Sunday, March 29, 2015

Las nuevas amistades de Obama... para leer en i24News

Dos estados de un solo pueblo - Hanoch Daum - Ynet


Seguidores de la Unión Sionista

Las recientes elecciones, de acuerdo con los resultados finales, ha dividido al país en dos partes: la Unión Sionista ganó en Tel Aviv, Raanana y Haifa, y el Likud ganó en la periferia y Cisjordania. Hay dos naciones, y el problema de los medios de comunicación israelíes es que pertenecen a una sola de ellas: la inmensa mayoría de la gente en los medios de comunicación vienen de aquellas áreas donde la Unión Sionista salió victoriosa.

Una abrumadora mayoría de la gente de los principales medios de comunicación de Israel tienen un código postal zona de Tel Aviv, lo cual es probablemente la razón de que ni siquiera considerara la posibilidad de que alguien votara por Netanyahu. Ellos realmente no están habituados a personas así, no en su barrio, no en su supermercado y no en los círculos en los que trabajan. En la totalidad de su rutina diaria, todo el mundo con los que se relaciona les ha dicho que desprecian a Netanyahu. Viviendo entre enemigos de Netanyahu, esta gente echó más leña al fuego y realizó una cobertura poco profesional.

Consideremos, por ejemplo, la cobertura de los gastos en Balfour Street (residencia oficial del primer ministro). Personalmente, tuve la precaución de no defender a Netanyahu sobre estos temas. Creo que el dinero público es algo sagrado, y si el Fiscal del Estado cree que el dinero público no es tratado como tal, debe ser escuchado. No tuve problemas con la publicación de estos informes, pero sí con la escandalosa cobertura y el tiempo que se dedicó a estos asuntos.

Cualquier crítica, legítima como sea, se vacía de razones desde el momento en que se convierte en el ser y el fin de todo. Y de alguna manera, cuando se trata de Benjamin Netanyahu, esto es lo que sucede. Cuando se trata de Netanyahu, los medios de comunicación son incapaces de distinguir entre lo mayor y lo menor. Cada vulnerabilidad - y nadie está exento de debilidades - fue atacada con tal frenesí que dejó de tener sentido y quedó sin credibilidad.

He vuelto al tema de los medios de comunicación no para recordar la cacería contra Netanyahu, sino porque me parece que ahora hay espacio para el cambio.

Tomemos, por ejemplo, el discurso de los medios sobre la declaración de Netanyahu digna de crítica, pero que su acompañamiento purista y los ecos justicieros volvieron toda crítica ineficaz. El día de las elecciones, Netanyahu advirtió a los votantes potenciales que "los árabes estaban acudiendo en masa a las urnas". ¿Podría haber sido esa frase mejor formulada? Sí. ¿Fue bueno que Netanyahu pidiera disculpas? No sólo bueno, sino quizás incluso excelente.

¿Pero acaso no resulta evidente que esta declaración fue hecha - basado en un temor justificado a una mejor organizada (y financiada) izquierda - con el fin de conseguir que su gente fuera a las urnas? ¿Alguien se detiene a pensar seriamente que Netanyahu es en realidad racista? Después de todo, de todas las cosas formuladas contra él por sus críticos, se trata de una acusación que realmente nunca antes se ha escuchado antes. Muchas cosas se han dicho acerca de Netanyahu en estos tristes días para la izquierda, pero ésta nunca ha sido una de ellas. ¿Por qué? Debido a que Netanyahu no es un racista.

Él es una persona liberal, y su actitud hacia las minorías es respetuosa y justa. ¿Por qué, entonces, han saltado todas estas personas utilizando esta frase pronunciada durante la jornada electoral y en el contexto de alentar a sus votantes a votar, y la han inflado hasta proporciones monstruosas? ¿Esta gente es consciente de cuántas cosas se han dicho acerca de los colonos por parte de Livni y Lapid durante esta campaña? Todo tipo de acusaciones fue lanzada contra ellos, y faltando a todo tipo de verosimilitud, se les acuso de ocultar el dinero destinado a la periferia en las cuevas del bloque de asentamientos de Gush Etzion.

¿Alguien saltó criticando estos excesos verbales? ¿Se quejó alguien? ¿Hay alguien dentro de esta gente que critique la denigración a la que está sujeta el público haredi, sin cesar y desde múltiples ámbitos? ¿Por qué los medios de comunicación condenan ferozmente este (fallido) comentario sobre los árabes, mientras permiten el despellejamiento público de los demás?

Los medios israelíes representan al liberalismo. Representan a la izquierda. Por esta razón, atacaron al partido de Eli Yishai con gran dedicación, ya que según nos explicaron un político como Baruch Marzel no era legítimo. Hanin Zoabi, sin embargo, una mujer que niega que se califique como terroristas a los asesinos de tres niños judíos, recoge cálidas defensas. A Naftali Bennett se le preguntó en cada entrevista sobre el matrimonio civil, pero ninguno se atrevió a romper el equilibrio preguntándole lo mismo a Ayman Odeh (el líder de la lista árabe).

Los medios de comunicación han preferido ignorar el hecho de que Ayman Odeh no está dispuesto a decir que acepta la homosexualidad, no está dispuesto a aceptar el matrimonio de un árabe y un judío, y no piensa que Hamas tuviera la culpa de lo que pasó aquí el verano pasado, además de tener hombres polígamos en su propio partido. Y nadie le ha preguntado realmente cómo esa visión del mundo coincide con la situación de la mujer en el 2015.

La holgura que los medios han dado a los árabes, a fin de no contaminar el aire, contrasta fuertemente con la embestida contra los derechistas, y eso no sólo representa un insulto, sino que es grosero y es una falta de decencia básica.

Desde las elecciones, la Unión Sionista se ha estado preguntando por qué los israelíes votaron a favor de personas que, según ellos, han causado el deterioro de la actual situación. ¿Por qué personas afectadas por una desagradable situación económica votaron por Netanyahu. ¿Cómo es posible que la gente de la periferia, donde el alto costo de la vida les castiga más duramente que a los que viven en Tel Aviv, no vieron este tema como una razón para votar por la Unión Sionista?

Esta pregunta tiene una respuesta sencilla: las cosas no parecen estar tan mal por aquí. Hay mucho margen de mejora, pero en última instancia, la vida en Israel, según todos los indicios, no es tan miserable como la describen los oponentes de Netanyahu.

Pero hay una cosa más, el Israel de la periferia tiene dificultades a la hora de conectar con el Israel de Tel Aviv, y este es el elemento que conecta profundamente a los sionistas religiosos con la periferia: la identidad judía.

Mientras esta identidad sea ajena a Tel Aviv y mientras la gente de la Unión Sionista trate de ocultar la palabra "judío" en el himno nacional, el millón de personas que votaron por el Likud nunca considerarán votar por ellos. Las velas del Shabat, las mezuzás, Yom Kippur, el Kidush, las tumbas de los sabios, todas estas cosas representan una parte muy arraigada de la identidad israelí, incluso para aquellos que no son religiosos.

El periodista Yaron London me comentaba recientemente en la televisión que en tanto el jefe del IDF vaya al Muro Occidental tras su nombramiento, la izquierda no tiene ninguna posibilidad, ya que hay una línea directa entre la religión y el conservadurismo. Me encanta London pero se equivoca. Es todo lo contrario.

La única posibilidad de que la Unión Sionista tiene es el Muro Occidental. Sólo en el caso de que además de sus valores liberales, y de la importante cuestión de la aceptación del otro, adopte los valores de la herencia judía y no se avergüence de la tradición y, desde luego no la desprecie, serán capaces de conectarse a nuevos públicos.

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¿Cuanto tiempo tardará la izquierda israelí en adoptar la idea de que la población judía se convierta en una "minoría protegida" en un Estado árabe que ya comienzan a patrocinar sus padrinos y benefactores de la izquierda judía americana?



De creer, según dicen y aparece en su web, en el derecho del pueblo judío a un hogar nacional en Israel a patrocinar ser una "minoría protegida" en un Estado árabe tal como defienden ahora miembros de su staff (ver aquí).

¿Cuanto tiempo tardará el sector oficial de la izquierda israelí (la que aún se dice sionista) en adaptar estas modernas y progresistas ocurrencias procedentes de sus biempensantes benefactores de la izquierda judía americana, los cuales siempre permanecerán a salvo en sus acomodados hogares de Manhattan, Chicago, Los Ángeles...?

¿Se atreverá la izquierda israelí que aún se dice sionista a desobedecer las tendencias procedentes de la izquierda judía americana e internacional, esas que patrocinan la conversión de la población judía israelí en unos nuevos dhimmis del siglo XXI, y ello en beneficio de un mayor confort "espiritual, moral e intelectual" de sus influyentes patrocinadores y camaradas de la diáspora y del mundo occidental?

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Desertor iraní: "El equipo negociador de los Estados Unidos se dedica principalmente a hablar en nombre de Irán"

Saturday, March 28, 2015

¿Sionismo liberal dicen? Una oradora en la conferencia de J-Street llama a la destrucción de Israel... entre los aplausos de los asistentes supuestamente "Pro-Israel y Pro-Paz" - Elder of Ziyon



Aquí está Marcia Freedman, miembro del staff de J-Street, en un panel de discusión de la organización de la izquierda judía y pro-Obama, J-Street, dedicada al Sionismo Liberal y sentado junto a ella tienen a Peter Beinart.

Freedman describió cómo ella cree que el pueblo judío no debe tener un estado, y que por el contrario debería vivir como una minoría en una Palestina árabe como una "minoría protegida", en otras palabras, como dhimmis. El moderador no contradijo sus palabras, y por lo que se puede decir tampoco lo hizo ninguno de los otros participantes "sionistas liberales".

¿No es interesante que en una conferencia que afirma ser "pro-Israel y pro-paz", y que martillea constantemente su apoyo a una solución de dos estados, no haya ninguna objeción a esta solución de un estado donde los judíos sean una "minoría protegida" por personas que han demostrado repetidamente querer matarlos?

J-Street se niega a dejar hablar a Alan Dershowitz, un defensor de una solución de dos estados desde 1970, pera a esta loca señora que piensa que los Israel trata peor a los ciudadanos árabes que los árabes tratan a los judíos se le da una plataforma, sin una sola voz disidente que haya podido encontrar, ya sea en la sesión o bien después en Twitter de los propios miembros de J-Street o bien de los asistentes... De hecho, J-Street U tuiteó su discurso aparentemente con admiración:





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Los problemas de Peter Beinart con la democracia israelí - Jonathan Tobin - Commentary



La semana pasada, después que los votantes israelíes una vez más rechazaran los candidatos y las políticas que él cree que sería mejor para ellos, el escritor Peter Beinart tuvo una gran rabieta. En lugar de aceptar el veredicto del proceso democrático tal como lo hicieron los líderes de la leal oposición de Israel, Beinart escribió en el Haaretz que los judíos americanos debían comenzar una campaña destinada a invalidar los votos de los israelíes e iniciar un "proceso de presión" que les obligaría a inclinarse a sus demandas de hacer concesiones unilaterales a los palestinos, algo que la inmensa mayoría de los ciudadanos israelíes creen que representa, en el mejor de los casos, un error. Yo escribí que esta diatriba demostraba el desprecio de Beinart por el proceso democrático, y que las premisas de su argumento de que Israel no había tomado suficientes "riesgos por la paz", que "las elecciones no se celebraron ante la sombra del terrorismo", y que el gobierno de Obama no había ejercido presión sobre Israel, no eran tanto suposiciones erróneas como descaradamente falsas. En respuesta, escribió ayer otro artículo en el Haaretz donde afirmaba que estaba equivocado acerca de la obligación de respetar las elecciones democráticas, así como afirmaba que yo era un hipócrita porque no había apoyado los esfuerzos para apuntalar el gobierno de la Hermandad Musulmana de Egipto. Pero su respuesta no sólo se demostró incapaz de abordar el fondo de mi crítica, sino que sonaba tan falsa como su argumento original.

Beinart parece no molestarse en dar cuenta de sus asombrosamente mentirosas afirmaciones sobre los pasados intentos de Israel para negociar la paz, o sus comentarios acerca de la amenaza del terrorismo. Beinart deja caer las tres ofertas israelíes para la obtención de un Estado palestino por parte de gobiernos israelíes -  no del Likud - entre 2000-2008, y que los palestinos rechazaron, así como su obstruccionismo durante las conversaciones el año pasado, por el agujero de la memoria. Igualmente hace lo mismo con su observación de que las elecciones se hicieron sin "sombra de terrorismo", sin tener en cuenta la guerra del año pasado con Hamas en la que miles de cohetes de Hamas cayeron sobre las ciudades israelíes, y el hecho de que cualquier escolar israelí sabe que lo único que impide una nueva campaña de atentados suicidas es la barrera de seguridad en Cisjordania, no la indulgencia de los asesinos de Hamas o Fatah. En cuanto a los últimos seis años de francotiradores del presidente Obama contra el gobierno de Israel, parece también un detalle demasiado insignificante como para que Beinart se de cuenta.

Estos temas son importantes porque demuestran que los argumentos de Beinart se basan en una inobservancia deliberada de los hechos que han influido en la decisión de los votantes israelíes en las últimas tres elecciones, proporcionando el gobierno de Israel a Netanyahu y a su partido, a pesar de que ni él ni el Likud son tan populares.

Beinart tiene razón cuando dice que el hecho de que los israelíes hayan elegido a una Knesset con una mayoría en clara oposición a sus políticas, no le obliga a estar de acuerdo con su criterio. De hecho, yo hago mía esa idea. Uno puede oponerse vocalmente a las políticas de cualquier gobierno sin tener que exponerse a la acusación de desprecio por la democracia. Pero Beinart no se contenta con expresar simplemente sus críticas, sino que desinforma o desprecia los hechos en que se sustentan. El tema es que ha escrito explícitamente que lo que ahora debe suceder es que los estadounidenses se levanten y apoyen las medidas  por parte de la administración Obama que pretender revocar la decisión de los votantes de Israel. En lugar de seguir tratando de persuadirles con la sabiduría de sus sugerencias, ahora nos dice que lo que verdaderamente quiere es aislar a los israelíes económica y políticamente, y tratarlos como un estado paria. Si eso no representa un desprecio por el proceso democrático tal como se llevó en Israel, no sé cómo puede denominarse.

Es cierto que, en teoría, los votantes de una democracia no están obligados a respetar las decisiones de los votantes de otros países. Pero esta no es una mera disputa política. Beinart alega que Israel es una "potencia brutal, antidemocrática e injusta", ya que ha decidido acertadamente no permitir la creación de otro estado terrorista en sus fronteras, como la que permitió con la desconexión en Gaza, y eso es imprudente. Lo que está haciendo no es mostrar su desacuerdo, sino proceder a su deslegitimación.

También argumenta que debido a que a los residentes árabes de Cisjordania no se les permite votar en las elecciones de Israel, no puede decirse que haya una democracia allí. De nuevo, estamos ante un argumento deliberadamente engañoso. Si el pueblo de Cisjordania no puede votar en una elección se debe enteramente al hecho de que los líderes de la Autoridad Palestina han rechazado sistemáticamente las ofertas de estatalidad e independencia para su pueblo, ya que hacerlo también les obligaría a reconocer la legitimidad de un Estado judío, no importa donde se sitúen sus fronteras. Como bien sabe, la mayoría de los israelíes habrían sido felices de abrazar una solución de dos estados. Pero los palestinos nunca han sido capaces de hacerlo porque significa poner fin al conflicto con el sionismo, y su propia identidad nacional ha estado inextricablemente ligada a dicho conflicto desde sus inicios. Si los israelíes parecen, al menos por el momento, haberse dado por vencidos con respecto a la existencia de dos estados, no es porque no piensen que es una buena idea, sino debido a que reconocen que los palestinos no están interesados ​​en ello, algo que Beinart se niega a aceptar a pesar de las amplias pruebas.

El status quo es tanto anómalo como insatisfactorio, pero su continuación no se fundamenta en las decisiones o declaraciones de Netanyahu. Es el trabajo de los palestinos. Han construido este status quo tal como construyeron la barrera de seguridad, obligando a unos reacios gobiernos israelíes a construirla para así mantener alejados a los terroristas. Que se pida que los israelíes ignoren estos hechos y sitúen a sus centros de población junto a otro Hamasistan, ni resulta consistente, ni demuestra afecto por su existencia, ni es razonable. Tampoco es algo que fuera probable que suceda, incluso si Netanyahu hubiera sido derrotado y sustituido por el líder del partido Laborista, Isaac Herzog. Comparar a Netanyahu con los segregacionistas racistas o con cualesquiera otras figuras del mal en la historia, nos dice más sobre Peter Beinart que sobre el primer ministro. Cuando la cultura política de los palestinos cambie hasta permitirles aceptar a Israel, conseguirán un estado junto a Israel. Hasta que eso suceda, culpar a Israel por el odio e irredentismo palestino supone negar la parte árabe del conflicto.

En cuanto a su afirmación de que estoy siendo hipócrita debido a mi falta de apoyo al gobierno de corta duración de la Hermandad Musulmana en Egipto, eso es un sofisma.

Es cierto que la Hermandad ganó una elección después de la caída del régimen de Mubarak. Pero cualquier comparación entre la victoria de un partido que aboga por una teocracia totalitaria, con su capacidad de convertir a sus partidarios o coaccionar a los otros para hacerlo, tiene poco parecido con un proceso democrático normal, y para los verdaderos demócratas es absurdo. El objetivo de la Hermandad Musulmana era transformar Egipto en otra Gaza o en un Irán, y promulgar la práctica tan habitual en el Tercer Mundo de "un hombre, un voto, una vez", para así asegurarse de que su permanencia en el poder nunca podría estar en peligro. Un año después de su llegada al poder, decenas de millones de egipcios salieron a las calles para exigir su destitución y los militares los derribaron. Se trata de una triste historia y una muestra de lo difícil que es crear una democracia en un país sin tradición democrática o sin consenso sobre la gobernabilidad. Aplaudir la desaparición de un movimiento islamista anti-democrático no sólo es consistente con la creencia en la democracia, sino que es una condición previa para cualquier esperanza (aunque muy tenue) de que Egipto pueda convertirse en una democracia.

Tal vez en la imaginación calenturienta de Beinart, él piensa que el Likud es análogo a la Hermandad Musulmana. Esto sería es un descarado libelo de un partido que, desde su creación, siempre ha acatado las normas democráticas de una manera que los islamistas aliados de Hamas nunca han hecho. Lo que a Beinart le gustaría es que el pueblo de Israel se levantara contra el Likud, como hicieron los egipcios contra la Hermandad. Si lo hicieran, el gobierno de Netanyahu caería. Pero no sólo no lo hicieron, sino que le dieron una tercera victoria consecutiva, ya que, a diferencia de Beinart, los electores israelíes sí han prestado atención a lo que los palestinos han hecho y dicho acerca de la paz.

Eso tiene que ser frustrante para Beinart, pero la respuesta para aquellos que se preocupan por la democracia ante una elección que no es de su gusto, no es un intento de anular esos votos mediante la presión exterior, sino trabajar más para dar a sus ideas un juicio justo y tratar de persuadir a los israelíes para que cambien de opinión. Beinart ya se ha cansado claramente de tratar de hacer eso y ahora se sitúa en las filas de aquellos que buscan que su gobierno trate a los israelíes como a parias. Por eso, junto con otros, ha demostrado su desprecio por la democracia. Las pruebas están ahí.

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El avieso legado que pretende dejar Obama: Según el WJS, la doctrina de Obama es "degradar los lazos con Israel y que Irán llene el vacío" - Israel Hayom



Un artículo del Wall Street Journal publicado el miércoles advertía de la evidente intención del presidente de Estados Unidos Barack Obama de cambiar el equilibrio de poder en el Oriente Medio haciéndole favorable a Irán, así de como enfriar la relación con Israel.

El artículo titulado "La realineación del Oriente Medio de Obama", y escrito por el investigador senior del Council on Foreign Relations, Max Boot, describía como la política de permitir que Irán aumentara su presencia en las zonas de conflicto del Oriente Medio, mientras ignoraba sus actividades terroristas y sus ambiciones nucleares.

Max Boot escribe: "El presidente Obama retiró las fuerzas estadounidenses de Irak en el 2011 y se está preparando para salir de Afganistán a finales del 2016... La administración Obama mantiene en gran medida en silencio la toma del poder de Irán en Irak, Siria y Yemen, incluso yendo tan lejos como ayudar a las fuerzas iraníes en Tikrit... Mr. Obama reprende a Benjamin Netanyahu por su supuestamente observación "racista" durante la campaña, se niega a aceptar sus disculpas, y dice que los EEUU pueden ahora 'reevaluar sus opciones', unas palabras en código que implican que puede permitir que las Naciones Unidas reconozcan un Estado palestino a pesar de las objeciones israelíes".

Él articulista dice que Obama está "disminuyendo la alianza con Israel a unos mínimos no vistos desde la década de 1960". Boot afirma que no sólo Obama está dispuesto a permitir que avance el poder de Irán, sino que igualmente tratará de provocar a su manera conflictos con Israel.

Él describe lo que él denomina la doctrina Obama: "EEUU abandona la carga, e Irán toma el relevo"

El artículo expone el cambio drástico que parece estar experimentando el presidente de los Estados Unidos y de lo que parece ser su legado. "Mr. Obama está tratando de lograr un realineamiento fundamental de la política exterior estadounidense en una generación. El presidente está tratando de que los Estados Unidos dejen atrás el rol militar que ha jugado en el Oriente Medio desde 1979, año de la crisis de los rehenes comenzada por Irán y la invasión soviética de Afganistán. Él ahora está tratando de transformar a Irán de enemigo en amigo".

Por último, Boot llama la atención sobre la forma en que los estadounidenses están dispuestos a mirar hacia otro lado cuando se trata de las actividades terroristas de Irán. "Todos los funcionarios estadounidenses dicen en respuesta que las acciones de Irán son 'útiles', siempre y cuando no sean demasiado 'sectarias'. Eso es semejante a alabar a Al Capone por proporcionar licor a las masas sedientas mientras piadosamente expresan la esperanza de que su conducta no sea demasiado criminal".


PD. Otro artículo que desarrolla esta idea, "¿De qué lado está Obama?"

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El reparto del Oriente Medio ha estado durante mucho tiempo en construcción - Washington Post



La evaluación de esta semana del presidente Obama de las perspectivas de paz en el Oriente Medio fue aleccionadora, pero realista. "Por ahora", dijo, "todavía no parece haber una perspectiva de un marco significativo... que daría lugar a un estado palestino", en consecuencia, "que podría terminar dando lugar a una espiral descendente de las relaciones que será peligroso para todo el mundo".

Obama dijo que este riesgo le obliga a "evaluar honestamente cómo manejar las relaciones entre israelíes y palestinos en los próximos años", sin pretender que un acuerdo de paz de dos estados pueda ser alcanzado. Obama señaló que: "No podemos seguir la premisa de nuestra diplomacia pública basada en algo que todo el mundo sabe que no va a suceder". Para aquellos que han criticado al gobierno por su injustificada convicción de que un acuerdo de paz estaba al alcance, este cambio será bienvenido.

Lo curioso de la declaración de Mr. Obama es que retrató este estado de cosas como un desarrollo reciente, atribuyéndolo a una declaración realizada en vísperas de las elecciones israelíes por el primer ministro israelí Benjamin Netanyahu. El primer ministro dijo más o menos lo que dice ahora el presidente Obama: "Por ahora, no existen las condiciones para la creación de un Estado palestino".

La presunción de Obama de que fue esta declaración al calor de la campaña electoral la que, de algún modo, creó esta situación lamentable, y que Mr. Netanyahi aclaró posteriomente diciendo que aún así continuaba favoreciendo una solución de dos estados, resulta irrelevante.

Aunque Mr. Netanyahu es apenas criticable por el impasse en el Oriente Medio, el intento de retratar al líder israelí como el único responsable no tiene sentido. De hecho, el "marco" de un Estado palestino cuidadosamente ensamblado por el secretario de Estado Kerry también fue rechazado por el líder palestino Mahmoud Abbas, y el "proceso de paz" ha estado inactivo desde el rechazo a dicho marco hace casi un año. Además, los esfuerzos de Obama por promover una solución, que se remontan al 2009, han ignorado las innumerables advertencias de presuponer que su diplomacia lograría avances que no eran alcanzables. La culpa es de Mr. Obama, quien durante mucho tiempo ha estado fingiendo, y que ahora ha agravado su error al afirmar que la realidad que ahora acepta fue creada hace 10 días por la retórica de Mr. Netanyahu.

Nos gustaría creer que la campaña que la Casa Blanca ha emprendido contra Mr. Netanyahu durante la semana pasada refleja una estrategia que rubrica una "espiral descendente", en oposición a un pique o una venganza. Prevenir que las relaciones entre israelíes y palestinos se deterioren hasta el punto que provoquen el colapso de la Autoridad Palestina o la erupción de otro sangriento levantamiento en Cisjordania, debería ser una de las prioridades de la administración para el Oriente Medio.

A lo sumo, la presión de Estados Unidos, si se combina con un poco de diplomacia silenciosa, podría provocar que el nuevo gobierno israelí que Netanyahu está formando tome medidas que preserven la posibilidad de un Estado palestino, así como las buenas relaciones con Washington. Hemos instado a que Israel restrinja la construcción de asentamientos a las zonas que todo el mundo entiende que, probablemente, serán anexionadas en un acuerdo futuro; pero también que debe dejar de retener los impuestos que recauda para la administración palestina.

Sin embargo, Obama parece estar considerando romper con política de larga fecha de los Estados Unidos mediante su apoyo a una resolución del Consejo de Seguridad de la ONU sobre los términos de un Estado palestino. Eso podría proporcionar al presidente un legado superficial y satisfacer su deseo de hacer la guerra política contra Mr. Netanyahu, pero no mejoraría el lamentable statu quo que describió.

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Las nuevas amistades de Obama: El principal jefe militar iraní en Sanaa para organizar la contraofensiva de los rebeldes de Yemen ante la intervención saudí y egipcia - Debka



A Teherán le ha llevado menos de 48 horas adoptar una decisión que pueda devolver el golpe al ataque aéreo y naval sorpresa lanzado por Arabia Saudita, los países del Golfo y Egipto del jueves 26 de marzo para contener a los rebeldes Houthi, respaldados por Irán, quienes barrían las ciudades yemeníes. Según han informado a DEBKA fuentes militares, el máximo comandante de Irán, el jefe de las Brigadas Al Qods, el general Qassem Soleimani, aterrizó en la capital yemení Saná el viernes 27 de marzo para organizar una contraofensiva y abrir un tercer frente de guerra directo de Irán en el Oriente Medio, después de Siria (apoyando a Bashar Assad) e Irak (aliándose con los EEUU contra el ISIS).

La intervención saudí-países del Golfo-egipcia encontró a los rebeldes Houthi pro-iraníes a las puertas del gran puerto de Adén, que domina el estrecho de Bab el Mandeb, la puerta de entrada fundamental para el transporte de petróleo entre el Océano Índico y el Golfo a través del Canal de Suez y el Mediterráneo. Algunas unidades del ejército de Yemen se han unido a los rebeldes. Están armados con armas avanzadas estadounidenses que les fueron suministradas para la guerra contra Al Qaeda y ahora sirven a la revuelta contra el régimen yemení reconocido por Washington.

Esta fuerza rebelde ya se había apoderado de la mayor parte de las ciudades y de los tramos de la costa del Mar Rojo de Yemen.

La llegada de Soleimani a Sanaa señala la determinación de Teherán de no renunciar a una pulgada del territorio adquirido por sus representantes, al tiempo que subraya su exigencia de potencia dominante en el Oriente Medio, tal como le fue prometido por Washington a cambio de aceptar un acuerdo marco sobre su programa nuclear.

Funcionarios estadounidenses persisten en su pretensión pública de que la arena diplomática y militar no están conectadas. Así que el acuerdo se presenta como presto para firmase antes de la fecha límite del 31 de marzo, mientras que las llamas de la violencia chiíta/sunita pueden extenderse a otro rincón del Oriente Medio.

En las próximas horas, fuerzas navales y marinos egipcios y saudíes están planeando aterrizajes en Adén, según sus fuentes militares. Ellos lucharán para contener la marcha de los rebeldes Houthi a través del Yemen y evitar la caída de la última ciudad importante, después de dos días de ataques aéreos saudíes y de los países del Golfo contra posiciones rebeldes alrededor de Yemen. Según han comentado fuentes militares a DEBKA, las fuerzas aéreas de Arabia Saudita y del Golfo y las unidades navales egipcias han tratado en sus primeras 48 horas de cortar el suministro aéreo y marítimo de Irán a los rebeldes Houthi. El General Soleimeni tendrá que encontrar una manera de romper el bloqueo de Arabia y Egipto y restaurar las rutas de suministro. Por encima de todo, debe determinar si debe o no contar con las fuerzas aéreas y marítimas iraníes en el frente de Yemen, y por lo tanto conducir a una batalla directa contra Arabia Saudita y sus diez aliados sunitas.

Los buques de guerra egipcios e iraníes que maniobran para controlar el estrecho de Bab el Mandeb informaron que ya habían entrado en combate el jueves, el primer día de la intervención suní en el conflicto del Yemen.  Desde fuera de la región, Pakistán está dispuesto a entrar en el concurso, con la promesa el viernes de "una fuerte respuesta" a cualquier amenaza a la "integridad saudí". Esto abre la puerta a que el ejército paquistaní pueda mezclarse en las guerras saudís contra Irán, junto con la mayoría de las naciones árabes sunitas. Islamabad estaba respondiendo a la amenaza de los rebeldes Houthi de invadir las provincias del sur de Arabia Saudita - Asir, Najran y Jizan -, para lo cual cuentan con la bienvenida  de las poblaciones saudíes locales, la mayoría de las cuales pertenecen a la secta ismaelita, más cercana a los chiítas iraníes y a los zaidíes Houthi que a la fe suní dominante del régimen real saudí.

El viernes por la noche, el presidente Barack Obama habló con el rey saudí Salman y reafirmó el apoyo estadounidense a la acción militar en Yemen de Arabia Saudita y sus aliados del Golfo Pérsico, dijo la Casa Blanca en un comunicado.

Obama y el rey Salman coincidieron en que su objetivo era lograr una estabilidad duradera en el Yemen a través de una solución política negociada, decía el comunicado. Obama también subrayó su compromiso con la seguridad de Arabia Saudita.

¿Cuando se haya ido Obama, la relación mejorará? ¿Quién lo dice? - Shmuel Rosner - Jewish Journal



En febrero de 1983, dos antiguos grandes rivales escribieron un amargo artículo conjunto en contra de una molestia conjunta. Los dos firmantes eran los ex presidentes de los Estados Unidos, quienes solamente siete años antes lucharon con uñas y dientes en una campaña por la Casa Blanca. Jimmy Carter fue el ganador y Gerald Ford el perdedor. Finalmente, los dos terminaron su carrera en la presidencia de manera rápida (en el caso de Ford, en algo menos). Y ambos fueron presidentes a los que el éxito del Gobierno de Israel les molestó. Yitzhak Rabin logró enojar a Ford, en la medida en que el presidente decidió "reevaluar" las relaciones de Estados Unidos con Israel. Menachem Begin hizo lo mismo con Carter, tanto es así que incluso el logro compartido de lograr un acuerdo de paz entre Israel y Egipto no pudo compensar los malos sentimientos entre ambos líderes.

Begin era el objetivo del artículo conjunto Ford-Carter de 1983. "Israel debe detener su política de asentamientos, una medida que por sí sola podría romper el estancamiento diplomático", escribieron los ex presidentes. También decían que las políticas de Israel son "el mayor obstáculo para las iniciativas árabes moderadas para una resolución pacífica de las diferencias". Carter ha dicho muchas cosas peores sobre Israel desde entonces, y sus críticas necesariamente no han visto el final todavía. Para Ford era una acusación bastante seria. El actual primer ministro de Israel, Bibi, no fue un favorito de Carter, o del sucesor del sucesor de su sucesor, pero al menos no tiene que preocuparse de las críticas de Ford.

Me acordé de estos dos presidentes y de su artículo durante una amable conversación con un americano simpatizante de Israel en un avión de Filadelfia a - esto fue una coincidencia - Atlanta, Georgia. "¿Quién te dice", me preguntó en broma mi amigo americano "que en dos años esto no va a mejorar?"

Esta es una pregunta importante, una pregunta digna, sobre las relaciones aún deterioradas entre los EEUU y los gobiernos israelíes. En otras palabras, este estadounidense me estaba preguntando: ¿por qué crees que cuando Barack Obama ya no sea presidente, un presidente más amigable y comprensible pueda  reemplazarlo?

Ha pasado más de una semana desde que Binyamin Netanyahu fue elegido de nuevo como primer ministro de Israel, y parece como si la administración Obama no pueda superar esta terrible realidad. La administración "cree" en la evaluación de Netanyahu de que no se establecerá un estado palestino bajo su jefatura: "le tomamos su palabra cuando dijo que no sucedería durante su mandato". Es decir, elige no creer en las aclaraciones y explicaciones según las cuales los comentarios de Netanyahu fueron tomados fuera de contexto. Él no se opone a un Estado palestino, simplemente no cree que sea realista que tal estado se establezca en un futuro próximo. En pocas palabras: la gente de Obama ha decidido creer en lo que ellos piensan que cree Netanyahu,y no en lo que Netanyahu dice que cree. Esa es su elección. Están en su derecho. De hecho, muchos israelíes piensan exactamente lo mismo de Obama: "él dice que apoya a Israel y que es un amigo de Israel, y ellos optan por no creerle".

Así que todo el mundo - los críticos, los expertos, los asesores, los funcionarios off-the-record - más o menos están de acuerdo: los próximos dos años, con Obama todavía en la oficina y Netanyahu como primer ministro de Israel, van a ser difíciles. Es decir, hasta que Obama se despida. Y aquí entra mi compañero de viaje, el estadounidense, con su penetrante pregunta. ¿Por qué dos años? ¿Alguien promete a Israel, alguien ha susurrado a Netanyahu, que después de Obama un presidente más comprensivo será un hecho?

Es muy conveniente para los israelíes - y posiblemente también para muchos estadounidenses - pensar que Obama es la excepción, algunos lo llamarían el "problema", y que después de Obama podremos volver a una relación entre Estados Unidos e Israel como la de los años de Bill Clinton y George W. Bush. Es conveniente creer que debido a  la idea de un "regreso a la antigua rutina", sería mucho más fácil para Israel. Es conveniente creerlo porque la alternativa es altamente preocupante. La alternativa es pensar que el hombro frío de Obama no es una excepción, sino más bien el comienzo de una nueva era. Tal vez el problema de Israel no es un presidente enojado, sino más bien una América cambiante. Quizás Clinton y Bush marcaron el final de una era que ya nunca volverá.

Piensen en Hillary Clinton, actualmente la principal candidata demócrata para 2016. No hay ninguna razón para sospechar que ella sea una gran fan del primer ministro Netanyahu. Piensen en Jeb Bush, el candidato republicano. Bush, hace unos días, sintió la necesidad de distanciarse de las palabras que su propio asesor de política exterior, Jim Baker, dijo acerca de Israel. Baker, al igual que Obama, han decidió creer en lo dicho por Netanyahu antes de las elecciones, es decir, no le creen. "A raíz de la reciente victoria electoral de Netanyahu", dijo Baker en una conferencia de la J Street, "la posibilidad de una solución de dos estados parece aún más delgada, dada su inversión en este tema". Bush, en una visita a Atlanta la semana pasada, tenía un mensaje tranquilizador para los partidarios de Israel que se reunieron con él. Pero, ¿de verdad no está de acuerdo con Baker, o está realizando una añagaza política para no alertar al electorado republicano que apoya a Israel?

Por supuesto, es razonable creer que los candidatos de 2016 puedan manifestar su apoyo a Israel y no estén de acuerdo con la política del presidente Obama. Bush fue franco acerca de las políticas reivindicativas de Obama y a Hillary Clinton se le preguntó en los últimos días para que diga algo al respecto, pero para ella hablar de la batalla de Obama con Israel es más complicado. Pero también es razonable recordar que en el 2008 Obama también estaba haciendo declaraciones que sonaban, en la mayoría de los casos, de gran apoyo a Israel. Como lo apoyan, según parece, Clinton y Bush.

En otras palabras: no hay garantía de que las malas relaciones entre Estados Unidos-Israel se hayan ido en dos años. Ford fue sucedido por Carter y Obama también podría ser sucedido por un presidente con el que podía escribir algún día un artículo conjunto y crítico acerca de las políticas de Israel.

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Un ejemplo más, y ya van unos cuantos, de como los muy demócratas e ilustrados izquierdistas acogen con sobriedad y autocrítica la victoria del Likud y de la derecha. !! Qué gran ejemplo donde mirarnos !!



La victoria del Likud y del campo nacionalista en las elecciones israelíes provocaron que una "moderada, razonable, ilustrada y, por supuesto, biempensante y amante de la no violencia" profesora de Tel Aviv ventilará sus frustraciones por la derrota de la izquierda con un vulgar y ofensivo mensaje en Facebook dirigido a los votantes de derecha.

La profesora ha sido citada para una audiencia ante el gerente del distrito del Ministerio de Educación después de que sus "cáusticos" comentarios fueron revelados por Makor Rishon.

En un post repleto de una serie de errores ortográficos escrito tras ser publicados los resultados electorales, que demostraron la victoria del Likud sobre el Laborismo por un margen de 30 escaños a 24, la educadora escribió "oy estoy tan enojada... me siento tan furiosa".

Dando expresión a su rabia izquierdista, la profesora escribió "deseo a todos los votantes de derechas, masculinos y femeninos, que tengan que enterrar a sus seres queridos. No me importa si es por un ataque (terrorista) o por la guerra. También una operación (militar) estaría bien para mí. Con preferencia por 1 + 1".

"Me gustaría que ellas fueran brutalmente violadas en las sinagogas que fueron construidos por el alma de Maran (una referencia al rabino Ovadia Yosef), y bailar en las bodas de los que les ataquen, esos mismos que no recibirán el castigo (sic) o solo  trabajar en el servicio de guarderías (¿haredim?)".

"Les deseo todo esto a ustedes con todo mi corazón", escribió. "Porque yo no quiero tomar venganza sobre Bibi (Benjamín Netanyahu), quiero vengarme de cada uno de ustedes, asesinos sedientos de poder con sangre en las manos".

Concluyendo su post, ella dice "mi alma se ha quemado debido a todos ustedes. Y no voy a sentarme en una plaza y explicar el dolor de las familias de las víctimas. No voy a incluir su miedo en nombre de la tolerancia. No voy a tragarme más cenizas. Ahora es tu turno".

Poco después de que el post se puso en circulación por Facebook, la maestra al parecer se acobardó y lo borró, pero no antes de haber sido publicitado.

La próxima semana irá a una audiencia ante el gerente del distrito del Ministerio de Educación, al final de la cual se tomará una decisión con respecto a si continua enseñando a niños en Tel Aviv.

Arutz Sheva

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El gigante judío de Lucena (la Eliossana judía)- Manuel Ansede - El País


Vista aérea de la necrópolis judía de Lucena


Restos del gigante de Lucema


Ritual del reenterramiento en la necrópolis judía de Lucena

Hace un milenio, un gigante vivió en una población judía empotrada en la al-Ándalus musulmana del sur de la península Ibérica. La rocambolesca historia de su hallazgo se remonta al 20 de octubre de 2006, cuando un vecino de Lucena (en la provincia de Córdoba) sacó a su perro a pasear. La zona sur del pueblo estaba removida por las obras para construir una nueva carretera de circunvalación. Después de corretear por el terreno, el perro regresó con algo extraño en la boca. Era un fémur humano.

Nervioso, el dueño de la mascota llamó a la Policía Municipal y, en medio del desconcierto, el fémur acabó también rodeado por agentes de la Guardia Civil y de la Policía Nacional, presentes en el pueblo, de 43.000 habitantes. Daniel Botella, el arqueólogo municipal, recuerda que le llamaron aquella misma noche. Había más huesos desperdigados. “En un principio se pensó que eran fosas de la Guerra Civil”, recuerda. Pero, tras una buena inspección, se llegó a otra conclusión: aquello era un enorme cementerio judío con centenares de tumbas. Y en una de ellas se encontraban los restos de un gigante que murió a los 30 años y fue enterrado, desnudo y envuelto en un sudario, con la cara mirando a Jerusalén.

La maquinaria pesada utilizada para construir la nueva carretera de Lucena se llevó parte de sus piernas por delante, así que no podemos confirmar su estatura”, reconoce el antropólogo Joan Viciano, que estudió sus restos cuando trabajaba en la Universidad de Granada. Sin embargo, los científicos hallaron una “mandíbula enorme” y otros huesos de gran tamaño que sugieren “un probable caso de gigantismo”, según los resultados de años de investigación que se acaban de publicar en la revista especializada Anthropologischer Anzeiger.

El presunto gigante vivió alrededor del año 1050, según dataciones con carbono 14 en puntos cercanos a su tumba. Era el ocaso del Califato de Córdoba. El pueblo de Lucena se llamaba entonces Eliossana (“Dios nos salve”, en hebreo) y vivía su máximo esplendor. Funcionaba como una ciudad judía independiente del poder islámico de Córdoba, Sevilla y Granada. “Los musulmanes y los cristianos tenían prohibida la entrada al interior de su recinto amurallado”, explica Botella, director del Museo Arqueológico y Etnológico de Lucena. Según Ibn Hawqal, un viajero musulmán del siglo X, Lucena era la ciudad en la que los judíos castraban a los esclavos para destinarlos a los palacios de los mandatarios musulmanes.

Aquel judío de 30 años debió de llamar la atención en un poblado en el que la estatura media era de 1,69 metros. La longitud de su mandíbula era de 10 centímetros, frente a los 7,5 de media del resto de esqueletos hallados en la necrópolis. El equipo de científicos que ha analizado sus restos compara el caso con el de Cornelius Magrath, un gigante irlandés que vivió entre 1736 y 1760. Era tan alto que, cuando murió, los alumnos del Trinity College de Dublín, la universidad más antigua de Irlanda, robaron su cadáver para estudiarlo. Se levantaba 2,17 metros sobre el suelo. Su mandíbula medía 11,3 centímetros.

La hipótesis de los científicos es que el grandullón de al-Ándalus padecía una enfermedad rara que hace que una glándula en la base del cerebro, la hipófisis, fabrique demasiada hormona del crecimiento. Si el problema aparece en un niño, se denomina gigantismo. En los adultos se conoce como acromegalia y en España se registran tres o cuatro casos anualmente por cada millón de habitantes. Los investigadores creen que la patología del gigante judío, posiblemente producida por un tumor en la hipófisis, comenzó alrededor de los 15 años.

El gigante se movió en un entorno piadoso y de estudio. “Cualquier judío que quisiera tener un buen currículo venía a estudiar a la Escuela Talmúdica de Lucena: astronomía, poesía, leyes, medicina”, señala Botella, que dirigió las excavaciones de la necrópolis. Aparecieron 346 tumbas, 196 de ellas con restos humanos. La Eliossana hebrea debió de alcanzar los 2.500 habitantes, calcula el arqueólogo.

Los judíos no destruyen los documentos en los que figura el nombre de su dios, sino que los almacenan hasta que se pudren en depósitos conocidos como genizas. En la sinagoga de Ben Ezra, en El Cairo, se encontró a finales del siglo XIX una geniza con documentos desde el siglo IX, incluidos varios procedentes de Lucena que iluminan la época en la que vivió el gigante andalusí. “Se hallaron formularios para divorcios, compraventa de mulas, préstamos hipotecarios, venta de viñedos”, narra Botella, que subraya que la ciudad acogió a “los judíos más relevantes” de al-Ándalus tras el Sitio de Córdoba en 1013 y la Masacre de Granada de 1066, una matanza de miles de sefardíes ejecutada por musulmanes.

Entre aquellos judíos relevantes destacaría el gigante, al menos físicamente. Los científicos le han bautizado TB-5, pero es imposible saber cuál fue su nombre real y a qué se dedicó. Sus restos, como los de los demás muertos, aparecieron sin ajuar funerario. Solo se encontró una lápida alrededor del gigante, perteneciente a otra tumba, que conserva una inscripción en hebreo, escrita con la torpeza de un niño al que se le acaba el papel y va encogiendo las letras: “Rabí Lactosus duerma en paz. Descanse en paz hasta que venga el Consolador que anuncia la paz en la puerta de la paz. Decidle: descanse en paz”.

Botella recuerda, además, que la comunidad judía bloqueó la investigación de la necrópolis. “El Parlamento israelí envió una queja diplomática al Gobierno español. Cuando [el entonces ministro de Asuntos Exteriores Miguel Ángel] Moratinos fue a Naciones Unidas se encontró con una manifestación de judíos en contra de la excavación de la necrópolis de Lucena”, recuerda el arqueólogo, que negoció en persona las condiciones de la investigación científica de los restos con la Federación de Comunidades Judías de España.

Los huesos del gigante habían viajado en 2011 a la Universidad de Granada para ser sometidos a análisis radiográficos y microscópicos, pero tuvieron que ser devueltos inmediatamente a Lucena por las quejas de la comunidad hebrea. “Para ellos era profanar el descanso de los muertos”, rememora Botella. El 18 de diciembre de aquel año, todos los restos óseos fueron enterrados de nuevo en sus tumbas, en una ceremonia solemne presidida por el rabino mayor de España, Moshe Bendahan, y en presencia de más de 40 representantes de comunidades judías llegados de varios países de Europa. El gigante judío andalusí, según los creyentes en Yahveh, ya descansa en paz.

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Friday, March 27, 2015

¿Los judíos estadounidenses están decepcionados con la elección de Israel? Mala suerte - Shmuel Rosner - Jewish Journal


Simpatizantes del partido Likud reaccionan después de escuchar los resultados de las encuestas de salida en Tel Aviv

1.- Esto sucede cada vez que el electorado israelí decide elegir un gobierno que está a la derecha del centro.

Ocurre cada vez que un primer ministro israelí hace algo que no augura nada bueno con respecto a las afinidades políticas de la mayoría de los judíos americanos.

Cuando Ariel Sharon fue elegido en 2002, The Guardian informó que "Sharon divide a los judíos del mundo". Cuando el primer ministro Ehud Olmert visitó al presidente Bush en la Casa Blanca en 2006, el diario on-line judío Forward, en su editorial, afirmó que "para los judíos americanos, esta fue la visita de un primer ministro israelí que nos llevó hasta nuestra casa la distancia entre las dos grandes comunidades judías, no su cercanía".

Actualmente, la victoria electoral de Binyamin Netanyahu enciende los titulares y editoriales con el mismo tono. A los judíos americanos no les gusta el hecho de que haya sido elegido, y no les gustan sus declaraciones y acciones. Una vez más, hablar de "distancia" es la comidilla de la ciudad judía.

Todo esto es una una pérdida de tiempo preciosa, y no contribuye en nada a tener un diálogo fructífero entre judíos.

Los judíos estadounidenses y los judíos israelíes son realmente diferentes en muchas cosas, afiliación política y creencias incluidas. Ambas comunidades estarían mejor si lo entienden y lo aceptan.

Fue una condescendiente estúpida que la mayoría de los judíos israelíes se sintieran decepcionados con la decisión de los judíos americanos de votar por Barack Obama... !dos veces!

No es menos condescendiente y estúpido que los judíos americanos estén decepcionados con la decisión de los judíos israelíes de votar por Binyamin Netanyahu... !cuatro veces!

2.- Echen un vistazo a algunos comentarios sobre el estado actual de desconcierto de la judería norteamericana:

Thomas Friedman : "Los grandes perdedores en todo esto, además de todo los israelíes que no han votado por Netanyahu, son los judíos y no judíos americanos que apoyan a Israel".

Prof. Sam Heilman : "Los resultados sólo pueden promover la enajenación de la mayoría de la comunidad judía estadounidense de la política y los valores israelíes".

Daniel Gordis : "Esto va a provocar que Israel sea una causa cada vez más compleja para muchos judíos americanos".

Rabino Rick Jacobs : "la brecha entre los judíos americanos y los israelíes se ha incrementado potencialmente y es necesario abordarla con franqueza y transparencia".

Dana Milbank : "Las acciones de Benjamin Netanyahu en la víspera de las elecciones israelíes de esta semana fueron tan monstruosas...".

Ustedes pueden hallar docenas de parecidas respuestas de rabinos, activistas, expertos y sólo hablamos de los judíos. Estas son respuestas preocupantes, muchas de ellos en tono histérico (la de Milbank, por ejemplo), algunas vengativas ( Beinart ), y un buen número de ellas se basan en información parcial o poco fiable, y otras reflejan la frustración de los izquierdistas de Israel, los claros perdedores de la última ronda de elecciones. J Street - una organización que sólo puede prosperar si los judíos estadounidenses se sienten frustrados con Israel - está teniendo una conferencia de esta semana, así que debemos esperar muchas más observaciones de este tipo en los próximos días.

El gobierno aún no se ha formado, por lo que hay motivos para sospechar que con cada nuevo avance hacia su formación se generará una nueva ola de tristeza rompiendo en las costas de América (lo advierto, un ministro Haredi de Asuntos Religiosos se acerca, y un derechista será el ministro de Asuntos de la Diáspora).

3.- Muchos de los críticos se han centrando en dos declaraciones bastante miserables de Netanyahu como expresión de su ira. Como ya escribí más de una vez , estoy de acuerdo en que ambas declaraciones, la de un Estado palestino y la de los votos árabes, eran innecesarias.

Pero también escribí que estas declaraciones sirven como excusa - y desde luego no son la auténtica razón - para la decisión de la administración Obama de reexaminar sus relaciones con el gobierno de Israel. Y lo mismo es cierto para muchos, si no la mayoría, de las hordas de críticos judíos estadounidenses.

Amigos y críticos norteamericanos, al menos sean sinceros en esto: Ustedes no están enojadas con esas dos declaraciones desafortunadas, ustedes están enojados porque Netanyahu se ha anotado otra victoria electoral. Ya estaban enojados con él antes de la elección. Ustedes querían que se fuera. Y lo que pensaban los israelíes no les importaba.

4.- Algunos judíos estadounidenses creen erróneamente que están ayudando el campo de la izquierda israelí transmitiendo su frustración y amenazando con cortar sus lazos con Israel; y algunos izquierdistas israelíes cuentan con el apoyo de los judíos estadounidenses sin entender que ese apoyo no mejora sus perspectivas políticas dentro de Israel. Hace par de meses escribí un artículo en el New York Times acerca de estas creencias erróneas. Se tituló ¿Quién mató a la izquierda israelí?:
Durante muchos años, la "comunidad internacional" fue el aliado más importante de la izquierda de Israel. Cuando los israelíes estaban perdiendo la fe en el llamado proceso de paz, el encogimiento y disminución de la izquierda encontró consuelo en el continuo apoyo de los europeos y americanos liberales y progresistas (estadounidenses de origen judío incluido). 
Y cuanto menos fue capaz la izquierda israelí de convencer a sus compatriotas israelíes a que se adhieran a sus premisas, a la liberación de prisioneros o a congelar los asentamientos, más tendían a encontrar consuelo en el apoyo internacional, y tras ello invitaban a la intervención y a la presión internacional sobre el gobierno de Israel. 
Y cuanto más invitaba la izquierda a esa presión extranjera en Israel, en menos legítimas se convertían sus acciones e ideas a los ojos de los israelíes que no eran de izquierda.
Si los judíos americanos desean tener un impacto y quieren convencer a los israelíes de hacer esto o aquello, no pueden hacerlo mediante la demostración de su alienación respecto a ellos. Si los izquierdistas israelíes quieren convencer a sus compatriotas israelíes de hacer esto o aquello, no pueden hacerlo apoyándose en otros judíos que demuestran su alienación con la mayoría israelí.

5.- Rob Eshman escribió la semana pasada acerca de los judíos de América y la elección de Israel. Su argumento principal, que otros muchos críticos no se molestaron demasiado en mencionar, fue digno: Si los judíos americanos estaban aturdidos, es porque no conocen muy bien Israel (por esa misma razón, muchos israelíes de izquierdas que viven en una burbuja se sorprendieron por el resultado de estas elecciones). En su mayoría, los judíos americanos están familiarizados con "artistas, empresarios, modelos, escritores y actores israelíes, muchos de los cuales, si no la mayoría, están con la minoría que votó a favor de los partidos perdedores".

La conclusión de Eshman era una amenaza implícita de "distanciamiento":
Bibi viró hacia la derecha porque tenía difícil ganar las elecciones israelíes. Si continúa navegando en esa dirección, dejará a la judería norteamericana en una orilla distante, diciéndoles adiós.
Me pareció curiosa su conclusión porque Eshman explicó acertadamente en el mismo artículo que:
El hecho de que Netanyahu obtuviera 30 escaños y sus oponentes 24, resultó tan impactante para la mayoría de los judíos americanos como resulto igual de sorprendente para la mayoría de los israelíes el  hecho de que los judíos estadounidenses votaran abrumadoramente - dos veces - por Barack Obama.
Estas dos frases no se contradicen entre sí. Pero Eshman tendría que admitir una tercera frase, una que no incluyó en su artículo, que tampoco las contradice:
Los judíos americanos giraron hacia la izquierda al ayudar a Obama a ganar las elecciones estadounidenses. Si siguen navegando en esa dirección, dejarán al judaísmo israelí en una orilla distante, diciéndoles adiós.
En otras palabras: ¿por qué culpar a Israel y a sus decisiones por el fenómeno del "distanciamiento" cuando no tiene menos culpa la judería norteamericana? ¿Por qué se presupone que deben ser los votantes israelíes los que tienen que cambiar su perspectiva para ganarse el favor de los judíos americanos, y no llegar a la conclusión de que son los judíos americanos los que tienen que cambiar su perspectiva para ganarse el favor de los judíos de Israel?

6.- La amenaza de "distanciamiento de Israel" está basada en dos pilares defectuosos:
A.- Que la política es el principal motor de conexión y desconexión con Israel. 
B.- Que Israel necesita a los judíos americanos más de lo que ellos necesitan a Israel.
Si usted acepta estos supuestos, piensa que son los votantes israelíes los que necesitan asegurarse de que los judíos americanos no los vean con desconcierto (y hasta desprecio). Si acepta estos supuestos, se diría que Israel tiene que cambiar, y no el judaísmo americano.

Yo no acepto estos supuestos ya que no han sido probados y son falsos.

No probados, porque como hemos visto en muchos estudios en los últimos años, la división política no es el principal factor que determine la conexión de los judíos a Israel. Por supuesto, esto podría cambiar, pero hasta ahora no lo ha hecho.

Falso, porque los judíos americanos necesitan la conexión con Israel no menos que Israel necesita dicha conexión.

7.- Entonces, ¿dónde nos deja esto? Tenemos cuatro opciones a considerar:
A. Israel cambia. Pero los israelíes no parecen quererlo, como las últimas elecciones demostraron claramente. Su lectura de la realidad de Israel es diferente de la de los judíos americanos. 
B. Los judíos americanos cambian. Pero yo no creo que esto sea probable que suceda. Parecen bastante seguros de que su punto de vista sobre la realidad del mundo es superior al de los demás. 
C. Ninguno cambia, y las comunidades corren el riesgo de distanciamiento. 
D. No se cambia y las comunidades se ponen de acuerdo en que no están de acuerdo en algunas cosas - como la pregunta de si es razonable establecer un Estado palestino en estos momentos - y encuentran un lenguaje común y objetivos comunes en otras cosas.
Si las opciones A y B no son realistas, y la opción C es mala para todo el mundo - para Israel y la comunidad judía estadounidense -, a continuación sólo queda una opción disponible: la D.

8.- La sorprendente victoria del primer ministro Netanyahu hizo que la gente se sintiera o bien altamente eufórica, o muy decepcionada, que se mostraran alegres y que les hiciera llorar. Es normal que las personas - en Israel y en los EEUU - reaccionaran de tal manera ante un resultado impresionante tras los primeros días después de una elección.

Es obvio que la decepción es real y que la indignación es real. Pero cuando pase la tormenta, es de esperar que todo el mundo se calme. Netanyahu no es el diablo (o un Dibuk). Los israelíes son no tan raros por haberlo elegido. Las políticas de Israel no van a ser mucho más diferentes mañana de lo que son hoy en día, lo que no hay es razón para elevar el nivel de alarma por encima de su nivel previo a la elección.

Es cierto que los israelíes no están convencidos de que sus problemas se resolverían si Israel hiciera lo que los judíos americanos creen que debería hacer. Y eso podría ser decepcionante para los judíos estadounidenses que aman a Israel y quieren que cambie para mejor. Pero la decisión de abandonar la asociación judía y decir adiós no es realmente una opción. Israel no tiene sustituto para los judíos americanos, y los judíos americanos no tienen sustituto para Israel.

Seguramente, sentir que usted está atascado con alguien con quien tan vehementemente está en desacuerdo puede ser un motivo de frustración. Sin embargo, estamos atrapados juntos. Mala suerte.

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Thursday, March 26, 2015

Dos artículos recomendables de Avi Issacharoff del Times of Israel



Mientras EEUU deja que caiga Yemen (en manos de Irán), la ira israelí palidece al lado de la furia árabe

Jerusalén está preocupado por la toma de Adén por la milicia Houthi, respaldada por Irán, pero Arabia Saudita está ardiendo de ira, y no con Teherán



¿Por qué ganó Bibi? Porque "habla" un fluido Mizrahi

Si la izquierda quiere regresar al poder, necesita presentar un candidato sefardí con un aura de seguridad y un cuchillo entre los dientes, y que además también quiera la paz y crea en ella

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Artículos recomendados del Israel Hayom


Yemen: Otro fracaso americano en el Oriente Medio

Irán ha marcado una nueva victoria, y continua haciéndose más fuerte. Todo lo que queda ahora es firmar el tan esperado acuerdo nuclear e Irán recibirá un nuevo Oriente Medio, donde el persa será la lengua oficial.


Los judíos del Yemen buscan la manera de escapar de un conflicto en rápido deterioro.

"La situación aquí es horrible", dice Moshe, 50, un judío yemeníta de Rayda. Arabia Saudita lanza ataques aéreos contra objetivos en poder de los rebeldes Houthi respaldados por Irán, quienes intentan controlar el sur del país. Irán llama a estos ataques aéreos un "paso peligroso" y una "invasión".


Obama busca venganza contra Israel, según sostiene el Wall Street Journal

"El líder del mundo libre todavía tiene dificultades para aceptar que el pueblo israelí puede elegir su propio primer ministro, no importándole las preferencias", dice un editorial del Wall Street Journal sobre la actitud de Obama hacia Israel y Netanyahu.


El descaro estadounidense

El informe del Wall Street Journal forma parte de una campaña intencional de la administración Obama para socavar la capacidad de Israel de argumentar en contra de un mal acuerdo que un Occidente, liderado por los EEUU, está a punto de firmar con Irán.

El NY Times informa que el acuerdo nuclear con Irán podría ser solamente verbal

Diplomático europeo: Las políticas en América exigen especificidad... Las políticas en Irán exigen vaguedad (ambiguedad). La Casa Blanca: Los expertos de los Estados Unidos esperan que cualquier acuerdo incluya "compromisos tangibles". Funcionario francés: Presionando por un acuerdo "a cualquier precio" es una mala táctica.

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Wednesday, March 25, 2015

Nueva "acusación" de la administración Obama: Israel espió las conversaciones nucleares a puerta cerrada y pasó secretos al Congreso - Debka



El nuevo ataque procedente de la administración Obama en su campaña para estigmatizar a Benyamin Netanyahu y ​​al gobierno israelí recientemente elegido llegó este martes, 24 de marzo, bajo la forma de una fuga peyorativa al The Wall Street Journal (WJS).

"La inteligencia israelí estaba escuchando a escondidas las negociaciones nucleares a puerta cerrada entre Irán y los EEUU y otras potencias mundiales, y luego pasó información clasificada al Congreso de los Estados Unidos para tratar de que éste, de forma preventiva, eche por tierra el acuerdo", informaba el Wall Street Journal, agregando que la información procedía de fuentes anónimas.

"Una cosa es que los EEUU e Israel espíen a otros. Pero otra cosa es que Israel robe secretos a los Estados Unidos y luego los revele de vuelta a los legisladores estadounidenses para socavar la diplomacia estadounidense".

Citando la rivalidad espías versus espías que a menudo opera detrás de la escena en las relaciones Estados Unidos-Israel, ese mismo documento señala que, de hecho, la propia Casa Blanca descubrió que Israel había adquirido esa información sobre las conversaciones espiando ella misma las comunicaciones entre los funcionarios israelíes. "Descubrimos detalles que nos hacen creer que solamente podrían haber llegado a sus manos mediante el acceso a conversaciones confidenciales".

"Estas acusaciones son completamente falsas", dijo un alto funcionario de la oficina del primer ministro israelí. "El estado de Israel no realiza directamente espionaje contra los Estados Unidos o sus otros aliados".

Según nos dicen las fuentes de DEBKA la "acusación" del WSJ fue programada para contrarrestar el viaje a París del ministro de Inteligencia israelí, Yuval Steinitz, y del asesor de seguridad nacional Yossie Cohen, y tiene el sentido de ser "una advertencia a Francia, y a otros posibles líderes europeos", no demasiado satisfechos con el acuerdo nuclear perfilado entre los EEUU e Irán, y el cual permite a Irán preservar sus capacidades y seguir siendo un estado nuclear umbral.

El lunes, los enviados israelíes se encontraron con el negociador francés, el jefe del Servicio Nacional de Seguridad, Jacques Audibert. Ellos fueron capaces de entregarle información que contradecía los datos que los EEUU habían proporcionado sobre en qué medida las conversaciones bilaterales con Irán habían progresado.

La delegación israelí se ha dirigido a Londres para llevar a cabo la misma misión este martes.

La historia del WSJ plantea tres puntos.

1. La administración Obama prometió en varias ocasiones mantener informado a Israel sobre el contenido de las seis negociaciones con Irán lideradas por los Estados Unidos, y que serían "transparentes". La historia del WSJ demuestra que Washington violó este compromiso, al revelar que Israel necesitó activar a sus espías para llegar a los hechos. También es posible, alternativamente, que esos datos de las sesiones a puerta cerrada fueran filtrados a Israel por otros participantes, como Rusia, Francia, Alemania o el Reino Unido, que también parecen estar horrorizados por el alcance de las concesiones estadounidenses a Irán para conseguir un acuerdo.

2. ¿La administración Obama espera seriamente que Israel espere sentado y con calma mientras sus diplomáticos hacen concesión tras concesión a los iraníes, a sabiendas de que se está permitiendo a Irán llegar paso a paso a ser un estado en el umbral nuclear, con el peligro que supone para Israel y para sus vecinos del Golfo, y para la seguridad del Oriente Medio en general?

3. ¿Por qué Israel debería necesitar espiar las conversaciones cuando Israel, Arabia Saudita y Egipto, todos los cuales se oponen fuertemente al acuerdo que está tomando forma, creen que deberían haber sido socios en unas conversaciones que pueden determinar su destino, junto con las seis potencias mundiales externas? Si Irán se hubiera opuesto, las naciones del Oriente Medio más afectadas podrían haber jugado un papel en el banquillo, en lugar de ser excluidas de la toma de decisiones de forma que las viejas potencias coloniales determinan los límites de la región entre sí.

En este sentido, DEBKA señala que la administración Obama continúa con su venganza día a día contra Benyamin Netanyahu, como si él no hubiese sido elegido en unas honestas elecciones que permitieron a todos los ciudadanos de Israel dar a conocer su opinión a través de las urnas. Esta campaña se hace fuertemente eco de esa otra desencadenada en el campo de izquierda tras perder las elecciones y negarse a aceptar los resultados, como si nada hubiera cambiado.

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Todo lo que necesitan conocer sobre la nueva coalición gubernamental en menos de 1000 palabras - Shmuel Rosner - Jewish Journal



Los partidos que representan a 67 miembros de la Knesset han recomendado a Binyamin Netanyahu como primer ministro de Israel al presidente de Israel. Reuven Rivlin. Netanyahu tiene ahora la tarea de convertir a estos miembros de la Knesset en una coalición en pleno funcionamiento. ¿Cuáles son las opciones de Netanyahu? Si él y el líder laborista Herzog no pueden sacar con gran sorpresa el conejo de la chistera y formar una coalición de unidad - y esto no parece probable que suceda, aunque nunca digas jamás en política -, su mejor opción es la de formar una coalición con estos 67 miembros.

¿Cuáles son los principales obstáculos para la formación de una coalición de este tipo? Todo el mundo quiere ser ministro, todo el mundo quiere ser importante... y claro, Netanyahu necesita complacer a todos. O casi.

También tiene que hacerlo mientras echa un ojo a un mundo y un Obama decepcionados por su reelección, y que no se muestran felices con la elección de los electores de Israel.

Los objetivos de Netanyahu: Un gobierno con ministros capaces, no demasiado excéntricos, cohesionados y duraderos. Él quiere un gobierno como el que tenía en su segundo mandato, de 2009 a 2013. Incluyendo posiblemente a alguien de afuera, con pedigrí de la izquierda. Ehud Barak fue ese "alguien" en 2009, pero Barak tenía un partido. En el 2015, Netanyahu - si realmente quiere que se les una ese tipo de persona - tendría que encontrar a alguien sin partido, al igual que hizo  el primer ministro Menachem Begin cuando le pidió a Moshe Dayan que fuera su ministro de Asuntos Exteriores.

Los problemas de Netanyahu: Cada partido de su coalición puede hacer temblar su gobierno (en teoría, podría vivir sin uno de los 6 partidos con esos escaños -, pero entonces su coalición tendría 61 miembros, demasiado pocos para tener confianza). Por lo tanto, cada líder de estos partidos podría concluir que podría pedir más poder y más carteras de alto nivel. Avigdor Lieberman dice que quiere ser ministro de Defensa. Naftali Bennett quiere ser ministro de Asuntos Exteriores. Moshe Kahlon quiere ser ministro de Hacienda. Si Netanyahu dice que sí, sí y sí, no le queda nada por su propio partido el Likud, el partido que realmente ganó las elecciones. Y él también tiene un problema con el resto del mundo.

Las ventajas de Netanyahu: Ganó las elecciones y los líderes políticos respetan la victoria. Además, todos las partidos puedan hacer demandas, pero al final del día no tienen otra alternativa real. Si Netanyahu dice que no entran en la coalición, tendrían pocos lugares donde ir. No hay otra alternativa viable a una coalición de Netanyahu. Si los socios hacen demandas que Netanyahu no puede satisfacer, se verá obligado a:
(a) Trabajar más duro por la Unidad - en ese caso los socios perderían poder.
(b) Ir inmediatamente a otra ronda de elecciones mientras pide al público que no de tanto poder a partidos que realizan demandas indignantes. 
Sin duda, este es un movimiento arriesgado para todos, y que todos querrán evitar. Así que el delicado juego de la negociación va a ser exigente acerca de obtener lo más posible sin ser visto por la opinión pública como irrazonable.

Las partidos también tienen problemas que resolver que complican la formación de la próxima coalición.
Likud (30 escaños): el partido ganó las elecciones, y el partido quiere más carteras y más poder. Netanyahu no será capaz de satisfacer a todos, pero siempre fue lo suficientemente inteligente como para mantener su "base" feliz, sabiendo que la base es lo que le mantiene o le envía hacia abajo.

Kahlon (Kulanu, 10 escaños): Este hombre verdaderamente quiere ser ministro de Hacienda, si no lo consigue, podría no querer seguir (y Netanyahu ya le ha ofrecido el puesto de Trabajo).

Lieberman (Yisrael Beiteinu, 6 escaños): Él es irregular, aunque puede ser serio cuando exige ser ministro de Defensa, o, como segunda mejor opción, mantener el ministerio de Asuntos Exteriores. Con solo seis escaños, eso es lo que uno llamaría descaro. O tener pelotas.

Shas (7 escaños): No van a ser un problema, siempre y cuando se permita a Aryeh Deri volver a la escena del crimen y convertirse en el ministro del Interior. A la opinión pública no le puede gustar, y tampoco a los tribunales.

UTJ o Judaísmo de la Torah (6 escaños): No será un gran problema. Lo único que quieren es sus posiciones habituales, es decir ministerio de la Salud y el Comité de Finanzas, y la alegría de desmantelar todo lo que hizo Yair Lapid pieza por pieza.

Bennett (Hogar Judío, 8 escaños): Su narrativa resulta algo patética: perdimos asientos para que Netanyahu ganará, es decir, nos "sacrificamos" por Netanyahu, y ​​por lo tanto nos merecemos un premio de consolación para nuestras ansiosos ocho escaños. Por supuesto, Hábit Hayehudi no se "sacrificó", sino que fue asaltado por Netanyahu. Y en política no hay premios de consolación, sólo los juegos de poder. ¿Puede Bennett, que realmente no tiene otra alternativa, ser capaz de obtener de Netanyahu tanto como Kahlon puede obtener (y que sí podría tener una alternativa, al menos en teoría)? ¿Se sentirá obligado Netanyahu a complacer a los votantes religiosos sionistas que abandonaron a Bennett en el último minuto para salvarle la piel, y al campo de la derecha con él?

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Tuesday, March 24, 2015

Obama trata de inventar excusas gracias a las cuales pueda romper con Israel - Elliott Abrams - National Review



El hombre que se precipitó a felicitar a ganadores de elecciones como Vladimir Putin, ha tenido una actitud muy diferente hacia el  recién elegido líder de Israel, Benjamin Netanyahu. Después de retrasar una llamada de felicitación la semana pasada, Obama utiliza luego posteriormente la llamada para darle una conferencia a Netanyahu y ​​amenazar con un cambio en las relaciones Estados Unidos-Israel.

En primer lugar, la conferencia. Según informaba el New York Times ayer
Obama le dio una enérgica reprimenda a Mr. Netanyahu acerca de su post en Facebook el día de las elecciones en el que el líder israelí advertía a los suyos de que los votantes árabes iban a las urnas "en masa",  una afirmación ampliamente interpretada como un intento de suprimir el voto árabe. Le indicó que ese tipo de retórica era contraria a la mejor de las tradiciones de Israel, ya que aunque Israel se fundó sobre la base de ser la patria judía histórica y en la necesidad de tener una patria judía, la democracia israelí se ha basado en tratar a todos con igualdad y justicia. "Si eso se pierde, entonces creo que eso sólo dará munición a la gente que no cree en un Estado judío, pero también creo, comenzará a erosionar el sentido de la democracia en el país".
Es bastante obvio que Netanyahu no hizo ningún esfuerzo por "suprimir el voto árabe", ni podía, y si el New York Times y Obama lo creen así, se trata simplemente de una prueba más de que están inundados por la ignorancia y los prejuicios acerca de Israel. El comentario de Netanyahu estaba destinado a conseguir que sus propios votantes fueran a las urnas, lo que queda claro por las palabras que utilizó: advirtiendo cómo los partidos de izquierda y sus organizaciones no gubernamentales próximas trataban de promover esa masiva participación árabe, y diciendo a sus propios votantes que se movilizarán a su vez. Así pues, que Obama sermoneara a Israel, la única democracia real de la región, dos días después de una elección totalmente libre, resulta bastante sorprendente, sobre todo teniendo en cuenta que en junio de 2009, por ejemplo, se quedó mudo y en silencio mientras los ayatolás aplastaban al movimiento verde iraní y sus demandas de democracia en Irán. Muchas personas han considerado que el comentario de Netanyahu fue imprudente u ofensivo, por diversas razones, pero la interpretación de Obama es ilógica e indefendible.

La conferencia continuó, según nos dice el NY​​Times, con los reproches a la aparente oposición de Netanyahu al establecimiento de un Estado palestino según sus propios palabras mientras fuera primer ministro. Esto es lo que dijo Obama:
No podemos limitarnos a mantener perpetuamente el status quo, ampliando los asentamientos, ya que no es una receta para la estabilidad en la región... Nosotros le tomamos la palabra de que no sucedería durante su gobierno, y por eso es que tenemos que evaluar que otras opciones están disponibles para asegurarnos de que no se desencadena una situación caótica en la región.
Estos comentarios son igualmente indefendibles. En primer lugar, vemos aquí de nuevo la vieja y desacreditada idea de que el conflicto palestino-israelí - no el terrorismo, no el programa iraní de armas nucleares, no la guerra en Siria, y no el ISIS - es fundamental para los problemas de la región. Si no se avanza en este conflicto, vuelva a advertir Obama, podemos estar seguros de que habrá "una situación caótica en la región". ¿Y por qué sería? Debido a que la situación actual es "insostenible", supongo. Ese "status quo" ha sido sostenido durante unos notables 48 años desde la guerra de 1967, por lo que su carácter insostenible súbito resulta exactamente misterioso.

La posición de Netanyahu sobre un Estado palestino es compartida por la gran mayoría de los israelíes,  de la izquierda y de la derecha, y por muchos de los que votaron en contra de él. Se trata del objetivo final, pero no es posible en el corto plazo. El presidente de la OLP, Mahmoud Abbas, rechazó la oferta israelí en 2008 que le habría dado el 96% de Cisjordania, y territorio de Israel que compensaría el 4% que faltaría (y que es lo que representarían los principales asentamientos israelíes), y la soberanía compartida sobre Jerusalén. Si él rechazó esa oferta, va a rechazar todas. Nunca habrá nada mejor que eso. Abbas no firmará ningún acuerdo de paz definitivo y por eso no es visto por los israelíes como un socio serio para la paz.

Por otra parte, un acuerdo que sacara al IDF de la Ribera Occidental en estos momentos, con el ISIS, Hezbolá y las tropas iraníes deambulando por Siria, es una fórmula para la guerra y el terror en Jordania e Israel. Así que cuando Netanyahu dice que actualmente no podrá haber ningún acuerdo, o en los próximos años, está describiendo una realidad ampliamente comprendida en la región, no sólo en Israel. Tal vez Obama no lo entiende así, y si es así, no está haciendo su trabajo.

Tengan en cuenta también su observación acerca de cómo Netanyahu está potenciando la "expansión de los asentamientos". La Oficina Central de Estadísticas de Israel reportó una caída del 52% en la construcción de viviendas en Cisjordania en 2014, y ello en comparación con 2013. Los asentamientos han crecido mucho menos en los años que Netanyahu ha estado en el poder que en los de sus dos predecesores, Sharon y Olmert. Por otra parte, en virtud de que durante el gobierno Netanyahu el crecimiento de la población en los asentamientos se ha dado principalmente en los grandes bloques de asentamientos. Aunque la población en esos bloques de asentamientos puede estar creciendo, no se están expandiendo físicamente ni se trata de nuevos asentamientos que se están creando, por lo que el "mapa de la paz" no está cambiando. Es simplemente falso, ya que Obama parece dar a entender que los asentamientos se expanden físicamente y engullen al futuro Estado palestino.

Incluso una vez - de hecho, en 2009 - Netanyahu cedió a la presión de los Estados Unidos e impuso una moratoria de diez meses en la construcción en los asentamientos. Hillary Clinton, la secretaria de Estado por aquel entonces, elogió esta decisión como una medida "sin precedentes". Sin embargo, esa medido no llevó a Abbas a la mesa de negociaciones, y parece que Obama lo ha olvidado totalmente. Aunque claro, eso sería contradecir su narrativa de que Netanyahu no quiere la paz y debe ser castigado. Esa narrativa es crucial para su amenaza de que, como respuesta a la continuidad de Netanyahu, los EEUU podrían dejar de defender a Israel de los sesgados ataques en las Naciones Unidas, y mirar a "otras opciones".

Lo que está pasando aquí no es una reacción razonable de la administración Obama a lo que se dice que dijo Netanyahu, sino un esfuerzo por parte de Obama de encontrar una excusa, cualquier excusa, para cambiar la política de los EEUU hacia Israel. Republicanos parece que lucharán contra tal cambio. Pero las próximas semanas y meses pueden ser un auténtico test para los sedicentes simpatizantes de Israel en el partido Demócrata, entre ellos Hillary Clinton. ¿Van a dejar que Obama siga con su política de abandonar a Israel?

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No hay un abismo entre asquenazíes y sefardíes (mizrahim) en Israel - Ben-Dror Yemini - Ynet


Un simpático intelectual de la izquierda: 
La controversia sobre los comentarios de Amir Hetsroni ha dominado Facebook y otros foros on-line en Israel en los últimos días, después de que realizar unas declaraciones tras las elecciones echando la culpa de la derrota de la Unión Sionista (la izquierda) a los judíos del mundo musulmán y Asia. También argumentó que si pudiera volver atrás en el tiempo le gustaría que se impusieran límites más estrictos a la inmigración a Israel de los judíos de esos países para prevenir que futuros partidarios del Likud vinieran a Israel, agregando que votar por la derecha "es un signo de retraso mental".  
Sin embargo, la controversia alcanzó nuevas alturas el domingo después de conocerse que Hetsroni fue despedido de la Universidad de Ariel en agosto de 2014 por "comentarios inapropiados" realizados en Facebook y en otras partes, además de otros realizados en un programa matutino contra los judíos sefardíes y mizrahim. Durante su estancia en el programa una mujer denominó a Hetsroni un fascista, después de lo cual él la contestó que "todo lo que dije fue que nada malo hubiera pasado si tus padres se hubieran quedado en Marruecos pudriéndose allí". Uno de los conductores del programa, Yoav Limor, pidió a Hetsroni que se disculpara o saliera, momento en el que se puso de pie y se fue. A medida que la controversia irrumpió el domingo, Hetsroni se comprometió a dejar Israel el año que viene. 
El lunes, Hetsroni arremetió contra Danino, el jefe de la Policía, al ridiculizar en un post en Facebook la decisión de emprender cargos contra él y señaló que Dañino era de origen marroquí.
Hay una fascinante coalición entre los militantes de ambos lados. Y ambos están tratando, con gran esfuerzo, en crear un conflicto entre asquenazíes y sefardíes.

Los primeros, algunos asquenazíes en particular, están tratando de que regresen los días de antaño del racismo anti-Mizrahi, y los últimos, algunos sefardíes, han promocionado el eslogan de "Los votos mizrahim para un Mizrahi". Entre los primeros incluyen a tipos tales como el profesor Amir Hetsroni, la autora y ex actriz Alona Kimhi, y la campaña "Lo Latet" ("Do not Give"), y los entre segundos están los intelectuales del Mizrahi Democratic Rainbow que han convertido al presidente del Shas, Aryeh Deri, en su mesías.

Debemos prestar atención al hecho de que la mayoría de esta gente que toma parte en estos intentos de crear diferencia, en ambos lados, son o bien post-sionistas, o bien antisionistas. Y eso no es una mera coincidencia. Ellos están tratando de vendernos una escisión, una sociedad racista que se está cayendo a pedazos.

En la década de 1960, Kalman Katzenelson publicó un libro titulado "La Revolución Asquenazi", un panfleto difamatorio por parte de un sionista revisionista que afirmaba que había dos pueblos viviendo en Israel: los superiores asquenazíes y los inferiores sefardíes. Era la antítesis de la visión de la integración de los exiliados. El libro no tuvo éxito. Katzenelson, en realidad, no representaba a los revisionistas, al igual, que sus nuevos sucesores, Hetsroni y Kimhi, no representan a los asquenazíes. Al igual que los votantes más radicales y antisionistas - por anti asquenazíes - del Shas no representan ni siquiera a una cuarta parte de los mizrahim.

El problema es que a esos grupos se les da soporte y cancha en ciertos canales de los medios de comunicación. Y es ahí donde sus campañas están siendo discutidas y infladas. Son estos medios quienes han convertido esta polémica en un fenómeno y en un arroyo maloliente. En las redes sociales, esta calumnia se convierte en una celebración.

Así que debemos poner las cosas en orden. No hay abismo entre ambas partes. No hay un abismo entre mizrahim y asquenazíes. Pero eso es una tontería. El abismo que existe está en estos extremistas. Locura contra locura. Odio contra odio. En realidad, hay un Israel diferente.

Este fin de semana, hace dos días, asistí a un evento familiar en una de las ciudades satélite de Tel Aviv. Una celebración por el nacimiento de una hija. La madre era "mixta". Ella ya no era ni mizrahi ni asquenazi. El padre era un ingeniero, un kibbutznik. Había otra muchas parejas similares allí mismo. La clase media. Las elecciones estaban olvidadas. Parece que cuando nos salimos de la burbuja de las falanges de los extremistas, hay otra vida. Las cosas son diferentes. El bebé recién nacido no tiene identidad étnica. Hay muchos otros como esta niña, de Gedeón Saar a Dov Khenin, incluso cuando la gente no conoce sus orígenes.

Tras el estallido del racismo (las campañas de rencor de la izquierda asquenazí contra los votantes mizrahim del Likud) en los días posteriores a las elecciones, nos olvidamos ante esa histeria de que el otro Israel representa a la mayoría. El 80% de los miembros del club de los abuelos ya tienen nietos y bisnietos "mixtos". Aquí y allá, aún hay guetos étnicos, principalmente entre los haredim, pero para el resto eso es una cosa que está desapareciendo.

Pero no hay necesidad de tapar ciertas cosas. Todavía hay expresiones de racismo. Aún hay restos del racismo en el Estado, en especial en lo referente a la justicia distributiva. Y en ciertas élites progresistas, como en el Tribunal Supremo y el mundo académico, y eso parece difícil de cambiar. Y no porque no haya candidatos adecuados, sino debido a los mecanismos de mantenimiento de ese monopolio.

La izquierda israelí que habla con razón de la exclusión de las mujeres y de los árabes, en cambio tiene muchas dificultades para hacer frente a la exclusión de los mizrahim. Y sin embargo, como el profesor Momi Dahan ha demostrado, las brechas se están cerrando, aunque no en la velocidad deseada.

Así que a pesar de la turbia ola post-electoral, hay cosas que necesitan ser arregladas, pero aún así  Israel tiene una cara mucho más hermosa. Debemos recordar que, independientemente de su raza, religión, género y grupo étnico, la pertenencia a un "grupo étnico" resulta cada vez menos relevante para cada vez más y más personas.

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Sunday, March 22, 2015

El interno racismo elitista ("progresista e ilustrado") debe ser aplastado - Ben-Dror Yemini - Ynet





Dejemos a un lado por ahora Israel y consolémonos con los problemas de los demás, incluso si el dolor de muchos es el consuelo de tontos. Sí, Europa también tiene problemas. Los islamistas son una amenaza no sólo para Israel, sino también para Occidente y el mundo en general. Resulta aterrador. La inmigración musulmana continúa sin disminuir. Y los números incluyen a más y más yihadistas. Y se están convirtiendo en ciudadanos y teniendo un efecto que da miedo.

La derecha europea está tratando de lidiar con el problema. Algunos de estos derechistas - incluyendo intelectuales, profesores, artistas y periodistas - están cruzando las líneas rojas. A continuación se muestra una pequeña selección de los declaraciones que dan testimonio de la decadencia moral y del sentido de impotencia.

Un conocido profesor, que aparece casi todos los días en los estudios de las principales cadenas de televisión, escribió: "Si no hubiéramos abierto las puertas de manera indiscriminada a todos estos inmigrantes de países de tercera división que sólo quieren cubrirse con velos, comer hummus, recibir subsidios estatales y tener orgasmos volando a los infieles, Gran Bretaña podría ser un lugar maravilloso. Esto no es una ilusión, sino un análisis frío y razonado. Gran Bretaña está pagando ahora por el precio de su política de inmigración".

Un dramaturgo popular publicó un llamamiento abierto a un vecino musulmán: "Hola, Fatma, usted y sus nietos pueden seguir pudriéndose en sus barrios, en sus mezquitas y en sus escuelas. Estoy harto. Yo tengo familia en los Estados Unidos y tengo un pasaporte americano. Me voy de aquí. ¿Y usted? Usted puede irse al infierno".

Un reconocido escritor británico escribió a raíz de logros impresionantes de un partido que incluía a numeroso inmigrantes musulmanes: "Cada comunidad tiene el gobierno que se merece. Larga vida a la estupidez, a la maldad y a la falsa conciencia. Bebed cianuro, putos neandertales. Sólo la muerte les salvará de ustedes mismos...".

Y un muy conocido periodista judío-británico no ahorró sus ataques contra los palestinos tras la reelección de Mahmoud Abbas como jefe del Consejo de la OLP: "Después de tantos años manifestándose sistemáticamente opuesto a un Estado judío, parece evidente que Abbas se merece a los palestinos y los palestinos se merecen a Abbas. Un número significativo de los palestinos está completamente alejado de la realidad. Este es el resultado de todos los años de adoctrinamiento e incitación. El pueblo palestino debe ser reemplazado".

Está bien aquí. Si todavía no se han dado cuenta vamos a aclararles las cosas: declaraciones como éstas, por supuesto, se pueden oír en Europa. Pero estas declaraciones no se hicieron allí, se hicieron aquí, en Israel y en los últimos días, a raíz de los resultados electorales. Y no se trata de condescendencia, sino de racismo. Y los reprobados aquí en estas declaraciones no fueron los árabes, sino los judíos que votaron a la derecha, los inmigrantes mizrahim y rusos, los judíos religiosos.., al igual que no se criticó a Abbas, sino a Netanyahu. Y estos profesores, dramaturgos, escritores y periodistas no eran británicos, sino miembros de la izquierda israelí, los cuales han dicho cosas aún más graves contra ciudadanos judíos israelíes. La selección incluye solamente las declaraciones de figuras de la izquierda pertenecientes al supuesto "sector ilustrado", todos ellos participantes destacados en el discurso público. Alguno de ellos es invitado respetuosamente para que figure constantemente en los programas de televisión para expresar sus "razonables y matizadas" opiniones.

Asumamos, y es sólo un suponer, que está bien que se pueda oír su voz. Vamos a suponer que el racismo aborrecible y contundente forma parte de la libertad de expresión (siempre claro está que se dirija en contra de los miembros del Likud y la población judía mizrahi, y no, dios no lo permita, en contra de los inmigrantes ilegales o los árabes). Lo extraño es que esta gente de izquierdas, y muchos otros dentro de la izquierda lo piensan también, se considera realmente como gente ilustrada y progresista. Ellos realmente piensan que engañan a alguien cuando hablan con pomposidad del respeto al Otro y la igualdad.

Y es muy triste. Porque ellos no son izquierdistas. Ellos simplemente piensan que lo son y se identifican con la izquierda. En general, las reacciones posteriores desde las élites progresistas y la izquierda en general a las palabras de estos racistas ilustrados incluyen la frase: "Ellos no representan a la izquierda". Lo siento, pero no puedo escribir eso porque no me lo creo.

Y no me lo creo por varias razones: porque representan de hecho a una gran parte de la izquierda; porque esa misma izquierda les da una plataforma donde expresarse; porque además la izquierda sigue sin denunciarlos y no es capaz de etiquetarlos como lo que son verdaderamente, unos racistas despreciables de izquierdas.

Y mientras estos racistas de la izquierda continúen recibiendo palmaditas en la espalda en las reuniones sociales con los líderes de la izquierda, mientras sigan siendo los invitados de honor en distinguidos programas de los medios de comunicación y en las reuniones del mundo académico, mientras sigan publicando artículos de ese tono y recibiendo elevados salarios de los periódicos de la gente progresista y biempensante, no hay ninguna razón para preguntarse por qué la izquierda sionista no es capaz de llegar de nuevo al poder. Cuando dejen de aceptar o abrazar a estos racistas de izquierda, tendrán el derecho de plantear la cuestión. Y de hecho, cuando eso suceda, la cuestión ya no será relevante.

Los lamentos y lloriqueos que provienen del campo de la izquierda es también una señal, por supuesto, de otra aflicción, su completa separación de la realidad. Debido a la campaña magistral de Benjamin Netanyahu, y fue de hecho magistral, no se ganaron a los votantes del centro, y desde luego no la izquierda. Fue lo contrario lo que pasó en realidad: el viraje de Netanyahu hacia la derecha asestó un duro golpe a la extrema derecha.

Una de las declaraciones más recriminadas a Netanyahu fue que las nuevas circunstancias regionales descartaban por el momento la posibilidad de un Estado palestino. Oh, vamos. Podría ser un comentario innecesario, ¿pero racismo? Una segunda polémica declaración se refería al hecho de que los árabes estaban votando en masa. La izquierda israelí, que rápidamente utilizó y calificó sus palabras como una señal de racismo, ha dicho lo mismo, al menos mil veces en elecciones anteriores, sobre la votación en masa de los ultra-ortodoxos. Fue una declaración fuera de lugar, sobre todo viniendo del primer ministro. Pero era el día de las elecciones. El hombre estaba en estado de pánico. No fue racismo. Fue un desliz oral en el mayor de los casos.

Los resultados podrían haber sido mucho peores, por ejemplo, si Bait Yehudi hubiera ganado 18 escaños y el Likud sólo 20. Si ese hubiera sido el caso, un gobierno dirigido por Isaac Herzog se habría convertido en una opción realista porque, a diferencia de elecciones anteriores en los que la derecha y los ultra-ortodoxos consiguieron la a mayoría, en esta ocasión no lo habían conseguido. Si esto hubiera ocurrido, la izquierda habría estado descorchando las botellas de champán. Pero sucedió algo diferente: la extrema derecha, y más aún los ultra-ortodoxos, se debilitaron. Pero el Likud se fortaleció. Desde una perspectiva política, Netanyahu ganó.

La izquierda, a lo largo de toda la campaña electoral, tuvo como auténtico programa su oposición a la presencia política de Netanyahu. Y no era hostilidad, para muchos era odio. Un gran odio. Demasiados en la izquierda crearon un demonio y creyeron realmente que se trataba de un monstruo. El público israelí en general estaba en otra parte. Ha madurado. Ya no se divide en dos campos.

Los terribles días de las campañas electorales de los años 1980 han pasado casi al olvido. Pero la hostilidad que se convirtió en odio restableció los campos firmemente separados. Hubo muchos, muchísimos, que pusieron un pie aquí y un pie allí. Un signo de madurez. Se mantuvieron kosher, pero también pensaron que era hora de dejar de depender de los sueños de un Gran Israel. Pero el odio les ahuyentaba. Era contraproducente.

Y si no estaba claro antes, entonces los resultados de estas elecciones despejaron la visión. No sólo un odio intenso a los que piensan de manera diferente, sino principalmente un racismo de la vieja y fea escuela europea. Ha surgido el demonio racista, y entre la gente que se considera progresista e ilustrada. Va a tomar un poco de trabajo aplastarlo.

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