¿Por qué los "artistas y celebrities" más progres y guays odian tanto a Israel? - Julie Burchill - Daily Telegraph

Esta semana un informe del Institute for Jewish Policy Research sobre la relación entre el antisionismo y el antisemitismo - concluyendo que aquellos que centran su activismo en atacar a Israel es más probable que sean antisemitas que no lo sean - fue probablemente la parte menos sorprendente de la información desde que observé que me gusta bastante el sabor de la tarta de bodas. Esta ha sido la década en la que "el odio que no se atreve a decir su nombre", es decir, el antisemitismo de izquierdas, ha tenido una continua y adecuada perorata ya que cada semana ha aparecido un consejero corbynita que de alguna manera ha logrado igualar el hecho de ser antirracista con la creencia de que "los judíos se lo merecen". Lo llamo "Fresh'N'Funky Anti-Semitism" (el refrescante antisemitismo cool) ya que no posee el carácter rancio y sofocante del antisemitismo clasista y racista de los club de golf de las clases privilegiadas.
Cuando a la mayoría de las personas se les informa que tener prejuicios es malo, lo aceptan. A la clase trabajadora, aunque se les dice que son gentuza ignorante promotora del Brexit, parecen ser, con mucho, los mejores a la hora de adaptarse y felizmente producir hermosos niños de razas mixtas. Sin embargo, para la gente "importante y autoproclamada con conciencia", curiosamente, esto no es tan fácil. No parecen casarse mucho. Y parecen tener un problema real cuando no tienen alguien a quien odiar, por eso aprecian tanto a los defensores del Brexit, esa gente mayor y sin clase. Así, los activistas trans recomiendan golpear a las feministas radicales, y fue sorprendente que, cuando los comediantes dejaron de contar chistes racistas, aumentaron los chistes sexistas: Jimmy Carr.y Frankie Boyle vienen a la mente horriblemente. Se trata de la "emoción del sabor" del odio, y los liberales y progresistas, quienes supuestamente han sido educados para creer que el odio es el último tabú, obtienen mucho más placer en estos días de una patada parasexual que la propia gente de derechas.
Las mujeres judías, frecuentemente atacadas aunque sus abusadores afirman que exageran, se han convertido en las mujeres golpeadas en la política, el objeto que desata todo ese odio perverso. La situación ahora mismo ha superado a Twitter y está empezando a parecerse a un estimulador del ejercicio del arte. Esa fotografía de Luciana Berger (su hermoso rostro distorsionado mostrando su incredulidad cuando tuvo que entrar en la conferencia de su propio partido, el Laborista de Corbyn, protegida por personal de seguridad) podría haber sido pintada por Daumier. Y hay algo de la novela del siglo XIX sobre Rachel Riley: una joven soleada de orígenes humildes y gran belleza que se convierte en la novia de la nación por una parte, solo para revelarse como una valiente combatiente contra el antisemitismo cuando se la empuja demasiado lejos.
Y ahora, la rama de los Guerreros Artistas Justicieros, tan aplaudida por las hordas que odian a Israel (los viejos Mike Leigh, Vivienne Westwood y Alexei Sayle, con "nueva sangre" agregada como "DJ Object Blue" y "Reverend and The Makers") ha escrito una carta a la BBC exigiendo que esta primavera el Festival de la Canción de Eurovisión de Tel Aviv sea boicoteado .
En una semana en que los científicos israelíes se acercaron más que ningún otros investigadores del cáncer a derrotar esa enfermedad, esto parecía una gloriosa obra de comedia negra. Una banda de Victor Meldrews quejándose de un concurso de canto mientras la pequeña nación se prepara para librar al planeta de una de sus principales causas de dolor y tristeza (sin contar las películas de Ken Loach).
Quizás porque Israel es tan pequeño es porque sus oponentes tienen cierta extraña noción de que puede romperse con facilidad, lo que explicaría también que parezcan muchos menos inclinados a perseguir a las grandes dictaduras de China, Rusia y el Oriente Medio musulmán, y sus enormes abusos de los derechos humanos, la típica reacción de los matones cobardes. Pero el problema es que las estadísticas siguen favoreciendo a Israel: el turismo a un nivel récord, las empresas emergentes lo sitúan al tercer lugar después de los Estados Unidos y China en la lista del Nasdaq, ocupando el puesto 11 en la lista de Felicidad Mundial de las Naciones Unidas... Y todo eso estando rodeados por todos lados por lunáticos de la Edad de Piedra que amenazan toda tu existencia semanalmente, intentando matarte pero haciéndote más fuerte.
Y ahora encima esos molestos y agresivos israelíes tienen al cáncer en su punto de mira. En aras de la integridad, se espera que el BDS y los Guerreros Artistas Justicieros no aprovechen este notable avance en la ciencia médica en el futuro. Cuando celebramos el Día Mundial del Holocausto la semana pasada, pensé en algo que un portavoz de Hamas dijo una vez: "Amamos a la muerte más que los judíos aman la vida". Odian lo que son, siempre prosperando y mejorando la vida, Israel es la prueba definitiva de que amar la vida y querer vivir bien es la mejor venganza.
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