Wednesday, February 29, 2012

Un análisis muy interesante: El sionismo, el antisemitismo y la izquierda - Martin Thomas - Engage


El dirigente comunista checoeslovaco Rudolf Slansky en el juicio por el cual fue condenado a muerte en 1952 por "cosmopolita y sionista"


La cabeza del "sionista" Rudolf Slansky ofrecida a Papa Stalin

Moishe Postone es un académico marxista de la Universidad de Chicago. Así como ha escrito extensamente sobre la economía política de Marx, también ha estudiado el desarrollo de las teorías del "antisemitismo de izquierdas” y el modo en que las posiciones adoptadas por los grupos de izquierda, en particular sobre Israel / Palestina, pueden alimentarse, o basarse, en la hostilidad hacia los judíos. Martin Thomas habló con él.

P(regunta).- Para mucha gente de la izquierda actual, el antisemitismo parece ser simplemente otra forma de racismo, no deseable, pero por ahora bastante marginal, y que solamente tiene un lugar prominente en el debate antirracista porque el gobierno israelí utiliza las acusaciones de antisemitismo para desviar las críticas con las que se enfrenta. Usted sostiene, sin embargo, que el antisemitismo es diferente de otras formas de racismo, y que hoy en día no es algo marginal. ¿Por qué?

R(espuesta).- Es cierto que el gobierno israelí utiliza la acusación de antisemitismo para protegerse de las críticas. Pero eso no quiere decir que el antisemitismo no sea un grave problema en sí mismo.

La forma en que se distingue la lucha contra el antisemitismo, y debe distinguirse, de la lucha contra el racismo, tiene que ver con el tipo de imaginario del poder que se atribuye a los judíos, al sionismo e Israel, y que está en el corazón del antisemitismo. Los judíos son vistos como una entidad abstracta con un inmenso poder, el cual, de forma global e intangible, le permite controlar el mundo. No hay nada similar a estas ideas en el corazón de las otras formas de racismo. El racismo, en mi opinión, en raras ocasiones constituye todo un sistema que trata de explicar el mundo. Por el contrario, el antisemitismo sí constituye una crítica primitiva del mundo y de la modernidad capitalista. La razón por la que me parece especialmente peligroso para la izquierda es precisamente la pseudo-dimensión emancipatoria que posee el antisemitismo y que otras formas de racismo rara vez contienen.

P.- ¿En qué grado cree usted que el antisemitismo actual está vinculada a la actitud hacia Israel? ¿No le parece que ciertas actitudes hacia Israel por parte de algunas fuerzas de la izquierda tienen implicaciones antisemitas? Dentro de ese capítulo, existe el deseo no sólo de criticar y cambiar la política del gobierno israelí hacia los palestinos, sino de suprimir a Israel como tal, y ello en un mundo donde podrían existir todos los restantes Estados-nación excepto el de Israel. Desde ese punto de vista, ser un judío, y sentir cierta identidad o afinidad común con otros judíos, y por lo tanto generalmente con los judíos de Israel, es contemplado como “ser un sionista", lo cual les resulta tan abominable como ser un racista.

R.- Mucha cosas tienen que ser desglosados sobre ese aspecto. Hay una especie de convergencia fatal de una serie de corrientes históricas en la forma contemporánea de antisionismo.

En principio, el origen (del antisionismo) no es necesariamente antisemita, tiene sus raíces en las luchas entre los miembros de la intelectualidad judía en la Europa oriental de principios del siglo XX. La mayoría de los intelectuales judíos - ¿incluyendo los intelectuales secularizados? - consideró que alguna forma de identidad colectiva formaba parte integrante de la experiencia judía. Esta identidad se fue convirtiendo cada vez más en una definición nacional tras la ruptura de las anteriores agrupaciones imperiales de la colectividad - es decir, el desmoronamiento de los antiguos imperios de los Habsburgo, los Romanov y el prusiano -. Los judíos de la Europa oriental - en oposición a los judíos de la Europa occidental - en gran medida se consideraban a sí mismos como una colectividad, no sólo como miembros de una religión.

Existían distintas formas de esta autoexpresión nacional judía. El sionismo sólo fue una de ellas. Hubo otras, como los judíos que buscaban una autonomía cultural, y el Bund, un movimiento socialista autónomo de los trabajadores judíos, mucho más grande que cualquiera de los restantes movimientos, y que se separó del partido socialdemócrata ruso en los primeros años del siglo XX.

Por otro lado, también había judíos, muchos de ellos miembros de los partidos comunistas, que consideraban la expresión de una identidad judía como una especie de anatema con respecto a lo que yo llamaría sus propias nociones abstractas e ilustradas de la humanidad. Por ejemplo, Trotsky, en una fase previa, se refería al Bund como unos "sionistas mareados". Tenga en cuenta que la crítica en esos momentos del sionismo no tenía nada que ver con Palestina o con la situación de los palestinos, ya que el Bund buscaba exclusivamente una autonomía dentro del imperio ruso, y rechazaba el sionismo. Más bien, la ecuación de Trotsky de “Bund y/o sionismo” implicaba un rechazo a cualquier forma de autoidentificación de la comunidad judía. Trotsky, según mi parecer, cambió de opinión más adelante, pero que su actitud era bastante típica. Las organizaciones comunistas tendían a expresar una muy fuerte oposición a cualquier forma de nacionalismo judío, ya fuera un mero nacionalismo cultural, un nacionalismo político, o el propio sionismo. Esta es una de las cadenas del antisionismo. No es que fuera necesariamente antisemita, sino que rechazaba la autoidentificación colectiva de los judíos en nombre del universalismo abstracto.

Sin embargo, y con bastante frecuencia, esta forma de antisionismo es inconsistente, ya que está dispuesta a conceder la autodeterminación nacional a la mayoría de los pueblos pero no a los judíos. Es en ese punto donde lo que se presenta como un universalismo abstracto se convierte en algo ideológico. Por otra parte, el significado del universalismo abstracto en sí mismo ha variado con el contexto histórico. Después del Holocausto y el establecimiento del Estado de Israel, este universalismo abstracto sirve para encubrir la historia de los judíos en Europa. Esto responde a una muy útil "depuración histórica del pasado" con una doble función: la violencia perpetrada históricamente por los europeos contra los judíos se borra, y al mismo tiempo los horrores del colonialismo europeo se trasladan a los judíos. En estos casos, el universalismo abstracto expresado por muchos antisionistas actuales se ha convertido en una “ideología de legitimación que ayuda a constituir una especie de amnesia” con relación a la larga historia de acciones políticas e ideológicas europeas contra los judíos, mientras que en esencia continúan con dicha historia.

Los judíos vuelven a ser el “objeto singular” de la indignación europea. La solidaridad que la mayoría de los judíos sienten hacia los otros judíos, incluso de Israel, por muy comprensible que sea tras el Holocausto, ahora es denunciada. Esta forma de antisionismo se ha convertido en una de las bases de un programa que trata de erradicar verdaderamente, no solo verbalmente, la actual autodeterminación de los judíos. Converge con algunas formas de nacionalismo árabe, ahora codificado singularmente como progresista.

Otra rama del antisionismo de la izquierda - esta vez profundamente antisemita - apareció en la Unión Soviética, especialmente tras los acontecimientos sucedidos en la Europa del este tras la Segunda Guerra Mundial. Dentro de estos acontecimientos, fue especialmente dramático el caso del juicio de Slansky, cuando la mayoría de los miembros del Comité Central del Partido Comunista de Checoslovaquia fueron juzgados y luego asesinados. Todos los cargos contra ellos fueron básica y clásicamente acusaciones antisemitas: todos los acusados eran desarraigados, eran cosmopolitas y formaban parte de una conspiración mundial genérica. Debido a que la Unión Soviética oficialmente no podía utilizar el lenguaje propio del antisemitismo, comenzó a utilizar la palabra "sionista" para nombrar exactamente lo que los antisemitas suelen decir cuando hablan de los judíos. Esos líderes del PC de Checoslovaquia, que no tenían nada que ver con el sionismo - la mayoría de ellos eran veteranos de la Guerra Civil Española -, fueron fusilados como sionistas.

Esta línea antisemita-antisionista fue exportada al Oriente Medio durante la Guerra Fría, en parte por los servicios de inteligencia de países como Alemania del Este. Así pues, dicha forma de antisemitismo fue introducida en el Oriente Medio, la cual era considerada "legítima" por la izquierda europea, y se la llamó antisionismo.

Su origen no tenía nada que ver con un movimiento en contra de los asentamientos israelíes. Por supuesto, la población árabe de Palestina reaccionó negativamente ante la inmigración judía y se resistió a ella. Eso es muy comprensible. Eso en sí mismo no es ciertamente antisemita. Pero estos aspectos del antisionismo convergieron históricamente.

En cuanto a una tercera forma de antisionismo, se ha producido un cambio en los últimos diez años, comenzando en el propio movimiento palestino en sí, con respecto a la existencia de Israel. Durante años, la mayoría de las organizaciones palestinas se negaron a aceptar la existencia de Israel. Sin embargo, en 1988 la OLP decidió que aceptaría la existencia de Israel. La Segunda Intifada, que comenzó en 2000, fue políticamente muy diferente de la Primera Intifada y conllevó una inversión de dicha decisión.

Creo que eso ha sido un error político fundamental, y creo que es muy notable y lamentable que la izquierda se haya envuelto en dicha actitud y, cada vez más, solicite la abolición de Israel. Sin embargo, hoy en el Oriente Medio hay aproximadamente tantos judíos como palestinos. Cualquier estrategia basada en analogías con situaciones como las de Argelia o Sudáfrica, simplemente no funcionan, tanto por factores demográficos, como por razones políticas e históricas.

¿Por qué la gente de la izquierda no quiere ver la situación real actual, y por el contrario trata de ver similitudes en su resolución (Sudáfrica) cuando esencialmente se trata de un conflicto nacional que se podría solucionar con políticas progresistas? Subsumir el conflicto bajo la rúbrica del colonialismo supone reconocer erróneamente la situación. A diferencia de aquellos que han subsumido e integrado la política progresista con las luchas nacionales, creo que mientras la lucha se centre en la existencia de Israel y en la existencia de Palestina, se neutralizan las luchas progresistas. Las personas que se involucran en la lucha contra la existencia de Israel como si fuera algo progresista están adoptando y apoyando algo reaccionario, redefiniéndolo como progresista.

En la última década ha habido una campaña concertada por algunos palestinos, trasladada a Occidente por la izquierda, para poner la existencia de Israel sobre la mesa. Entre otras cosas, esto tiene el efecto de reforzar a la derecha de Israel.

Entre 1967 y 2000, la izquierda de Israel siempre ha sostenido que lo que los palestinos querían era su autodeterminación, y que la noción de la derecha israelí de que lo que en realidad querían los palestinos era erradicar a Israel sólo era una fantasía. Lamentablemente, esa fantasía, en el 2000, demostró ser no tal fantasía, lo que ha fortalecido inconmensurable a la derecha israelí en sus intentos de impedir el advenimiento de un Estado palestino. La derecha israelí y el irredentismo de ciertos palestinos se refuerzan mutuamente, y la izquierda en Occidente, con su apoyo a lo que considera como el derecho de los palestinos, refuerza a los ultranacionalistas y a los islamistas.

La idea de que a todas las demás naciones exceptuando a los judíos se les debe permitir la autodeterminación nos devuelve a la Unión Soviética. Uno sólo tiene que leer a Stalin sobre la cuestión de las nacionalidades.

P.- Lo curioso acerca de ciertos sectores de la izquierda actual son sus actitudes de cara a Israel, proyectando su imagen como la de un país misterioso y con un poder enorme. Por ejemplo, se suele tomar como axiomático que Israel es la potencia dominante en el Oriente Medio, y a menudo se argumenta que Israel tiene un poder enorme en los círculos gobernantes de EEUU y Gran Bretaña.

R.- Israel está lejos de ser tan poderoso como se afirma. Sin embargo, hay personas como mis colegas actuales y antiguos de la Universidad de Chicago, John Mearsheimer y Stephen Walt, que fuertemente sostenidos por círculos del Reino Unido argumentan que lo único que impulsa a la política estadounidense en el Oriente Próximo es Israel, por mediación del lobby judío. Ellos realizan esta acusación radical en ausencia de cualquier intento serio de analizar la política norteamericana en el Oriente Medio desde 1945, la cual ciertamente no puede ser ciertamente entendida como determinada por Israel. Así, por ejemplo, ellos ignoran por completo la política estadounidense hacia Irán en los últimos 75 años. Los verdaderos pilares de la política norteamericana en Oriente Medio tras la Segunda Guerra Mundial fueron Arabia Saudita e Irán. Eso ha cambiado en los últimos decenios, y los estadounidenses no están seguros de cómo tener garantizado el Golfo Pérsico para sus propósitos. A cambio, tenemos un libro escrito por estos dos académicos en el cual se afirma que la política norteamericana en el Oriente Medio ha sido impulsada principalmente por el lobby judío, sin tomarse la molestia de analizar seriamente las políticas de la Gran Potencia en el Oriente Medio en el siglo XX.

He afirmado en otra parte que este tipo de argumento es antisemita. Esto no tiene nada que ver con las actitudes personales de las personas involucradas, pero ese tipo de enorme poder global que atribuyen a los judíos es típico del pensamiento antisemita moderno.

Más generalmente, está ideología representa lo que defino como la “forma fetichista del anticapitalismo”. Es decir, el poder misterioso del capital, intangible y global, y que controla las naciones y la vida de las personas, y que se atribuye a los judíos. La dominación del capitalismo abstracto se personifica en los judíos. Así pues, el antisemitismo resulta ser una rebelión contra ese capitalismo global y desconocido, tal como son los judíos. Este enfoque también podría ayudar a explicar la difusión del antisemitismo en el Oriente Medio en las últimas dos décadas. Creo que no sería una explicación suficiente apuntar al sufrimiento de los palestinos. Económicamente, el poder del Oriente Medio ha disminuido notablemente en los últimos tres decenios. Sólo el África subsahariana ha ido peor. Y esto ha ocurrido en un momento en que otros países y regiones, designados como parte del Tercer Mundo en los años cincuenta, hoy se están desarrollando rápidamente. Creo que el antisemitismo en el Oriente Medio es actualmente una expresión no sólo del conflicto palestino-israelí, sino también de un sentimiento general de enorme indefensión a la luz de los acontecimientos mundiales.

La derecha de Alemania, hace un siglo, utilizó el dominio global del capital para achacárselo a los judíos y a Gran Bretaña. Ahora la izquierda achaca ese dominio a Israel y a los Estados Unidos. El patrón de pensamiento es el mismo. Ahora tenemos una forma de antisemitismo que, pareciendo ser progresista y "antiimperialista", resulta ser un peligro real para la izquierda.

El racismo es rara vez un peligro para la izquierda. La izquierda tiene que tener cuidado con no ser racista, pero el racismo no es un peligro constante ya que no posee la dimensión emancipatoria aparente de antisemitismo.

P.- ¿La identificación del poder capitalista mundial con los judíos y con Gran Bretaña se remonta a antes de los nazis, a sectores de la izquierda británica en el momento de la guerra de los Boers - cuando se la condenó como una "guerra judía" - y al movimiento populista en los EEUU en el siglo XIX.

R.- Sí, y ese movimiento volverá ahora a los Estados Unidos. El llamado "Tea party", la definida como ala extremista de la derecha, está furiosa con las raíces de la crisis financiera, y ya se han definido con matices antisemitas.

P.- Usted ha sostenido que la URSS y los sistemas similares no eran formas de emancipación del capitalismo, sino que se habían centrado en una forma de capitalismo de Estado. De ello se deduce que la actitud general de la izquierda europea de aliarse con la URSS - a veces muy gravemente - contra los EEUU, resultó autodestructiva. Usted ha indicado paralelismos entre el antiimperialismo que hoy en día preconiza una alianza con el Islam político en la lucha contra el poder de los EEUU, y el antiimperialismo de la vieja Guerra Fría. ¿Cuál cree usted que son las características comunes de esas dos polarizaciones políticas? ¿Y las diferencias?

R.- Las diferencias son mayores que cuando el antiamericanismo estaba vinculado a la promoción de la revolución comunista en Vietnam, Cuba, etcétera. Lo que uno puede pensar de aquel momento, es que más o menos contribuyó a un proyecto emancipatorio. Los Estados Unidos fueron duramente criticados, no solamente porque eran una gran potencia, sino porque también se opusieron al surgimiento de un orden social más progresista. Esta fue la autocomprensión de muchos de los que se solidarizaron con Vietnam o Cuba.

Hoy en día, dudo incluso que las personas que gritan "Todos somos Hezbollah" o "Todos somos Hamas” consideren que esos movimientos representan un orden social emancipador. En el mejor de lo casos, se trataría de una identificación orientalista de los árabes o musulmanes como El Otro, esta vez de manera positiva o afirmativa. Es otro indicio de la impotencia histórica de la izquierda, de su incapacidad para llegar a un imaginario de lo que podría ser un futuro post-capitalista. Al no poseer una visión de un futuro post-capitalista, muchos han sustituido la noción cosificada de la "resistencia" por la de cualquier concepción de transformación. Cualquier cosa que "resiste" a los Estados Unidos se considera positiva. Creo que esto es una forma muy cuestionable de pensamiento.

Incluso en el período anterior - cuando predominaron la solidaridad con Vietnam, Cuba, etcétera -, la división del mundo en dos bandos tuvo consecuencias muy negativas para la izquierda. La izquierda, con demasiada frecuencia, se encontró en la posición de ser el anverso de los nacionalistas occidentales. Así que muchos dentro de la izquierda se convirtieron en los “nacionalistas de la otra parte”. La mayoría de ellos - hay algunas excepciones significativas - fueron muy apologéticos sobre lo que estaba sucediendo en los países comunistas. Su mirada crítica estuvo mitigada. En lugar de desarrollar una forma de internacionalismo que fuera crítico con todas las situaciones existentes, la izquierda se convirtió en “defensores de los de un lado”, en otra versión del “gran juego”.

Esto tuvo efectos desastrosos en las facultades críticas de la izquierda, y no sólo en el caso de los comunistas. Es absurdo que Michel Foucault fuera a Irán y considerara que la revolución de los muláhs poseía algunas dimensiones progresistas.

Una de las cosas que promovió que la visión de dos campos enfrentados fuera tan seductora es que los comunistas en Occidente tendían a ser muy progresistas - eran a menudo gente muy valiente -, gente que sufrió por sus intentos, en espíritu, de crear un mundo más humano y progresista, y tal vez incluso una sociedad socialista. Esas personas fueron completamente instrumentalizadas, pero, debido al carácter doble del comunismo, resultaba muy difícil para algunas de esas personas ver todo esto. Los segmentos socialdemócratas de la izquierda, que se oponían a los comunistas, comprobaron como ellos mismos fueron manipulados y se convirtieron en los ideólogos de la Guerra Fría del liberalismo.

No creo que la izquierda debiera haber estado en ambos lados de la divisoria. Pero también creo que la situación de la izquierda es hoy peor que nunca.

Vía Engage, en Workers' Liberty

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Tuesday, February 28, 2012

La Corte Suprema y la disputa sobre la derogada Ley Tal - Yehuda Shlezinger – Israel Hayom



El miércoles por la mañana, poco después de que la Corte Suprema de Justicia anulara la Ley Tal (que exime a los hombres ultraortodoxos del servicio militar obligatorio), varios periodistas y unas pocas cámaras de televisión se reunieron en un edificio de oficinas de Tel Aviv a la espera del anuncio de un nuevo proyecto de ley, redactado esta vez por los miembros del Israeli Forum for the Promotion of Equal Share of the Burden (Foro israelí para la promoción de un reparto equitativo de la carga), junto con un representante de los alumnos del duodécimo grado, grupos de protesta y otros activistas contrarios a la Ley Tal.

La escena era familiar: la lucha por la ubicación de las cámaras, la presentación de los oradores, los textos repetitivos y sobre todo el cinismo de los medios de comunicación que ha visto y oído todos estos clichés muchas veces antes. Después de un intercambio de palabras y de que el micrófono pasara de un portavoz a otro, el abogado Itai Ben-Horin, que fue el que elevó la causa a la Corte Suprema, pidió añadir una cosa más: "Quiero dirigirme a nuestros hermanos ultraortodoxos: no estamos en contra de ustedes, estamos con ustedes. No hemos renunciado a que se den por vencidos con nosotros".

La Ley Tal es quizás una de las leyes más polémicas y explosivas que el Estado de Israel haya elaborado jamás. No se aplica a un grupo marginal de extremistas delirantes, al estilo de los 300 extremistas de Beit Shemesh o a los que promueven la segregación de las aceras en Mea Shearim. Algunas personas describen esta ley como la raíz misma de la disputa entre la mayoría israelí secular y los ultraortodoxos y el factor determinante en las relaciones conflictivas entre los dos sectores: el desigual reparto de la carga de la defensa de Israel.

La disposición a estudiar la Torah como una profesión (en lugar de servir en el ejército) se inició con el propio establecimiento del Estado, cuando David Ben-Gurion permitió a 400 estudiantes de yeshiva permanecer en las yeshivas (las escuelas religiosas) en lugar de ser reclutados. La Ley Tal, en funcionamiento durante más de una década, es el resultado de una decisión de la Corte Suprema de 1998, que de manera similar a la decisión de esta semana, decidió que el ministro de Defensa no tenía autoridad para conceder una exención en el cumplimiento del servicio militar a los estudiantes de yeshiva.

Con el fin de resolver el problema, el ministro de Defensa, por aquel entonces Ehud Barak, creó el Comité Tal, encabezada por el ex juez de la Corte Suprema Tzvi Tal. En el año 2000, el comité presentó sus recomendaciones, las cuales estipulaban que todo estudiante de yeshiva al llegar a los 22 años de edad tendría un año para decidir si permanecía en la yeshiva o se unía a la fuerza de trabajo. En el caso de que un ultraortodoxo optara por unirse a la fuerza de trabajo, tendría que elegir entre un servicio militar corto (16 meses) y el deber de entrar en la reserva sobre la base de las necesidades del ejército, o alternativamente un año de servicio civil no retribuido con la opción de poder trabajar a la vez. El comité también recomendó la expansión de unidades del ejército específicamente diseñadas para dar cabida a los soldados ultraortodoxos – como la Nahal Haredi - y un seguimiento más detenido de sus participantes.

Las recomendaciones de la Comisión Tal fueron aprobadas como ley, pero varios años después - en el 2005 -, el Estado admitió que la ley no había logrado alcanzar su principal objetivo de alentar a los hombres ultraortodoxos a alistarse. Sólo un puñado de personas optó por el servicio militar. Aproximadamente un año más tarde, el tribunal dictaminó que la ley era ilegítima porque violaba la Ley Básica de Libertad y Dignidad Humana por el daño que se hacía comparativamente con aquellos que sí servían en el ejército. A pesar de todo esto, los jueces decidieron prorrogar la ley durante un año y medio con el fin de permitir su examen, y después se prorrogó por otros cinco años más con el fin de examinar las modificaciones que se habían realizado. Es decir, hasta esta semana, cuando el tribunal dictaminó que la Ley Tal no había podido cambiar el patrón de reclutamiento de los ultraortodoxos, y que era fundamentalmente inequitativa.

La drástica decisión de la Corte Suprema se basa principalmente en las estadísticas. En el fallo, que se extiende por 126 páginas, Beinisch se preguntaba: "¿Se puede decir que en el transcurso de estos nueve años el reclutamiento de 898 haredim (ultraortodoxos), 400 de los cuales finalmente se retiraron, y la participación de otros 1.122 jóvenes en un servicio civil corto, poco claro e indefinida, con la exención por otro lado de 61.877 jóvenes haredim que han recibido sucesivos aplazamientos, constituye la realización de los objetivos de la ley"?

Pero los expertos en el campo de interpretar las estadísticas opinan de manera diferente. "Todo el mundo habla del producto de diez años, pero se equivocan", sostiene Sar Shalom Jerbi, el Director General de la Administración Nacional del Servicio Civil. "La discusión en torno a la ley comenzó en 2002, pero no fue hasta 2008 que comenzó a ser implementada y creada la Administración Nacional del Servicio Civil. Esta administración sólo ha existido desde hace cuatro años, durante el cual se pusieron en marcha los mecanismos no sólo para incrementar la prestación del servicio militar y solicitar posibles empleadores, sino también para dar de alta a casi 2.000 hombres ultraortodoxos. Estamos en medio de un impulso significativo".

Uno de los argumentos más oídos durante esta semana es que realmente cada vez más ultraortodoxos quieren ser reclutados, pero el Estado no está haciendo lo suficiente para ubicarlos en el ejército, y, a veces, les impide alistarse. Así, por ejemplo, hace unos seis meses el gobierno tomó la decisión de rebajar la edad de la exención del servicio a 28 años (desde 30). Esto creó una situación en la que los haredim de treinta años optaron por esperar una exención y no pasar por el servicio civil, para así hacer frente a las dificultades en el hogar familiar. Los funcionarios de la administración del servicio civil dijeron que la decisión dañaba la tasa de reclutamiento.

Dentro de la comunidad ultraortodoxa muchos han deliberado sobre la manera de acercarse a este tema candente. Una cosa que estaba clara para todos es que el próximo 1 de agosto, el día en que expira la ley Tal, no habrá hombres ultraortodoxos que se agolpen masivamente en las oficinas de reclutamiento del ejército a la espera de ser contratados. Incluso el ministro de Asuntos Religiosos Yaakov Margi comentaba esta semana: "Si se habla de la igualdad en la distribución de la carga de la defensa, no hay ningún argumento que pueda convencer al público secular. Según mi visión del mundo religiosa", continuó diciendo, "el estudio de la Torah es una prioridad suprema. Creo que sin estudiantes de la Torah no hay existencia. No voy a disculparme o tratar de embellecerlo, pero en la realidad actual, y teniendo en cuenta el consenso general entre la población israelí, no voy a ser capaz de convencer a cualquier israelí secular de que el estudio de la Torah es muy importante. Yo no tengo ningún argumento convincente para refutar las afirmaciones de desigualdad - de cara a las cosas que se oyen -".

En una entrevista de radio en una emisora religiosa, Margi agregó que "los cambios deben realizarse. La Ley Tal no es un mandamiento entregado a Moisés en el Monte Sinaí. Las elecciones se acercan y las consignas y eslóganes están a la orden del día, y la decisión de la Corte Suprema es la culminación del mandato de la presidente del Tribunal, la cual debería haber sido inteligente y dejar la decisión [sobre la Ley Tal] a los políticos".

Margi conjeturó que este complejo dilema se había resuelto. "El Estado se ha comportado con prudencia durante 60 años y dejó la elección a los ultraortodoxos. Un compromiso se puede encontrar antes de primeros de agosto, y que sea aceptable para el público secular así como para los tribunales. Hay fórmulas que pueden complacer a todos".

Margi pasó a realizar una declaración provocativa a oídos ultraortodoxos: "Yo serví y realicé el servicio de reserva, y mi hijo está inscrito en una academia ultraortodoxa previa al ejército. Todo el mundo conoce las tendencias existentes dentro de la comunidad ultraortodoxa, y es precisamente cuando la gente tiene que ver esta evolución como algo positivo se la comienza a exaltar. Hay rabinos y sabios judíos que saben cómo obligar a sus seguidores a optar por A, B o C. En este caso, por X".

Pero no todo el mundo es tan conciliador como Margi. El fiscal Dov Halbertal, que trabajó como jefe de la oficina el rabino Israel Lau cuando fue el rabino jefe de Israel, y que ahora enseña la ley hebrea - y a menudo es solicitado para entrevistas gracias a su estrecha relación con el muy apreciado rabino Yosef Shalom Elyashiv -, insiste en que el problema no se resolverá.

De acuerdo con Halbertal, los políticos están mintiendo a la sociedad secular. "Hay una completa falta de comprensión acerca de lo que está en juego", nos dice. "El liderazgo político está engañando al público secular. Ellos están diciendo que los ultraortodoxos pueden darse de alta y eso no es cierto. O es una falta de comprensión o es una falta de conocimiento de la ideología ultraortodoxa. Ningún judío verdaderamente devoto se alistará en un ejército ni participará en ningún programa de servicio civil, y punto. Esta es la esencia de la Ultraortodoxia, cualquiera que piense de otra manera simplemente no entiende la Ultraortodoxia. Incluso si todos los magistrados y ministros de defensa trataran de lavarle la cabeza a un estudiante ultraortodoxo, no va a darse de alta. Esa es la verdad, y es por eso que todos los debates en torno a la Ley Tal no tienen sentido y son meras distracciones”.

De acuerdo con Halbertal, "todo el mundo está hablando sobre el hecho de que la Ley Tal proporciona una oportunidad y es una apertura para la integración. Esto es una tontería. Todo el mundo ultraortodoxo se basa en la ética de los estudios de yeshiva. La comunidad ultraortodoxa preferiría vivir en el exilio que alistarse masivamente. Me duele ver como mienten al público secular".

Halbertal agregó que la integración de los ultraortodoxos en el sector público en general era una fantasía. "Cualquier persona que viva fuera de la comunidad no puede tener una lectura precisa de la situación. Esos hombres ultraortodoxos que sí van a los colegios, que realizan el servicio civil y se dan de alta en la Nahal Haredi, son un grupo marginal, tanto en su número como en su carácter. No son los ideólogos, son los refugiados. El ejército y el liderazgo secular ayudan a rehabilitar a esos refugiados de la comunidad ultraortodoxa, y luego engañan al público diciéndole: '3.000 nuevos empleados, 10.000 nuevos estudiantes universitarios'. Estas cifras son insignificantes".

"El público laico resuelve el problema de la población marginal dentro de la comunidad ultraortodoxa. Cualquier que piensa de manera diferente se comporta estúpidamente. Ahora todos los hombres sabios se sentarán a diseñar una despreciable solución de compromiso y dirán que a partir de mañana la realidad va a cambiar. Todo esto sólo sirve para preservar la cobertura política de esos ultraortodoxos que sirven en las fuerzas armadas", continuó diciendo.

Halbertal no ve ninguna solución posible. "La situación tal como es hoy tendrá una duración de años, ningún cambio ideológico podrá tener lugar. En los próximos años no verán ningún cambio o inclusive la resistencia aumentará. Cuanto más grande se vuelva la habitación (para dar cabida a los ultraortodoxos), más fuerte será la resistencia. Yo entiendo la situación de la población secular, pero les están mintiendo y le digo que no hay una solución. El público laico, tiene que entender que hay un problema moral y existencial que no se puede resolver. Debemos aceptar el hecho de que hay dos ideologías separadas que no pueden conciliarse". [N.P.: Habertal, como mano derecha del rabino lituano Yosef Shalom Elyashiv, pertenece al sector inmovilista que teme y denuncia los cambios que están sucediendo dentro del mundo ultraortodoxo, de ahí su posición numantina y separatista, la única que les garantizaría que el mundo haredi no cambie. Su disposición a hablar de “refugiados” en referencia a los crecientes sectores ultraortodoxos que ya no aprueban el marco inmovilista actual, es un claro posicionamiento defensivo ante los cambios que, por supuesto, experimenta el sector ultraortodoxo].

La decisión de la Corte Suprema anulando la ley legislada por el Parlamento provocó un nuevo debate en la disputa milenaria entre los expertos jurídicos sobre el alcance de la autoridad del mencionado tribunal y la cuestión del activismo judicial. Incluso entre los jueces jubilados hay quienes consideran que el tribunal se excedió en su autoridad en este caso.

"El pronóstico es bueno, la Ley Tal debería haber sido anulada. Pero el método es equivocado ", dijo el juez retirado Harán Feinstein, profesor de criminología en la Universidad Bar Ilan. "Con el debido respeto, la Corte Suprema no tiene autoridad para hacer tal cosa. Imagínese si la Knesset fuera a legislar una ley que absolviera a [ex presidente Moshe] Katzav, y que tuviera que ser puesto en libertad [de prisión]. Eso sería una injerencia indebida en la decisión de un poder separado", nos comenta.

Feinstein afirmó además que "el trabajo de un juez es resolver una disputa. Él debe juzgar, no meterse en política". Agregó además que no estaba sorprendido por la decisión sobre la Ley Tal. "Aproximadamente hace un mes, asistí a una reunión de uno de los partidos políticos y allí me lo anunciaron [la anulación de la Ley Tal]. Sería el regalo de despedida de Beinisch (la presidenta de la Corte Suprema). Los jueces saben que está fuera de su jurisdicción, pero ¿cuántos de ellos están dispuestos a renunciar a su autoridad?". Feinstein criticó la afirmación de que la ley era inconstitucional. "¿Qué quiere decir inconstitucional? No tenemos ninguna constitución en Israel. Me parece extraño que estén utilizando esa expresión. Hay una Knesset, que es la fuente y la autoridad".

Por otro lado, el doctor Aviad Hacohen, el decano del Shaarei Mishpat College, afirma que se trata de una vieja percepción que no es habitual en los tribunales israelíes. "El papel del tribunal es la crítica de las leyes. La pregunta es cuándo, en qué casos y en donde está el límite", nos dice. "Decir que el tribunal no puede hacerlo no se corresponde con la realidad en un Estado democrático de cualquier parte del mundo. Mañana, a los judíos no se les permitirá ir al Kotel, o se verán obligados a usar sombreros, y no será posible determinar si es constitucional".

Hacohen se refiere a la situación después del nombramiento del juez Grunis en la presidencia de la Corte Suprema. Él tuvo una opinión minoritaria sobre la Ley Tal y apoyó la extensión de la ley. "Debemos recordar que este no es el fallo de un juez único. Seis jueces dieron la mayoría, y cada uno de ellos añadió una opinión", dice Hacohen. "Pensar que Grunis será designado el presidente de la Corte y que sus decisiones van a cambiar de un extremo a otro no es cierto. La pregunta interesante es lo que la Knesset va a hacer. Tendremos que esperar y ver".

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Saturday, February 25, 2012

El (hipócrita y "equidistante") poder de las cámaras y de la prensa - This Ongoing War


El fotógrafo anónimo


Fotografía de Nasser Ishtayeh

No sabemos mucho de este fotógrafo anónimo, el de la primera fotografía del post. Parece evidente que es un profesional porque lleva un chaleco con el nombre de su ocupación en letras bien grandes, PRESS. Esto lo hace para mantenerlo a salvo en los barrios peligrosos, como por ejemplo en este. Sólo está haciendo su trabajo, junto a una carretera y en un pueblo a pocos kilómetros al sur de Jerusalén. Un momento antes de que la segunda foto de este post fuera tomada por Nasser Ishtayeh (que toma excelentes fotos para varias agencias internacionales), éste fotógrafo anónimo ya estaba de pie y esperando, cámara en ristre, mientras que los jóvenes a su alrededor reunían bloques de cemento y piedras y se preparaban para lanzarlas contra aquellas personas que viajaran en vehículos con placas amarillas. Por que aquí, las placas amarillas equivalen a vehículos israelíes, y las personas que suelen viajar en su interior son, estadística y muy probablemente, judíos.

Sabemos algunas cosas, pero no muchas, acerca de la mujer que viajaba en el coche.

Su nombre es Zahava Weiss. Ella es judía, una maestra de escuela. Está conduciendo el coche de su familia de camino a su casa de Zur Karmei. Ella escribió una nota en hebreo que ha sido traducida al inglés y donde narraba la violenta agresión. Ella no viaja sola en el coche, hay otra mujer, una autoestopista, sentada en el asiento detrás de ella. Esto es así porque en el asiento delantero hay un asiento especial, un arnés que, en circunstancias normales, nos indicaría la existencia de un niño de corta edad, muy posiblemente el hijo de esta mujer. El niño no viajaba en el coche, lo que pudo haberle salvado la vida, al igual que el dispositivo de seguridad (un parabrisas reforzado) permitió que la conductora y la autoestopista salieran ilesas. La mujer se encoge ante los impactos de las piedras y se ve asustada. El contexto más amplio nos dice el por qué.



La misma imagen que la de arriba pero recortada de manera diferente. Y también aparecen de manera diferente todos los personajes. A diferencia de aquella, aquí vemos como el fotógrafo anónimo está de pie al otro lado de la carretera. Y aquí comprendemos como los jóvenes árabes palestinos han estado esperando, con las rocas y piedras preparadas, para atacar a los vehículos y a sus pasajeros, una vez que son capaces de determinar que su placa es de color amarillo y que sus pasajeros son judíos. Esta imagen nos dice más que la versión anterior.

¿Cuál es el titular que proporcionan los redactores de la Associated Press?
Unos palestinos lanzando piedras contra el coche conducido por una mujer israelí en la carretera principal entre Jerusalén y Hebrón, en la aldea cisjordana de Beit Omar, después de una manifestación en solidaridad con el miembro de la Yihad Islámica Jader Adnan, quien ha estado en huelga de hambre durante dos meses (21 de febrero 2012, Nasser Shiyoukhi / Foto AP )
Si bien estas rocas y piedras arrojadas en este día particular en contra de ese vehículo y conductor particular estaban conectadas a una manifestación para éste o aquel agravio árabe palestino, las personas que viven alrededor de Jerusalén, y en especial de Gush Etzion, al sur de la capital, saben que el lanzamiento de piedras o bloques de cemento por parte de los árabes palestinos no siempre tiene una clara conexión con una huelga de hambre o con cualquier otra causa. La violencia dirigida contra los judíos y los israelíes por parte de los árabes de la zona ha sido una constante durante más de un siglo. Es anterior a la "ocupación", a Hamas y a Fatah, es anterior al Estado de Israel. Y en este punto en particular, y en este pueblo llamado Beit Ummar, resulta muy frecuente.

La dimensión más preocupante de todo esto, para nosotros, es el papel de los fotógrafos. En un determinado momento, su presencia no es sólo el cumplimiento de su obligación profesional. se convierte en colaboración e inspiración, ya que no cubren lo que está sucediendo sino que están allí, ex profeso, a la espera de que suceda.

This Ongoing War: aquí y sobre todo aquí

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Si Israel ataca a Irán, se deberá a que Obama no cumplió con su labor (detener a Irán) – Ari Shavit - Haaretz







El primer ministro israelí Benjamin Netanyahu se ha ocupado principalmente de tres cosas en los últimos tres años: Irán, Irán e Irán.

En el primer caso, Netanyahu trató de asegurar que Irán estuviera en la cima de la agenda internacional. Aunque nuestro primer ministro no lo diga en voz alta, él es profundamente desdeñoso con respecto a sus predecesores por pasar tanto tiempo dedicados a la cuestión palestina, mientras dejaban de lado la cuestión iraní.

Netanyahu ha logrado revertir el orden de la agenda, y ha conseguido que las centrifugadoras de Natanz sean la principal preocupación del mundo occidental. Con la generosa ayuda de presidente francés Nicolas Sarkozy, el primer ministro británico David Cameron y varios líderes árabes, ha logrado convencer a la comunidad internacional de que la cuestión iraní es de suma importancia. En Tokio, Pekín, Moscú, Berlín, París, Londres y Washington, todo el mundo se enfrenta ahora a lo que Netanyahu se ha dedicado durante una década. Y el mundo diplomático está conteniendo la respiración: ¿Atacará Israel o no lo hará? ¿Será Irán nuclear o no lo será? ¿Habrá una guerra entre Israel e Irán que inflamará a todo el Oriente Medio?

En el segundo caso, Netanyahu se aseguró de que la amenaza iraní encabezaría la agenda nacional. Hace diez años todavía estábamos discutiendo sobre la paz. Hace cinco años estamos discutiendo acerca de la división de la tierra – sobre los asentamientos permanentes, sobre una solución provisional, sobre la separación, sobre la convergencia, y temas similares -, pero hoy en día, el único problema diplomático y de seguridad del que la gente habla durante la noche de los viernes es la cuestión iraní. Nada bueno está pasando en el Oriente Medio. Mientras la bomba chiíta proyecte una sombra sobre todos nosotros, no habrá ningún avance diplomático.

En el tercer caso, Netanyahu se ha ocupado de reforzar el edificio y la capacidad de Israel para hacer frente a la amenaza iraní. Netanyahu cree que hasta que él asumió el cargo, Israel no se había preparado adecuadamente para enfrentarse a los bunkers iraníes forrados de cemento. Tanto Ariel Sharon como Ehud Olmert se sentían cómodos creyendo que una "mano invisible" resolvería el problema. Pero la mano invisible no hizo tal cosa.

Sí, científicos iraníes han sido asesinados y centrifugadoras iraníes han explotado, pero a cada momento Irán tenía más material fisionable que en el momento anterior. Una línea roja se cruzó, y luego otra y otra. Por lo tanto, la preocupación principal de nuestro primer ministro a lo largo de los últimos años ha sido afilar la espada de Israel. Él ha conseguido que todo el mundo esté realmente preocupado de que esa espada pueda desenvainarse.

Hace unos años, Netanyahu mantuvo un debate en profundidad con el experto en el Oriente Medio Bernard Lewis. Al final de la charla estaba convencido de que si los ayatolas obtenían armas nucleares las usarían. Desde ese día, Netanyahu parece convencido de que estamos viviendo una repetición de la década de 1930.

Él no ha olvidado por un momento que esos líderes que tanto admiramos hoy en día, Franklin D. Roosevelt y Winston Churchill, no movieron un solo dedo para salvar a los judíos europeos durante el Holocausto. Netanyahu está convencido de que el presidente de los EEUU Barack Obama no moverá un solo dedo para salvar a los judíos de Israel. Así que únicamente cree en la espada de Israel, considerándola como una expresión profunda y la última defensa de la revolución sionista.

A partir de ahora, la opción militar está demostrando ser un éxito diplomático. Ella consiguió sacudir a la comunidad internacional de su apatía y realizó una contribución definitiva para el endurecimiento del asedio diplomático y económico a Irán. Pero el tiempo para jugar a los juegos diplomáticas con la amenaza militar está llegando a su fin. Hay un límite con respecto a cuentas veces puedes gritar que viene el lobo. Hay un punto en el que la política de retención se agota, y ese es un momento muy peligroso, porque de repente la opción militar se convierte en una opción real.

La reunión que tendrán Netanyahu y Obama dentro de dos semanas será definitiva. Si el presidente de EEUU quiere evitar un desastre, debe dar a Netanyahu férreas garantías de que Estados Unidos va a detener a Irán y hará todo lo necesario para ello, a cualquier precio, después de las elecciones de 2012. Si Obama no lo hace, obligará a Netanyahu a actuar antes de las elecciones de 2012.

La responsabilidad moral por lo que puede suceder no se encuentra en los herederos de Haim Weizmann y David Ben-Gurion. La responsabilidad moral se depositará en el hombre que está sentado en la silla que alguna vez fue de Franklin D. Roosevelt.

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Con el tiempo, todos los seres humanos serán refugiados de Palestina - Daniel Pipes


Robert Capa, inmigrantes judíos en el campo de absorción de Shaar Ha'aliya, Haifa - Magnum Photos.

(Hoy, en Bobelia, en el suplemento cultural del Global, aparece una reseña de uno de esos típicos y tópicos literatos de la izquierda del país del buen rollito sobre un libro de memorias o recuerdos del famoso poeta palestino M.Darwish. Obviamente, la reseña responde a lo previsible, habla de la expulsión de palestinos - y también de como algunos de ellos, como la familia de Darwish, pudo regresar a Galilea -, de Sabra y Chatila, cómo no, e inclusive de una "limpieza étnica" en Gaza (¿la de los colonos judíos?). Pero lo surrealista es la foto de apoyo, que se titula ambiguamente "desplazados en Haifa en 1950", y que teniendo en cuenta el contenido de la reseña se podría pensar que hace referencia a los refugiados palestinos. Pues no, las personas que aparecen son inmigrantes judíos llegados a Israel en 1950, al campo de absorción de Shaar Ha'aliya. Véanlo aquí)

De todos los temas que impulsan el conflicto árabe-israelí, el más central, primario, duradero, emocional, complejo y maligno, es la situación de esas personas conocidas como los refugiados palestinos.

Los orígenes de este caso único en el mundo, observa Nitza Nachmias, de la Universidad de Tel Aviv, se remonta al Conde Folke Bernadotte, el mediador del Consejo de Seguridad de las Naciones Unidas. Al referirse a los árabes que huyeron del mandato británico de Palestina, argumentó en 1948 que la ONU tenía una "responsabilidad en el alivio de su situación" ya que fue una decisión de la ONU, el establecimiento de Israel - es decir, la guerra civil desatada por las organizaciones árabes palestinas opuestas a dicha resolución y la invasión posterior de los ejércitos de varios países árabes - lo que finalmente dio lugar a los refugiados. Sin embargo, ese inexacto punto de vista aún se mantiene vivo y vigoroso, y ayuda a explicar por qué la ONU dedica una atención exclusiva a los refugiados palestinos en espera de su propio estado.

Fiel a la herencia de Bernadotte, la ONU estableció una serie de instituciones especiales dedicadas exclusivamente a los refugiados palestinos. De éstas, el organismo de Socorro y de Obras Públicas para los Refugiados de Palestina de las Naciones Unidas (UNRWA), fundada en 1949, fue las más importante. Esta es una organización dedicada exclusivamente a hacer frente a las necesidades un pueblo específico (la Comisión de las Naciones Unidas para los Refugiados se ocupa de todos los demás refugiados, los "no palestinos") y es el mayor organismo de las Naciones Unidas en términos de personal.

La UNRWA, aparentemente, define su marco con gran especificidad: "Los refugiados palestinos son personas cuyo lugar de residencia habitual era Palestina entre junio de 1946 y mayo de 1948, que perdieron sus casas y sus medios de subsistencia como resultado del conflicto árabe-israelí de 1948". Por supuesto, el número de estos refugiados (que inicialmente incluía a algunos judíos) ha disminuido mucho en los últimos 64 años. Aceptando la (exagerada) cifra de la propia UNRWA ascendía a 750.000 refugiados originales de Palestina, de los cuales alrededor de 150.000 personas aún viven.

El personal de la UNRWA ha dado tres pasos importantes durante los últimos años para ampliar la definición de "refugiados palestinos". En primer lugar, y contrariamente a la práctica universal, permitió que continuara el estatuto de refugiado para todos aquellos que se convirtieron en ciudadanos de un Estado árabe (en Jordania, en particular). En segundo lugar, en una decisión poco subrayada, tomó la decisión en 1965 de extender la definición de "refugiado de Palestina" a los descendientes de aquellos refugiados originales masculinos, un cambio que permite únicamente a los refugiados de Palestina transmitir su condición de refugiado a las generaciones posteriores. El gobierno de los EEUU, el mayor donante de la agencia, protestó sólo ligeramente ante este cambio trascendental. La Asamblea General de Naciones Unidas la hizo suya en 1982, por lo que ahora la definición de refugiado de Palestina incluye oficialmente a "los descendientes de los refugiados palestinos masculinos, incluidos los niños adoptados legalmente". En tercer lugar, en 1967 la UNRWA añadió también a esa categoría a los refugiados de la Guerra de los Seis Días, que hoy representan alrededor de un quinto del total de los refugiados palestinos.

Estos cambios tuvieron resultados dramáticos. En contraste con todas las otras poblaciones de refugiados, cuyo número disminuye cuando la gente se asiente o fallece, la población de refugiados palestinos se ha multiplicado con el tiempo. La propia UNRWA reconoce este extraño fenómeno: "Cuando la Agencia comenzó a trabajar en 1950, estaba respondiendo a las necesidades de los cerca de 750.000 refugiados palestinos. Hoy en día, hay 5 millones de refugiados palestinos que tienen derecho a servicios de la UNRWA". Además, según James G. Lindsay, un ex abogado general de la UNRWA, en la propia definición de la UNRWA, esa cifra de 5 millones representa solamente a "la mitad de los potencialmente elegibles para el estatuto de refugiado de Palestina".

En otras palabras, en lugar de disminuir su número y ser ahora solamente 1/5 de su cifra original, tal como era lógico esperar tras transcurrir seis décadas, la UNRWA ha multiplicado la población de refugiados original por 7. Esa cifra aún podría crecer más rápido debido al creciente sentimiento de que las mujeres refugiadas también deberían poder transmitir su condición de refugiada. Incluso cuando en los próximos 40 años el último refugiado palestino original o real haya fallecido, los pseudo-refugiados seguirán proliferando. Así la categoría de "refugiado de Palestina" se incrementará de manera indefinida y continuada. Dicho de otra manera, y tal como Steven J. Rosen observaba, "con las normas de la UNRWA, llegará un tiempo en que todos los seres humanos serán refugiados de Palestina".

Se la condición de refugiado de Palestina puede ser justa, esta expansión infinita apenas preocupa. Pero la verdad es que esta situación tiene unas consecuencias destructivas para ambas partes: para Israel, que sufre los estragos de una categoría de personas cuyas vidas se truncan y se distorsionan con el sueño imposible de un regreso a la casa de sus bisabuelos, y para los "refugiados" en sí mismos, cuya situación implica una cultura de dependencia, de agravios, de rabia y de futilidad.

Todos los otros refugiados de la Segunda Guerra Mundial (finalizada tres años antes del conflicto árabe-israelí) - y del conflicto India-Pakistán de 1947 -, incluyendo a mis propios padres, se han asentado y continuado con sus vidas hace ya mucho tiempo, mientras, la condición de refugiado de Palestina ya se extiende demasiado tiempo y debe ser reducida a los refugiados reales y originales antes de que cause más daños.

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Friday, February 24, 2012

El silencio de Occidente y el destino de los Fogel de este mundo - Giulio Meotti - Ynet



Hace un año la familia Fogel fue sacrificada en Itamar: el padre, la madre y tres de sus hijos fueron asesinados durante una noche de horror. Esa noche, una de las hijas de la familia que había estado en casa de unas amigas hasta casi la medianoche, cerca de Itamar, volvió a su hogar, un pequeño asentamiento donde viven unas 100 familias. Cuando ella llegó a su casa nadie le respondió. Entró en la casa con un vecino y vio a su padre, a su madre y a tres de sus hermanos (de 11 y 3 años respectivamente, y el menor de tres meses de edad) con sus gargantas cortadas.

Sin embargo, un año después de ese múltiple y horroroso asesinato, todo esos que dicen deplorar la violencia entre ambas partes de la ecuación Israel y Palestina, se han
mantenido completamente en silencio sobre la masacre de Itamar. No han existido palabras de condena por el macabro asesinato de esos niños inocentes por parte de los grupos de derechos humanos y las ONG altruistas.

En Itamar, la dieta diaria de demonización de los colonos tuvo finalmente el efecto deseado. Matar a un "demonio" o a los hijos de los "monstruos" no es igual que quitarle la vida a otro ser humano. Los ciudadanos que viven en los asentamientos de Judea y Samaria han sido llamados "sanguijuelas", "serpientes" y "parásitos".

En plena Segunda Intifada, cuando los propios estudiantes universitarios israelíes estaban siendo masacrados en los autobuses y en los restaurantes, el emérito profesor de la Universidad Hebrea, Zeev Sternhell, declaraba que "los palestinos harían bien si concentrarán su lucha (es decir, su violencia) contra los asentamientos y los colonos [N.P: en lugar de practicarla dentro de las denominadas líneas de 1967, territorio que según creían las bellas almas israelíes, los palestinos respetarían, tal como luego pudieron comprobarlo]". Tal como sucedió en Itamar.

En el 2001, después de que unos árabes golpearan sádicamente hasta el asesinato los cráneos de dos "hijos de los colonos" en Tekoa, el psiquiatra israelí Ruhama Marton declaraba que "los colonos crean pequeños monstruos". Mientras tanto, Moshe Zimmerman, también un profesor de la Universidad Hebrea, calificaba a los hijos de los colonos como Hitlerjugend.

Itamar también significa que ningún argumento racional puede ser utilizado para disfrazar y disculpar una ideología obsesivamente dedicada a la destrucción de los judíos. La oscuridad y los ojos brillantes de los terroristas de Itamar nos hablan de su deseo de que el Mediterráneo se tiña con sangre judía. Es por esto que no es de extrañar que, durante un reciente programa transmitido por la televisión palestina, la tía de uno de los asesinos de Fogel se refiriera a él como un "héroe" y una "leyenda".

Esa familiar llegó a leer un poema que había escrito en honor de los asesinos, mientras la madre de Hakim Awad, uno de los asesinos de Itamar, enviaba todo su cariño a su hijo y se jactaba con orgullo de que él hubiera sido el autor de la masacre de Itamar. En este contexto, hay que tener en cuenta que la televisión de la Autoridad Palestina también es financiada por la Unión Europea, y que a menudo se muestra su bandera azul durante sus transmisiones.

Sin embargo, hay algo aún más horrible que el odio sádico de Awad: la complacencia occidental. En los últimos años hemos visto un montón de películas repletas de sacarina sobre como unos niños judíos con sus pijamas a rayas eran asesinados en los campos de la muerte, sin embargo, esa misma opinión pública occidental, tan receptiva a esas historias de ficción, reaccionó con indiferencia ante las imágenes del bebé de los Fogel y de sus hermanos degollados por los terroristas.

Para la actual opinión pública occidental, los hijos de los Fogel, incluido ese bebé de tres meses decapitado, eran menos humanos que las víctimas árabes, y por tanto menos merecedores de la indignación occidental ante su asesinato. Los "hijos de los colonos" son invisibles, como lo fueron las ciudades del norte de Israel durante la década de 1970 cuando los terroristas de Yasser Arafat asesinaron a niños y bebés israelíes en Ma’alot, Kiryat Shmona, Misgav Am y Avivim.

¿Quién de entre ellos conoce o recuerda los nombres de Shalhevet Pass, de los Hatuels y de los Shabos? ¿O el de Danielle Shefi, de Adora, que fue asesinada por los terroristas mientras estaba jugando en el dormitorio de sus padres? ¿Quién recuerda el nombre de Shaked Avraham, una niña de siete meses de edad, de Negohot, que fue asesinada por un terrorista que se infiltró en dicha comunidad mientras los residentes estaban celebrando Rosh Hashaná, el Año Nuevo judío? Shaked acababa de comenzar a caminar en el momento de su asesinato.

La masacre de Itamar ya ha sido justificada, y es que la "ira" de sus autores está plenamente justificada a los ojos internacionales. El presidente de la ANP, Mahmoud Abbas, ya ha repetido en multitud de ocasiones que "nunca permitirá que un solo israelí viva entre nosotros en tierra palestina". Tal futuro estado palestino sería el primero en el mundo en prohibir oficialmente la presencia de judíos desde que la Alemania nazi buscaba un país libre de judíos.

Que un movimiento árabe “moderado” diga que la presencia de judíos es un obstáculo para la paz es una cosa, pero otra muy distinta es, al menos para ese mundo occidental que se quiere liberal e ilustrada, hacer repetidos llamamientos para hacer efectiva esa total exclusión.

Y esta es la verdadera razón de por qué la masacre de Itamar no causó ningún escándalo mundial. Y es que en este mundo surrealista en que vivimos, el acto de irrumpir en un hogar judío y cortar la garganta a unos niños debería generar indignación moral y religiosa. Añadan ahora todo esos intentos de repetir dichos actos asesinos y uno podría pensar que provocaría un escándalo internacional. Sin embargo, en el mundo en que vivimos, Itamar fue sólo una nota al pie de página. El Vaticano, por ejemplo, no hizo ninguna referencia a la masacre de Itamar, ni tampoco UNICEF elevó su voz contra la masacre de inocentes niños judíos.

Es más, los medios de comunicación posteriormente fabricaron y proporcionaron la debida justificación: dado que sus padres eran colonos, y sus hijos eran “niños o bebés colonos”, atrajeron sobre si mismos la violencia y el crimen. De hecho, después de esta especie de deporte que se consuma con la matanza de "colonos", todos pudimos leer el mismo comentario en los medios de comunicación: “si los judíos no hubieran estado allí, no habrían sido asesinados” [N.P.: es decir, y en versión retroactiva, si los judíos alemanes, polacos, húngaros, rusos, checos, rumanos, griegos... no hubieran estado allí, en Europa, durante la Segunda Guerra mundial, no habría habido Holocausto].

En resumen, si Israel hubiera adoptado seriamente ese enfoque preconizado por los medias occidentales, tendría que desmantelar el Estado de Israel.

No obstante, es difícil no tener la sensación de que si se hubieran producido ataques y matanzas similares en, por ejemplo, Londres o París, en lugar de un asentamiento religioso de Samaria, la reacción habría sido “algo diferente”.

El escritor holandés Leon de Winter lo dijo muy bien: "El antisemitismo es Salonfähig una vez más", con la palabra alemana que significa “socialmente aceptable”. Hoy en día, ninguna otra conclusión se puede extraer. Cuando la muerte de inocentes judíos es tan abiertamente asumida y disculpada, es porque la vida de los judíos vuelve nuevamente a tener muy poco valor. Esta es la lección más importante de Itamar: el "mundo civilizado" se está reconciliando con la perspectiva, o con la posibilidad, de una nueva Shoah.

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¿Por qué discutir sobre los autobuses en Shabbat? - Elad Yana – Israel Hayom


Olivier Fitoussi: Un autobús de Jerusalén, unos haredim y el beso de unos adolescentes

Aunque he nacido y vivo en Tel Aviv, hago un esfuerzo para observar las mitzvot. Puedo usar la kipá casi todo el tiempo, y en Shabbat me pueden encontrar con una camisa blanca paseando por el bulevar Ben-Gurion de camino a una serie de sinagogas llenas de gente joven orando en este día santo.

A lo largo de mi camino, paso ante uno o dos cafés que están abiertos por negocios y llenos de clientes. A mí se me hace difícil entender cómo pueden vivir en un mundo donde no se deja de trabajar ni un día a la semana, y ellos no entienden cómo puedo vivir en un mundo anticuado que me lleva de vuelta a unos 1.000 años atrás y a ese mismo bendito día, semana tras semana. Intercambiamos miradas de respeto mutuo, y cada uno sigue con su propio y especial día. No hay intercambio de palabras en este diálogo.

Cada uno vive su propia vida, y yo no puedo expresar verdaderamente la sensación de calma y disfrute personal derivados del respeto del Shabbat, ya que se trata simplemente de una cuestión personal y de un estilo de vida.

Todos lo hemos llevado bien hasta hoy, cuando se anuncia un cambio en el status quo de Tel Aviv. El Shabbat también existe para otro tipo de público: hay lugares de ocio, de negocios y medios de transporte, cada uno abierto o cerrado, dependiendo de las creencias personales del propietario.

No hay ninguna coerción real en Tel Aviv. Hay mini-buses que transportan a la gente de un lugar a otro, también en sábado, y es la prerrogativa que deben tener aquellos que quieren vivir en un país democrático. Pero como también hay personas que piensan que el Shabbat debe ser respetado, las guerras de palabras entran en erupción y se convierten en acciones, con lo que cada lado se pone de pie y en voz alta se lamenta de, o bien de perder sus libertades, o bien su día de descanso. Y al igual que en cualquier otra guerra, aquí no hay verdaderos vencedores.

En Shabbat me gusta visitar a unos amigos que también observan las mitzvot (yo uso esas palabras para evitar el ambiguo término "religioso"), y una de esas mitzvá es atender a los huéspedes. Lo que tiene de especial la comida de mis anfitriones en Shabbat es que siempre invitan a un tipo de huéspedes que el rabino Kook habría denominado del tipo "liberados" (no "seculares", ya que señalar a alguien así sería catalogarlo de “totalmente secular”, sin nada "santo", lo que bordearía las fronteras de una estúpida insensibilidad). Y así, durante cada una de estas comidas, diferentes personas se exponen al aura única del Shabbat, y más y más gente entiende la idea especial que está detrás del hecho de tener un día a la semana donde se puede desconectar de la vida cotidiana y se entra en un ambiente cálido, el del calor del espacio familiar.

No es cuestión comenzar a discutir sobre si los autobuses pueden o deben cumplir con su cometido también en Shabbat en una gran ciudad. Si su corazón así lo desea, súbase al de la línea Nº 5 y vaya a la playa este sábado.

Pero tengo otra sugerencia para aquellos que insisten en cambiar el carácter del Shabbat: si ustedes tienen ese estado de ánimo que les invita a intentar o desear algo diferente, vayan a la casa de un amigo religioso para experimentar una comida en Shabbat. De repente, la importancia de poder utilizar el autobús en Shabbat la verán de una manera diferente.

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Thursday, February 23, 2012

Los 14 hechos más importantes que siempre se olvida comunicar acerca de la aliyá - Neil Lazarus - Times of Israel



Ls Agencia Judía y la Nefesh B'Nefesh tratan de atraer a los judíos desperdigados por el mundo para que hagan aliyá con toda una lista de promesas y la retórica habitual.

Ahora, por vez primera, el Times de Israel y AwesomeSeminars presentan "Los 14 hechos más importantes que siempre se olvida comunicar acerca de la aliyá",

Hecho nº 1: Sus hijos serán israelíes. Un pequeño pero muy importante detalle. No sólo serán la primera generación de sabras de la familia, sino que se reirán de vuestro hebreo, les corregirán la gramática y se asombrarán cuando ustedes les exijan que utilicen palabras como "por favor" y "gracias".

Hecho nº 2: Dentro de cinco años, su hebreo no habrá mejorado mucho, pero su inglés puede haber empeorado. Usted no será capaz de hablar cualquier idioma correctamente antes de las 8.30 horas. Una pista: invertir en un buen corrector ortográfico.

Hecho nº 3: Si usted es inglés, sudafricano, australiano o solamente tiene sobrepeso, será considerado por los israelíes como un americano. Hice aliyá desde Inglaterra para convertirme en un americano o en un "anglo".

Hecho nº 4: Olvídese de los ulpán. Los israelíes hablarán en inglés con usted.

Hecho nº 5: El hebreo no suena bien cuando se habla con acento inglés.

Hecho nº 6: Dentro de cinco años no será capaz de esperar tranquilamente en una fila. Sus codos comenzarán a tener una utilizada que antes ni sospechaba.

Hecho nº 7: Ustedes mirarán su extracto bancario para verificar cuanto dinero ya no tienen en su cuenta. Cuanto más grande sea el descubierto, mayor éxito habrá tenido vuestra aliyá. La afirmación de que "el medio más seguro de conseguir una pequeña fortuna en Israel es venir ya con una", será menos divertida en tanto que sumidero de la realidad.

Hecho nº 8: Si hacen su aliyá en la veintena, tendrán un sinfín de amigos que aparecerán por su casa procedentes del extranjero, después de que haya descubierto ese alojamiento tan económico para lo que se estila en Israel. Dentro de diez años se habrán olvidado de usted. Búsquelos en el Hotel David Citadel, los encontrará allí.

Hecho nº 9: Los coches están gravados en un 100%, el chocolate de Cadbury, simplemente, no es el mismo en Israel, y los EastEnders llegan con dos semanas de retraso que en Gran Bretaña (Los americanos me lo recuerdan al 100%),

Hecho nº 10: Va a utilizar sandalias durante cinco años, sintiéndose como una combinación de sabra y de Jesús, sólo para terminar dándose cuenta de que hay opciones más cómodas.

Hecho nº 11: las noticias de otros países se convierten en vanas (en comparación).

Hecho nº 12: En los próximos cinco años dirá "Tut" en lugar de "No", y conducirá de una manera que le sorprenderá.

Hecho nº 13: Gritará a algún policía de tráfico. Se lo prometo, lo hará.

Hecho nº 14: A pesar de todo lo anterior, sus hijos serán judíos y se sentirán orgullosos. Andará por los mismos caminos que transitaron alguna vez los profetas y los reyes judíos. Además, celebrará las fiestas judías y paseará por unas calles que llevan el nombre de personalidades mega-judías - nada de santos -. Usted se habrá convertido en una parte de la historia judía tal como aquí se desarrolle, y como israelí será todo un judío, no un judío de la Diáspora [N.P.: juego de palabras entre "be a Jew — not Jewish"].

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El judaísmo en el New York Times - Big Eyes (Ashley Rindsberg) - JPostBlog



El New York Times estrena nueva jefa de oficina de Jerusalén, Jodi Rudoren, quien "se metió en su nuevo papel" esta misma semana – aunque quizás lo más acertado sería decir que se estrelló - tuiteando públicamente con un par de entradas y salidas en web muy críticas con Israel, diciendo de uno de sus interlocutores que solamente había "oído cosas buenas de él". La indignación, el pánico y las discusiones ganaron muchos puntos afectando al control de daños, como cualquier observador de Israel relacionado con los medios de comunicación debería haber supuesto.

Dejando a un lado los detalles específicos de este incidente, me vino a la mente el auténtico trasfondo del affaire Rudoren, que no se refiere tanto a ella como periodista, sino como judía. En sí, el hecho de que ella sea judía no significa nada. Pero teniendo en cuenta que su predecesor, Ethan Bronner, y la predecesor de éste, Deborah Sontag, también eran judíos, una piensa que la cuestión que debería plantearse es esta: ¿Por qué el New York Times siempre envía a periodistas judíos a la cabeza de su oficina central en el Estado judío?

Después de todo, el New York Times no siempre envía a estadounidenses de origen ruso a su oficina de Moscú (donde Ellen Barry es la jefa) o americanos de origen mexicano para dirigir la oficina de México DF (dirigida por Randal Archibold, quien, sobre la base de su nombre, me atrevo a adivinar que no es de ascendencia mexicana). Es por esto que... ¿por qué el New York Times ha enviado periodistas judíos al frente de su oficina de Jerusalén al menos durante los últimos 15 años?

Para responder a esta pregunta, ustedes tienen que entender la propia “historia o relación” del New York Times con el judaísmo. El primer miembro de la familia propietaria del periódico, la familia Ochs, fue un judío descendiente de una familia judeo-alemana. Al igual que otros muchos judíos alemanes, después de la Haskalá (la "Ilustración" judía) y la emancipación de los judíos en Alemania, tanto los Ochs como los Sulzberger provenían de familias asimiladas.

Adolph Ochs, que compró al entonces desfalleciente diario en 1896, se casó con la hija del más importante representante americano del Judaísmo de la Reforma. Su única hija se casó con Arthur Hays Sulzberger, quien más tarde dirigió el diario, y dio su nombre y su legado al editor actual del periódico.

Tanto Ochs como Sulzberger suscribían una forma de judaísmo denominada Judaísmo de la Reforma Clásico, el cual abrazaba el judaísmo como una forma de culto, y con vehemencia sostenía que los judíos no eran una nación.

Para los miembros del Judaísmo de la Reforma Clásico, el judaísmo se manifestaba en la sinagoga, no fuera de ella. Mientras en el mundo, en el exterior, un hombre no era un judío, sino por ejemplo un americano (en este caso), éste únicamente se convertía en un judío cuando oraba en una sinagoga en lugar de una iglesia.

¿Qué significaba este punto de vista con respecto a Israel?

"Estados Unidos es nuestra Sión. Aquí, en el hogar de la libertad religiosa, hemos sido ayudados a fundar esta nueva Sión, la materialización de los principios establecidos en la antigua (Sión)", así reza una resolución de la Unión de Congregaciones Hebreas Americanas, uno los pilares del movimiento del Judaísmo Reformista Clásico.

El clan Ochs-Sulzberger abrazó este punto de vista “de manera vociferante”, y el gran editor del NYTimes, Arthur Sulzberger, manifestando su temor a ser "criticado si nombraba a un judío como editor, ya que la propiedad ya estaba en manos de judíos", como se afirma en un libro sobre la historia del NYTimes que revisa sus políticas desde 1999. Sulzberger fue tan lejos como para prohibir el uso de la palabra "judío" (si tenía connotaciones o denotaba especialmente el carácter de pueblo o nación), excepto cuando fuera absolutamente necesario, tal como lo relataba Laurel Leff en un artículo sobre la historia judía americana publicado en 2000.

Entonces, ¿cómo explica este hecho con la aparente decisión del NYTimes de seleccionar a periodistas judíos para la jefatura de su oficina en Jerusalén?

En la elección de estos periodistas judíos para la oficina de Jerusalén, el NYTimes subraya la creencia más importante y fundamental de la familia propietaria con relación al judaísmo: que una persona "sólo puede ser individualmente judía" – no como miembro de un pueblo judío -; que la judeidad no determina nada – la herencia, la tradición, la cultura -; y que solo determina el hecho de ser judío la predilección personal. Así pues, la selección de los periodistas "de origen judío" no sólo afirma la creencia de que los judíos “no son diferentes", sino que tampoco “lo pueden ser”.

Es su impulso por hacer desaparecer al judaísmo de la familia, el deseo se consumó finalmente cuando el padre del editor actual, "Punch" Sulzberger, se convirtió a la Iglesia Episcopal. Pero además existía mucho más que eso, un rechazo expreso y categórico a la característica más sobresaliente del pueblo judío: la elección y la singularidad. (Y teniendo en cuenta esto, podríamos entender las actitudes y puntos de vista del NYTimes de los Sulzberger con respecto a la legitimidad de Israel como Estado).

Es una ironía, una especie de paradoja personal, que sólo una división interna tan profunda podría producir. Pero en la historia de los judíos, y especialmente en la de los judíos alemanes, esto no resulta de ninguna manera poco frecuente: su propio deseo personal de “ejemplaridad” choca con su deseo de mantener la cabeza hacia abajo (un perfil bajo), para así mezclarse y no singularizarse, hasta casi desaparecer [N.P.: Por ejemplo, Schlomo Sand e Ilan Pappe son de origen judeo-alemán].

Judith Sulzberger, la tía del actual editor del NYTimes Arthur Ochs Sulzberger Jr., e hija de Arthur Sulzberger (el que quería mantener la palabra "judío" fuera del diario) una vez dijo que su padre "probablemente deseaba que cuanto antes dejaramos de ser judíos".

Y así, su hijo y ahora su nieto, han acatado rápidamente ese deseo de evitar que sus periodistas sean identificados por su judeidad. Y para demostrarlo, envían a periodistas de origen judío al Estado judío para que informen de una manera muy poco judía.

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Wednesday, February 22, 2012

Enemigos, una historia inventada - Hasan Afzal - Harry's Place



Siempre he pensado que los editoriales y los artículos de opinión del Haaretz son la prueba, si ustedes requieren algo más que los estudios empíricos, de que Israel es una democracia. El desprecio vil que la mayoría de sus columnistas y escritores de centro-izquierda y de izquierdas expresan hacía el Israel actual es un verdadero tributo a la piedra angular de cualquier sociedad civilizada: la libertad de expresión.

La noticia de que ocho niños palestinos han fallecido a causa de un accidente de autobús es una tragedia para cualquier persona decente. Una triste pérdida de vidas que se debe a las condiciones adversas de conducción del vehículo.

Pero Gideon Levy [N.P.: el profeta preferido de la izquierda israelí y de gente como Mario Vargas Llosa cuando dice ser de izquierdas], en lugar de compartir la tragedia acontecida ese día, observó que era una oportunidad de oro para mirar en su bola de cristal. Todo el artículo de Levy es una condena crasa de una supuesta reacción generalizada de la sociedad israelí ante mencionado accidente de autobús.

En lo que más bien parece propio de las habilidades exploradoras de un adolescente, Levy se sumerge entre los más locos comentarios que aparecen en Facebook y Twitter con motivo del mencionado accidente, y todo para escupirnos su propia intolerancia. Él escribe:
"Tranquilos, se trata de niños palestinos", escribió Benny Dazanashvili en Twitter. A lo que respondió Tal Biton, "Parece que son palestinos... por fortuna".
Son comentarios muy desagradables, pero las personas intolerantes, como es lógico, lo son tsnto abiertamente como las redes sociales. Pero eso es sólo el inicio. La mayor condena de Levy se dirige contra la sociedad israelí en general:
Ya no se puede decir que esos comentarios son espantosos con el argumento de que fueron las respuestas de un puñado de locos que no reflejan a la sociedad en general. Tal vez también deberíamos dar gracias porque la democracia nos permite que estos comentarios puedan publicarse, para así inundar la conciencia pública. Pero hay que reconocer que el sentimiento que expresan es bastante común y que está profundamente arraigado en la sociedad israelí. 
Enemigos, una historia de odio. En los últimos años, el odio y el racismo anti-árabe han alcanzado proporciones monstruosas y ya no se limita a una minoría insignificante. Muchas personas ya se atreven a expresarlo, y muchos más están de acuerdo con ellos. Todas las leyes discriminatorias, separatistas de los últimos años son una auténtica expresión de ese odio.
Pero parece ser que Gideón, el profeta de la izquierda, no vio esto (la fotografía del post):

Algunos israelíes del asentamiento cercano colgaron ese cartel en el lugar del accidente de autobús en el que murieron 8 niños palestinos. Dice (en hebreo, y luego en árabe): "Los residentes del asentamiento de Adam comparten el sufrimiento de las familias en su profundo dolor por la muerte de sus seres queridos, y deseamos una pronta recuperación de los heridos".

Esta es una muestra conmovedora de solidaridad, en la que los "odiados" colonos [N.P.: tanto por Gideon como por una gran parte del Haaretz] expresan su tristeza y dolor. Ese cartel donde expresan su solidaridad no ha sido colocado por el típico grupo de activistas izquierdistas y defensores de los derechos humanos de la cosmopolita Tel Aviv, sino por un grupo de colonos que comparten su dolor con el pueblo palestino.

Si alguna vez necesitan pruebas de que la comunidad de colonos no son un montón de "matones sionistas" sedientos de sangre, aquí está una.

PD. Si necesitan alguna prueba adicional de que Gideón es un falso profeta y un demagogo, aquí la tienen.
En un comentario al post una tal Sarah AB comenta:
Los comentarios eran horribles, pero resulta difícil no recordar como una encuesta realizada a los palestinos tras los asesinatos de Itamar mostraba como un tercio de los palestinos toleraba dichos ataques.

Harry's Place

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Ver para creer: Tildan a Norman Finkelstein de "matón sionista"


La metamorfosis de Norman Finkelstein:
- a la izquierda, la versión moral: el activista antisionista y anti-Israel
- a la derecha, la versión monstruosa: el "matón sionista"


La metamorfosis de Norman Finkelstein - Petra Marquardt-Bigman

Resulta poco menos que kafkiano: cuando Norman Finkelstein, un héroe ya veterano de todos aquellos que odian a Israel, tanto de izquierdas como de derechas, criticó la campaña de boicot (BDS) contra Israel en una entrevista reciente, sus antiguos admiradores se volvieron contra él con una ferocidad que es positivamente una delicia.

Por ejemplo, el blog post(anti)-sionista israelí +972 - a la que la ONG oficial de la izquierda israelí, el New Israel Fund, apoya con el fin de ayudarle a ser "sostenible" [N.P.: y que es recomendado por periodistas del NYTimes ya que exuda abundante moralismo progresista, sentimientos anti Estado judío y correción política a mansalva] - publicó este mordaz veredicto que resulta muy divertido, ya que comienza con lo que sólo puede ser descrito como un freudiano error tipográfico:
Normal [!sic!] Finkelstein ha hecho todo una carrera siendo el hijo de supervivientes del Holocausto al que no le asusta una pelea con los partidarios de Israel, y siendo alguien que descaradamente defiende los derechos de los palestinos. [...] Toda su actuación en la reciente entrevista (donde criticaba las campañas de boicot) es un clásico de rol Finkelstein: su porte, su tendencia a elevar la voz, su postura de confrontación apasionada, todo, es decir, a excepción de las cosas que estaba diciendo. En un extraño giro de los acontecimientos, apareció como un "matón sionista", o para el caso, como cualquier otro enojado comentarista de la derecha.

[...] Finkelstein, incluso recurrió a la táctica desesperada de la negación. Cuando el entrevistador propuso la afirmación de que el movimiento de boicot (BDS) estaba creciendo en popularidad, Finkelstein rechaza la idea de plano, comparando ese movimiento a un grupo maoísta, al que al parecer estuvo afiliado en algún momento de su juventud más idealista.
Aquí lo tienen: Norman Finkelstein transformado en un "matón sionista"...

En realidad, muestra lo poco que  necesita la gente de +972 - o, para el caso, de Mondoweiss , que con aprobación coloca un link con este post de  +972 - para colocar la etiqueta de "matón sionista". Definitivamente, el bueno de Norman Finkelstein, por los buenos tiempos, no se lo merece...

Sólo una nota adicional: para el autor de este post de +972 - Sean Oneill, un activista de Christian Peacemaker Teams en Hebrón -, al parecer es un signo de "idealismo" haber estado afiliado a un grupo maoísta, pero ese es el tipo de ideología "idealista" que resulta un tanto sospechosa por el hecho de que un experto en la historia moderna de China ha sostenido que a Mao se le puede "calificar como el mayor asesino de masas en la historia del mundo".

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Tuesday, February 21, 2012

La crisis de la crítica del sionismo - Seth J. Frantzman - JPost



Los profesionales del marketing a menudo hablan de "no reinventar la rueda". Parece que cuando se trata de vender la necesidad de una crítica de Israel este concepto no ha sido bien entendido.

La manifestación más reciente es el libro de Peter Beinart, “La Crisis del sionismo”, que se publicará a finales de marzo. El rumor ya ha comenzado. Roger Cohen ha perfilado el libro en una columna del New York Times el 13 de febrero. Emplea para ello palabras como "importante", "oportuno" y "novedoso". El Sr. Cohen resalta todas estas palabras resonantes con comentarios elogiosos.

Lo más importante es entender que esta última polémica navega por aguas ya familiares. ¿Recuerdan “The Israel Lobby” de John J. Mearsheimer y Stephen M. Walt, publicado inicialmente como un ensayo en el London Review of Books, en marzo de 2006? Ese ensayo obtuvo una enorme cantidad de atención, con las devotas recomendaciones de la National Public Radio (según D.Mamet la National Palestine Radio) y del The New York Review of Books. Un año más tarde apareció como un libro y, nuevamente, fue tratado como si fuera una novedosa, fantástica investigación que rompía moldes.

En un giro semejante, la odisea del libro-ensayo de Beinart comenzó en el New York Review of
Books en 2010. El problema de esta historia no es el método por el cual un artículo bien recibido se convierte en un libro. El libro de Jon Krakauer “Into Thin Air” comenzó como una historia maravillosa en la revista Outside antes de convertirse en un best seller. Pero a diferencia de Krakauer, quien detalló una tragedia en el Everest, el banal libro incubado por Beinart remite y repite simplemente unas críticas ya bien conocidas.

Así pues, ¿por qué se considera "novedoso" e "importante"? En el ensayo inicial de Beinart, escribía que "en el mundo de la AIPAC, las analogías con el Holocausto nunca se detienen, y su mensaje es siempre el mismo: los judíos están autorizados por su condición de víctimas para preocuparse solamente de sí mismos".

Cohen escribe, como si acabara de sufrir otra caída del caballo de camino a Damasco, que este "nuevo libro rechaza la manipulación de la victimización de los judíos en nombre de la dominación de Israel de los palestinos".

Eso está muy bien excepto por el hecho de que el ex portavoz de la Knesset, Avraham Burg, ya hablaba exactamente lo mismo en su libro de 2008 “The Holocaust is Over”: "Nos hemos convertido en una nación de víctimas, y nuestra religión de Estado es el culto y el cuidado de los traumas, como si Israel siempre caminara sobre una senda ya recorrida”. También escribió que los judíos de América son culpables de "levantar la bandera de la Shoah bien alto en el cielo y explotarla políticamente".

El argumento de la víctima se utiliza para crear una especie de hombre de paja israelí. Se acusa a Israel de manipular el Holocausto y crear un estatus del pueblo judío como víctima perpetua para así justificar su represión de los palestinos. Es una afirmación clara y conveniente, ya que utiliza el estereotipo de que el villano actual fue una víctima inicialmente.
Pero eso no es cierto.

No es nada habitual que un comandante del ejército israelí diga a sus soldados que sean crueles por lo que sucedió en la década de 1940. Los líderes israelíes no dicen que los puestos de control deben ser muy estrictos porque los judíos fueron víctimas hace 65 años. Pero estas palabras son puestas en boca de los israelíes para que así algún intelectual pueda demoler ese falso argumento.

Es bastante fácil ser engañado, ya que los que leen estos libros en Occidente mayoritariamente nunca han vivido en Israel ni lo conocen, por lo que asumen que si un "experto" les dice que "los israelíes utilizan el Holocausto para justificar la ocupación", entonces consideran que esto debe ser cierto.

Otro "novedoso" argumento es que los judíos de América son, naturalmente, progresistas y humanistas universalistas que simplemente no se pueden identificar con un Israel que sea la antítesis de lo que ellos son. Beinart sostiene que los judíos de América se "supone que se deshacen de esos valores cuando se trata de Israel" y se convierten en "guardaespaldas" de unos líderes israelíes que "amenazan esos valores sumamente liberales” y que tanto admiran los mencionados “guardaespaldas". El líder de J Street, Jeremy Ben-Ami, en “A New Voice for Israel” ya repitió esta afirmación de que "nuestra comunidad va a sufrir mucho si nos negamos a una discusión abierta y honesta de cómo esos mismos valores se manifiestan en el hogar nacional de nuestro pueblo",

La solución propuesta por Ben-Ami, Beinart y por muchos otros es que los judíos de América deben criticar a Israel cada vez que se les presente la ocasión. Ellos acusan a los líderes judíos estadounidenses de no ser críticos con Israel y acusan a dicho establishment judío estadounidense de estar fuera de sintonía con la liberal juventud judía americana, que por ello se está alejando del sionismo. De eso trata la "crisis" del título del libro. Para volver a traer a esos jóvenes judíos a la tienda común del judaísmo americano, dicha tienda debe ser ante todo crítica con Israel, atacándolo lo suficiente como para que la gente pueda sentirse cómoda.

Nada de esto tiene mucho sentido. ¿Por qué Israel es una de esas pocas causas que la gente debe abrazar principal y exclusivamente mediante la oferta de una "crítica constructiva"? Parece ser que estos jóvenes judíos liberales que supuestamente abandonan el barco del sionismo pueden abrazar cualquier otro tipo de causa sin necesitar a menudo para ello esa “discusión profunda y matizada” que sí se requiere para apoyar a Israel. Si, por ejemplo, se involucran en la lucha contra el calentamiento global, las organizaciones paraguas donde se cobijan para dicha lucha no suelen exigir ni practicar una "crítica constructiva" de la causa por la que lucha. Las personas que participan en los sindicatos o que defienden a los inmigrantes no gastan la misma cantidad de su tiempo en examinar cómo, en palabras de Ben-Ami, "sus políticas y comportamientos a veces son equivocados".

¿Por qué solamente deben ser la AIPAC, la Liga Anti-Difamación, la Conferencia de Presidentes o cualquiera de las otras organizaciones judías las que deben ponerse de rodillas y flagelarse convenientemente a fin de ganar, supuestamente, el favor de los críticos de Israel y de la juventud judía liberal, de aquí y de allá?.

El sionismo de Israel no es un sinónimo del judaísmo de los Estados Unidos.

Curiosamente, las voces críticas están pidiendo que una de las partes, el sionismo de Israel, encaje perfectamente en la otra, el judaísmo de los Estados Unidos. Ellos nos dicen que en algún momento estas dos culturas estuvieron alineadas, pero que ahora están siendo separadas por los ultra-ortodoxos de Israel, por Avigdor Lieberman y/o las políticas de Binyamin Netanyahu. La realidad es que los dos mayores centros de población judía nunca encajaron como un guante. Jacob Blaustein, presidente del Comité Judío Americano en la década de 1950, hizo su célebre declaración a David Ben-Gurión de que “sólo estaría a favor de una ayuda financiera a Israel si ese país accedía a toda una serie de compromisos” en sus relaciones con los judíos norteamericanos. En ese sentido, no hay "crisis del sionismo", sino una continúa e histérica crisis de criticismo, una que sigue aquejando a la Diáspora.

PD. ¿Un reflejo defensivo que proviene de la mala conciencia existente por el sentimiento ampliamente extendido de que el asimilacionismo crece de manera imparable en los Estados Unidos, sobre todo dentro de los ámbitos del judaísmo liberal, y ante el hecho de que el único sector dentro del judaísmo estadounidense que está en pleno auge es el judaísmo ortodoxo? ¿O quizás se deba al temor emergente dentro del judaísmo estadounidense más liberal, a causa de su decadencia producto del mencionado asimilacionismo, a no poder ejercer más el papel de “mentor” del judaísmo mundial, incluso con respecto a Israel, que pasaría a ser el núcleo más importante y decisivo del judaísmo mundial?

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La humildad, Mr Lapid, siempre es necesaria - Dr. Haim Shine – Israel Hayom


Ronny Gordon

Los ciudadanos de Israel han estado inusualmente ansiosos durante más de un mes. Todo el mundo ha estado esperando para oír el evangelio según Yair Lapid, la nueva estrella en el cielo político de Israel. Un millar de personas asistieron a su conferencia en Eilat, el pasado jueves, y escucharon atentamente el mensaje principal de Lapid.

Pero pronto descubrieron que el mensaje era viejo, el mismo mensaje que su padre, el difunto Yosef (Tommy) Lapid, utilizó para ser elegido a la Knesset. La manzana, como sabemos, no cae lejos del árbol. El contenido es el mismo, con una retórica ligeramente diferente. La idea básica, atacar (no físicamente) a los ultra-ortodoxos y así salvar a Israel, ha sido retomada.

Una vez más hemos escuchado la repetitiva melodía de que son los ultra-ortodoxos asquenazí y sefardíes la fuente de todos los males del país. Estos ultra-ortodoxos, de acuerdo con el evangelio de Lapid, son un pequeño grupo que tiene cogido a todo el país entre sus pequeños dedos, como una especie de pulpos con tentáculos que controlan el presupuesto del Estado, las arcas públicas, la vivienda y otra serie de temas. Es posible que también pueda decir que los ultra-ortodoxos son los responsables de los desastres naturales y del reciente brote de gripe.

Yair Lapid también recordó a cualquier persona que haya podido olvidarlo que los ultraortodoxos no sirve en el ejército. Únicamente olvidó mencionar que muchos de sus partidarios de Tel Aviv tampoco sirven en el ejército. Y de los que sirven, los más prefieren servir en las unidades de inteligencia y otros puestos de prestigio que proporcionan formación para futuros empleos lucrativos. Sólo un puñado de miembros de la élite secular liberal sirve en realidad en las unidades de combate.

Estoy de acuerdo en que los ultra-ortodoxos deben servir en el ejército o en los programas del servicio nacional civil, pero antes de culparles a ellos sería conveniente echarse una buena mirada a uno mismo, a tus amigos y tu entorno inmediato. Mientras su servicio militar tenga algún significado, propongo que aquellos que "arriesgaron sus vidas" trabajando como periodistas en los diarios militares (alusión al servicio militar del propio Yair Lapid) o tocando un instrumento en la orquesta del IDF muestren cierta moderación a la hora de criticar a los demás. Irónicamente, los residentes en las ciudades situadas fuera del centro de Israel, que llevan el peso de la carga de servir en las unidades de combate del ejército israelí, no participan en esta campaña oral contra los ultra-ortodoxos.

Fue difícil para mí leer las palabras de Lapid que parecen sugerir que hay ciertas personas que "poseen" Israel. Sobre la base de este sentimiento, cualquiera que piense de manera diferente y no pertenezca al grupo de Lapid no tiene derecho a ningún derecho en este país. Tomó miles de años para reunir a los judíos en un Estado judío, pero sería muy fácil desintegrar la sociedad israelí mediante la exclusión del "Otro".

Me pregunto por qué la élite liberal de Israel muestra tanta simpatía hacia los palestinos, pero ninguna hacia sus propios hermanos judíos simplemente porque se visten de manera diferente y pasan su tiempo haciendo cosas diferentes.

El estado de Israel no ha sido establecido sin las oraciones de los judíos ultra-ortodoxos que anhelaba Sión durante miles de años en el exilio. Los que antaño no rezaron y no pertenecieron a dicha comunidad religiosa hace ya mucho tiempo que se desvincularon de los hijos de Israel. Así que antes de reclamar este país los Lapid y los que piensan como él, y excluir de paso a todos los demás, una pizca de humildad sería necesaria.

La humildad es importante incluso para los que se hicieron famosos en los medios de comunicación y nunca librado una sola batalla, ni en el ámbito diplomático, ni en el ámbito económico, ni en el campo de batalla. El gobierno de Israel no puede estar en manos de aficionados. No hace mucho tiempo hemos pagado un alto precio por dejar que unos aficionados dirigieran una guerra. Cada inteligencia israelí entiende los problemas que actualmente enfrenta nuestro país. No podemos entregar el volante a alguien que está aprendiendo a conducir.

Es cierto, como dice Lapid, que Israel tiene su parte justa de políticos corruptos y magnates que evaden impuestos, mientras se comen los fondos públicos. Es evidente que ninguno de estos evasores de impuestos está viviendo en la pobreza. Pero antes de que Lapid tome en sus manos el tema de la corrupción, le recomiendo que consulte con sus asesores de alto nivel. Quizás tenga que cambiar el tono.

Personalmente, doy la bienvenida a la entrada de Lapid en la arena política. Nueva sangre fresca es esencial para el progreso y para avanzar. Pero es importante recordar que el liderazgo no es un movimiento de protesta. Los votos basados en sentimientos de protesta o como herramienta de castigo han estado tradicionalmente limitados en Israel, y han dado lugar a resultados decepcionantes en las urnas.

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