Thursday, October 01, 2009

Las "bestiales" traducciones (¿intenciones?) de la corresponsal del ABC en Israel.

La corresponsal del ABC realiza una muy peculiar, y reveladora, traducción de una frase contenida en el New York Times. En este periódico se menciona que Netanyahu habría solicitado a las potencias (los “super poderosos del planeta” según la corresponsal) unas "cripplig sanctions" contra Irán si no se avenía a detener su objetivo de obtener armas nucleares, y cuyo posible uso o destino ya ha sido sugerido por varios líderes iraníes, entre ellos uno de los ahora definidos como "moderados", el ex-presidente Akbar Hashemi Rafsanjani, definido en Wikipedia como "un conservador pragmático", y no obstante acusado de haber estado implicado en el atentado a la sede de AMIA en Buenos Aíres. Vean lo que opina (las negritas son mías):
"Si un día, el mundo islámico también está equipado con armas como las que Israel posee ahora, entonces la estrategia de los imperialistas llegará a un punto muerto porque el uso de una sola bomba nuclear dentro de Israel lo destruirá completamente. Sin embargo, sólo (el ataque de Israel) causaría daños al mundo islámico. No es pues irracional contemplar tal eventualidad".
Pero no es de los deseos sumamente conscientes, y en voz alta, de algunos líderes iraníes de lo que queremos hablar aquí. Se trata de la traducción que realiza la inefable corresponsal del ABC de una frase publicadas por el NYT y recogidas en diferentes medios:

"Benjamin Netanyahu has called for 'crippling sanctions' against Iran to stop its nuclear programme"
Nuestra inefable corresponsal traduce las palabras entrecomilladas de esta manera: Netanyahu solicita "sanciones bestiales". En suma, una traducción bestial.

Si ustedes revisan un diccionario inglés comprobarán que bestial en español equivaldría en inglés a "bestial, huge, tremendous". Y que el término inglés "crippling" se traduciría como "abrumadora, agobiante, paralizante, incapacitadora", y sólo si es utilizado con referencia a un dolor o acción física se podría traducir como "lesionar o dañar".

Es decir, se trataría más bien de "sanciones abrumadoras", "sanciones paralizadoras", "sanciones agobiantes"..., unas acepciones un tanto diferentes a la de "sanciones bestiales", ya que la violencia física o animal implícita en esta última acepción trata sobre todo de denigrar explícitamente al que las solicita. Y ese era el objetivo de la corresponsal del ABC.

Así pues, la "bestial" traducción no es nada inocente. El título del artículo tampoco lo es: "Israel se frota las manos". En él, tras reconocer que Israel tenía la razón cuando argumentaba y exponía sus temores de que el régimen iraní deseaba dotarse con armas nucleares, se da a entender que Israel, reconocida la certeza de sus predicciones, pasaría ahora con una evidente satisfacción a presionar bajo cuerda, en un segundo plano (¿no les suena todo esto a ciertos mitos conspiracionistas?), tratando de obtener de las potencias mundiales unas "sanciones bestiales" contra Irán que les ahorrarían el trabajo, es decir, tener que recorrer a la solución bélica.

Es sorprendente como tanta gente que ha defendido el derecho de Irán a "nuclearizarse civilmente", aunque en muchos casos lo que defendían era la posibilidad de que se convirtiera en un contrapeso nuclear y militar a Israel y/o EEUU - aunque ese "contrapeso" haya amenazado repetidamente con volver obsoletos los mapas actuales, hecho que suelen considerar como "meras manifestaciones retóricas" o la típica "oratoria florida oriental" -, puedan empezar ahora a contemplar de tan mala manera, tras echar pestes de las posibles consecuencias de una solución bélica, de la posibilidad de una salida pacífica encarnada por unas sanciones por las abogaban antes (quizá porque pensaban que finalmente serían infructuosas y no alcanzarían su objetivo, o porque simplemente deseaban un "laisser-faire").

Un reciente post de Petra Marquadt-Bigman hacia mención de esa especie de "alianza defensiva progresista" de los supuestos "derechos nucleares civiles" de Irán, que en realidad enmascaraba su apuesta por un "contrapeso" nuclear y militar en la región, con los riesgos que ello derivaría de incremento del anhelo y del peligro nuclear en la región.

No esta muy claro si el objetivo de la corresponsal de ABC va por ahí. Su malestar quizá provenga de que, como finalmente se ha tenido que dar la razón a Israel sobre la necesidad de reaccionar antes los verdaderos deseos del régimen iraní, y dado que la mayoría de nuestros corresponsales y “expertos” consideran que Israel nunca tiene la razón, se trata de contrarrestarlo acusando a Israel de "mover los hilos" entre bastidores para que le hagan el trabajo sucio, y de desear lo peor ("sanciones bestiales") para la nación iraní, la cual afín de cuentas pagará el pato de las políticas de sus dirigentes.

Lo sorprendente de todo esto es que otro tipo de lenguaje usado abundantemente por el régimen iraní, los países árabes y los palestinos, con ejemplos como "cancer sionista", o la necesidad de "extirpar el cancer israelí de la región", o los restantes tópicos antisemitas tan al uso, no hiera la profunda sensibilidad de nuestros corresponsales y "expertos".

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¿Un pasaporte europeo? No, gracias - Por Shlomo Avineri - Haaretz

Mi ciudad de nacimiento, Bielsko, en la región de Silesia, cambió varias veces de manos durante el turbulento siglo XX. Como resultado de ello, me parece que tendría derecho al pasaporte polaco, austriaco, alemán y, posiblemente, húngaro, puesto que mi abuela nació en Hungría. Renuncio a todos ellos.

Las razones que llevan a muchos israelíes a buscar pasaportes europeos son complejas. Con un pasaporte europeo, por ejemplo, usted no tiene que esperar ser tratado como a los grupos de turcos y paquistaníes en el aeropuerto de Frankfurt. Se le permitirá trabajar sin necesidad de permisos especiales. Es más fácil hacer negocios y sus hijos pueden asistir a las universidades europeas. La restitución es a veces más fácil con un pasaporte europeo. Y algunos israelíes - a pesar de que puede que no les guste admitirlo - ven a un pasaporte europeo como una especie de póliza de seguro. No se sabe lo que podría ocurrir por aquí y sería útil en un día lluvioso.

Estos son argumentos poderosos que no deben avergonzar a esos judíos perseguidos y apátridas que deben agarrarse rápidamente a cualquier oportunidad de sobrevivir. Sin embargo, son argumentos problemáticos para alguien que se ve a sí mismo como ciudadano del Estado judío y comprende cómo la creación del Estado de Israel ha revolucionado la historia judía.

Israel se creó no solamente para garantizar - a un nivel abstracto - el derecho del pueblo judío a su autodeterminación. Se formó principalmente porque Europa fracasó y traicionó a sus judíos, además de a sus propios principios, al no protegerlos. La traición europea precedió al Holocausto y propició que Theodor Herzl - para quien la cultura europea era un elemento esencial - se diera cuenta de que los judíos no tenían ningún futuro en Europa. El Holocausto sólo fue la cúspide de esta decepción. Como Saúl Friedlander demuestra en su último libro, sólo unas pocas naciones europeas salieron de esa deriva y salvaron a sus ciudadanos judíos. Todos ellos colaboraron de manera pasiva o activa con la maquinaria de destrucción nazi.

Sin duda, le debemos mucho a Europa. Nuestra cultura moderna es en gran medida un producto del continente. Por otra parte, el sionismo moderno surgió de la era de la Ilustración europea y de la educación - no de la tradición religiosa, que se ajusta mucho más a los 2.000 años de realidad de la diáspora. El movimiento de la Ilustración judía y el sionismo también adoptaron la idea de una revitalización de la lengua nacional de los movimientos nacionales europeos. Nuestra conexión a Europa y a su cultura es muy fuerte. Pero, ¿volver a Europa a hurtadillas, uno a uno, como ladrones en la noche? No, gracias.

Y hay otra razón para declinar ese regreso. Aquellos que buscan pasaportes alemanes, polacos, húngaros y rumanos realmente no se sienten ellos mismos como alemanes, polacos, húngaros o rumanos. Las conciencias nacionales y cívicas de esas naciones no forman parte de las conciencias de los demandantes. No pagan impuestos en esos países y no están realmente interesados en lo que ocurre allí. Todo lo que quieren es beneficiarse de las ventajas sin asumir ninguna de las cargas.

Este es un comportamiento feo e inmoral propio de los parásitos, y sólo el "profundo y penoso sentimiento de culpa” de los europeos les impide criticar esa actitud. Ni siquiera se trata de un problema de doble lealtad, sólo es una explotación cínica del “sentido colectivo de culpa” de Europa. El lamento de Europa por sus pasadas acciones es encomiable. Sin embargo, ¿debemos sacar provecho de él?

Extraer (hacer nuestra) las tendencias de los corazones de los judíos de la diáspora es un asunto difícil y complicado. Es difícil separar de sus corazones la inclinación a errar entre las naciones. Su capacidad para sentirse satisfechos con un pasaporte israelí es exactamente una prueba de ello.

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