Thursday, September 29, 2011

Entre el universalismo y el particularismo, un desgarrón


El que descubrió la importancia del desgarrón

¿Universalismo o particularismo? Tal era la cuestión debatida por un círculo de estudiantes reunido en Berlín en la década de 1890. Uno de los oradores era A. L. Helphand, un revolucionario más conocido a continuación por su nombre de pluma, Parvus. Algunos años más tarde, éste extraño personaje ayudaría a Trotski a elaborar su teoría de la Revolución permanente, se hizo expulsar del Partido Social-Demócrata alemán por corrupción y, después de haberse convertido en un agente por cuenta del Kaiser, facilitó, junto con otros, que Lenin pudiera llegar hasta la estación de Finlandia.

Pero esa tarde, allá en Berlín, él se reveló como un entusiasta del universalismo radical, criticando con vehemencia los sentimientos proto-sionistas de los estudiantes que eran como él estudiantes judíos rusos en el exilio.

El mundo se mundializa”, les gritaba, “deshaceros de vuestras preocupaciones provincianas”, y blandiendo su chaqueta continuo su requisitoria: “la lana... de esta chaqueta proviene de ovejas que pastan en Angora, después ha sido hilada en Inglaterra, para más tarde ser tejida en Lodz. Los botones son alemanes, el hilo austríaco… ¿Acaso no es evidente... que nuestro mundo es internacional, y que una simple prenda como esta fue elaborada por diez razas diferentes?

Su imagen y verbo galvanizaban a los estudiantes, recordaría posteriormente un observador, que “casi sentía como una corriente de simpatía intelectual por el orador estremecía a su auditorio”, pero fue entonces cuando un incidente interrumpió bruscamente su alegato. Como gesticulaba con tanta vehemencia, sin darse cuenta se hizo un desgarrón en una de las mangas de la chaqueta. Entonces una voz se elevó del auditorio para burlarse de él: “Y el desgarrón de tu manga... ¿proviene del pogromo de Kiev?”.


(Esta historia, quizás apócrifa, plantea las cuestiones candentes del debate político judío moderno. ¿El “problema judío” es – era – particular? Su “solución” – si existe una – exige estrategias universalistas, o bien el particularismo, o bien una mezcla de esas dos aproximaciones. Parvues era un “monista”. Enarbolando su chaqueta, esperaba demostrar como un solo principio, que ya estaba manos a la obra a nivel mundial, iba a resolver todos los problemas, incluido el “problema judío”. Para él, la especificidad judía no se revelaría intransigente, y aún menos fatal, con respecto a la modernidad. Su tesis no era nada original.

Para el liberalismo, sería el individualismo quien proporcionaría ese principio singular; para el republicanismo, la universalización pasaría obligatoriamente por la ciudadanía. Los marxistas por su parte, dirigían sus miradas hacia una clase universal engendrada por la generalización a escala mundial de los mercados capitalistas, mercados “sobrepasados” por la inevitable llegada del socialismo.

Ese día, Parvus se vio “sobrepasado” por Nakhman Syrkin, que bien pronto se impondría como uno de los fundadores de la izquierda sionista. Queriéndose a la vez universal y particular, Syrkin se esforzaba en conciliar esos principios contradictorios. Se encuentra en su caso una mezcla de ideas socialistas, populistas y nacionalistas. Igualitarista, sostenía, desafiando a Parvus, que los problemas particulares apelaban a soluciones particulares. Syrkin representaba lo que Vladimir Jabotinsky, el padre de la derecha sionista, denominaría más tarde como shaatnez, mezcla de lino y lana proscrita por la tradición religiosa judía. Para Jabotinsky, reunir los principios de universalismo y particularismo suponía corromperlos. Como Parvus, aunque su opuesto en el espectro político, Jabotinsky se presentaba él mismo como un ”monista”, pero su único principio era el nacionalismo).

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Historia, memoria y utopía - Seth Frantzman - Jerusalem Post



(El artículo es del 17 de octubre del 2009)

La historia, su valoración, está sujeta a nuestros propios juicios actuales y por lo tanto se basa en el valor que les damos hoy en día. La historia también puede servir para decirnos algo sobre el futuro. Si optamos por destacar e idealizar ciertos aspectos del pasado, es porque nos imaginamos un futuro que encarnaría esos aspectos.

En el caso de la historia y la memoria judía, hay dos periodos que se destacan por las alabanzas que recogen dentro de la evaluación popular judía secular. Uno de ellos es la "Edad de Oro" de los judíos españoles de los siglos VIII al XV. El otro es la época de los judíos de Alemania, desde el siglo XVIII al XX. El interés de los judíos por la historia de estos períodos también ha afectado a las percepciones occidentales de lo acontecido en ellos.

Así, la España musulmana ha llegado a encarnar todo tipo de rasgos positivos que el Occidente humanista pretende querer revivir para el futuro. Del mismo modo, no hay un período en la historia alemana que se vea a través de un prisma tan positivo como el de la efímera República de Weimar que existió entre las dos guerras mundiales.

Como prueba de algunas de esas percepciones que resaltan la importancia y grandeza de ambos períodos, no debemos buscar mucho más allá que en algunos de los libros de historia más populares del 2003, como “Ornamento del mundo: Cómo musulmanes, judíos y cristianos crearon una cultura de tolerancia en la España Medieval”, de María Menocal y la muy celebrada obra de Amos Elon “Nostalgia por todo eso: un retrato de la época judía alemana”.

A raíz de los atentados del 11 de septiembre y de la consecuente reacción contra los inmigrantes musulmanes en Europa, ambos libros parecen querer sugerirnos que los europeos deben recordar la historia de tolerancia que existió en la Alemania anterior al Holocausto y en la España que precedió a la "Reconquista".

Algunos de los pathos que posibilitan que esa historia de España y de Alemania sea tan fascinante para los estudiosos judíos, radican en que las comunidades judías existentes en ambas naciones tuvieron un final terrible: la Inquisición y la expulsión de España y la Shoah. Pero sólo porque su historia terminara con la destrucción de ambas comunidades judías, ello no conduce necesariamente a la conclusión de que las sociedades anteriores a dicha catástrofe deben haber conformado una especie de utopía. Por otra parte, aunque sea lógico ese deseo, no hay razón para que a la hora de conmemorar una comunidad que fue destruida, pasemos a enfatizar el grado de tolerancia del que pudo disfrutar dicha comunidad antes de su destrucción.

Pero en realidad eso es exactamente lo que nos llega a través de esas historias.

El judaísmo español dio lugar a legiones de brillantes y eruditas personalidades judías, a la vez que fomentó el espíritu del que surgieron el Zohar y otros textos esenciales. Entre sus grandes nombres están Meir Abulafia (y su hermano Yosef), Isaac Abravanel, Yehuda Alharizi, Yosef Karo, Moisés de León (el supuesto compilador del Zohar), Maimónides y Nahmánides, entre muchos otros. El judaísmo alemán también estuvo aparentemente repleto de grandes mentes judías, laicas sobre todo y en menor medida religiosas. Entre ellas debemos incluir a Karl Marx, Walter Rathenau, Leo Baeck, Hannah Arendt, Heinrich Heine, Albert Einstein, Moisés Mendelssohn, Leo Strauss, Rosa Luxemburgo, Robert Aumann y muchos otros más.

El enorme peso de esta evidencia parece contradecir cualquier intento de minimizar la importancia de estas comunidades. Pero esto también nos lleva a una segunda pregunta: ¿por qué si una comunidad incluye tan numerosas y grandes personalidades debemos dar por supuesto necesariamente que la sociedad en la que vivieron conformaba una especie de utopía de tolerancia?

En realidad, no había nada especialmente que admirar, más aún en lo referente a la tolerancia, en esas "Edades Doradas" de la judería española o alemana. Esta es una afirmación polémica, pero vale la pena formularla. Los judíos en Alemania estaban muy asimilados y tenían la tasa más elevada de matrimonios mixtos de Europa. Muchas de sus grandes mentes eran de conversos al cristianismo. Esa "cultura judía" estaba pues a punto de desaparecer. La Alemania de Weimar era una sociedad muy politizada y violenta, y estaba al borde del colapso. Exteriormente parecía muy liberal y tolerante, pero en realidad estaba llena de fanatismo, extremismo político y terrorismo, dando lugar a un Estado débil que finalmente fue traicionado, mientras que sus judíos fueron llevados a la muerte.

Pocos de los que hacen hincapié en la Edad de Oro que representó la España medieval, y de cómo era una tierra de tolerancia", quieren recordar que Maimónides y su familia se vieron obligados a abandonar España en 1148, ya que unos fanáticos gobernantes musulmanes conocidos como almohades obligaron a los judíos y a los demás no musulmanes a elegir entre la conversión, el exilio o la muerte.

Sin embargo, la violencia y las expulsiones nunca son recordadas. ¿Es éste el lugar de esa "belleza humanista" que los estudiosos occidentales quieren volver a reproducir? ¿Era ese el "bastión de la cultura, el comercio y la belleza"? Los historiadores occidentales han comparado esa "comunidad intelectual” con la del norte de España [léase Europa], encontrando que era tan superior que “originó unos duraderos celos de la cultura árabe".

La mayoría parece haber olvidado que esa “envidiada cultura árabe” existente en la España medieval incluía la esclavitud. La gente habla de ella como si fuera una sociedad donde reinaba la "convivencia". Esa “sociedad de convivencia o coexistencia” que imaginamos como una utopía se asemeja a la de los Estados del sur de EEUU antes de la guerra de Secesión, con la esclavitud y las grandes haciendas de ricos.

Los judíos también supieron prosperar allí, y esa cultura exquisita también produjo a los Jefferson y Madison. Pero no es un modelo para hoy en día. El mito de la España musulmana y de la Alemania de Weimar, y la utilización del florecimiento en ambas de la cultura judía, es algo que perjudica a la cultura occidental y a la judía de nuestros días, presentando una imagen falsa del pasado y determinando la falsa esperanza de un futuro utópico basado en modelos defectuosos que sólo conducirán al fracaso y a la autodestrucción.

(si les interesa el libro de la fotografía, un post previo aquí y un artículo sobre él)

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Wednesday, September 28, 2011

El Golem: ¿necio o inteligente? - Moshe Idel - Letras Libres



1. El Golem estúpido

En las tradiciones judías que tratan el tema del antropoide artificial, existen dos líneas principales de interpretación sobre esta criatura. Una considera que se trata de un ser subhumano, tonto y no inteligente; la otra supone que el antropoide artificial puede ser más sagaz que sus creadores.

Comencemos por la primera interpretación. En ésta, los eruditos consideran que la creación del Golem representa una porfía a lo divino y que, básicamente, se trata de un cometido peligroso, sospechoso e inferior. Este punto de vista repercutió en forma decisiva en un célebre poema de Borges, El Golem:

El rabí lo miraba con ternura
y con algún horror. ¿Cómo (se dijo)
pude engendrar este penoso hijo
y la inacción dejé, que es la cordura?
...
En la hora de angustia y de luz vaga,
en su Golem los ojos detenía.
¿Quién nos dirá las cosas que sentía
Dios, al mirar a su rabino en Praga?


El hombre y el creador del Golem se presentan como parte de una perspectiva de la religión que podría definirse, en forma simplista, como la que se ocupa de lo que sale mal. El modelo paradigmático que está en las alturas es el ente único y más importante, mientras que lo demás, los seres que están abajo, son sombras, precarias emulaciones del ser supremo y sus acciones. El Dios de Borges está decepcionado de su criatura, el legendario Maharal, a la vez que el rabino está desilusionado de la suya, el Golem: una serie de desengaños. Ambos creadores tienen la impresión de haber abandonado la actividad más sublime, la sabiduría, por una forma inferior de actividad, la creación en el ámbito de lo concreto.

Cierta tristeza permea el tono del poema de Borges, que refleja una perspectiva platónica del arte visto como traición de un paradigma supremo. La meditación y la sabiduría se presentan como opciones más sublimes que la acción.

2. El Golem inteligente

Con todo, según algunos autores judíos — cuya teoría no ha recibido la debida atención —, la sabiduría y la perfección espiritual son lo que permite la creación de un Golem perfecto. De esta manera, por ejemplo, nos informa un antiguo e influyente texto medieval:
A través del Sefer Yetzirah Dios creó Su mundo... y cuando nació Abraham... [éste] se puso a meditar solo sobre aquél, pero no pudo entender nada hasta que una voz celestial le dijo: "¿Estás tratando de equipararte a mí? Yo soy Uno y he creado el Sefer Yetzirah y lo he estudiado; pero tú por ti mismo [solo] no lo puedes entender. Por lo tanto, consigue un compañero y mediten juntos, y lo entenderán". De ahí, Abraham fue con su maestro, Shem, hijo de Noé, y durante tres días lo consultaron hasta saber cómo crear un mundo. Y hasta la fecha, nadie puede entenderlo por sí solo, [se necesitan] dos sabios, y aun así lo entienden sólo a los tres días, a partir de lo cual pueden hacer lo que desee su corazón. Rava también quería entender solo el libro... Vamos a reunirnos, entonces, para estudiar el Sefer Yetzirah... También Ben Sira quería entenderlo solo. Y una voz le dijo: "Dos son mejor que uno" [Eclesiastés 4:9]. Fue con Jeremías y lo estudiaron durante tres años y se sumieron en su contemplación y se creó un hombre. Y en la frente llevaba escrito YHWH "Elohim" Emmet [Jeremías 10:10.]. Y en la mano tenía un cuchillo y estaba borrando la [letra] "A[leph] de Emmet". Jeremías le dijo: "¿Por qué lo hiciste?" Y respondió: "Les contaré una parábola: Había un hombre que era un creador y un sabio. Al verlo las personas lo hicieron rey. Más adelante, llegaron otras personas y aprendieron esa profesión: ellos [la gente] abandonaron al primer hombre y se dirigieron al último. Es el caso del Sagrado, Bendito sea, que consultó el Sefer Yetzirah y creó el mundo, y todas las criaturas lo hicieron rey. Cuando llegues y hagas lo que Él ha hecho ¿qué va a pasar al final? Van a abandonarlo, al que te creó, y [en cambio] se volverán hacia ti". Entonces le preguntaron: "¿Qué hacer?" Él les dijo: "Retroceder". Y [entonces] ese hombre se convirtió en polvo y cenizas.
Este enfoque no sólo es el comentario más largo sobre el Golem, sino, como se dijo antes, uno de los que tienen más influencia y cuya huella se percibe en una variedad de textos del siglo XIII sobre el Golem. Se trata de la primera leyenda medieval que describe la creación de un antropoide artificial. Efectivamente, según este texto, se trató de la apoteosis del Sefer Yetzirah, ya que este libro se concibió para estar al servicio de la actividad creadora tanto de Dios como del hombre, y no sólo para describir esas actividades a posteriori. Concebir un libro primordial compartido por Dios y el hombre reduce al mínimo el posible conflicto entre la absoluta omnipotencia divina y el intento humano de imitarla.

El hombre creado artificialmente se presenta en este texto bajo una luz más bien única hasta esa fecha: el hombre habla y es inteligente. De hecho, el antropoide le enseña a Ben Sira y a Jeremías el posible significado de su obra, y cómo deshacerla. En consecuencia, a diferencia de otros relatos en los que el antropoide no habla, aquí no sólo tiene la palabra sino que es inteligente, inclusive capaz de instruir a dos sabios reconocidos. El Golem les enseña que su obra, merced a su perfección, es propensa a crear confusión entre la masa, y que su producto perfecto se convierte mucho más en un problema para ellos que en una conquista: podrían adorarlos a ellos en vez de a su Creador. Sin embargo, el texto deja claro que los maestros mismos no pensaban de ningún modo en equipararse a Dios. No obstante su intención, pueden ser la causa del surgimiento de un culto falso. De esta manera, el problema estriba básicamente, no en una competencia intencional con la creatividad divina, sino con la posible malinterpretación del vulgo. El fenómeno mágico por sí mismo, es religiosamente peligroso no por su esencia, sino sólo en su manifestación pública.

Para entender esta interpretación de la creatividad es decisivo considerar este libro paradigmático, o especie de plan del mundo y del hombre, a la manera de la perspectiva midrásica [hermenéutica] de que Dios creó el mundo contemplando la Torá. También en este caso, Dios y los maestros judíos consultaron un texto, como hacen los arquitectos para materializar sus planes. Por este motivo la parábola de los creadores es tan adecuada para el Golem. Los creadores asimilaron la capacidad de crear que proporciona el Sefer Yetzirah, cuyo estudio resulta automáticamente creativo y genera diversos seres.

Por otra parte, este midrash o interpretación tardía le impone una teoría rabínica al Sefer Yetzirah: Abraham por sí solo no habría podido entender el Sefer Yetzirah, tanto menos utilizarlo con fines prácticos. Se afirma que fue a estudiar con su maestro, lo mismo que Ben Sira, que estudia con su padre Jeremías. De modo que no se trata simplemente de estudiar con otra persona, sino de acudir en realidad a un superior: un maestro o un padre, y formar parte así de determinada línea de autoridad. Lo logrado por Dios como creador único no lo puede repetir una persona sola, aunque dos sí pueden hacerlo.

El primer encomio del estudio, atribuido a Dios, procede de una tradición judía que alentó la lectura del libro, mientras que el segundo supuestamente tiene su origen en una tradición árabe que se encuentra en uno de los tratados más famosos de magia del siglo IX, en árabe, de Ibn Wahshiyyah, Agricultura nabatea, conservado en una traducción hebrea del siglo XIII realizada a partir de un texto del siglo IX:
Shem Tov Ibn Falaquera escribió que había encontrado, en el "Tratado sobre agricultura", que en una época muy antigua uno de los magos creó un hombre; mencionaba en su libro cómo lo había creado y qué hizo para que su obra fuera completa. Pero reconoció que el hombre que había creado no era de la especie humana y no podía hablar ni pensar. Sin embargo, sus miembros salieron perfectos de forma. [El mago] se asombró [de que el hombre que había hecho] no pudiera hablar ni pensar y de que no se alimentara, y [sin embargo] sobreviviera un año. Dijeron que el rey le impidió [al mago] hacer [otro] hombre o animal, para no corromper la fe de las masas... También mencionó que el hombre que había hecho podía abrir y cerrar los ojos... También está escrito ahí que existe una montaña en China en la que se genera la forma de un hombre con todos sus miembros, y que la gente de esos países toman el polvo de esa montaña y lo remojan en un lugar escondido hasta que se humedece bien, [para que] de ahí se genere la forma de un hombre vivo, capaz de moverse. Con todo, posteriormente sobrevive sólo un día o menos.
En el siglo X, Ibn Wahshiyyah hizo una traducción al árabe de un tratado de magia supuestamente mucho más antiguo, tal vez escrito en griego, y este libro estuvo al alcance por lo menos de dos fuentes judías en la Edad Media. Sus semejanzas demuestran que hay buen motivo para pensar que por lo menos algunas de las características de las diversas fórmulas para crear el Golem son anteriores a la presentación de los autores judíos europeos del Medievo, y permite hacer una descripción mucho más compleja de la historia de las ideas sobre el Golem. Lo que hay que recalcar es que la voz divina recomienda estudiar el libro, proceso creativo y no peligroso, siempre que lo hagan juntos dos eruditos. Un cabalista del siglo XIV, R. Isaac de Acre, que creía en la posibilidad de crear un hombre perfecto, elaboró esta perspectiva. Este autor no menciona el peligro teológico que procede de la tradición árabe.

Ambas versiones reflejan dos énfasis distintos en las diversas tradiciones del Golem: la platónica, que problematiza la acción, y la rabínica, que es una perspectiva más positiva de la misma.

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Creación y destrucción del Golem (De "El Golem. Leyendas judías del gueto")



Creación del Golem

Corría el año 1580.Un sacerdote llamado Tadeo, enemigo fanático de los judíos, se esforzaba, una vez más, en crear la desunión y la discordia donde reinaban paz y armonía culpando a aquéllos, supersticiosamente, de nuevos crímenes de sangre. El rabino Low tuvo a tiempo noticias de estas acusaciones y dirigió en sueños una pregunta "hacia las alturas" para saber con qué medios debía emprender la lucha contra tan perverso enemigo.

Recibió la siguiente respuesta ordenada alfabéticamente: "'Ata Bra Golem Dewuk Hachomer W'tigzar Zedim Chewel Torfe Yisrael' (Crearás un Golem de barro y exterminarás a la miserable chusma devoradora de hebreos)".

El rabino Low interpretó la amalgama de estas palabras en el sentido de que, con el alfabeto cifrado que le había revelado el cielo, podría crear con barro un cuerpo viviente.

Hizo llamar a su yerno Yizchak ben Simson y a su discípulo, el levita Jakob ben Chajim Sasson, y les confió el secreto que debían conocer para que, entre los tres, pudieran crear un Golem. "Exijo vuestra colaboración porque, para esta obra creadora, se requieren cuatro elementos: tú, Yizchak, eres el elemento fuego; tú, Jakob, el agua; yo mismo soy aire y, entre todos, crearemos el Golem con el cuarto elemento, la tierra".

Luego el rabino los aleccionó con todo lujo de detalles cómo primero debían santificarse y purificarse mediante una profunda y severa penitencia con el fin de estar preparados para la gran obra de crear un ser humano artificial.

El día previsto, los tres hombres, pasada la medianoche, se dirigieron a la mikwe (el baño ritual de inmersión), se sumergieron con especial devoción y regresaron después en silencio a casa donde entonaron el chazot, la lamentación de medianoche por Jerusalén, rezando los salmos correspondientes.

Finalmente, salieron de la ciudad y se dirigieron a la orilla del Moldava donde buscaron un barrizal iniciando acto seguido su trabajo. A la luz de antorchas y cantando salmos comenzaron a trabajar con febril premura. Modelaron con barro una figura humana de tres varas de largo con todos sus miembros. El Golem yacía ante ellos con el rostro vuelto hacia el cielo.

Luego, los tres varones se situaron a sus pies de modo que pudiesen contemplar de modo preciso el semblante de su hechura que yacía ante ellos como un cuerpo inerte sin ningún movimiento. Entonces el rabí Low ordenó a Yizchak que, comenzando por la derecha, diera siete vueltas alrededor del cuerpo de barro mientras confiaba a aquélla zirufim, la fusión de las palabras, que debía pronunciar mientras andaba.

Hecho esto, el cuerpo de barro se volvió de color rojo púrpura. El rabino Low ordenó seguidamente al levita Jakob que diera otras tantas vueltas alrededor de la figura, también empezando por la derecha, indicándole la zirufim correspondiente a su elemento. Cuando el levita hubo terminado su tarea, el rojo encendido se apagó y en el cuerpo de barro fue penetrando agua. En la cabeza de la figura empezó entonces a brotar el pelo y las uñas crecieron en los dedos de las manos y de los pies.

Finalmente, el rabino mismo dio las siete vueltas de rigor y depositó en la boca del cuerpo de barro un schem escrito sobre pergamino. Inclinándose hacia el este y oeste, sur y norte, los tres varones pronunciaron al unísono estas palabras: "y le insufló el aliento de la vida en su nariz y así el hombre se convirtió en un ser vivo".

De este modo, los tres elementos fuego, agua y aire - hicieron que el cuarto elemento, la tierra, adquiriese vida. El Golem abrió los ojos y, aparentando asombro, miró en derredor suyo. Y el rabino Low entonces le espetó: "!Ponte de pie sobre tus piernas!". Y el Golem se levantó.

Luego le vistieron con las ropas de un schammes (bedel de la sinagoga), con lo que su aspecto era el de un hombre corriente, si bien carecía de habla. Pero esto, más tarde, se revelaría como una ventaja.

Al romper el alba, los cuatro varones regresaron a casa. Mientras caminaban, el rabí Low le decía al Golem: "Debes saber que te hemos formado con un pedazo de tierra. Tu misión consistirá en proteger a los judíos contra las persecuciones, te llamarás Yosef y pasarás las noches en la oficina del rabino. Tú, Yosef, cumplirás mis órdenes dondequiera que te mande ir, ya sea al fuego o al agua, y también cuando te ordene que saltes desde el tejado o que vayas al fondo del mar".

Yosef inclinaba la cabeza dando a entender que había comprendido y hacía otros gestos afirmativos. Ya en su casa, el rabí Low relató a los suyos que se había topado con el mudo forastero en la calle, y como quiera que le inspirase lástima lo acogía como fámulo al servicio del rabino en el desempeño de sus funciones. Sin embargo, prohibió a su gente que se sirvieran del Golem para fines privados.


El Golem enfurecido

El rabino Low había establecido la costumbre de entregar al Golem los viernes una especie de programa de sus cometidos, pues el sabbat sólo estaba dispuesto a hablar con él en casos muy urgentes. Por regla general, el rabí Low le ordenaba que los sábados se limitara a prestar servicios de guardia y vigilancia.

En cierta ocasión, el rabí Low se olvidó de entregar al Golem su programa en la tarde del viernes quedando aquél desocupado.

Apenas había anochecido y la gente se disponía a recibir el sabbat, cuando el Golem fue recorriendo la judería corno un loco furioso con ánimo de destrozar cuanto se cruzara en su camino. El estar sin ocupación le volvía a la vez huraño y furioso. Al verlo, la gente huía y gritaba: "Yosef Golem se ha vuelto loco".

Hubo un gran pánico y la noticia de cuanto estaba ocurriendo no tardó en llegar a la Sinagoga Altneu donde el rabino Low estaba orando. El rabí salió de inmediato al exterior y, sin haber visto al Golem, gritó estas palabras cuyo eco se perdió en el aire: "!Detente, Yosef!".

Y entonces la gente comprobó cómo el Golem se detuvo de inmediato, petrificado corno una columna, en el lugar en que se encontraba serenándose al instante la violencia de su fiereza.

El rabino Low regresó a la aljama y ordenó que se volviera a cantar la oración sabática. Desde aquel viernes nunca más volvió a suceder que el rabí se olvidara de entregar al Golem su programa, pues sabía que habría sido capaz de destruir Praga entera de no haberle tranquilizado a tiempo.


Destrucción del Golem

Después de que hubiera transcurrido bastante tiempo sin que la comunidad hebrea fuera objeto de acusaciones malintencionadas, el rabino Low mandó llamar a su yerno Yizchak, el levita, y a su discípulo Jacob - que le habían ayudado en la creación del Golem - y les habló así: "El Golem ya no nos hace falta, pues ya no es de temer que nos acusen de ningún delito de sangre. Por lo tanto, lo haremos desaparecer".

Eso fue a comienzos del año 1593. El rabino Low ordenó al Golem que esa noche no durmiera en el despacho del rabí, sino que instalara su cama en el desván de la sinagoga Altneu y pasara la noche allí. Se procedió así en secreto, pues era la medianoche.

Al dar las dos de la madrugada, se presentaron en la casa del rabí Low su yerno y Jakob, el levita, y le preguntaron si un difunto como lo iba a ser el Golem se convertiría en podredumbre como los demás muertos. Esta pregunta era muy importante porque, de ser así, el rabino no podía participar, lícitamente, en la destrucción del Golem. El rabino respondió negando este extremo y los tres hombres subieron al desván donde dormía el Golem. Allí pusieron manos a la obra para destruir al Golem, procediendo de modo inverso a como lo habían hecho al crearlo. Si entonces se situaron a los pies de aquél frente a su cabeza, ahora se colocaron junto a ésta. También leyeron al revés las palabras del Libro del Génesis. Después de actuar de esta guisa, el Golem volvió a quedar convertido en un rígido terrón de barro como lo había sido antes de dotarle de vida. Luego el rabillo llamó al fámulo, se hizo con las velas que sostenía éste y le ordenó que desvistiera al Golem dejándolo sólo con la camisa puesta y que quemara las demás prendas en secreto. Por último, cubrieron al Golem inerte con viejos mantos litúrgicos y restos de libros que, según costumbre judía, se guardan en el desván de la aljama.

A la mañana siguiente, en las calles de la judería se corrió la voz de que Yosef Golem se había escapado por la noche de la ciudad. Sólo pocas personas conocían la verdad de lo sucedido.

El rabino Low ordenó que en todas las sinagogas y oratorio s se anunciara la severa prohibición de subir al desván de la Sinagoga Altneu. En adelante, los restos de libros y otros objetos de culto ya no podrían guardarse en aquel lugar.

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Tuesday, September 27, 2011

El nacimiento de Palestina y las comadronas de la ONU

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Sunday, September 25, 2011

Archway in Mystical Safed - Ol' Wizard - Flickr





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Una auténtica "primavera". La de Safed


Fotografía de Jackfre2, en Flickr

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El punto de inflexión de 1993 - Shraga Blum - Israel7


Para la izquierda del Estado de Tel Aviv la defensa de los derechos históricos judíos es una antigualla reaccionaria, impropia del individuo post-nacional y progresista que quiere ser, un moderno "judío no judío" como el preconizaba Isaac Deutscher, y para ello solo necesita que le garanticen la seguridad de su burbuja en Tel Aviv


Zeev Jabotinsky, el nieto del fundador del movimiento sionista revisionista, afirma que un punto de inflexión tuvo lugar en 1993 en la visión y el discurso israelí respecto al conflicto con los árabes palestinos.

"Hasta el año 1993", dice Jabotinsky, "todos los líderes israelíes, de izquierdas y derechas, hablaban de los derechos históricos y jurídicos del pueblo judío a la Tierra de Israel. Pero Rabin, Peres y los Acuerdos de Oslo rompieron esa visión, y desde entonces todas las reivindicaciones se han reducido a las "necesidades de seguridad de Israel". La "justificación histórica y jurídica de nuestra presencia en esta tierra ha desaparecido del consenso israelí", prosigue el análisis de Jabotinsky, quien señala que "este abandono ha creado un vacío" que han aprovechado los árabes palestinos para imponer al mundo el concepto de los "derechos históricos del pueblo palestino y dañar la legitimidad del Estado de Israel".

Las consecuencias y resultados obtenidos con este cambio son muy peligrosos, tanto externa como internamente. Externamente, cada propuesta de solución del conflicto se refiere a los "derechos" de los palestinos y a las "necesidades de seguridad" de Israel, y así en cualquier confrontación legal sería difícil probar los derechos legales de los judíos (ante su propio abandono). La dicotomía que se ha favorecido es la de unos "derechos" contra unas "necesidades".

A nivel nacional, este cambio ha significado que los que ahora hablen de los "derechos históricos del pueblo judío a la Tierra de Israel", como lo hicieron antes y de manera totalmente natural sionistas socialistas como Katznelson, Ben-Gurion y Golda Meir, son hoy en día "acusados de ser intransigentes nacionalistas" en el mejor de los casos, sino de "fascistas" en el peor.

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La "feminización" de la izquierda israelí - Shmuel Rosner



1.- Con Shelly Yacimovich convertida en la líder oficial del Partido Laborista de Israel, los dos principales partidos de centro izquierda están encabezados por mujeres - Tzipi Livni, en Kadima, Yacimovich, con los Laboristas -. Otra mujer, Zehava Galon, tiene una buena oportunidad (eso es lo que la gente de su partido me dice) de llegar a ser la próximo líder del Meretz. Si esto ocurre - y si Livni no pierde su posición de liderazgo en Kadima, cuestionado por Shaul Mofaz -, los tres líderes de los partidos sionistas de centro-izquierda e izquierda serán mujeres. Por contra, todos los líderes de los partidos de centro-derecha y derecha son hombres. ¿Qué significa esto? La feminización de algunas profesiones es un indicio de otro tipo de cambios (este caso es un ejemplo). ¿Qué pasará con la "dirección del partido", y cómo podrían cambiar tales patrones de votación? Pasemos a conjeturar.

2.- Cuando uno piensa en izquierda y derecha en Israel, uno tiende a asumir que la rivalidad más emocional es la que existe entre el Likud y Kadima. Esto ya no es así. La próxima gran batalla se desarrollará entre Kadima y los Laboristas. Uno de estos partidos será el líder del campo político de centro-izquierda, mientras que el derrotado quedará muy mermado.

3.- El voto de las mujeres es un ejemplo de ello. En 2009, la mayoría de los votantes de Kadima fueron mujeres, el 59% . La mayoría de los votantes de los Laboristas cuando lo lideraba Ehud Barak, el 61%, eran hombres. ¿Yacimovich puede cambiar esto? Definitivamente es un tema a tratar.

4.- Kadima fue el partido de los votantes más jóvenes, mientras que los Laboristas fueron la mejor opción de los votantes más viejos. El éxito de Yacimovich dentro del partido Laborista tiene mucho que ver con su carisma y con el apoyo que está recibiendo de los votantes más jóvenes y entusiastas. Según muchas encuestas, el nuevo partido Laborista va a atraer a más votantes jóvenes que de mayor edad. Estas encuestas también nos dicen que estos votos serán procedentes de Kadima. En su mayoría jóvenes y mujeres, decepcionados por Livni e intrigados por Yacimovich.

5.- En pocas palabras: la rivalidad Bibi y Tzipi "is out". La rivalidad Tzipi o Shelly "is in".


PD. Se debe reseñar que las últimas protestas sociales acaecidas en Israel parecen favorecer, más aún con la elección de Yacimovich, al Partido Laborista y al Meretz que a Kadima.

A todo esto hay que añadir una posible pugna Netanyahu-Lieberman por el dominio de la derecha, decantándose por una derecha más dura si gana el último, o por una derecha mucho más centrada si lo hace el primero (la decantación del otro espectro político hacia actitudes más de izquierda, facilitaría ese "centrismo").

Dentro del Likud también podría volver a cuestionarse a Netanyahu, y comenzar a surgir viejos y nuevos aspirantes. Mi impresión es que, ante la amenaza que puede representar Lieberman en la captación de su electorado, el Likud no querrá aventuras y se refugiará en sus valores más sólidos. Aunque todo dependerá de la actuación de Netanyahu antes las negociaciones que se avecinan y de su respuesta a uno de los retos que más teme el Likud: la protesta social.

Hasta ahora, el Likud consideraba a la protesta social como el principal riesgo para su predominio - una buena parte de sus votantes son mizrahim con un poderoso sentimiento anti-élite ashkenazi, pero también con una no demasiada elevada condición económica, por lo que también podrían respaldar ciertas protestas sociales -. Sin embargo, el crédito como líder indiscutible de Netanyahu parece degradarse rápidamente a causa de su inmovilismo e inacción, y ante unas realidades sobre el terreno que se precipitan en contra de Israel.

Todo parece apuntar que si se avanza en las negociaciones con los palestinos se podrá desactivar el efecto Lieberman sobre la derecha (su divisa parece ser cada vez más "cuanto peor, mejor)", y que si se producen las reformas sociales más indispensables y obvias se podrá controlar la protesta social.

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Increíble, ha sido España: la FM Trinidad Jiménez reconoce a Israel como la patria del pueblo judío



Hoy aparece en el Haaretz un artículo que afirma lo siguiente:
La ministra de Asuntos Exteriores de España, Trinidad Jiménez, presentó este sábado una nueva política para el conflicto palestino-israelí al declarar por vez primera que Israel era la patria del pueblo judío, y decir que la cuestión de los refugiados palestinos debe ser resuelta de tal manera que no ponga en peligro la actual composición demográfica de Israel de una mayoría judía.

El discurso de Trinidad Jiménez ante la Asamblea General de Naciones Unidas fue particularmente dramático a la luz del hecho de que España se considera el principal país de la UE en apoyar los derechos palestinos. La adopción de una postura pro-Israel puede llevar a otros países a seguir su ejemplo.

La ministra de Asuntos Exteriores hizo hincapié en el compromiso de España con Israel "como encarnación del proyecto para crear una patria para el pueblo judío". Además insistió en cómo desde la creación de Israel ha debido sufrir numerosas guerras y el azote del terrorismo contra su pueblo, y agregó que la seguridad de Israel es una prioridad para España.

Trinidad Jiménez solicitó el establecimiento de un Estado palestino a lo largo de las líneas de 1967, con los intercambios acordados y Jerusalén como capital compartida con Israel.

"La seguridad de Israel y Palestina se requieren garantías efectivas en el futuro acuerdo de paz, incluyendo una posible participación internacional, si las partes así lo soliciten", dijo la ministra de Asuntos Exteriores español. Dejó en claro que la mejor manera de lograr ese acuerdo sería a través de un tratado de paz negociado.

La ministra de Asuntos Exteriores española también abordó "el doloroso drama de los refugiados palestinos", presentando también una nueva política para este delicado tema. Dijo que el problema de los refugiados debe ser justamente acordado por Israel y los palestinos, sin dejar de preservar el carácter de Israel como Estado judío.

Trinidad Jiménez dijo que España apoya ante la Asamblea General la concesión a Palestina del estatus de Estado miembro observador, explicando que la comunidad internacional debe demostrar que está comprometida con la creación de un Estado palestino independiente.

"La paz efectiva y sostenible sólo puede lograrse a través de negociaciones entre las partes", subrayó, aclarando que "España considera que los palestinos podían encontrar en ese nuevo estatuto un estímulo para la pronta reanudación de las negociaciones".

También advirtió (a los palestinos) que de esa nueva condición no se debe abusar o utilizarla de una manera que sea incompatible con el espíritu de las negociaciones.

Trinidad Jiménez relató el permanente apoyo de España para la lucha de los palestinos contra la ocupación, sin embargo, también señaló la "relación de España y el pueblo judío a lo largo de siglos".

"La identidad de España no puede entenderse sin su herencia árabe y judía", agregó.

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Saturday, September 24, 2011

La "verdad" de Netanyahu está demostrando ser el "error" de Israel - Ari Shavit - Haaretz


Pura suficiencia, y aún no se han enterado de que va el juego

El primer ministro Benjamin Netanyahu viajó a Nueva York esta semana para decir la verdad. Aquí está la verdad: nuestra situación nunca ha sido tan preocupante.

Ha habido situaciones más peligrosas en el pasado - por ejemplo, en la década de 1950, cuando Israel ni siquiera tenía un sólo aliado estratégico -. Han existido situaciones más indignante en el pasado - por ejemplo, a mediados de la década de 1970, cuando la Asamblea General de la ONU dictaminó que el sionismo era racismo -. Pero nunca hemos estado ante una situación tan lamentable como la de hoy en día. La grotesca política exterior de Netanyahu y del ministro de Asuntos Exteriores Avigdor Lieberman han convertido a Israel en un estado patético y desamparado.

La razón de esto es simple. En la guerra, la mejor defensa es el ataque. En la diplomacia, el mejor ataque es realizar concesiones. Sólo si se da algo se puede conseguir algo, adquirir aliados e incrementar la fuerza. Sin embargo, el Israel de Netanyahu-Lieberman es un país tacaño que es incapaz de dar. Es por eso que no recibe nada, no suma aliados y se está debilitando peligrosamente. Estamos perdiendo un activo tras otro y nuestra posición retrocede paso a paso, hasta casi aislarnos totalmente.

Que no haya malentendidos: En el juego de niños actual, el chico malo es aún el palestino. Israel sigue siendo una potencia ocupante, pero Palestina es el agresor.

Si bien el Estado de Israel reconoce el Estado-nación del pueblo palestino, Palestina no reconoce el Estado-nación del pueblo judío. Si bien el Estado de Israel, de manos del ex primer ministro israelí Ehud Olmert, ofreció un mapa a los palestinos, los palestinos no han ofrecido unas fronteras defendibles a Israel que garanticen su existencia. Ellos siguen rechazando la única receta para dividir el país: 1967 a cambio de 1948, el ejercicio del derecho de autodeterminación a cambio de renunciar al derecho de retorno.

Han sido los palestinos, que hace una década ya rechazaron la oferta del entonces primer ministro israelí Ehud Barak, y que luego rechazaron la oferta de Ehud Olmert hace tres años, los que durante los dos últimos años se han negado a hablar con Netanyahu. Ellos fueron y son los que rechazan la paz verdadera.

Pero el hecho de que los palestinos sean los chicos malos demuestra hasta que nivel Netanyahu y Lieberman han sido los chicos tontos. Hubiera sido tan fácil rasgar la máscara de la cara del presidente palestino Mahmoud Abbas. Hubiera sido tan fácil probar que él exigía hasta el pedazo de terreno donde se encuentra el Haaretz.

Pero para hacerlo, era necesaria la audacia, la imaginación y la creatividad de Israel. Era necesario ofrecer una concesión israelí: la adopción de la iniciativa de Olmert o continuar con la retirada de Ariel Sharon o implementar un acuerdo provisional como propuso Shaul Mofaz.

Ninguna de estas tres vías hubieran traído la paz a Israel. Pero cada una de ellas hubieran mejorado la situación de Israel en esta guerra. La batalla habría sido trasladada a territorio enemigo, y nosotros habríamos conservado la legitimidad y los palestinos sufrido el aislamiento. En lugar de ser el saco de boxeo del mundo, Israel, una vez más, hubiera sido un jugador político serio al que el mundo atiende y toma en serio.

Sin embargo, Netanyahu y Lieberman no siguieron ninguna de estas tres vías. No iniciaron nada, no ofrecieron nada y no concedieron nada. Todo lo que han hecho durante los últimos dos años es soportar la presión y preservar su honor, o bien, preservar su honor y soportar la presión.

Al hacerlo, han ayudado a la causa palestina de una forma que ningún estadista hostil a Israel ha conseguido hasta ahora. Con sus propias manos han convertido a Abbas en el héroe que no es. Con sus propias manos han convertido a Israel en el estado paria que no debe ser. El primer ministro y el ministro de Asuntos Exteriores israelíes han conducido a Israel a un nivel sin precedentes de insignificancia diplomática.

Ahora Netanyahu está pidiendo al presidente Barack Obama que nos salve presionando a Gabón. Es muy posible que tenga éxito.

Bibi es un campeón en ese tipo de trucos. Él tiene todo el talento necesario para ser un excelente ministro de Asuntos Exteriores.

Pero incluso si la arrogancia palestina provoca que fracasen sus objetivos en el Consejo de Seguridad, la situación básica no va a cambiar. Gracias a Netanyahu y Lieberman el Estado palestino es ahora el favorito de la comunidad internacional. Gracias a Netanyahu y Lieberman ningún país es tan criticado y despreciado como el Estado judío.

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¿Cómo una falsificación nos enseña por qué muchos aún no reconocen al antisemitismo cuando lo tienen ante sus ojos? - Barry Rubin



Bertram Wolfe, experto en el comunismo y en la URSS, y que murió en 1977, escribió un libro poco conocido en 1965 titulado “Comunistas extraños que he conocido”, con perfiles personales y fascinantes anécdotas de sus experiencias.

En "El extraño caso del Diario de Litvinov", Wolfe relata un maravilloso pequeño misterio académico. Poco después de la muerte del ex ministro de Asuntos Exteriores soviético Maxim Litvinov, en 1951, un manuscrito que pretendía ser su diario secreto salió a la luz. Una prestigiosa editorial británica requirió al profesor E.H. Carr, el célebre historiador, para examinar su autenticidad. Carr lo respaldó firmemente como auténtico, ofreciéndose incluso a escribir el prólogo acerca de su importancia histórica.

Un conocido editor estadounidense encomendó a Bertram Wolfe la misma tarea. Wolfe encontró decenas de errores que demostraban que el manuscrito era una obvia falsificación. Por otra parte, por comparación con lo que había escrito con anterioridad el ex diplomático soviético que había facilitado el misterioso manuscrito, Wolfe incluso descubrió que ese hombre era el falsificador.

Pero lo que me interesa (y a la mayoría) es la razón principal por la que Wolfe dedujo que el manuscrito era falso:
"Las primeras páginas... comienzan con la primera de una serie de visitas de un rabino... que visita a Litvinov como judío para quejarse de que las autoridades soviéticas habían saqueado dos sinagogas y detenido el rabino de Kiev... Litvinov se compromete a intervenir, aunque se sabe que Stalin no quiere que se interfiera en cuestiones relativas a la religión judía".
De hecho, el "diario" contaba que cuando Litvinov había tratado de ayudar a los presos judíos, Stalin le amenazó con enjuiciarlo ante el Alto Comité de Partido Comunista. Pero Litvinov, supuestamente, escribió: "Yo no podía dejar de sonreír ante la amenaza, porque quien encabezaba la comisión Soltz era el hijo del rabino de Vilna".

[Por cierto, eso no era cierto. Aunque Wolfe no lo menciona, el padre de Aaron Aleksandrovich Soltz no era rabino, sino un rico comerciante. En realidad, Soltz y Litvinov también comparten el mismo trasfondo social y cultural que otros judíos izquierdistas. Ver la Posdata 1º].

Wolfe se quedó atónito. Él lo explica así: "Así pues, el pasaje inicial presentaba a Litvinov como a un judío leal, dispuesto a defender a todos y cada uno de los judíos contra su gobierno y su partido". Las mismas características absurdas y falsas se atribuyen al jefe de la comisión, Soltz, un "fanático" comunista.

Sin embargo, como escribe Wolfe, "Litvinov y Soltz habían rechazado su herencia judía en su juventud. Su propio origen judío tendía a volverles más hostiles, y no menos, contra los judíos religiosos y los no comunistas. Sin embargo, Litvinov, Soltz y otros dirigentes comunistas soviéticos de origen judío de la época eran retratados en el diario como pro-judíos, e incluso como pro-sionistas”.

Los funcionarios comunistas de origen judío de la URSS enviaron a miles de judíos a la ejecución o a campos de trabajo esclavista, cerraron sinagogas, prohibieron la enseñanza del hebreo y el yiddish, e hicieron todo lo posible para eliminar a los judíos como comunidad y al judaísmo como religión.

De hecho, durante los últimos cien años, aparte de los fascistas, nadie ha perseguido tanto a los judíos y a sus aspiraciones como pueblo - ya sea para practicar su religión, para mantener sus propias organizaciones comunales o para construir su propia patria - como los izquierdistas de origen judío.

Wolfe concluye, refiriéndose a la redacción del “diario”: "Me di cuenta de que se trataba de algo que frecuentemente ha pretendido ser una 'supuesta revelación': “la conspiración judía internacional, el mito de la solidaridad judía que está por encima de todas las diferencias políticas y de otra índole".

Wolfe se lo advirtió a la editorial británica, pero ésta no le hizo caso y lo publicó, mientras que la editorial estadounidense rechazó el manuscrito.

Carr fue un gran académico y no era antisemita. Sin embargo, él no tenía la capacidad de visión de Wolfe, algo a lo que Wolfe era más sensible al ser el mismo judío, además de haber sido un ex comunista que había tenido mucho en común con Litvinov y Soltz. En contraste, el erudito británico y su editor no comprendieron el mensaje antisemita del libro, al no ver cómo las afirmaciones sobre los judíos resultaban ser una falsificación, o bien eso no les importó.

La situación actual es la siguiente: a pesar de décadas de documentación y de explicaciones sobre el antisemitismo, una gran parte de la intelligentsia occidental no lo entiende. Para ellos, los judíos, al menos aquellos que ni son intelectuales casi totalmente asimilados, ni esos otros indiferentes y/o hostiles a sus orígenes, son realmente incomprensibles. Desde luego, ellos detectan el antisemitismo tradicional, es decir, los estereotipos sobre los judíos de la Edad Media cristiana y de los nazis, pero en cambio son ciegos a sus permutaciones.

En otras palabras, no reconocen al antisemitismo cuando lo ven - e inclusive cuando se práctica -, a menos que se presente bajo las formas históricas más crueles que además reconocen mejor cuando las practican los extremistas de derechas. Lo que no comprenden son los temas. Si dos académicos norteamericanos hablan de una omnipresente influencia judía en los entresijos del poder y utilizan fuentes ridículas, al mismo tiempo pueden proclamar su inocencia con respecto a posibles acusaciones de antisemitismo. Si un ex presidente utiliza temas con un sabor tradicionalmente antisemita, pero sólo cambia el objetivo, de "judíos a israelíes", al igual que otros utilizan la palabra "sionista" en lugar de "judío", se declaran sorprendidos o desconcertados cuando alguien les reprueba por su utilización de todos esos viejos estereotipos.

Con respecto al estilo de Carr, éste se manifiesta de dos maneras. El más obvio es la simple sustitución de la palabra "Israel" o "sionista" por “judíos”, lo que no representa solamente que está siendo crítico con Israel, sino que lo hace de una manera que refleja de alguna forma las viejas categorías del antisemitismo: la búsqueda del dominio del mundo; su enorme poder detrás de la bambolinas de los gobiernos en ciertos países, que así obran en contra de sus propios intereses nacionales; su dominio de los medios de comunicación; su maldad que reside en su naturaleza o en sus malas intenciones; el asesinato de niños para robarles sus órganos (en lugar de la sangre, el motivo tradicional durante la Edad Media); su supuesto odio a los no judíos, cuyas vidas consideran muy baratas; y así sucesivamente y sucesivamente...

En segundo lugar, más allá de todos estos detalles, se considera que los judíos (o israelíes o sionistas) llevan a cabo una extraña forma de vida en la que las reglas habituales no se aplican. Simplemente, ellos no necesitan (ni utilizan) el mismo nivel de evidencias, el mismo estándar sobre lo que está bien o mal, el mismo nivel de equilibrio cuando se trata de ese grupo o pueblo.

Estos son los tipos de transferencias que vemos aún en acontecimientos contemporáneos, como la difusión de las historias sobre el robo de órganos, las teorías de la conspiración de Walt-Mearsheimer o las obras completas de Jimmy Carter, el informe Goldstone, etcétera... No tratan ni examinan a Israel, o a los sionistas o a los judíos, como realmente son, sino tal como existen en la imaginación de quienes realizan dichas representaciones.

Por supuesto, actualmente somos conscientes, hiperconscientes de hecho, de cómo esos prejuicios se han aplicado a otros grupos, algo que está a punto de ser prohibido en la actualidad. Pero los judíos, en gran parte, son un pueblo o grupo minoritario dentro del mundo occidental que reverencia al "Otro", y al que no se le aplican las categorias de lo políticamente correcto y de lo multicultural.

¿Pero acaso no tenemos ya bastante con ese pueblo judío? ¿Y qué hay de Goldstone y de esos otros judíos que difaman a Israel, y de la gran mayoría de los judíos del mundo que apoyan a Israel? Simple, volver atrás y leer lo que escribió Wolfe.

A las pocas horas de haber escrito este artículo, el periodista británico Gordon Thomas redactó su opinión sobre el supuesto asesinato de un líder terrorista de Hamas en Dubai por parte de Israel, y sostenía que se podía confiar en que los judíos de cualquier parte del mundo podrían haber participado en un asesinato de este tipo:
"... el papel de la [colaboradores] es un ejemplo notable de la cohesión de la comunidad judía a nivel mundial. En términos prácticos, un 'sayan' que dirige una agencia de alquiler de coches proporcionará a un 'kidon' un vehículo sobre la base de no hacer preguntas. Otro 'sayan', un agente inmobiliario esta vez, proporcionará un piso para la vigilancia. Un 'sayan' director de banco, proporcionará los fondos a cualquier hora del día o de la noche, y un 'sayan' médico le dará asistencia médica".
En otras palabras, todos los judíos son potenciales colaboradores en el asesinato de personas cada vez que Israel se lo solicita. Wuaaauw. Y yo no apostaría a que una sola persona dentro de los círculos intelectuales del Reino Unido pueda entender que esa suposición sea algo objetable. (Por cierto, ¿cuántos judíos alquilan coches y son agentes inmobiliarios en Dubai?).

Gordon Thomas sigue siendo considerado como un experto creíble sobre el tema (Israel y Mossad), a pesar de que anteriormente publicó que el Mossad había matado a la Princesa Diana y al magnate de la prensa Robert Maxwell. Tal es la experiencia existente en el mundo de hoy. Una omnipotente organización clandestina judía que opera detrás del telón matando a todos aquellos que no le gustan. !! Ahora, por fin, hay una temática antisemita respetable !!

De hecho, ideas similares aparecen en la Carta de Hamas:
"Con el dinero que han obtenido del control de los medios del mundo: las agencias de noticias, la prensa, editoriales, servicios de radiodifusión, etcétera. Con ese dinero han desencadenado revoluciones en varios países alrededor del mundo para servir a sus intereses y cosechar ganancias. Están detrás de la Revolución Francesa y de la Revolución Comunista... Con ese dinero han formado organizaciones secretas en todo el mundo..."

Posdata 1: Dos de los retratos de personalidades de Wolfe son Angélica Balabanoff, la primera secretaria de la Internacional Comunista, y Rosa Luxemburgo, esa enemiga virulenta del nacionalismo que lideró una revuelta comunista en Alemania y fue asesinada tras su fracaso. Esto es lo que escribe de Balabanoff:
"Su madre estaba decidida a convertirla en una dama. Aprendió varios idiomas y tuvo varias institutrices, pero en ningún caso tuvo algún tipo de formación religiosa o cultural judía". Acerca de Luxemburgo, Wolf señala: "había roto el círculo de la cultura del ghetto y de la religión... Ese fondo posibilitó que la joven accediera fácilmente al internacionalismo [Comunista]".

Precisamente, he contemplado ese mismo patrón en el trasfondo de un Karl Radek, otro dirigente comunista soviético, y en muchos otros de épocas más recientes. Después de haber prescindido de todo lo judío que existía en sus propias vidas, ellos han contemplado al "hecho judío" como un obstáculo reaccionario. Para ellos el destino de los judíos es desaparecer por completo o, como máximo, tener como misión propiciar desinteresadamente la revolución, sin ningún interés legítimo en su propia comunidad.

Como Wolfe ha comprendido, tanto su ideología como su afán egoísta de autopromocionar (y no de "auto-odio", un mito aún importante) sus intereses, han promovido que "su propio origen judío les haya vuelto cada más hostiles, y no menos, a los judíos religiosos y a los no comunistas [cuyo equivalente contemporáneo sería los propios israelíes o los medios judíos pro-Israel]".
Posdata 2: Los que entienden la historia judía podrían comprender que resulta divertido para mí mencionar otro "regalo" que he encontrado en Wolfe. Al referirse a los dirigentes soviéticos de origen judío, el manuscrito (el "diario") los llama por sus patronímicos (el nombre del padre). Por ejemplo, el nombre original de Trotsky era Lev Davidovich Bronstein, lo que significaba que su padre se llamaba David Bronstein. De acuerdo con el uso judío, se le llamaría: Lev, o bien Lev Davidovich, o Lev Davidovich Bronstein, o Bronstein. Pero en el manuscrito se le llama Davidovich. Litvinov nunca cometería un error tan ridículo.

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Friday, September 23, 2011

La estatalidad (palestina) forma parte de un plan por etapas - Dror Eydar – Israel Hayom



Los días de Oslo están de vuelta, pero a la inversa. Ahora, como entonces, unos medios de comunicación terriblemente unilaterales imponen su visión del mundo político a toda una población. Han pasado dieciocho años, sin embargo, y nada ha cambiado para los comentaristas atrapados por el mantra de que si se hubiéramos presentado solamente una iniciativa diplomática todo podría haber sido diferente: Israel no estaría tan aislada (no lo está), Turquía no se habría vuelto loca, Egipto no sería hostil y Europa y los EEUU no nos criticarían. Incluso su majestad, Mr. Thomas Friedman, nos sonreiría desde las alturas de su erudición.

Han pasado 18 años y no hemos cambiado el canal. Todas las iniciativas diplomáticas han acabado empeorando nuestra posición diplomática y de seguridad, sin embargo, seguimos hablando de una "iniciativa" y de un "proceso diplomático". Esto es un encubrimiento de unas palabras sin sentido que sólo han conseguido llevar a Israel hasta los bordes, de los cuales el actual gobierno está tratando de salvarnos. Los medios de comunicación convertidos en una suerte de Pravda no se prestan a un debate en profundidad sobre el peligro representado por los Acuerdos de Oslo. En la mayoría su tarea consiste en denunciar a aquellos que se oponen a dichos acuerdos tildándolos de belicistas, y continuar con el lavado de cerebro masivo de la opinión pública presentando una visión demente de un "Nuevo Oriente Medio".

¿De qué estoy hablando? Vamos a retroceder seis años, a los días anteriores a la desconexión. Piensen ahora en todos esos expertos de medio pelo que ciegamente apoyaron la separación. ¿Hubo alguna vez una "iniciativa diplomática" más ambiciosa que la propia desconexión? Retirada, desarraigo de asentamientos, riesgo de una división interna, dando una oportunidad a la Autoridad Palestina de demostrar su capacidad para establecer un Estado independiente como entidad. No pasó nada. Nada de nada.

Y ahora vienes Thomas Friedman, quien se cotiza en la Radio del Ejército como “alguien que teme por el futuro de Israel” ante la ausencia de una visión diplomática. La Santísima Trinidad nos ha caído encima: la estación de la Radio del Ejército de Tel Aviv cita al New York Times que cita a su vez al Ha'aretz. ¿Con qué profundas ideas nos honró Thomas Friedman el año pasado? Hace sólo unos meses escribió una especie de vergonzosas tarjetas postales llenas de entusiasmo por la “revolución Facebook” que acontecía en la plaza Tahrir, una revolución que no tenía nada que ver con la Hermandad Musulmana, y donde de paso se criticaba a Israel por su “miope oposición” a la primavera árabe con el pretexto de que “podría contener peligros imprevistos”. Lo cual terminó siendo verdad, Mr Friedman.

Volvamos a los primeros principios, sobre todo para aquellos que están dispuestos a escuchar. El gobierno israelí ha cruzado el Rubicón con respecto a sus intenciones: dos Estados para dos pueblos (y sí, uno de ellos es el pueblo judío) y la construcción de asentamientos congelada durante 10 meses en Judea, Samaria y Jerusalén, así como su disposición a negociar.

Los palestinos ni siquiera han pestañeado como respuesta. Ellos no están interesados en este momento porque unas negociaciones podrían significar el fin del conflicto y el reconocimiento del derecho del pueblo judío a una parte de su patria histórica. Desde su punto de vista, esto niega su razón de ser colectiva, que es destruir el Estado judío y expulsar a los judíos de esta parte de la región. De lo contrario, ya habrían aceptado hace mucho tiempo las diversas propuestas históricas de compromiso, desde mayo de 1947 hasta la de Olmert en 2008.

Este 23 de septiembre marca una etapa más en el plan para destruir a Israel por etapas de los palestinos, ese que los periodistas israelíes nos han enseñado a desdeñar. Cualquier persona que deje de lado el filtro de estos irresponsables medios de comunicación podrá aprender de sus intenciones de buena tinta. Los medios de comunicación israelíes, la mayoría de los cuales apoya alarmante a los palestinos y se opone abiertamente al actual gobierno israelí, una vez más eluden su deber. Estoy seguro de que el público israelí de hoy en día es mucho más sobrio y serio que la mayoría de los comentaristas, periodistas y grupo de fanfarrones que han propiciado que llegue hasta nuestra misma puerta una realidad diplomática imposible.
Lo más importante que tenemos que recordar es no tener miedo.

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¿Es el judaísmo una religión o una cultura? - Leora Batnitzky - The Jewish Week



Como cualquier judío sabe, tratar de definir lo que significa ser judío es bastante difícil, si no imposible. Sin embargo, todavía estamos empeñados en ello: en las últimas dos décadas, el número de judíos americanos que se definen como seculares casi se ha duplicado. Mientras tanto, en Israel, un país fundado sobre las nociones seculares y nacionalistas del judaísmo, la población religiosa se ha incrementado drásticamente. El 58% de los judíos de Israel se consideran actualmente ya sea tradicionalista o religioso, mientras que sólo el 42% dice ser secular.

Pero todas estas autodefiniciones no transmiten lo que el judaísmo es en realidad. Sus aspectos religiosos ya no pueden ser fácilmente separables de su dimensión cultural o nacional, ni a su vez las nociones de judaísmo secular pueden divorciarse de sus orígenes religiosos. Sin embargo, un supuesto habitual hoy en día es que el judaísmo comenzó como una religión y que sólo poco a poco se fue convirtiendo en algo más amplio. Sin embargo, ese supuesto está completamente equivocado.

Esa idea fue sacada a la luz pública por el best-seller internacional "La invención del pueblo judío", del historiador israelí, y antisionista, Shlomo Sand, el cual sostenía que la idea del pueblo judío fue una invención moderna al servicio de la causa sionista. O como Tom Segev resumió sucintamente el argumento de Sand: "Nunca hubo un pueblo judío, sólo una religión judía".

Lo extraño es que fue exactamente al revés: la idea de que el judaísmo es una religión es una invención netamente moderna. Antes de la modernidad judía – más claramente definida como la adquisición de los derechos de ciudadanía para los judíos, un largo proceso que comenzó en Europa en los finales del siglo XVIII -, el judaísmo no era exclusivamente una religión, ni simplemente una cuestión de cultura o nacionalidad. Al contrario, el judaísmo y la judeidad eran todo esto a la vez: religión, cultura y nacionalidad.

El marco básico de la vida judía organizada en la época medieval e inicios de la época moderna fue la comunidad judía local. Mientras que la existencia de una comunidad judía dependía de los caprichos de los demás (por lo general, de la nobleza o la realeza), las comunidades judías pre-modernas fueron las únicas que disfrutaron de una enorme cantidad de autonomía política.

Cada comunidad tenía su propio conjunto de reglamentos o estatutos administrados por legos que, entre otras cosas, elegían al rabino de la comunidad. Los rabinos a su vez, tenían jurisdicción sobre la ley ritual y también daban su crédito a las leyes de la comunidad en su conjunto.

Cada comunidad también tenía sus propios tribunales, a la vez que gestionaba sus propios sistemas y servicios educativos, de salud, económicos y sociales. De manera independiente a los gobernantes del lugar, se dotó a la comunidad judía local de la responsabilidad de mantener la ley y el orden dentro de su ámbito, además del derecho a castigar a sus miembros en una variedad de maneras, incluyendo fuertes multas, encarcelamiento y castigos corporales.

Por todas estas razones, simplemente no resultaba posible en ese contexto pre-moderno concebir la religión judía, la nacionalidad, y lo que ahora llamamos la cultura, como algo distintivo entre sí. La vida religiosa de un judío estaba definida, aunque no limitada, por la ley judía, pero simultáneamente ésta tenía una naturaleza religiosa, política y cultural.

No fue sino hasta la época moderna que esa comunidad judía corporativa fue disuelta, y con ella la entidad política se desplazó hacia el judío como individuo, dándole la libertad de definir su identidad por sí mismo.

Entonces, ¿de dónde procede la idea de que el judaísmo era solamente una religión? Pues de Moses Mendelssohn.

El filósofo judío alemán, nacido en 1729, inventó esencialmente dicha idea. Conocido como el "Sócrates alemán", Mendelssohn prosperó en los círculos de la Ilustración alemana y judía. Sin embargo, y a pesar de su fama, Mendelssohn, como todos los otros judíos, no tenía derechos civiles.

Cuando fue cuestionado públicamente para que explicara por qué los judíos no debían convertirse al cristianismo, argumentó que el judaísmo era totalmente compatible con los valores de la Ilustración alemana. Pero a su vez, hizo hincapié en los componentes religiosos del judaísmo en lo referente a su estructura corporativa, dando así nacimiento a la idea de que el judaísmo era solamente una religión.

Además, se opuso vehementemente a la idea de que la comunidad judía debía mantener su autonomía en materia de derecho civil, haciendo hincapié en que los judíos debían recibir los derechos civiles como individuos, y no como una entidad corporativa. Y especialmente rechazó la demanda de la comunidad judía, aún mantenida en su día, de su derecho a excomulgar.

No es de extrañar pues que un siglo después de que Mendelssohn hubiera alcanzado la cúspide de su fama, y después de que a los judíos se les hubiera concedido algunos derechos civiles, aunque no todos, el rabino Abraham Geiger, el padre fundador del movimiento del judaísmo de la Reforma, pudiera afirmar lo que denominó el elemento "religioso-universal" del judaísmo. A pesar de que reaccionaba en contra de la insistencia de Mendelssohn de que los judíos mantuvieran sus prácticas religiosas, el rabino Geiger argumentó que el judaísmo consistía solamente en "logros espirituales" porque "es gracias precisamente a su independencia del estatus político a lo que el judaísmo debe su supervivencia".

Lo que quizá sorprenda es que lo que hoy llamamos "Ortodoxia" tiene una concepción de la religión judía bastante más cercana a la percepción de Mendelssohn que a las formas pre-modernas del judaísmo. A pesar de la impresión de rigidez que desprende el judaísmo ortodoxo, éste es, en resumidas cuentas, esencialmente moderno. El fundador de la ortodoxia fue Samson Raphael Hirsch, un rabino alemán del siglo XIX de lo que se llamó neo-Ortodoxia, y que hacía hincapié en la unidad “de la perspectiva religiosa" - y no de la vida política - y su vinculación con la “vida judía comunitaria a través del tiempo”.

El rabino Hirsch nunca negó que los judíos no ortodoxos fueran judíos, pero se separó de sus predecesores rabínicos en su distinción entre “ser judío” y ser un "judío genuino" que pertenecía a lo que él llamó "la verdadera congregación judía". Por esta razón, el rabino Hirsch, a pesar de su vehemente crítica del judaísmo liberal, hace del judaísmo una especie de Cristiandad más de su tiempo, tal como lo hizo el judaísmo de la Reforma.

La idea de que el judaísmo fuera una identidad secular y/o cultural nació más hacia el Este, y a finales del siglo XIX. Las ideas de Hirsch y Geiger sobre el judaísmo como una religión no tenían mucho sentido en la Europa del Este, donde los judíos, en su mayor parte, aún no poseían derechos individuales. El sionista cultural Ahad Haam, nacido en 1856 en Kiev, rechazó la idea de que el judaísmo fuera una religión, argumentando que los judíos habían intentado eliminar su identidad comunitaria a cambio de las falsas promesas de una plena igualdad en un Estado moderno.

Como él mismo dijo en un conocido ensayo titulado con acierto, "La esclavitud en la libertad": "¿Acaso envidio a esos hermanos judíos a causa de su emancipación? Yo les respondo con absoluta verdad y sinceridad: ¡No! Mil veces no... Al menos tengo a bien no haber vendido mi alma por la emancipación...". En su lugar, Ahad Haam creía que los judíos debían revivir su propia patria en Palestina, y fundarla sobre la base de una rica y creativa cultura hebrea.

Sin embargo, mientras Ajad Haam hoy en día es a menudo considerado como un "laico", no se puede negar que, paradójicamente, entendía la religión y la teología como el elemento vital de lo que él consideraba como el futuro de la cultura hebrea. Dicho de otra manera, la noción de la cultura judía, o del laicismo judío, se basaba en fuentes religiosas. Particularmente revelador es cómo Ajad Haam se inspiró en los profetas hebreos, afirmando que el imperativo ético era el verdadero significado de la profecía y la incomparable contribución del judaísmo a toda la humanidad.

Sin embargo, su contemporáneo más joven, Michah Josef Berdichevsky, llevó aún más allá las cosas planteando un reto fundamental para el secularismo judío. “Sin Dios”, se pregunta, “¿de dónde procede ese imperativo ético que surge? Y si no procede de Dios, entonces ¿quién tiene la autoridad para definir los parámetros de una cultura cuando la única fuente de las tradiciones en las que se basa ha sido socavada?”. De este modo, podemos observar como la categoría de la cultura judía, como las categorías de la nacionalidad judía y de la religión judía, no dejan de tener sus propias tensiones y contradicciones internas.

Entonces, ¿cuál es la respuesta a esta cuestión tan moderna?: ¿es el judaísmo una religión, una cultura laica o una identidad nacional? La respuesta, pienso, es nada y todo a la vez. Esta respuesta quizás no sea del toda satisfactoria, pero las preguntas complejas rara vez permiten una respuesta simple. La verdad, como se suele decir, a menudo es incómoda.

The Jewish Week

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Thursday, September 22, 2011

Yo prefiero vivir entre judíos – Eric H. Yoffie - JPost



Tengo un amigo que es uno de los líderes de una organización sionista derechista. Mientras colaboraba con él en la oposición a la resolución de la ONU sobre un Estado palestino, él me preguntó por qué mi compromiso con una solución de dos Estados era tan apasionado.

Mi respuesta: He luchado por Israel durante toda mi vida. Tal vez algún día decida irme a vivir allí. Y cuando eso suceda, quiero que mi vida se desarrolle entre judíos. No totalmente, pero sí principalmente.

Su respuesta: ¿Cómo puedes decir eso?

Mi respuesta: Ze'ev Maghen, en su libro “John Lennon y los judíos”, habla de "amor preferencial". De eso es lo que estamos hablando aquí. Me preocupo por la humanidad, pero amo a mi propio grupo un poco más. Me siento más cómodo con ellos. Me preocupo más por ellos, al igual que me preocupo más por mi familia que por otras familias. Sin una solución de dos Estados Israel ya no será más el Estado de mi grupo, sino que será un Estado bi-nacional sin una clara identidad judía. Y ese no es el tipo de lugar en el que yo, o la mayoría de los judíos de Israel, desearía vivir.

Su respuesta: ¿Estás diciendo que no quieren demasiados árabes en el Estado judío?

Mi respuesta: Sí, eso es exactamente lo que estoy diciendo.

Su respuesta: ¿Qué dicen de esto tus amigos árabes?

Mi respuesta: Yo les digo que así como yo quiero que el Estado judío se organice en torno a mi grupo, supongo que desean un Estado palestino que se organice en torno a su grupo. Muy bien. Que así sea. En el Oriente Medio hay pocos indicios de que otro tipo de arreglos puedan funcionar.

Su respuesta: Eres un intolerante. Nosotros, los derechistas, estamos perfectamente preparados para vivir con los árabes.

Mi respuesta: En primer lugar, yo no me disculpo por mis puntos de vista porque yo no me disculpo por mi asunción del sionismo. El sionismo surgió para crear un Estado en el que una experiencia totalmente judía fuera posible, un lugar donde el judaísmo perteneciera al dominio público y el hebreo fuera el idioma de la vida cotidiana. Esto requiere una gran mayoría judía.

En segundo lugar, yo no le creo. Usted dice que está preparado para vivir con los árabes, sin embargo, muchas de las conductas de los colonos de derecha - las personas que usted llama sus aliados – sugieren lo contrario. Vivir con los árabes no significa solamente estar cerca de los árabes, después de todo reconozco que Israel tiene, y tendrá siempre, una minoría árabe, pero se trata de vivir con ellos en igualdad de condiciones. Y su movimiento no ha luchado por la igualdad de derechos de los árabes israelíes, al menos como yo lo hago, así como por los de los árabes de Cisjordania. A fin de cuentas, todo lo que ustedes han apoyado en los últimos años indica que desean que ellos permanezcan sin Estado, sin derechos, y subordinados a los judíos.

Su respuesta: Usted está cambiando de tema. Lo repito: eres un intolerante.

Mi respuesta: Lo repito, el sionismo consiste en crear una nación de judíos que vivan en un marco democrático y donde la vida judía pueda prosperar. Los movimientos que no desean eso deberían dejar de llamarse a sí mismos sionistas.

Después volvimos a nuestra labor de oposición a la resolución de la ONU. Lo hice por miedo a que no ayudará a la creación de un Estado palestino, y él sospecho que lo hacía por su temor a ayudar en ello.

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Wednesday, September 21, 2011

Nada de disculpas: Israel no tiene la culpa de su creciente aislamiento - Yossi Klein Halevi - TNR



Ahora que se va a proceder a votar en la ONU el reconocimiento de un Estado palestino, y que antiguos aliados en la región del Estado judío como Turquía y Egipto se han vuelto abiertamente hostiles, gran parte de la comunidad internacional está culpando a Israel de su propio aislamiento.

Si tan solo Israel hubiera pedido disculpas a Turquía por haber matado a nueve de sus “pacíficos” activistas nacionales que viajaban en la flotilla hacia Gaza el año pasado, prosigue ese argumento, el primer ministro Recep Tayyip Erdogan no estaría ahora amenazando con enviar buques de guerra frente a las costas israelíes. Si Israel se hubiera disculpado ante Egipto por la muerte accidental de seis de sus soldados cuando helicópteros israelíes entraron en territorio egipcio persiguiendo a terroristas, una multitud en Egipto no habría saqueado la embajada israelí en El Cairo tras negarse los líderes egipcios a responder a las llamadas desesperadas de los líderes israelíes. Y solamente con que Israel hubiera detenido la construcción en los asentamientos y ofrecido a los palestinos una solución justa, ahora no estaría ante el intento de propiciar una solución impuesta por la ONU en vez de un proceso de negociación.

Esta convergencia en las culpas se produce en un momento de vulnerabilidad espiritual para los judíos. Esta es, después de todo, nuestra temporada de contrición. Como nos acercamos a Rosh Hashaná, se intensifica el proceso de autoexamen. Y como la tradición judía pone de relieve, la base de la penitencia es disculparse. Antes de buscar el perdón de Dios, hemos de buscar el perdón de aquellos a quienes hemos ofendido o herido, incluso sin saberlo.

Sin embargo, y ante la atmósfera actual, los judíos harían bien resistiendo la tentación de echarse la culpa. Las disculpas tienen la intención o el objetivo de curar o sanar. Sin embargo, los que exigen las disculpas de Israel no están buscando la reconciliación, al contrario, tratan de tipificar como delito al propio Estado judío y tratan de anular su derecho a defenderse.

Si disculpas son necesarias, deben basarse en los datos verdaderos. Erdogan comenzó a desmantelar la alianza turco-israelí mucho antes del incidente de la flotilla, al que luego tomó como pretexto para romper los lazos con Israel. Su objetivo no es restaurar las relaciones turco-israelíes, sino reforzar su imagen en el mundo musulmán como el líder que ha humillado a Israel. Sin embargo, imbuidos del espíritu de penitencia propio de este tiempo, Israel podría ofrecer a Erdogan la siguiente solución: le pedimos disculpas por la pérdida de vidas, y usted se disculpa por fomentar que los yihadistas turcos traten de violar el cerco legal y moral de Israel contra el régimen terrorista en Gaza.

Lo mismo sucede con Egipto, Israel se disculpa por la muerte accidental de soldados egipcios, aunque aún no está claro si fueron muertos por fuego israelí o por un suicida palestino, mientras que Egipto se disculpa por la atmósfera de odio instigada por el gobierno contra Israel, como por ejemplo una de las últimas portadas de una de las revistas más importantes (y gubernamental) de Egipto, que retrata a Netanyahu vestido de Hitler.

La cuestión palestina, por supuesto, es mucho más complicada. Israel, el mundo árabe y los líderes palestinos comparten juntos la culpa por la tragedia palestina. Bajo el hecho de las circunstancias- en una atmósfera de mutua penitencia -, Israel se disculparía por su papel en el desplazamiento y la ocupación de los palestinos. Y los palestinos se disculparían por su papel en el fomento del rechazo dentro del mundo árabe al regreso a casa del pueblo judío, fomentando también la renovación del antisemitismo a una escala global. Y luego cada parte perdonaría a la otra por haber estado tan atrapada en su propio trauma que no pudo reconocer el trauma de la otra.

Pero Israel no es el culpable de la falta de paz.

Quiero ver a mi gobierno declarar una congelación de los asentamientos, transmitir el mensaje a los palestinos y al mundo árabe que no tiene interés en mantener la ocupación, aparte de las obvias necesidades de seguridad, y que el pueblo judío no volvió a casa para negar a otro pueblo su propio sentido de hogar.

Sin embargo, una congelación de los asentamientos, sin embargo esencial para nuestra propia integridad, no ha llevado de vuelta a los palestinos a la mesa de negociaciones. Los diez meses de congelación de los asentamientos por parte de Netanyahu no tenían precedentes, y esa es la expresión utilizada por la secretaria de Estado Hillary Clinton. Sin embargo, la Autoridad Palestina continuó boicoteando las conversaciones.

¿Podría ofrecer Netanyahu a los palestinos un estado a lo largo del equivalente a las fronteras de 1967? Mi opinión es que sí, pero a cambio de la aceptación palestina de un Estado judío y del abandono de la demanda palestina de un retorno de los refugiados a Israel. Y me gustaría que explícitamente lo ofreciera, incluso si eso significaba arriesgar su coalición.

Pero en verdad, la cuestión sobre lo que Netanyahu podría hacer resulta irrelevante. Ya se les ofreció el equivalente a las fronteras de 1967 por parte de los ex primeros ministros de Israel, Ehud Barak y Ehud Olmert. Sin embargo, los dirigentes palestinos rechazaron sus ofertas porque se negaron a renunciar al "sagrado" derecho de retorno, tal como el presidente de la AP Mahmoud Abbas lo denomina. Lo que traducido significa el “derecho sagrado” a destruir el Estado judío a través de su subversión demográfica. El gobierno de Netanyahu no es la causa de la ruptura del proceso de paz, sino su resultado.

La tentación existente en los judíos de autorecriminarse está profundamente arraigada en la psicología sionista. El sionismo, después de todo, fue una revuelta contra el fatalismo judío. Si la situación de los judíos era insostenible, entonces parece claro que la culpa la tenía la falta de iniciativa judía. “Si ustedes lo quieren”, dijo el fundador sionista Teodoro Herzl, “no será un sueño”.

Derechistas e izquierdistas israelíes están de acuerdo, en efecto, en que Israel puede determinar unilateralmente su propia realidad, independientemente de las circunstancias externas. Si Israel carece de seguridad, se insiste desde la derecha, eso es porque no hemos proyectado la suficiente energía y capacidad de disuasión. Y si Israel no tiene paz, se insiste desde la izquierda, se debe a que no hemos sido lo suficientemente generosos en nuestras concesiones.

Derecha e izquierda, por lo tanto, eluden implícitamente la responsabilidad de los árabes como un factor independiente, con su propia voluntad y su propia agenda. Pero ¿qué pasaría si el mundo árabe no acepta la legitimidad de Israel? ¿Qué pasaría si el Oriente Medio está experimentando unas transformaciones que tienen poco o nada que ver con lo que quiere Israel?

Este Rosh Hashaná voy a pedir perdón por mis pecados y por los pecados colectivos de Israel, como requiere la liturgia. Pero me negaré a disculparme políticamente para que dichas disculpas no puedan manipularse en mi contra. No hay ninguna obligación religiosa de colaborar en mi propia demonización.

No voy a buscar el perdón de aquellos que niegan mi derecho a existir.

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Antes e inmediatamente después de la aprobación de la ONU

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Tuesday, September 20, 2011

Al final va a ser cierto que lo de la reelección anda mal

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Monday, September 19, 2011

Análisis muy acertado: El septiembre palestino es un desastre palestino-israelí – Ari Shavit – Haaretz



La imagen se está aclarando. La primavera árabe es un desastre árabe. En los próximos años no habrá democracia en Egipto. La elección en Egipto será o bien el caos o bien la dictadura islámica o la dictadura militar. En los próximos años no habrá democracia en Siria. La elección de Siria será o bien un baño de sangre o bien una dictadura alauita o una dictadura sunita. En los próximos años tampoco habrá democracia en Jordania. La elección en Jordania será o bien unos hachemitas debilitados o bien los Hermanos Musulmanes o los palestinos. En los próximos años no habrá democracia en Libia. Allí la opción será o bien la desintegración y la anarquía o bien un despotismo renovado. Sólo tal vez en Túnez un verdadero cambio para mejor pueda producirse.

Pero el resultado final de la primavera árabe es que la vida de cientos de millones de árabes va a ser peor. Más pobreza, más delincuencia, más miedo en las calles, más opresión de las mujeres, más persecución de las minorías, más odio a Occidente. Monarquías, como Arabia Saudita, que han frustrado la primavera árabe en su ámbito, se están convirtiendo en los “estados responsables”. En contraste, las repúblicas que sucumbieron a la primavera árabe se están convirtiendo, una tras otra, en “estados fallidos”, contaminados de fanatismo, de propagación de la miseria y de creación de una inestabilidad sin precedentes.

La imagen se está aclarando. El septiembre de los palestinos es un desastre palestino-israelí. El septiembre de los palestinos fue concebido por dos hombres de Estado europeos: Bernard Kouchner y Javier Solana [N.P.: Sencillamente, era de temer y de preveer. Los dadores de lecciones jugando con fuego ajeno, lo que más les gusta]. Esos dos políticos ingenuos pensaron que si se otorgaba el patrocinio internacional para que los palestinos pudieran constituirse en un Estado, según el plan del primer ministro Salam Fayyad, se forzaría a Israel a llegar a un acuerdo [N.P.: juraría que en contra de sus intereses] sobre el estatuto definitivo. Pero los israelíes no cedieron a la presión y los palestinos se enamoraron del plan.

El tren ya ha dejado la estación. Ahora, cuando todo el mundo entiende que el tren está corriendo hacia el abismo, nadie puede detenerlo. El 20 de septiembre comenzará el debate en la Asamblea General. A principios de octubre, la Asamblea pueda adoptar una resolución destructiva. Es de suponer que Israel tomará medidas unilaterales y se producirán represalias palestinas que tendrán como destino La Haya.

Al mismo tiempo, comenzarán probablemente masivas manifestaciones no violentas en la Ribera Occidental. Ni Benjamin Netanyahu, ni Mahmud Abbas, quieren violencia. Pero el fracaso de estos dos hombres en la gestión del conflicto provocará la violencia. Basta con que uno de los manifestantes muera, basta con que una célula terrorista judía lleve a cabo un asesinato. El aire de otoño se llena de emanaciones de gases y una chispa será capaz de encenderlas.

Israel y la paz están a punto de sufrir un golpe diplomático histórico. Pero el golpe de un efecto tangible e inmediato será la creación de una situación incontrolable de enfrentamientos en Cisjordania.

La imagen se está aclarando. La combinación de la primavera árabe con el septiembre palestino podría crear una tormenta perfecta. Sobre todo desde que la gran revolución árabe no ofrece una esperanza real y despierta la ira y el odio. La primera ola de rabia y odio se centró en Hosni Mubarak, Muammar Gadafi y Bashar Assad. La segunda oleada puede centrarse en Israel. Cara a esa oleada, los débiles y transitorios líderes árabes tendrán dificultades para contenerla.

Por lo tanto, si los palestinos mueren a las puertas de Jerusalén, en El Cairo, Ammán y Estambul se desatará la furia y la tormenta.

Si algún grupo encargado de la seguridad en algunos asentamientos abre fuego contra los palestinos que se dirigen sin detenerse hacia ellos, el Oriente Medio temblará. Para esta nueva situación histórica creada no hay amortiguadores, no hay una estabilización de las fuerzas. Cada incidente aislado podría convertirse de inmediato en un incidente estratégico. La tranquilidad penderá de un hilo.

Ante la claridad de esta imagen, más pesimistas somos. Lo que nos vuelve especialmente más pesimistas es el inexplicable comportamiento del gobierno de Israel. El gobierno no está poniendo en marcha una iniciativa política que modere la hostilidad árabe, en Palestina y en Turquía. El gobierno no está tendiendo la mano a las naciones árabes y a las masas árabes. El gobierno está degenerando su alianza con Occidente y quemando los puentes hacia el mundo árabe. Se insiste en una posición de Israel que incrementa la probabilidad de que nos veamos afectados por la tormenta.

El gobierno de Netanyahu no generó la primavera árabe. El gobierno de Netanyahu no inició el septiembre palestino. Pero el gobierno de Netanyahu no ha hecho nada para prevenir lo que puede ocurrir cuando la primavera árabe y el septiembre palestino confluyan. En lugar de reforzar el hogar nacional judío en previsión del huracán que se aproxima, el gobierno de Netanyahu socava penosamente sus cimientos.

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