Friday, July 01, 2011

Cuando el abuelo de Bashar al-Assad escribía a León Blum para defender a los judíos de Palestina - Alain Granat - Jewpop



En 1936, Suleiman al-Assad, un notable sirio alawita y padre de Hafez al-Assad, se dirige por carta conjuntamente con otras 5 personalidades alauitas a León Blum, presidente del Consejo francés. Los términos de esta carta extraordinaria, y en particular la visión de estos líderes alauitas sobre el "hogar nacional judío" de Palestina, son relatados en un reciente libro consagrado a Siria, "El Otro Lado del Espejo: Un americano viaja a través de Siria", de Brooke Allen, del cual hasta el The New York Review of Books se ha hecho eco.

La política francesa en el Levante, después del colapso del Imperio Otomano, es exactamente la contraria de la que propugnan los británicos, los cuales buscan apoyarse en el nacionalismo árabe unitario de los sunitas aunque suponga el aplastamiento de los otros componentes de la sociedad, tal como recuerda Henry Laurens en su libro de referencia "El Oriente árabe, Arabismo e Islamismo desde 1798 hasta 1945". En Siria, Francia tratará de extender su política favorable a las minorías a las comunidades musulmanas no sunitas, es decir, drusos y alauitas, creando, como en el Líbano, un "Estado sirio" artificial después de la conquista militar del país en 1921.

Cuando Suleiman al-Assad escribe a León Blum en 1936, mientras reinaba una situación casi insurrecional en la región, le plantea la cuestión de la integración de los drusos y alauitas en el estado sirio y su protección por el ejército francés. Con el fin de influir en las autoridades mandatarias en vista del tratado franco-sirio que será ratificado 27 de diciembre 1936, los seis autores de la carta explican por qué sería conveniente y sabio conservar una entidad alauita separada de la entidad de la mayoría sunita. Uno de sus principales argumentos es tomar como ejemplo la situación de la minoría judía en Palestina.
"Hoy", explican en su carta, "la condición de los judíos en Palestina es la más evidente manifestación de la violencia de la política islamista de cara a los que no pertenecen a la religión del Profeta. Esos buenos judíos contribuyen a la evolución de la sociedad árabe y a la paz, invirtiendo dinero, estableciendo la prosperidad en Palestina sin violencia para nadie y sin tomar nada por la fuerza. Sin embargo, los musulmanes declaran su Guerra Santa y no dudan en masacrar a sus esposas e hijos, y ello a pesar de la presencia de los británicos en Palestina y los franceses en Siria. Por esta razón, un destino funesto espera a los judíos y a todas las demás minorías en Siria si el Mandato se suprimiera, y si Siria musulmana se une a una Palestina musulmana... objetivo último de los árabes musulmanes".
El tratado franco-sirio establecerá finalmente la unidad siria con gran daño para las minorías de drusos y alauitaa, quienes rechazaron reconocer al nuevo poder a pesar de las promesas de protección militar de los franceses. Se conoce el resto de la historia, con la llegada al poder en 1970 de Hafez Assad, y después de su hijo Bashar, quienes obviamente no heredaron los sentimientos pro-sionistas de su padre y abuelo.

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