Saturday, October 01, 2011

Los prosélitos rusos de Khudera - Israel, a Picture a Day


Yoav Dubrovin y los misteriosos prosélitos de Khudera

En el siglo XIX existía una secta cristiana judaizante en Rusia - una de las varias existentes - que guardaba el sábado como día de reposo, lo que les valió el nombre de "Subbotniks" (sabatianos o "amantes del sábado", subbot en ruso, aunque sin relación con los sabateanos o seguidores de Shabbatai Zevi, el falso Mesías judío del siglo XVII]. Ellos leían preferentemente el Antiguo Testamento y tenían una borrosa identificación con el judaísmo.

Hacia finales de siglo XIX, dos emisarios de Eretz Yisrael (uno era Meir Dizengoff, quien se convirtió en alcalde de Tel Aviv) viajó a Europa para fomentar la aliya de judíos a la Tierra de Israel. En Kovno se encontraron con un exitoso granjero subbotnik llamado Dubrovin, el cual les acribilló a preguntas sobre la Biblia y la agricultura y condiciones meteorológicas en Galilea. Un reputado sabio de Kovno, el rabino Yitzhak Elchanan Spektor, había hecho amistad con Dubrovin y después de varios años convirtió a Dubrovin, ahora llamado Yoav, y a su familia al judaísmo.

En 1903, Dubrovin se trasladó a la Tierra de Israel con su familia de 13 miembros. En 1909 fundó una granja de gran éxito en Yesod HaMa'aleh, en la Alta Galilea. Pero ¿quiénes eran los "prosélitos rusos de Khudera"?

Según la biografía de Yoav Dubrovin, la familia vivió en Hadera antes de comprar su granja en Yesod HaMa'aleh. En otra parte de la Biblioteca del Congreso se hace referencia a las ciudades judías - las colonias judías costeras - de Herzlia, Ranana, Nathania y Khudeira. Herzlia, al parecer, equivaldría a la que llamamos y conocemos actualmente como Hadera.

La misteriosa foto de esos prosélitos de Khudera es probablemente un retrato de la familia Dubrovin (excepto Yoav, que tenía unos 70 años en este momento), y probablemente fue tomada alrededor de 1906.

Yoav Dubrovin vivió hasta la edad de 104 años. Yoav Dubrovin hijo donó la finca al Fondo Nacional Judío en 1968, y hoy la casa de la granja ha sido restaurada y es la pieza central del Casa Museo Dubrovin.

Para conocer más de los Subbotniks, aquí, aquí y sobre todo aquí.

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La unidad del pueblo judío - Le Monde Juif



Cuenta el profesor Yeshayahou Leibowitz en uno de sus libros:
Hace algunos años, fui invitado a participar en un seminario organizado en una de las mayores bases del Tsahal, por deseo de los oficiales superiores del ejército, y que tuvo lugar en medio de la fiesta de Pessah (Pascua). El tema del seminario era: "Judaísmo, el pueblo judío y el Estado judío".

El debate fue muy serio y las intervenciones muy vivas (..) Desde diferentes ángulos, todos abordamos el tema con gravedad, como un tema que tocaba en lo más hondo. Por mi parte, yo señalé un hecho importante y grave, que una fosa se había socavado entre los judíos observantes de la Torah y sus mandamientos, y los judíos que no lo hacen. Esta brecha no es sólo ideológica, sino también, y casi inevitablemente, existencial. Dos judíos no pueden comer en la misma mesa si sólo uno de ellos observa el casherout. Las familias observantes no pueden encarar matrimonios con familias que no lo son desde el momento que uno de los dos futuros cónyuges haga hincapié en las reglas de pureza familiar, mientras que el otro las niega. Por eso mismo, los judíos conscientes de serlo serían incapaces de trabajar en el mismo lugar de trabajo con otros que no respetaran como ellos el Shabbat. Sin embargo, la cocina y la mesa, el sexo y el matrimonio, el trabajo, son las realidades de la vida.

En consecuencia, constatamos que no podemos mezclar nuestras vidas. Uno de los participantes, un oficial superior del Tsahal, señaló que Pessah pertenecía al patrimonio nacional común. Incluso si lo concebimos de una manera diferente, todos nosotros celebramos el Seder porque somos conscientes que la historia del pueblo judío comenzó histórica y simbólicamente con el acontecimiento de Pessah y queremos seguir celebrándolo.

Estas palabras fueron pronunciadas con total sinceridad y una gran emoción. Yo le respondí lo siguiente: "Imagínese la situación que se habría producido si yo no hubiera sido invitado a este seminario en una base del Tsahal. Probablemente, hubiera aprovechado la fiesta de Pessah para dar una vuelta por el país con mi mujer. Hoy estaríamos abrumados por la ola de calor (...). Supongamos que por casualidad estuvieramos próximos al pueblo donde vive usted y nos detenemos en su granja. ¿Sabe usted que no podríamos saciar nuestra sed en su casa porque su lavavajillas no cumple con las normas casher? Usted es el oficial que, en el ejército, manda a mis hijos y mis nietos, y yo, mientras, no podría beber el vaso de agua que usted me ofrecería. Pessah ya no es un patrimonio común, sino que expresa el profundo abismo que existe entre nosotros".

Profundamente conmovido, el oficial me respondió: "Me parece bien que incidáis sobre un hecho angustiante desde el punto de vista de la conciencia. Sin embargo, Pessah permanece como una celebración que aún nos es común. Nosotros consideramos todos los Pessah como el símbolo del principio y de la continuidad del pueblo judío, y compartimos la intención y la voluntad de seguir siendo ese eslabón que prolongue esta cadena histórica".

Me vi obligado a desvelar el error de nuestro amigo. Le dije: "Yo comprendo y siento también la sinceridad de vuestras palabras, y la profunda emoción que manifiestan. Para usted, Pessah es verdaderamente un gran simbolo de la historia del pueblo judío. Pero para mi mujer y para mí, Pessah no es un símbolo, es la realidad".

"Pessah no consiste en lo que nosotros recordamos, a través de ciertos símbolos, del principio de la historia del pueblo judío. Para nosotros, Pessah significa que durante 7 días vivimos concretamente una existencia diferente de la del resto de semanas del año. De hecho, nosotros, antes de Pessah, o mejor dicho, mi esposa, ponemos nuestra casa patas arriba con el fin de purificarla para Pessah. Para usted, Pessah es un asunto sentimental, y no lo digo con desprecio, porque los sentimientos son una cosa muy importante. Sin embargo, para usted no se trata más que de un asunto sentimental, mientras que para nosotros Pessah es un hecho existencial, una cuestión que afecta a nuestra vida concreta, hoy, ahora mismo, y no se tratra del recuerdo de un hecho histórico o legendario que tuvo lugar hace 3.500 años. Pessah nos confronta con el problema más grave al que hoy en día el pueblo judío y el judaísmo debe enfrentarse".
La base del Tshal donde se encontraba el profesor Leibowitz es uno de los raros lugares (con los campos El, por ejemplo) donde todos los componentes de nuestro pueblo puede reecontrarse y discutir. ¿Una base del ejército es el único lugar donde se podrían encarar cuestiones tan importantes con "¿qué significa ser judío" o "¿cómo podemos vivir juntos?" Sería una pena...

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Haredim, los hombres de negro - Ruben Salvadori













La web de Ruben Salvadori

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Celebrando Lag Ba'omer con los haredim - Ruben Salvadori

Esa "historia" de los palestinos de una Tierra Santa “libre de judíos” - Dennis Prager - FrontPage



Hace unos cinco años, fui invitado por la Institución Hoover para dar una conferencia en la Universidad de Stanford.

Casualmente, el Día de la Independencia de Israel cayó durante esa semana, así que me invitaron a hablar en la ceremonia de conmemoración que celebraban los estudiantes pro-Israel. En mi charla, comenté que el quid de la cuestión en el conflicto palestino-israelí es que la mayoría de los palestinos buscaban que Israel dejara de existir.

Después de mi charla, una mujer se me acercó y se presentó como una activista por la paz. Ella me dijo que no podía estar de acuerdo conmigo porque los palestinos, en su opinión, estaban bastante dispuestos a aceptar la existencia de Israel.

Sucedió que, a unos 50 metros de distancia de donde se celebraba la conmemoración de la existencia de Israel, se llevaba a cabo una manifestación contra Israel dirigida por los estudiantes palestinos. Así que le dije a la mujer que fuera allí y se mezclara con los estudiantes palestinos como una activista por la paz - la manera para obtener de inmediato su confianza -, y que luego les preguntase si estaban dispuestos a reconocer el derecho del Estado judío de Israel a existir.

Le dije que me apostaría 5 dolares a que no responderían de manera afirmativa.

Ella aceptó la apuesta y se dirigió a los estudiantes palestinos. Después de 10 minutos, regresó.

"Y bien”, le pregunté, "¿quien ganó la apuesta?".

"No sé", respondió ella.

"No la entiendo", le contesté. "¿No le respondieron?"

"Me preguntaron, ¿qué quieres decir?", me respondió.

Le dije que me debía 5 dolares pero que no se los iba a cobrar.

A principios de este mes estuve en Ramallah, la capital de facto de la Autoridad Palestina, donde entrevisté a Ghassan Khatib, el director de Medios de Comunicación del gobierno de la Autoridad Palestina y el portavoz del presidente palestino Mahmoud Abbas. Yo le hice la misma pregunta: ¿Es que los palestinos van a reconocer a Israel como Estado judío?

Él fue más directo que los estudiantes palestinos en Stanford. Su larga respuesta consistió en un rotundo "No".

No hay pueblo judío, me dijo, así que ¿cómo puede haber un país judío? La posición palestina es que hay una religión llamada judaísmo, pero que no hay tal cosa como un pueblo judío. (Curiosamente, los judíos sólo hacen referencia a su pertenencia a una religión una vez en toda la Biblia hebrea. En el Libro de Esther, por el antisemita Haman).

En otras palabras, los palestinos - la población que compone un grupo nacional que nunca existió con el nombre de "Palestina" hasta bien entrado el siglo XX – niegan la existencia de la nación más antigua en el mundo - de las que aún permanecen -, una que data de más de 3.000 años.

Eso si que es verdadera chutzpah.

De hecho, los palestinos niegan que los judíos hayan vivido en Israel. Es por eso que Yasser Arafat no podía admitir que Jesús fuera un judío, sino más bien, y de acuerdo con Arafat, "Jesús era un palestino". Reconocer que Jesús era judío significaría reconocer que los judíos vivieron en Israel miles de años antes - y en un Estado judío por otra parte -, mucho antes de que los musulmanes existieran, mucho antes de que los árabes se trasladaran allí, y miles de años antes de que alguien se llamara a sí mismo un árabe palestino [N.P.: antes también designaba a los judíos residiendo en la Tierra de Israel].

En el discurso del presidente palestino ante las Naciones Unidas la semana pasada, esta negación de la historia judía se reafirmó. Así, en un discurso sobre Israel y los palestinos, ni una sola vez pronunció la palabra "judío" o "judaísmo".

He aquí un ejemplo de esa historia de Israel/Palestina libre de judíos de Abbas:
"Vengo ante ustedes hoy desde Tierra Santa, la tierra de Palestina, la tierra de los mensajes divinos, de la ascensión del Profeta Muhammad (la paz sea con él) y el lugar de nacimiento de Jesucristo (la paz sea con él)...".
No se hace mención de los judíos. Al parecer, sólo existían cristianos (¿sabrá Abbas que Jesús era judío?) y musulmanes, los cuales siempre habrían vivido en "Tierra Santa". Y para Abbas, la Tierra Santa no es Israel, es Palestina. El que fueran los judíos quienes hicieran de esta tierra una Tierra Santa es un hecho histórico negado por los palestinos.

Israel, desde el punto de vista palestino, es el Estado de Israel, no un Estado judío. Como escribió el embajador de Israel en los Estados Unidos, Michael Oren, en un artículo en el The Washington Post del viernes pasado:
"Dos propuestas de paz ha hecho Israel, en 2000 y 2008..., allí se reunieron casi todas las demandas de los palestinos para formar un Estado soberano en las áreas ganadas por Israel en la guerra de 1967 - la Ribera Occidental y Gaza, e inclusive Jerusalén Este -. Sin embargo, el presidente palestino Yasser Arafat rechazó la primera oferta y Abbas ignoró la segunda, por la misma razón que sus predecesores rechazaron el Plan de Partición de 1947.

Cada vez que la aceptación de un Estado palestino significa aceptar al Estado judío, esa concesión se convierte en algo imposible para los palestinos".
Ese es el problema. No los asentamientos. No los límites. Los palestinos, como la mayoría de sus hermanos árabes y musulmanes, como muchos otros en otros lugares, nunca han reconocido que los judíos regresaron a Israel, ya que nunca han reconocido que los judíos tuvieran un hogar nacional allí. Y encima ni siquiera reconocen que los judíos son un pueblo.

¿Los palestinos quieren la paz? No tengo ninguna duda de que lo desean. Pero no con el Estado judío.

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Los judíos y el suicidio - Le Monde juif



Desde Emile Durkheim, eminente sociólogo e hijo de rabino, se sabe que la tasa de suicidios en una población "varía inversamente al grado de integración de los grupos sociales de los que forma parte un individuo dado".

En resumen, si te sientes solo, mal integrado y no formas parte de ningún tipo de grupo social que te otorga la calidad de miembro, es más probable que puedas poner fin a tus días.

Desde elpunto de vista de la religión, nos revela Durkheim, el aspecto bastante individualista del protestantismo vuelve a sus miembros más susceptibles al suicidio, mientras que la noción de comunidad específica propia del catolicismo protege relativamente a su rebaño.

Pero los que se suicidan aparerentemente en menor proporción son los judíos, en cuya práctica religiosa mezclan la convivencia del grupo con una integración dirigida hacia la comunidad (su investigación data de 1897, en el ínterin, algunos judíos han tenido tiempo de cambiar ese modelo).

Obviamente, los apikoïros, los heréticos, debido a su alejamiento de la comunidad, pueden tener una mejor oportunidad para alcanzar las tasas de los protestantes.

En resumen, no sé que tipo de valoración tendrá hoy en día ese estudio, pero acabo de recibir un chiste sobre el tema y mis colegas, viendo reirme de esa manera, han podido apreciar que no era nada malo, aunque realmente no pueda explicarlo correctamente debido a me atañe bastante directamente.

Aquí está:

Paseaba tranquilamente durante un hermoso y soleado día primaveral, cuando cerca de un puente vi como un hombre de pie en la barandilla se preparaba para saltar al vacio. Corrí hacia él gritando:

- "¡Alto, alto, no haga eso!"

- ¿Por qué no habría de hacerlo, me preguntó él?

- Porque hay un montón de cosas maravillosas de las que aún podría disfrutar en esta vida, le respondí.

- ¿Cómo cuales?

- Bueno ... no sé: ¿es usted judío o goy?

- Judío.

- ¡Yo también! ¿Es usted ortodoxo o liberal?

- Ortodoxo.

- ¡Yo también! ¿Es ortodoxo moderno o haredí?

- Haredí.

- ¡Yo también! ¿Es jasídico o Litvish (Lituania)?

- Litvish.

- ¡Increíble! ¡Yo también! ¿Es un Litvish Yerushalmi o de Bné-Braker (de Jerusalén o de Bné-Brak, en Tel Aviv)?

- Litvish Yerushalmi.

- ¡Yo también! ¿Es Litvish Yerushalmi Moussarnik o Litvish Yerushalmi Brisker?

- Litvish Yerushalmi Moussarnik.

- Pero esto es una locura, ¡yo también! ¿Y es Litvish Yerushalmi Moussarnik Slobodkaniker o Litvish Yerushalmi Moussarnik Kelmer?

- Él me contestó: "Yerushalmi Litvish Moussarnik Slobodkaniker"-

Así que le dije, "Vete al diablo, especie de apikoïros (hereje)", y le empujé al vacio.

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