Saturday, June 21, 2014

Haneen Zoabi, diputada árabe de la Knesset, dice que los secuestradores de los adolescentes israelíes 'no son terroristas' - Mazal Mualem - Al Monitor


En agosto de 2013, después de vacilar brevemente, la diputada de la Knesset Haneen Zoabi anunció que participaría en las elecciones para la alcaldía de Nazaret, la ciudad donde nació y creció. Zoabi estimaba que la amplia publicidad que había recibido en Israel y en todo el mundo tras su polémica participación en la flotilla del Mavi Marmara que se dirigió a la Franja de Gaza en el 2010, le daría ventaja sobre los otros dos contendientes. Sus oponentes, Ramez Jeraisi del partido árabe Hadash y Ali Salem, eran figuras familiares en Nazaret, pero carecían de la atención de los medios que había recibido Zoabi.

Dos meses después, el 22 de octubre, Zoabi se estrellaba en las elecciones municipales terminando con menos del 10% de los votos. Casi ninguno de los residentes de la ciudad compró sus promesas de un futuro mejor. El resultado fue una enorme humillación para Zoabi, explicó un político de alto nivel del municipio de Nazaret. "Estaba segura de que todos los comentarios de los medios que la rodeaban, y el hecho de que se había convertido en una especie de 'celebridad' en el sector árabe, la llevarían directamente a la oficina del alcalde. Fue una suposición falsa, separada de la realidad y algo infantil. La gente de Nazaret, simplemente, no pensó que ella fuera la persona adecuada para gestionar su ciudad. La mayoría de ellos la vio como una curiosidad".

Zoabi puede enorgullecerse de tener una maestría en artes de la comunicación y periodismo de la Universidad Hebrea de Jerusalén, pero su comprensión real de la política y de la comunicación resultó ser muy limitada en su última empresa. La diputada de la Knesset del partido árabe Balad fue una víctima de la ilusión por su alto perfil mediático. A pesar de que aparece con relativa frecuencia en los medios de comunicación, la mayoría de sus apariciones se pueden resumir en una serie de provocaciones en relación con la lucha palestina. Incluso entre la comunidad árabe israelí que ella representa en la Knesset, ella no se identifica con ninguna actividad real, tanto de la legislación social como pública.

El alto funcionario de la municipalidad de Nazaret nos explica por qué Zoabi no tenía absolutamente ninguna posibilidad de ser electa: "Con todo el respeto debido al incidente del Mavi Marmara, la gente de Nazaret no está interesada ​​en eso. Lo que les interesa es la educación, las aguas residuales y los impuestos municipales. Ellos querían un alcalde que resolviera las cosas, que se ocupara de los asuntos municipales en lugar de estar haciendo cabriolas de manifestación en manifestación, agitando una bandera palestina o incitando a disturbios en la barrera de separación. No tenía nada que ver con el hecho de que ella fuera una mujer y que la sociedad árabe sea conservadora. Incluso las mujeres de aquí no votaron por ella. Pero incluso si se tratara de un hombre con el mismo tipo de acciones, no habría tenido ninguna oportunidad".

Zoabi era una diputada anónima de la Knesset hasta el incidente del Mavi Marmara. Incluso el hecho de que ella fue la primera y (hasta ahora) única mujer que representa al Partido Balad en la Knesset, no ayudó a su popularidad en la conciencia del público. Fueron las imágenes de la flotilla que mostraban su conmoción y agitación en su confrontación a gritos con los soldados israelíes, la que le dieron la exposición en los medios que tan mal buscaba. Después, Zoabi no ha estado fuera de los titulares, ya que su presencia casi siempre surge en el contexto de sus batallas con los miembros de la derecha de la Knesset. Mientras tanto, esos miembros de la Knesset parecen estar compitiendo entre sí sobre quién puede responderla de la forma más vehemente. Ellos la maldicen con frecuencia, llamándola traidora y activista de Hamas. También han pedido que sea expulsada a Gaza, llevada a juicio y revocada su ciudadanía.

En lugar de descifrar las conclusiones correctas de su derrota en Nazaret y de centrarse en ayudar a sus electores, cuando Zoabi regresó a la Knesset recuperó nuevamente su antigua rúbrica de agitadora. Eso es lo que ocurrió el 17 de junio, cuando causó auténtica ira en su última provocación. En una entrevista por la radio, Zoabi dijo que los secuestradores de los tres adolescentes israelíes en Cisjordania "no eran terroristas". Según ella, "son personas que no ven la manera de cambiar su realidad y se ven obligados a utilizar estos medios hasta que Israel se despierte, hasta que los ciudadanos y la sociedad israelíes se despierte y sienta el sufrimiento del otro".  A Zoabi se le preguntó acerca de su posición respecto a un joven pariente suyo que había publicado un vídeo en el que atacaba a los secuestradores y les llamaba terroristas. Zoabi le atacó diciendo que su primo era "estúpido y miserable".

Más allá de tener los sentidos embotados y de demostrar una gran falta de sensibilidad ante esta tragedia humana, demostró una vez más que la esencia de su experiencia y quehacer político es el populismo. Ella podría haber entregado un mensaje más o menos semejante sin golpear el sentimiento más vulnerable de la población israelí durante uno de sus momentos más difíciles en los últimos tiempos.

Es lamentable que los diputados de la derecha en la Knesset entrara al trapo de su provocación con una avalancha de respuestas furiosas y a menudo crudas. Ese era únicamente el escenario que Zoabi deseaba provocar con sus declaraciones insensibles. En su opinión, así solamente se refuerza la imagen que ella trata de dar de sí misma, la de una mártir. Incluso la decisión de la Knesset de proporcionarla seguridad tras las amenazas que recibió fue explotada por la propia Zoabi en aras de promocionar esa misma imagen de mártir, declarando desafiante que ella no lo necesitaba.

De una provocación a la siguiente, la diputada de la Knesset Zoabi se ha convertido en poco más que una curiosidad, una figura populista y una política muy poco profunda que ni siquiera es apreciada por sus propios compañeros árabes de la Knesset. Incluso ahora, ninguno de ellos se ha puesto de pie en su defensa. Lo que la hizo parecer más ridícula y más completamente aislada de la realidad fue que el 19 de junio, el propio presidente de la Autoridad Palestina, de manera brusca y de forma inequívoca, condenó a los secuestradores por lo que habían hecho. Tal vez incluso Mahmoud Abbas no es lo suficientemente agresivo para Zoabi.

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