabezaba, recomendó que los miembros del Malag fueran designados a través de un comité independiente presidido por un juez del Tribunal Supremo. La comunidad académica aplaudió la idea ya que esto aseguraría su dominio sobre el mundo académico. La renuncia forzada de Messer-Yaron puso fin a esto.

Es por eso que el Haaretz se mostró comprensiblemente preocupado. Así que permitió al profesor Moshe Shoked, profesor emérito de antropología en la Universidad de Tel Aviv, escribir un artículo de opinión titulado "En nuestro propia República de Weimar".

En  dicho artículo, Shoked alababa a sus colegas y atacaba al primer ministro Benjamin Netanyahu quien, según decía, "era un desenfrenado y engañoso mago, que aunque criado en la casa de un historiador, fue entrenado para dar promover la ignorancia, el miedo y el odio en la sociedad israelí".

Sin embargo, Shoked reservaba sus palabras más duras para Benett, "cuya conducta es un recordatorio de los oscuros regímenes de otros períodos" y que lleva una "pistola en su cintura", y terminaba su artículo con la descripción de Israel como "una sociedad que en la práctica se está moviendo hacia un régimen de apartheid", preguntándose: "¿Cómo podemos  permanecer pasivos en una época que es nuestro equivalente son los días felices de Weimar?"

Cuando los colonos de la Franja de Gaza fueron amenazados y, de hecho, a continuación expulsados de sus hogares, y decidieron portar una estrella amarilla como un acto demostrativo, los medios de comunicación israelíes les apalearon en la plaza pública.

Sin embargo, al Haaretz le está permitido publicar un artículo que acusa efectivamente a un ministro de un comportamiento similar a los nazis, y nadie considera que esto sea un grave problema. De hecho, el Haaretz sabe que Shoked tiene la costumbre de menospreciar el Holocausto. Anteriormente ya lo hizo en el Haaretz en un artículo de opinión del 11 de marzo de 2011, "No al Boicot, Sí al suicidio", reaccionando a un proyecto de ley de la Knesset que prohibiría el boicot a las instituciones académicas israelíes, escribiendo, "es difícil no recordar la década de 1930 y la década de 1940, cuando otra gran nación tomó su propia decisión de llevar a cabo una loca visión expansionista".

Claro que Bennett tiene una serie de "pecados adicionales" a los ojos del Haaretz que tiene que expiar. Estos incluyen la decisión de su ministerio de no utilizar el libro "Borderlife" de Dorit Rabinian en la lista de lecturas obligatoria para el examen de matriculación de literatura. Si un estudiante quiere incluirlo puede hacerlo, pero no forma parte integral del plan de estudios.

Haaretz se indignó ante esto. En un editorial del 1 de enero escribía: "El respaldo del ministro Bennett [a la decisión de los técnicos sobre el libro] es un paso más en el adoctrinamiento nacionalista que los jefes del Ministerio de Educación están promoviendo en el sistema de educación pública secular".

Pero incluso esto no fue suficiente. El diario fue tan lejos como para publicar una carta al editor del autor Amos Ben-Vered el 2 de febrero que describía su experiencia infantil en una escuela alemana en Bulgaria en 1938. A pesar de que la escuela era alemana y sus profesores usaban la esvástica, se mantuvo el plan de estudios existente en la Alemania pre-nazi. Ben-Vered escribió: "La pregunta es ¿cómo el gobierno y, sobre todo el ministro Bennett, quieren actuar? Están dispuestos al menos a aceptar el espíritu moderado del nazi [Konstantin] von Neurath, quien permitió a las escuelas enseñar como en años anteriores, cuando Alemania era una democracia?". En la web del Haaretz, la carta aparecía con una imagen del nazi von Neurath. La ecuación era obvia: Bennett es un nazi, habla por sí mismo.

Esto no quiere decir que Haaretz no haya sido criticado.

El 26 de febrero, el periodista Erel Segal criticó al Haaretz en un artículo publicado en Makor Rishon y en la web del NRG. La historia relata que: "Mientras el ministro Bennett se preocupaba por el número de niños en las clases, ayudaba a los profesores y aumentaba las clases de matemáticas, para el Haaretz la cosa no funcionaba demasiado mal. Pero cuando se atrevió a tocar temas centrales de nuestra existencia aquí, la izquierda se volvió loca... Lo que se les permitió hacer a ex ministros de educación de la izquierda como Yuli Tamir y Yossi Sarid, estaba prohibido para la derecha".

Después de describir las actuaciones indignantes perpretadas por ministros anteriores de Educación pertenecientes a la izquierda, terminaba señalando: "Para mí, al menos, la historia está clara. No existe peligro para la democracia, ni hay fascismo. Lo que hay aquí es una élite que lucha por mantener su hegemonía. Una paranoica y asustada élite no dispuesta a aceptar el hecho de que el gobierno de Israel, elegido por una mayoría que cree en el sionismo, decide actuar en consecuencia".

Segal no estuvo solo, pero los principales medios de comunicación se mantuvieron en silencio. Los programas de entrevistas, los programas de radio, los programas de noticias de televisión, todos los cuales son muy veloces a la hora de condenar cualquier equiparación o analogía de la izquierda al estalinismo o el nazismo, no dijeron nada.

Ellos no pidden al Instituto Israelí de la Democracia o al presidente del Consejo de la Prensa, la ex juez del Tribunal Supremo Dalia Dorner, que expresen su opinión sobre los artículos del Haaretz. Ellos tampoco solicitan una respuesta del portavoz de la Knesset o del presidente del país. No, ellos son cómplices silenciosos y tranquilos de un periódico que se ha convertido en una plaga para nuestra sociedad

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Y aún se anuncia como diario israelí: Una estúpida y denigrante performance en la conferencia del Ha'aretz - Gil Ronen


Una performance realizada este domingo, y que sólo se puede catalogar como denigrante y enferma, formó parte de la Conferencia Cultural Israel organizada por el Ha'aretz en el Museo de Tel Aviv. De hecho, la performance se interrumpió y el "artista" debió abandonar entre abucheos el escenario.

El intérprete, Ariel Bronz, insertó una bandera en una parte de su anatomía inferior frente a la multitud, la cual reaccionó muy previsiblemente con bastante dureza. De acuerdo con el periodista del Israel Hayom Dror Eydar, la bandera objeto del insulto era la bandera israelí.

Según algunos informes, el artista también lanzó naranjas contra la audiencia tras ser abucheado y deber interrumpir su actuación.

En una entrevista en el Ha'aretz realizada en octubre, Bronz dijo que él veía su arte como "una forma de terror" y que veía a los israelíes como portadores de "todo lo que es feo en la raza humana".

"Veo en ellos montañas de estupidez y como la nada brota de su interior todas las mañanas cuando salen de sus casas y de los pobres pantanos de sus calles", explicó. "Son como zombis, personas sin nada en su interior".

Bronz tiene un largo historial de declaraciones donde refleja su disgusto y odio por todo Israel, lo que naturalmente le convertía a ojos del Haaretz en la estrella de su congreso cultural.

Ya en una conferencia previa realizada esta vez en Nueva York, el izquierdista Haaretz aceptó retirar la bandera de Israel tras la presión del jefe negociador de la Autoridad Palestina, Saeb Erekat, quien amenazó con no participar si no se retiraba. La bandera fue cubierta y colocada tras el escenario, detrás del podium del conferenciante.

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Monday, January 11, 2016

El Haaretz descubre a un héroe del IDF que se infiltró en las ONG's de extrema izquierda B'tselem y Ta'ayush - Gil Ronen - Arutz Sheva



El diario Haaretz ha expuesto la supuesta identidad del joven que se infiltró en los grupos de extrema izquierda como parte de un informe de investigación que se emitió en el canal 2 la semana pasada.

El joven, que fue introducido en los grupos de extrema izquierda por un grupo derechista denominado Ad Kan, registró los materiales documentales más comprometedores y condenatorios emitidos en el programa mediante el uso de una cámara oculta. Su identidad se mantuvo en secreto en el programa, y ​​el ejército israelí también se abstuvo de hacerlo público cuando fue galardonado con una citación del jefe del personal por su valentía durante la pasada Operación Escudo de Protección.

De acuerdo con el informe del canal 2, este joven, que fue mencionado por el seudónimo de "Arik", fue el que pidió al IDF mantener su nombre en secreto con el fin de hacer posible que pudiera infiltrarse en los grupos de extrema izquierda anti IDF.

El informe de investigación de esta joven ha dañado gravemente la imagen de esas ONG's de extrema izquierda que dicen ocuparse de los "derechos humanos", al exponer como miembros de alto rango de B'tselem y Ta'ayush han estado informando a la Autoridas Palestina de los árabes en Judea y Samaria que desean vender sus tierras a judíos, con pleno y absoluto conocimiento de que esto conduciría a su detención y tortura por parte de la policía de la Autoridad Palestina, que además emite sentencias de muerte contra las personas que venden tierras a judíos.

En una aparente acción de represalia, la periodista del Haaretz Amira Hass publicó lo que dijo ser el nombre completo de Arik, y comentó que era posible encontrar su cuenta en Facebook. Señaló que la novia de este joven, que se identificó solamente como Anna en el programa de televisión, y cuyo rostro no se mostró, también puede verse en las fotos de Facebook de su cuenta.

De acuerdo con el informe, Arik participó en la Operación Escudo de Protección en 2014 y se encontró en un momento dado completamente solo en territorio hostil y frente a tres terroristas dentro de un edificio del barrio Shejaiya. El incidente terminó con los tres terroristas muertos, y con Arik abandonando el edificio una fracción de segundo antes de que fuera volado. Él mismo sufrió heridas de una granada.

A continuación, pasó directamente a su papel de agente secreto para el informe de investigación del grupo Ad Kan. Él tuvo éxito en ganarse la confianza de Ezra Nawi, la figura central de Ta'ayush, quien fue grabado haciendo alarde de informar de los posibles vendedores palestinos de tierras árabes. Un alto miembro de B'Tselem también fue registrado como formando parte de la operación de informar sobre los vendedores árabes de tierras a los judíos.

Arik posteriormente recibió una citación del Jefe de Estado Mayor por su heroísmo en Gaza.

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Tuesday, December 15, 2015

El Haaretz no solo hace el ridículo retirando la bandera israelí a petición de los palestinos, sino que algunos de sus periodistas se muestran como enamorados fans de Roger Waters (el tonto útil y más ocioso del BDS)



Este es Chemi Shalev, el corresponsal del Haaretz en EEUU, que ha sido convenientemente vapuleado en su cuenta de Facebook por mostrarse tan contento de fotografiarse con el tonto útil famosillo más imbécil y ocioso del BDS.

Luego se queja el Haaretz de su perdida continua de suscriptores israelíes

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Monday, September 07, 2015

Satira: El Haaretz boicoteará a los anunciantes israelíes - Preoccupied Territory



Tel Aviv, 06 de septiembre - El consejo editorial del Haaretz de Israel votó esta mañana, para dar sentido a su integridad ideológica, evitar la publicidad de entidades y anunciantes israelíes, adoptando oficialmente el BDS (boicot, desinversión y sanciones) como su principio rector y como un reflejo de la propia actitud de un número creciente de los colaboradores y ejecutivos de la publicación.

La nueva política del Haaretz se llevará a efecto el primer día del mes de octubre para evitar las complicaciones que implicarían los paquetes de publicidad ya vendidos a empresas y organizaciones israelíes. Una vez que los contratos existentes hayan finalizado, sólo los anunciantes de fuera de Israel y del territorio controlado por Israel serían aceptados por su editor en jefe Aluf Benn.

"Con esta decisión el consejo editorial ha decidido por unanimidad poner de acuerdo su financiación con sus objetivos ideológicos", dijo Benn. "Nuestros escritores y la línea editorial del diario se han esforzado constantemente en dar voz a los que no ven la existencia y la prosperidad del Estado de Israel como una fuerza positiva para el mundo, y, finalmente hemos decidido demostrar el valor y la sinceridad de nuestras convicciones".

Benn dijo que las opiniones de los escritores de toda la vida Haaretz como Amira Hass y Gidon Levy han tenido un peso importante en las deliberaciones del consejo. "La justicia requiere a menudo tomar decisiones impopulares, y ese es el camino que eligió tomar el Haaretz hace ya mucho tiempo", explicó. "Sería incorrecto que esta publicación sacara provecho de la empresa de la Ocupación, aunque sea indirectamente, si uno cree, como nosotros creemos, que se inició en 1967 o bien en 1948 (con la creación del Estado de Israel), aunque nuestra ética periodística nos impide delimitar cual de esas fechas tiene mayor validez".

La prohibición de la publicidad de empresas y organismos israelíes se aplicará tanto a la impresión como a las ediciones digitales del Haaretz. Las publicaciones independientes bajo el paraguas del Haaretz, como la revista de noticias de negocios The Marker, seguirán aceptando la publicidad israelí durante otros ocho meses. Después de ese tiempo, el consejo editorial del Haaretz anticipa que ya no existirá la economía israelí, ya que la presión combinada del boicot y la vergüenza de los buenos israelíes inducirá sin lugar a dudas a un colapso total del sistema, y ​​habrá poca necesidad de dicha publicación.

Ninguna decisión se ha tomado aún sobre cómo tratar a los suscriptores o compradores del periódico israelí. "El complejo entramado ético de las diversas consideraciones en torno a este asunto requiere nuevas deliberaciones", admitió Benn. "Puede que sea fácil decir que no vamos a aceptar el dinero israelí de cualquier tipo y venga de donde provenga, pero nuestros suscriptores y lectores son por lo general lo mejor que existe en Israel, es decir, son personas que están de acuerdo con nosotros y por lo tanto no son de Israel de la misma manera que lo es, por ejemplo, Bibi Netanyahu, o cualquier otro israelí que no esté de acuerdo con el Haaretz. Así que hay espacio para el debate. Espero que tendremos una decisión en las próximas semanas".

Benn no hizo comentarios sobre la utilización por parte de la publicación del suelo israelí a la hora de elaborar sus publicaciones.

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Sunday, February 22, 2015

No parecen noticias del Haaretz, pero el escribano más progresista y antisionista de vez en cuando echa un borrón


Ohh, gracias Mr. Obama. La Casa Blanca no boicoteara el congreso de la AIPAC por el discurso de Netanyahu en el Congreso, aunque aún no comenta a quién demonios enviará allí.


Y un vídeo de campaña que dice algo sumamente obvio, aunque no tanto para muchos israelíes y judíos estadounidenses progresistas: "¿Si David Ben-Gurion hubiera escuchado al Departamento de Estado de los Estados Unidos, dónde estaríamos (el Estado de Israel) hoy?".

Fácil, mucha gente del Campo Sionista (Laboristas y Livni) serían dhimmis o vivirían en los Estados Unidos con Jeffrey Goldberg y Peter Beinart, esos afamados "judíos de corte", según la categorización de Hannah Arendt.



¿En Europa el antisemitismo es solo cosa de fachas y musulmanes? Un profesor belga le dice a un estudiante judío que "deberíamos ponerles a todos ustedes en vagones de mercancías" (referencia a los trenes a los campos de concentración)

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Wednesday, February 11, 2015

¿Por qué el Haaretz es el anfitrión de una especie de museo (o santuario) donde se celebra a terroristas palestinos? - Shimon Cohen, Ari Yashar - Arutz Sheva


En la foto, Zakaria Zubeidi, un conocido ex-terrorista de Jenin. ¿Un santuario donde oran los columnistas por supuesto laicos del Haaretz?


El diario izquierdista radical Haaretz ya ha estado envuelto en múltiples controversia anteriormente, pero un nuevo informe revelado por un famoso rapero sionista israelí Yoav Eliasi, más conocido por su nombre artístico de Hatzel, plantea aún más serios interrogantes.

"El siguiente descubrimiento me dejó simplemente en estado de shock (tanto como puede ser posible que uno vuelve a ser sorprendido por el Haaretz)", escribió Hatzel en Facebook. El sorprendente descubrimiento: "Haaretz mantiene en su sótano una habitación cerrada que es una especie de templo de fotografías e imágenes que alaban a terroristas palestinos".

La habitación fue encontrado por accidente por un trabajador que transfería equipamiento a otro edificio como parte de un traslado del diario, comentó Hatzel, quien recibió el informe del trabajador.

El trabajador "realizó un último chequeo y se encontró con una puerta que siempre había estado cerrada, pero que esta vez estaba abierta, y en la sala había docenas de cuadros colgados en la pared como si fuera un museo de los terroristas", escribieron Hatzel.

Hatzel señaló que entre las fotos estaba la del terrorista de Fatah Zakaria Zubeidi, quien dirigió a la facción de las Brigadas de los Mártires de Al-Aqsa en Jenin durante la guerra de terror asesino lanzada por la OLP en el año 2000, junto con "muertos de Al-Aqsa con flores al lado de ellos, imágenes de lanzadores de piedras y 'crímenes del IDF'' ".

Después de tropezar con ese "museo", el trabajador totalmente sorprendido lo fotografió y se lo envió a Hatzel, según relató el rapero. "¿Hasta dónde se puede estirar la libertad de expresión y la libertad de prensa?", se preguntaba este último en su post en Facebook acompañándolo con imágenes del "museo" .

El rapero se preguntó cuál sería la reacción si se encontrara en un diario de derechas una exhibición de imágenes de Baruch Goldstein, quien asesinó a 29 musulmanes árabes en Hebrón, o ese joven judío con problemas mentales que estuvo detrás del asesinato y la quema del adolescente árabe Mohammed Abu-Khder en junio pasado.

"Todos los periódicos israelíes, absolutamente conmocionados, publicarían grandes titulares denunciándolo y el Shabak (Agencia de Seguridad de Israel) y la policía allanarían el edificio y clausurarían el diario", escribió Hatzel. "Entonces, ¿puede explicarme alguien por qué estas cosas pasan en silencio cuando se trata izquierda radical?"

El propietario de Haaretz, Amos Shocken, escribió a Hatzel en respuesta diciendo que "no se trataba de un templo dedicado a los terroristas y no era una habitación cerrada con llave, sino más bien un espacio de exposición de arte israelí que abrimos en el edificio de oficinas que usamos".

Shocken reclamó que la exposición se montó para explorar los significados de los retratos en el arte, e incluía estatuas y fotografías de muchos artistas israelíes, "algunos de ellos conocidos y muy respetados en el mundo del arte israelí".

La exposición estaba abierta al público todos los viernes desde septiembre hasta el mes pasado, dijo Shocken, añadiendo que el diario recibió solicitudes para abrir también la exposición entre semana.

"Allí no solamente había retratos de terroristas, sino también autorretratos de los diferentes artistas y otros retratos", declaró Shocken. Además agregó que la exposición estaba destinada a "expresar artísticamente el conflicto de Israel" y señalar que "es algo muy natural. Después de todo, es un componente central de la realidad de nuestras vidas".

El Haaretz es en parte propiedad de M. DuMont Schauberg, una editorial alemana con un conocido pasado nazi. Un propietario adicional es el empresario ruso-israelí Leonid Nevzlin, y la familia Schocken posee la mayoría de las acciones.

En las páginas del Haaretz se ha justificado los ataques con piedras por parte de adolescentes palestinos, las acusaciones al IDF de ser "criminales de guerra" e incluso se ha llamado a una Tercera Intifada, llegándose a un nuevo mínimo en octubre pasado cuando se publicó una caricatura del primer ministro Binyamin Netanyahu tripulando un avión y dirigiéndose con las torres del World Trade Center como si fuera un terrorista del 11-S.

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Sunday, February 08, 2015

!! Gracias al Haaretz !!: El mediático nuevo ministro de Finanzas griego fue acusado de antisemitismo y antisionismo. Él se defendió diciendo que leía el Haaretz




El muy mediático nuevo ministro de Finanzas de Grecia ha sido acusado de albergar ideas antisemitas y de expresar empatía por los atacantes suicidas palestinos.

En el 2005, Yanis Varoufakis fue suspendido de un programa de radio australiana por lo que la estación denominó la promoción de estereotipos antijudíos. Varoufakis, quien en ese momento era un profesor de economía en la Universidad de Atenas, se defendió unos años más tarde afirmando que en su crítica a las políticas israelíes simplemente se apoyaba en los informes que publicaba el diario israelí Haaretz.

Durante su programa semanal en la radio estatal australiana SBS, el 29 de agosto de 2005 Varoufakis afirmó que Israel utilizaba el bloqueo de Gaza como parte de "una estrategia para retener una gran parte de Cisjordania" y llamó a la barrera de seguridad en la Ribera Occidental como un "monstruo", según su blog.

"El hecho de que mis comentarios fueron apoyados por los informes del periódico israelí Haaretz, no se consideró una defensa suficiente contra la acusación de antisemitismo", escribió en diciembre de 2010 sobre el incidente.

En ese momento, la SBS le dijo a Varoufakis que era un comentarista digno en temas económicos, pero que no era un experto en política de Oriente Medio, por lo que debía abstenerse de presentar los análisis de una sola de las partes del conflicto palestino-israelí. La "particular línea anti-lsraeli de sus comentarios podrían ayudar razonablemente a la promoción de estereotipos negativos sobre los judíos, y en particular sobre los judíos israelíes", indicó en aquellos momentos la emisora de radio.

La semana pasada, el diario alemán Die Welt publicó un informe en el sentido de que Varoufakis, y otros miembros del nuevo gobierno griego, son radicales antisionistas. Según el artículo, escrito por Thomas Weber, el director de la universidad del centro Aberdeen para la Seguridad Global y el Gobierno, Varoufakis "conecta a Israel, ante todo, con sadismo y crimen" [N.P.: ¿quizás por la lectura del Haaretz?].

En la radio australiana, Varoufakis estaba "lleno de empatía por los ataques suicidas contra los israelíes", alegó Weber.

En agosto del 2005, Varoufakis se lamentaba de los muchos presuntos crímenes de Israel, concluyendo: "El resto del mundo no dice nada. Yo simplemente me pregunto cómo algunos de esos palestinos no van a cargarse de dinamita e inmolarse".

Varoufakis, un miembro del nuevo gobierno de extrema izquierda de Grecia, no respondió a una consulta del Times of Israel en el momento en que este artículo se publicaba.

En una entrada de su blog del 2010, Varoufakis acusaba a las personas que denunciaban a los críticos de Israel de odiar a los judíos de "la subyugación, represión y expropiación de otro pueblo por parte de Israel", diciendo que estaban ayudando a los verdaderos antisemitas.

"Los verdaderos antisemitas se alegran cuando la crítica del Muro de Israel en Palestina se equipara con el antisemitismo", escribía. "Porque de repente me incluyen en esa amplia comunidad de personas con una mentalidad justiciera para quien la humillación colectiva, el acoso masivo y la desconexión de todo un pueblo de sus propio país, por no mencionar del resto del mundo, constituye un estado horrible de cosas que necesita una reparación urgente".

Y sin embargo, los observadores de la política y de las actitudes griegas hacia Jerusalén indicaron esta semana que las opiniones de Varoufakis no son motivo de preocupación.

"A mí me suena como las típicas críticas de los izquierdistas en contra de Israel, por lo que no me sorprende. A Varoufakis le gusta ser polémico y le encanta atraer la atención de los medios", dice Emmanuel Karagiannis, profesor titular nacido en Grecia del Departamento de Estudios de Defensa del King College de Londres. "Pero los temas de política exterior no son realmente su área de especialización".

Muchos miembros de Syriza, el nuevo partido gobernante de Grecia, han expresado opiniones extremadamente hostiles hacia Israel en el pasado, pero "hoy se ven más moderados, excepto [Sofía] Sakorafa, miembro del Parlamento Europeo, que todavía es una decidida partidaria de Hamas", comenta Víctor Eliezer, un miembro de la Junta Central de Comunidades Judías de Grecia y su ex secretario general.

La semana pasada, la lista de extrema izquierda de Syriza ganó las elecciones parlamentarias nacionales de Grecia provocando un terremoto político. Las autoridades israelíes han seguido de cerca el cambio político en Grecia, ya que la relación bilateral ha mejorado dramáticamente en los últimos años tras deteriorarse los lazos de Israel con Turquía.

El viernes, el nuevo Primer Ministro Alexis Tsipras se reunió con la embajadora de Israel en Grecia, Irit Ben Abba, quien le entregó una carta de felicitación de su homólogo israelí, Benjamin Netanyahu.

"Parece que [Tsipras] continuará y fortalecerá las relaciones bilaterales con Grecia, a pesar de la decisión de pasar el reconocimiento de Palestina a través del parlamento griego de forma equilibrada", dijo Eliezer.

No hay fecha fijada aún para dicho voto y el asunto no se considera que encabeza la lista de prioridades del nuevo gobierno.

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Sunday, November 02, 2014

El regalo del Haaretz a los conspiradores antisemitas del 11-S - Jonathan Tobin - Commentary



El hecho de que el periódico israelí Haaretz sea una fuente importante de incitación y, a menudo, de desinformación sobre el Estado judío y el Oriente Medio no es ninguna noticia. Algunos de sus columnistas son fervientes antisionistas y, como ya señaló Joshua Muravchik el año pasado, una de sus características es proporcionar una fuente constante de material para los anti-Israel del mundo. Israel es un país libre y si un periódico anteriormente sionista quiere jugar actualmente ese rol anti-Israel, está en su derecho. Pero incluso así, a veces el Haaretz va demasiado lejos y no sólo alimenta la máquina de propaganda contra Israel, sino que da pasos sobre una línea que proporciona material que ayuda e incita al antisemitismo. Esa es la única manera de caracterizar su extraña decisión de publicar una caricatura editorial que representa el primer ministro Netanyahu pilotando un avión que lleva la marca Israel hacia las torres del World Trade Center.

Su dibujante Amos Biderman defiende su creación como una puya más lanzada contra el líder de Israel, al que tanto se desprecia en su periódico. Según comentó trató de plasmar en su dibujo lo que él cree que representa el mal juicio de Netanyahu en la destrucción innecesaria de las buenas relaciones entre Israel y los Estados Unidos. Dejaremos de lado la evidente injusticia de una caricatura que promueve ese punto de vista. En un momento en que la administración Obama está lanzando vulgares y ruines insultos contra el primer ministro israelí para encubrir su propio despiste sobre las realidades de la región y sus movimientos desastrosos que han hecho del Oriente Medio un lugar más peligroso, hechos que han empujado a los estados árabes moderados a situarse del lado de Israel ante temas como Irán y Hamas, las opiniones de Biderman son tan obtusas como resultan mal informadas. Pero eso es mera política. Por perderse en el reino de los conspiradores del 11-S, Biderman ha enviado un regalo a los enemigos de los judíos de todo el mundo.

Esta no es una cuestión acerca de que, tal como sostiene Biderman, él quizás no haya entendido la delicada sensibilidad de los estadounidenses sobre el 11-S. Si bien sabemos que el Haaretz a menudo se lee como si su personal viviera en un Oriente Medio diferente al que habitan otros israelíes más sensatos, la caricatura de Biderman parece venir de un planeta diferente del resto de nosotros. En el planeta Tierra, es bien sabido que una de las piedras angulares del antisemitismo contemporáneo es el bulo de que Israel hizo estallar las Torres Gemelas el 11-S, y no al-Qaeda, y que los judíos fueron avisados para que no se presentaran ese día a trabajar en sus oficinas en las Torres Gemelas (y todo ello a pesar de la existencia de judíos asesinados en las Torres). Esta es una obvia y asombrosa mentira, que aparentemente solo es creíble por el odio o la locura, pero la disposición de un gran número de musulmanes a creer en ella es una prueba más de la fuerza del odio a los judíos en el mundo árabe.

La decisión del Haaretz de dar un apoyo tangible, mediante esa caricatura, a un mito tan vicioso, es más que un lapsus sorprendente de su propio juicio. Es una señal de que el Haaretz está tan obsesionado con su cruzada inútil contra Netanyahu (buscando impedir su tercer mandato la próxima vez que Israel vaya a las urnas) que ha perdido de vista el hecho de que incluso el Haaretz, una izquierda radical al estilo israelí, es odiado casi tanto por los conspiradores del 11-S como los partidarios del Likud.

En los países libres, los periódicos deben tener el derecho de publicar todo tipo de opiniones, incluidas las que son ofensivas. Pero esa libertad debe ser atemperada por la comprensión de que los comentarios políticos pueden traspasar el reino de la incitación al odio o incitación al antisemitismo. Eso es lo que sucedió con esta vil caricatura. Haaretz debería dejar de jugar de una vez a la víctima en esta controversia, pedir disculpas, y retirarla de su web.

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Thursday, October 30, 2014

Y la izquierda israelí se queja de que la "denigran": Una caricatura del Haaretz compara a Netanyahu con los secuestradores del 11-S


Comenta Liel Leibovitz en Tablet de una manera un tanto resignada:
Digamos que usted es un dibujante y caricaturista del Haaretz y que su trabajo es encontrar maneras frescas y visualmente atractivas de burlarse del carácter tenso de la vida y la política israelí. Y digamos que la historia más caliente del día tiene que ver con la tensión entre la administración Obama y el gobierno de Netanyahu. ¿Cómo capturaría usted esa tensión en forma de caricatura (humorísticamente se supone)?
Reflexionen y luego contemplen la caricatura publicada en el Haaretz por su ya veterano caricaturista editorial Amos Biderman? ¿Les recuerda algo?
Por el contrario, Ari Yashar, en Arutz Sheva, no se resigna y habla a las claras:
El periódico de ultra-izquierda Haaretz nunca ha rehuido de los ataques contra el Estado judío, ya sea por justificar los ataques con rocas de jóvenes y adolescentes, llamando a pilotos y miembros del IDF "criminales de guerra", o bien directamente apelando a una intifada, pero el jueves este periódico pudo haber alcanzado un nuevo grado de bajeza.  
Publicó una caricatura de Amos Biderman que ilustraba ostensiblemente las tensiones entre el primer ministro, Binyamin Netanyahu, y la administración Obama, después de que un miembro de alto rango de la administración americana llamara el martes a Netanyahu un "gallina (cobarde)".  
¿Cómo elige entonces el Haaretz enmarcar esas tensiones? Pues con una caricatura donde muestra a Netanyahu en el asiento del piloto de un avión con la etiqueta "Israel" que se dirige a toda velocidad contra una torre del World Trade Center, en una imagen ofensiva que equipara a Netanyahu con los terroristas de Al Qaeda, y que recuerda las teorías conspirativas antisemitas que culpan a Israel de dicho ataque.  
Joe Hyams, un miembro de Honest Reporting, además de denunciar contundentemente esa caricatura, comentó que "mientras el dibujante Amos Biderman ha perdido claramente todo sentido de la decencia, ¿por qué el Haaretz consideró necesario publicar esta caricatura?"  
"Haaretz se merece todas las críticas que ahora está recibiendo y debe una disculpa por este impresionante falta de criterio editorial", agregó Hyams 

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Saturday, October 18, 2014

Un diagnóstico del Haaretz - Seth Frantman - Terra Incognita


La propuesta de cantonización del país de Carlo Strenger

"Nuestros críticos liberales nos reprueban porque publicamos verdades desagradables sobre Israel. Pero endulzar las cosas no es lo nuestro", escribe el periodista del Haaretz de origen británico Anshel Pfeffer. Este periódico, que fue fundado en 1918, está a menudo en el centro de la controversia. De acuerdo con un informe publicado por el Arutz Sheva [N.P.: objeto ya de un post anterior por mi parte], se celebró recientemente una reunión tormentosa entre el editor del diario, Amos Schocken, y cientos de personas que habían cancelado su suscripción por la reciente cobertura de la guerra de Gaza.

De acuerdo con el informe, Schocken le dijo a los reunidos que el periódico "formaba parte de una serie de luchas por el carácter del país, y que apostaba por una sociedad más justa e ilustrada". No obstante, los asistentes estaban más directamente interesados ​​en temas específicos. "¿No hay líneas rojas (sobre lo que se publica)?", se preguntaban, quejándose de un artículo del columnista Gideon Levy donde se había atacado a los pilotos de Israel - una unidad del ejército considerada desde hace mucho tiempo como una vaca sagrada del estado -.  También se preguntaban si el periódico publicaría un artículo de un líder de Hamas.

El Haaretz es a menudo visto en el extranjero como un diario de referencia en Israel, una especie de New York Times del Estado judío. Y el Haaretz se esfuerza por presentarse a sí mismo de tal manera. Pfeffer afirma que aquellos que critican al diario se equivocan. "Una estúpida tendencia ha surgido en los medios sociales consistente en extrapolar una cita o un titular fuera de contexto y enmarcarlo... como antisemita". Estos críticos "necesitan que se les recuerde lo que representa el Haaretz, o más exactamente, lo que representa la democracia israelí”.

En un artículo del 2011 en el The New Yorker, David Remnick denominaba al diario israelí el de “los disidentes", afirmando que representaba la "conciencia moral" de Israel. Pero Erez Tadmor, en The Tower, acusaba al diario de ser un "caso de estudio del colapso del moderno periodismo" por ser cada vez más políticamente radical y asistir al desplome de sus "estándar periodísticos”. Un periodista palestino llamado Hakim Bishara afirmó que no debería tener que pagar por el Haaretz, a pesar de ser el único diario israelí en el que puede confiar, porque apoya una "agenda nacionalista".

Los que escriben en el diario parecen estar muy preocupados con el sionismo y el patriotismo. "El Haaretz nos empuja más allá de las zonas de confort", afirma Pfeffer, mientras castigaba de paso a los falsos sionistas y a los falsos patriotas. Schocken ha dicho que la estancia en los tribunales del periódico por sus repetidas "polémicas" forma parte de la política del diario. La excusa para los artículos que provocan indignación es que "el Haaretz presenta el debate interno en Israel sin adornos, y no vamos a embellecerlo", Por lo tanto, "sus columnas tratan sobre la democracia israelí y los que tienen problemas con ellas deberían darse cuenta de las implicaciones (de sus críticas)".

Amos Schocken escribió un llamamiento personal en mayo de 2014 a los lectores pidiéndoles que no se dieran de baja por “razones patrióticas”. "Usted puede ser nuestro socio en el esfuerzo continuo de dar forma a Israel como una democracia liberal y constitucional, la cual aprecia los valores del pluralismo y de los derechos civiles y humanos, y ello mediante su suscripción”. Cuando fue criticado por Richard Silverstein en su blog Tikun Olam por presentar al periódico como una especie de diario oficial y leal al estilo del soviético Pravda, Schocken le respondió en Twitter: "típico de los izquierdistas, más ocupados en demostrar quién es más izquierdista que en combatir a la derecha".

Lo cual parece querer decirnos que el Haaretz forma parte de una cruzada contra la derecha, al estilo de 1930, y que al igual que los ideólogos de la Guerra Civil española afirmaron que “No pasarán", el Haaretz sigue esa línea.

Y luego señala algo muy interesante. ¿Por qué algunos de sus artículos parecen racistas, odiosos y antisemitas?: “Fueron escritos por ciudadanos del Estado judío y tenían sobre todo como objetivo a los lectores judíos". Así que sólo para judíos, ese parece ser el diagnóstico del propio Haaretz. Schocken ha dicho algo similar el 27 de julio en la sección de Preguntas y Respuestas con los lectores del diario: "Somos un periódico super-israelí. Israel es nuestra área de actividad, nuestros editoriales son solamente acerca de Israel“.

Para entender al Haaretz hay que remontarse a sus orígenes como portavoz de la clase dirigente judeo-alemana que se trasladó a la Palestina británica. Su historia temprana estuvo profundamente entrelazada con la de Salman Schocken, un magnate de los negocios de Alemania. Schocken nunca aprendió a hablar el hebreo, pero cuando se trasladó a Palestina trató de llevar con él la cultura alemana y apoyó al movimiento pacifista y bi-nacionalista judío Brit Shalom. Compró el Haaretz en 1935 con el fin de convertir "a los serviles en seres humanos". Como observaba el artículo de Remnick, trató de guiar a los lectores "hacia sus opiniones fundamentales para que se adaptaran sin darse cuenta a nuestra opinión". Le disgustaba el Israel provinciano y parroquial, y "en una era de nacionalismo judío, él era el último cosmopolita, viviendo en hoteles y casas desde Scarsdale a Suiza". Fue un buen amigo de Hannah Arendt.

Muchos de los que escriben y han escrito en el Haaretz provienen de la misma pequeña camarilla étnica-religiosa. Amos Elon, uno de sus más conocidos escritores desde larga fecha, nació en Viena, emigró a Palestina con el ascenso de Hitler, y luego dejó a Israel antes de su muerte para vivir en Italia. Salman Schocken por su parte murió en Suiza. La autopercepción del Haaretz, y la de muchos de sus lectores israelíes, es a menudo muy similar a la opinión expresada por Ehud Barack de que Israel es una "ciudad en la selva”, siendo en este caso "la selva Israel y la ciudad el Haaretz".

Muchos de ellos no se sintieron en casa en Israel, un remanso en todo caso en el sucio y oscuro Oriente Medio, y soñaban mientras tanto con el cosmopolitismo "europeo". Ellos nunca descartaron su identidad europea y el sentido de superioridad europeo. Sus opiniones provenían a menudo de sus raíces en un pasado europeo. La independencia de Israel fue una tragedia para Elon, quien escribió que "la independencia de Israel fue labrada y ellos [los palestinos] pagaron con sus cuerpos, su propiedad y su futuro por los pogromos en Ucrania y las cámaras de gas nazis".

En 1997, el diario se asoció con el International Herald Tribune y su autopercepción de sí mismo como el único y auténtico diario intelectual en Israel fue transmitida de repente al mundo. El logro del Haaretz es un testimonio de la frase de Nietzsche “der Wille zur Macht", la voluntad de poder. Si usted cree en algo de una manera lo suficientemente fuerte, otros también lo creerán así.

David Makovsky es citado por Remnick como señalando que "la primera cosa que un ministro de Exteriores árabe me pregunta es ¿Leyó el Haaretz de esta mañana?". Para ser justos, en los años 1970 y 80, el periódico se había retratado a sí mismo como "una publicación para la gente intelectual" y tenía algunos reporteros de alta calidad. Los periódicos en Israel, desde sus primeros días, habían estado dominados por los partidos políticos y el Haaretz trató de romper esa tendencia, pero al inclinarse cada vez más y más hacia la izquierda radical la calidad de su información ha disminuido.

Un vehículo para la transmisión de la superioridad cultural

El principal problema de los que leen el Haaretz desde el extranjero es que no entienden el “diálogo” interno que se produce al leer el Haaretz en Israel. Ellos piensan que están leyendo un diario de centro-izquierda israelí, similar a los principales periódicos que con dicho sesgo ideológico existen en el mundo, tales como el New York Times, El País, el Corriere Della Serra, Le Monde o Die Welt. Pero mientras todos estos periódicos ciertamente tienen unas ideologías políticas y sus lectores reflejan ciertos datos demográficos, socio-económicos y raciales, ellos no tienen ni de lejos una mentalidad tan estrecha de miras como la del Haaretz.

Para entender al Haaretz uno tiene que entender en primer lugar que su velocidad de circulación en Israel es de un solo dígito, es decir, ese es su porcentaje de lectores con respecto a la población israelí (unos 20-30.000 lectores el diario impreso, en comparación con el más diario más leído, el Yediot, la opción elegida por cerca del 60% de los israelíes), y que es leído y escrito, por y para, el entorno de un grupo con una mente cada vez más radical, estrecha e insular. A esto ya hemos hecho referencia anteriormente al señalar que los principios de los propietarios y de sus escritores eran decididamente "europeos", tanto en su cultura como en su deseo de preservar la cultura "europea" en la "selva" del Oriente Medio. Pero lo que tenemos que entender es que esta visión sobrevive hoy en día bajo una autopercepción de supremacía moral y cultural.

El Haaretz es un "santo y seña" que se utiliza entre una pequeña élite que trata de demostrar así que son miembros del "club". Se trata de un vehículo de transmisión de una autopercibida superioridad cultural. Se trata por lo tanto de un diario intolerante, egocéntrico e insular que se ve a si mismo como completamente judeo-céntrico, israelo-céntrico y completamente identificado con el “judío europeo”, al que se le conoce como "asquenazi" en Israel, y con su agenda en Israel.

El concepto de racismo judío no es demasiado comprensible y a menudo es objeto de polémica. También se le malinterpreta  Los judíos europeos pasaron por una experiencia muy tortuosa en el período entre 1850-1950. Después de la haskalah, o la “ilustración judía”, muchos judíos en Europa eligieron el camino de la asimilación. A través de ella aprobaron una reforma religiosa encabezada por Israel Jacobson y otros que dio lugar al Judaísmo de la Reforma. Pero la asimilación, tan evidente en la historia y la vida de muchos judíos alemanes como Heinrich Heine y Karl Marx, se demostró como un fracaso ante el auge de un antisemitismo que apuntaba a los judíos como raza, más que como religión. El sionismo fue una respuesta a ello. Los fundadores del sionismo no eran judíos religiosos y sus puntos de vista de "Sión" como proyecto a menudo estaban influenciados por el nacionalismo al estilo europeo, combinado con los conceptos europeos de colonizar tierras inhospitas.

Se tiene que entender además que el injerto de un sub-conjunto de conceptos judeo-alemanes de insularidad y supremacía dentro del sionismo produjo una peligrosa mezcla de nacionalismo étnico y racismo secular "científico". Muchos judíos alemanes de la primera mitad de la XX se veían a sí mismos como representantes de una Kulturkampf (la Alta Cultura) frente a los "oscuros y salvajes Ostjuden" o judíos del este (donde más arraigó el sionismo y de donde procedían mayoritariamente los padres fundadores de Israel). Estos últimos Ostjuden, emigrantes judíos religiosos, muchos de ellos vendedores ambulantes y mayoritariamente pobres, eran odiados por la aristocracia (alta burguesía) judeo-alemana de donde procedían Salman Schocken y Hannah Arendt.

Arthur Ruppin, uno de los fundadores de la sociología israelí, y al igual que Schocken un miembro de Brit Shalom, creía que las entonces modernas ideas de la eugenesia debían formar parte del sionismo. Él escribió en 1919, como reveló Eitan Bloom, que "era importante la selección de material humano" para el proyecto en Palestina. "Si existe la posibilidad de efectuar una influencia en la dirección de la purificación de la raza judía..., es obvio que sería conveniente que vinieran solamente los racialmente puros a esta tierra".

Ruppin y su departamento de asentamientos de la Oficina de Palestina, una institución sionista en Palestina, fue influyente en la creación de una sociedad segregada intra-judía. Sus kibutzim serían laicos, socialistas y "solamente europeos"; y el propio Ruppin abogó por una separación intra-judía que sería similar a las teorías que se estaban planteando por aquel entonces en el sur de los EEUU, la India británica o Sudáfrica. Hay que recordar que en esa época la eugenesia y las teorías de la supremacía racial eran muy comunes y populares. El ambiente cultural de este sub-conjunto de sionistas de la Europa Central era tal que vieron a los judíos no europeos y a los procedentes del este de Europa o 'Ostjuden', junto con los árabes, africanos y otros, como inferiores.

Arendt sintetizó esta visión en 1961, al reflejar el ambiente en ​​el juicio contra Eichmann, y en una carta al filósofo alemán Karl Jaspers: "Mi primera impresión: en la parte superior (de los judíos israelíes), los jueces, de lo mejor de los judíos alemanes. Por debajo de ellos, los fiscales, galitzianos (Galitzia, actualmente el sureste de Polonia, parte occidental de Ucrania y pequeñas zonas de Eslovaquia y Rumania), pero aún así europeos. Pero todo está organizado por una policía que me pone los pelos de punta, sólo hablan el hebreo, y tiene un aspecto árabe... Y fuera de allí, la mafia oriental, como si uno estuviera en Estambul o en algún otro país medio asiático".

Y esto era en 1961, solamente quince años después del Holocausto, y en el período en que la descolonización se estaba convirtiendo en normal, y sin embargo, esta filósofa aparentemente "liberal y de izquierdas" creía que los judíos alemanes eran superiores al resto.

El mayor trauma al que el Haaretz se enfrentó en los primeros años del Estado judío fue la sensación de que el estado podría convertirse en un país "medio asiático" como los judíos de Yemen, Irak, Marruecos y otros lugares desde donde emigraron. En una serie de artículos de 1949, el escritor del Haaretz Aryeh Gelblum fustigó a los judíos no europeos del país. Comenzó explicando las bases eugenistas de su mentalidad racista: "Hay tres bloques principales: los europeos-asquenazi, los españoles-balcánicos(sefardíes), y los árabes-africanos. . . Me atrevería a decir que el primer bloque es la élite; el segundo bloque es uno inferior; y el tercer bloque, el árabe-africano, es incluso peligroso. Ellos representan una inmigración de una raza del tipo que aún no hemos visto en Israel. 

Antes que judíos, son un pueblo cuyo primitivismo es inigualable. Su nivel de educación roza las fronteras de la total ignorancia, e incluso peor, porque son incapaces de absorber nada intelectual. Por lo general, no están más que un paso por encima del nivel de los habitantes árabes, negros y bereberes de las tierras de donde proceden; en cualquier caso, se trata de un nivel que está por debajo de lo que hemos encontrado entre los árabes en la tierra de Israel en el pasado".

Él veía a los judíos de los países musulmanes como "con diferencia, un material humano inferior al de Europa". Material humano es un término asociado con el socialismo y el nazismo,  un término que ve a los seres humanos como objetos que se utilizarán para construir la sociedad. Es esencialmente elitista y fascista.

Un aviso, cuando ustedes lean hoy los artículos de Schocken, Pfeffer o de otros escritores devotos del Haaretz, no encontraran una fuerte crítica de estos puntos de vistas o un examen crítico del racismo en Israel durante la década de 1950. Usted no encontrara una condena de este sentimiento de racismo o de supremacía insular. En su lugar, podrán encontrar palabras como "democracia" y "pluralismo", o bien discusiones sobre las "verdades desagradables",  la "lucha por el carácter del país" y un "debate interno sin límites". Los puntos de vista de Gelblum no les resultan claramente inaceptables, ni tampoco las palabras de Arendt, al contrario, estos son puntos de vista normativos, éstas son las "verdades desagradables". Los racistas a menudo visten sus puntos de vista con la idea de que simplemente están diciendo "la verdad a quien quiera oírla". Así, algunas personas son "primitivas". Ari Shavit, otro articulista del Haaretz, admitió, como mucho de lo que escribió en su libro de 2013, que "Israel debía haber sido el hogar de los judíos de la Europa del Este, para ellos fue diseñado el estado. . . ya que no tenían más opciones que el sionismo o volver al este".

El Haaretz supone como diario la realización de éste ideal de un Israel que se supone que es el hogar de los judíos europeos (laicos). La gente se equivoca al pretender identificar al Haaretz con lo que ellos aceptan sin cuestionar o bien critican su auto-descripción de ser de "izquierdas". Pero el Haaretz representa a una izquierda impenitentemente situada en su visión de los años 1930. Esta era una visión que aún abrazaba la eugenesia y la supremacía de unos grupos sobre otros.

Amos Elon, quien escribió para el Haaretz durante décadas y que representó en gran medida la perspectiva del diario, escribió en 1953, cuando visitó Marruecos, que los judíos que allí conoció eran unos "degenerados", y ponderó "lo que representaría su elevada e incontrolada fecundidad para la robustez genética del pueblo judío (en Israel)". La fórmula mágica de la pureza genética judía fue también un proyecto de Ruppin cuando buscó aislar a los judíos europeos detrás de los comités de aceptación de los asentamientos y kibbutzim de Israel. Él creía que su genética les hacia superiores. Hay una línea ininterrumpida entre Ruppin, Gelblum, Elon, Arendt y el Haaretz actual. No es una coincidencia que todos ellos escribieran de esa manera, es el camino normativo de pensamiento en esa comunidad.

El racismo implícito que se ofrece en el Haaretz no tiene paralelo en los periódicos occidentales. Por supuesto, muchos periódicos occidentales también tienen un oscuro pasado racista y también han publicado "verdades desagradables" en los años 1930 y 50. Pero ya no lo hacen más. La diferencia es que el Haaretz es un periódico no reconstruido. Gideon Levy, uno de sus más conocidos escritores actuales, a menudo se esconde de las críticas presentándose como un mártir de la libertad de expresión. En un artículo de 2010 en The Independent se preguntaban si "Levy era el hombre más odiado de Israel o simplemente el más heroico". Al-Jazeera señaló en 2014 a Gideon Levy  como posiblemente el  hombre más odiado  en Israel por sus informes sobre los territorios palestinos ocupados. Este 27 de agosto, Levy incluso escribió una columna autocomplaciente donde se vanagloriaba por ser el hombre más odiado de Israel.

El problema con Levy es que aunque molestan sus radicales opiniones políticas, son ellas las que le permiten estar a salvo de una verdadera crítica. En un artículo de diciembre 2013 escribió "Un millón de inmigrantes de Rusia, un tercio de ellos no judíos, y algunos de ellos también con un elevado grado de alcohol y de delincuencia en su sangre, no eran un problema". Ningún periódico occidental habría publicado un artículo que dijera que un grupo étnico tiene "la delincuencia en la sangre", y si por error lo hubieran publicado, posteriormente se hubieran disculpado y censurado a su autor. Pero el Haaretz no es así, ya que de todo corazón se conecta con su punto de vista.

El odio a los rusos, como el odio a los judíos de los países musulmanes (ambos grupos mayoritariamente votantes de la derecha israelí), forma parte integral de la ideología de insularidad judeo-alemana y de la opinión de que los judíos de Europa occidental son superiores y lo mejor de Israel, tal como pensaban sus antepasados judeo-alemanes en la década de 1920 de los Ostjuden.

Desde la creación de Israel ha existido la opinión de que los judíos no europeos que inmigraban representaban una amenaza para la "hermosa Israel", tal como les explicaba Dudu Topaz (un conocido actor) a los votantes laboristas (mayoritariamente de origen europeo), o como dejaba entender la expresión "Mayflower sionista" del teniente de alcalde de Jerusalén Meron Benvenisti, al hacer alusión a los asquenazi seculares. En las elecciones de 1949, cuando resultaba claro que muchos judíos yemenitas votarían por el partido de Menachem Begin, Zalman Aran, el secretario general de Mapai, declaró:"Son esta gente la que bloquea el futuro del estado. . . Si no logramos detenerlos, un cáncer crecerá en este país poniendo en peligro su propia existencia". Décadas más tarde, Singer Meir Ariel declaró en la televisión nacional en 1998 que "a los inmigrantes rusos se les debe negar el voto hasta que hayan aprendido la realidad israelí". El profesor Alexander Yacobson escribió en 2011 que los judíos rusos representan "un cierto lastre para la democracia israelí por sus tradiciones soviéticas".

El punto de vista es que los judíos rusos, tal como argumentó Chemi Shalev, otro periodista del Haaretz, "provienen de trasfondos claramente no democráticos y representan expresamente a las circunscripciones antidemocráticas". Este mito de la "democracia" israelí forma parte integral de la autopercepción del Haaretz como periódico "democrático" de referencia. Pero esta visión no es compatible con una democracia en el sentido moderno, tiene más que ver con la década de 1930 y como veía la izquierda europea de aquella época la democracia como una herramienta.

El discurso normativo racista del Haaretz se extiende más allá de los judíos mizrahi, los rusos y los etíopes, pero incluye, sin embargo, a otro grupo que no encaja con su cosmovisión insular europea. En un reciente artículo de Salman Masalha escribió lo siguiente de un guardia de seguridad judío: "su color oscuro se veía en muy mal estado, hecho jirones y manchado con el mal”. Esta descripción resulta aceptable para el Haaretz, aunque mencione peyorativamente a alguien por su color de piel oscura. ¿Pero esto es normal en los periódicos izquierdistas occidentales? ¿Es forma parte del pluralismo progresista o del fascismo?

Anshel Pfeffer dijo que esa columna representaba la "belleza de la libertad de expresión (y del Haaretz)" y "yo no tengo que defender lo que dice sólo su derecho a hacerlo". Suele suceder a menudo que ese discurso sumamente racista en el Haaretz se justifica mediante la libertad de expresión. El Klu Klux Klan también se escondía detrás de la libertad de expresión, pero si el KKK escribiera una columna en el New York Times, o bien si la derecha europea radical lo hiciera en Le Monde, se exigiría que el periódico se disculpara y si no lo hiciera también sería acusado de racista.

El racismo forma parte de la libertad de expresión, pero no libera a un diario de su responsabilidad, y la verdad es que Haaretz tiene un patrón de 70 años de publicar artículos que lindan con el racismo. No obstante, se sale con la suya haciéndose pasar por "izquierdista", y mientras los no israelíes tienen miedo de criticarlo porque piensan que están dañando a una auténtica publicación de la izquierda progresista, sus lectores israelíes no lo critican porque muchos de sus lectores apoyan su sesgada cosmovisión europeo-céntrica del mundo. Pretenden que escribir historias "desagradables" forma parte de la controversia y que sus críticas a los otros judíos israelíes forma parte de la discusión “interna” judía, cuando en realidad se trata de historias difíciles de aceptar porque algunas lindan con las expresiones racistas de cualquier publicación etno-nacionalista y eurocéntrica de la extrema derecha europea. También pretenden apoyar a los palestinos, cuando los caricaturizan a la manera orientalista, y sus intentos de "salvarlos" forma parte de su complejo de superioridad.

En una entrevista de 2004 con Ari Shavit, el antiguo escritor del Haaretz Amos Elon le dijo a su colega que la democracia israelí estaba amenazada: "No me sorprende cuando nos fijamos en la población israelí. Sabemos de dónde viene. Ya sea desde los países árabes o de Europa del Este. Pero en el plano político, esta arrogancia se manifiesta en su abandono total de un abrazo a las élites (europeo asquenazis)". En octubre de 2013 el propio Ari Shavit escribió que "la batalla por Jerusalén está a punto de perderse. Los estudiantes haredim (ultra-ortodoxos) representan actualmente al 39% de todos los niños de las escuelas de la capital. Los estudiantes árabes representan al 37% de los escolares de la capital".

El punto de vista del Haaretz sobre la "democracia" es propio de una élite europeo-céntrico asquenazi que considera que “ha perdido" el país tras las elecciones de 1977. La "selva", por así decirlo, ha conquistado "la ciudad" a través de la demografía. Esta idea existente dentro del Haaretz también se expande entre sus compañeros de viaje, como Richard Cohen en The Washington Post, quien escribió en su reciente libro que "los judíos de las tierras islámicas, ya casi el 50% de la población, se han convertido en una prospera mayoría que ha cambiado la cara que Israel presenta al mundo”. Cohen utiliza la metáfora de que el buen Israel es el que mantiene el "carácter nacional" del "exilio europeo” y su pugna intelectual, con un rifle en una mano y un volumen de Kierkegaard en el otro.

Ese “carácter" de Israel es el que representa el Haaretz, y no implica tanto a la ideología como al origen étnico y la religión. Un judío de Irak parece que nunca podrá ser el adecuado para que represente el "rostro" o el “carácter” de Israel simplemente en virtud de su lugar de origen. Esto no se parece mucho a la ideología liberal de Occidente, que abarca el multiculturalismo, sino que se parece más bien a una ideología no reformada de los años 1930, la que guía al Haaretz y a los que están de acuerdo con su línea editorial. Sólo un Israel europeo lo satisface.

Entender el concepto de "pérdida (del país)" es clave para entender ese extremismo subyacente post-nostálgico del Haaretz. Todos sus artículos o editoriales dedicados a comparar a Israel con un "apartheid" estatal y las otras comparaciones con 1930, Alemania, el fascismo y el macartismo vienen derivados de sentir que el Estado ya no es el "nuestro". Cuando Sefi Rachlevsky escribió el 17 de septiembre que existe una similitud entre la agenda de ISIS y la de los israelíes que quieren un Estado judío, insistía en como el estado le había sido "arrebatado y entregado a la derecha", justamente en lo que debería concentrarse la izquierda - atacar a la derecha -, tal como le recomendó su editor Schocken a Silverstein.

La ideología insular europeo-judía-secular del Haaretz es exhibida todos los días. Carlo Strenger publicó un artículo el 10 de octubre del 2014 abogando por una organización del país por "cantones", con un mapa que mostraba las áreas de los árabes y de los judíos, reconstruyendo las circunscripciones electorales y argumentando a favor de una autonomía y un desarrollo independiente, algo que nos recuerda a la década de 1950.

En marzo, otro artículo de Kobi Niv abogaba por un "separado", pero aparentemente “igualitario parlamento árabe-israelí". Avi Shilon escribía el 17 de septiembre que "algunos grupos en Israel, como los árabes, ultra-ortodoxos y mizrahim, han tenido dificultades a la hora de integrarse a causa de la contradicción entre sus valores y la orientación original de la ideología sionista". La contradicción era obra del sionismo, y no era culpa de los habitantes originales de lo que hoy es Israel.

Y ésta es una contradicción perpetuada por el Haaretz en su continua y estereotipada mirada dirigida hacia los judíos rusos, los judíos ortodoxos, los etíopes y los judíos mizrahim y del mundo árabe, una mirada que les muestra como no bienvenidos o como una amenaza para el "sionismo original" y la "democracia" que apoya su visión del mundo eurocéntrica e insular. Es una visión del mundo que es profundamente judía en un sentido, tal como la describe Samuel Heilman en un artículo: "sin cultivar un ambiente donde los judíos organicen una vida distintivamente judía... no son nada en especial".

Pero la retorcida visión del Haaretz de la vida judía, esa representada por una clase elitista de intelectuales y profesionales conformados por la savia de la intelectualidad judeo-alemana y a quienes debería reservarse el liderazgo del Estado, representa una vida judía totalmente equivocada para el Estado judío.

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