Sunday, August 01, 2010

Archivos de la guerra de Afganistán, "crímenes de guerra" y la hipocresía de los medios occidentales - Carmel Gould - Haaretz





Es difícil no recurrir a frases gastadas como "doble rasero" al comparar la reacción de los medios de comunicación británicos (¿sólo de ellos?) sobre el contenido de los archivos de la guerra de Afganistán con su reacción a (cualquier) acción militar israelí. La ecuación básica es: operación israelí que se traduce en muertes de civiles es igual a "crímenes de guerra y uso desproporcionado de la fuerza"; operación de la OTAN que se traduce en muertes de civiles es igual a nada de eso, ni "crímenes de guerra" ni nada de "fuerza desproporcionada".

La temática general en la cobertura mediática de la detención de la flotilla de Gaza (mayo de 2010), del asesinato de Dubai (enero 2010) y del debate en curso sobre el conflicto de Gaza (2008 y 2009), ha sido la cuestión de la legalidad, o, más concretamente, la sospecha de criminalidad de parte del Estado de Israel. ¿Fue el abordaje por parte de Israel del Mármara Mavi en aguas internacionales un crimen de guerra? ¿Fue desproporcionada su uso de la fuerza contra sus pasajeros? ¿El ejército israelí cometió crímenes de guerra en Gaza? ¿Podrían ser encausados y arrestados oficiales y dirigentes israelíes por crímenes de guerra en caso de que se atrevan a visitar el Reino Unido?

Los seguidores de los asuntos del Oriente Medio pueden llegar a volverse insensibles ante la fijación de los medios de comunicación sobre esas cuestiones. El quid de la cuestión es la suposición subyacente de que si estos supuestos no combatientes o civiles han muerto a manos de Israel, un crimen debe haberse cometido. Por lo tanto, con la aparición de esos 90.000 archivos y registros antes ocultos que documentan la guerra en Afganistán, incluyendo numerosos casos de matanzas de civiles afganos por soldados de la OTAN, se podría haber esperado de esos mismos medias un relato o una narrativa similar.

No es así. De los 52 artículos publicados en los sitios web de noticias de la BBC, The Guardian, The Independent, The Times, The Daily Telegraph y el Financial Times el 25 y 26 de julio (los dos primeros días del reportaje), ni uno cita el concepto jurídico internacional de "proporcionalidad de la fuerza empleada". Por lo tanto, no hay acusaciones de empleo de una "fuerza desproporcionada" contra las tropas de la OTAN.

Del mismo modo, el término "crímenes de guerra", omnipresente en cualquier debate sobre la conducta de Israel en Gaza, aparece particularmente casi ausente. Sólo en ocho artículos de los 52 mencionados aparece el término, y en todos menos en uno de ellos se refieren directamente a las afirmaciones del fundador de Wikileaks, Julian Assange, de que las tropas podían haber matado a civiles ilegalmente.

Increíblemente, la página web dedicada al tema de The Guardian, y que contiene 23 artículos, sólo hizo dos referencias a posibles crímenes de guerra y no aparecieron en la sección llamada 'El número de muertos" que se centra en las muertes de civiles.

De los seis artículos de la BBC News, sólo uno ha mencionado la cuestión de los "crímenes de guerra", de nuevo en lo tocante a las afirmaciones de Assange. En su "selección" del contenido de los archivos, "La población civil en la línea de fuego" aparece el séptimo de una lista de nueve temas. Los "crímenes de guerra" y la "proporcionalidad" no se mencionan.

Estos resultados apuntan a un verdadero "doble rasero" mediante el cual el espectro de violaciónes del derecho internacional suscitada por los medios de comunicación se mueve dentro de una base muy selectiva. ¿Por qué los medios no se muestran tan reflexivamente atentos a la cuestión de si los soldados de la OTAN son criminales de guerra de la manera que lo han hecho, y siguen haciéndolo, en relación con los soldados israelíes? ¿Por qué los civiles afganos no aparecen como víctimas de las violaciónes de las leyes de la guerra por las tropas del Reino Unido?

La inconsistencia que se relata aquí no puede ni debe ignorarse o despreciarse. El derecho internacional debe ser políticamente ciego, no utilizarse para excepcionalizar y reprobar la conducta de un país impopular, sólo para luego ser minimizado cuando dicha cuestión podría ser inconveniente.

PD. Pero no hace falta irse muy lejos. Éste artículo, publicado en el santuario israelí de lo políticamente correcto y lo progresista, en el Haaretz, tan crítico con los supuestos errores propios, sólo ha dado lugar a 2 comentarios. Parece ser que el "doble rasero" también se estila en los ámbitos israelíes gemelos de los europeos. O que quizá sus lectores y comentaristas, la mayoría foráneos, sean muy chauvinistas y sólo les interese Israel.

Labels: ,

Y van y se enfadan (Furia en Gran Bretaña después de que Peres dijera que los ingleses son antisemitas - Haaretz &Ynet)



El presidente Shimon Peres provocó la ira de parlamentarios y líderes judíos británicos cuando afirmó en una entrevista la semana pasada que Inglaterra es "profundamente pro-árabe y anti-Israel", y agregó que "siempre han obrado en contra nuestra".

Sin embargo hubo algunos grupos que apoyaron al presidente de Israel y señalaron que el número de incidentes antisemitas en el Reino Unido ha aumentado dramáticamente en los últimos años.

En una entrevista a una revista judía en la web, Peres afirmó: "Hay en Inglaterra un dicho que dice que un antisemita es alguien que odia a los judíos más de lo que es necesario". Sus declaraciones tuvieron lugar días después de que el primer ministro británico, David Cameron, dijera que Gaza es un "campo de prisioneros a cielo abierto". Peres dijo que la actitud de Inglaterra hacia los judíos será "el próximo gran problema de Israel".

"Hay varios millones de votantes musulmanes en Gran Bretaña, y para muchos miembros del parlamento esa será (su apoyo, y el sostén de sus causas) la diferencia entre ser elegido y no serlo".

"Además, Inglaterra siempre ha sido más bien profundamente pro-árabe y anti-israelí, por supuesto, no todos los ingleses, sobre todo el establishment (las élites)", agregó, señalando que por el contrario, los lazos con Alemania, Francia e Italia son "bastante buenos".

"Gran Bretaña tiene detrás de si toda una historia de política anti-israelí. Ellos se abstuvieron en la votación de la Resolución de Partición de 1947, y ello a pesar de haber emitido la Declaración Balfour [en 1917]. No sólo mantuvieron un embargo de armas contra nosotros [en la década de 1950], sino que firmaron un tratado de defensa con Jordania y trabajaron siempre en contra nuestra".

Y agregó: "Ellos dicen que los palestinos son los más débiles. A sus ojos, los árabes son los más débiles. A pesar de que esto es irracional. Tome la Franja de Gaza. Nosotros la evacuamos unilateralmente. Hemos evacuado a 8.000 colonos y era muy difícil... ¿Por qué disparan entonces cohetes contra nosotros, porque llevan años dispararando cohetes contra nosotros. ¿Por qué?".

"¿Qué habría hecho el Reino Unido si se hubiera enfrentado a la violencia de Hamas?. Durante ocho años se nos disparó y nos abstuvimos de tomar fuertes represalias. Cuando ellos disparaban contra nosotros los británicos no dijeron ni una palabra".

Dando a conocer ahora sus sensaciones con respecto a Gran Bretaña, sus palabras se han contemplado ampliamente como su respuesta a las observaciones formuladas la semana pasada por el primer ministro británico David Cameron, quién durante un viaje a Turquía acusó a Israel de convertir a Gaza en un "campo de prisioneros".

Las palabras de Cameron causaron especial irritación en Israel, pues su discurso carecía del "equilibrio considerado normal en la etiqueta diplomática", ya que omitió toda mención de los ataques terroristas contra Israel o el encarcelamiento continuado de Gilad Shalit, un soldado israelí capturado por Hamas hace cuatro años. Los comentarios de Peres fueron realizados en una entrevista con el historiador Benny Morris, y fueron publicados en la página web judío "Tablet".

A raíz de los comentarios de Peres, el parlamentario conservador James Clappison, que es también el vice-presidente de los Amigos Conservadores de Israel, dijo: "El señor Peres está equivocado. Hay opiniones pro y anti-Israel en todos los países europeos. Sin duda las cosas no son peores, en lo que a Israel se refiere, en este país que otros países europeos".

Clappison dijo al periódico Telegraph que entiende la "frustración" que la gente en Israel siente con "ciertos elementos de los medios de radiodifusión británicos", que presentan una visión desequilibrada de Israel.

El Dr. Jonathan Romain, un escritor, locutor y ministro de la sinagoga de Maidenhead, no estaba de acuerdo con las declaraciones del presidente, y dijo: "Me sorprende en Peres. Es una declaración genérica demasiado unilateral".

"Gran Bretaña ha apoyado a Israel y las causas árabes en diferentes periodos durante los últimos 50 años. Hay elementos de antisemitismo, pero no es endémico de la sociedad británica. La tolerancia y el pluralismo que existe aquí hacen que Gran Bretaña sea uno de los mejores países del mundo donde vivir".

AMÉN

Labels: ,

Los problemas con la realidad de J Street - Petra Marquardt-Bigman – Jpost Blog Central

Un nuevo y extravagante anuncio del lobby progresista judío americano J Street [N.P.: al ser progresista he dudado a la hora de traducir la expresión lobby y sustituirla por la más benéfica de organización "desinteresada, liberal y justiciera"], que se autodenomina como "pro-Israel, pro-paz", se ha atraído, y merecido, las críticas. Escribiendo en la web de Michael Lame, "Re-think the Middle East", J Street argumentaba que "activar la paz en el Oriente Medio es una cuestión de propiedad y de justicia para los demócratas", y ello mientras vilipendiaban a los republicanos "como enemigos de la paz".

De hecho, J Street parece sugerir que los críticos del presidente Obama por sus políticas en el Oriente Medio deben considerarse como "el Coro Americano del No", y J Street acusa a este desagradable grupo de "ignorar la realidad". Pero tal vez esta acusación debería ser bienvenida, porque proporciona una oportunidad para destacar algunos aspectos fundamentales de la realidad en el Oriente Medio que J Street y su "Coro Americano del Sí" parece decididos a pasar por alto e ignorar.

En primer lugar, es evidente que J Street necesita que le recuerden algunos hechos y acontecimientos que se produjeron bajo la administración estadounidense anterior.

Dada la obvia oposición de J Street a los asentamientos israelíes, el grupo debería considerar el hecho de que Israel evacuó todos los asentamientos de la Franja de Gaza y retiró todas sus tropas del territorio en 2005, y debería considerarlo como un paso positivo. Sin embargo, no puede haber duda de que este paso sólo lo llevó a cabo Ariel Sharon porque sentía que tenía el pleno respaldo del predecesor de Obama, el presidente George W. Bush, que le proporcionó una serie de garantías fundamentales en un intercambio de cartas. Del mismo modo, la firma de un compromiso estadounidense de apoyo a Israel fue un elemento crucial para que el sucesor de Sharon, Ehud Olmert, presentara propuestas de gran alcance para un acuerdo de paz palestino-israelí durante las conversaciones de Annapolis.

Vale la pena incluso ir un poco más allá y recordar que, hace diez años, en el 2000, Israel estaba dirigido por un gobierno que - de nuevo con un fuerte apoyo estadounidense – se esforzó mucho para lograr una amplia paz en el Oriente Medio mediante la negociación con Siria, la retirada del Líbano y la participación en largas conversaciones con los palestinos.

La realidad que J Street se niega a ver es que todos estos esfuerzos por parte de Israel para avanzar en el proceso de paz se convirtieron en una especie de juego donde sólo interesaba mover los límites de los objetivos: nada que hiciera Israel, y que era reconocido como un paso positivo, requería de parte de los enemigos de Israel una correspondencia, es decir, un paso positivo por su parte. En su lugar, cada paso de Israel, y todos los riesgos que asumía, eran recibidos de inmediato por un "Coro árabe del No", esta vez muy real, que afirmaba que todo lo que había hecho Israel aún no era suficiente para justificar cualquier gesto positivo de su parte.

Supuestamente, la amenaza en la frontera norte de Israel con el Líbano se debía solamente a la controvertida zona de seguridad que Israel mantenía en el sur de Líbano, y eso aunque Hezbolá continuará con sus provocaciones y ataques incluso después de que Israel se retirara a la frontera internacionalmente reconocida.

Supuestamente, el terrorismo palestino durante la década de 1990 estaba motivado por su frustración por la "falta de progresos en el establecimiento de un estado palestino", pero el hecho de que los mayores centros palestinos hubieran sido transferidos a control palestino, y el hecho de que Israel hiciera propuestas de gran alcance para establecer un estado palestino durante la conversaciones de Camp David en julio de 2000, no impidió el estallido de la llamada Intifada de Al Aqsa. Del mismo modo, el hecho de que Israel continuara con los esfuerzos para avanzar en las negociaciones, incluso después de que los palestinos hubiesen comenzado una sangrienta campaña de atentados terroristas, no consiguió que disminuyera o se detuviera la violencia

También supuestamente, los asentamientos israelíes en la Franja de Gaza suponían una lacra terrible para los palestinos de Gaza, porque dichos asentamientos usurpaban desesperadamente la tierra y los recursos hídricos, y exigían unas medidas de seguridad severas. Supuestamente, todo eso había contribuido grandemente a la radicalización de los palestinos. Pero he aquí que, una vez que la Franja de Gaza fue evacuada por los colonos y por el último soldado del IDF, el territorio se transformó rápidamente en una plataforma de lanzamiento de miles de cohetes contra los pueblos y ciudades israelíes cercanos, y muy pronto Gaza fue gobernada por unos islamistas que no se cansan de repetir que no están dispuestos a aceptar un Estado judío en el Oriente Medio con independencia de la cuestión de las fronteras.

J Street también parece ser un miembro entusiasta del "Coro árabe del No", pues no reconoce esta realidad y sus implicaciones. De hecho, resulta demasiado evidente que J Street niega muchos otros aspectos de la dura realidad que han boicoteado los esfuerzos para lograr la paz. Por citar sólo un ejemplo muy reciente, consideren los resultados de una nueva encuesta realizada a los palestinos y que incluía preguntas acerca de la intención de conceder el "derecho de retorno" que los palestinos exigen para el creciente número de personas que la UNRWA clasifica como refugiados.

La primera pregunta en relación a este tema fue: "¿Cree usted que los palestinos deben renunciar a su derecho de retorno a su hogar, que Israel nunca aceptará, a cambio de tener un Estado palestino independiente y concluir así un acuerdo de paz con Israel?"

Casi el 82% de los encuestados respondieron apoyando la declaración negativa: "No, [los palestinos] no debería renunciar, incluso si el precio fuera la no consecución de un acuerdo de paz con Israel".

La siguiente pregunta tiene un resultado coherente al anterior. Cuando se les preguntó: "¿Si los dirigentes palestinos renunciarían al derecho de retorno a cambio de una compensación económica, ¿la aceptaría o la rechazaría?". Cerca de 82% optó por "rechazarla".

Si usted vive en el Oriente Medio, usted conoce perfectamente quien conforma un más que evidente "Coro del No". Pero supongo que si usted es de J Street, eso resulta algo fácilmente ignorable u olvidable cuando usted está ocupado produciendo simplistas anuncios políticos.

Labels: ,

Una bienvenida y acertada decisión "judía" - Shaul Rosenfeld - Ynet


Un israelí coloca una rosa en el Mural de la Memoria donde están los nombres de todos los soldados caídos por Israel - Ronen Zvulun

Cuando al miembro de la Knesset, el diputado palestino israelí Ahmad Tibi, se le pidió responder a la propuesta de exigir a los solicitantes de la ciudadanía que "prometieran su lealtad al Estado de Israel como Estado judío y democrático", el realizó una alusión al simbolismo inherente a que esta “racista decisión” se esté adoptando 60 años después de la aprobación de la Ley de Retorno.

De hecho, la nueva Regulación, al igual que la ley de 60 años de edad (Ley del Retorno), no puede más que disgustar a aquellos que se definen a sí mismos antes que nada como palestinos, como es el caso del diputado Tibi, y que quizás lo que más deseen es eliminar a Israel como Estado judío, como constata el hecho de que nunca han apoyado la posición de su propio Estado en cualquier conflicto con sus enemigos.

Sin embargo, al igual que Hanin Zoabi y Azmi Bishara en el pasado, Tibi y sus compañeros no son más que unos emisarios palestinos en nuestro Parlamento que tendrían muy difícil sus deseos de que el Estado judío desapareciera si no contarán con la ayuda de las "fuerzas progresistas" de Israel.

Y así, el Tribunal Superior rechazó los recursos contra la enmienda de la Ley de Ciudadanía que, entre otras cosas, tenía por objeto privar de un estatus legal a los palestinos que se casaran con árabes israelíes. Uno de los jueces que apoyaba la decisión de la mayoría se unió a los magistrados minoritarios, Aharon Barak y Dorit Beinish, argumentando que "la ley menoscaba los derechos fundamentales en mayor medida de lo necesario".

En este tema cada una de las partes ocultó sus verdaderas intenciones: el Estado no dijo nada y centró plenamente todos sus argumentos sobre el frente de la seguridad; mientras tanto, los peticionarios árabes mantuvieron su engaño y no declararon abiertamente que su deseo desde hace mucho tiempo es acabar con el Estado judío.

Las opiniones de los otros peticionarios (junto con los árabes), al igual que los jueces de la minoría y otros juristas, adoptaron la postura "humana y progresista" de que los derechos civiles, especialmente los de los grupos minoritarios, los cuales siempre deben ser superiores e imponerse a los deseos de la mayoría nacional, y aún así en la mayoría de los casos en que afecten a la seguridad de dicha mayoría, inclusive cuando está meridianamente claro que los grupos minoritarios son devotos de objetivos muy poco humanos y progresistas en lo que respecta a la mayoría.

La importante decisión sobre la Ley de Ciudadanía debe ser contemplada principalmente como un intento más por parte del gobierno de encarar (aunque parcial e insuficiente) la Ley de ciudadanía y la cuestión de la entrada a Israel. Esta cuestión sigue pendiente ante el Tribunal Supremo, entre otras cosas debido a las peticiones de la Organización Adalah y Zahava Gal-On, con lo que la victoria del Estado (y de cualquier persona preocupada por su carácter judío) está lejos de estar garantizada con el jefe del Tribunal Dorit Beinish.

La Knésset, quien aprobó esta orden temporal desde el 2003, volverá a ser llamada a hacerlo. Sin embargo, por la propia naturaleza de las regulaciones temporales se supone que finalizan con el tiempo, más con el Tribunal Superior muy posiblemente intentando frenarla esta vez. Por otro lado, en esta ocasión el Estado también tendrá problemas a la hora de volver a utilizar el argumento de la seguridad, el cual se demostró apenas suficiente en el 2006. En un momento de calma en lo que respecta a la seguridad como el de ahora, este argumento puede llegar a ser muy poco fiable y un enfoque equivocado.

Una posible pista sobre lo que puede ocurrir sucedió hace apenas dos meses, cuando Ayala Procaccia, uno de los jueces de las minorías en 2006, dictaminó que de "un residente de la región que pretenda entrar y permanecer en Israel en el marco de la reagrupación familiar no se deberá esperar que mantenga lealtad al Estado de Israel".

¿Y por qué en nombre del cielo se deberá cuestionar la opinión de Procaccia por el hecho de que en muchos países, incluidos EEUU, Australia, Austria, Holanda, Irlanda, y Dinamarca, los solicitantes de la ciudadanía tienen que firmar un juramento de fidelidad? ¿Por qué demonios habríamos de tomar nota de trivialidades como el hecho de que en Alemania, Dinamarca, Grecia, España, Italia, Gran Bretaña, Grecia, Finlandia, entre otros países, los legisladores han introducido límites a la inmigración en los últimos años, y/o han establecido normas estrictas de ciudadanía, mientras que se dan una serie de claras preferencias en lo que respecta a los inmigrantes de ciertas naciones o a descendientes de nacionales?

Y así, si incluso el deber de fidelidad no es de esperar de los solicitantes de la reunificación familiar (no en el "racista" Israel, pero si en Ramallah) y las razones de seguridad ya no serían aplicables, es fácil suponer que el Tribunal Superior apoyaría esa interpretación. Por lo tanto, que la realización de la demanda palestina de retorno (bajo el inocente nombre clave de "reunificación familiar") tenga el sello de aprobación del Tribunal Superior sólo podrá ser evitado por el gobierno y la Knesset.

El gobierno se ha embarcado en esta tarea, y la Knesset no debe descansar hasta que la misión se lleva a cabo, por supuesto, sobre todo antes que el Tribunal Superior se de como misión remodelar al Estado judío y su carácter.

Labels: ,

El proyecto de Ley de Conversión como objetivo estratégico - Israel Harel - Haaretz


Orando en el Muro Occidental - Ronen Zvulun

La incapacidad, o la falta de voluntad, para satisfacer las necesidades de más de 300.000 inmigrantes que no son judíos según la Halajá ha sido un problema frustrante durante muchos años. Estos inmigrantes no pueden convertirse incluso si lo desean, pues deben prometer mantener un estilo de vida religioso. A continuación, Yisrael Beiteinu va y presenta un proyecto de ley de Conversión que se enfrentó a un muro de oposición tanto política como de los medios de comunicación.

¿Acaso los detractores del proyecto de ley se preguntan por qué fue propuesto por el partido que más se identifica con estos inmigrantes (principalmente rusos)? Alternativamente, ¿sería posible que este partido, cuyo sentido político es el más nítido de Israel, pueda apoyar un proyecto de ley que esté dañando a sus votantes?

Puesto que no hay razón para creer que Yisrael Beiteinu o su presidente hayan cambiado su posición, debemos preguntarnos qué hay realmente detrás de la oposición a ese proyecto de ley y la amenaza - sí, la amenaza - de dividir al pueblo judío. Y también debemos preguntarnos por qué a las amenazas del judaísmo Reformista y Conservador se han unido algunos de los preconizan activa y positivamente los matrimonios mixtos, la secularización a ultranza y la des-sionización de Israel a través del Tribunal Superior de Justicia (Cabe señalar que la inmensa mayoría de los miembros de la Knesset no echaron una mano a esos procesos).

Existe algo más que un poco de ignorancia sobre la finalidad del proyecto de ley entre el judaísmo Reformista y Conservador, los cuales están amenazando con detener el flujo de donaciones de las comunidades judías en el extranjero a Israel - una decisión con la que estoy a favor, en principio -, y de convencer al Congreso de los EEUU y a los medios de comunicación americanos de que presionen a Israel para que se no apruebe la ley, algo que considero puro descaro.

Como era de esperar, el Primer Ministro Benjamin Netanyahu, presa del pánico por la presión de estos movimientos, ha aceptado la validez de su vana amenaza de que la ley "divide al pueblo judío".

¿Tiene Yisrael Beiteinu algún interés en dividir al pueblo judío tratando de traer a las filas del pueblo judío a todo inmigrante que lo desee? El hecho de que este partido propuso el proyecto de ley debería tranquilizar y no irritar el judaísmo Reformista y Conservador. ¿Es lógico que un partido tan dependiente de los votos de los inmigrantes que ahora mismo no se les considera judíos según la ley religiosa, proponga un proyecto de ley que convierta el proceso de conversión en aún más dificultoso?

Los movimientos Reformistas y Conservadores quieren obtener un estatuto oficial en Israel, al lado de los Ortodoxos. Estoy a favor de ello. Este deseo es la verdadera razón de su clamor. Pero incluso si el Tribunal Supremo concede su deseo, su situación no cambiará. Hay menos de 100 congregaciones en Israel que se describen como Reformistas o Conservadoras, y la mayoría son pequeñas, demasiado poco en comparación con las miles de congregaciones ortodoxas activas y crecientes. Sólo una influencia espiritual, y no la del Alto Tribunal, puede rellenar sus filas y permitir su influencia en la legislación .

El propósito del proyecto de ley de Conversión es aumentar el número de judíos (rescatando a esos inmigrantes del limbo en que se encuentra) y como tal debe ser apoyada por principio. Se trata de un objetivo estratégico, una cuestión de supervivencia para nuestro pueblo, cuyas filas están disminuyendo de manera exponencial. Los judíos de la Diáspora se encuentran en un acelerado proceso de extinción, por elección, y cada acción que aumenta la población judía en todo el mundo, ya sea legislativa o educativa, debe ser bienvenida.

Los opositores al proyecto de ley están ocultando el hecho de que no va a revocar el reconocimiento en Israel de las conversiones realizadas por Reformistas y Conservadores en el extranjero. La única división en el pueblo judío es la que llevan a cabo a diario los que se separan de él. Los cientos de miles de personas que se han alejado del judaísmo lo hicieron independientemente de las dificultades de convertirse en Israel, y esto se mantendrá también para aquellos que desertan por lo mismo en el futuro. Ni siquiera serán conscientes de la existencia, suponiendo que pase, de la Ley de Conversión.

Labels: ,