Tuesday, November 01, 2011

Un tonto del pueblo muy tonto, muy tonto, o un tonto del pueblo al aparato







Una de las lacras de la sociedad actual es que el papel de los intelectuales como opinadores y "guías" de la opinión pública, antes representado por lo general por gente fundamentalmente letrada (y que también se equivocó gravemente en el pasado apoyando en gran medida los diversos totalitarismos), es desempeñado actualmente por todas esas artes que dependen en gran medida del medio visual (cada vez más opuesto a la cultura letrada) y de la visibilidad, y con ello me refiero a las más masificadas y mediáticas (los pintores, generalmente muy sensatos, suelen permanecer retirados de esta chusma).

Así pues, los "guías y/o entretenedores" de la opinión pública, la cual por otro lado parece sentirse muy a gusto desempeñando un papel pasivo - pero a la vez ansioso e inagotable - y mostrando sus amplias tragaderas, lo desempeñan a la perfección las llamadas artes visuales, escénicas o de entretenimiento, sobre todo aquellas que son las mas populares o mediáticas y a la vez tienen mayores pretensiones (como la vanidad personal ya está implícita, se trata de obtener las "recompensas" y el "prestigio" que antaño confería una actividad intelectual consecuente). Hablamos pues de actores, cantantes y de todas esas "celebridades culturales" por salir precisamente en los medios, y en general todo aquel que tenga que ver con la "actuación" como medio de vida, éxito y permanencia, y que suelen practicarla en todas las circunstancias ya que conforma su ethos vital.

Estos son los personajes que hoy en día se atreven - y atención, son requeridos expresamente para ello - a hablar y opinar de casi todo, demostrando casi habitualmente sus amplias carencias y que, fundamentalmente, no tienen nada importante ni razonado que decir (y también es lo que se persigue expresamente). El aspecto venal de sus ideas, refritos de opiniones comunes o populares del momento, una especie de "chuletario ético bienpensante" para el día y día, conforman su ethos. Ese carácter vano y temporal ayudan bastante, puesto que la opinión pública actual no quiere saber, solo desea que la entretengan y la diviertan, salir en definitiva de sí misma y de las propias decepciones, pero eso sí, abrazando siempre las buenas causas del momento para alimentar su buena conciencia y el alto grado de opinión que tiene sobre si misma.

No olvidemos que estamos ante una cultura que reivindica todos los derechos y ninguno de los deberes. Siempre somos inocentes y la culpa la tiene el chivo expiatorio de turno - los padres, los amigos, los profesores, el sistema, el jefe de turno, la mala suerte... -, y algunos de ellos parecen destinados a cumplir, siglo tras siglo, dicho papel.
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A Lars von Trier (Copenhague, 1956) le encanta hablar, pero odia leerse.

No resulta extraño, visto lo complicado que resulta hacer justicia por escrito a una conversación con el cineasta, de expresión tan viva como alambicada y ocasionalmente contradictoria. Bastan unos minutos para entender que salta de un tema a otro sin aviso ni transición, combinando largas digresiones con profundos silencios, sonoras carcajadas con emotivos lamentos. Este no está siendo un año fácil para él.

Tras sus desafortunadas afirmaciones sobre Hitler, que le valieron ser declarado persona non grata en el pasado Festival de Cannes e impulsaron una investigación judicial, Von Trier anunció a principios de octubre que no se expresará nunca más en público. "No poseo la habilidad de expresarme de forma inequívoca. Por tanto, he decidido abstenerme de cualquier declaración pública y entrevista", afirmó en un comunicado. Unas semanas antes de su retirada, Von Trier aceptó explicarse sobre lo sucedido en su despacho de los estudios Zentropa, situados en un antiguo campo militar en las afueras de Copenhague.

- ¿Cómo recuerda lo que sucedió en Cannes?

Me afectó más de lo que creía. Lo que dije fue estúpido, porque no tenía un objetivo concreto. No es como cuando me meto con George Bush o con [la líder ultraderechista danesa] Pia Kjærsgaard. El problema fue mi falta de claridad. En Cannes viví un momento de soledad. Antes que culparme a mí mismo, reconozco haber tenido el reflejo de culpar a los demás. Alguien me habría podido decir: "Venga, Lars, qué estás diciendo, si tú no eres un nazi". Eso me hubiera permitido clarificar lo que quería decir. Ahora lo recuerdo como si estuviera lanzando una pelota que nadie me devolvía.

- ¿Considera que se le trató de forma injusta?

No. Sólo fueron injustos los medios que utilizaron titulares como "Soy un nazi" acompañados de mi foto. La reacción de mucha gente que no me conoce fue pensar: "Qué hijo de puta". Y es natural que sea así, yo reaccionaría igual. Pero la gente que me conoce un poco sabe que no quería decir eso. La verdad es que me sentí un poco herido.

- ¿En qué sentido?

Me considero culturalmente judío. Fui educado con valores judíos [los de su padrastro, Ulf Trier, a quien consideró su padre biológico hasta que su madre le reveló lo contrario en 1989]. En mi casa contábamos chistes judíos los domingos. Mis padres no eran religiosos, sino socialistas y antisionistas, pero los valores que me transmitieron están arraigados en el judaísmo europeo. Y eso es lo que he seguido transmitiendo yo a mis hijos [se emociona]. No me importa que el esperma no procediera de un judío. Lo que importa es la manera como te educan. En ese sentido, soy tan buen judío como cualquier judío.

- ¿Le dolió entonces ser tratado de antisemita?

Ser antisemita implicaría amputarme mi propia identidad. Aunque, bien pensado, también existen muchos judíos antisemitas, de la misma manera que usted debe ser un poco antiespañol, porque seguro que hay cosas en su cultura que no le gustan nada. El judaísmo es un grupo del que es difícil ser miembro, lo que lo convierte en un club fascinante. Es como cuando no te dejan entrar en un club nocturno: te entran unas ganas inmensas de ver cómo debe ser por dentro.

- ¿Se autodefinió como nazi con ironía?

Fue una estupidez, que eclipsó lo que en realidad quería decir. Si el Holocausto significa que los israelíes tienen derecho a tratar a los palestinos como si fueran una mierda, entonces no hay justicia en este mundo y no hemos aprendido nada de lo que sucedió. Lo que está pasando en Israel me parece vergonzoso para las víctimas del Holocausto. Es como lo que sucede con los gitanos, que también fueron víctimas de la masacre. Un millón de gitanos fueron exterminados. Ellos también merecerían tener un país propio. ¿Y dónde está hoy su país? Lo único que tienen hoy es que en Europa les tratamos de la peor manera.

- No me queda claro si se arrepiente


Hasta cierto punto fue un disparate, pero mi función es la del tonto del pueblo. Reivindico la existencia de personas que digan cosas tan torpes como las que dije yo. Es bueno para la salud política que se digan cosas así. Los tabúes son malos para la salud política. Es mejor que exista la posibilidad de decir cosas que son basura que pronunciar sólo lo que se considere correcto.


El resto de la entrevista al tonto del pueblo, aquí, en el panfleto Público

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La batalla por Jerusalén -. Bambi Sheleg - Ynet



Rachel Azaria es precisamente ese tipo de mujer joven que la mayoría de los israelíes ha estado buscando desesperadamente en los últimos años: una sionista que suscribe unos moderados puntos de vista religiosos. Ella pasó a la acción, mientras que la mayoría de la gente se dedicaba a lloriquear durante largos años. Como jerusalemitana que desea seguir viviendo en la capital de Israel, formó hace algunos años un movimiento llamado "Jerusalemitanos" que se presentó al consejo local. Su movimiento, en colaboración con otro prometedor movimiento de jóvenes, "Revival", ganó dos escaños de los consejos locales. Una noticia agradable y biuena para todos.

Azaria se movilizó con todas sus fuerzas para servir la causa de una mejora del estado de la capital. Para ello se unió a la coalición establecida por el alcalde Nir Barkat y se le encomendaron dos carteras: los Consejos comunales y la primera infancia. Ella es considerada como una concejala de conciencia, muy visible, y por esa razón han existido discusiones sobre su nombramiento como teniente de alcalde en los últimos meses.

Sin embargo, la concejala tiene un poderoso grupo de enemigos. La coalición municipal establecida por Barkat no se conformó con atraer al público secular y sionista-religioso, el cual le concedió su cargo. Barkat optó también por atraer a las facciones ultra-ortodoxas, y a sus agendas, a la coalición.

Y así, cuando en las últimas vacaciones de Sukkot los residentes del barrio de Mea Shearim decidieron que el tiempo había llegado para separar a hombres y mujeres en las calles del vecindario, Azaria apeló contra esta decisión ante la Corte Suprema de Justicia. Sin embargo, este movimiento civil totalmente lógico, y que es asumido por todos aquellos que votaron a Barkat como alcalde de Jerusalén en las elecciones, provocó una reacción opuesta por parte del alcalde.

Barkat privó a Azaria de sus carteras argumentando que un miembro del Consejo no puede hacer una petición ante la justicia en contra de su propio ayuntamiento.

La lucha por la esfera pública en Israel en general, y por la esfera pública en Jerusalén en particular, ha cobrado auge en los últimos diez años. Esta es una batalla donde la gran mayoría de los israelíes (que también tienen muchos socios silenciosos dentro de la comunidad ultra-ortodoxa) está empujando contra la pared a esas fuerzas celosas e intransigentes que no están interesadas en llegar a ningún tipo de compromiso. Basta con mirar a esos buses segregados que se han abierto camino en muchas comunidades haredíes en todo el país, donde las mujeres se ven obligadas a sentarse en la parte posterior por supuestos motivos y reglas morales de "modestia".

Uno podría esperar que Barkat, que después de todo fue elegido por un electorado secular y sionista-religioso, lucharía por defender la agenda de su electorado, ya que gracias a ellos actualmente es el alcalde de la capital de Israel. Es inimaginable que Barkat, que fue elegido gracias a sus puntos de vista "seculares", esté aplicando en la práctica la agenda política de los haredim radicales de Jerusalén, y ello supuestamente con el fin de garantizar la calma o cualquier otra cosa de la que no es consciente el público en general.

Cuando nuestros líderes no tienen la voluntad política de luchar por los valores fundamentales de la sociedad israelí, el extremismo se hace cargo. El honor de las mujeres de Israel en general, y el de las de Jerusalén en particular, son nuestros valores. Las mujeres no deberían andar por calles separadas, ni deberían ir sentadas en la parte trasera de los autobuses, y deberían poder y deber cantar en las ceremonias militares o en cualquier otro lugar que deseen.

Las mujeres no son objetos sexuales. En primer lugar, son seres humanos. Sin embargo, debemos luchar por estos valores. Es una lástima que Barkat no se de cuenta de ello, pero aún no es demasiado tarde para cambiarlo.

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La contra-historia de Martín Buber - Yoel Schvartz - Nueva Sion



Algunos sectores intelectuales han construido una imagen del filósofo Martín Buber como el predecesor cuasi fundacional de una oposición al sionismo sustentada en la espiritualidad judeo-diaspórica. Una falacia histórica en la que subyacen mecanismos de deslegitimación del Israel contemporáneo.

Las alternativas que son descartadas por el devenir de la Historia no desaparecen, sino que permanecen en los archivos de la memoria, esperando ser rescatadas e incorporadas en una nueva narrativa del pasado que dé sentido al presente. Siguiendo a Amos Funkenstein, ese rescate puede construir una contra-historia legítima o funcionar como una herramienta de destrucción de una identidad. Algo de eso, creo, está pasando en los últimos años con la historia del Sionismo, cuya condición de movimiento preñado de antagonismos es usada como arsenal para destruir su legitimidad.

Probablemente Yoram Hazony haya sido uno de los primeros intelectuales en incorporar al filósofo Martin Buber (1878-1965) en forma póstuma a la siempre ambigua orden de los post-sionistas. Hazony es el fundador del Centro Shalem en Jerusalén, un instituto académico neo-conservador. En su libro de 2001 “El Estado Judío: la lucha por el alma de Israel”, Hazony propone una historia intelectual del Sionismo a partir de la contraposición permanente de dos corrientes de pensamiento: la corriente “estatista” iniciada por Herzl, centrada en la acción política contingente y en la creación de un Estado soberano, frente a una concepción “antiestatista” centrada en la creación de una sociedad ejemplar, social y moralmente utópica, de la que Martin Buber será un ícono ineludible. La genealogía que Hazony propone enfrenta a lo largo de todo el siglo a esa concepción estatista que se definirá por un nacionalismo político a partir de Herzl y los artífices de la Independencia de Israel como David Ben Gurion y los pioneros de Europa Oriental, contra un grupo de intelectuales oriundos de Europa Central. Estos, inspirados por la doctrina “espiritual” de Ahad Haam y por la experiencia de la Ilustración alemana se opondrán a pagar los costos morales de la independencia nacional, y propondrán en la década de 1920 la construcción de un Estado binacional judeo-arabe.

Es precisamente en los intelectuales de Brit Shalom (Martin Buber, Gershom Sholem, Arthur Rupin, Yehuda Magnes) que Hazony ve las raíces de una concepción que mina desde el propio campo la fortaleza del Sionismo al proponer un rechazo sistemático del “estatismo” y de la "autoridad" del proyecto sionista. Trazar en estos pensadores el origen del post-sionismo parece ser consecuente con la necesidad de negar legitimidad dentro de la sociedad israelí y del mundo judío de un pensamiento alternativo e impugnador de lo asumido como consenso a partir de 1967.

Historiadores como Anita Shapira y Daniel Gutwein han desestimado la tesis de Hazony. Para Shapira, Hazony parte de una concepción conspirativa de la historia que no se condice con los conflictos reales ni con las diferencias de matices ideológicos que existieron en el Sionismo, mientras que para Gutwein la concepción del “Estado Judío...” de Hazony es un ejemplo angular del proceso de “privatización de la memoria histórica” de Israel, que constituye la argumentación orgánica del desguace del Estado de bienestar al que apunta el pensamiento neo-conservador.

A pesar de esto y más allá de sus fallas como historia intelectual, la tesis de Hazony parece haber hecho eco en no pocos autores que impugnan la política del Israel contemporáneo.

A modo de ejemplo, la psicoanalista británica Jacqueline Rose, en su libro de 2005 “La Cuestión de Sión” analiza las proféticas advertencias de Buber sobre el peligro que el uso de la violencia política inherente al Estado moderno encarna para la construcción de la joven Nación. Esa violencia, dice Rose leyendo a Buber, que en un principio es volcada hacia “afuera” (la transformación por la fuerza de la mayoría árabe en minoría) está destinada a volcarse hacia “adentro”, hacia el propio cuerpo de la nación hasta el punto de hacer peligrar su subsistencia. “Hemos logrado la soberanía, el Estado y todo lo que a él concierne. ¿Pero cuál es el lugar de nuestra nación en ese Estado? ¿y adonde quedó el espíritu de nuestra nación?” escribe Buber cuando aún no se ha cumplido un año de la Independencia de Israel. Para Rose, la profecía de Buber se emparenta con el análisis militante de Edward Said (a quien dedica su libro) y se realiza paso a paso en la conducta de Israel en los territorios ocupados durante la Segunda Intifada.

De vivir en nuestros días, difícilmente Martin Buber aceptaría el corset de patriarca del post-sionismo que tanto desde la izquierda como desde la derecha le han querido endilgarle. Mucho más enriquecedora que esa taxonomía estéril, seria intentar entender su compleja relación con el sionismo. Una relación en la que se juegan su identidad, su filosofía y su paradigmático rol de guía espiritual de varias generaciones de jóvenes sionistas.

Buber se forma filosóficamente en el pensamiento neorromántico alemán, y sus primeros escritos expresan una profunda nostalgia por la “comunidad” premoderna, a la que ve como manifestación de un vínculo interhumano orgánico, no mediado por la técnica ni por el anonimato de las grandes urbes. Esto no implica aceptar las doctrinas restaurativas del pasado sino una superación de la alienación moderna por medio de la creación de un sistema social encarnado en la idea de un anarco-socialismo libertario.

Es en este contexto que Buber va a redescubrir la tradición jasídica..., en tanto que manifestación religiosa de una comunidad orgánica, unificada y solidificada por la espiritualidad y la cultura. Como él mismo escribe algunos años más tarde, lo que hace a la particularidad y la grandeza del jasidismo no es una doctrina, sino una actitud vital (Lebenshaltung) un comportamiento que, acorde con su esencia, es creador de comunidad (Gemeinedebildende)”.

Buber reformulará también la idea mesiánica en el judaísmo, en tanto esperanza de redención que superará las dicotomías del mundo en que vivimos transformando las nociones de bien y mal. En esta idea supo Buber encontrar también poderosas reverberaciones anarquistas, ya que la superación del tiempo presente implica también la superación de la lógica política e institucional que define desde el poder la realidad en un momento dado.

Esos tres elementos esenciales de la filosofía de Buber (el ideal social-comunitario, la actitud vital de la comunidad mística religiosa, y el profetismo mesiánico) son esenciales para entender su formulación del Sionismo.

En sus palabras: “El mensaje mesiánico es original en la medida que la exigencia que Dios hace sobre las naciones es para que realicen Su reino, y de esta forma, tomen parte en la redención del mundo. El mensaje se aplica especialmente a Israel y le exige que haga un comienzo ejemplar en el trabajo efectivo de la realización, que sea una nación que establezca la justicia y la verdad en sus instituciones y actividades”.

El Sionismo tiene en Buber el potencial de una realización mesiánica con significado universal. El contenido de ese significado universal es la realización de una sociedad ejemplar, en la cual los criterios de justicia y verdad sean la base de la acción política.

Buber propone que el Sionismo se diferencie de los “vulgares nacionalismos” que son a sus ojos la expresión del egoísmo colectivo, precisamente en su actitud moral y en su respeto a los derechos de los otros habitantes de la tierra de Israel. Esta es la idea que subyace en la propuesta de un Estado binacional, que Buber expresará ya en 1921, y posteriormente a través de su militancia en Brit Shalom, y a partir de 1948, en las innumerables polémicas que sostuvo con Ben Gurión, encarnación a sus ojos del principio “político” del Sionismo postherzliano.

Es probable que Buber haya previsto que la dureza de sus críticas pudiera ser convertida en argumentos por los adversarios del Sionismo. Acaso será por eso que, en lo que se considera su testamento político (en 1958), escribirá “He aceptado como Estado propio esta forma de comunidad judía que nació de la guerra: el Estado de Israel. No coincido con esos judíos que se sienten en el derecho de oponérsele, es decir de oponerse a la imagen de hecho de la independencia judía. De ahora en adelante, el precepto de servir al espíritu debe ser cumplido en este Estado y dentro de él”.

La figura de Buber puede mostrar cómo uno de los mecanismos de impugnación del Estado de Israel de hoy en día consiste en oponer su realidad concreta, transpirada y violenta a la estatura moral de un judaísmo espiritual cuya única condición de posibilidad pareciera ser la de la Diáspora. Un argumento falaz y más viejo que el Sionismo, que hoy habilita los mecanismos de deslegitimación del Israel contemporáneo.

Nueva Sión


Postdata personal:
Hay un elemento adicional muy importante. El interés y la preocupación principal y fundamental del grupo de Martin Buber en la Palestina del Mandato Británico por el destino, supervivencia y renovación espiritual del pueblo judío, su interés en definitiva por el pueblo judío.

Los que en la actualidad dicen ser sus seguidores, o inspirarse en él, dentro del ambiente post y antisionista, parten de un desinterés radical por el pueblo judío como realidad manifiesta - algunos llegan a afirmar que no existe como pueblo -, y por contra expresan un único interés por las agendas políticas y sociales universalistas e individualistas (abstracción y particularismo, reunidos sin contradicción, pretensiones universales y a la vez defensa obsesiva de los derechos individuales).

El denominado particularismo judío, la identidad particular - y nacional - judía, es negada rotundamente como opositora de ese universalismo abstracto que englobaría a todos y no debería dejar a nadie fuera (*1) - vease la recuperación para esta "buena causa" de la idea cabalística del Tikkum Olam (la reparación del mundo), eso sí, expresada no a nivel judío, sino universalista -, aunque contradictoriamente algunos de estos autodenominados seguidores de Buber abrazan el particularismo para una única cuestión: el pueblo judío no tendría derecho a su autodeterminación y soberaní

(*1) ¿también otras identidades más políticamente correctas para estos sectores, como la musulmana? Sí, puesto que el ideario musulmán de la Umma, de la comunidad religiosa y social general que abrazaría a todos, es perfectamente asimilable al nuevo ideal progresista universalista.

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De los indignados guays de Tel Aviv a los auténticos indignados del sur de Israel



Beersheba, Ashkelon, Ashdod y Sderot han sido objeto de ataques con misiles lanzados desde Gaza la noche del lunes 31 de octubre, horas después de que el ministro israelí del Comando Nacional, Matán Vilnai, declarara que la ofensiva lanzada por la Yihad Islamica había terminado. Siete misiles cruzaron la frontera el tercer día de ataques, uno de ellos dirigido hacia Beersheba fue interceptado por una batería del Iron Dome. El domingo por la noche, los alcaldes y jefes de los consejos locales de las principales ciudades isralíes del sur pusieron en duda la evaluación militar y mantuvieron cerradas sus escuelas. El bombardeo continuó, y la decisión del ejército de ubicar una batería interceptora en Rehovot, a 32 kilómetros de la Franja de Gaza, les dió la razón.

Israel está viviendo su primera crisis de confianza entre una gran parte de la población civil, hasta ahora dócil, y la jefatura de los fuerzas armadas. Estos alcaldes y jefes de los consejos locales, que representan a casi un millón de habitantes de las ciudades del sur del país - Beer Sheva, Ashkelon, Ashdod, Kiryat Gat y Gan Yavne -, anunciaron durante la noche del domingo 31 de octubre que no se creían la afirmación del ejército de que la ofensiva con misiles había terminado.

Sus escuelas permanecieron cerradas el lunes, desafiando las órdenes del Comando Nacional que había levantado las restricciones de seguridad que se impusieron el sábado, cuando ocho ciudades israelíes fueron golpeadas por decenas de misiles, causando un muerto y decenas de heridos, además de considerables daños y la interrupción de la vida diaria.

Después de una década de violencia y de ataques con misiles desde Gaza, la gente que sigue viviendo allí están comenzado a decir alto y claro !! basta ya !!. Están hartos de que los militares y el gobierno les digan que esa es la mejor manera de manejar el terrorismo procedente de la Franja de Gaza. Los misiles empiezan a volar cada vez que les da la gana a los palestinos de Gaza, y eso se ha convertido en una plaga recurrente que ha impedido seriamente el desarrollo de la región. Los analistas consultados por Debka atribuyen esta reciente combatividad a siete causas.

1.- Las declaraciones contradictorias del primer ministro Binyamin Netanyahu y de ​​los jefes del ejército. Mientras que Netanyahu afirmó el domingo que no había aún un alto el fuego, los oficiales del ejército informaron a las poblaciones del Sur que la tregua estaba en vigor y sólo necesitaba tiempo para afianzarse.

2.- Un alto el fuego negociado por Egipto fue anunciado como que entraba en vigor el domingo 30 de octubre a las 06.00 horas (después de que más de 35 misiles fueran disparados el sábado). En todo el día, los palestinos continuaron con sus ataques, dividiéndolos en dos etapas: poco después de la fecha límite de las 06:00 horas, lanzaron 15 Grad y proyectiles de mortero contra Israel e hicieron una pausa. Por la tarde, otra ronda de 9 de misiles Qassam golpearon el Consejo Regional de Ashkelon y el distrito de Eshkol.

3.- Las baterías de Iron Dome, diseñadas por Israel para interceptar cohetes de corto alcance, no parecieron detener a ningún proyectil, despertando una ola de rumores en las ciudades del sur.

Se hizo muy poco caso a las palabras de los expertos y oficiales que explicaron que esos maravillosos sistemas habían sufrido averías mecánicas. Después de que el ejército israelí emitió un comunicado afirmando que la Yihad Islámica había utilizado "una tecnología de disparo innovadora" - sin especificar de qué se trataba -, muchos asumieron que los Iron Dome habían sido neutralizados, no por el desarrollo tecnológico de los extremistas palestinos, sino por agentes especializados enviados a Gaza por sus amos en Teherán.

4.- La breve aparición en televisión del Jefe de Estado Mayor, el teniente general Benny Gantz, respondiendo a una pregunta con las palabras: "Vamos a hacer lo que hay que hacer", fue contrarrestada mientras aún hablaba por las sirenas que comenzaron a sonar, y los misiles y proyectiles de mortero que explotaron en Ashkelon, Sderot y otras localidades colindantes a la Franja de Gaza.

5.- Cuando el domingo avanzaba, la falta de claridad sobre las intenciones del gobierno se profundizaba. La población se dio cuenta de que ninguna operación militar importante había sido planeada y que sus problemas estaban allí para quedarse. El plazo de una nueva tregua se decía que había sido programado para las 22:00 del domingo. Los palestinos eligieron esa hora para así poder reanudar sus ataques contra el Consejo Regional de Ashkelon y el distrito de Eshkol.

6.- Cuando la mañana del lunes 31 de octubre amaneció sin ninguna señal de que los extremistas de la Yihad Islámica hubieran contenido su fuego, el ministro del Comando Nacional, Matán Vilnai, transmitió su primer mensaje al Sur: "Esta ronda ha terminado", dijo. "Fue obra solamente de la Yihad Islámica. Hamas, que como gobernante la Franja de Gaza es el responsable último, se ha echado a un lado".

Las fuentes militares consultadas por Debka opinan que éste es un nuevo paso del gobierno de Netanyahu para aliviar a Hamas de las cargas de su responsabilidad por la violencia que emana desde su territorio.

Esta situación anómala surgió tras el intercambio satisfactorio entre Jerusalén y El Cairo. Egipto informó a Jerusalén que había logrado persuadir a la Yihad Islámica para que pusiera fin a su ofensiva, pero no pudo impedir que sus "compañeros" del resto de grupos extremistas palestinos radicados en Gaza la reanudaran e incluso incrementaran sus ataques.

El primer ministro y el ministro de Defensa se ​​mostraron renuentes a admitir en público que habían depositado su confianza sobre la seguridad del sur de Israel en los gobernantes militares de Egipto, y sólo a cambio de un éxito parcial.

7.- Los líderes de las comunidades israelíes del sur del país se están preparando para llevar a cabo una serie de campañas populares que logren golpear al gobierno de Netanyahu en su complacencia: esta semana, 19 nuevos proyectos de ley fueron presentados ante la sesión de invierno de la Knesset en respuesta a las demandas del movimiento de justicia social, y la semana pasada, la liberación del soldado israelí Gilad Shalit se consiguió en parte como resultado de la presión popular.

Varios líderes de estas comunidades advirtieron que el sur de Israel está ahora en marcha para romper finalmente el ciclo devastador de altos el fuego impuestos y violados a conveniencia por los agresores palestinos, forzando al gobierno y al ejército para que acabe con la plaga de los misiles palestinos de una vez por todas.

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