Monday, November 30, 2015

¿Qué quieren los palestinos? Como la visión de Israel de los palestinos sirve a las necesidades palestinas - Haviv Rettig Gur - Mosaic


Posiblemente lo más sorprendente del ensayo de Daniel Polisar, "¿Qué quieren los palestinos?", es que la simple pregunta que plantea es muy raramente planteada. En su examen de las 330 encuestas locales sobre la opinión palestina de Israel, junto con algunas más llevadas a cabo por instituciones extranjeras, el propósito de Polisar era sencillo: observar como los árabes palestinos, actores claves en un conflicto centenario, entienden los acontecimientos y cómo sus comportamientos proceden de ese entendimiento. Simple, sí, pero una verdadera innovación en las discusiones sobre el conflicto.

Al comienzo de su ensayo, Polisar se pregunta brevemente sobre la rareza de esfuerzos similares, sugiriendo que la aparente falta de interés por una apreciación sistemática de la opinión palestina sobre Israel puede proceder desde "la creencia errónea de que la opinión pública no importa en las dictaduras" o desde "un sentimiento despectivo de que [los palestinos] son peones impotentes cuya suerte es decidida por sus líderes, Israel o las potencias regionales y mundiales". Por gentileza, tal vez, omite una explicación más básica: que los observadores tienden a creer que ya saben precisamente lo que los palestinos piensan, ya que esos supuestos pensamientos les son transmitidos diariamente por militantes y simpatizantes que han tomado la causa de los palestinos.

Cualquiera que sea la explicación, el propio esfuerzo de Polisar de transmitir lo que piensa la opinión pública palestina sobre el conflicto con Israel revela el alcance y la profundidad de lo que se ha perdido. Su argumento implícito de que "lo que está ocurriendo" en el terreno está, al menos en parte, sucediendo dentro de los límites de la psique y el discurso palestino nos altera dramáticamente los supuestos comunes de diplomáticos, periodistas y aspirantes a pacificadores.

El Israel que surge a partir del examen de Polisar de las actitudes palestinos no se puede decir que constituya, en ningún sentido significativo, una representación crítica o un diagnóstico de la realidad de la sociedad israelí. Es más bien una visión de Israel que sirve claramente a las necesidades palestinas. Sin duda, se puede decir algo similar sobre el papel asombroso jugado por Israel, para bien y (cada vez más) para mal, en la conciencia de Occidente, donde la vida de una nación con muchas capas y estratos es reducida muy a menudo a una caricatura, a través que las pasiones morales o narrativas de la identidad que pueden encontrar expresión en los extranjeros. Para los palestinos y los israelíes, por supuesto, las consecuencias que se derivan de sus visiones de cada parte son evidentemente altas, y por lo tanto el minucioso estudio de Polisar constituye sin duda una contribución más fundamental y valiosa para entender el conflicto que cualquier historia lineal.

En parte, esto es debido a la profundidad y los matices de su estudio, el cual se sumerge más profundamente que los hechos bastante bien conocidos sobre el rechazo palestino a la legitimidad judía en esta tierra y el apoyo a la violencia contra la población civil. Por lo tanto, Polisar muestra que la mayoría de los palestinos creen que Israel buscó activamente las sucesivas guerras que ha librado en Gaza, que el inicio de estas guerras era totalmente ajeno a las acciones palestinas, y que Israel pretende conscientemente atacar a los civiles en esas guerras y por eso será el único responsable del sufrimiento que siguió.

La mayoría de los palestinos también creen que Israel tuvo en gran parte, o totalmente, la culpa del fracaso en las conversaciones de paz con los líderes palestinos, e inclusive creen que Israel es el principal responsable de la ineficacia y la incompetencia del gobierno nacional palestino: los mortales enfrentamientos entre la policía de la AP y Hamas en 1994, para la aún más letal toma de control de Gaza por Hamas en el 2007, e inclusive la incapacidad de Hamas y Fatah para llegar a una conciliación en 2015.

Israel, por supuesto, también tiene la culpa no sólo de las condiciones de subdesarrollo económico, de la falta de agua o de combustible de los palestinos, y similares, sino también de los fracasos de los líderes palestinos con respecto a su propio pueblo y de la cultura política autocrática palestina y de sus cismas.

Que las intenciones del enemigo de uno, en este caso Israel, sean consideradas diabólicas tal vez no sea tan inesperado en cualquier conflicto interétnico. Sin embargo, eso no sucede cuando se trata de los puntos de vista palestinos sobre el poder israelí. Israelíes (y judíos) son vistos por la mayoría de los palestinos no sólo como crueles y deshonestos, sino también como fuertes e inteligentes. Al mismo tiempo, esta némesis del mal es contemplada, convenientemente, como demasiado monstruosamente inmoral como para poder sobrevivir. Una narrativa emerge de estas respuestas coherentes: los palestinos adoptan cómodamente la suposición de que Israel es la causa tanto de su estado ruinoso y de sus fallas internas, sino que además, y por suerte, también está condenado a implosionar, y en un tiempo no mucho mayor de dos décadas.

Más llamativo aún es el hallazgo sobre el apoyo palestino a la violencia política, en particular contra la población civil. No sólo los palestinos apoyan tal terror, sino que su apoyo aventaja a todos los demás pueblos árabes. Por mucho que compartan los puntos de vista básicos de sus vecinos árabes, en este tema van más allá de las políticas más amplias del mundo árabe. Esa singularidad es un hallazgo más revelador que el simple hecho de su apoyo.

Cuando los estados árabes se quiebran por la agitación sectaria, las mayorías en todo el mundo árabe dicen que se oponen a la violencia contra la población civil, en parte debido a que esta violencia se ha vuelto consistentemente en contra de ellos mismos. Sin embargo, la experiencia palestina de este tipo de violencia sistemática contra la población civil consiste principalmente en la violencia que ellos mismos han infligido a la "usurpadores" israelíes, no de la violencia practicada sobre ellos por fanáticos yihadistas.

Y eso es ninguna casualidad. A veces existe un susurro entre los palestinos de que el enemigo israelí, a pesar de su intrínsica maldad, al menos ofrece un baluarte contra las hordas que arrasan la región. Ese susurro transmite el reconocimiento de un hecho: los judíos, en sus esfuerzos exitosos para defenderse del colapso árabe colapso de más allá de sus fronteras, también blinda a los palestinos de ese colapso.

La izquierda israelí a menudo se lamenta de que la sociedad palestina aún no ha producido un líder que capte en buena medida que el cumplimiento de las aspiraciones nacionales palestinas depende de la aquiescencia de la opinión pública israelí, y por lo tanto es un imperativo estratégico para los palestinos ayudar a construir la confianza a través de las trincheras sangrientas del conflicto. El examen de Polisar de la opinión pública palestina sugiere una nueva lectura de este fracaso. Es la propia imagen que los palestinos han construido de Israel - una entidad malévola en sus intenciones, muy poderosa, a la vez protectora de ellos y un blanco legítimo para su "resistencia", y en última instancia destinada a colapsar por sus propias internas contradicciones - la que ha promovido su debilidad mental, un escapismo de su propia debilidad moral y política. Polisar lamenta con razón la tendencia "paternalista" de los observadores extranjeros que ven a los palestinos como "peones impotentes", pero sus hallazgos sugieren que no solamente son los occidentales los que reducen a los palestinos a meras estatuillas pasivas, sino los propios palestinos.

Por supuesto, sería intelectualmente deshonesto separar estas sensibilidades palestinas de la dura realidad. Israel realmente es mucho más poderoso que sus vecinos árabes, y en formas más profundas y más duraderas que el poder militar por sí solo. Dentro de esa relación de poder, los palestinos languidecen en un limbo jurídico y económico, mientras que Israel ha salido adelante tanto en la prosperidad material como en la mayoría de las medidas globales de felicidad nacional. Del mismo modo, es una verdad incómoda pero innegable que a raíz de los peores episodios de violencia palestina, amplios sectores de la opinión pública israelí han tendido a desviarse hacia posicionamientos que favorecen una separación final y definitiva, a menudo a través de convocatorias a una retirada unilateral territorial. Por lo tanto, no es realmente tan difícil entender por qué Israel puede ser visto por los extranjeros de manera similar a los palestinos, al no estar familiarizados con las tensiones internas y las complejidades de la política israelí, al mismo tiempo poderosas y débiles, opresivas e intimidadoras.

Aún así, eso no explica por qué Israel debería ser visto como el culpable del sangriento impasse entre Fatah y Hamas, o cómo el apoyo explícito de los palestinos al terror logra coexistir con la convicción de su inmaculada inocencia ante las respuestas militares israelíes, o cómo, frente a la evidencia incontrovertible del éxito de Israel, los palestinos puede concluir con una franqueza aparentemente perfecta que la nación judía es frágil y se halla en estado terminal. En cada una de estas creencias, confirmadas por los datos del estudio, los palestinos están utilizando a Israel para responder a una pregunta implícita acerca de sí mismos y de su condición, y la respuesta es siempre la misma: no tenemos poder, y por lo tanto estamos exentos de responsabilidad.

Polisar concluye que, en conjunto, estas ya veteranos y arraigados puntos de vista palestinos colocan toda la responsabilidad por cualquier movimiento hacia la paz en los líderes palestinos que pudieran promover un cambio en las actitudes. Sin embargo, el papel peculiar que Israel parece jugar en la mente de los palestinos sugiere que esto puede ser demasiado optimista. En Israel, los palestinos parecen haber encontrado no sólo al culpable de la condición de su vida en el mundo real, sino al fantasma en el que pueden depositar de forma segura todas las esperanzas obstaculizadas por su propia historia y por todas las fallas internas de su sociedad. Mientras Israel continúa sirviendo como la respuesta a cada cuestión desconcertante y desagradable, funcionando eficazmente como mecanismo interno de negación de la propia agenda palestina, ninguna narrativa alternativa tendrá una oportunidad de éxito. En pocas palabras, hay demasiado en juego.

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¿Qué quieren los palestinos? - Compromiso por ahora, el fin de Israel en el futuro - David Pollock - Mosaic



Contra el sangriento trasfondo de apuñalamientos y otros actos de violencia mortal en Israel y Cisjordania, el análisis exhaustivo de Daniel Polisar de los resultados de las encuestas  palestinas reflejados en su artículo "¿Qué quieren los palestinos?", se convierte en una lectura esencial para cualquier persona interesada en algo más que en los sombríos titulares diarios. Su conclusión central - que la mayoría de los palestinos en Cisjordania y Gaza han apoyado durante mucho tiempo la "lucha armada" contra los israelíes -, no sólo es exacta, sino que además es un hecho distorsionado regularmente por los medios al prestar atención a la naturaleza aparentemente "individual" de los incidentes terroristas actuales. Las conclusiones de Polisar, por otra parte, están bien fundamentadas en la investigación exhaustiva sobre los montones de datos de las encuestas que se han ido acumulando desde los primeros acuerdos de Oslo de 1993, que es cuando yo empecé a trabajar con colegas palestinos en el lanzamiento de las primeras encuestas científicas sobre la población palestina.

En lugar de repetir los resultados de Polisar, me gustaría empezar con algunas observaciones y objeciones, y a continuación introducir algunos hallazgos recientes, sobre todo a partir de una encuesta que realicé en junio, para finalmente concluir con lo que espero ver en el estudio en curso más exhaustivo de Polisar sobre este tema.

En primer lugar, las objeciones. Sobre la base de los resultados de las encuestas y de otros datos, creo que la realidad es de alguna manera mejor en algunos casos que como la juzga Polisar y en algunos aspectos peor. Mejor: existe una amplia evidencia de que el público palestino, cuando se presenta un "acuerdo global", es considerablemente más inclinado a aceptar el compromiso con Israel que cuando los problemas son vistos de manera aislada. Esto se aplica incluso a los temas más polémicos, como el futuro de Jerusalén, el "derecho de retorno", o el reconocimiento de Israel como Estado judío. Peor: Polisar acepta la idea de que la mayoría de los palestinos apoya la violencia, a pesar de la oposición constante y repetida de Mahmoud Abbas a la misma. De hecho, Abbas y otros líderes palestinos envían constantemente un mensaje confuso sobre este tema clave, oponiéndose a la violencia en abstracto sin dejar de glorificar a los terroristas individuales en las declaraciones oficiales, en las ceremonias y en los medios de comunicación.

En términos más generales, hay una serie de importantes distinciones que deben hacerse y que van más allá del ámbito del valioso ensayo de Polisar. Un tal distinción, a la que acabo de aludir, es entre la "calle" palestina y la "élite" palestina, es decir, los dirigentes políticos, los intelectuales, los magnates de los medios de comunicación palestinos (y los medios de comunicación social), y los activistas islámicos más prominentes. En muchas cuestiones tácticas, incluidas las relaciones económicas con Israel y la utilidad de las negociaciones, el público en general es más moderado que sus supuestos líderes.

En relación con esto está la distinción entre las actitudes a corto y largo plazo. Las primeras - a corto plazo - son relativamente maleables;  las últimas - a largo plazo -, sorprendentemente son de línea dura, sobre todo en la cuestión fundamental de una paz permanente frente a una guerra sin fin. Que puntos de vista de línea dura puedan dar paso o no a realidades mejoradas a corto plazo es una pregunta tentadora inherentemente indeterminada.

Una última distinción se refiere a las actitudes contrastantes que se encuentran entre las poblaciones palestinas en Cisjordania, Gaza y Jerusalén oriental. Las situaciones generales en esos tres lugares son en sí tan diferentes como para volver cuestionable la práctica habitual de agruparlos a todos juntos.

Cada una de estas distinciones, y otras, pueden ilustrarse con los resultados de mi encuesta de junio 2015. Me gustaría exponer brevemente los hallazgos a fin ofrecer algunas perspectivas adicionales y posibles vías de seguimiento de la investigación.

La mayoría de las encuestas en el Oriente Medio se centran en cuestiones de política y / o religión. Sin embargo, sorprendentemente, ni la política ni la religión es una prioridad para la mayoría de los palestinos en Cisjordania o Gaza. En el primer caso, la mayoría de las personas dicen que su principal prioridad es o bien "conseguir el suficiente dinero para vivir cómodamente" (44%) o bien "tener una buena vida familiar" (34%). En esta última encuesta, los resultados son similares, aunque algo más sesgados hacia la familia. Por el contrario, sólo el 14% en la Ribera Occidental, y el 24% de los habitantes de Gaza, seleccionar "trabajando para establecer un Estado palestino" como su principal prioridad. Y un mero 12% de los cisjordanos dice que  su primera, o inclusive su segunda prioridad, es "ser un buen musulmán (o cristiano)". En Gaza, la cifra se eleva al 19%, algo más alta, pero todavía inesperadamente baja.

Otra sorpresa: a pesar del generalizado apoyo teórico a los boicots contra Israel, la mayoría de los palestinos en la Ribera Occidental (dos tercios) y Gaza (tres cuartas partes) en realidad quieren la cooperación económica y dicen que "les gustaría que Israel permitiera que más palestinos puedan trabajar en el interior de Israel". La mayoría en la Ribera Occidental y casi la misma cantidad en Gaza dicen que también les "gustaría ver que las empresas israelíes ofrecen más puestos de trabajo dentro de esas áreas”, y más de un tercio en los “dos lugares”, a pesar del reciente deterioro de las relaciones, por lo que al menos aún se ve cierta posibilidad de progreso en este campo.

¿Qué pasa con los temas más amplios de las relaciones con Israel y el proceso de paz? En estos temas, las opiniones son muy variadas. Por un lado, hay un apoyo mayoritario en la Ribera Occidental (58%) y Gaza (65%) - aunque una solución de dos estados siga negociándose - a continuar con la "lucha… hasta que toda la Palestina histórica sea liberada” y a la “resistencia armada" como un medio para ese fin. En Cisjordania, el 56% también apoya "los ataques con otras armas y los atropellos contra la ocupación" (aunque sólo el 23% lo hace "fuertemente"), y en Gaza tales tácticas violentas están respaldadas por un sorprendente 84%, entre los cuales el 53% los apoya firmemente.

Por otro lado, existe también un apoyo sorprendentemente generalizado para ciertos compromisos clave. A nivel táctico, tal vez la estadística más impresionante es la siguiente: el 74% de la Ribera Occidental, y completamente el 83% de los habitantes de Gaza, dicen que "Hamas debe mantener un alto el fuego con Israel" en ambos territorios. E incluso en el nivel estratégico, la mitad o más de los cisjordanos "probablemente" aceptarían compromisos en dos temas importantes si al hacerlo pudieran "ayudar a poner fin a la ocupación" y conducir a la independencia palestina. Esas cuestiones son, en primer lugar, "el principio de dos estados para dos pueblos, el pueblo palestino y el pueblo judío", y en segundo lugar, limitar el derecho de retorno a Cisjordania y Gaza, "no a Israel". Entre los habitantes de Gaza, las cifras a favor son un poco más bajas, pero aún considerables.

En total, así pues, la evidencia sugiere que hoy en día al menos, la mayoría de los palestinos en la Ribera Occidental y en Gaza quieren un alto el fuego y la cooperación económica con Israel, y muchos podrían también ceder en ciertas cuestiones básicas por el bien de la independencia. En otra señal del estado de ánimo pragmático actual, alrededor de la mitad de la población palestina en la Ribera Occidental y en Gaza estaría dispuesta a compartir la soberanía sobre Jerusalén, y una gran mayoría en la Ribera Occidental (79%) dicen que "en la situación actual" les gustaría ver una carretera a través de Israel que evite pasar por Jerusalén.

Pero esto es a corto plazo. Para el medio y/o largo plazo, muchos propugnan una orientación mucho más maximalista. A diferencia de otros estudios, mi encuesta de junio pidió a los encuestados que consideraran tres marcos de tiempo diferentes: los próximos cinco años, los próximos 30-40 años, y un futuro lejano de un siglo. Los resultados son poco alentadores.

De hecho, incluso en el marco de tiempo de los próximos cinco años, una pluralidad prefiere "la recuperación de toda la Palestina histórica desde el río hasta el mar" sobre "una solución de dos estados", como el "principal objetivo nacional palestino". En Cisjordania , el margen es del 41% al 29%; en Gaza está mucho más cercano (50% frente al 44%) pero la diferencia se explica en gran parte por la presencia de una tercera opción: una "solución de un Estado en toda la tierra en la que los palestinos y los judíos tengan los mismos derechos". Entre los cisjordanos, el 18% opta por esa opción; entre los habitantes de Gaza sólo el 5%.

Desde una perspectiva normativa, también, las actitudes palestinas son claramente maximalistas. En Cisjordania, el 81% dice que toda la Palestina histórica "es tierra palestina y que los judíos no tienen derecho a esta tierra". En Gaza, la proporción es aún mayor: el 88%. (Estas cifras son cercanas a las de Polisar) Por supuesto, muchos palestinos, especialmente en Cisjordania, no creen que en realidad la AP planee tomar todo Israel a corto plazo, como fue confirmado por una cuestión inusual incluido en mi encuesta:
La Autoridad Palestina publica mapas oficiales, declaraciones, canciones y poemas que hablan de toda la Palestina histórica como perteneciente solamente a los palestinos, incluyendo ciudades como Haifa, Jaffa, y Tiberíades. ¿Cree usted que esto demuestra que su verdadera intención es trabajar hacia la liberación de toda Palestina algún día? 
En Cisjordania, sólo una cuarta parte respondió que sí a esta pregunta. En Gaza, cerca de la mitad lo hizo.
Esto en cuanto a las expectativas en los próximos cinco años. De cara a la próxima generación, es decir, 30 o 40 años, solamente una cuarta parte de los palestinos, ya sea en Cisjordania o en Gaza, espera que Israel "siga existiendo como un Estado judío", mientras que otro cuarto cree que se convertirá en un "Estado binacional de judíos y palestinos". Pero el 38% de la Ribera Occidental, junto con el 53% de los habitantes de Gaza, piensan que Israel ya no existirá en absoluto, ni siquiera como un estado binacional. Preguntados cómo eso va a suceder, se dividieron aproximadamente en partes iguales entre los que predecían que Israel "se derrumbaría por sus contradicciones internas" y los que dicen que "la resistencia árabe o musulmana lo destruirá".

¿Y la visión a muy a largo plazo, en un siglo a partir de ahora? Un mero 12% en la Ribera Occidental y el 15% de los habitantes de Gaza creen que Israel seguirá existiendo como un Estado judío. En Cisjordania, aunque el 20% declina por prudencia predecir lo que sucederá, una pluralidad (44%) cree que Israel será destruido o colapse. En Gaza, la mayoría absoluta (63%) anticipar con más confianza la destrucción o el colapso del Estado judío.

Para los políticos de todos los bandos, estas actitudes contrarias o incluso bifurcadas hacia el corto plazo en comparación, presentan tanto una oportunidad como un serio desafío. La oportunidad reside en la posibilidad de aprovechar los actuales signos de flexibilidad táctica con el fin de avanzar hacia condiciones de convivencia pacífica y, quizás en última instancia, hacia la resolución. La evidencia de los encuestados en la misma encuesta que viven en el este de Jerusalén sugiere que las relaciones de trabajo y los beneficios mutuos con los israelíes tienden a producir actitudes más moderadas. En cuestiones como la longevidad de Israel y los derechos de los judíos a la tierra, los 300.000 habitantes de Jerusalén son mucho más conciliadores que sus cuatro millones de compatriotas en Cisjordania y Gaza.

Pero luego está el grave problema: dadas las actitudes sobre el futuro a largo plazo, hay buenas razones para preguntarse si cualquier acuerdo de "estatus final" será verdaderamente respetado y definitivo. Y todo esto sin ni siquiera tener en cuenta las posiciones de los dirigentes palestinos, que, como he mencionado al principio, son marcadamente más de línea dura que las de un número significativo de la población que gobiernan.

Por ahora, Daniel Polisar ha contribuido con una serie de ideas clave en las cuestiones subyacentes detrás de la violencia palestina. De cara al futuro, espero que en su estudio ampliado retome áreas adicionales, más allá de las contempladas en su artículo de Mosaic, en los que existen amplias conclusiones para ser extraídas y analizado. También celebro sus pensamientos basados en datos sobre cómo las políticas israelíes pueden afectar las actitudes palestinas para bien o para mal, un punto que toca a la ligera, pero que creo se merece mucha más atención. (Como observa, las actitudes palestinas, aunque generalmente son estables en el tiempo, no son totalmente estáticas; creo que esas variaciones reflejan en gran medida las expectativas cambiantes de Israel.) Más especulativamente, yo espero alguna consideración de los reconocidamente inciertos vínculos entre las actitudes y el comportamiento. Aunque la mayoría de los palestinos dicen que apoyan la violencia contra los israelíes, sólo unos pocos actúan bajo ese impulso, y los episodios de inestabilidad y el terrorismo se alternan con períodos de gran calma. ¿Por qué?

Las respuestas a estas y otras preguntas intrigantes, sin duda arrojarán aún mayor luz sobre las cuestiones más amplias en juego, y el potencial para resolver o al menos reducirlas a proporciones más manejables.

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Sunday, November 29, 2015

Muy razonable e interesante: Para los palestinos, el conflicto con los judíos es existencial por naturaleza - Yossi Kuperwasser - Haaretz


No taparse los ojos ante la realidad, aunque sea muy decepcionante

La actual ola de terror demuestra una vez más que los palestinos ven el conflicto con los judíos como religioso, nacionalista y existencial en su naturaleza. El brote de terror se basa en la demanda de los palestinos de que a los judíos se les prohíba el ascenso al Monte del Templo de Jerusalén, mientras que a los musulmanes se permita el acceso libre y sin límites a ese lugar.

Citan una serie de razones para apoyar esta demanda. La primera es que ellos se consideran los únicos dueños del santo lugar que los musulmanes llaman Haram al-Sharif, y que ahora sería un territorio ocupado. La segunda razón es que la sola presencia de los judíos, según ellos, contamina ese santo lugar. La tercera razón es que debe evitarse que los judíos lleven a cabo su vil complot para destruir las mezquitas del lugar con el fin de convertir la zona en un lugar para la oración judía y/o construyan un templo.

Casi todos los palestinos justifican toda clase de luchas para "proteger" ese santo lugar. Sin embargo, debido a las consideraciones de coste-beneficio, muchos de ellos creen que la mejor forma en la actualidad de obtener este objetivo es lo que llaman "resistencia popular".  Se trata de un término que incluye utilizar todo tipo de medios violentos de "bajo nivel": apuñalamientos, lanzamiento de piedras y bombas incendiarias, atropellos y ataques del estilo "golpear y correr".

Hamas también respalda el uso de fuego real desde el territorio de la Autoridad Palestina, ya que no pone en peligro al gobierno de dicha organización en la Franja de Gaza. El liderazgo de la Autoridad Palestina cree que el beneficio que se obtiene de los ataques terroristas violentos no compensa el daño político que causan, pero se abstiene de condenarlos porque constituyen "legítima resistencia".

Es en este contexto que se ubica el papel desempeñado y las declaraciones contradictorias realizadas por el presidente palestino Mahmoud Abbas sobre la reciente ola de terror, alentando a la "resistencia popular", que incluye ataques de cuchillo y atropellos, pero también está dispuesto a prevenir "ataques calientes" utilizando armas de fuego, que él cree que representan una amenaza para su gobierno y para los intereses palestinos.

El gran número de ataques de apuñalamientos y atropellos es un producto de la guerra educativa de larga duración fomentada y ejecutada por los dirigentes palestinos, incluyendo tanto a Abbas como a Hamas, con el objetivo de inculcar en el espíritu de la generación joven los principios fundamentales que subyacen en la conciencia colectiva palestina, que son los siguientes:
- No hay (y no debe existir) un nación judía, ya que el judaísmo no es más que una religión, y los judíos "no tienen antecedentes de gobernar la Tierra de Israel", que tampoco existe, ya que es Palestina. Por lo tanto, no hay ninguna justificación para un Estado nacional para el pueblo judío y, desde luego, no aquí. La misión de los palestinos, víctimas de la injusticia que supone la existencia de un "Estado de ocupación", es acelerar su inevitable desaparición por medio de la lucha y el sacrificio, que son el núcleo de la identidad palestina.
- El papel de los habitantes palestinos de Israel, según Abbas, es avanzar hacia estos objetivos a través de su influencia en el sistema político israelí, su firme control sobre la tierra y su exigencia de que Israel se convierta en un estado de todos sus ciudadanos. De acuerdo con este enfoque, los palestinos en Israel deben evitar llevar a cabo ataques terroristas ya que podrían impedir la realización de su objetivo. 
- El papel de la Autoridad Palestina en los territorios de 1967 es avanzar en este objetivo mediante la creación de las condiciones para el funcionamiento regular de las distintas autoridades.
Los palestinos crearon el término "nación israelí" para parecer moderados ante los ojos del mundo y de la izquierda israelí. Desde su perspectiva, esa es la entidad con la que estarían dispuestos a lograr la paz. Por lo tanto, aparentemente ocultan su objeción a la existencia de un Estado-nación judío.

En su artículo de opinión "entre dos movimientos nacionales", el profesor Shlomo Avineri reconoce estos hechos, pero sugiere buscar formas creativas para comprometerse con los palestinos.

¿Por qué la violencia nos atrapa precisamente ahora? Una de las razones es la preocupación de los palestinos por haber sido dejados de lado al centrarse el mundo en otros acontecimientos mucho más violentos en la región. Otra razón es el auge del islamismo radical en la región, y entre los palestinos de los territorios y en Israel. Abbas y los miembros árabes de la Knesset sentían (en contraste con la opinión de muchos árabes israelíes) que existía la necesidad de demostrar que su compromiso con la lucha armada contra Israel no era menor que la de sus rivales.

Por lo tanto, aunque la mayoría de los terroristas parecen decidir atacar de forma espontánea, los dirigentes palestinos, especialmente Abbas y Hamas, tiene una influencia considerable. Está claro que la agitación de los extremistas israelíes también juega un papel importante.

Una gestión firme y sensata de la lucha contra la actual ola de terror puede aportar una renovada tranquilidad con una relativa rapidez. Para ello se requiere aumentar masivamente la presencia de las fuerzas de seguridad, así como el estado de alerta pública, reuniendo las fuerzas de vigilancia y aumentando la disuasión. Esto se puede hacer atacando a incitadores y terroristas con el fin de volverlos inactivos, y castigando a sus familias, todo dentro de los límites de la ley.

Un aumento de la construcción en los asentamientos y represalias terroristas de judíos extremistas como respuesta a los ataques terroristas palestinos, perjudicaría tanto la probabilidad de calmar la situación como el apoyo estadounidense a Israel ante esta violencia palestina. Lo más importante es dejar claro a los palestinos que Israel tiene la suficiente tenacidad para frustrar sus objetivos, ya que lo más probable es que sus líderes teman perder el control y, a su vez, estén cada vez más dispuestos a ayudar a calmar la situación.

A largo plazo, es probable que cuando los palestinos reconozcan que los caminos del terror y los movimientos políticos unilaterales son ineficaces, comiencen a dudar de sus posiciones fundamentales, y entonces será posible considerar un acuerdo. Hasta entonces, tenemos que manejar el conflicto de manera inteligente.


PD. Muy de acuerdo con el análisis, excepto con el párrafo final. Si el conflicto es existencial para los palestinos por naturaleza, tardarán mucho en dudar de sus posiciones fundamentales, y por lo tanto un posible acuerdo no es que no esté a la vista a corto o medio plazo, sino que de entrada tampoco debe considerarse posible a largo plazo.


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El legado de Isaac Rabin está muy vivo (pero no se trata de la paz, sino de la separación) - Shmuel Rosner - Moment Magazin



Si ustedes piensan que la "derecha" de Israel es "nacionalista" y la "izquierda" quiere la "paz", quizás se equivocan.

Cada cinco años más o menos tengo que escribir sobre el asesinato del primer ministro Yitzhak Rabin, ese terrible acontecimiento que cambió Israel para siempre. Y cada vez que lo hago, estoy ante la inevitable presencia de una desaparición que ha desencadenado un trauma emocional. En el décimo aniversario, fue posible recordar a los lectores que Israel no es el primer estado que ha tenido un líder asesinado; por el 14 aniversario tuve la oportunidad de comenzar un artículo sobre Rabin con una broma. Ahora, a los 20 años, es muy fácil presuponer en función de sus políticas, ya sea con desesperación o triunfalismo, que el legado de Rabin también se ha desvanecido.

Pero no estén tan seguros. El legado de Rabin está muy vivo, siempre que interpreten ese legado correctamente.

Rabin, inevitablemente, es recordado principalmente por ser el líder responsable del proceso de Oslo - el comienzo de la larga serie de conversaciones de paz entre israelíes y palestinos que han frustrado hasta ahora a sus participantes -. Cuando Israel sufre actualmente otra ola de violencia palestina, el legado de Rabin parece, de nuevo, como un legado perdedor. ¿Paz? ¿En nuestro tiempo? ¿Con los palestinos? De ninguna manera. Más del 70% de la población, según una encuesta reciente del Instituto de la Democracia de Israel, no cree "que las negociaciones entre Israel y la Autoridad Palestina consigan llevar en los próximos años a una paz entre Israel y los palestinos"

Pero contemplar el legado de Rabin como fundamentalmente enfocado en la paz con los palestinos es cometer un error muy básico y muy común, un error basado en la suposición de que en Israel hay dos ideologías rivales: el "campo nacionalista" (en la derecha) y el "campo de la paz" (en la izquierda). Sería más exacto quitarnos esa visión de la cabeza. La derecha se está convirtiendo gradualmente en el campo que cada vez más cree en la paz, si por "paz" se refieren a israelíes y palestinos viviendo juntos. El campo de la izquierda - en realidad, el centro izquierda, más parte de la izquierda - es cada vez más el grupo que cree que israelíes y palestinos, o bien israelíes y árabes, no pueden vivir juntos en paz, y por lo tanto debe negociar algún tipo de separación política. Esta modificación de sus aspiraciones debería identificarles con el punto de vista nacionalista. Este es el verdadero legado de Rabin, y es un legado próspero.

Consideren los números. En una encuesta del Instituto de la Democracia de Israel, casi la mitad de los israelíes, ambos judíos y árabes, estuvieron de acuerdo con la afirmación de que "la idea de dos estados para dos pueblos está muerta". En tales circunstancias, más de un tercio de todos los judíos (36,3%) consideran anexionar los territorios y establecer "un estado bajo el dominio israelí sobre toda la tierra". Ese es el núcleo duro de la derecha, que por lo general no es visto como pacifista, representa al "campo de la paz" en el sentido de que muchos de sus miembros creen que es posible una coexistencia entre judíos y árabes bajo algún tipo de estado (Una pequeña facción en la extrema izquierda de Israel también cree en esa idea, pero bajo la forma de una "solución de un único estado").

Por contraste, la mayor parte del campo del centro-izquierda (y de parte de la izquierda), no cree en absoluto en una paz con los palestinos. Sin embargo, sí creen en la separación de árabes y judíos en dos estados, porque, al igual que lo pensaba Rabin, no creen que estos dos grupos puedan vivir juntos en armonía, y porque quieren que Israel siga siendo claramente judío y democrático. La reciente ola de violencia, los repentinos ataques de cuchillo y atropellamientos al azar, han reafirmado y reforzado a este campo de "separatistas".

Una vez más, los números reflejan este cambio. En una encuesta realizada por Menachem Lazar para el grupo de investigación de Panels Politics de mediados de octubre, el 66% de los judíos israelíes apoya la "separación" de los barrios judíos y árabes en Jerusalén, una clara indicación de que Jerusalén no está "unido" a pesar de la insistencia de los sucesivos gobiernos israelíes. Es preocupante que el 61% de los judíos en esa encuesta apoyen un "boicot" de los árabes israelíes por su apoyo a los palestinos. También es preocupante que el 58% apoye la idea de alentar a los palestinos a "transferirse voluntariamente" a otros lugares.

Estas son cifras devastadoras, y todos apuntan en una dirección: la erosión de la creencia de los judíos israelíes en la capacidad de que judíos y árabes palestinos (en algunos casos incluso los árabes israelíes) coexistan en paz, y su creciente deseo de una separación. Por supuesto, la forma de lograr dicha separación, y qué medidas se deben tomar para llegar a ella, siguen siendo materia de debate. Algunos judíos israelíes aún creen que todavía es factible una "solución de dos estados" a través de negociaciones entre israelíes y palestinos. Otros piensan que Israel tiene que actuar de manera unilateral y retirarse de los territorios en los que viven muchos palestinos. Seguramente, los israelíes entienden que la separación no significará un Israel sin árabes en absoluto. Por el contrario, esperan que cuando los palestinos tengan un lugar propio podrán desactivarse las relaciones en ocasiones tensas entre judíos y árabes dentro de Israel.

Esto es lo que Yitzhak Rabin quería. Su última campaña política, en 1992, llamaba a "sacar Gaza de Tel Aviv", es decir, cortar la conexión entre los residentes de Israel y los palestinos de Gaza. Él creía que "a largo plazo, la separación entre Israel y los palestinos era la mejor solución para resolver el conflicto palestino-israelí".

Seguramente, hubo momentos en los que creía que la forma que tomaría esa separación sería a través de una paz, por medio de negociaciones y acuerdos con la Autoridad Palestina de Yasser Arafat. Pero no fue una coincidencia que cuando Rabin y Arafat firmaron el acuerdo inicial, cuando los dos líderes tenían que darse la mano, el presidente Clinton tuvo que ayudar "a Mr. Rabin dándole un pequeño empujón extra por detrás", como señalaba la crónica del The New York Times.

Rabin se mantenía reacio ante Arafat y era muy cauteloso acerca de los sueños de paz. Y tenía razón en otra cosa, al igual que lo entienden la mayoría de los judíos israelíes de hoy en día, 20 años después de que su atroz asesinato le separara de nosotros: el objetivo más urgente de Israel no es la paz, sino la separación.

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Saturday, November 28, 2015

En serio, ¿consejos de John Kerry?, o la única cosa en la que israelíes y palestinos están de acuerdo - Shmuel Rosner



Más de 20 israelíes fueron asesinados en los últimos dos meses como consecuencia de los ataques palestinos. Más de 90 palestinos murieron en el mismo período. ¿Qué historia dicen estos números? ¿Qué conclusiones dibujan los dos pueblos de la historia que cuentan estos números?

Para los israelíes, el número de palestinos muertos en realidad no importa: Se preocupan por su propia cuenta, y saben que, mientras que los israelíes eran inocentes en sus muertes súbitas y violentas, la mayoría de los palestinos no lo eran, de hecho eran los atacantes, unos participantes activos en la ola de la violencia donde encontraron su propia muerte.

Para los palestinos, el número de palestinos muertos es la prueba de que, una vez más, son las víctimas. Ellos no ven muchos a los israelíes muertos en sus ataques como inocentes - un colono, un judío israelí que vive o que transita a través de Cisjordania o Jerusalén, nunca es inocente -. Tienen una versión de la historia incompatible con la narrativa israelí e incompatible con la realidad.

Caso en cuestión: Recientemente, una joven palestina de 16 años murió cerca del puesto de control de Hawara, en Cisjordania. Ella fue primero atropellada por un coche conducido por un ex líder bien conocido de los colonos, y luego muerta a balazos. En los informes de las radios palestinas y de la Autoridad Palestina, la trágica muerte de este joven adolescente se presentó como una ejecución israelí de una víctima sin ninguna mancha. El incidente se presentó de manera detallada y fue declarada por la Autoridad Palestina como un "brutal crimen de guerra contra la humanidad y la infancia", omitiendo sólo una pequeña pepita de información: Ashraqat Taha Ahmad Qatanani, de Nablus, fue asesinada cuando ella supuestamente corría hacia un joven israelí con un cuchillo en la mano y con el deseo de asesinarla.

Un cuchillo no es una broma, como demostró otro ataque reciente, aunque esta vez el agresor palestino fue más rápido que sus víctimas israelíes. Él atacante palestino, de 34 años de edad, era un hombre sin participación previa conocida en actos de terrorismo. Ella, la víctima judía, era una mujer de 21 años de edad, y acababa de regresar de un viaje por la India. Ella pasó a formar parte de uno de los más de 20 israelíes muertos. Él se cuenta como uno de los más de 90 palestinos muertos. Ambos forman parte de dos narrativas contradictorias que actualmente no muestran signos de fusión.

El secretario de Estado John Kerry tenía programado llegar en Tel Aviv el 24 de noviembre para visitar Israel y a la Autoridad Palestina, en un intento por detener la violencia actual. Después de más de un año de ausencia - un año en el que las tensiones entre Estados Unidos e Israel han llegado a un nuevo nivel -, su visita debería ser bienvenida como un signo saludable de que las cosas vuelvan a la normalidad, aunque siguen siendo tensas.

Kerry ha tenido su cuota de decepción con el conflicto palestino-israelí, y todavía parece creer que su logro le fue negado por una beligerante posición israelí. Una cualidad del conflicto palestino-israelí, que nunca deja de sorprenderme, es su capacidad para engañar a los más diversos líderes en la creencia de que están dolorosamente cerca de cerrar un acuerdo de estatus final que ponga fin a todas las hostilidades. Líderes como Kerry, que no es el más agudo de entre estos negociadores, se unirá a ese coro patético de estadounidenses e israelíes.

Él no estuvo ni siquiera cerca, ni siquiera se aproximó al ex primer ministro Ehud Olmert - otro líder que recientemente dio a los israelíes la impresión de que tenía un acuerdo de paz al alcance de la mano cuando era primer ministro -. Su homólogo palestino, Mahmoud Abbas, ha admitido que él rechazó la oferta generosa de Olmert, y dijo que tuvo que hacerlo porque Olmert no estuvo dispuesto a dejarle físicamente la oferta - un mapa del territorio que Olmert estaba dispuesto a entregar a la Autoridad Palestina -.

Esta no fue una coincidencia. Olmert, tan irresponsable como pudo haber sido en su oferta (este es sin duda el punto de vista de la mayoría de los israelíes de hoy), fue lo suficientemente responsable como para saber que, de entregar a Abbas el mapa, lo habría convertido en el punto de partida palestino para la próxima negociación en vez del resultado final de esa negociación. También fue lo suficientemente responsable como para saber que el rechazo de Abbas significaba más que un debate técnico sobre el mecanismo de la paz. Abbas no aceptó la oferta porque no puede aceptar ninguna oferta que sea aceptable para los israelíes.

Kerry, posiblemente, entiende algo de esto, y sin embargo sigue sintiéndose un tanto amargado por el hecho de que se le negó su momento gloria con una supuesta paz. Ahora llega a la región en el peor momento imaginable. La violencia se ha reproducido y el prestigio estadounidense está por los suelos. Israelíes y palestinos están luchando entre sí, pero si una cosa que tienen en común es su muy poca consideración hacía la administración Obama y su destreza diplomática. Mirando a su alrededor y viendo el resultado de siete años de políticas de Obama en el Oriente Medio, los israelíes o palestinos no parecen tener muchas ganas de aceptar ningún consejo de ningún diplomático estadounidense.

¿Se puede culparles por ello?

Kerry sugerirá que Israel ayude vigorosamente a la economía palestina. Intentará que Israel no promulge medidas que vuelvan a los palestinos más desesperados.

De hecho, eso es lo que el gobierno israelí trata de hacer, no empeorar las cosas. El primer ministro, Benjamin Netanyahu, y más aún su ministro de Defensa, Moshe Yaalon, se muestran sordos e inflexibles a los llamamientos desde su derecha a tomar medidas más duras contra la población palestina en Cisjordania. Ya'alon, según los informes, se reunió la semana pasada con los políticos críticos del Likud que pensaban que su enfoque era excesivamente suave, y en esa reunión fue capaz de convencer a algunos de ellos de que su forma de hacer las cosas era la manera correcta .

Pero con cada ataque y con cada israelí muerto, la presión desde dentro de Israel para utilizar medios más agresivos crece. Y no se trata sólo de los ataques. Cuando se trata de políticos, la política es también un punto de gran consideración. Cuanto más escuchamos sobre el deseo de Netanyahu de ampliar su coalición - y después de que él fuera capaz de aprobar el presupuesto tras negociar en abundancia -, más le critica el socio derechista de su coalición, el partido Hayehudi Habayit y su líder, Naftali Bennett.

Bennett se ve a sí mismo como el futuro primer ministro de Israel, y no muestra temor ante los hechos actuales. También representa al partido que tiene el apoyo de muchos de los colonos, la comunidad judía que está expuesta a diario a la violencia palestina. Bennett no estaría de acuerdo con una aceptación israelí de la nueva situación, ataques violentos casi diarios contra los israelíes, como la nueva normalidad. El 23 de noviembre, tan sólo 24 horas antes de la visita de Kerry, ya estaba dando consejos al primer ministro - es decir, hablaba con él a través de las ondas de la radio - que eran todo lo contrario de los consejos emitidos por el secretario de Estado.

Y es que ser primer ministro de Israel es un trabajo ingrato.

Netanyahu tiene que escuchar los consejos indignos de Kerry porque Estados Unidos es un gran amigo y porque Israel, con toda su decepción ante el gobierno de Obama, no tiene un mejor amigo. Israel también pidió más asistencia financiera para reforzar sus defensas después del acuerdo con Irán, y los mendigos no pueden elegir.

Netanyahu también tiene que escuchar los consejos indignos de Bennett porque Habayit Hayehudi es un socio en la coalición de Netanyahu, y debido a que muchos de los votantes de Netanyahu son partidarios naturales del enfoque de Bennett. Con toda su decepción ante Bennett, Netanyahu no tiene actualmente sustituto. Él quiere que su coalición sobreviva, y Bennett es clave para dicha supervivencia. Así que, de nuevo, los mendigos no pueden elegir.

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Fábula moral de la izquierda biempensante. Parábola de la joven agresora palestina, por lo tanto la "víctima", y las víctimas judías, por lo tanto "culpables" - Ronny Gordon



- Joven, ¿`por favor. explíquenos con sus propias palabras qué es lo que quiere su pueblo?
- Nosotros queremos mataros
- Fascinante. ¿Y que debería ocurrir para que ese deseo cambiará?
- Deberías morir

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Wednesday, November 25, 2015

Transcripción de las negociaciones entre Jeremy Corbyn y el ISIS - IsraellyCool




Jeremy Corbyn ha declarado recientemente que ahora es el momento de negociar con el ISIS. Al escuchar esta noticia, rápidamente llamé a mi viejo amigo el Dr. Emmett Brown y viajé hacia el futuro en su DeLorean para transcribir la futura negociación entre el Partido Laborista del Reino Unido y el ISIS. Aquí está.

Corbyn: Señores, gracias por aceptar nuestra invitación para unas negociaciones, creo que podemos llegar a un entendimiento común que producirá una salida pacífica para todos nosotros.

ISIS: Allahu ackbar

Corbyn: Sí, Allahu Ackbar por supuesto. ¿Comenzamos?

ISIS: Sí. Estas son nuestras demandas:
- Los infieles deberán convertirse al Islam o morir.
- Un califato islámico gobernará toda Europa.
Corbyn:  ... yyyyyy?

ISIS:  ...

Corbyn:  Muy bien, ¿creen ustedes que hay alguna manera de que podamos comprometernos con esas demandas?

ISIS: ...

Corbyn:  OK, tenemos un número de personas racistas en nuestro país que consideran que el Islam no es la mejor opción como religión... ¿Conocen ustedes a nuestra racista derecha? De todos modos, ellos estarían menos inclinados a aceptar sus demandas ..

ISIS:  (desenvaina lentamente un gran cuchillo)

Corbyn:  Oh vale, vale... bien... Voy a ver qué podemos hacer.

ISIS:  (saca del todo su gran cuchillo y lo apunta a Corbyn)

Corbyn:  OK, OK, estamos de acuerdo... Pero esperen... si alguien decide no querer convertirse en lo que si podemos estar de acuerdo es en una especie de... indemnización.

ISIS:  (conversaciones entre sus delegados) ¿Compensación? ¿Dinero? ¿Están hablando de Jizya (impuesto a los no musulmanes)? Ahh sí, la Jizya!

(a Corbyn) Podemos considerar una Jizya.

Corbyn:  Ah bien,  veo que estamos haciendo grandes progresos.

ISIS:  Pero sólo si...

Corbyn:  ¿sólo si... qué?

ISIS:  Que nuestra segunda demanda sea satisfecha.

Corbyn:  ¿Se refieren a implantar la... Sharia en toda la Europa y un califato islámico?

ISIS:  Sí.

Corbyn:  Oh, sí, por supuesto. Cualquiera que no esté de acuerdo con esto solo es un islamófobo racista. Esperen un segundo, ¿por qué han traído unos cuchillos tan grandes a la sala de negociaciones?

ISIS:  ....

Corbyn:  No importa, sigamos. Redactaré el acta. Hasta el momento nos hemos puesto de acuerdo con los siguientes términos:
- Damos al ISIS el gobierno de toda Europa
- Conversión de todos al Islam
- Los que no se conviertan pagarán una "Jizya" basada en un porcentaje de sus ingresos.
¿Discutimos ahora del porcentaje?

ISIS:  El 100%

Corbyn:  Lo siento, pero yo no creo que...

ISIS:  (blanden los cuchillos)

Corbyn:  El 100%.  OK. Así que estamos de acuerdo. Hemos logrado un sólido acuerdo y si alguien no está de acuerdo es que es un islamófobo racista.

(Todas las partes firman acuerdo)

Corbyn: Excelente trabajo señores. Mañana, !!ya todos seremos musulmanes chiítas!!

(silencio incómodo)

Oh mierda.

(El ISIS decapita a Corbyn)

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Monday, November 23, 2015

El inefable John Kerry - Elliot Abrams



 Hablando en París el 17 de noviembre, el secretario de Estado John Kerry hizo lo que ya son unos infames comentarios sobre la lucha contra los terroristas y el terrorismo. Él habló ante el personal y las familias de la embajada estadounidense en París, y sus palabras merecen citarse con cierta extensión porque muestran una profunda incomprensión ante lo que nos enfrentamos y cómo deben ser combatidos. En la jerga del Departamento de Estado sus declaraciones serían tachadas de "profundamente preocupantes". En el uso normal de inglés, son sorprendentes e imperdonables. Aquí hay tres párrafos.
Hay estamos ante algo diferente respecto a lo que ocurrió con Charlie Hebdo, y creo que todo el mundo lo siente. Existía una especie de enfoque particularizado, y tal vez incluso una legitimidad en términos de, no tanto de legitimidad sino de una justificación, de lo que podría ser apegarse a alguna razón, y decir, bueno, que ellos estaban realmente enojados por esto y por aquello. Pero lo de este viernes fue absolutamente indiscriminado. No se trataba de castigar a un sentido particular del mal. Fue para aterrorizar a la gente. Fue atacar a todo lo que nosotros representamos. Eso no es una exageración. Fue un ataque a todo el sentido de la nacionalidad, del Estado-nación, del Estado de Derecho, de la decencia, de la dignidad, y sólo para instalar el miedo en la comunidad y decir: "Aquí estamos".
¿Y para qué? ¿Cuál es su plataforma? ¿Cuál es la queja? ¿Quienes somos y no somos? Matan a personas a causa de lo que son y matan a la gente debido a lo que ellos creen. Y es indiscriminado. Matan a shiitas. Matan a yazidis. Matan a cristianos. Matan a drusos. Matan a ismailitas. Matan a cualquiera que no sean ellos y que no se comprometen a serlo. Y llevan con ellos la mayor exposición pública de la misoginia que he visto en mi vida, por no hablar de una afirmación falsa del Islam. No tienen nada que ver con el Islam; tiene todo que ver con la criminalidad, con el terror, con el abuso, con la psicopatía...
Y es por eso que algunas personas, incluso a algún miembro de mi propia familia, me enviaron un correo electrónico y me decían: "Más bombas no son la solución". Bueno, en principio, no. En principio, si se puede educar y cambiar a las personas y proporcionarles puestos de trabajo, y dejar que sean diferentes, si eso es lo que quieren, claro. Pero en este caso, eso no es lo que está sucediendo. Es sólo el terror el que prima para establecer un califato que amplíe, expanda y difunda un solo noción de cómo se tienen que vivir y cómo se tiene que ser. Esa es la antítesis de todo lo que queremos para nuestros países, ¿por qué Lafayette llegó hasta los Estados Unidos para ayudarnos a encontrar la libertad, y todas las evoluciones de las luchas de Francia, los gobiernos, para encontrar la 'liberté, égalité, fraternité', y hacerlo realidad en la vida diaria. Y todo esa tranquilidad se rompió en el lapso de una hora en la noche del viernes, cuando la gente se dirigía a llevar su vida normal. Y a propósito eligieron un concierto, eligieron restaurantes, eligieron lugares donde las personas participan en el diálogo social y el intercambio, porque también se oponen a eso.
El secretario Kerry aparentemente estaba hablando fruto de la casualidad, por lo que no estaba recitando las palabras de algún discurso; él estaba expresando sus propios pensamientos. Estos pensamientos son en muchos aspectos incoherentes, causa y efecto a la vez de una política de gobierno incoherente.

Un día más tarde, después de las críticas que produjeron sus palabras, Kerry leyó una declaración a una audiencia en Washington, "No hay motivos en la historia, la religión, las ideologías, las quejas, la psicología, la política, la situación de desventaja económica o la ambición personal que jamás justifiquen el asesinato de niños, el secuestro y la violación de adolescentes, o la masacre de civiles desarmados... Esta clase de atrocidades nunca pueden en realidad racionalizarse; este tipo de acciones no pueden justificarse y tenemos que oponernos con cada fibra de nuestro ser. Tienen que ser detenidas".

Esto es importante, pero refleja una cuidadosa consideración burocrática de cómo revertir un error, en este caso, el error de decir lo que verdaderamente pensaba. Lo que Kerry dijo en París merece más atención porque nos dice lo que realmente piensa y no lo que su personal de relaciones públicas cree que debe decir.

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Así es Europa y así es la izquierda: El partido Laborista británico boicotea una empresa con relaciones con Israel pero a la vez pide "negociaciones con el ISIS" - Yaniv Halili - Ynet



El Comité Ejecutivo Nacional del Partido Laborista del Reino Unido votó la semana pasada boicotear a una gran empresa británica, supuestamente por sus lazos comerciales con Israel.

El Comité del partido votó boicotear a G4S, una empresa que proporciona avanzados servicios de seguridad para empresas en 110 países de todo el mundo. Entre otros, la compañía presta servicios a las cárceles israelíes que albergan a presos palestinos. En el día de la votación, algunos de los miembros del partido argumentaron que la medida era un intento de continuar un proceso de deslegitimación de Israel, pero los argumentos en contra de Israel prevalecieron.

La decisión significa que el segundo mayor partido político del Reino Unido ya no utilizará los servicios de esa empresa, por ejemplo, para la seguridad de un acto. Pero el resultado principal de la votación es que los defensores del boicot han declarado un triunfo rotundo.

Mientras el partido estaba ocupado en boicotear a una empresa por sus lazos con Israel, el líder del partido, Jeremy Corbyn, estaba llamando a unas negociaciones con la organización terrorista Estado Islámico. No debemos ser "arrastrados a respuestas que alimenten un ciclo de violencia y el odio", dijo Corbyn ayer.

"Los terribles ataques de París nos motivan a realizar un esfuerzo mucho más urgente para llegar a una solución negociada de la guerra civil en Siria y poner fin a las amenazas con el ISIS", concluyó.

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Sunday, November 22, 2015

Nos guste o no, todo parece ser acerca de los judíos - Anshel Pfeffer - Haaretz



Al llegar a una ciudad que acaba de ser el objeto de un gran ataque terrorista, existe la expectativa de que vamos a encontrar a policías y soldados armados por todas partes. Por supuesto, no importa lo que muestren y te digan en la televisión, y aunque el gobierno francés ordenó el sábado por la mañana que 1.500 soldados reforzaran a las fuerzas de seguridad en la capital, se les vio solamente muy de vez en cuando en las estaciones de metro y en otros lugares. Esta semana en París, sólo había un lugar saturado de gendarmes,  soldados y guardias de seguridad privada armados hasta los dientes. Lo han adivinado, en la entrada de la Gran Sinagoga la noche del domingo, cuando la comunidad judía celebró un servicio conmemorativo oficial por las 130 personas que murieron en los ataques.

Había algo un tanto extraño y fuera de foco en este servicio religioso, y no sólo porque parecía que había más personal de seguridad fuera que dentro en la congregación. Una hora antes, un servicio conmemorativo nacional había tenido lugar en la Catedral de Notre Dame, con el presidente Francois Hollande y otros líderes. Por supuesto, también hubo políticos, un teniente de alcalde, un imam y un obispo que asistieron al servicio religioso judío, pero no quedaba muy claro de qué forman sentían los líderes y representantes judíos que este último ataque terrorista había tocado a su comunidad. ¿Quién y por qué estaban de luto? No pretendo sugerir que no estaban de duelo por las muertes en su ciudad, sino todo lo contrario. Después de los dos ataques terroristas anteriores, el de Toulouse en 2012 y el de principios de este año en París, en los cuales los judíos habían sido un blanco específico, resultaba de repente un tanto extraño para los judíos no haber sido esta vez objetivos inmediatos. Después de todo, ¿no somos siempre el objetivo?

Incluso en los ataques terroristas de Bombay hace siete años, no fue suficiente con asesinar a la gente en los hoteles y en la estación de tren, tuvieron que ir a una Casa de Chabad para matar a los judíos que había allí. Fue tan extraño no ser por una vez un objetivo específico que, cuando el miércoles siguiente un maestro judío fue apuñalado y herido moderadamente en Marsella, casi se podía sentir una especie de suspiro de alivio pues finalmente las cosas volvían a la normalidad y los judíos volvían a ser nuevamente los blancos predilectos.

Y resultaba extraño no sólo para los judíos, pues personas que conocí en el distrito 11, en torno a los restaurantes y bares y el Teatro Bataclan que habían sido atacados, hablaron acerca de cómo "esta vez fue diferente. La última vez que atacaron a periodistas y ... esta vez se trataba de todos nosotros".

Ellos no podían decidirse a decir "periodistas y los judíos", pero la idea estaba allí. De alguna manera, parecía existir una cierta comprensibilidad en el hecho de que asesinaran a periodistas y a judíos, no justificándolo por supuesto, pero aún así parecía estar, para la gente, dentro del "ámbito de lo razonable (que sucediera)". Este sentimiento no se escuchaba solamente entre los residentes al azar de París, o inclusive solamente entre los franceses, pues nada menos que el secretario de Estado John Kerry pronunció de una manera muy similar una declaración particularmente vergonzosa al llegar a París esta semana.

"Hay algo diferente con respecto a lo que ocurrió con Charlie Hebdo, y creo que todo el mundo siente eso. Había una especie de enfoque particularizado, y tal vez incluso una legitimidad en las acciones - no una legitimidad, sino una especie de justificación - a los que usted podría apegarse de alguna manera, y decir, bien, están realmente enojados por esto y por aquello. Este viernes fue absolutamente indiscriminado", dijo Kerry. Y él ni siquiera mencionó a los judíos asesinados en el ataque al Hyper Cacher en la misma semana de Charlie Hebdo, porque era un objetivo aún más "obviamente racional". No era necesario decir nada.

Los representantes judíos con los que hablé esta semana en París seguían la misma opinión utilizada por los políticos franceses de que "este fue un ataque contra toda Francia, en contra de todos los franceses, al igual que los ataques previos en París y Toulouse también estuvieron dirigidos contra toda Francia, aunque fueran dirigidos específicamente contra los judíos y los periodistas". Pero el asesinato, incluso cuando es aleatorio y multiplicado, todavía elige la identidad de sus víctimas con cuidado, y por debajo del luto nacional oficial, no todo el mundo que conocí en París durante esta semana parecía pensar que los muertos eran simplemente "todos los franceses".

Algunos lugareños querían que las víctimas fueran recordadas simplemente como "el pueblo de París", ciudadanos de una ciudad internacional sin fronteras, no como los miembros de un colectivo nacional que puede ser utilizado con fines políticos. Y luego están, por supuesto, los que piensan que las víctimas de París fueron simplemente "privilegiados occidentales". Después de todo, tal como algunos han reprochado esta semana, ¿por qué están recibiendo mucha más atención que las 43 personas que murieron la semana pasada en Beirut en dos atentados del ISIS? ¿Y por qué más que las 224 víctimas del avión ruso que explotó en el Sinaí hace tres semanas, los 102 asesinados el mes pasado por terroristas suicidas en Ankara y los 148 muertos en abril en el Colegio Garissa en Kenia? Todos fueron asesinados por extremistas islámicos, sin embargo, ninguna de estas atrocidades recibió una exposición similar y una cobertura total y mundial como los atentados de París.

Todo el mundo era un ser humano, cada cual también fue una víctima. ¿Por qué los judíos son más obvios? ¿Por qué los occidentales tienen más interés periodístico?

Hay, por supuesto, como dijo Kerry, "razones" que pueden explicar por qué los medios de comunicación prestan más atención a las víctimas occidentales de los ataques terroristas. Así como hay razones históricas y políticas que hacen asumir que los judíos serían unas víctimas obvias. Y esto funciona para muchos. ¿Cuál es la razón para que un periodista de la BBC, en la masiva manifestación de enero en París, tras los asesinatos de Charlie Hebdo y de Hyper Cacher, por alguna razón pensó que era conveniente preguntar a una mujer judía allí presente por "la solidaridad con los palestinos que sufren enormemente en manos judías", como si se tratara de algo obvio y relevante? Y esta semana, la ministra de Exteriores sueca Margot Wallstrom, en una entrevista sobre los atentados de París, mencionó la situación de los palestinos como una razón para esa radicalización que promueve que algunos jóvenes musulmanes europeos lleven a cabo este tipo de ataques.

No, por supuesto que no estaba comparándolos y justificándolos, pero parece existir una necesidad de mencionar a aquellos que han sido víctimas en su conflicto con el Estado judío y ponerlos en conexión con unos ataques que no tienen nada que ver con Israel.

Y ahora, a raíz de los ataques, una amarga discusión se está librando en Europa y en los EEUU sobre si los inmigrantes sirios deben ser recibidos en Occidente, y los judíos también están siendo arrastrados a esa discusión. Al parecer, aquellos que ahora se oponen a la aceptación de esos inmigrantes sirios son semejantes a los políticos de la década de 1930 que se negaron a permitir la entrada de judíos a sus países, condenándolos a morir en el Holocausto. Por supuesto, hay razones de peso por las que Occidente debería proporcionar refugio a los refugiados de la guerra y de la represión. Pero. ¿entonces por qué abaratar su dura situación y la memoria de los judíos exterminados en Europa con comparaciones históricas tan poco profundas y de mala calidad?

Irónicamente, los que ahora comparan la situación de los inmigrantes sirios y la de los judíos que huían de la persecución nazi son exactamente los mismos expertos de la izquierda que son los primeros en acusar, con cierta razón, a Benjamin Netanyahu de explotar el Holocausto para su propia agenda política.

Los judíos e Israel siempre se verán arrastrados, nos guste o no, y de todos los modos, en lo que debería hacerse en un determinado momento. Cada una de estas personas fueron asesinadas por una razón. Aquellos que intentan contextualizar y racionalizar algunas muertes y algunas víctimas, siempre lo hacen siguiendo sus propias agendas. La gente no es simplemente asesinada al azar o de manera indiscriminada. Ya sea en el distrito 11, Bourj al-Barajneh o Tel Aviv.

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"Perversos ritos talmúdicos" en el Monte del Templo: Un joven judío intenta recitar la "Shema" en el Monte del Templo - Elder of Ziyon

Acciones "no violentas" a la manera de Abbas. El Haaretz no cuestiona la veracidad e idoneidad del término - Elder Of Ziyon

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Medios de comunicación oficales palestinos e iraníes claman que Israel orquestó los ataques de París - Yair Rosenberg - Tablet



Mientras que las agencias de inteligencia occidentales trabajan para encontrar a los autores y organizadores de los horribles ataques del ISIS en Francia, resulta que otros investigadores ya han resuelto el caso. En los días después de las masacres de París, medios de comunicación iraníes y palestinos señalaron rápidamente a los culpables: los judíos.

El domingo pasado, en un artículo de opinión en el Al-Hayat al-Jadida, el diario oficial de la Autoridad Palestina, se culpó al Mossad de llevar a cabo los ataques: "No es una coincidencia que la sangre humana se derramara en París al mismo tiempo que algunas sanciones europeas están comenzando a implementarse contra productos de los asentamientos, y mientras Francia lidera en Europa una asesoraría al Consejo de Seguridad [de Naciones Unidas] para implementar una solución de dos estados".

"Lo sabia y correcto es buscar quién se beneficia; en definitiva, tienen que buscar el último lugar alcanzado por los brazos del pulpo del Mossad" proseguía el artículo. "Está claro que su Mossad ha quemado Beirut y París con el fin de alcanzar las metas de Netanyahu".

Esta línea editorial oficial palestina también fue evidente en las redes sociales, donde el partido Fatah del presidente palestino, Mahmoud Abbas promovió acusaciones similares de complicidad de Israel en su página de Facebook, incluyendo el dibujo que aparece arriba. (El mensaje ya ha sido eliminado después de haber sido publicitado por organismos de control de los medios de comunicación).

Para no ser menos, la agencia de noticias semioficial iraní Fars News también cubrió los ataques de ISIS como obra del Estado judío, y añadió que los judíos franceses tenían un conocimiento previo de la trama, un evidente eco de anteriores reclamaciones antisemitas como las realizadas después del 11-S. "La comunidad judía francesa fue informada previamente del ataque", clamaba la agencia Fars, sugiriendo la intervención de agencias de inteligencia israelíes. ¿El titular? “Bombas en París. Las huellas de los sionistas halladas de nuevo".

Con los medios oficiales de comunicación  de Palestina e Irán intentando culpar de los ataques terroristas más atroces de la historia europea a Israel, se hace más comprensible que muchos en el Estado judío desconfíen de la voluntad de ambos países de coexistir pacíficamente, y que por lo tanto la paz se haya demostrado tan difícil de alcanzar.

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Europa, no te engañes: no es la desesperación de los musulmanes las que les conduce hacía el ISIS, es la esperanza - Israel Harel - Haaretz 



La ministra de Exteriores sueca Margot Wallstrom está preocupada por la creciente ola de jóvenes suecos que se unen al Estado islámico. "Una vez más, se llega de nuevo a situaciones como en el Medio Oriente, donde no pocos palestinos ven que no hay ningún futuro [para ellos]. Los palestinos, o bien tienen que aceptar una situación desesperada o recurrir a la violencia", continúo. Sus comentarios desataron la furia en Israel, y el portavoz del Ministerio de Asuntos Exteriores, Emmanuel Naasón, incluso lo denominó "una chocante exhibición de genuina hostilidad".

El Ministerio de Asuntos Exteriores y los muchos israelíes que se apresuróron a reprender Wallstrom se equivocaron esta vez. Wallstrom puede que no sea miembro de la Organización Sionista Mundial, pero es el primer político europeo importante en confirmar - aunque sin querer - el argumento común en Israel de que las corrientes que empujan a los jóvenes europeos en brazos de terror no son tan diferentes de las corrientes existentes en nuestra región.

Los musulmanes que viven en Suecia, el más generoso de todos los Estados europeos para los inmigrantes musulmanes, se unen Estado Islámico exactamente por las mismas razones que esa multitud de correligionarios en Mosul, Jenin y Jaljulya. Si su motivación fuera, como defienden todos los que les comprenden y justifican en el mundo, la desesperación, entonces ellos estarían admitiendo que ese paraíso que representaría Europa. y especialmente Suecia. para los musulmanes - respecto a sus sociedades y naciones de origen -, también les genera desesperación, y sus resultados serían no menos criminales que los generados en el infierno del Oriente Medio.

Cualquiera que sostiene ese paradigma de la desesperación - incluida la perplejidad en Israel - están cometiendo un error fundamental. El Estado Islámico no actúa por desesperación. Todo lo contrario: actúa por fe y por esperanza de que están conduciendo una ofensiva islámica en contra del mundo libre. Occidente, cautivo ante la presunción del paradigma de la desesperación, se niega a entender correctamente esta loca esperanza y, como consecuencia, no puede ni intenta suprimirla.

Los síntomas de la desesperación son los polos opuestos de los síntomas de fe y de esperanza. El desesperado no cree realmente que pueda cambiar la realidad y se muestra inclinado a la pasividad. La esperanza, por el contrario, implica la creencia en que si se toman medidas activas, incluso locas, pueden lograrse los objetivos. En el caso del Estado Islámico se trata de un califato islámico global que incluye, sí, Suecia y Francia, Alemania y Bélgica. Incluso si no son su objetivo principal, los inmigrantes musulmanes de Europa constituirán la infraestructura demográfica.

La flacidez y debilidad de Occidente son unos de los aceleradores de esta esperanza. Los actos terroristas aceleran la realización de la causa sagrada. Después de todo, Dios quiere que todo el mundo siga el camino del Islam. La ministra Wallstrom, así como otros hombres de Estado europeos y americanos más importantes, personifican esta debilidad. Si bien las organizaciones de destrucción que representan estos escuadrones de la muerte islamistas no tienen ninguna posibilidad de derrotar a la civilización occidental, ellas bien pueden mover las oleadas de la locura hacia Europa.

La amenaza islámica no es como la amenaza planteada por Hitler, pero sus objetivos son similares: imponer el reino de oscuridad sobre el mundo libre. Si este mundo, finalmente, deja de seguir los deseos de su corazón, tal como lo hizo hace 75 años, ganará también esta guerra. Las preguntas son si despertarán y abrirán los ojos - y cuando - , y si está dispuesto a derrotar al enemigo con decisión, como ya lo hizo durante la Segunda Guerra Mundial. A juzgar por la situación actual, parece que el mundo libre no se muestra preparado, ni siquiera después de los acontecimientos en París, para llegar hasta el final. Carece de resolución y de líderes adecuados para hacerlo. Al igual que Israel, se lanzará a emprender operación tras operación después de cada ataque sangriento. Y, también como Israel, no carecerá de excusas para hacerlo así.

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Los nazis de Alá - Joan B. Culla i Clará - El País



La magnitud de las matanzas va en aumento, pero la pauta de las reacciones sigue siempre el mismo patrón. De entrada, bajo la conmoción, hay una condena unánime y una solidaridad sin paliativos: en enero, Je suis Charlie; ahora, Je suis Paris. Pero luego, muy pronto, empiezan a surgir desde determinadas franjas de opinión o de análisis los matices, las salvedades, las reservas, las reticencias: después de todo, esos dibujantes corrosivos de Charlie Hebdo eran unos provocadores y unos irresponsables capaces de herir los sentimientos religiosos de cientos de millones de personas, de modo que Je suis pas Charlie; en cuanto a los muertos del supermercado Hypercacher, se trataba de judíos, ¿no? Pues de algo serían culpables, como mínimo de simpatizar con Israel...

En los ataques del pasado viernes, los objetivos fueron indiscriminados..., aunque puede que no tanto. Entre todos los locales parisinos (discotecas, salas de fiestas, bares musicales, etcétera) repletos de gente a aquella hora, ¿por qué fue escogido el Bataclan? ¿Tal vez porque ha sido durante cuatro décadas — y hasta hace dos meses — propiedad de judíos y, como tal, blanco de los reiterados escraches de grupos antisionistas? ¿Quizá porque el grupo musical en cartel, Eagles of Death Metal, había actuado en Tel Aviv el pasado julio contraviniendo las consignas de boicot? A saber.

En cualquier caso, lo significativo no es que, al iniciar su asalto a la sala Bataclan, los terroristas gritasen “os vamos a hacer lo que vosotros nos hacéis en Siria”. Lo inquietante es que, a las pocas horas, voces respetables sostuvieran la misma tesis. Por ejemplo, el inclasificable filósofo Michel Onfray escribía: “Francia debe poner fin a su política islamófoba. Derecha e izquierda, que han sembrado internacionalmente la guerra contra el islam político, cosechan nacionalmente la guerra del islam político”.

¿Es el ISIS el islam político? En vez de combatirle militarmente, ¿deberíamos reconocerle e intercambiar embajadores con él? Resulta bien llamativo que, cuando la sangre de las víctimas aún no había sido limpiada del todo, surgiera otra vez la beata cantinela: “¡sobre todo, no caigamos en la islamofobia!”. No, no caigamos en ella. Pero, para evitar tal riesgo, ¿es preciso cerrar los ojos a la realidad y sostener —como han hecho ya algunos presuntos expertos y ciertos corresponsales de diarios de orden— que la religión apenas tiene nada que ver con ese terrorismo, puesto que la gran mayoría de los yihadistas poseen una pobre formación doctrinal en materia de islam? ¿Acaso para asesinar en nombre de Alá se requiere ser teólogo diplomado por la Universidad de Al-Azhar?

Esta tendencia reiterada a buscarle al terror islamista sólo causas socioeconómicas (la tasa de paro, la situación en las banlieues...), personales (familias desestructuradas, jóvenes mal integrados) o incluso psiquiátricas refleja lo que el recién desaparecido André Glucksmann llamaba “el miedo a hablar mal del mal”. La masacre de París muestra una vez más la dificultad del grueso de las comunidades musulmanas en Europa para aceptar que el mal anida en su seno —en ciertas mezquitas, en determinados predicadores...— y, una vez admitido eso, para contribuir a aislarlo, denunciarlo y extirparlo de ahí.

La tragedia del 13 de noviembre evidencia también las graves dificultades de alguna izquierda europea para entender que no todos los males del planeta son culpa de Occidente, y que no todo cuanto surge del mundo araboislámico, aunque parezca antiamericano, y anticapitalista, y antisionista, y..., es bueno y digno de simpatía. Ya han visto la reacción del líder de Podemos, Pablo Iglesias: nada de pacto antiyihadista, admonición a no caer en la “venganza” y una referencia a la invasión de Iraq, como si el espectro del “trío de las Azores” justificase cualquier cosa, desde Madrid 2004 a París 2015.

Permítaseme añadir que la fascinación izquierdista hacia el islamismo radical tiene mérito. No sólo moral, visto el grado de barbarie que primero Al Qaeda, y después el ISIS, han mostrado tanto en sus ataques contra Occidente como en sus atrocidades en Oriente Medio. También mérito cultural: basta leer el comunicado de Estado Islámico reivindicando “la muerte de no menos de cien cruzados” en París, la mayor parte en la sala Bataclan, “donde cientos de apóstatas se habían reunido en una fiesta de prostitución y libertinaje”. Que ese integrismo medieval merezca la indulgencia de gentes pasadas por el marxismo, es algo que escapa a mi capacidad de comprensión.

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Friday, November 20, 2015

ISIS y Europa - Shlomo Cohen


El examen visual de la ministra de Exteriores sueca

Podando al ISIS

Sr. Usted no puede entrar en Europa con este artículo. No tiene una etiqueta informando dónde está hecho

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Wednesday, November 18, 2015

El Islam moderado por fin "reacciona" a los ataques de París. Sin comentarios



Si en el Inglaterra-Francia disputado en Wembley todo el estadio se unió al unísono para cantar La Marsellesa y guardó un respetuoso minuto de silencio en memoria de las víctimas por los atentados de París, no se pudo decir lo mismo de lo ocurrido en los prolegómenos del Turquía-Grecia.

En el momento en el que los 22 futbolistas se colocaron en el círculo central para guardar el acordado minuto de silencio, parte de la afición turca boicoteó dicho momento con abucheos y a grito de "Al·lahu-àkbar" (Alá es grande).

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(Sátira) El New Israel Fund (la macro ONG izquierdista israelí anti Estado judío) garantizará financieramente la defensa de los sospechosos de los ataques de París - Preoccupied Territory




Jerusalén, 16 de noviembre - Las Ong's de la sociedad civil de la izquierda radical que reciben financiación del New Israel Fund (la macro ONG izquierdista israelí opuesta a un Estado judío) serán utilizadas por el NIF (New Israel Fund) para ayudar a financiar la defensa legal de los acusados ​​de las masacres del pasado fin de semana en París, las cuales dejaron 132 muertos.

El NIF anunció hoy una iniciativa para ayudar a estas Ong's subsidiarias para que apoyen a los sospechosos de los tiroteos y bombardeos del viernes por la noche, y señaló que muchos de sus Ong's subsidiarias deseaban hacer algo constructivo para mostrar su solidaridad, pero se vieron frustradas por las condiciones estándar de subvención del NIF que limitan su financiación a causas ubicadas dentro de las fronteras de Israel de 1949. En respuesta a las circunstancias atenuantes, la Directora Ejecutiva del NIF en Israel, Rachel Liel, señaló que la organización había recibido la aprobación de la sede en los EEUU para hacer una excepción temporal a dicha disposición.

"Es crucial que nuestros beneficiarios (las Ong's subsidiarias) sean libres de expresar sus opiniones políticas y sus aspiraciones sin restricciones", dijo Liel. "Mientras que en circunstancias normales estamos obligados a respetar las condiciones que nos determinan nuestros donantes, los cuales exigen específicamente invertir en acciones que promuevan el cambio social progresista dentro de Israel, la Junta Ejecutiva del NIF aprobó esta excepción por ser un tema querido a los corazones de muchas de nuestras organizaciones subsidiarias, y que desean tener financiación para mostrar su apoyo". Ella dijo que el NIF espera reunir más de 700.000$ para sus beneficiarios y otras partes interesadas en Israel.

"Nosotros recibimos el mandato contractual de emplear 14.000$ en una serie de proyectos para integrar a las mujeres beduinas del Negev en la economía laboral, pero tendrá que ser puesto en situación de espera", dijo Aihait Jouze, director de la Ong Almas indígenas, que trabaja para ayudar a las mujeres beduinas a lanzar microempresas desde sus hogares. "Pero a veces una causa más urgente emerge, una causa que habla al corazón de las identidades de nuestros socio beneficiarios [N.P.: en gran medida Ong's árabes], por lo que estamos seguros de que a las mujeres beduinas no les importará que no poder aprender procedimientos de contabilidad básica o sobre el impuesto de la renta este mismo año, como mucho. Ahora mismo hay un montón de jóvenes musulmanes en Europa de quienes esperamos utilizar sus orígenes étnicos ante la Corte para justificar su violencia, y tenemos que apoyarles porque eso también sucede en nuestra casa".

"Espero que hagamos lo suficiente para marcar la diferencia", dijo Liel. "Si nuestros beneficiarios no pueden finalmente, podemos probablemente desviar los fondos de otros proyectos. ¿Existe realmente tanta urgencia en que los inmigrantes de Etiopía deban integrarse adecuadamente en la sociedad israelí cuando hay tantas otras personas en Europa con causas más dignas?".

Ella negó, sin embargo, que la organización estaba considerando seriamente desviar la financiación de una iniciativa destinada a integrar a los inmigrantes africanos ilegales en el sur de Tel Aviv [N.P.: el norte de Tel Aviv es donde vive la clase acomodada progresista], ya que el NIF lo considera un esfuerzo sacrosanto.

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Docenas de judíos franceses hacen aliyá tras los ataques a París - Times of Israel



Unos 40 judíos franceses desembarcaron en el aeropuerto de Tel Aviv Ben Gurion este lunes, uniéndose a seis personas más que hicieron aliyá el domingo, siendo los primeros inmigrantes que llegan tras los ataques terroristas del viernes en París que mataron al menos a 129 personas e hirieron a cientos más, dijo un portavoz de la Agencia Judía.

Según Avi Mayer, portavoz de la Agencia Judía para los medios internacionales, se espera que decenas más de inmigrantes lleguen a Israel con la ayuda de la Agencia en el transcurso de la semana.

"Después de los ataques, la gente trató de no salir de sus casas. Todo eso daba miedo", dijo Daniel Ventura, quien llegó a Israel con su esposa y dos niñas, de acuerdo con un comunicado de prensa de la Fraternidad Internacional de Cristianos y Judíos, y que también ayudó a traer a algunos de los inmigrantes judíos. "Durante dos años hemos vivido con inseguridad y queríamos hacer aliyá. No me gustaría que mis hijos vivan, se eduquen y se casen en Francia".

Más de 6.000 judíos han hecho aliyá a Israel desde el comienzo del año, dijo Mayer.

El domingo, unas 200 personas se reunieron bajo fuerte custodia en una sinagoga de París para recordar a las víctimas de los atentados terroristas reivindicados por el grupo Estado Islámico.

Dirigido por el gran rabino de Francia, Haim Korsia, los líderes de la comunidad judía francesa y el embajador de Israel en Francia estuvieron entre los que se reunieron en la sinagoga de la Victoire en la noche del domingo.

"Nuestro pueblo, que ha sido probado más que otros, sabe el poder curativo de la solidaridad y de la unidad frente al dolor de las familias y de las parejas rotas y de los niños huérfanos", dijo Michel Gugenheim, el gran rabino de París.

El evento incluyó una oración por las almas de los muertos y una oración separada, encabezada por el rabino Moche Lewin, director de la Conferencia de Rabinos Europeos, por la pronta recuperación de los heridos.

Korsia dijo que los judíos franceses "sienten con toda intensidad el dolor de las familias afectadas por la tragedia y el dolor de la nación en general". Agregó que "el acto de reunirnos aquí es tal vez más importante que los discursos. La sociedad francesa, se levantará de su dolor, como la sociedad estadounidense se levantó de la tragedia del 11-S y al igual que la sociedad israelí, que nunca se doblegó ante los ataques".

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Se extiende la acusación a Israel por los atentados en París: "John Prescott en el Daily Mirror: Occidente debe responder a los ataques de París resolviendo la cuestión palestina" - UkMediaWatch



Durante la guerra de 2014 entre Israel y Hamas, el diario británico The Daily Mirror publicó un artículo de opinión del ex vicepresidente del partido laborista John Prescott que definía la operación militar israelí como un "crimen de guerra" y describía a Gaza como "un campo de concentración".

Como si la odiosa acusación de que Israel mantenía a los palestinos en un "campo de concentración" no fuera lo suficientemente mala y equivocada, Prescott duplicó su mala fe haciendo alusión al Holocausto:
"Lo qué pasó con el pueblo judío a manos de los nazis fue terrible. Pero se podría pensar que esas atrocidades darían a los israelíes un sentido único de perspectiva y de empatía con las víctimas de un gueto".
Como Howard Jacobson argumentó contra esos críticos que daban lecciones a los judíos sobre un desempeño moral que supuestamente no estaba a la altura de la Shoah:
"[Para estas personas] el Holocausto se ha convertido en una experiencia educativa en la que los judíos están obligados éticamente a graduarse summa cum laude, por encima de todos los demás, e Israel es la prueba de que no lo hicieron
Bueno, Prescott  acaba de publicar un nuevo artículo de opinión en The Mirror ("Las intervenciones occidentales solamente vierten gasolina al fuego de los problemas del Oriente Medio, pero hay tres cosas que podemos hacer"), que de alguna manera se las arregla para encontrar un ángulo con el que atacar a Israel por los recientes ataques en París.

En primer lugar, Prescott, evocando la propaganda anti-occidental del grupo de extrema izquierda Stop the War Coalition, sugiere que los EEUU y Gran Bretaña "promovieron los problemas que permitieron que el ISIS surgiera y prosperara", y más tarde pareció dar a entender que la "brutal respuesta occidental al terrorismo" está moralmente a la par con el salvajismo del ISIS.

Pero eso no es todo. Prescott concluye su articulo sugiriendo que la "ira" que alimenta los ataques del ISIS se deriva en parte de un conflicto palestino-israelí no resuelto.
La principal cosa que podemos hacer es mostrar que Gran Bretaña está comprometida en la búsqueda de una paz duradera en todo el Oriente Medio.
No podemos dejar que esa herida abierta, con la sensación de malestar y mala sangre entre Israel y los territorios palestinos, continúe. 
Tanto israelíes como palestinos merecen vivir juntos en paz. Eso significa poner presión sobre ambos gobiernos para que actúen. 
El mejor homenaje a los que murieron en París no es el envío de tropas y aviones no tripulados para "destripar" al ISIS y Siria. 
Lo mejor es canalizar la energía que desprende esa ira para demandar por una solución pacífica y duradera en toda la región.
La paz entre Israel y los palestinos es, por supuesto, un objetivo noble. Sin embargo, la sugerencia de que los salvajes yihadistas de ISIS cesarán sus prácticas de esclavitud sexual, sus crucifixiones y decapitaciones y sus ataques terroristas masivos en las capitales europeas, si Israel se retira de líneas de 1967 va mucho más allá del ridículo.

De hecho, la explicación israelí-palestina de Prescott se superpone con los comentarios ampliamente criticados de la ministra de Asuntos Exteriores de Suecia, Margot Wallström, quien le dijo a la TV nacional sueca lo siguiente una hora después de los atentados de París:
"Para luchar contra la radicalización, tenemos que volver a la situación en el Oriente Medio, donde sobre todo los palestinos no ven ningún futuro. Nosotros tampoco tenemos que aceptar una situación desesperada o actuar enérgicamente".
Tanto Prescott como la ministra sueca mal entienden groseramente la causa fundamental de la violencia del ISIS. No es comprensible una reclamación que sugiere que la violencia cesaría, o al menos disminuiría, si se abordaran esas preocupaciones (razonables).

Más bien, los ataques de ISIS son alimentados por una ideología religiosa radical, violenta e intolerante que es impermeable a la razón, la persuasión o el interés propio. Ciertamente ellos no desean la "paz" y la justicia en el Oriente Medio. Su objetivo es muy claro: el restablecimiento de un califato islámico en el Medio Oriente gobernado por la sharia y, en última instancia, la conquista del mundo entero.

No está claro si el asentimiento de Prescott a las ideas izquierdistas radicales del nuevo líder laborista Jeremy Corbyn y de su asesor Seumas Milne representan un verdadero cambio ideológico, o si bien se debe a su necesidad de enmendar su apoyo a la guerra de Irak mientras era viceprimer ministro de Tony Blair.

Sin embargo, las reflexiones de Prescott sobre los atentados de París nos demuestran claramente esa única constante en el gran debate occidental sobre la mejor manera de lidiar con el yihadismo: cómo la obsesión maligna hacia Israel puede atacar a  mentes y entendimientos supuestamente sobrios y democráticos, provocando que adopten las ideas de aquellos que buscan la desaparición de Israel.

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Tuesday, November 17, 2015

Charlie Hebdo: sin caricaturas, pero en buena forma



"Ellos tienen las armas. Que se jodan, ¡nosotros tenemos el champán!"

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Una mala propaganda para los defensores del mito kitsch de la Al-Andalus "como tierra de tolerancia y de convivencia entre las tres culturas y las tres religiones monoteístas"

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Israel lleva libre de cohetes y misiles...

Monday, November 16, 2015

Desagradables descubrimientos y ratificaciones: no solo los judíos están amenazados y algunos políticos suecos son tan crétinos como ciertos medios palestinos - Times of Israel


Los franceses se dan cuenta ahora que ellos también, y no solamente los judíos, están amenazados




Un artículo en un diario oficial palestino afirma que Israel fue la que llevó los ataques de París (para echar por tierra el etiquetado europeo de los productos de los asentamientos).




La ministra de Asuntos Exteriores de Suecia cita la desesperación palestina en una discusión sobre "las causas" de los ataques de París



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Refugiados y/o terroristas: De la "fantasía a una posibilidad". Cuando los medios de comunicación maquillan sus errores pasados - Causeur



14 de Septiembre: "Refugiados: la fantasía de la infiltración terrorista"




14 de Noviembre: "¿Terroristas entre los inmigrantes?"

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Sunday, November 15, 2015

Sobre la pornografía narcisista y buenista de la "tolerancia": El chico del piano y la dichosa tolerancia - Javi Gomez - El Mundo




Si todos los asesinados fríamente en el Bataclan hubieran sido maravillosas personas, habrían recibido un número determinado de balas. Exactamente el mismo que habría impactado contra sus cuerpos de ser unos tipos mezquinos, que también los habría. Si nacieron en democracias consolidadas, participantes en la invasión de Irak, importaba bien poco. A lo mejor tenían pasaportes de países neutrales, o eran hijos de un sanguinario dictador. Las probabilidades matemáticas de recibir un proyectil eran milimétricamente las mismas.

En las últimas horas, he leído a gente a la que admiro hablar de tolerancia y respeto como solución a la raíz de la que brota el nuevo hiperterrorismo (no es el concepto de ningún sabihondo, sino de un policía en el distrito XI, el viernes, que respondía a un reportero mientras intentaba parar el tráfico). Cuesta escribir algo contra la tolerancia, tanto como gritarle a tu padre por primera vez que no tiene ni puta idea de algo. Es difícil hasta interiorizarlo. Pero llega el día en que descubres que tu padre no es infalible. Y también que la tolerancia no siempre tiene que ver con la solución de un problema. No aquí. No ahora. Déjenme intentar explicarles por qué.

Me sorprende la insistencia en argumentar que, tras los 129 (por ahora) muertos en los atentados de París, estamos ustedes y yo. Invasores belicosos, buscadores de petróleo, intolerantes merecedores de un supuesto castigo histórico. No habrán pisado Damasco, ni Bagdad, ni Gaza, y puede que sólo estén deseando que llegue el nieto, pero da igual. Todos portamos una culpa alícuota por lo ocurrido en París. Por lo que somos o por lo que fuimos.

Cuando cayeron las Torres Gemelas, Sadam Husein todavía detentaba el poder en Irak y Bashar al Assad, en Siria. Y en 1995, antes aún, ocho personas fueron asesinadas en el metro de París en un atentado del GIA argelino. Esto no es nuevo. Será más cruento, televisado en directo y con repercusión en redes sociales, pero no es nuevo. Podemos seguir remontándonos y, si se quiere, siempre se encontrará un refugio, una causa intrínseca al mal, como si no fuera eso precisamente la historia: un compendio de intereses, guerras y presiones. Los psiquiatras diferencian el concepto de responsabilidad y el de culpa. También vale para las relaciones internacionales.

Recuerdo el debate público surgido por las caricaturas de Charlie Hebdo (no este año, tras los 17 muertos, sino hace una década, cuando lo viví como corresponsal en París) y la visión mojigata de muchos dirigentes (José Luis Rodríguez Zapatero, Jacques Chirac y el Papa Benedicto XVI entre ellos) defendiendo la democracia con la boca pequeña. Pidiendo respeto, tolerancia (de nuevo la palabra) y, en suma, no provocar. Diez años después llegaron los kalashnikov y los #jesuis. ¿Pedirán ahora que no haya conciertos? ¿Quizás la abolición de amistosos internacionales de fútbol?

Lo que ocurrió con Charlie Hebdo no tenía nada que ver con la representación de Mahoma. Nos hemos dado cuenta demasiados muertos más tarde. Alguno ni siquiera todavía. Para ellos somos infieles, colonizadores, cruzados, como rezaba el comunicado del ISIS. O, sobre todo, putas. Y esta palabra no es efectismo, dense una vuelta por unas cuantas banlieues.

No es Siria. No es Irak. No es Palestina. Y, por resumir, no somos nosotros. Enfrente de nosotros hay una ideología; no exactamente una religión. Una ideología que deforma el islam pero que también sale netamente de él, y no veo el interés de ocultarlo. Son los musulmanes quienes principalmente lo sufren, quienes mueren en la mayoría de atentados. Por eso ellos deberían ser los primeros interesados en subrayar que el islamismo es un proyecto supremacista, como describe Jeffrey Goldberg en The Atlantic, expansionista, imperial, medieval, oscurantista, intolerante... Y con el que no existe convivencia posible. Sí, eso significa que sólo puede quedar uno en pie.

Hemos deformado el análisis hasta que parezca conservador hablar de enemigos. Han existido siempre y seguirán existiendo, en todas las sociedades. Cada época tiene los suyos. Los que merece. Y defender una sociedad igualitaria, democrática y librepensadora no debería ser conservador o progresista.

La democracia va a ganar. No porque sea más fuerte, que no lo es. Sobrevivirá, como las especies, por su capacidad de adaptación. Puede acomodarse elásticamente a todas las situaciones: victoria, crisis, riqueza o mierda. Y a todos los anhelos humanos: la libertad de juicio, la independencia del poder, el placer irrazonado... justo lo que ellos, sí, ellos, no pueden entender.

En este artículo he usado el 'nosotros' y el 'ellos'. Se supone que está mal y va en contra de la tolerancia. Pero también he leído muchos elogios al chico del piano tocando 'Imagine' en la acera del Bataclan, al día siguiente de que ametrallaran allí a un centenar de personas. Y a lo mejor no soy el único al que la imagen del Lennon bis, rodeado por 231 cámaras, le pareció una chorrada fuera de sitio.

Lo que me sorprende es que quienes critican que existan dos bandos suelen argumentar, acto seguido, que en el islam están 'ellos', los terroristas, y, luego, 'los otros', casi todos. Al final todo depende de dónde se quiera la raya. Yo la prefiero sin condescendencia.

En un discurso mínimamente racional, no habría que justificar que en ese 'nosotros' cabemos todos los que no dispararíamos con un kalashnikov contra una terraza atestada. Y no hace falta defender el mismo modelo de sociedad, ni creer en el mismo Dios, ni tener la piel del mismo color, para compartir un enemigo común. O no acabaremos con él.

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