Friday, April 09, 2010

¿Solución I? - El Golán, no Jerusalém, es la clave para paz en Oriente Medio - Ari Shavit - Haaretz

La solución al problema de Jerusalém es ampliamente conocida: los barrios judíos permanecerán en Israel, los barrios árabes irán a manos de Palestina y los Santos Lugares se convertirán en parte de un régimen especial. La solución al problema de los refugiados también es comúnmente conocida: el "derecho de los refugiados palestinos al retorno" se aplicará en el territorio del Estado palestino, mientras que esas reclamaciones no se ejecutarán en territorio del Estado judío. Al igual que es bien conocida la solución al problema de los asentamientos: se intercambiará territorio y los grandes bloques de asentamientos se anexionarán a Israel, mientras que se desalojarán los asentamientos aislados.

Todas estas soluciones fácilmente garantizan que un estado palestino desmilitarizado viva en paz junto al Estado nacional judío. Y nos permitirá avanzar, dentro de un año o dos, de una época de conflicto a una era de paz.

Pero aquí está el problema: ninguna de estas populares y simples soluciones se pueden implementar en un futuro previsible. A día de hoy, los palestinos no están de acuerdo con una Palestina desmilitarizada o con un Israel judío, ni están dispuestos a renunciar a su pretensión de retornar al Israel soberano. Israel, por su parte, no tiene una institución estatal lo suficientemente poderosa como para desalojar a 100 asentamientos con sus 100.000 habitantes. Y ni Israel ni Palestina tienen la madurez y la responsabilidad necesarias para instaurar un delicado régimen de convivencia en Jerusalém, la ciudad más peligrosa del mundo.

La conclusión es obvia. Aunque todo el mundo conoce al parecer el tipo de acuerdo de partición que se verá, hay pocas probabilidades de que se firme o de que se aplique en los próximos años. No es ninguna sorpresa que Ehud Olmert y Tzipi Livni no consiguieran mucho durante sus años de conversaciones con Mahmoud Abbas y Ahmed Qureia. Tampoco no es ninguna sorpresa que los palestinos se nieguen a mantener negociaciones directas con Israel, y que Israel no haga nada por desalojar los puestos avanzados ilegales.

La idea de que la paz está a nuestro alcance es una falsedad, es algo que ambas partes simplemente dicen al resto del mundo con el fin de ocultar sus respectivas agendas ocultas. Los palestinos sienten que la historia juega a su favor, y no están dispuestos a hacer concesiones. Los israelíes, por su parte, están paralizados, tanto hablar de paz y de jugar a la paz, pero tampoco están dispuestos a pagar el precio de la paz.

En el segundo semestre de 2010, los Estados Unidos tienen la intención de sacar a la mitad de sus fuerzas de Irak, además encaran poner fin a la guerra en Afganistán en algún momento del 2011. Entre ambas fechas tendrán que tratar con Irán. Para tener éxito en estas tres misiones gigantescas, los Estados Unidos están tratando de hacer un llamamiento al mundo árabe musulmán. Se está trabajando para demostrar que están tan atentos a 330 millones de árabes como a 13 millones de judíos. Por lo tanto, Washington está tentado a creer en lo imposible: complacer al Islam antes de cerrar el asunto del conflicto israelo-palestino.

Esta tentación es letal. Estados Unidos puede presionar a Israel, pero no a los palestinos. Tratar de forzar a las partes en una solución falsa, pues la paz rápidamente terminará en una explosión o en un sesgado y peligroso acuerdo. De cualquier manera, el resultado será lo opuesto a lo solicitado por los norteamericanos. Romper la espalda a Israel e instigar una serie de crisis en curso con Jerusalém va a desestabilizar al Oriente Medio; tarde o temprano se provocaría un renacimiento de la violencia. La guerra que finalmente estallaría no sería a nivel local, sino una guerra regional con una dimensión religiosa.

El gobierno de Obama no tiene más que una salida: Siria. Sólo una paz y un acuerdo entre Israel y Siria puede equilibrar el Oriente Medio. Sólo un acuerdo de paz sirio-israelí ayudará a Irak, aislará a Irán e indirectamente contribuirá a la causa en Afganistán. Sólo tal acuerdo puede crear el marco temporal necesario para garantizar cierto progreso en la vía palestina.

Así que en lugar de exigir que el Primer Ministro Benjamin Netanyahu ofrezca Jerusalém, Washington debería exigir que entregara los Altos del Golán. El presidente Barack Obama debe lanzar todo su peso detrás de un acuerdo de paz en el norte. La reconciliación sirio-israelí es la única manera realista para llevar la paz al Oriente Medio tan pronto como este mismo año, y para justificar el Premio Nobel de la Paz otorgado a Obama en diciembre.

PD. ¿Es acaso de fiar Siria? ¿No jugaría un acuerdo con Israel en detrimento del régimen de los Assad y de la minoría alauí, tanto a nivel nacional como regional?

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