Tuesday, May 28, 2013

La historia olvidada del Kotel (Parte I) - Seth J. Frantzman - JPost



 Las recientes polémicas y controversias acontecidas en el Kotel han arrojando luz sobre el interesante trasfondo de los conflictos relacionados con la oración en ese lugar sagrado del judaísmo.

El gobierno británico de Palestina escribía en 1930 que "el 15 de agosto de 1929, varios cientos de jóvenes judíos organizaron una manifestación en el Muro de las Lamentaciones, en el curso de la cual la bandera sionista fue izada y cantado el himno sionista. Indignados por ello, los musulmanes celebraron una contra-manifestación en el mismo lugar al día siguiente". Los musulmanes rompieron un rollo de la Torah y quemaron documentos religiosos judíos.

A principios de mayo de este año, el rabino y diputado Dov Lipman señaló en un debate en la Knesset que "resultaba muy interesante contemplar las fotos antiguas del Kotel que mostraban como hombres y mujeres oraban juntos. No se trata pues de una sinagoga ortodoxa, es un lugar que tiene un valor religioso para todos y no es la Halajá de una sinagoga".

El Muro Occidental ha estado en las noticias últimamente debido a los conflictos existentes - sobre todo entre el grupo conocido como Las Mujeres del Muro y los grupos ultraortodoxos - sobre los métodos de oración en la sección de las mujeres. ¿Es una sinagoga ortodoxa? ¿Es un símbolo nacional? ¿Los hombres y mujeres han orado históricamente juntos? ¿Quién tiene derecho a decidir? Ambos grupos han recurrido con frecuencia a demandas históricas en apoyo de su posición.

Como las tensiones se han incrementado, se habla de la construcción de una nueva sección para orar al sur del Muro Occidental. Al mismo tiempo, voces como las de Lipman han planteado que el Kotel no es una sinagoga. Del mismo modo, existen llamamientos a "liberar" el Kotel de la "dominación ortodoxa". Este conflicto a veces parece desarrollarse entre los seguidores de la corriente religiosa del Judaísmo de la Reforma, auxiliados por los diputados de la izquierda, contra los ortodoxos.

En apoyo de la posición anti-ortodoxa, muchas personas señalan que en las fotos o ilustraciones del Muro Occidental de la época otomana o del Mandato británico, las mujeres y los hombres estaban de pie cercanos las unas a los otros. Elliot Horowitz escribió en la revista Tablet que "al hacer un llamamiento a eliminación de la segregación en el Kotel, este movimiento moderno está en realidad reviviendo las tradiciones del siglo XIX". En suma, parecería que reclamaran un retorno utópico al siglo XIX, cuando los otomanos dominaban Jerusalén.

Perdido en gran parte en medio de estas polémicas, se halla el conocimiento real de la historia del Muro Occidental y de los diversos acuerdos de statu quo que lo han contemplado. Un estudio de esta historia trae a la luz documentos y disputas de épocas pasadas, algunas de las cuales parecen un espejo de los conflictos actuales.

En 1881, el explorador Sir Charles W. Wilson publicó un libro titulado “Pintoresca Palestina”. En él se incluye un bosquejo del Muro de las Lamentaciones donde se muestra un estrecho callejón con varias figuras masculinas de pie y vestidas de negro, y una mujer de rodillas.

"El pavimento es de al menos 70 pies [21.3 metros] por encima de la superficie natural del terreno. A los judíos se les puede ver a menudo sentados durante horas en este lugar de lamentaciones,  absortos en una profunda meditación sobre la triste historia de su raza, y repitiendo a menudo las palabras del Salmo 79. Los viernes, sobre todo, se reúnen judíos de ambos sexos, de todas las edades y de todos los países".

Litografías, dibujos y, más tarde, fotos del Muro Occidental, muestran que formaba parte del itinerario del viaje de los cristianos europeos, así como de los viajeros judíos. Este tipo de dibujos suele incorporar temas similares. Algunos los ven como representaciones significativas de la realidad, pero los críticos e historiadores del arte a menudo apuntan a temáticas que reflejan y repiten visiones "orientalistas" que buscan captar tanto lo exótico del lugar como el estado ruinoso de la Tierra Santa en esos momentos.

Hombres y mujeres con vestidos a la europea no aparecen en las fotos del Muro de las Lamentaciones hasta por lo menos la década de 1920. Un deseo de mostrar la desolación del lugar podría alentar a los artistas a no hacer constar demasiadas figuras en sus dibujos, y los fotógrafos probablemente tendrían prohibida su labor en Shabbat, precisamente cuando habría más visitantes. Por lo tanto, las fotografías del Muro Occidental en la noche del viernes, cuando las multitudes judías aparentemente tenían la costumbre de visitarlo en masa, son muy difíciles de encontrar.

No obstante, las fotografías muestran a menudo como las mujeres solían estar agrupadas, ya sea detrás de los hombres o en un extremo. Un vídeo subido a YouTube esta semana para conmemorar el Día de Jerusalén, tras ser restaurado y conservado por un investigador e historiador del cine hebreo llamado Yaakov Gross, nos ofrece otro punto de vista. Titulado “La vida de los judíos en Eretz Israel”, fue filmado antes del Mandato Británico de Jerusalén para su proyección en el 11 º Congreso Sionista en Viena, en 1913, y en el se contempla el trayecto de un viajero a lo largo del ferrocarril desde Jaffa a Jerusalén, y muestra escenas de la Ciudad Vieja y de una escuela judía. El Muro de las Lamentaciones se muestra lleno de hombres orando, con pocas o casi ninguna mujer identificables.

El debate sobre si las imágenes muestran a hombres y mujeres orando juntos necesita más de una foto para ser resuelto. El método de oración judía en el Muro Occidental fue dictado no por los judíos que visitaban el lugar, sino por las autoridades musulmanas de Jerusalén. En 1840, el gobierno musulmán había delimitado hasta que "los judíos no debían estar juntos en el lugar pavimentado [el estrecho paso que corría a lo largo del Muro Occidental], y debían ser advertidos de no alzar la voz y mostrar sus libros, y que todo lo que se les podía permitir es realizar visitas al lugar como antes...".

Como apuntaba Stuart Charme en un artículo académico sobre la historia del feminismo en el Muro Occidental, "a los judíos se les permitía orar en el Muro mientras permanecían sumisos y mansos, controlándose a si mismos".

En aquellos días, los judíos oraban en una zona que consistía en un pequeño callejón a lo largo de la muralla y que se extendía unos 28 metros. Ese callejón era de 4 metros de anchura. La zona era propiedad del Wakf musulmán, y la comunidad judía se veía obligada a pagar un impuesto especial para tener el privilegio de acceder hasta allí.  Asimismo, el Muro Occidental estaba separado del Barrio Judío por un barrio muy pobre de musulmanes del norte de África, el  llamado Barrio de los Magrebíes.

A medida que la comunidad judía creció en el siglo XIX convirtiéndose en la comunidad mayoritaria de Jerusalén en la década de 1850, los filántropos extranjeros como Moses Montefiore y el Barón Edmond de Rothschild tomaron mayor interés en ayudar a la comunidad judía de la Ciudad Vieja. Uno de los primeros en tratar de hacer avanzar los derechos de los judíos en el Muro Occidental en la década de 1850, fue Hakham Abdallah Somekh, un conocido sabio judío de Bagdad y autor del Zibhei Tzedek, un manual de resoluciones judías ampliamente conocido en la India y entre los judíos mizrahim. De acuerdo con la Autoridad de Antigüedades de Israel, hasta trató en vano de comprar el Muro de las Lamentaciones.

Montefiore por su parte, desempeñó un papel principal en la restauración de la Tumba de Raquel, y también esperaba poder llevar a cabo tareas similares en el Muro Occidental. En una de su media docena de visitas a Tierra Santa, también pidió permiso para que los judíos pudieran llevar bancos para sentarse durante las oraciones, y la instalación de un voladizo que protegiera a los fieles de la lluvia. Ambas ideas fueron rechazadas por el Wakf y las autoridades musulmanas. Igualmente, Rothschild negoció con el sultán turco Abdulaziz y su sucesor hasta 1887, en un esfuerzo por comprar la sección que corría a lo largo del Muro Occidental.

The Jewish Criterion, un semanario estadounidense, señaló que "el proyecto abortó porque planeaba arrasar varios edificios antiguos en mal estado y convertirlos en jardines. Sin embargo, los judíos piadosos más veteranos, aquellos que formaban una especie de guardia de honor religiosa en torno al Muro, se opusieron alegando que sería una profanación del lugar santo, ya que, según sus estimaciones, debía mantener el aspecto de ruina y desolación, ya que simbolizaba la caída del Templo”.

Que tantos filántropos judíos trataran de encontrar una solución al sufrimiento de los judíos en el Muro Occidental, nos demuestra que la situación de los que allí oraban era una cuestión importante para la comunidad judía. En 1912, el rabino jefe del Imperio Otomano, Haim Nahoum, apeló al sultán para que permitiera que la comunidad judía utilizara bancos y sillas en su estancia ante el Muro para así ayudar a las personas mayores. (La tumba de este rabino está en Egipto, donde murió en 1960, aunque actualmente la habitan ocupantes ilegales).

El juez religioso ashkenazi Mendel Hacohen Pakover observó que, en 1900, en ciertos días festivos importantes, alentó a los judíos religiosos a que establecieran una especie de pantalla que separara a los hombres de las mujeres. La comunidad musulmana consideraba todas estas actividades como cambios en el status quo, y como parte de una conspiración judía para socavar los derechos de los musulmanes de la ciudad, algo a lo que debían oponerse, incluso violentamente si fuera necesario.

Con la llegada del Mandato Británico, la comunidad judía en Palestina comenzó a contemplar la cuestión del Muro de las Lamentaciones como relacionada con el sionismo y con la lucha por la Tierra de Israel. La oración judía tradicional y la ideología sionista encajaban en esta causa común.

Considerando que el establishment religioso ashkenazi tendía a ser hostil a los sionistas, los dirigentes sefardíes lo vieron como una oportunidad. El rabino jefe sefardí, Ben-Zion Meir Hai Uziel, argumentó que durante Yom Kippur y otras festividades, "los miembros de los dos sexos no podían rezar juntos" en el Muro y se debían hacer arreglos para separarlos. En el Yom Kippur de 1928, los judíos "trajeron una gran arca que utilizaban habitualmente, algunas alfombras y lámparas, y agregaron una pantalla (para separar a los hombres y las mujeres) al pavimento frente al Muro, todo en preparación de los servicios religiosos de la mañana siguiente".

Los líderes musulmanes, con el muftí de Jerusalén al frente, Haj Amin el-Husseini, hicieron un llamamiento a las autoridades británicas en contra de esta "innovación" y de esta violación del status quo. En respuesta, los británicos enviaron a la policía y retiraron la pantalla.

También estalló un motín en miniatura entre judíos y musulmanes. Las disputas sobre el Muro de las Lamentaciones pusieron a los dirigentes musulmanes en curso de colisión con los judíos. El mufti apeló al mundo musulmán para que apoyara la causa de "al-Burak", un lugar sagrado de los musulmanes, que argumentaban también se hallaba en el Muro Occidental. Al-Burak era el lugar donde se decía que el profeta Muhammad había atado su corcel alado en su viaje nocturno a Jerusalén. Casualmente, incumbía ahora a los musulmanes realizar peregrinaciones hasta el lugar donde los judíos oraban.

Al igual que se produjo el "descubrimiento" de que la Tumba de Raquel también era un sitio sagrado de los musulmanes, o que las tumbas de santos musulmanes existían junto a la Iglesia de la Natividad en Nazaret, la repentina efusión religiosa de al-Burak estaba relacionada con la reafirmación de los derechos de los musulmanes.

Posteriormente, en octubre, Husseini ordenó la construcción de un nuevo edificio adyacente al Muro de las Lamentaciones llamado Zawiya, que se utilizaría para realizar la llamada del muecín a la oración. En mayo de 1929 se inauguró una nueva ceremonia aledaña, el Zikr, que incluía la utilización de tambores y el sonido metálico de los platillos. El Zikr se hizo coincidir con las horas de culto de los judíos, para que cuando los judíos trataran de rezar, siempre hubiera un sonido ambiental repleto de música elevada, gritos y llamadas a la oración que se sucedían a pocos metros de distancia. A esto se añadió una nueva puerta que los seguidores del mufti abrieron junto al Muro Occidental y desde el Barrio de los Magrebíes, desde la cual los musulmanes conducían animales y personas a través del callejón del Muro de las Lamentaciones. Las acciones fueron programadas para que parecieran una recuperación espontánea de pasadas tradiciones, pero las investigaciones británicas llevadas a cabo en 1930 descubrieron que todas ellas eran innovaciones recientes que trataban de molestar o suplantar el culto judío.

En respuesta a este ataque a los derechos judíos, los sionistas revisionistas de Zeev Jabotinsky, así como los miembros de la sociedad Maccabi, organizaron protestas en favor de proteger los derechos de los judíos al Muro de las Lamentaciones. Un Comité Pro-Muro de las Lamentaciones fue fundado en 1929 por Joseph Klausner, un conocido profesor de literatura moderna hebrea de la Universidad Hebrea. Klausner dijo a sus seguidores: "No guardaremos más silencio, ni descansaremos en paz, hasta que el Muro nos haya sido restaurado... Debemos explicar a las masas judías y a las jóvenes generaciones lo que ha sido y lo que ha representado el Kotel para Israel en el pasado y en el presente".

El 15 de agosto, jóvenes activistas sionistas cantaron allí el "Hatikva" y plantaron la estrella de David en el Muro Occidental. Ocho días más tarde, las multitudes musulmanas, después de haber leído la propaganda del mufti y del Consejo Supremo Musulmán afirmando que "el objetivo de los judíos era tomar posesión de la mezquita de al-Aksa de manera gradual, con el pretexto de que allí estaba el Templo, y comenzando en primer lugar por el Muro Occidental", se abalanzaron sobre las comunidades judías ortodoxas, sobre todo sefardíes, de Safed y Hebrón, masacrando a 113 judíos. La antiquísima comunidad judía de Hebrón fue devastada.

Los círculos judíos permanecieron divididos sobre el significado de los acontecimientos. El diario de izquierda yiddish Morgen Freiheit, desde Nueva York, excusaba la masacre diciendo que "los fascistas sionistas han provocado el levantamiento árabe".

El Haaretz también publicó un editorial hablando de provocaciones. Abraham Cahan, el editor mercurial del The Forward fue algo más simpático, escribiendo que "entre los dolientes por la churban [las víctimas], deben estar todos aquellos que se sienten a sí mismos judíos", pero también condenando el comportamiento "irresponsable".

El gobierno británico realizó dos investigaciones sobre las matanzas, a las que se referían como los "disturbios de 1929". Con base a esas investigaciones, el gobierno se mostró favorable a un retorno al status quo en el Muro Occidental. El sonido de shofar de los judíos fue prohibido, al igual que la utilización de cualquier silla o pantalla, o el uso del Muro para cualquier acontecimiento político. Los musulmanes también tenían prohibido llevar hasta allí animales y seguir con la ceremonia del Zikr. El Muro permaneció en este estado hasta 1948, cuando el barrio judío fue evacuado y los jordanos ya no permitieron que ningún judío lo visitara.

Bajo el gobierno jordano el Muro de las Lamentaciones languideció. Ya sin judíos en el lugar, la importancia del santo lugar de al-Burak y la necesidad de llevar a cabo la ceremonia del Zikr, casualmente desaparecieron.

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Monday, May 27, 2013

La parodia del Judaísmo de la Iglesia de Escocia – Ben Cohen – Haaretz



"Podemos llegar a ser algo bruscos a la hora de exponer nuestros puntos de vista, pero en este caso es necesario reconocer que algunas de las palabras que hemos elegido pueden haber sido mal interpretadas, lo que ha creado una cierta ansiedad en la comunidad judía". Así dice la introducción a la versión revisada del informe elaborado por la Iglesia de Escocia y titulado "La herencia de Abraham", en un reconocimiento cuidadoso de la indignación que el informe original, publicado a principios de este mes, provocó entre los judíos en Gran Bretaña y en otros lugares.

"Bruscos" no es probablemente la palabra que la mayoría de los judíos seleccionaría para describir la versión original de ese informe que pretendía negar, al igual que la nueva versión, cualquier vínculo entre los textos sagrados judíos y el derecho a la posesión de la Tierra de Israel. En las propias palabras de la nueva versión: "La tierra prometida en la Biblia no es tanto un lugar físico, como una metáfora... Para los cristianos del siglo XXI, las promesas realizadas sobre la tierra de Israel no deben ser destinadas a ser tomadas literalmente, o aplicárseles un territorio geográfico definido".

La gran mayoría de los lectores judíos lo más probable es que eligieran ese término tan fuera de moda, pero maligno, de "antisemita". Ellos lo usarían para la primera versión del informe, un impresionante ejercicio de reivindicación de esa Teología de la Subsitución o  Reemplazo que la mayoría de nosotros considerábamos prescrita hace ya mucho tiempo, en gran medida gracias a los esfuerzos de eruditos cristianos influyentes como James Carroll, quien argumentaba que el judaísmo y el cristianismo pueden mantener "una relación íntima, mientras son diferentes".

Ahora tomen en cuenta observaciones como éstas:
"Jesús ofreció una crítica radical del exclusivismo y esencialismo judío, pero la gente de Nazaret no estaba preparada para ello"
o bien,
"[Los judíos] deben interpelarse, cuestionarse... dejar de identificarse a sí mismos como víctimas y como personas especiales"
y se darán cuenta que la conclusión ineludible que producen es que el verdadero objetivo del informe de la Iglesia de Escocia no era la política de Israel, o inclusive el movimiento sionista, sino el judaísmo.

Como resultado de las protestas del embajador de Israel en el Reino Unido y de los representantes de la comunidad judía en Escocia, la Iglesia retiró el informe original unos días después de que fuera publicado en su web, y a continuación emitió esta nueva versión, al parecer ya “saneada”. Ahora bien, es cierto que muchas de las provocativas palabras y referencias del informe original, que la Iglesia dice falsamente que fueron "mal entendidas", han sido eliminadas de esta segunda versión. Pero el fundamento supersesionista, es decir, la Teología del Reemplazo y de la Substitución, se mantiene intacta.

Cualquier persona interesada puede comparar ambos informes - la nueva versión está publicada en la web de la Iglesia de Escocia, mientras que el original se puede encontrar en la web de Stephen Sizer, un vicario anglicano fanáticamente antisionista que es, por decirlo así, un abogado particularmente "brusco" de la Teología de la Substitución y/o del Reemplazo -.

Por mi parte, me llamó la atención lo siguiente: el uso del término "Biblia hebrea" es común a ambos informes. Y este no es un término que utilicen los judíos, de la misma manera que los musulmanes nunca se referirán al "libro sagrado de los musulmanes", sino al Corán. ¿Por qué pues no hablar directamente de la Torah o la Tanakh? En mi opinión, eso se debe a que el uso de términos auténticamente judíos resultaría un hecho excesivo para la Iglesia de Escocia, que conserva su creencia de que el judaísmo es una fe particularista y etnocéntrica que debería haber sido derrocada por el mensaje universalista del cristianismo.

Además, se confirma en esta nueva versión la persistencia del deseo de abrazar y hacer suya la teología de Sabeel, una organización cristiana palestina, y de su fundador, Naim Atik. Los principales motores detrás del documento "Kairós" - el documento que expresa la teología de Sabeel, e igualmente radical – es acusar a Israel de "devastar nuestra tierra palestina en nombre de Dios", abogando por el desmantelamiento del Estado judío. Tanto Kairos como Sabeel son firmes defensores y creyentes en la Teología de la Substitución y/o del Reemplazo.

Al igual que la versión inicial del informe de la Iglesia de Escocia se basaba en gran medida en la obra de figuras marginales judías antisionistas, la nueva versión también hace suya sus orientaciones morales y teológicas. Dentro de la comunidad judía, la web antisionista Mondoweiss es valorada y juzgada con una mezcla de burla y de desprecio, sin embargo, la Iglesia de Escocia quiere persuadirnos de que se trata de una fuente de autoridad en lo que se refiere a los aspectos políticos y religiosos del judaísmo. Los lectores judíos buscarán allí en vano alguna cita de algún importante pensador judío, tanto si es Rambam, Rashi, o más próximo en el tiempo, el rabino jefe del Reino Unido, Sir Jonathan Sacks.

La nueva versión afirma que la Iglesia dice creer que el "país de Israel es un Estado reconocido". Pero con su apoyo a la teología de Sabeel, y su insistencia en el "derecho de retorno" de los palestinos - una posición que mantiene a Israel como el único culpable de la suerte de los palestinos -, resulta evidente que esa Iglesia no cree que Israel tenga derecho a existir como un Estado judío.

Todo esto es importante por dos grandes razones. En primer lugar, la Iglesia de Escocia es el último ejemplo de una denominación cristiana – previamente podríamos incluir a los presbiterianos y a los episcopales en los EEUU – que parodia crudamente a la Torah como si fuera el equivalente religioso de un manual de un juego como el Monopoly. El efecto es infantilizar la conexión judía con la Tierra de Israel, reduciéndola a un insustancial canto que exclamara "es nuestra, sólo nuestra", y todo ello para afirmar subsiguientemente que los judíos guardan celosamente la Tierra de la Biblia para sí mismos, con exclusión de todos los demás.

Pero al mismo tiempo que reduce el antiguo diálogo judío con Dios y su relación con la Tierra de Israel a una farsa irremediablemente poco sofisticada, el informe sugiere que se trata de un error ese pensamiento literal que afirma la conexión judía con la Tierra de Israel: el verdadero relato de la historia que ahora nos proponen es que los judíos son realmente unos intrusos, mientras que los palestinos son, literalmente, el pueblo de Dios.

Como declaró el reverendo Gilleasbuig MacMillan, quien recientemente abandonó el cargo de ministro de la Catedral de St. Giles de Edimburgo, en un comunicado para la edición escocesa del Times:
"Mis sentimientos son muy duros con respecto al Estado de Israel... Fue creado al final de la Segunda Guerra Mundial sin ninguna disposición por todo lo que representaba el pueblo palestino que vivía allí desde hace 2.000 años".
Por supuesto, no es nada casual que el reverendo MacMillan rastree los orígenes del pueblo palestino hasta la época de Jesús, pues representa una especie de mascarón de proa que permite divorciar a la cristiandad de su entorno judío, lo cual es un componente esencial de la Teología de la Substitución y/o del Reemplazo.

En segundo lugar, la Iglesia de Escocia mantiene una presencia física tanto en Israel como en el resto del Oriente Medio. Las propiedades de esta Iglesia en Israel incluyen un imponente centro en Jerusalén, una escuela en Jaffa, y - muy a pesar de los acérrimos miembros antisionistas de su rebaño - un hotel de lujo, un restaurante y un spa en Tiberias.

Cuando le pregunté a Nick Jury, su afable portavoz para los medios de comunicación, acerca de sus empresas y propiedades en Tiberias, las presentó en un correo electrónico que me remitió "como una operación continuada de ofrecer alojamiento a huéspedes de mucha o ninguna fe, y a los peregrinos de todo el mundo que vienen a seguir los pasos de Jesús y a cumplir con la comunidad local". Sin embargo, en un reciente artículo en el diario Scotland's Herald se ofrecía una lógica diferente: la Iglesia, que había tratado de seguir los deseos de aquellos de sus miembros favorables a boicotear a Israel vendiendo sus terrenos y edificios en Tiberias, se había percatado de que existía el peligro de que estos - en frase inimitable del corresponsal del periódico, Angus Roxburgh - "terminarían en manos de los judíos".

Mientras Roxburgh echaba por tierra la idea de que el hotel de Tiberias podría contribuir a la reconciliación entre israelíes y palestinos como "hacer castillos en el aire", la Iglesia lo siente de manera diferente. "Todas sus propiedades en Israel", afirma la Iglesia de Escocia, "permanecen como muestra de solidaridad con un pueblo que lucha por mantener su fe frente a enormes presiones".

Aquí, sin embargo, está el problema: no existen ese mismo tipo de compromisos, explícitamente políticos, en países vecinos como Egipto y Siria. Los aproximadamente 8 millones de cristianos coptos que residen en Egipto viven sometidos a una discriminación legal y oficial y a las habituales atrocidades terroristas que sufren, las cuales con frecuencia permanecen impunes. Pero para estos otros casos la Iglesia de Escocia no ve necesario - al menos públicamente - llamar la atención sobre las "enormes presiones" a las que se enfrentan esos creyentes.

Y debemos reseñar que aquí hay bastante más que la utilización de un doble rasero. Bajo la influencia de la teología de Sabeel, la Iglesia de Escocia idealiza la situación de los palestinos reinventándolos como el propio pueblo de Jesús, elevándolos de manera grotesca por encima de los cristianos que viven en otros lugares de la región. Es una postura y un posicionamiento que da lugar a que los interlocutores judíos de esta Iglesia desconfíen sobre sus verdaderas intenciones. La redacción abiertamente antisemita del informe original puede haber sido eliminada, pero la deslegitimación del judaísmo – y no solo del sionismo – permanece intacta.

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Solo unos pocos extremistas haredi amenazan a los “nuevos haredim”. La mayoría de los haredim acepta la integración - Yori Yanover - Jewish Press



Mientras que la campaña en contra de los "nuevos haredim" en los barrios ultraortodoxos se está convirtiendo en una guerra total, según la web Kikar HaShabbat, la realidad sobre el terreno es mucho más tranquila y más sana, afirma el periodista y rabino haredi Israel Gelis.

Los "nuevos haredim" son aquellas personas que dentro del mundo haredi optan por servir en el ejército israelí y trabajan o acuden a la universidad, en lugar de quedarse y aprender en yeshivas y kolelim.

Las políticas del sector más extremista dentro del ámbito haredi que están inflamando el conflicto con su radical oposición a los planes del gobierno de incorporar a los haredim al ejército, modificar la enseñanza en las yeshivas para incluir materias como las matemáticas y el inglés y fomentar la entrada de los haredim en el mercado laboral, están provocando que se “reprueben” como enemigos públicos a aquellos haredim que cumplen con los “nuevos decretos".

El jueves pasado, los neumáticos de un coche que pertenecía a Jacob Wieder, el jefe del Departamento Haredi del partido Likud, fueron rajados, y su coche cubierto de carteles que difamaban a los haredim que acuden a trabajar por "el daño que está causando la sociedad haredi". Wieder, que presentó una denuncia ante la policía, le dijo al Kikar HaShabbat: "Hago un llamamiento a los funcionarios públicos para que presten atención a este desagradable fenómeno". Wieder agregó: "La violencia de estos individuos no puede retraernos en absoluto de nuestras actividades. No tengo ninguna duda de que se trata de los frutos de una incitación salvaje que actualmente abruma a las calles haredi".

Weider dijo sentirse horrorizado ante el lenguaje de los ataques, que comparaban el trabajo remunerado de esos haredim con las "bacterias, virus y otros contaminantes del aire", y afirmó que tenía que ser detenido. Wieder advirtió que el fenómeno podría empeorar y llegar a causar daño físico a las personas. "Hoy soy yo, mañana será otra persona. Tenemos que poner fin a esta violencia".

Hace dos semanas, de acuerdo con el Kikar HaShabbat, un soldado haredi vecino de Bnei Brak recibió una carta amenazante con respecto a su servicio militar. La carta le amenazaba con una campaña contra él si no abandonaba el ejército y el uniforme, al que la carta definía como "impuro". La carta concluía con amenazas contra la vida del soldado, y estaba firmada por una extravagante "Asociación del Levantamiento del Gueto de Varsovia en B'nei B'rak, Oficial de la rebelión".

El soldado respondió a la carta de amenaza con la publicación de su propia carta, en la que declaraba: "Me siento orgulloso de haber estado sirviendo en el ejército durante dos semanas, sin por ello ser menos haredi, menos judío y menos observante que cualquiera de mis amigos haredim".

El rabino Israel Gelis, un veterano periodista y locutor de radio haredi, le dijo a The Jewish Press que estas acciones extremistas procedentes de la comunidad haredi eran cometidas por "menos de un minián" de jóvenes con demasiado tiempo libre que llenar. Gelis culpa a los medios por acentuar los actos negativos y violentos de una minoría muy pequeña sobre el comportamiento maduro y tranquilo de la gran mayoría de haredim.

"Es lo mismo que el incidente de las mujeres orando en el Kotel", durante el primer día del mes de Sivan,   "cuando miles de mujeres permanecían en silencio y en oración, y mientras las televisiones se dedicaron a enfocar y a sacar a unos pocos jóvenes que arrojaban botellas de agua, maldecían y se enfrentaban con la policía". En cuanto a hechos como rajar los neumáticos y la carta al soldado, Gelis opina lo mismo, es obra de muy pocos locos.

"No hay tal cosa como un ambiente hostil en la calle haredi contra aquellos haredim que sirven en el ejército", nos dice. Según Gelis, la integración de los haredim en la sociedad israelí está mucho más avanzada de lo que el público en general conoce. “Más de 20.000 haredim están asistiendo actualmente a las universidades y colegios de Israel. El Rebe de Belz ha puesto en marcha una agencia de colocación para los hasidim Belzer", nos revela Gelis. "El Rebe envía allí a cualquier joven que sabe que no está hecho para los estudios religiosos. Ellos le encuentran un trabajo". Según Gelis, estos hombres reciben una educación que se corresponde con las necesidades de los empleadores. Las clases son financiadas por un Comité Mixto.

El jueves pasado, miles de haredim protestaron en Jerusalén contra los planes para alistar a los hombres haredi. Entre 25 y 35.000 manifestantes se congregaron frente a la oficina militar de alistamiento para escuchar como los rabinos les advertía de cómo el servicio militar dañaría irreparablemente su forma de vida.

"El gobierno quiere desenraizarnos y secularizarnos", afirmó el rabino David Zycherman según Reuters. "Lo llaman un crisol de culturas, pero la gente no se puede mezclar".

Entonces, ¿qué fue lo que sucedió para que cerca de 30.000 personas acudieran al mitin frente a la Oficina de Reclutamiento?, le preguntamos al rabino Gelis. “Los allí presentes se pueden dividir en tres grupos", nos explica Gelis. "Un grupo lo constituían aquellos que son fieles a la Edah Haharedit (un macro-grupo que reúne a diversos grupos minoritarios ultra-ortodoxos radicalmente antisionistas, como los Neturai), y cuyos rabinos les han dicho que deben ir a protestar contra el decreto del gobierno”. "Otro grupo no se identifica necesariamente con la protesta, pero sientan curiosidad por saber lo que los oradores dirán. Es el grupo jerosolimitano", comenta. "Y por último, el otro tercio son personas que podrían aparecer en cualquier manifestación que se convocara mañana para protestar por el precio de los tomates o por el agua sin calefacción en la mikvet". Alrededor de una docena de ardéis fueron detenidos después de que manifestantes arrojaron botellas y piedras a la policía, que usó granadas de aturdimiento. Un cañón de agua también se desplegó cuando los manifestantes quemaron cubos de basura. Al menos seis agentes requirieron tratamiento médico.

Sin embargo, el discurso dentro de la comunidad haredi está casi enteramente libre de esa clase de lenguaje violento que no obstante está siendo enfatizado por los medios de comunicación, nos asegura Israel Gelis, que ha terminado su servicio en el IDF y trabaja para varios medios de comunicación seculares, y que ocasionalmente asiste a las oraciones de la mañana en un minián Satmar en Jerusalén.

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Sunday, May 26, 2013

La nueva sabiduría convencional (¿Qué ocurre con la crisis del Oriente Medio?: Los israelíes han cambiado - Ethan Bronner - NYTimes)



(N.P.: Este artículo que comienza criticando la "sabiduría convencional" actualmente vigente sobre el conflicto palestino-israelí (observen que esa sabiduría convencional, procedente en gran medida del exterior, solo atañe a los israelíes, es decir, no existe otra "sabiduría convencional" aplicable a los palestinos), se dedica básicamente a elaborar otra nueva "sabiduría convencional" aplicable también exclusivamente a los israelíes, eso sí, bajo los trazos de un consejo amigable: se trata de vender que la causa del impasse a la hora de obtener un acuerdo de paz proviene básicamente de que a los "israelíes no les interesa actualmente conseguir la paz porque ahora, con el status quo existente, viven muy bien, por lo que no piensan tomar riesgos, más aun con todo el alboroto que se esta formando en el mundo árabe y con el ascenso del islamismo". 
En este sentido, el "responsable principal (¿único?)" no varia demasiado entre la vieja y la nueva "sabiduría convencional": Israel. Y por supuesto permanecen los viejos hábitos: duro criticismo con respecto a la actitud de Israel, y deliberada ignorancia, ausencia de interés y mucho paternalismo a la hora de afrontar la actitud palestina. El lógico correlato, el consejo "amistoso" subyacente de esta nueva "sabiduría convencional", avisarnos del peligro de convertirnos en un Titanic en busca de un iceberg. 
No obstante, quiero señalar que estoy bastante de acuerdo con las opiniones de Dan Meridor, sobre todo con su declaración de que "debemos hacer todo lo que podamos sobre el terreno para aumentar la distancia entre nosotros y los palestinos". Ese debe ser el objetivo fundamental de Israel, ya sea a través de un acuerdo de paz o de una desconexión controlada de los palestinos de Cisjordania. La cuestión es si tras haber conseguido esa supuesta separación, mediante un acuerdo de paz o mediante una desconexión, los palestinos y nuestros amigos europeos y americanos permitirán que se haga realmente efectiva).

Durante años, la sabiduría convencional ha sostenido que mientras Israel se enfrente al desafío externo de la hostilidad árabe - especialmente la palestina -, nunca podrá resolver sus divisiones internas. La izquierda la ha utilizado a veces como un argumento: hay que hacer la paz con los palestinos para que podamos poner nuestra casa en orden - por ejemplo, redactar una constitución, definir el papel público de la religión.. -. Otros han contemplado esas amenazas como una especie de resquicio que permitiría mantener la sociedad unida: las diferencias entre los judíos de Israel (religiosos o seculares, ashkenazis o sefardíes) son tan profundas, que se argumenta que si la sociedad israelí tuviera tiempo para dirigir su atención hacia el interior, podría desmoronarse.

De vuelta en Tel Aviv para una visita reciente un año después de terminar mi labor como jefe de la oficina de Jerusalén, me llamó la atención el aspecto anticuado en que ahora se veía dicha sabiduría. Asistí a una boda fascinante y estridente donde escuché numerosas conversaciones entre una serie de israelíes, y eso me proporcionó una impresión muy diferente. Algunos incluso hablaban de los palestinos y de los tumultos en los confines del mundo árabe, y de los renovados esfuerzos de paz del secretario de Estado estadounidense John Kerry, quien ha estado de visita en la región en los últimos días. En lugar de centrarse en lo que durante mucho tiempo ha sido visto como su principal desafío - cómo compartir esta tierra con otra nación -, los israelíes en gran medida están haciendo caso omiso de él, insistiendo en que el problema es insoluble en el presente actual y menos importante de lo que el mundo piensa. No podemos arreglarlo, dicen muchos de ellos, pero podemos manejarlo.

La boda tuvo lugar cerca del aeropuerto de Ben-Gurion, donde se han habilitado durante los últimos siete años un conjunto de salas para este tipo de eventos, incluyendo elaboradas estructuras con una singular decoración oriental con lámparas brillantes, espejos, techos altísimos y pantallas digitales. Los abuelos del novio habían emigrado desde Yemen, y la novia vino de la Europa del Este, un ejemplo del continuo incremento de los matrimonios mixtos entre sefardíes y askenazíes.

La música era casi en su totalidad, por su ritmo, propia del Oriente Medio, con algunas canciones incluso en árabe, y algunas otras religiosas. Los centenares de invitados llenaron la pista de baile, y muchos se quedaron hasta el amanecer cantando gesticulando con los brazos, y procedentes de toda una serie de espectros políticos, geográficos y religiosos - desde minifaldas a vestidos adecuados a la modestia ultra-ortodoxa -. Alli había colonos con sus kipás de gran tamaño mezclados con metrosexuales de Tel Aviv con sus gafas de diseño. Algunas mujeres te abrazaban, mientras que otras declinaban dar la mano. Todo el mundo lo estaba celebrando. Nadie, especialmente el rabino ortodoxo que presidió la ceremonia, mencionó que la joven pareja había estado viviendo juntos durante más de tres años. Algunos hablaron de política conmigo. Nadie mencionó a los palestinos.

Israel ofrece hoy en día una serie de paradojas: los judíos israelíes parecen en algunos aspectos más felices y más unidos que en el pasado, como si la elección de no resolver su reto más complicado hubiera abierto un espacio para el shalom bait - la paz en el hogar -. Sí, todavía existen bastantes tensiones internas, pero la creencia compartida de que actualmente no hay una solución a su mayor problema ha forjado una especie de extraña solidaridad.

De hecho, Israel nunca ha sido más rico, más seguro, más productivo y culturalmente más dinámico. El terrorismo está en decadencia. Sin embargo, la ocupación permanece al lado de la puerta y sus consecuencias despiertan poca atención. Por otra parte, ya que el equilibrio de poder se ha ido desplazando de la élite europea, Israel nunca se ha sentido más medio-oriental en su cultura, en su música y y en las manifestaciones más populares de su religiosidad. Sin embargo, cada vez está más aislado de la región, que desprecia tal vez más que nunca. Por último, mientras que la burguesía secular representada por el partido de Lapid, el Yesh Atid, ha forjado una alianza inesperada con los colonos de Cisjordania, representados por el Habayit Hayehudi de Naftali Bennett, dirigida sobre todo a reducir el poder político de los ultra-ortodoxos, las alarmas ante la ausencia de interés a la hora de abordar el problema palestino se han desplazado hacia un lugar sorprendente: algunos de los antiguos "príncipes" de la derecha sionista (Likud).

En un café de Jerusalén, al mediodía, Dan Meridor, el ex ministro del Likud y descendiente de la aristocracia de la derecha sionista, no podía dejar de hablar de los palestinos.

"Es una espada de Damocles sobre nuestras cabezas", me dijo. "Estamos viviendo de ilusiones. Debemos hacer todo lo que podamos sobre el terreno para aumentar la distancia entre nosotros y los palestinos para que así la idea de un único Estado pueda desaparecer. Pero no estamos haciendo nada".

Meridor, acariciando su café americano en una cafetería cercana a la casa que sus padres compraron hace muchas décadas en el exclusivo barrio de Rehavia, sonaba muy similar a otras dos figuras públicas descendientes de famosas familias de la derecha sionista: Ehud Olmert, el ex primer ministro, y Tzipi Livni, la ministra de Justicia y la jefe negociadora para las conversaciones de paz. Ambos han realizado una serie de discursos bastante emocionales pidiendo a los israelíes que tomen en serio la cuestión palestina. Se trata de conseguir algo tipo de impulso.

La izquierda israelí sigue ahí, por supuesto, pero en su rol cada vez más insignificante. Dos amigos israelíes que viven en Jaffa, donde decenas de miles de palestinos huyeron, voluntariamente o no, en 1948, han renovado una casa conservando un limonero pre-estatal en el patio. Son amables con los árabes que viven en las proximidades. Sus hijos se negaron a realizar el servicio militar en protesta por la ocupación de Cisjordania. Y en el exterior de su casa han puesto una placa señalando que hasta 1948 esa estructura fue el hogar de la familia Khader, un pequeño homenaje a un mundo desaparecido.

Pero esta familia es rara. El Sr. Lapid, la estrella ascendente de la política israelí, es un ex presentador de televisión que está de acuerdo en que hay que hacer algo acerca de los palestinos. Pero en una entrevista reciente no ofreció detalles esperanzadores de que Kerry podría presionarlos para volver a la mesa de negociaciones en unas condiciones que siempre han rechazado. El Sr. Lapid, que habló desde la sección exterior del café de su barrio, en el norte de Tel Aviv y en una fragante tarde de primavera, estaba relajado y lucía su habitual T-shirt negro de manga larga y unos pantalones vaqueros negros. Los habitantes de Tel Aviv presentes en las mesas próximas permanecían atentos a sus iPhones. El Sr. Lapid afirmó que Israel no debe cambiar su política de asentamientos para así atraer a los palestinos a las negociaciones, ni tampoco devolver cualquier parte de Jerusalén a los palestinos para que sea la capital del Estado palestino que afirman anhelar. Él no ha hablado aún con ningún político palestino ni ha realizado comentarios públicos sobre el tema. Como ministro de Finanzas, se centra en controlar el déficit y elaborar los presupuestos del gobierno.

El Sr. Lapid puede ser un novato en política, pero él conoce el ánimo de su público. Un ex asesor del primer ministro Benjamin Netanyahu aseveró, durante un almuerzo en Jerusalén compuesto de panecillos tostados y ensalada, que la mayoría de los israelíes considera al proceso de paz como irrelevante ya que creen que los palestinos no tienen ningún interés en un acuerdo, especialmente en el actual contexto en el Oriente Medio de un creciente islamismo. "Debatir actualmente sobre el proceso de paz, para la mayoría de los israelíes, sería equivalente a debatir sobre el color de la camisa que llevarás cuando aterrices en Marte", me comentó.

Una tarde pasada en Ramallah no me reveló un mayor sentido de urgencia entre los palestinos. Pero a diferencia de los judíos de Israel, allí se muestran cada vez más deprimidos y abatidos antes sus apuros económicos y su disfuncional liderazgo. El primer ministro Salam Fayyad, quien mostró una auténtica competencia para desempeñar su trabajo, renunció, y comentó posteriormente que los líderes palestinos deben reconocer su fracaso a la hora de cumplir sus promesas y convocar nuevas elecciones. Pero eso no está sucediendo. Él le dice a sus amigos que si él creyera que los esfuerzos de Kerry tenían alguna posibilidad de arrojar resultados, no podría dejar de fumar.

Todo lo cual sugiere que, como siempre se ha sostenido, no podrá haber un acuerdo de paz entre israelíes y palestinos hasta que las partes externas lo quieren más que los propios implicados. Algunos han comparado a Israel a la cubierta del Titanic. Eso puede que no sea cierto, pero uno no puede dejar de preguntarse acerca del próximo iceberg.

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Militantes palestinos se esconden detrás de los fotógrafos y de la prensa para poder lanzar piedras y cócteles molotov contra los soldados del IDF - The Commentator

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La indudable y progresiva "moderación" de los palestinos - Ronny Gordon

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!!Sorprendente Camelot!! Los iconos progres también tuvieron malos días


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Que no se ignore la lección de futilidad proporcionada por Ehud Olmert - Jonathan S. Tobin - Commentary


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Aquellos que siempre han optado por eximir a los palestinos de cualquier responsabilidad por su propia situación se enfrentan a un difícil dilema. Tras 20 años de proceso de paz en el que se han incluido grandes concesiones por parte de Israel, como la potenciación de la OLP en Cisjordania y Gaza a través de los acuerdos de Oslo, la retirada de Gaza y tres ofertas diferentes de un Estado palestino independiente que la Autoridad Palestina ha rechazado una tras otra, debería ser imposible para un observador objetivo argumentar que Israel no ha tratado de hacer la paz. Pero eso no ha detenido a esos que en el mundo árabe y musulmán, así como a sus apologistas norteamericanos y judíos, de presentar a los palestinos como víctimas de un Israel intransigente. Cuando se enfrentan a la posibilidad de poder conseguir la condición de Estado tal como se dio en 2000, 2001 y 2008, sostienen que las ofertas eran insuficientes, aunque no está claro lo que, a falta de la disolución de Israel, podría satisfacerles.

Estos son factores importantes a tener en cuenta cuando el secretario de Estado norteamericano John Kerry intenta reiniciar unas conversaciones de paz que los palestinos han boicoteado durante cuatro años y medio. A pesar de las realidades políticas de la vida palestina - la más cruda de las cuales es el hecho de que los islamistas de Hamas controlan Gaza y ejercitan un veto efectivo sobre una hipotética paz - dejan bien en claro que su esfuerzo es una tontería, Kerry y los que se inclinan a culpar siempre a Israel por la falta de paz, aún mantienen la esperanza de conseguir que los palestinos vuelvan a la mesa de negociaciones y permitan un acuerdo que ya han rechazado repetidamente. Es en este contexto que debemos entender la importancia de recordar los intentos en el 2008 de llegar a un acuerdo con el líder de la Autoridad Palestina Mahmoud Abbas por parte del ex primer ministro israelí, Ehud Olmert. Olmert nos proporciona una narración detallada de sus negociaciones con Abbas en una entrevista en The Tower, y esto no trata solamente de la importante cuestión de los detalles históricos, sino por el hecho curioso de que él y Abbas esbozaran los límites propuestos para un acuerdo sobre una servilleta y luego sobre un pedazo de papel. Al explicar hasta dónde alcanzaba la oferta israelí, Olmert demuestra cuán vacías eran las excusas palestinas para justificar su negativa para firmar la paz.

La oferta era de tan largo alcance como se informó previamente. Olmert no solamente estaba preparado para avalar la independencia palestina en la casi totalidad de Cisjordania, Gaza y una parte de Jerusalén, sino que también avaló la partición de la capital y estuvo de acuerdo en renunciar a la soberanía israelí sobre el centro de la memoria histórica y religiosa judía: la Ciudad Vieja de Jerusalén.

Aunque el único período en la historia en la que los judíos y los miembros de todas las religiones han tenido pleno acceso a esos lugares sagrados ha sido durante los 46 años que ha estado bajo el control de Israel, Olmert estaba dispuesto a abandonar esa situación en favor de un comité regulador especial integrado por representantes de Arabia Saudita, Jordania, Estados Unidos, Israel y los palestinos, que administrarían conjuntamente la Ciudad Vieja. También estuvo de acuerdo en que miles de refugiados palestinos regresaran a Israel para dar satisfacción a la reivindicación simbólica de un "derecho de retorno" de los refugiados palestinos. Con el fin de mantener algunos de los principales bloques de asentamientos en Cisjordania, también estaba dispuesto a entregar grandes partes de Israel con el objeto de un intercambio territorial.

Pero Abbas no podía aceptar un sí por respuesta.

De hecho, el líder palestino ni siquiera opinó sobre el mapa dibujado a mano de la división territorial. Ni siquiera llegó a dignificar esta generosa oferta con una respuesta o contrapropuesta. Como Olmert reconoce, aún está a la espera de una llamada telefónica de Abbas de respuesta.

La razón de esa falta de respuesta no es exactamente un secreto. Abbas no podía decir que sí porque hacer eso significaba reconocer la legitimidad del Estado judío que se mantendría en aquellas partes del territorio que Olmert no habría accedido a renunciar. Y eso es algo que no podía hacer y sobrevivir a la vez en el violento mundo de la política palestina. Dado que el nacionalismo palestino fue fundado sobre la base y el deseo de rechazar el sionismo, resulta simplemente imposible hacer las paces con el Estado judío no importa que fronteras pueda tener.

La propuesta de Olmert era muy vulnerable a las críticas porque creaba una nueva y dividida Jerusalén que sería un caos insoportable. Eso sucedería también con ese limitado derecho de retorno de los refugiados palestinos y con el túnel que se excavaría (en territorio israelí) para conectar Gaza y Cisjordania. Pero el verdadero problema es que, como sucedió con Ehud Barak, quien también  trató de dar a los palestinos casi todo lo que dijeron que querían, ellos no tenían nada que ofrecer a cambio que legitimara los derechos de Israel.

En opinión de Olmert, la única conclusión que puede extraerse de este fracaso es que Abbas "no quiso ser un héroe". Tiene razón en eso, pero la lección de este episodio va más allá de la falta de heroísmo de Abbas. Si el líder palestino no se atrevió a aceptar una oferta como esa - que les proporcionaba mucho más de Jerusalén que lo que la mayoría de los israelíes consideraba como aceptable -, todo esto solamente demuestra que las 36 reuniones de Olmert con Abbas fueron una farsa. La única verdad de estos procesos de negociaciones es que proporcionan a los palestinos la ganancia de que cualquier concesión que obtengan, y que se supone que es un logro ya otorgado e inobjetable para futuras negociaciones y demandas. El resultado es que Israel continúa abandonando sus derechos - incluyendo no sólo los asentamientos en la Ribera Occidental, sino también los lugares más sagrados del judaísmo -, mientras sigue sin obtener ni la paz ni la seguridad.

Olmert dice que está orgulloso de sus esfuerzos, pero todo lo que realmente ha conseguido es demostrar una vez más que la verdadera paz con los palestinos sigue siendo una ilusión para un futuro previsible.

Aquellos que esperan que Kerry mejore estos resultados se van a llevar una decepción.

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Saturday, May 25, 2013

¿Por qué ser judío cuando puedes ser israelí? - Anshel Pfeffer - Haaretz



Más de 330.000 ciudadanos de Israel se definen oficialmente como "sin religión". Esto representa a 1 de cada 25 israelíes. Y su número es cada vez mayor. Esto no es un indicador de una creciente ola de ateísmo y de impiedad, ya que cualesquiera que sean sus creencias sobre el ser supremo, una gran mayoría de este grupo se define como judío. Nacieron judíos, así se lo dijeron sus padres y, a menudo, de manera dolorosa, así se identifican ante los que les rodean en la escuela, la universidad y el mundo laboral. Fue su judaísmo lo que los motivó a mudarse a Israel y los hizo elegibles para la ciudadanía. Pero cuando por fin llegaron, se les dijo que todos los demás estaban equivocados, y que el hecho de que su padre y sus abuelos fueran judíos no quiere decir que lo fueran.

No hay tal cosa como ser solamente la mitad de judío, y siempre y cuando usted no lo es “completamente", te puedes olvidar de casarte en Israel (por la vía religiosa judía). Los sucesivos gobiernos han invertido cientos de millones de shekels para tratar de mejorar el sistema de giyur (conversión), con la creencia de que si solamente fuera más eficiente, atractivo y ágil, los israelíes "sin religión" acudirían por decenas de miles a convertido en judíos oficiales. El informe anual de la Contraloría estatal publicado la semana pasada contiene un extenso capítulo sobre las muchas deficiencias del sistema. Sigue siendo una burocracia calcificada, llena de rabinos y funcionarios hostiles, haciendo que el camino que espera a esos que deseen unirse al pueblo judío sea largo y arduo.

Al mismo tiempo, el número de conversos se ha desplomado, de 8.000 en 2007 a 4.300 en 2011. Y el número de ciudadanos "sin religión" continúa creciendo un 2-3%  cada año. Pero mientras que el sistema de conversión sigue siendo corrupto, engorroso y de ninguna manera amigable para el interesado, la Contraloría también informó que en la última década, sobre todo durante el período en que el rabino Chaim Druckman estaba a cargo, hubo una notable mejoría en la eficiencia y la actitud. Así que si el sistema es mejor de lo que era hace cinco años, ¿por qué el número de conversos se redujo a la mitad?

Otros dos detalles interesantes en el informe: convertirse al judaísmo puede ser un proceso largo y arduo, pero en los últimos años un potencial converso tiene una mejor oportunidad de conseguirlo. El año pasado sólo el 26% se retiró antes de llegar a la línea de meta, esto representa una tasa de éxito de tres sobre cuatro, lo que sin duda no está mal. Si sus posibilidades han mejorado, ¿por qué no hay más candidatos?

La cuestión se vuelve aún más sangrante si nos fijamos en la tasa de éxito de lo que se considera el curso de conversión más amable y eficiente, el que tiene lugar bajo los auspicios del IDF. Dado que los soldados están de todos modos en el ejército, y que los jóvenes israelíes viven allí una vida en común, la razón de ser del programa Nativ era que allí sería relativamente sencillo ayudar a cualquiera de los que estuviera interesado en la conversión. Del informe parece desprenderse que los cursos de estudio del Judaísmo son populares, pero al final del día, sólo el 27% de los soldados que participó en los cursos procedió en realidad a la conversión.

Encontré esta cifra sorprendente. Conocí a estos soldados-estudiantes en varias ocasiones, y siempre me parecieron entusiastas, motivados y genuinamente interesados en ampliar sus conocimientos sobre la cultura judía. Así pues, ¿por qué solamente una cuarta parta de ellos pasado a realizar una conversión real?

La única explicación posible es que estos jóvenes israelíes, que han servido en el ejército israelí y han pasado la mayor parte de su vida en Israel, simplemente no necesitan demostrar a nadie su judaísmo. Se sienten judíos e israelíes como sus amigos de secundaria y sus compañeros del ejército, y la misma idea de que tienen que pasar por una serie de ceremonias arcaicas y comprometerse a llevar una forma de vida religiosa, tal como les demandan los tribunales, les resulta algo ridículo.

¿Pero no están preocupados de que no se les permita casarse (religiosamente) en Israel, que aún no tiene una ley de matrimonio civil? La verdad es que la mayoría de ellos no están preparados para tener una boda religiosa. Así las cosas, un creciente número de israelíes ya veteranos prefieren cualquiera de las alternativas a una unión santificada por el rabinato ortodoxo. Giyur supone que así debe ser su entrada al pueblo judío, pero el resto ya se siente tan judío como cualquiera de sus amigos seculares israelíes, y los que han asistido a los cursos de judaísmo del ejército probablemente saben más acerca de la tradición judía que el producto típico del sistema de la escuela nacional (laico).

Todos los gobiernos en los últimos 17 años, han descrito la reforma del sistema de conversión como una "misión nacional", y los primeros ministros han descrito la situación en la que se encuentran cientos de miles de personas "sin religión" como "intolerable". No hay escasez de historias de horror de esos conversos inocentes que han sido explotados por unos rapaces tribunales de conversión y dejados en el limbo durante años por unos funcionarios sin corazón, ¿pero son estas historias, junto con la naturaleza generalmente antipática y obstructiva del sistema, la razón de la baja cantidad de conversos?

Los datos del informe de la Contraloría parecen indicar que aún cuando el sistema se ve obligado a realizar algunas mejoras, o cuando a los potenciales jóvenes conversos se les ofrece realmente una experiencia mucho más fácil y positiva (que incluso les da tiempo libre de sus deberes militares), sólo una pequeña parte parece estar interesada. No es en un sistema defectuoso donde está la falta, sino en todo el concepto de conversión religiosa ortodoxa que es la que falla.

El Judaísmo dejó de ser una religión proselitista a principios de la Edad Media, cuando los rabinos se vieron obligados a cesar en la conversión de gentiles bajo pena de muerte y de destrucción de toda la comunidad. Giyur se convirtió en un proceso que es intencionalmente doloroso y complicado, diseñado para eliminar pretendientes, salvo aquellas personas con las intenciones más puras y con las más fuertes convicciones. A medida que el peligro de represalias violentas fue disminuyendo y finalmente desapareció en los últimos siglos, el establishment rabínico se resistió a renunciar al control de las llaves de la puerta de entrada al pueblo judío.

Los gobiernos israelíes, temerosos a un enfrentamiento con los rabinos, trataron por contra de persuadirlos para que aliviaran gradualmente sus necesidades y adoptaran una actitud más orientada al prosélito o pretendiente. Esto ha sido un fracaso absoluto, pero no sólo debido a la intransigencia de los rabinos. La "aliyá rusa" se ha integrado bastante bien en la sociedad judía-israelí, pero no necesita que un rabino firme un certificado que afirme su derecho de pertenencia. La corriente principal de la sociedad israelí les acepta como judíos y considera a los que lo cuestionan como el sector atrasado y xenófobo.

Los políticos ultra-ortodoxos afirman que esta situación está dividiendo al pueblo judío en dos, pero hasta el momento son los únicos que parecen sentirlo así. Los rabinos lograran mantener el control del sistema de conversión, que continuará ofreciéndoles a ellos y a sus acólitos un medio de vida. Pero su obstinación ha hecho que todo el sistema de legitimidad sea irrelevante y que ello de lugar a una forma enteramente secular de entrada, y aceptación, al pueblo judío.

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Israel tenía toda la razón para publicar el informe Al-Durrah - Ben Caspit - Al Monitor



Uno puede entender fácilmente las respuestas palestinas y de los Emiratos a las conclusiones de la Comisión Oficial de Investigación establecida por el gobierno israelí para investigar las circunstancias que rodearon la muerte de Muhammad al-Durrah . Sin embargo, estos resultados están empezando a asumir una posición prominente en la narrativa palestina, y sustituir a la bandera que ondeaba una vez en la parte superior de ese mástil. Eso no resulta fácil de conseguir. Mi problema no es con la respuesta árabe, sino con la respuesta en la propia Israel, y no me refiero a los árabes israelíes que se han considerado durante mucho tiempo a sí mismos como palestinos, intrínsecamente ligados a la experiencia palestina. Mi problema es con la respuesta entre los judíos de Israel, incluso entre los sionistas, entre aquellos que se encuentran dentro de la corriente principal política de Israel y que están muy familiarizados con la cultura repleta de fantasías y mentiras que no rodea procedente de nuestros vecinos. Mi problema es con aquellos que son íntimamente conscientes del negocio hipócrita de la deslegitimación, y que ha prosperado a nuestra costa durante toda una época.

Shlomi Eldar es uno de los más destacados periodistas cubriendo la cuestión palestina dentro de los medios de comunicación israelíes, pero el artículo que publicó en esta web fue un excelente ejemplo de los problemas inherentes a la respuesta israelí. Por qué de repente Israel se interesa tanto tiempo después por el affaire al-Durrah, se preguntaba. Después de todo, lo que sucedió ocurrió hace 13 años. Después de todo, la Comisión Agranat de 1973 se creó inmediatamente después de la Guerra de Yom Kippur, y la Comisión Kahan se estableció inmediatamente después de la primera Guerra del Líbano en 1982. Esta Comisión y este informe, que tanto tiempo nos ha llevado crear y elaborar, ¿a quién le benefician realmente? Después de todo, es demasiado tarde para cambiar la narrativa palestina.

No tengo ni idea de a qué viene esta comparación entre el affaire al-Durrah y las guerras del Yom Kippur y del Líbano. ¿Qué podrían tener estos eventos en común? Después de todo, tanto para la guerra de Yom Kippur como para la guerra del Líbano, Israel participó en un acto de introspección en un esfuerzo por lidiar con las miles de víctimas y con un proceso de toma de decisiones preocupante. Los niveles más altos de la dirección política y militar pasaron por la parrilla para ser reprendidos y castigados, como es habitual en Israel. Se echaron a ministros de Defensa, cayeron gobiernos y generales y jefes de Estado Mayor perdieron todo por lo que habían trabajado tan duro por lograr. Por cierto, después de pasar 53 años de itinerancia por el Oriente Medio, todavía estoy esperando ver como una de las "democracias vecinas" crea una sola comisión de investigación como estas. Sólo una. Simplemente, no se ha creado ninguna.

Pero tengo algo más que decirle a Shlomi Eldar. En este momento, realmente no me preocupa la narrativa palestina que rodea al-Durrah . En lo que a mí respecta, la plaza principal de la ciudad de Givatayim podría ser denominada con su nombre. No tengo mucha esperanza en la multitud que nos rodea. Ninguna Comisión de Investigación creada por el gobierno israelí tendrá éxito a la hora cambiar la cultura de la hipocresía y la mentira que todavía impregna al mundo árabe que nos rodea. Lo que me interesaría es lo que ocurriría si un soldado israelí, y no un rebelde sirio, fueron fotografiado dando un bocado al corazón aún palpitante de un enemigo que yace muerto a sus pies. Quiero saber lo que pasaría si 100.000 civiles fueron masacrados en Jenin y Ramallah y Nablus en dos años, como ha sucedido en Siria. La razón por la que no estoy molesto es que sé exactamente lo que sucedería. Nos hemos acostumbrado a ser el saco de boxeo de la turba violenta que nos rodea. Bienvenidos al Oriente Medio.

No hay ningún soldado israelí que haya disparado a un niño palestino a sangre fría. Espero que nunca lo habrá. En lo profundo de sus corazones, los árabes lo saben. Ningún israelí se ha puesto un chaleco suicida y se ha inmolado entre una multitud de jóvenes esperando a entrar en una discoteca. Baruch Goldstein fue la excepción, y él sigue siendo un paria hasta hoy. Llegó al límite de sus fuerzas, y cometió un acto terrible, pero nadie ha considerado nombrar una plaza en su honor, ni siquiera en el asentamiento de Itamar. En todo el siglo que dura el conflicto palestino-israelí, el número de palestinos o árabes que han muerto por su causa es relativamente pequeño, si lo comparamos con todo lo que ocurre a nuestro alrededor. Me opongo a la continuación de la ocupación israelí de los territorios. Creo que la ocupación hace un gran daño a Israel, y no creo que puedan encontrar otro periodista israelí que haya escrito más críticas mordaces del primer ministro Benjamin Netanyahu que yo. Me gustaría firmar la iniciativa de paz de Ginebra mañana mismo y que se efectuara la partición de Jerusalén el día después. Pero al mismo tiempo, sé que la respuesta palestina a las propuestas de paz de largo alcance del ex primer ministro Ehud Barak en el 2000 fue la Segunda Intifada, y esta incluyó muchos ataques brutales contra mujeres y niños. También sé que la propuesta ex primer ministro Ehud Olmert al presidente palestino Abu Mazen, tan completamente loca como era, aún no ha sido respondida hasta hoy. También sé que la Organización de Liberación de Palestina, o la OLP, fue fundada antes de la Guerra de los Seis Días, antes incluso de que existiera la ocupación. Es por eso que trato de mantener todo esto en la perspectiva correcta.

¿Han pasado 13 años desde que se produjo el incidente al-Durrah? ¿Y qué? ¿Desde cuándo un lapso de 13 años debe impedirnos satisfacer nuestro deseo primario y perpetuo de llegar a la verdad? Es que los medios de comunicación está ahí para eso, mi querido Sr. Eldar. Ese es exactamente el objetivo de su profesión. ¿Si alguien viniera ahora con una prueba irrefutable de que Israel hubiera asesinado al ex presidente palestino Yasser Arafat, usted Sr. Eldar le diría "espere un minuto, eso sucedió hace 10 años, a quién le importa ahora"? No, usted saltaría sobre esa información, debido a un impulso periodístico saludable que le obliga a seguir cavando hasta que finalmente descubre la verdad [N.P.: muy buena la comparación, ahora extiéndanla a todos esos periodistas que han criticado la oportunidad del informe de la Comisión de Israel y pregúntenles si también averiguar la causa de la muerte del terrorista Arafat es inútil y contraproducente. Verán como les contestan].

¿Y es que acaso hay escasez de asesinos convictos en la cárcel luchando por demostrar su inocencia, incluso después de 30 años en la cárcel? Suleiman al-Abeid, el beduino que fue condenado a prisión por el asesinato de Hanit Kiko, protestó por su inocencia hasta el último minuto, con la ayuda de un grupo muy respetable y dedicado de patriotas israelíes que creyeron que él no la mató. Ellos todavía lo creen en la actualidad. La verdad es un bien vital, especialmente donde estamos. Si nosotros no matamos a Muhammad al-Durrah, entonces quiero saberlo. Si él no resultó herido en el clip de la película se mostró France 2, tambien quiero saberlo. Y también quiero que todos los demás lo sepan. Y aunque no lo crean, al menos deben escucharlo. En lo profundo de sus corazones saben que a pesar de todas las cosas malas que se dicen y se escriben sobre el gobierno israelí, todavía es mucho más confiable que cualquiera de los gobiernos que nos rodean.

Y hay una cosa más, lo que no es menos importante: los medios de comunicación. Tengo un gran respeto por el corresponsal de France 2 Charles Enderlin, pero como alguien familiarizado con todos los detalles, creo que nunca debería haber determinado que el chico al-Durrah murió, más aún cuando tenía imágenes del clip de vídeo posteriores que parecían mostrarlo con vida. Esa parte del material grabado fue enterrada profundamente. Fue censurada y desapareció, sólo para aparecer de nuevo esta semana en el informe de la Comisión de investigación israelí . Un periodista responsable no hubiera emitido el metraje sin también mostrar esas imágenes que ponían la suposición en duda, mostrando el cuadro completo y todos los detalles pertinentes de la historia. Cuando se trata de Israel, sin embargo, muchos periodistas y muchos medios de comunicación no dejan que los hechos arruinen su historia preconcebida.

Bueno, esta semana hemos tratado de arruinar esa historia preconcebida, aunque sólo sea un poco. Estoy muy feliz por ello, incluso si no va a cambiar nada. Porque al final, la verdad debe triunfar.

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Cría cuervos y te sacarán los ojos







En la década de 1970, como consecuencia de la crisis del petróleo suscitada por los países árabes productores - en gran medida como boicot a Israel -, junto con la necesidad de mercados emergentes para las mercancías europeas, los países europeos decidieron llevar a cabo una política exterior europea conciliadora con los países árabes, dirigida principalmente por Francia, y concebida para incrementar el poder europeo frente a los Estados Unidos. Como contrapartida, la principal consecuencia de esta política fue el incremento de una hostilidad europea hacia Israel y el surgimiento de unas políticas migratorias que trataban de favorecer una inmigración procedente de los países árabes (una parte del acuerdo con la Conferencia Islámica).

Bien es cierto que todo este proceso coincidió con un gran desarrollo económico europeo que comenzó a provocar que, para cubrir los trabajos menos remunerados que ya resultaban poco atractivos para los propios europeos, se necesitara potenciar una inmigración de mano de obra barata que comenzara a sustituir  la anterior mano de obra barata europea (italiana, española, portuguesa...), que ahora volvía a sus países de origen para disfrutar de sus rentas y de los conocimientos adquiridos.

Esas políticas de inmigración se conjuntaron en la década de 1980 y 1990 con el desarrollo de unas políticas progresistas ligadas a la ideología del Multiculturalismo, políticas que propiciaban la no integración y la no asimilación de las poblaciones inmigradas, fomentándose por el contrario políticas de conservación y recreación de su medio ambiente cultural y social en los países huéspedes europeos, hecho que unido a la escasa especialización de esa corriente migratoria - y a sus derivaciones pocas halagüeñas para un mejor futuro laboral - y a las ventajas provenientes de un Estado del Bienestar y de unas políticas de reagrupación familiar que les garantizaban una cómoda subsistencia, todo ello dio lugar a que un considerable sector de estos grupos inmigrados no considerara necesario para su futuro una mayor integración en el país receptor,  viviendo en él con la mentalidad y las costumbres de sus países de origen, cuando no rechazando de manera tajante la forma de vida, costumbres y cultura del país que les hospedaba y permitía su subsistencia.

Y todo ello bajo unas políticas de ingeniería social propiciadas por la izquierda europea, basadas en su anhelo de "penitencia" por su acomodada forma de vida y su definitiva postergación del "objetivo revolucionario". Esa izquierda fomentó objetivos contradictorios, políticas que a la vez que preconizaban de cara a la galería el "ideal del mestizaje" - como el dogma políticamente correcto francés del "vivir juntos" -, fomentaban en realidad políticas comunitarias muy poco integradoras, que propiciaban la persistencia de las diferencias culturales y fomentaban la persistencia de guetos étnicos, religiosos y culturales en suburbios y barrios de las ciudades europeas. De hecho, ese mismo objetivo de "mestizaje cultural" parecía ser más una tarea de los propios naturales (europeos) del país - la aceptación de las regulaciones religiosas y cultura de los inmigrados -,  que de los propios inmigrantes a los países europeos - la aceptación de la cultura democrática de las sociedades europeas -. ¿Acaso es casual el doble rasero de los progresistas europeos ante el rechazo a sus dogmas actuales más fundamentales, tales como la igualdad de género y la libertad sexual? (algo absolutamente reprobable en el caso de los europeos de origen, pero relativizado y contextualizado cuando se trata de las poblaciones inmigradas, sempiternas "víctimas inocentes" del malvado imperialismo cultural occidental - ya deben de saber que el imperialismo musulmán siempre fue progresista -).

Y en eso estamos ahora, con un importante porcentaje de población de origen inmigrado y en gran medida musulmana, de segunda y tercera generación, a la que no se exigió, ni se promovió, su integración, y a la que se ha relegado por eso mismo a un futuro basado en una escasa especialización laboral - y eso cuando disponen de un trabajo -  y a una subsistencia garantizada por el Estado del Bienestar.

Europa dispone ahora de un auténtico problema social que podría agravarse aún más en los próximos años, con unas minorías de origen inmigrante que son ignoradas, cuando no despreciadas, por la población del país, y que a su vez desprecian al país en el que viven, aunque ya formen parte de él aunque no quieran.

¿Quién pondrá el cascabel al gato? ¿Quién exigirá ahora esa integración que la izquierda y los políticos multiculturalistas no consideraron necesaria anteriormente? ¿Quién detendrá la aplicación de unas políticas de inmigración y de ingeniera social que realmente no facilitan ni permiten una auténtica integración en la cultura de las sociedades democráticas europeas? Me temo que la izquierda europea y las corrientes políticas que se dicen progresistas, enamoradas de su supuesta mayor valía moral, necesitan "víctimas" a las que "cuidar y proteger" para así demostrar su más alta virtud moral y poder diferenciarse ideológicamente - no esperan otro tipo de revoluciones sociales y económicas -, y garantizarse de paso posibles futuros electores.

Posibles políticas de cuotas para la población de origen inmigrante en el ámbito laboral y educacional como "solución integradora", y ello sin una exigencia de integración social y cultural verdadera en la sociedad en la que viven, solo podrá provocar una mayor división en las sociedades europeas y el auge de los grupos populistas y xenófobos.

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Un ex alto funcionario chino se pregunta por qué los judíos son tan inteligentes - Isaac Stone Fish - Foreign Policy



Durante un discurso el martes en honor de la Jewish American Heritage Month, el vicepresidente de EEUU Joe Biden dijo a su audiencia que los judíos "han contribuido en gran medida a los Estados Unidos. Ningún grupo ha tenido una influencia tan descomunal per capita", inspirando así el titular de la revista New York: "El elogio de Biden a los judíos va demasiado lejos, accidentalmente excita a los antisemitas".

Pero este vergonzoso filosemitismo no es sólo un fenómeno de EEUU. En un libro de memorias publicado recientemente y titulado "Una colección de obras escritas durante el tiempo libre", Wu Guanzheng, que desde 2002 hasta 2007 fue el máximo funcionario anticorrupción de China, recuerda su pasada estancia en Israel. "Compré algunos libros sobre el pueblo judío", escribe. Uno, que citaba más adelante, estaba escrito por alguien con el nombre de "Abraham" y se titulaba - ¿lo adivinan? - "¿Por qué los judíos son inteligentes" .

Wu señala cómo los judíos "dan una extrema importancia al estudio" y cómo ven a sus eruditos "como sus líderes espirituales". Irónicamente para el hombre que una vez fue la séptima figura de más alto rango en un sistema autoritario, Wu también elogia la capacidad de los judíos "de decir la verdad al poder" y "expresar libremente opiniones diferentes".

Los chinos son notoriamente filosemitas. Los visitantes judíos son a menudo recibidos con el tópico, "Ah, judíos, qué fácilmente hacen dinero" (no es broma), y hay docenas de libros en idioma chino que prometen una idea de los secretos judíos, como criar niños inteligentes, tener éxito en los negocios, o desbloquear los secretos de hacer dinero mediante el Talmud.

Wu también pellizca la sabiduría popular de China sobre el judaísmo. "Hay gente que dice que la riqueza del mundo está en los bolsillos de los judíos", escribe. "En realidad, la riqueza de los judíos está en su propio cerebro". (El dicho funciona mejor en China, donde Wu utiliza una palabra para el cerebro que literalmente significa "el bolsillo del cerebro").

Muchos funcionarios chinos retirados publican (o tratan de publicar) libros después de salir de la oficina. Y es necesario - o por lo menos muy recomendable - que los medios de comunicación chinos que cubren estas memorias digan cosas buenas sobre ellos. El Diario del Pueblo, el periódico oficial del Partido Comunista, ha aplaudido el libro de Wu por su exposición de una "emocionalidad profunda y verdadera sin afectación", mientras que Xinhua, la agencia de noticias estatal de China, ha observado cómo su estilo de escritura es "sincero y honesto", atendiendo  "todos los ámbitos de la vida", lo que explica por qué los editores publicaron 300.000 copias la primera semana después de la entrega. (De acuerdo con un reportaje de China Publishing News Online, el libro incluye "ensayos, reflexiones, apuntes, ficción, discusiones" y características digresiones sobre el sistema legal, así como "la manera de comportarse en la sociedad").

La web de noticias del lugar natal de Wu, que forma parte de la ciudad Shangrao de la provincia de Jiangxi (una ciudad que nunca había escuchado antes, pero que al parecer tiene una población de más de 6,5 millones de personas), publicó un artículo titulado: "Los funcionarios del partido y la gente corriente de la ciudad han hecho popular la manía de estudiar el libro de Wu".

Los elogios de los medios estatales chinos no significa necesariamente que el libro esté lleno de tonterías - Southern Weekly, un periódico liberal, que generalmente publica menos noticias censuradas que sus competidores, señaló que de manera "no convencional" un ex miembro del Comité Permanente del Buró Político, el organismo más poderoso de China", expone sus pensamientos".

Los pensamientos de Wu incluyen un veredicto sobre Franklin Delano Roosevelt ("excelente"), Bill Gates ("él renunció para permitir que jóvenes talentosos asumieran una gran responsabilidad"), y el retiro ("Miro hacia arriba y observo el universo, miro hacia abajo y observo todas las cosas vivas. Me siento totalmente lleno de vitalidad").

Y cuando mira hacia abajo y observa todas las cosas vivas, hay, al parecer, un lugar especial en su corazón para los judíos.

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Kitsch políticamente correcto muy propio del mundo del espectáculo

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Tuesday, May 21, 2013

Definiendo el Sionismo: La creencia de que Israel pertenece a todo el pueblo judío - AB Yehoshua - Haaretz



"Sionista" es un concepto que es básicamente simple, claro, fácil de definir y comprender, y no debe existir ninguna dificultad para defender su definición. Pero en los últimos 20 a 30 años, este simple concepto se ha convertido en una de las nociones más confusas y complicadas de identidad, y su uso excesivo ha vuelto imposible llegar a un acuerdo sobre lo que significa.

A la derecha le gusta utilizarlo como un tipo de crema batida que mejora el sabor de los platos de gusto dudoso, mientras que la izquierda lo utiliza con miedo, como si fuera una mina que pudiera explotar en sus manos - es por eso que siempre siente la necesidad de neutralizarlo con un algún extraño adjetivo, como un "sionismo sano" o  un "sionismo.humano" - . En el conflicto entre el "campo nacional", el adoptado por la derecha, y el "campo de la paz", el adoptado por la izquierda, el sionismo se utiliza como un arma ofensiva que golpea a uno y otro lado.

En el extranjero, los críticos de Israel utilizan el sionismo como una especie de poción venenosa para así exacerbar todas las acusaciones contra el Estado de Israel. Muchos críticos creen que la solución para el futuro de Israel se encuentra en una des-sionización de su identidad. Entre los enemigos jurados de Israel, "sionista" es un epíteto básicamente demoníaco, un término de denigración que reemplaza la palabra "Israel" o "judío". Miembros de Hamas hablan del soldado sionista capturado, y Hezbollah e Irán parecen estar en guerra con la "entidad sionista criminal", no con Israel.

Así que es hora de que tratemos de definir la palabra "sionista" de una manera realista. En primer lugar, hay que recordar que, desde una perspectiva histórica, este concepto surgió solamente al final del siglo XIX. No tiene sentido tratar de describir a Yehuda Halevi como un sionista, o a cualquier otro judío que emigrara a Tierra Santa en los siglos pasados. De la misma manera, no podemos usar los términos "socialismo" o "socialista" para períodos anteriores a la mitad del siglo XIX, y describir, por ejemplo, a Robespierre como el "socialista" de la Revolución Francesa, la cual tuvo lugar a finales del siglo XVIII. Estos conceptos sólo tienen importancia desde el momento en que surgieron en un contexto histórico concreto, y utilizarlos libremente como etiquetas para cualquier cosa que elijamos es un acto claramente anacrónico.

Si es así, ¿cómo podríamos definir lo que es un sionista a partir de la aparición del movimiento sionista inspirado por Theodor Herzl y sus asociados? Aquí está la definición: "Un sionista es una persona que desea o apoya el establecimiento de un Estado judío en la Tierra de Israel, y que en el futuro se convierta en el Estado del pueblo judío". Esto se basa en lo que Herzl afirmó: "En Basilea fundé el Estado judío".

La palabra clave en esta definición es "Estado" y su ubicación natural es la Tierra de Israel a causa del vínculo histórico del pueblo judío a la misma. Así, el abuelo de mi abuelo, por ejemplo, que vino a la Tierra de Israel desde Salónica a mediados del siglo XIX, no puede ser considerado como un sionista. Él vino a establecerse a la Tierra de Israel, pero no para establecer un estado aquí. Esto es también lo que sucedió con los antepasados de los Neturei Karta y otros grupos hasídicos que vinieron hasta la Tierra de Israel y que se remontan a los siglos XVII y XVIII, y sus descendientes siguen siendo leales a ellos. No sólo estos judíos no estaban interesados en el establecimiento de un Estado judío, sino que contemplaban la posibilidad - y algunos de sus descendientes aún lo consideran - de un posible Estado de Israel como una abominación y una profanación del nombre de Dios.

Un sionista, por lo tanto, es un judío que apoya el establecimiento de un Estado judío en la Tierra de Israel, y no es necesariamente un judío que se estableció en esta tierra. El propio Herzl y muchos líderes sionistas, nunca se establecieron en esta tierra, sin embargo, no dudarían en llamarse a si mismos sionistas. Incluso hoy en día, los miembros de las federaciones sionistas de todo el mundo se consideran sionistas por nosotros y por ellos mismos, a pesar de que no viven en Israel.

Cualquier persona que crea que sólo una persona que vive en Israel puede ser un sionista, está diciendo esencialmente que, en la actualidad, no hay sionistas fuera del Estado de Israel, y ese no es cierto. Y ¿qué pasa con los nacidos en la Tierra de Israel que son considerados sionistas solamente basándose en su lugar de nacimiento?

Un sionista es una persona que quiso, quiere o apoya el establecimiento de un Estado judío en la Tierra de Israel. ¿Qué tipo de Estado? Bueno, cada sionista tenía su propia visión y su propio plan.

El sionismo no es una ideología. La definición de la ideología, de acuerdo con la Enciclopedia Hebrea, es la siguiente: "Una cohesiva y sistemática combinación de ideas, conocimientos, principios e imperativos que se expresan en la particular visión del mundo de una secta, partido o clase social". Por lo tanto, el sionismo no puede ser considerado como una ideología, sino simplemente como una "plataforma muy amplia de diferentes ideologías que incluso pueden llegar a contradecirse entre sí".

Desde que el Estado de Israel se fundó en 1948, la definición de "sionista" ha sido revisada, ya que no es necesario establecer otro estado. Por lo tanto, su definición es la siguiente: "Un sionista es una persona que acepta el principio de que el Estado de Israel no pertenece exclusivamente a sus ciudadanos, sino a todo el pueblo judío. La expresión práctica de este compromiso es la Ley del Retorno".

Los asuntos del estado, efectivamente, son manejados solamente por sus ciudadanos - las personas que tienen una tarjeta de identidad israelí, de las cuales el 80% son judíos, mientras que el 20% restante son palestinos de Israel y otros -. Pero sólo una persona que "apoya y reafirma la Ley del Retorno es un sionista, y cualquier persona que rechace la Ley de Retorno no es un sionista".

Sin embargo, existen judíos israelíes que rechazan la Ley del Retorno y que se declaran no sionistas o post-sionistas (ya sea en la derecha o en la izquierda), y aún así siguen siendo buenos ciudadanos que son leales al Estado de Israel, y conservan todos sus derechos civiles.

De esto se desprende que todas las grandes cuestiones ideológicas, políticas, sociales y de seguridad, y sobre las cuales batallamos día y noche, no tienen nada que ver con el sionismo. Son similares a esas cuestiones con las que muchos otros pueblos, pasados y presentes, han tenido que batallar y aún luchan.

Por otra parte, el sionismo no es una palabra que pretenda sustituir al patriotismo, al movimiento pionero, al humanitarismo o al amor a la patria, esos conceptos que se encuentran en otros idiomas. El hebreo es lo suficientemente rico como para dotar a cada posición o acción con la palabra adecuada. Un oficial de las Fuerzas de Defensa de Israel que sirva en el ejército de manera permanente, muchos años después de acabado su servicio militar obligatorio, por ejemplo, no es un mayor o mejor sionista que el propietario de un quiosco que así se gana la vida, aunque sin duda quizás se le considere como más patriota. Una persona que se ofrece a ayudar a los niños necesitados no es más sionista que un corredor de bolsa, a pesar de que su trabajo sea más humanitario y comunitario.

Ser un sionista no significa llevar una insignia de honor o una medalla que una persona pueda llevar en su pecho. Las medallas están conectados a las acciones, no a apoyar la Ley del Retorno.

Tampoco hay ninguna relación entre el tamaño del país y el sionismo. Si los árabes hubieran aceptado el plan de partición de 1947, el Estado de Israel dentro de esas fronteras divisorias habría sido igual de sionista a pesar de unas diferentes fronteras.

Si el Estado de Israel hubiera conquistado y anexionado la orilla oriental del Jordán, y derogado la Ley del Retorno, habría dejado de ser sionista, a pesar de que tendría tres o cuatro veces el tamaño original. El Estado de Israel era sionista cuando controlaba la Franja de Gaza, y siguió siendo sionista después de que se retiró de allí. Muchos países han visto cambios en el tamaño de su territorio soberano, pero sus identidades básicas han permanecido intactas.

Con respecto a la Ley del Retorno, algunos la consideran discriminatoria con respecto a los ciudadanos palestinos de Israel, y ante esa opinión esta es la respuesta: La Ley del Retorno es esencialmente la condición moral establecida por los países del mundo para el establecimiento del Estado de Israel. La Resolución de Partición de Palestina-Eretz Israel emitida por las Naciones Unidas en 1947 delimitaba claramente la creación de un estado judío y un estado palestino, estableciendo además la condición de que el Estado judío no solamente sería el estado de los 600.000 judíos que vivían allí en esos momentos, sino que en su lugar sería el estado que podría resolver la angustia de los judíos de todo el mundo, permitiendo que cada judío en el mundo pudiera considerarlo su hogar. ¿Hubiera sido moral para los cientos de miles de judíos que emigraron a Israel en base a la Ley de Retorno que se les hubiera cerrado la puerta por la que entraron delante de ellos?

Por otra parte, es casi seguro que habrá una ley similar en el Estado palestino, el cual espero que se establezca con rapidez y en nuestros días. A dicho estado le tocaría legislar una ley de retorno que permita a todos los palestinos exiliados regresar al Estado palestino y obtener asilo y ciudadanía.

Pero ni la Ley del Retorno israelí, ni una ley similar en el futuro Estado palestino, contradicen las leyes de inmigración generales que establecen criterios específicos de entrada, como es habitual en todos los países del mundo.

Liberando el concepto de sionismo de todos los apéndices y anexos que se le han adherido a él. no sólo nos permitirá aclarar los argumentos ideológicos y políticos con los que debatimos entre nosotros, sino que así evitaremos que estos conflictos sean mitificados, además de obligar a los críticos en el extranjero a que aclaren y centren sus posiciones.

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Qatar hace llamamientos a la paz y a Muhammed al-Dura - Adam Chandler - Tablet



Como ya hemos señalado anteriormente y muchos otros ya han observado, una investigación llevada a cabo en Jerusalén sobre el affaire Muhammed al-Dura concluyó recientemente. Muhammed al-Dura era un niño palestino de 12 años de edad del que se piensa que fue asesinado por soldados israelíes durante los primeros días de la Segunda Intifada. Después de revisar el material de archivo inédito sobre este affaire, casi 13 años más tarde, la investigación llegó a la conclusión de que no hay certeza de que el chico fuera asesinado o muriera durante el incidente.

Winston Churchill afirmó célebremente en broma: "Una mentira recorre la mitad del camino en todo el mundo antes de que la verdad tenga la oportunidad de ponerse los pantalones". Estoy seguro de que un gran orador como era Churchill hubiera sido menos frívolo en la descripción de los daños de una mentira si se hubiera referido al affaire Muhammed al-Dura, cuya imagen icónica y de martirio, según el comité investigador, puede haber sido del todo un montaje.

Cuando era un adolescente americano de ojos saltones que vivía en Israel durante el comienzo de la Segunda Intifada, la noticia de la muerte de Al Dura me proporcionó un curso intensivo sobre la gravedad de los disturbios en ciernes, mucho más que los que el paseo de Ariel Sharon por el Monte del Templo pudiera generar.

Muy pronto comprendimos que el levantamiento fue premeditado, y la duración de lo que supuestamente provocó la muerte de al-Dura, embotó la posibilidad de que pudiera no haber sido herido. Más allá de la verdad de este incidente, que espero que sea definitiva y pronto revelada, todavía permanece la realidad de que la muerte de al-Dura fue utilizada por muchos para cometer (y reclutar a otros para ello) actos de violencia y terrorismo. Y no sólo por la causa palestina.
La imagen de Muhammad al-Dura, aparentemente muerto sobre las rodillas de su padre, fue mostrada día tras día por los canales de televisión árabes e internacionales y fue citada como una fuente de inspiración tanto por Osama bin Laden como por los asesinos del periodista del Wall Street Journal, Daniel Pearl.
Otra noticia interesante surgió hoy desde Doha, donde el emir de Qatar reiteró la necesidad de una paz entre israelíes y palestinos.
"Hemos escuchado en el pasado que la reforma (en el mundo árabe) tendrá que esperar hasta que se logre una solución pacífica con Israel, pero todos deberíamos darnos cuenta de que tal creencia es ahora infundada tras las revueltas de la primavera árabe", dijo el jeque Hamad bin Khalifa al-Thani en una conferencia en la capital de Qatar. 
"La razón es que la Primavera Árabe ha colocado hoy a Israel en confrontación directa con el pueblo árabe, no sólo con sus gobernantes. Estos pueblos ya no aceptan que las negociaciones sean el objetivo en sí mismas... Nuestra región no verá la paz a menos que veamos una solución a la cuestión palestina".
Y ahí está de nuevo. Que la piedra angular de la paz en la región sea el fin del conflicto palestino-israelí es una vieja idea que no suena tan bien, inclusive cuando el Oriente Medio Oriente no ardía en una violencia generalizada que tiene poco que ver con Israel. Tal vez el jeque Hamed estaba hablando en un plano más general, pero teniendo en cuenta el historial de Qatar, es difícil dar mucho crédito a su altura de miras. Como Jeffrey Goldberg señaló después de Qatar hiciera un reciente anuncio donde pedía una solución de dos estados, hay un gran déficit entre las palabras y los hechos de Qatar:
"Además de la financiación de Hamas y la prestación de apoyo a los islamistas de la región, Qatar también alberga el cuartel general avanzado del Comando Central de EEUU y la base aérea de Al Udeid. El gobierno de Qatar también hospeda y es propietaria de la cadena de televisión Al Jazeera, lo que le permite proyectar sus ideas frecuentemente anti-estadounidenses por todo el mundo. (El único gobierno que le ha garantizado la inmunidad frente a las críticas que recibe Al Jazeera es, como era de esperar, el de Qatar)".
El lugar donde las matanzas regionales están en este momento en auge es Siria, donde Estados Unidos sigue siendo presionado para que proporcione su apoyo a los rebeldes sirios. Actualmente, los apoyos más importantes los reciben los islamistas financiados por Qatar (como el Nusra Front), grupo que está alineado con al-Qaeda y que, al igual que Hamas, manifiesta su odio por los Estados Unidos e Israel. Si se dice que se busca la paz en la región, no parece la mejor idea que sea a través de los canales de Hamas y de grupos similares que rechazan el derecho de Israel a existir.

Por supuesto, la paz entre israelíes y palestinos es vital para el mundo y sus dirigentes deben tomar medidas para la paz. Pero decir que es el todo forma parte del problema desde un principio.

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Monday, May 20, 2013

Ya es oficial: gracias al boicot de Israel de Stephen Hawking, ya no hay más antisemitismo - Howard Jacobson - The Independent



Acérquense todos. Les daré una noticia importante. !El antisemitismo ya no existe! Qué repiquen por lo tanto las campanas, el odio más antiguo ha dejado de existir. Ya es kaput, ha estirado la pata, ha arrastrado los pies fuera de su envoltura mortal y se ha reunido a ese maldito coro invisible. Es un fiambre, damas y caballeros. Se acabaron esos "Ex-Prejuicios".

Me enteré de esta noticia por una moción aprobada por la Universidad y el College Union declarando que las críticas a Israel "nunca" pueden ser antisemitas, y como "nunca" significa "nunca", es una garantía de que el odio a los judíos se ha terminado, y eso es porque... bueno, porque resulta imposible creer que un activo antisemita vaya - aunque sólo sea de manera oportunista - a buscar algún lugar donde anidar en las múltiples recovecos de aquellos que desean perjudicar a Israel, ya sea por un generalmente difuso antisionismo, o en las más específicas campañas de Boicot y Desinversión, las Semanas del Apartheid israelí, o en los movimientos para poner fin a la Ocupación y similares.

Por supuesto, usted no tiene que odiar a los judíos para odiar a Israel, pero me dicen que ya no encontraremos a gente que odie a los judíos en todas esos simpáticos movimientos y actividades, que criticar a Israel "nunca" podrá ser una expresión de odio a los judíos, ni siquiera cuando adquiere la forma de acusar a los soldados israelíes de extraer órganos a los palestinos. Entonces, y resumiendo, podemos deducir que no existe odio a los judíos en la izquierda.

Estas buenas nuevas parecen ser confirmadas por el juez Anthony Snelson, quien investigando una queja de que el College Unión era institucionalmente antisemita,  no encontró ningún rastro de cualquier bestia antisemita, y ninguna sugerencia de que hubiera acechado alguna vez o estuviera al acecho. En suma, ni el más leve roce de sus zarpas, ni siquiera como una sombra congelada en una pared. De hecho, tan inmaculada era el College Unión en todos sus movimientos anti-Israel y en sus redefiniciones del antisemitismo, que el juez Snelson reprendió a los propios demandantes judíos:
a) por hacerle perder el tiempo sin evidencias.
b) por su manera irresponsable de alarmar al público bolsa.
c) por tratar de silenciar el debate, que, por supuesto, es la característica que mejor representa al movimiento de Boicot y Desinversión.
Fue ese mismo juez Snelson, querido lector, el que falló a favor de una mujer musulmana que reclamó que un vestido de cóctel que esperaban sus patrones que llevara, mientras trabajaba como camarera en Mayfair, "violaba su dignidad". Para nuestro juez, uno no podía preguntarse qué demonios hacía ella trabajando como camarera en un bar de cócteles en Mayfair. Si ella sentía que estaba trabajando en un "ambiente hostil", entonces para nuestro juez verdaderamente trabajaba en un "ambiente hostil", pero eso sí, no deberíamos confundir esa sensación con la de un judío que estuviera trabajando en un ambiente hostil, el del College Unión por ejemplo, ya que decretada formalmente la abolición del antisemitismo, ya no puede existir tal cosa como un ambiente hostil hacia los judíos. Mi punto de vista es que los credenciales del señor juez Snelson para reconocer a esos judíos obsesionados con el antisemitismo, resultan impecables.

Y ahora nos llega Stephen Hawking anunciando, gracias a un dispositivo que le permite comunicarse y que es de fabricación israelí, que ya no quiere hablar ni comunicarse con los científicos israelíes, ni siquiera con los que inventaron dicho dispositivo, o con esos otros científicos israelíes que han inventado o pueden inventar otros avances científicos, inclusive historiadores críticos, biólogos o físicos de cualquier tipo, y sin importar cuáles sean sus relaciones con los eruditos palestinos, con los que por el contrario sí quiere hablar y comunicarse.

Y ya de paso se nos recuerda que ese boicot cultural con el que Stephen Hawking ha decidido unir su suerte, pronto será totalmente a-judío, lo que es una muy buena noticia. "Paz", es todo lo que el profesor Hawking busca, una palabra que se queda fuera de la declaración que figura en la web de la Palestine Solidarity Campaign o PSC (Campaña de Solidaridad con Palestina), presumiblemente porque todo el mundo ya sabe que la paz es todo lo que el  PSC siempre ha deseado.

Para aquellos que se preguntan por qué Israel es el único de todos los países supuestamente infractores que debe ser boicoteado, la respuesta se vuelve aún más pertinente y clara: los movimientos de boicot no pueden cambiar un mundo repleto de países infractores, pero esa no es razón para no tratar de cambiar una pequeña parte del mismo, en este caso, la parte en la que sienten que tienen más posibilidades de éxito, la única que también por otro parte resulta que es judía.

Además, todo esto resulta ser, de hecho, una especie de "cumplido" para los judíos. John MacGabhann, el secretario general del Sindicato de Profesores de Irlanda que apoya el boicot, lo dejó claro al hablar de que "esperaban más" del gobierno de Israel, precisamente porque "pensaban que la actuación de los gobiernos israelíes sería mejor que las de otros países a la hora de defender los derechos de los demás", lo que implica que esperaban mucho menos del resto de países y gobiernos infractores, ya que no creían que ellos pudieran actuar mejor que Israel a la hora de defender los derechos de los demás . ¿Y por qué? Debería ya saberlo, querido lector, porque esos otros gobiernos no eran judíos.

Yo, si fuera un ciudadano, por ejemplo, de uno de esos países musulmanes que son muy mayoritariamente infractores de esos derechos, y que no están siendo boicoteados, a todo esto lo llamaría racismo implícito, pues implica la suposición tácita de que en esos países nada podrá lograrse, por ejemplo, sobre la persecución de las mujeres, el ataque a las minorías, la discriminación contra los cristianos, el ahorcamiento de los adúlteros y los homosexuales, y así sucesivamente, porque tales cosas resultan que son intrínsecas de sus culturas. Pero eso no parece importar demasiado, porque por lo menos ahora nos hemos librado del antisemitismo, y la lucha contra la islamofobia deberá ser nuestro próximo objetivo principal.

Resulta alentador de todas maneras, que después de tantos años de observar cómo se describe a Israel de una manera intratable y despiadada, nos enteremos de que estos activistas consideran que sí vale la pena presionar a Israel porque existen buenas probabilidades de conseguir que cambie su camino. Es una prueba suplementaria de que nuestra nueva abrogación del antisemitismo debería permitirnos ver a Israel como un objetivo accesible, el único país en el mundo que, a pesar de sus ambiciones de suicidio, se sentirá afectado y dolorido cuando actores, músicos y los secretarios de los maestros irlandeses dejen de intercambiar sus puntos de vista con él. Todo lo que ahora necesitamos hacer es reconocer que los que tratan de aislar a Israel, silenciarlo e incluso tratar de persuadirlo de que acepte su propia ilegitimidad, no pretenden nada más que hacerle un favor a Israel y demostrarle su amor.

¿Puede suceder que, aún quedando lejos el día en que Israel dejara de existir, el resto de los países de la región, esos defensores de los derechos y amantes de la paz, se reúnan para vivir en un mundo de tolerancia y la amistad, y ni siquiera sea ya necesario hablar de la muerte del antisemitismo porque nosotros ya habremos olvidado que alguna vez existió? Será entonces cuando los judíos sabrán que están finalmente a salvo. Oh, qué bonito será oír el repique de las campanas.

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