Saturday, December 31, 2016

La rabia de Kerry contra Israel. El Secretario de Estado no entiende por qué sus conversaciones de paz fracasaron - WJS



John Kerry pronunció este miércoles un discurso maratón en contra de Israel por su política de asentamientos, y vimos como los canales de televisión israelíes perdían su interés por la transmisión en vivo después de la primera media hora. ¿Quién puede culparlos? Si los israelíes no sienten la necesidad de escuchar otro nuevo ataque verbal del que pronto será el ex secretario de Estado, es porque viven en una realidad que el secretario de Estado no muestra evidencias de comprender.

Kerry ha hecho de la búsqueda de la paz entre israelíes y palestinos una meta importante de su mandato, conduciendo intensas negociaciones durante casi un año hasta que se derrumbó en la primavera de 2014. Ese derrumbe se produjo después de que la Autoridad Palestina anunciara la creación de un gobierno de unidad con Hamas, el grupo terrorista que ha jurado la destrucción de Israel. Poco después, Hamas comenzó una guerra con Israel a través de la Franja, la tercera guerra desde que Israel desocupó de la Franja todos sus asentamientos en 2005.

Repetimos esta historia para demostrar que no es por la falta de diplomacia de los Estados Unidos el que no haya paz, y como la diplomacia manejado mal acaba fomentando la violencia palestina. En el 2000, el entonces presidente Bill Clinton reunió a los líderes israelíes y palestinos en Camp David para negociar un acuerdo de paz definitivo, sólo para ver como los palestinos rechazaban una oferta que les hubiera otorgado un estado en casi toda Gaza y Cisjordania. Ese fracaso fue seguido por otra campaña terrorista palestina.

En su discurso, Mr. Kerry trató personalizar sus diferencias con el actual primer ministro de Israel, Benjamin Netanyahu, alegando que conduce a la coalición "más derechista" de la historia de Israel. Pero los israelíes también recuerdan que Mr. Netanyahu ordenó un congelamiento de los asentamientos, y que la paz tampoco estuvo más cerca.

La lección es que los asentamientos judíos no son el principal obstáculo para la paz. Si lo fueran, Gaza estaría de camino a convertirse en la Costa Rica del Mediterráneo. El obstáculo es el rechazo palestino al derecho de Israel a existir como Estado judío en cualquier tipo de frontera. Un secretario de Estado que desea resolver el conflicto podría haber partido de la premisa de que debe amonestar a los palestinos porque nunca conseguirán un estado mientras su objetivo principal sea la destrucción de su vecino.

Pero eso no parece interesar al secretario Kerry. A pesar de que hizo algunas referencias al terror palestino y a su incitación, lo más que pudo decir en contra de ella es que "debía parar". Si la administración Obama tiene planes de último minuto para respaldar esta hueca exhortación con un esfuerzo diplomático en la ONU, no hemos oído hablar de él.

Contrasta esto con la resolución del Consejo de Seguridad de la semana pasada, a la cual la administración Obama administración se negó a vetar, cambiando sustantivamente los entendimientos diplomáticos desde 1967. Al contrario, Kerry reivindicó el miércoles que la resolución 2334 "no abría nuevos caminos".

La realidad es que dicha resolución niega las demandas legales de Israel a lugares sagrados judíos incluyendo el Muro occidental pared, mientras invierte la tradicional fórmula de "tierra por paz" que ha sido una piedra angular de la diplomacia de Estados Unidos desde hace casi 50 años. En el mundo de la resolución 2334, la tierra ya no es para Israel una forma de conseguir la paz. Kerry también llamó a Jerusalén Este "territorio ocupado", lo cual contradice lo que la propia administración Obama afirmó en el caso del Tribunal Supremo del 2015, Zivotofsky vs Kerry, donde los EEUU no reconocían ninguna soberanía sobre Jerusalén.

La cuestión más importante es lo que significa todo esto para las perspectivas de una posible resolución. Kerry hizo una súplica apasionada en su discurso para preservar la posibilidad de una solución de dos estados para judíos y palestinos. Ese es un objetivo valioso en teoría, asumiendo que un estado palestino no se convierta en otro Yemen o Sudán del Sur.

Pero el efecto de los esfuerzos de Kerry será colocar ese objetivo más lejos. Los palestinos ahora estarán estimulados a creer que pueden conseguir lo que quieren en la ONU y por medio de campañas públicas de boicot contra Israel, y todo ello sin hacer concesiones. Los israelíes, por su parte, se convencerán de que las garantías occidentales de apoyo a su existencia no son sinceras y son reversibles.

El discurso de Kerry fue precedido por un tweet de Donald Trump diciendo a Israel que se "mantuviera fuerte" hasta que llegara a la presidencia en 23 días. Esa es una señal alentadora de que Mr. Trump entiende que la primera regla de la diplomacia es hacer lo correcto por los amigos, especialmente cuando son acosados y asediados, y son unas democracias.

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En contra de la natalidad judía israelí, tanto en Europa como en los EEUU: Obama y el New York Times



Wannes Cappelle, un reconocido artista y teólogo flamenco, dijo esta semana que “es un crimen que los judíos se estén reproduciendo tanto en Israel”. Cappelle le dijo al periódico dominical “De Zondag”, que estaba molesto por la “alta” proliferación de judíos israelíes. En la entrevista ninguno de los participantes se pronunció en contra de los dichos del comediante, sino que se largaron a reír.




¿Cuántos niños judíos son muchos para el New York Times y Obama? - Ira Stoll - Algemeiner

En posición destacada, y en primera página, y en un artículo titulado "Desafiando a las Naciones Unidas, Israel se prepara para construir más asentamientos", el New York Times transmite una explicación de la traición de los Estados Unidos a la hora de vetar una resolución contra Israel en el Consejo de Seguridad de las Naciones Unidas.

"La adición de más de 100.000 colonos durante el mandato de Obama le convenció de que era el momento de cambiar el enfoque en las Naciones Unidas", según le dijeron unos ayudantes del presidente al NYTimes. El NYTimes no identifica quiénes eran estos "ayudantes" o por qué limitar el crecimiento de la población judía en Cisjordania es un proyecto digno de la atención presidencial

Echando una mirada más profunda a algunas de las matemáticas del NYTimes, el artículo vuelve la acción de Obama aún más peculiar. El NYTimes informa que:
En 2009, el año en que Obama asumió el cargo, 297.000 personas vivían en los asentamientos en Cisjordania y 193.737 en Jerusalén Este. Esa cifra aumentó a 386.000 en Cisjordania a finales del año pasado y a 208.000 en Jerusalén Este a finales de 2014, según Paz Ahora, un grupo que se opone a los asentamientos.
Perdonen, pero sus matemáticas no funcionan. El número 386.000 sobre 297.000 es menos de "más de 100.000", tal como el NYTimes y los "ayudantes" de Obama afirman. Se trata de 89.000, es decir, "menos de 90.000".

En cuanto a los residentes de Jerusalén Este, su tasa de crecimiento de población representa a un 7.3% durante el periodo 2009-2014, y fue inferior a la tasa de crecimiento de la población total de Israel, un 10,5% durante ese mismo período. El NYTimes omite naturalmente ese contexto.

También omite el NYTimes el crecimiento de la población de la Autoridad Palestina. El NYTimes cita a los "ayudantes" de Obama quejarse de "la adición de más de 100.000 colonos", pero no menciona en absoluto que en el mismo período la población árabe de la Autoridad Palestina en Cisjordania y Gaza creció, según reportó la Oficina central Palestina de Estadísticas, en 747,218.

¿Qué otros números se podrían exponer para colocar a los "100.000 colonos" en contexto? Bueno, están las 3.743 personas que murieron a causa del terrorismo en contra de Israel, o las decenas de miles de israelíes muertos en las guerras libradas contra los árabes que se negaron a aceptar la existencia de Israel. O los seis millones de judíos asesinados en el Holocausto, un desastre demográfico del cual todos los judíos del mundo aún no se han repuesto, y que fue posible, en parte, debido precisamente a la política británica del Libro Blanco de 1939, la cual limitó la inmigración judía a Israel para que no se modificara el saldo del status quo demográfico con los árabes. ¿Les suena familiar?

Tampoco el NYTimes intenta explicar cómo gran parte del crecimiento en el número de colonos fue resultado de la migración - israelíes que se mueve a un lado u otro de la Línea Verde - y de los nacimientos de los israelíes que ya viven en los asentamientos y que tienen más hijos . Si el problema que perturba al presidente Obama, sus "ayudantes" y al NYTimes es que las madres y los padres judíos de Jerusalén Este están teniendo demasiados hijos, tal vez quieran proponer una solución en lugar de simplemente permitir que el Consejo de Seguridad de las Naciones Unidas condene a los recién nacidos ¿Cuál sería su solución? ¿Una política pasada de moda al estilo chino de un solo hijo con abortos impuestas por el Estado? ¿Hacer como el faraón egipcio y ahogar a los niños judíos recién nacidos?

Y es que, si los "100.000" judíos adicionales son demasiados para Obama y su gente, ¿cual sería el número aceptable de niños judíos para Obama? ¿Los judíos del barrio judío de la Ciudad Vieja de Jerusalén, de Ariel, Efrat, Gilo, Maale Adumim, Modiin Illit... necesitarían el permiso del presidente Obama o del secretario de Estado de Kerry antes de quedarse embarazados?

El NYTimes no investiga ninguna de estas preguntas. Sus editores y reporteros no pueden ni siquiera concebir que nadie en el diario las considere, o, si lo hacen, no consideran que vale la pena incluirlas en la historia. Esto no quiere decir que Israel deba retener cada pulgada de Cisjordania para siempre, o que no haya un posible interés político estadounidense en la fabricación de un futuro Estado palestino viable geográficamente. Se trata simplemente de decir que el NYTimes practica habitualmente un mal periodismo con respecto a Israel ya que no cuestiona los supuestos de la administración Obama o los pone en contexto.

Cuando los reporteros y editores del NYTimes se dedican únicamente a transmitir a los lectores las opiniones de los "ayudantes" anónimos de Obama sin someter incluso sus ideas a una pizca de escepticismo, esos reporteros y editores forman parte de la estenografía o de la propaganda, y no practican el periodismo.


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Según las últimas encuestas Yair Lapid ganaría la mayoría de los escaños - Arutz Sheva



Si las elecciones se celebraran hoy, el partido Yesh Atid de Yair Lapid sería el partido más grande en la Knesset, según una encuesta publicada el viernes por Canal 10 Noticias .

Al mismo tiempo, la encuesta encontró que la mayoría de los israelíes creen que Netanyahu es el más adecuado para servir como primer ministro.

Si las elecciones se celebraran hoy, el Yesh Atid ganaría 27 escaños, mientras que el Likud sería la segunda fuerza con 23.

El Jewish Home, dirigido por Naftali Bennett, obtendría 12 escaños y se convertiría en el tercer partido más grande en el Knesset, junto con la Lista Árabe Conjunta, que también ganaría 12 escaños. El partido Yisrael Beytenu de Avigdor Liberman obtendría 10 escaños, por encima de sus actuales 8. La Unión Sionista solamente obtendría 8 escaños, al igual que el Shas. El Kulanu de Moshe Kahlon sacaría 7 escaños, al igual que el Judaísmo Unido de la Torá. El Meretz recibiría 6 escaños según el sondeo.

A los encuestados también se les preguntó cuál, en su opinión,  sería el más adecuado para servir como primer ministro de Israel. Netanyahu recibió el 27% de los votos, seguido de Lapid con un 15%, el ex ministro de Defensa Moshe Yaalon con un 9%, Bennett con un 7%, y el presidente de la Unión Sionista Yitzhak Herzog con solamente un 5%. Sólo el 4% del público cree que el ex primer ministro y ministro de Defensa, Ehud Barak sería adecuado como primer ministro.

Una encuesta publicada a principios de este mes encontró que el Likud y Yesh Atid estaban a la par y que tanto ganar 25 asientos.

Al mismo tiempo, una encuesta de Geocartography publicada por Canal 20 en septiembre encontró que una pluralidad de israelíes todavía creen que Netanyahu es el más calificado para dirigir el país como primer ministro, tal como también se refleja en el del Canal 10.

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Thursday, December 29, 2016

El escritor de izquierdas AB Yehoshua favorable al plan de Naftali Bennett de anexionar la zona C



Durante años, el escritor israelí situado en la izquierda  AB Yehoshua ha estado luchando por un estado palestino. Durante años, el político israelí de derechas Naftali Bennett ha estado luchando en contra de un estado palestino.

Pues bien, ahora parece que están de acuerdo.

En declaraciones a la Radio del Ejército el lunes pasado, Yehoshua dio un giro sorprendente después de casi 50 años de activismo por la paz: "No tiene sentido hablar de dos estados".

"Esta solución se hace cada vez más y más difícil, más y más problemática, y después de 50 años se ha vuelto aún más difícil debido a lo que está sucediendo en el terreno", comentó Yehoshua en una entrevista enmarcada en sus 80 años cumpleaños. "La solución se hizo imposible primero debido a los enormes asentamientos que ahora requieren la evacuación de 450.000 personas, lo que es completamente delirante".

En su lugar, Yehoshua tomó una página del libro de jugadas del partido Hogar Judío, el de la línea más dura de la derecha en la Knesset. Bennett, el presidente de ese partido, se opone vehementemente a una solución de dos estados. De hecho ha promovido que Israel se anexione la parte de Cisjordania que incluye a casi todos los asentamientos israelíes y a cerca de unos 100.000 palestinos. Esa llamada zona C constituye alrededor del 60% del territorio de Cisjordania. El plan de Bennett ofrecería la ciudadanía israelí a los palestinos de la zona C.

A diferencia de Bennett, Yehoshua no pidió la anexión de la zona. Pero sí sugirió dar la ciudadanía plena o parcial a los 100.000 palestinos que viven allí.

Teniendo en cuenta que los judíos que viven en la zona C ya son ciudadanos completos israelíes, la propuesta de Yehoshua termina sonando bastante a la de Bennett.

"Ellos entran en conflicto día y noche con los colonos, y sufren el problema de la ocupación de la manera más difícil", dijo Yehoshua de los palestinos de la zona C. "Yo recomendaría darles la residencia, al igual que los residentes [árabes] de Jerusalén... o incluso la ciudadanía. De esta manera, se mejoraría su posición. Desde el punto de vista de la demografía de Israel, no habría problema".

Yehoshua dijo que su cambio de actitud "no es fruto de la desesperación. Es una solución específica a un problema sustancial".  Comentó que la concesión de mayores derechos a los palestinos de la zona C supondría darles muchos beneficios como el seguro de desempleo, la Seguridad Social y salarios israelíes. Yehoshua lo ve como una mejora inmediata para algunos palestinos, siempre y cuando un estado palestino siga siendo una aspiración lejana.

Bennett respondió en Twitter alegando que "AB Yehoshua ha adoptado, en la práctica, el plan de soberanía que propuse en el año 2010".

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Wednesday, December 28, 2016

¿Ha sobreactuado Netanyahu en su reacción?: El combate de Netanyahu contra la votación de la ONU está empeorando las cosas - JPost



Israel está en una situación peor después de la Resolución 2334 del Consejo de Seguridad de la ONU, pero en lugar de mitigar el daño, el primer ministro Benjamin Netanyahu parece estar empeorando las cosas.

Se ha embarcado en una ofensiva diplomática que amenaza con aislar aún más a Israel y desperdiciar el importante crédito diplomático ante el Congreso de Estados Unidos y la administración Trump entrante por su sobreactuación ante la nueva resolución de la ONU contra Israel.

Corre el riesgo de exponer a Israel a un mayor deterioro en las relaciones con los EEUU en las tres semanas y media que quedan de la presidencia de la administración Obama.

También se está alienando aún más al cuerpo diplomático de la nación en el Ministerio de Asuntos Exteriores, la mayoría del cual, sin duda, se opone a las recientes acciones del primer ministro.

Teniendo en cuenta la posibilidad de que Obama pueda estar planeando nuevas medidas contra Israel ante la ONU en las semanas que quedan, existe la justificación de intentar crear una disuasión. Sin embargo, desde que Israel necesita al mundo más de lo que el mundo necesita a Israel, la pregunta es cuánto daño causará la campaña de Netanyahu antes de que probablemente no.

Como señaló el corresponsal diplomático de The Jerusalem Post, Herb Keinon, Netanyahu parecía estar operando con la premisa de que el estatus de Israel en el mundo había cambiado, con un Israel cortejado actualmente por el mundo por lo mucho que tiene que ofrecer en el campo de la seguridad informática, la agricultura, la gestión del agua y la tecnología militar.

Por lo tanto - según ese razonamiento - Israel estaría ahora en condiciones de castigar a esos países (responsables de las resolución) negándoles los beneficios que el Estado judío puede ofrecer. Como un alto funcionario del gobierno comentó, las maniobras del gobierno estaban destinados a señalar al mundo tanto el profundo descontento existente en Israel, como que ya simplemente no pasa por alto este tipo de medidas.

Netanyahu convocó a representantes de todos los países que votaron a favor de la resolución en el Consejo de Seguridad y con misiones diplomáticas en Israel, y lo hizo el día de Navidad. Para países de mayoría cristiana como Francia y Gran Bretaña, el momento de esta reprimenda debe haber sido particularmente desconcertante. Netanyahu también ordenó a sus ministros reducir al mínimo sus relaciones con todos los 14 países que votaron a favor de la resolución.

Netanyahu ha decidido no programar el próximo mes una reunión en el Foro Económico Mundial de Davos con la primer ministra británica Theresa May, y ello en protesta por el voto de Gran Bretaña. Esta es la misma primer ministra británica que hace apenas dos semanas, en un discurso a los Amigos Conservadores de Israel, se refirió a Israel como "un país notable" y un "faro de tolerancia", y dijo que las relaciones del Reino Unido con Israel son "cruciales".

En respuesta a los intentos palestinos de anular la Declaración Balfour de 1917, describió el documento como "una de las declaraciones más importantes de la historia".

Rechazar a países como Gran Bretaña y Francia por su votación en el  Consejo de Seguridad no revocará tal decisión y no hará ganar a Israel cualquier nueva influencia diplomática. Extendiendo el mismo razonamiento a todos los países que votan regularmente en la ONU contra Israel, nos dejaría con muy pocos amigos, tal vez la República Checa, los EEUU y Micronesia.

En las relaciones bilaterales entre Israel y una superpotencia como China, otro país que votó en contra de Israel, no hay ninguna duda en cuanto a quién es el beneficiario primero.

La decisión de Netanyahu de cortar la ayuda a Senegal por su papel en la promoción de la resolución 2442 realmente podría perjudicar a una empobrecida nación, y será justamente percibido como una reacción mezquina y vengativa, y por lo tanto será contraproducente.

El intento de alistar al Congreso para sancionar a los estados y organizaciones, tales como las Naciones Unidas, que buscan dañar a Israel, sería un error. Ponemos en duda la lógica al utilizar el importante crédito del Congreso para lanzar una ofensiva mundial por una resolución del Consejo de Seguridad.

La resolución 2334 causará daño a Israel. Endurecerá la intransigencia palestina y alentará al movimiento BDS. El mundo parece no ser compatible con los asentamientos israelíes en Cisjordania y los ve como una violación del derecho internacional.

La ONU es una institución que funciona de acuerdo con sus propias reglas, una especie de universo alternativo. Los países que allí votan no reflejan con exactitud el nivel de su apoyo a Israel.

Nueva Zelanda no puede ser interpretado como un país hostil a Israel. Incluso Egipto tomó la medida extraordinaria de retirar su resolución en el último minuto y mantiene una paz estable aunque fría con Israel con una amplia cooperación militar.

El gobierno debería gastar su tiempo en elaborar una estrategia a largo plazo para Israel y en trabajar en la manera de construir lazos diplomáticos en todo el mundo, no en la forma de cortarlos.

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Si Israel es un ladrón de territorio, ¿por qué negociar con él? - David Suissa - Jewish Journal



Es cierto que los presidentes americanos, en un grado u otro, siempre han criticado los asentamientos israelíes. Sin embargo, aunque fuesen denominados como "ilegítimos", han resistido generalmente los esfuerzos para marcarlos como "ilegales". Hay una gran diferencia entre ambos conceptos. Ilegítimo implica controversia, disputa, debate. Ilegal significa que el debate ha terminado. Usted está viviendo en territorio robado. Usted es un ladrón.

La resolución UNSC 2334, que el presidente Obama permitió pasar el viernes pasado, hace precisamente eso. Etiqueta a Israel como un ladrón de territorio.

"Si hay un área en la resolución que puede ser potencialmente problemática para el futuro", escribió el veterano negociador de paz Dennis Ross, "es la referencia a que los asentamientos son ilegales".

Y por una buena razón: Si usted estipula que los asentamientos son ilegales, ¿para qué quieren que los palestinos se sienten a negociar? Nadie le debe nada a un ladrón, y menos la indignidad de tener que sentarse y hablar. Un ladrón ya tiene suerte de evitar la cárcel. Asimismo, deberá devolver los bienes robados. Fin de la historia.

¿Se han preguntado por qué los líderes palestinos son siempre tan reacios a realizar concesiones? Es porque realmente creen que Israel es un ladrón. Gracias a esos organismos hostiles a Israel como las Naciones Unidas, y la potenciación de un mundo que les mima, esta creencia se ha hecho más fuerte a través de los años. Ahora, con la resolución 2334, y con el respaldo del presidente Obama, la "narrativa de Israel como un ladrón ha tomado la fuerza de un juicio legal internacional".

Y es aún peor. La resolución no hace distinción alguna entre los bloques de asentamientos junto a Jerusalén, los puestos avanzados aislados en Cisjordania y los barrios judíos en la Ciudad Vieja. En cuanto a la resolución vaya adelante, todo será "territorio palestino ocupado". Ya no importa que no existiera tal cosa como un "territorio palestino" antes de 1967. No importa que las negociaciones anteriores siempre apoyaran la idea de que los principales bloques de asentamientos permanecerían en Israel. Y nada de pensar que hay un caso legal convincente para pensar que el territorio en cuestión está "en disputa", en lugar de pertenecer a cualquiera de las partes.

No importa nada de eso. Con esta nueva resolución, incluso el sitio más sagrado del judaísmo, el Muro Occidental, se considera un "territorio palestino ocupado".

Por lo tanto, cuando Israel construya cualquier cosa del Muro Occidental, como la plaza en la que el propio Obama una vez rezó, se encuentra en "violación flagrante del derecho internacional", ya que ha invadido el "territorio palestino".

La flagrante cara dura detrás de tales declaraciones es asombrosa. Creo que esta es la razón por la que muchos de mis amigos pro-israelíes de la izquierda se sienten tan mal ante esta resolución. Ellos pueden ver a través de ella. Pueden ver que no promoverá un compromiso razonable. Pueden ver que no tiene nada que ver con traer la paz y todo que ver con llevar a Israel hacia abajo.

La complicidad del presidente Obama en la transformación de la construcción judía en todas las áreas posteriores a 1967 en completamente ilegal puede incluso llegar a ser el último clavo en el ataúd de la paz. Él le ha quitado todas las cartas a Israel debido a que un ladrón no debe tener cartas con que jugar. Si por algún milagro las partes nunca vuelvan a una mesa de negociación, todo lo que palestinos tendrán que hacer es traer una copia de la Resolución 2334 y decir: "Traigan todo de vuelta".

Es lo que han estado diciendo todo el tiempo los palestinos, sólo que ahora tienen el respaldo de un documento jurídico internacional con el beneplácito del supuesto mejor amigo de Israel.

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Tuesday, December 27, 2016

Gran artículo: El final adecuado para la ruinosa presidencia de Obama - Bret Stephens -.WJS



La decisión de Barack Obama de abstenerse, y por lo tanto permitir el voto de censura contra Israel en el Consejo de Seguridad de la ONU, es una piedra angular muy apropiada para lo que queda de su política exterior. Medidas medio estratégicas, tácticas sucias y gestos moralizantes han dominado el estilo del presidente desde el principio. Los israelíes no son los únicos que se han sentido traicionados por los resultados.

Dentro de la lista de traicionados están:

- Los iraníes, cuyos heroicos protagonistas de la Revolución Verde del 2.009, las protestas ante las elecciones que fueron robadas, fueron ignorados visiblemente por Obama por temor a ofender a la teocracia gobernante.

- Los iraquíes, que estaban seguros de una ofensiva diplomática para consolidar los logros de la oleada militar, pero que dejaron de tener interés para Mr. Obama en el momento en que se retiraron las tropas estadounidenses, y sólo se preocupó nuevamente de ellos cuando el ISIS se acercaba a las puertas de Bagdad.

- Los sirios, cuya revuelta inicialmente pacífica contra el dictador antiestadounidense Bashar Assad Obama se negó a abrazar, y cuyo inicial levantamiento más bien moderado Obama no apoyó, y cuyos hijos gaseados Obama se negó a rescatar olvidando sus autoproclamadas líneas rojas.

- Los ucranianos, que renunciaron a sus armas nucleares en 1994 con las garantías formales de los Estados Unidos de que se les respetarían sus "fronteras existentes", sólo para ver como Obama se negaba a suministrarles armas defensivas cuando Vladimir Putin invadió su territorio 20 años más tarde.

- Los líderes árabes pro-estadounidenses, que esperan algo mejor que un ultimátum de Washington para que renunciaran, y que no anticiparon la inclinación de la administración Obama por los Hermanos Musulmanes como una oposición política legítima, y ​​hacia Teherán como un interlocutor responsable.

Los otros traicionados: los estadounidenses.
Obama les prometió un final responsable de la guerra en Irak. Ahora estamos de nuevo luchando en Irak.  
Él les prometió la victoria en Afganistán. Y los talibanes están ganando.  
Prometió un reset con Rusia. Somos enemigos de nuevo.  
Prometió contener a Irán. Estamos siendo testigos de la extensión de su poder en Irak, Siria, Líbano y Yemen. 
Prometió un mundo libre de armas nucleares. Estamos entrando en otra edad de proliferación nuclear.  
Prometió que Al Qaeda se dirigía hacia la derrota. La yihad nunca ha estado tan extendida y ha sido tan mortal.
Estos son los resultados. Serían más fáciles de perdonar si no se hubiera llegado a ellos tan a menudo mediante falsos y deshonrosos medios.

La administración engañó sobre los motivos del ataque de Bengasi de 2012. Engañó sobre la hoja de servicios del sargento Bowe Bergdahl, y las consideraciones que llevaron a intercambiar cinco líderes talibanes por su libertad. Engañó acerca de cuándo comenzaron las negociaciones nucleares con Irán. Engañó sobre los términos del acuerdo. Continuó engañando sobre el objetivo fundamental de este acuerdo, que tiene menos que ver con poner freno a las ambiciones nucleares de Irán que con alinear los intereses de Washington con Teherán.

Ahora probablemente esta administración nos engaña acerca de la pasada votación de la ONU alegando que no promovió, elaboró u orquestó una resolución que trata al barrio judío de la Ciudad Vieja de Jerusalén como un asentamiento en un territorio ocupado ilegalmente.

Sin embargo, en noviembre pasado, John Kerry tuvo una larga conversación sobre dicho tema con el ministro de Asuntos Exteriores de Nueva Zelanda, uno de los patrocinadores de la resolución. "Una de las discusiones a puerta cerrada entre el Secretario de Estado estadounidense, John Kerry, y el gobierno de Nueva Zelanda, fue una posible resolución del Consejo de Seguridad de las Naciones Unidas sobre una solución de dos estados para el conflicto entre Israel y Palestina", informó el New Zealand Herald el mes pasado. "Fue una conversación donde nos comprometimos profundamente y donde pasamos cierto tiempo hablando con el secretario Kerry acerca de hacia dónde quería llegar los EEUU", agregó el diario citando al ministro de Exteriores, Murray McCully.

Los israelíes afirman tener más pruebas de este protagonismo. Si es así, significa que la administración ya ni siquiera se molesta en mentir de forma convincente.

Incluso todo esto podría ser excusable si Mr. Obama, al menos, tuviera el coraje de defender sus convicciones erróneas, o si sus engaños estuvieran al servicio de un final más digno. En su lugar, tenemos el espectáculo de la administración de los Estados Unidos ocultándose detrás de las faldas del ministro de Asuntos Exteriores de Nueva Zelanda, junto con los otros "eminentes" co-patrocinadores, Venezuela, Malasia y Senegal, y ello con el fin de avergonzar y poner en peligro a un aliado democrático en un foro en el que dicho aliado ya está constantemente acosado y aislado. En el catálogo de puntos bajos dentro de la diplomacia estadounidense, éste ocupa un lugar destacado.

Después de que la administración Carter realizara un truco similar contra Israel en el Consejo de Seguridad en diciembre de 1980, el Washington Post publicó un editorial que debería honrar al diario actual.

"No se puede negar", escribieron los editores, "que se trata de un paquete que acosa a Israel sin vergüenza, y esto hace que sea mucho más grave que los Estados Unidos se unan a él". El editorial se titulaba "La unión de los chacales".

A diferencia de Mr. Carter, Mr. Obama no se ha unido a los chacales. Él simplemente les ha abierto totalmente las puertas, ya sea en la ONU, en los cielos de Siria o en los campos de la muerte en Ucrania. Los Estados Unidos se abstienen: que final tan adecuado para esta ruinosa presidencia.

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Sátira: Flores del Meretz para la ONU impedidas por activistas del BDS - Preoccupied Territory



Tel Aviv, 25 de diciembre - Dirigentes del partido israelí de izquierdas Meretz trataron ayer de enviar unos ramos de flores al Consejo de Seguridad de las Naciones Unidas tras su decisión de declarar ilegales a las comunidades judías israelíes más allá de la línea de armisticio de 1949, pero no fueron capaces de conseguirlo después de que unos envalentonados activistas anti-Israel persuadieran a los floristas de la ciudad de Nueva York de no aceptar peticiones procedentes del Estado judío.

La presidenta del Meretz Zehava Gal-On y los diputados Ilan Gilon y Tamar Zandberg, junto con otros cinco funcionarios del partido, quisieron celebrar la decisión del Consejo de Seguridad como una victoria política de la izquierda israelí, y tramitaron un pedido en una tienda de flores de Manhattan para que las entregarán en el edificio de la ONU. Sin embargo, un grupo de activistas del BDS que ya se les habían adelantado impulsando desde siempre dicho voto contrario a Israel, lanzaron una ruidosa campaña a través de Nueva York para que empresas y organizaciones neoyorquinas boicotearan a todos los judíos de Israel adaptándose así al espíritu de la resolución. Los floristas del área de Manhattan hicieron caso a los activistas y todos se negaron a atender la petición del Meretz.

"Todavía estamos buscando una floristería, y estoy segura de que encontraremos alguna", predijo la presidenta Gal-On. "Después de todo, ésta es también nuestra celebración, al igual que para la gente del BDS. Todos estamos trabajando hacia el mismo objetivo, aunque por medios ligeramente diferentes. Estoy segura de que pronto alguna florista aceptará nuestro pedido".

En Manhattan, los empresarios se mostraban menos seguros. "Estos activistas pueden hacernos la vida imposible", advirtió un florista de la Segunda Avenida que pidió no ser identificado. "No puedo explicarles que la orden proviene de judíos de Israel porque precisamente no ven a los israelíes con buenos ojos. Para estos activistas todo Israel tiene que ser demolido, y no hay matices al respecto. Tengo una familia de la que preocuparme, y no puedo permitirme a estos bocazas amenazándonos".

En la sede del Meretz en Tel Aviv, los miembros del grupo debatieron el envío de una delegación al Consejo de Seguridad y presentar directamente los ramos de flores. "Podemos evitar los aspectos desagradables de esa manera", explicó Tamar Zandberg. "Mientras estamos allí, podemos pasarnos por Washington y aprovechar la última oportunidad de compartir la suficiencia y superioridad moral del presidente aún en ejercicio. Una especie de gira celebrando la victoria, si así se quiere".

Zandberg añadió que ya en los Estados Unidos, podían tratar de reunirse con los líderes del BDS e intentar abrir un canal de comunicación, una perspectiva que admitió que no era una garantía de éxito. "Pero tenemos que intentarlo", insistió. "Es una cuestión de compromiso y de visión. Si se quiere, no será un sueño. Además, siempre podríamos aprovechar la visa para quedarnos a vivir entre las élites progresistas de la costa este, donde me siento como en casa, mucho más que en la molesta y peligrosa proximidad de los judíos de Israel, siempre tan deseosos de afirmar y hacer valer orgullosamente su herencia y su país".

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Y la izquierda israelí se regocija - Dror Eydar - Israel Hayom


El Haaretz se felicita de que "el mundo salve a Israel" de aquellos a los que el propio Haaretz nunca ha dejado de denigrar: los judíos de Israel


 La crítica de la izquierda ayuda a Netanyahu - Mati Tuchfeld

La decisión del primer ministro Benjamin Netanyahu de quitarse los guantes a raíz de la Resolución 2334 del Consejo de Seguridad de la ONU ha provocado las críticas de la oposición y de los medios de comunicación. Pero, irónicamente, estos ataques le han fortalecido solamente a él, porque dibujaron un pérfil de la izquierda y de sus periodistas como unos derrotistas y gente sin agallas.

Tal vez sea demasiado esperar que la oposición se sitúe detrás de Netanyahu mientras Israel es atacado en el escenario mundial, incluso después de ocho años de hostilidad hacia Israel del actual inquilino de la Casa Blanca. Aunque los eruditos estadounidenses consideran que el presidente estadounidense Barack Obama ha cosechado un fracaso en su política exterior, sería demasiado esperar que la oposición israelí y sus medios de comunicación afines critiquen a la administración americana saliente, sobre todo cuando hay un objetivo mucho más fácil y más apetitoso para ellos: Netanyahu.

Hay una persona que siempre se ha declarado ajena a lo que es y representa esta izquierda israelí: el líder del Yesh Atid, Yair Lapid. Lapid sabe que la única manera de ganar los corazones y las mentes de los votantes israelíes es redefinir lo que la izquierda representa en la actualidad, por eso en el último año se ha tomado el trabajo de atacar a Netanyahu sólo en la sustancia, no personalmente, desafiando el dictado de la izquierda de mostrar un desprecio total por todo lo relacionado con Netanyahu. No obstante, Lapid aún tiene mucho que demostrar cuando se trata de patriotismo, cualidad por cierto casi extinguida en la izquierda.

Por lo tanto, a raíz de la resolución del Consejo de Seguridad, Lapid adoptó el mismo modus operandi que le ha funcionado tan bien en los últimos tiempos: se centró en la decisión de la ONU en lugar de en Netanyahu. Pero parece que su patriotismo también tiene sus límites, ya que en última instancia decidió enviar una carta a la Comisión de Asuntos Exteriores y Defensa de la Knesset exigiendo que se realice una audiencia especial en el que se pida a Netanyahu que explique sus movimientos recientes.

En la derecha, algunos han sugerido que Israel tome medidas como anexionarse partes de Judea y Samaria. Estas ideas, que son mucho más atractivas que las planteadas por el líder Laborista, Isaac Herzog, y la líder del Hatnuah, Tzipi Livni, se han sugerido como una respuesta a la resolución del Consejo de Seguridad de la ONU, pero tendrán que esperar hasta que Obama deje el cargo en enero.

Con la Knesset debatiendo el presupuesto del Estado y con la crisis por el puesto avanzado de Amona resuelta, Netanyahu ha conseguido reforzar su posición en el poder. Solamente posibles asuntos legales en torno a presuntas malas conductas, podrían teóricamente amenazarle, pero es una incógnita cómo estos temas se jugarán.

Irónicamente, aunque puede que su respuesta a la resolución anti-israelí sea equivocada, seguirá siendo más probable que le beneficie a nivel político por la sencilla razón de que está muy por encima de todos los otros políticos israelíes sobre política exterior.



Y la izquierda israelí se regocija - Dror Eydar

Es importante no excitarse demasiado por el ruido que la resolución del Consejo de Seguridad de la ONU está causando - no esa especie de "alegría de los pobres" de la izquierda israelí y estadounidense, ni tampoco el "diluvio de escenarios de miedo" que vamos a soportar en los próximos días - y en su lugar centrarnos en una perspectiva histórica más amplia. Esta resolución puede reforzar realmente los asentamientos y presionar al gobierno israelí para promover la aplicación de la soberanía israelí a por lo menos ciertas partes de Judea y Samaria.

Los últimos gobiernos han congelado y abandonado las riendas de la construcción en Judea y Samaria. La construcción también  restringida en Jerusalén. El proyecto de ley de regulación sobre los puestos avanzados tampoco pasó. Y todo esto para evitar dar una excusa al presidente de los Estados Unidos, Barack Obama, para no vetar las decisiones del Consejo de Seguridad de las Naciones Unidas contra nosotros. La mayor parte del tiempo, eso (casi) funcionó. La actuación de la administración Obama este último viernes demuestra la enorme presión a la que el primer ministro Benjamin Netanyahu ha tenido que hacer frente durante los últimos ocho años. En un movimiento audaz, el presidente saliente de los Estados Unidos dio la luz verde a los países europeos para que promulgaran medidas anti-israelíes en contra nuestra.

La resolución nos enseña que no importa cuanto nos esforzamos en satisfacer a aquellos que se oponen al retorno de los judíos a Sión, ya que en el primer momento que pueden irán al ataque a través de resoluciones draconianas, boicots y cosas peores. Los países que votaron en contra de nosotros no van a cejar hasta que hayan desaparecido el último judío, incluso de la plaza del Muro Occidental, que como sabemos se encuentra en el este de Jerusalén.

El Consejo de Seguridad nunca propuso resoluciones similares que hablaran de "ocupación" o de "asentamientos" cuando se trata de la presencia turca en Chipre, de Rusia en la península de Crimea, de Armenia en la región de Nagorno-Karabaj, o de Marruecos en el Sahara Occidental. La resolución no refleja ninguna verdad legal, simplemente es característica de la ridícula obsesión de la ONU con Israel.

Resoluciones como estas no son legalmente vinculantes, sino que son más bien la expresión de la opinión de la ONU, lo cual no es algo que no conociéramos ya. El Consejo de Seguridad no es un tribunal y no establece el derecho internacional. En 1980, se aprobó una resolución similar a ésta. No detuvo a Israel en la construcción, ampliación y asentamiento de decenas de miles de judíos en el corazón del país.

Desde el punto de vista diplomático, la resolución ofrece un incentivo para que las naciones hostiles a Israel promuevan un boicot y sanciones contra Israel, pero no da a nadie el poder de actuar en contra de nosotros. El capítulo VII de la Carta de las Naciones Unidas da al Consejo de Seguridad la autoridad de tomar medidas para hacer cumplir sus decisiones usando una variedad de métodos, pero esa cláusula no se encuentra en esta última resolución. Así que, si bien la resolución es mala, hay una diferencia fundamental entre una mala resolución y una vinculante. Los enemigos de los asentamientos en el propio Israel y los enemigos de Israel en todo el mundo lo verán como una resolución vinculante, y ya hemos visto los gritos de alegría de algunos de nuestros valientes periodistas y analistas. Pero ellos no nos dicen cómo vivir. Tampoco lo hace la ONU

Las declaraciones y las respuestas del presidente electo de Donald Trump indican que después del 20 de enero las cosas van a cambiar. Parafraseando las palabras del inicial primer ministro de Israel, David Ben Gurion, podemos decir que no importa lo que diga la ONU y no importa lo que haga la administración  Trump. Debemos mirar por nuestros intereses y no temer "disturbios" o "furia árabe", o el resto de amenazas que han estado con nosotros desde que los judíos comenzaron a volver a Sión desde principios del s. XIX y mucho antes. Ha llegado el momento de construir en todas las partes de nuestro territorio nacional sin tener en cuenta a la ONU u otros países hostiles.

Israel debe animar a la administración Trump a mover la embajada de los Estados Unidos al edificio del Consulado Americano en el barrio Arnona de Jerusalén. Esto convertiría a la resolución del Consejo de Seguridad en una broma. El día de fiesta de Janucá nos enseña que nuestra memoria es mucho más larga que la de aquellos que desatan la guerra contra nosotros. Necesitamos paciencia y fe. En las palabras de la oración de Janucá: En aquellos días, en este momento.

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Obama, el supuesto "primer presidente judío" de la cada vez más asimilada y autodestructiva judería liberal americana





- ¿Terroristas palestinos?
- El presidente americano (Obama)



El vicepresidente Joe Biden niega las acusaciones de que influyó personalmente en líderes extranjeros para que respaldaran la resolución anti Israel en las Naciones



Embajador israelí en los EEUU: Obama ha dado munición a los palestinos para una guerra diplomática contra Israel



Asesor de Abbas: Vamos a llevar a "cientos" de soldados del IDF ante la Corte Penal Internacional este año



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Monday, December 26, 2016

Obama lanza Israel a los lobos - David Suissa - Jewish Journal



Después de fallar durante ocho años a la hora de conseguir que los palestinos fueran a la mesa de negociaciones, el presidente pato cojo Barack Obama decidió castigar a Israel al permitir que el Consejo de Seguridad de las Naciones Unidas declarara a Israel un estado esencialmente criminal.

Al hacerlo, Obama ha lanzado Israel a la lobos, los lobos del Boicot, Desinversión y Sanciones (BDS), de la Corte Penal Internacional y de todos los cuerpos y movimientos internacionales que tienen un interés en dañar a Israel.

La acción de la ONU sigue a la obsesión de Obama de culpar a Israel por el fallido proceso de paz y de recompensar a los palestinos por haber dicho consistentemente no a todo: no a las concesiones, no a las conversaciones de paz, no al reconocimiento de Israel.

"Estamos indignados por el fracaso de los Estados Unidos a la hora de vetar la poco constructiva y  sesgada resolución del Consejo de Seguridad", dijo el jefe la Liga Anti Difamación Jonathan Greenblatt en un comunicado. "Esta resolución hará poco para renovar los esfuerzos entre Israel y los palestinos. Sólo seguirá impulsando la intransigencia palestina de cara a unas negociaciones directas con Israel, favoreciendo las iniciativas unilaterales y de cada parte".

Al tiempo que afirma su oposición a la política de asentamientos de Israel y reafirma su apoyo a una solución de dos estados, la Conferencia Central de Rabinos Americanos (CCAR), en un comunicado firmado por su presidente Denise Eger y el presidente ejecutivo dSteven A. Fox, expresó su "fuerte desacuerdo" con la resolución del Consejo de Seguridad, diciendo que la "abstención de Estados Unidos nos deja consternados, decepcionados y enojados".

El CCAR estuvo de acuerdo con muchos otros que "las negociaciones de paz es una cuestión de las dos partes involucradas" y que "las Naciones Unidas no son el escenario donde abordar estas complejas cuestiones", añadiendo que "la crítica obsesiva e implacable de la ONU a Israel, sin tener en cuenta la incalicable represión cometida por regímenes ilegítimos y organizaciones terroristas en todo el mundo, etiqueta falsa, maliciosamente y únicamente a Israel como un estado paria".

Hay algo trágico en como Obama ha utilizado un organismo tan anti-Israel como las Naciones Unidas para hacer su declaración final sobre Israel. ¿No se da cuenta de que así sólo faculta a los enemigos de Israel y poner viento en las velas del vil movimiento del BDS que busca principalmente deslegitimar al estado judío?

También hay algo trágico acerca de cómo Obama calculó tan mal lo que debían hacer con el fin de acercar a las partes. Su primer movimiento para reiniciar el proceso de paz no fue exigir a los palestinos que aceptaran la oferta de Israel de negociar sin condiciones previas o detener su incitación contra los judíos.

No, su primer movimiento fue exigir algo que los palestinos nunca exigieron: una congelación draconiana de toda la construcción judía en Cisjordania y Jerusalén Este, lo que afectaba a cerca de medio millón de judíos, algo que ningún gobierno israelí podría asumir. Este movimiento no sólo reforzó la intransigencia palestina, sino que estableció a Israel como la parte culpable.

Cuando el líder del mundo libre coge un complicado conflicto y pone la mayor parte de la culpa en uno de los lados, no hay de que sorprenderse de que el mundo siga esa directriz. ¿Es tan extraño entonces que las Naciones Unidas sigan los pasos de Obama y hagan demandas similares? Si el mejor amigo de Israel puede hacerlo, ¿por qué no la ONU que no es desde luego un gran amigo?

El problema, por supuesto, es que una resolución del Consejo de Seguridad de la ONU que utiliza un lenguaje como "violación flagrante del derecho internacional" es mucho más que una demanda o una condena. Es más una sentencia judicial que condena a Israel sin juicio y que perseguirá el estado judío durante mucho tiempo en el futuro.

Si el interés de Obama fuera reunir a las partes, desde luego que no necesitaba a la ONU.  La ayuda financiera podía haber condicionado a la AP para que regresaran a la mesa de negociaciones, además de exigir el fin de la incitación contra los judíos. Y es que dicha incitación es una dolorosa evidencia de que los palestinos están más interesados ​​en la destrucción del Estado judío que en la creación del suyo propio.

Las comunidades judías solamente representan territorialmente al 3% de Cisjordania. Si los palestinos fueran serios en la construcción de su propio estado, se sentarían a negociar. Evidentemente, eso nunca provocó que Obama pensara que ponerse duro con los palestinos podía ser una forma más inteligente de avanzar el proceso.

El presidente Barack Obama comenzó y terminó su presidencia culpando a Israel por su propia incapacidad de juntar a las partes de este intratable conflicto. Y a medida que llegó la hora de su despedida, en vísperas de Janucá, permitió que ese pozo negro de antisemitismo en que se ha convertido las Naciones Unidas pusiera una marca de Caín en el Estado judío.

Eso es un doble golpe para su tan mencionado legado, pues perjudica el proceso de paz y daña a Israel. Para los judíos que aman a Israel y que aman a Obama, este es un montón de tragar y de pensar las cosas.

Y sin embargo, aún siendo tan malo todo esto, el legado de Obama no irá mucho más allá de Israel.

Así es como mi amigo autor Yossi Klein Halevi resume sus ruinas: "El legado de Obama es medio millón de muertos en Siria, lo que ha provocado una ola de afluencia de refugiados a Europa, un movimiento que podría conducir a una posible desintegración de la Unión Europea y al ascenso de la derecha radical; el ascenso de Irán como un poder convencional que está devorando un país sunita tras otra, y que ha conseguido por una vía más lenta, pero ahora inevitable, convertirse en una potencia nuclear; la disminución del poder y el prestigio estadounidense; y ahora, tras la resolución, la legitimación del BDS y la criminalización de Israel".

"Gracias, señor Presidente".

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Sunday, December 25, 2016

Los Estados Unidos acaban de hacer más difícil la paz en el Oriente Medio - Elliott Abrams y Michael Singh



Evaluando el conflicto palestino-israelí al asumir su cargo, el presidente Obama decidió que los asentamientos israelíes eran el problema, y ​​ha insistido en un congelamiento total de la construcción. Lo que siguió fueron ocho años de estancamiento, de deterioro de las relaciones de los Estados Unidos con los israelíes y palestinos por igual, y la desilusión generalizada con la solución de dos estados.

A pesar de este historial, Obama ha preferido dejarlo por donde empezó: Abandonando el habitual papel de Washington de defensor de Israel en las Naciones Unidas, los Estados Unidos se negaron a usar su poder de veto y permitieron la adopción de una resolución del Consejo de Seguridad que condena los asentamientos israelíes.

Por su parte, el presidente electo Donald Trump había instado a que los Estados Unidos vetaran la resolución. El argumento de Trump no fue simplemente que Obama debería considerar las opiniones de su sucesor o que la resolución era claramente anti-Israel. También comentó que la medida impediría, en lugar de promover, la paz entre Israel y Palestina, y tenía razón.

En primer lugar, la resolución no quiere distinguir entre la construcción en los llamados bloques - es decir, los asentamientos al oeste de la barrera de seguridad de Israel, en los que viven aproximadamente el 80%  de los colonos - y la construcción al este de dicha barrera. La construcción en los principales bloques es relativamente poco controvertida en Israel y rara vez es el tema de las protestas palestinas.

El presidente George W. Bush trató de mover hacia adelante las conversaciones de paz en 2004 afimando aquello que todas las partes habían ya reconocido tácitamente, es decir, que no puede haber retorno a las fronteras de 1967 a la luz de la existencia de los bloques, y que cualquier frontera negociada tendría que reflejar esta realidad. Al negarse a confirmar la posición de Bush, Obama arrastró el proceso hacia atrás y nocivamente reabrió viejos debates.

Esta regresión se encuentra consagrada en la actual resolución, que "pone de manifiesto que no reconocerá ningún cambio" a las líneas de armisticio, y exige el cese de todas las actividades de asentamiento en todas partes. Esto es innecesario y poco realista, ya que los israelíes no admitirán una detención en aquellas ciudades que nadie discute que mantendrán, y es más que probable que esa petición pueda obstruir, más que facilitar, la reanudación de las conversaciones de paz.

En segundo lugar, la resolución recompensa a los que abogan por la "internacionalización" del conflicto, es decir, llevarlo a los foros internacionales, como la ONU, la Unión Europea o el Tribunal Penal Internacional, para así imponer condiciones a Israel en lugar de recurrir a las negociaciones.

Y la resolución, en efecto, trata de imponer condiciones a Israel y no sólo condena la actividad de asentamientos. Adopta, como ya hemos señalado anteriormente, la posición de que las líneas de 1967, en lugar de las realidades de hoy, son las que deben constituir la base de las conversaciones, a pesar del hecho de que muchas comunidades israelíes en el este de esas líneas tienen décadas de antigüedad y que los judíos han tenido una presencia casi continua en Cisjordania durante miles de años.

Implícitamente se prejuzga la resolución de Jerusalén Este - uno de los temas polémicos que dividen a las partes - mediante la caracterización de la construcción israelí allí como meras actividades de asentamientos, una postura que los israelíes rechazan. La resolución exigiría el cese absoluto de la construcción en Jerusalén Este, incluso en el barrio judío de la Ciudad Vieja, algo que ningún gobierno israelí nunca estará de acuerdo en aceptar.

Sin embargo, la resolución mantiene un llamativo silencio sobre las preocupaciones de Israel. No hay ningún llamamiento para otros estados reconozcan la existencia de Israel - y mucho menos su estado como un Estado judío - y que pongan fin al conflicto en su contra. Respecto a la incitación y el terrorismo, se establece ese falso equilibrio que se limita a pedir a "ambas partes" que se abstengan de ellos, a pesar del hecho de que Israel persigue a sus ciudadanos que recurren al terrorismo, mientras que la Autoridad Palestina los idolatra, nombra barrios y escuelas con su nombre y subvenciona a sus familias.

Irónicamente, aunque desde el punto de vista israelí este lenguaje puede favorecer a los palestinos, los palestinos razonables pueden sufrir por ello. Debido a que la resolución, ajena como es a cualquier iniciativa diplomática prospectiva o de abertura, producirá más problemas que mejoras sobre el terreno, desacreditando aún más la noción misma de diplomacia y de compromiso como vías para la paz, debilitando a aquellos que los defienden.

Por último, el apoyo estadounidense a esta resolución legitimará y estimulará el desproporcionado y unilateral enfoque de la ONU sobre Israel. Los Estados Unidos han criticado históricamente este sesgo que limita con el absurdo: Por ejemplo, Israel es el único país criticado por una comisión especial de la ONU sobre la situación de las mujeres, a pesar de ser el único estado en la región en la que las mujeres tienen los mismos derechos que los hombres

Décadas de tal discriminación no han hecho que Israel se vuelva más complaciente con sus críticos, y esta resolución no lo hará. En su lugar, reforzará la desconfianza de los israelíes sobre la ONU, erosionando así la capacidad del Consejo de Seguridad de contribuir a la paz que dice querer hacer avanzar.

Un veto de los Estados Unidos a la resolución no hubiera supuesto un respaldo de los asentamientos. Más bien, habría sido una afirmación de que este es un problema que sólo puede abordarse eficazmente mediante negociaciones. La mejor manera de animar esas negociaciones no es prejuzgar su resultado o unos horarios establecidos, sino crear las condiciones regionales adecuadas para ellos frente a aquellos que como Irán y el Estado Islámico se oponen a la coexistencia pacífica, así como las condiciones locales adecuadas para revitalizar los programas destinados a la construcción de confianza a través de la cooperación económica y de seguridad.

La paz en el Oriente Medio no se logrará a través de una votación en la ONU. Más bien, habría que renovar el liderazgo de los Estados Unidos en la región y la reconstrucción de las relaciones de confianza con todos nuestros socios allí. Por aquí es por donde la próxima administración debería comenzar.

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Ya parece oficial, el partido Demócrata será a partir de ahora el partido anti-Israel - Joel Pollack



Con la abstención del presidente Barack Obama en el Consejo de Seguridad de las Naciones Unidas de este viernes, el partido Demócrata es ahora un partido anti-Israel.

Ya no será posible la pretensión de un apoyo bipartidista a Israel por más tiempo. Liberado, como dijo entonces presidente ruso, Dmitry Medvedev en 2012, para tener más "flexibilidad", sin más elecciones a la vista, el presidente saliente Obama y la embajadora en la ONU Samantha Power (la cual ha declarado sentirse sumamente ofendida por las masacres de Alepo, pero no ha querido dimitir ante la negativa de su jefe, el presidente Obama, a reaccionar y hacer nada ante la ruptura de sus propias "líneas rojas") expresaron sus verdaderos colores revirtiendo décadas de políticas de los Estados Unidos y permitiendo una resolución profundamente contraria a Israel.

Ha habido algunos demócratas que se opusieron. El líder de la minoría del Senado Chuck Schumer definió como un fracaso de la administración Obama el que no vetara la resolución, algo "extremadamente frustrante, decepcionante y confuso". Por otra parte, Schumer que se opuso al acuerdo nuclear Irán el año pasado de palabra, sólo para permitir finalmente que se llevara a cabo. Otros demócratas, como la senadora Dianne Feinsten, apoyó la decisión de Obama de permitir y respaldar la resolución palestina que declara todos los asentamientos israelíes ilegales.

El caso de Feinstein es digno de mención, ya que es la línea ideológica de la administración:
La negativa del presidente Obama a vetar resolución del Consejo de Seguridad de la ONU de hoy condenando los asentamientos israelíes envía un fuerte mensaje de que Estados Unidos sigue apoyando una solución de dos estados. Poner fin a la actividad de los asentamientos en Cisjordania y Jerusalén Este es una necesidad absoluta si deseamos lograr una paz duradera entre Israel y los palestinos.
En primer lugar, los asentamientos no son el obstáculo para la paz. Si lo fueran, los palestinos no habrían lanzado cohetes contra israelíes y cavado túneles terroristas después de que Israel retirara todos sus colonos de Gaza en 2005.

En segundo lugar, el gobierno israelí del primer ministro Benjamin Netanyahu cedió ante la presión de los Estados Unidos hace unos años adoptando una "congelación de los asentamientos", y todo para que los palestinos solamente fueran a unas negociaciones cuando el plazo finalizaba y con sus objetivos máximos intactos.

En tercer lugar, la resolución de la ONU no anima a una solución de dos estados: en todo caso anima a los palestinos a creer que van a poder deshacerse de Israel, ya que no reconocen la legítima presencia israelí al este de la línea de armisticio de 1949, ni siquiera en la Ciudad Vieja de Jerusalén, y ni siquiera en la antigua ciudad judía de Hebrón, ya protegida por un acuerdo.

En particular, la declaración de la senadora demócrata Feinstein no hizo ninguna mención del terrorismo, la incitación y el rechazo palestino. Y ella representa a la corriente principal de su partido, no a la franja partidaria del potencial presidente del Comité Nacional Demócrata, Keith Ellison.

El portavoz de la Casa Blanca, Ben Rhodes - el que da la cara por Obama cuando hay que explicar algunas de sus políticas exteriores fallidas, de Bengasi a Irán a Cuba - le dijo al Jerusalem Post que era necesario permitir que se adoptara la resolución del Consejo de Seguridad de la ONU debido a que la administración Obama había "intentado todo" para lograr la paz. Todo, excepto hacer presión sobre los palestinos, por supuesto. Cuando el nuevo Congreso republicano quiso recortar los fondos a la Autoridad Palestina por su apoyo al terrorismo y a la incitación, el presidente Obama ejerció su poder para asegurarse de que esos fondos los recibieran. Y ese es sólo uno de los innumerables ejemplos.

Una y otra vez, cuando los activistas pro-Israel querían presionar a la administración Obama, se les dijo por parte de los líderes de la clase dirigente judía estadounidense que no debían convertir a Israel en un asunto partidista y divisor. Pues bien, ahora ya lo es y de forma irreversible. Según lo visto en la ONU, los demócratas parecen situarse con los terroristas palestinos y los dictadores, los republicanos apoyan a Israel. Fin de la historia.

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Feliz Janucá de parte de Obama, el relevo de Jimmy Carter


Feliz Janucá de Obama: Obama respalda una resolución de la ONU que dice que el Monte del Templo, y el Muro Occidental, no son judíos


Obama desea a los judíos una Feliz Janucá, mientras apuñala a Israel en la ONU



James Baker, jefe de la oficina de la Casa Blanca de Bush padre: "Que se jodan los judíos, ellos no votan por nosotros (los republicanos)" (cita textual)

Presidente Obama, 2016: "Que se jodan los judíos, a fin de cuentas ellos siempre nos votarán (a los demócratas)"





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Saturday, December 24, 2016

La nueva normalidad para Europa (gracias a políticos como Merkel) - FrontPage

Como era previsible, Obama consuma su traición a Israel






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Respondiendo a las preguntas y comentarios de los lectores sobre "No, los colonos no controlan la política israelí" - Shmuel Rosner



Como ya he realizado alguna vez siguiendo a mis columnas en el New York Times, me referiré aquí a algunas de las muchas respuestas que obtuve por mi última columna: "No, los colonos no controlan la política israelí".

Vale la pena hacerlo por tres razones: A. Algunas de las preguntas y comentarios son interesantes y dignos de respuesta o de una aclaración adicional.  B. Los recientes acontecimientos en Amona, el puesto avanzado en Cisjordania programado a ser evacuado, hacen que el tema siga siendo oportuno.
C. El nombramiento de David Friedman, un supuesto "partidario de los asentamientos" como el próximo embajador en Israel hace que el tema de la política de asentamientos sea aún más oportuna.
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Ahora las preguntas, comentarios y mis respuestas:

- Ellos sí controlan la política israelí

Eric Zornberg escribió un comentario en mi página de Facebook y dio voz a lo que dijeron muchos de los otros comentaristas y objetores:
Las cosas han cambiado. Los colonos se han vuelto más activos e influyentes en las primarias y en el Likud actual que en el pasado. También tienen al menos 2 representantes extremistas en el partido de Bennet, además de Bennet. Sí, los colonos controlan la política israelí, incluso si Amona se traslada 100 metros. 
Mi respuesta: Zornberg hace una buena observación. Los colonos y sus dirigentes con el tiempo han aprendido a utilizar el sistema político de una forma más inteligente, y a optimizar su número limitado para maximizar su impacto. Como digo en mi artículo, no tengo ningún problema con eso: la política es el arte de lo posible, y maximizar las posibilidades es lo que todas las fuerzas políticas quieren hacer. Así que es cierto, en cierto modo, que los colonos de hoy tienen más poder que el que tenían en el pasado: debido a su sabiduría, a los cambios demográficos en Israel, pero sobre todo al derrumbe del campo de la paz que se opuso activamente a los asentamientos. Este campo de la paz se derrumbó sobre todo, no a causa del engaño de los colonos, sino porque la ideología de Paz Ahora ha hecho eclosión golpeada por la realidad.

Aún así, como digo en mí artículo, los colonos tienen una imagen de crear políticas cuando realmente no son los responsables de esas políticas. Cuando el primer ministro Netanyahu decidió congelar la construcción de asentamientos debido a las demandas estadounidenses, la construcción se detuvo. Cuando se ve obligado a evacuar Amona, la evacuará. En otras palabras: los colonos tienen una gran cantidad de energía si sus acciones no interfieren con las políticas del gobierno. Cuando sí interfieren, entonces los colonos pierden y el gobierno gana. Así que las personas que estén descontentas con las acciones de Israel no deben culpar a los colonos, el gobierno está a cargo y es capaz de ejercitar un montón de influencia sobre los colonos si quiere.

- Amona es una prueba

En Twitter, Bruce Levine hace el siguiente razonamiento:
Cuando se necesitan meses para desalojar a un grupo de "colonos" de un territorio en disputa, los colonos tienen el control.
Mi respuesta: es un buen razonamiento, pero vamos a ver lo que sucedió en Amona. El gobierno fue ordenado por el Tribunal Supremo a que evacuara Amona, una evacuación que ni solicitó ni quería. Estaba claro que el gobierno tendría que acatar la decisión del Tribunal. Los colonos trataron de impedir la evacuación proponiendo una legislación para eludir la corte (el Fiscal General estuvo muy concentrado en echarla abajo), y realizando amenazas de que no iban a dejar que la cosa ocurriera en paz (el gobierno aún no se movió). En última instancia, los colonos aceptaron un acuerdo y dejarán en paz Amona. Esto significa que el gobierno logró todos sus objetivos:
1. Acató la orden del Tribunal.
2. No se alienó a parte de su base electoral (la más a la derecha).
3. Tendrá una evacuación pacífica.
Es cierto que para que todo esto sucediera el gobierno tuvo que negociar y atraer a los colonos para que aceptaran un acuerdo. Y es posible que se vea como una victoria de los colonos. Pero recuerden: en primer lugar, el gobierno no tenía ningún interés en la evacuación de Amona, y el primer ministro considera todo este asunto como una disrupción. Su verdadera motivación era cumplir con la ley y aún así evitar la confrontación. Y esto es lo que hizo. Fue una victoria para el gobierno más que para cualquier otra persona.

- Los colonos están arruinando Israel

Esto me llegó por correo:
Los colonos están arruinando Israel cambiando la realidad sobre el terreno. Debido a que Israel será destruido al convertirse en un estado binacional.
Mi respuesta: Tal vez sea así. Mi artículo no trataba de la política de asentamientos. No se trataba de la amenaza de un estado binacional. Se trataba de la política detrás de la política, y lo que quería destacar es un simple hecho: Israel - no los colonos - supervisa la política. Israel - no los colonos - determinará el futuro de los asentamientos (y el futuro de Israel). Es decir: si algo está "arruinando a Israel", como dice mi lector (y todavía no estoy convencido de que exista algo así) no son los colonos, es el gobierno israelí.

- Y ¿qué hay de Friedman?

David Chack (en Facebook) y otros lectores hicieron una conexión entre mi artículo y el nombramiento de David Friedman como el próximo embajador de Estados Unidos a Israel:
Me gustaría tener su opinión sobre la elección de Trump para embajador en Israel, David M. Friedman.
Mi respuesta: los colonos estarán realmente satisfechos. Ellos creen que van a tener un aliado - y aún más, pueden entender que el nombramiento de Friedman podría negar al primer ministro Netanyahu uno de sus argumentos más útiles contra la extralimitación: las objeciones de la administración de Estados Unidos.

Sin embargo, es útil tener en mente cinco cosas:

1. Los embajadores no hacen la política (a pesar de que el nombramiento parece una señal de que un cierto cambio está llegando).

2. Las personas tienden a cambiar de opinión cuando se hacen responsables de las políticas. Escribir columnas es fácil, asumir la responsabilidad de la acción es difícil.

3. Los colonos podrían haber conseguido un aliado, pero también se les niega un adversario útil, el gobierno de los Estados Unidos. Criticar a Obama era popular a veces, criticar a Trump podría no serlo.

4. Incluso si la administración Trump no se preocupa por las políticas de asentamientos, el primer ministro y su gobierno todavía podrían decidir oponerse a ciertas demandas, y es que los colonos no pueden amenazar a un gobierno de la derecha. Es su gobierno, y derribarlo no les conseguiría una mejor.

5. Como digo en mi artículo: la mayoría de los israelíes no quieren un estado binacional. Por lo tanto, el principal problema de los colonos es que no tienen un buen y sólido plan para el futuro de Israel (la anexión podría ser un desastre, tal como ya he sostenido). Y cuando un plan no un imposible político, el poder deja de tener sentido. No hay nada que los colonos podrían hacer con un mayor poder político si la mayoría de los israelíes no están de acuerdo.

- ¿Apoya Israel un estado palestino?

Otra persona por correo - asumo que un artículo sobre los asentamientos plantea todo tipo de preguntas más generales, así que permítame responder brevemente a ésta -:
¿Me podría decir si Israel todavía apoya un Estado palestino?
Mi respuesta: Creo que la verdadera respuesta a esta pregunta es que Israel es agnóstico sobre un Estado palestino. Israel quiere tener territorio, quiere tener una clara mayoría judía, quiere tener la seguridad. La mejor manera de obtener la mayor cantidad posible de estas tres cosas es la forma en que Israel elija. Si un Estado palestino es la mejor manera de conseguirlos, entonces sí, Israel lo apoyará. Si otra cosa que un estado palestino es la mejor manera de conseguirlo, entonces no, Israel no apoyará un Estado palestino.

Una cosa para recordar: Israel no fue establecido para cuidar de los palestinos. Se estableció para ser la tierra natal de los judíos. Así que para Israel un Estado palestino no es un tema de vital importancia en sí, es una cuestión de consideración práctica, una herramienta mediante la cual alcanzar los objetivos de Israel.

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No, los colonos no controlan la política israelí - Shmuel Rosner - NYTimes


Colonos de Amona

Un gobierno que es repetidamente descrito, con una única justificación parcial, como el "más derechista" de Israel, está a punto de evacuar un asentamiento judío en Cisjordania llamado Amona.

Los colonos han luchado tan duro como han podido, gritando desde los tejados, amenazando al gobierno y ridiculizando al Tribunal Supremo de Israel que ordenó la evacuación de las casas que construyeron ilegalmente en tierras de propiedad privada palestina. Pero en última instancia, tendrán que desalojar sus hogares. El gobierno - aunque de mala gana - se rige por la ley y acatará el fallo del Tribunal. La fecha límite para la evacuación es de 25 de diciembre, aunque se ha solicitado un retraso.

En la conversación política actual, tanto dentro como fuera de Israel, se ha convertido en un cliché afirmar que el movimiento de los colonos tiene una enorme influencia sobre el gobierno israelí. Pero la evacuación de Amona evidencia, una vez más, que esa suposición tan común es incorrecta.

Esta no es la primera vez que Amona, un puesto avanzado de alrededor de 40 familias, se ha convertido en un elemento importante de discusión para Israel. El gobierno ya evacuó las casas del asentamiento anteriormente, en 2006. Hubo choques violentos entre los colonos y la policía israelí, pero la evacuación terminó tal como el gobierno había planeado. Ese evento, no mucho después de que el primer ministro Ariel Sharon evacuara a 25 asentamientos en Gaza y Cisjordania, sacudió al país y profundizó la brecha entre el movimiento de los colonos y el resto de Israel.

Desde entonces, Amona ha sido una especie de símbolo. Los colonos aprendieron una lección y también enseñaron otra al gobierno: La evacuación de los asentamientos pueden convertirse rápidamente en algo muy desagradable.

Esa es sólo una de las razones por las que el actual gobierno israelí es menos entusiasta acerca de tener que evacuar Amona. Además de los temores ante posibles enfrentamientos con los colonos, el gobierno del primer ministro Benjamin Netanyahu tendrá que actuar en contra de su propia circunscripción política, donde a una buena parte de la cual le gustaría evitar la evacuación.

Y sin embargo, el gobierno no tiene otra opción. Los intentos de eludir las órdenes del Tribunal Supremo, por ejemplo mediante la introducción de una ley que forzara a los propietarios de la tierra donde se ubican los asentamientos a aceptar una compensación, han fracasado. Netanyahu se encuentra ahora en una situación muy similar a la de anteriores primeros ministros de la derecha: Ariel Sharon, uno de los padres del movimiento de los asentamientos, evacuó a los colonos de Gaza. Ehud Olmert, un viejo ministro del Likud, se enfrentó con los colonos de Amona en 2006. Ahora es el turno de Netanyahu de dejar claro que el perro que mueve la cola - el gobierno israelí - evacuara a los colonos cuando tiene que hacerlo.

La idea de que los colonos son los que verdaderamente mueven los hilos de la política de Israel en los territorios ocupados resulta conveniente tanto para los detractores como para los defensores de Israel. Para los críticos, es una prueba de que Israel no busca verdaderamente la paz y que no es un país de ley y orden. Es la prueba de que milicias de ciudadanos armados, sus grupos de presión políticamente activos y el público detrás de ellos, controlan las acciones de Israel, y por lo tanto es inútil cualquier intento de negociar con el gobierno democráticamente elegido de Israel.

Para los defensores de Israel, también es conveniente hacer de los colonos el chivo expiatorio de todos los supuestos pecados de Israel. No somos nosotros, son ellos las personas malas, los ocupantes, los rebeldes, los zelotes, los colonos armados a los que no podemos controlar. Israel, en este relato, quiere la paz, pero su peculiar sistema político da demasiado poder a los pequeños grupos ideológicos, y así el país no puede superar el obstruccionismo de los colonos.

Sin embargo, existe una amplia evidencia en la historia política de Israel de que los colonos no tienen un poder de veto sobre la política del gobierno. No pudieron evitar que el gobierno de Menachem Begin se retirara de la península del Sinaí a principios de 1980. No pudieron evitar que el gobierno de Yitzhak Rabin  firmara el acuerdo de Oslo en 1993. No pudieron impedir que el gobierno de Sharon retirara a cerca de 15.000 colonos y a sus aliados de la Franja de Gaza y Cisjordania. Y no podrán impedir la evacuación de Amona en las próximas semanas.

Todo esto no quiere decir que los colonos no tengan influencia en las políticas de Israel. La tienen. Tienen el respaldo de muchos israelíes y de muchos políticos. Tienen grupos de presión influyentes. Están más dedicados a su ideología que la mayoría de los israelíes, y están dispuestos a invertir su energía y tiempo en la promoción de sus objetivos. Deben ser admirados, no denigrados, por estas cualidades. Ellos son ciudadanos ejemplares, involucrados, patrióticos, altamente comprometidos y serios.

No obstante, las políticas que predican son el problema. La mayoría de los israelíes - al menos por ahora - no quieren que Israel se anexione Cisjordania y se convierta en un estado binacional. La mayoría de los israelíes - al menos por ahora - quieren que Israel siga siendo un país de leyes. El intento de los colonos de borrar la línea entre Israel y los palestinos no sienta bien con el deseo de los israelíes de separarse de los palestinos.

Pero los colonos de Cisjordania son una pequeña minoría: son algo más de 350.000 ciudadanos en un país de ocho millones. Sus incondicionales tienen poder en el Parlamento, pero es limitado.

Cuando se evacue finalmente Amona, será útil recordar que cada vez que el poder de los colonos fue probado contra un gobierno firme estuvieron en el lado perdedor. No merecen que les echen la culpa de las acciones de Israel o de su falta de acción. Ellos sólo son uno de los muchos grupos que configuran la política israelí hacia los palestinos, pero difícilmente son el principal motor de las decisiones políticas significativas.

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Friday, December 23, 2016

Nuevos fragmentos de manuscritos del Mar Muerto encontrados en el desierto de Judea - Philippe Bohstrom - Haaretz





Nuevos fragmentos de los Manuscritos del Mar Muerto han sido hallados en la Cueva de las Calaveras en el Mar Muerto en Israel, en una excavación de rescate de las autoridades israelíes. Los fragmentos son pequeños y la escritura en ellos se desvanecería sin un análisis avanzado. En esta etapa los arqueólogos ni siquiera están seguros de si están escritos en hebreo antiguo, arameo o en otro idioma.

"Lo más importante que puede salir de estos fragmentos es si podemos conectarlos con otros documentos que fueron saqueados del desierto de Judea, y que no tienen origen conocido", dice el Dr. Uri Davidovich de la Universidad Hebrea de Jerusalén, entre los científicos que investigan las cuevas.

En 1947, un pastor beduino al tirar una piedra dentro de una cueva en las cercanías de Qumran oyó el sonido de una jarra de barro que se rompía, lo que dio lugar a lo que algunos han denominado el descubrimiento arqueológico más grande del siglo XX. Tras rastrear en el interior, se encontró con el primero de lo que llegó a ser conocido como los Manuscritos del Mar Muerto.

La Cueva de las Calaveras, denominada así por los siete cráneos humanos y otros restos óseos descubiertos por el profesor Yohanan Aharoni en 1960, forma parte del complejo de La Gran Cueva y de una serie de espacios naturales encima de un acantilado escarpado en la orilla norte del Tze'elim Stream, en la parte sur del desierto. El sitio está en una de las zonas más crudas del desierto de Judea.

El complejo también incluye la Cueva de las Flechas, donde unas condiciones extraordinariamente áridas han conservado una docena de flechas de 30 pulgadas de aproximadamente 1.800 años, así como puntas de flecha de hierro, y la Cueva de los Rollos, donde fueron descubiertos por los arqueólogos los documentos más antiguos conocidos de la época de la revuelta de Bar Kojba.

Peines de piojos y papiros

Los últimos hallazgos realizados fueron dos fragmentos de papiro con escritura de dos por dos centímetros y varios fragmentos sin letras discernibles, todo ello durante una excavación de rescate de tres semanas en la Cueva de las Calaveras realizada en mayo y junio por una expedición conjunta de la Autoridad de Antigüedades de Israel y la Universidad hebrea de Jerusalén. Las excavaciones fueron dirigidas por Uri Davidovich y Roi Porat  de la Universidad Hebrea, junto con Amir Ganor y Eitan Klein de la IAA.

Vale destacar que muchos de los manuscritos encontrados previamente tenían una escritura perfectamente clara, y algunos otros son más oscuros y todavía deben ser descifrados.

A pesar de que los hallazgos hasta ahora son pequeños y muchos de ellos pueden proceder de restos secundarios asociados con el saqueo moderno de las cuevas, las excavaciones arrojan nueva luz sobre las actividades humanas en las cuevas de los acantilados del desierto de Judea. A pesar de las condiciones inhóspitas, fueron ocupadas de manera intermitente durante miles de años desde los tiempos prehistóricos y hasta la época romana.

Cientos de fragmentos de cuero, cuerdas, textiles, objetos de madera y herramientas de hueso fueron descubiertos dentro de la cueva gracias a la aridez del desierto de Judea, la cual conserva el material orgánico.

Algunas cosas nunca cambian, evidentemente, y una de ellas son las plagas. Uno de los hallazgos más sorprendentes en la cueva fueron trozos de peines de piojos de madera de la época de la revuelta de Bar Kojba.

Junto a ello se encontraron dentro de la cueva otros artefactos realizados con materiales orgánicos, fragmentos de cerámica, vasijas de piedra y objetos de sílex. Además se hallaron varios objetos de metal, así, como agujas y peajes cosméticos, así como tachuelas para las sandalias.

Otro descubrimiento interesante fue un manojo textil que envolvía a un conjunto de perlas, que fue encontrado en un lecho natural en el borde del ala occidental de la cueva. Este paquete aún no se ha abierto, pero parte ha sido radiografiado para identificar su contenido. Junto a otros dos conjuntos de perlas descubiertos anteriormente, esta es la mayor colección de perlas que se han descubierto en el Levante desde el Calcolítico, una época prehistórica anterior a la Edad del Cobre.

Se ha realizado hincapié en que los saqueadores han dañado tanto la estratificación que ciertos artefactos no pueden ser fechados con fiabilidad.

¿Una vivienda para los pastores?

A pesar de ello, miles de restos de alimentos como trigo y cebada, dátiles, aceitunas y granadas apoyan desde hace mucho tiempo la afirmación de los arqueólogos de que estas cuevas fueron utilizadas por los refugiados durante la época romana y el Calcolítico. Lo cierto es que fueron utilizadas por los guerreros y rebeldes judíos para esconderse de los ejércitos romanos que les asediaban hace más de 2.000 años.

Para qué servían estas cuevas en el Calcolítico es otro tema de especulación. Las sugerencias van desde zonas temporales de residencia para ganaderos o comerciantes o bien lugares de refugio relacionados con las tensiones sociales dentro de las comunidades situadas al oeste del desierto de Judea.

Davidovich piensa que la segunda explicación es la más probable. "Estas cuevas son de muy difícil acceso, y fueron utilizadas sus formas naturales sin realizar cambios o modificaciones que las hicieran más convenientes para una ocupación prolongada. Esto tiene sentido cuando se piensa en estancias efímeras de pastores o similares, pero es mucho más plausible si tenemos en cuenta que servían de refugio como lugares temporales".

Las nuevas excavaciones en la Cueva de las Calaveras solamente son el primer paso de un nuevo proyecto de la IAA y la Universidad Hebrea de continuar explorando las cuevas del Desierto de Judea para salvar los tesoros ocultos que aún podrían estar en las cuevas, al menos antes de que ladrones las saqueen del todo. "Tenemos todas las razones para creer que todavía hay pergaminos ocultos", dice Davidovich. "Varios documentos de la época romana e incluso de la Edad del Hierro han surgido en los últimos años en el mercado de antigüedades. Ellos deben tener su origen en las cuevas del desierto de Judea".

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Muy bueno: El miembro árabe de la Knesset y el terrorista - Liel Leibovitz - Tablet



El lunes 6 de agosto de 1984 comenzó bien para Moshe Tamam. El joven cabo llevaba solamente un año y dos meses en las Fuerzas de Defensa de Israel, pero estaba en pleno apogeo, aprendiendo de todo, desde la forma de desmontar unos dispositivos explosivos al arte de conducir camiones de gran tamaño. Más importante para él, había conocido a una joven y estaba disfrutando de los primeros días de cortejo: Cuando el ejército le concedió un corto permiso no perdió el tiempo en viajar hasta Tiberíades para ver a su novia. Esa noche hizo autostop de regreso a casa, y debió sentirse aliviado al ver como un Ford Cortina le recogía. Entró, el coche arrancó y unos pocos minutos pasaron sin incidentes. Entonces, los dos jóvenes sentados en la parte trasera, Ibrahim Abu Nayef Mukh, de 26 y Ruchdi Hamdan Abu Mukh, de 24, sacaron las pistolas y apuntaron a la cabeza de Tamam. Lo ataron y le cubrieron los ojos con un trapo.

El coche se precipitó por la carretera hacia la casa de Nayef, en la ciudad árabe israelí de Baqa al-Gharbiye. Durante dos días, otros dos secuestradores - Ibrahim Razek Badsa, de 26, y Walid Daka, de 25 -, también de Baqa, trataron de elaborar un plan para llevar a Tamam al otro lado de la frontera con Siria y entregarlo a sus comandantes en el Frente Popular para la Liberación de Palestina. Como resultaba demasiado complicado, decidieron que Tamam tenía que morir. Lo torturaron primero, y cuando eso se volvió aburrido lo metieron de nuevo en el coche y se dirigieron a un olivar cercano. Razek sacó su pistola y apretó el gatillo. La bala rozó la frente de Tamam. El soldado cayó al suelo, sangrando. Razek se acercó a él y le disparó de nuevo, esta vez a corta distancia. La bala atravesó el pecho de Tamam, le perforó el pulmón y el corazón, y salió por la espalda, justo debajo de su omóplato izquierdo. Murió en el acto. Los cuatro terroristas huyeron del lugar. Fueron detenidos dos años más tarde y condenados a cadena perpetua.

El juicio se convirtió en un frenesí. Meir Kahane, el iracundo rabino, pronunció un discurso que capturó el sentimiento de muchos: El asesinato, señaló, no fue perpetrado por agentes extranjeros, sino por ciudadanos del estado, por jóvenes que fueron educados en las escuelas israelíes, votaron en las elecciones israelíes y se beneficiaron de la robusta red de seguridad social del estado. "El coche", dijo con su tóxica ironía, "fue conducido por árabes. No eran malos árabes. Eran buenos árabes, árabes israelíes, ciudadanos del estado. Dejemos que cada judío escuche y recuerde siempre lo que le hicieron a ese soldado en Baqa. Si los soldados judíos temen hacer autostop en el estado judío", continuó Kahane, "todo el proyecto sionista sería una broma. Después de 2.000 años, ¿hemos regresado a casa para tener temor?"

Otras figuras públicas fueron más delicadas. Entre las más resonantes que se levantaron para predicar la paz y la reconciliación estuvo Basel Ghattas, un joven activista que fue subiendo rápidamente dentro del Partido Comunista de Israel. Junto con su primo Azmi Bishara, ayudó a organizar a los estudiantes árabes en las escuelas y universidades en la creencia de que esa importante minoría de Israel sólo podría prosperar si se organizaba y se hacia cargo de sus propias instituciones comunales y exigía igualdad y respeto. El Partido Comunista, el actor más político más relevante entre los árabes israelíes, era la elección natural para un joven ambicioso como Ghattas, pero su línea pro-soviética era cada vez más rígida y desagradable para un joven emprendedor. En sus apariciones públicas, Ghattas dijo creer en la dignidad para todos, no en un poder centralizado y depredador que se eleva sobre unos y otros oprimidos.

Ghattas acabó dejando el partido y puso una considerable energía en una nueva organización: Brit Ha'Shivyon, la Alianza de Igualdad, un movimiento radical de judíos y árabes que fue el primero en exigir a Israel que dejara de ser un Estado judío, y que en su lugar se transformara en una democracia para todos sus hijos e hijas, independientemente de su fe. Fue un llamamiento radical, uno que bastantes árabes israelíes y la enorme mayoría de los judíos de Israel todavía rechazan, y cuando el movimiento se apagó, se esperaba que Ghattas siguiera los pasos de su primo Bishara, que mientras se había convertido en un destacado político, promoviéndose como candidato. Sin embargo, la política siempre había golpeado a Ghattas. De hecho, completó un doctorado en ingeniería ambiental en el Technion y se embarcó en una cadena de empresas que buscaban proporcionar a los árabes israelíes mejores oportunidades. En 2007, por ejemplo, lanzó Malkom, la primera revista financiera en idioma árabe de Israel, un proyecto que pronto atrajo el apoyo y el elogio de muchos de los líderes de negocios de Israel.

Ese mismo año, Azmi Bishara entró en la embajada de Israel en El Cairo y renunció a la Knesset. Ese respetado legislador había sido descubierto suministrando información a Hezbolá, una organización terrorista y uno de los enemigos más mortíferos de Israel. La información que transmitió tenía que ver con las ubicaciones estratégicas más óptimas para atacarlas con misiles de largo alcance. Bajo investigación, Bishara huyó a Egipto y desde allí a Qatar, donde todavía reside.

La traición de Bishara reabrió viejas heridas. Como demostró una encuesta realizada unos años más tarde por un conocido sociólogo de la Universidad de Haifa, las relaciones entre los judíos y los árabes israelíes parecían estar precipitándose hacia el abismo. Ambos grupos todavía expresaban un fuerte compromiso con los principios de la democracia y con la reparación legal de las quejas, pero el 66% de los árabes respondía que Israel no tenía derecho a existir como Estado judío y casi el 38% decía que el Holocausto nunca había ocurrido, mientras el 32,6% de los judíos pensaba que a los árabes no se les debía permitir votar.

En este contexto, estaba claro que había llegado el momento de una realineación, y los partidos políticos árabes más notoriamente anti-Israel decidieron unirse en una gran carpa llamada la Lista Árabe Conjunta, dirigido por el joven y carismático abogado Ayman Odeh. Sus discursos recibieron una amplia cobertura en Israel y en el extranjero, Odeh utilizó muchas de las mismas palabras que Ghattas décadas antes. Su partido, dijo en repetidas ocasiones, estaba aquí para hablar no sólo de los árabes israelíes, sino también de los judíos que emigraron a Israel desde los países árabes y cuya cultura e identidad (mizrahim) se consideraba indigna por la hegemonía asquenazi en el Estado judío.

"Nosotros representamos a aquellos que son invisibles en este país, y les vamos a dar una voz. También traemos un mensaje de esperanza a todas las personas, no sólo para los árabes sino también para los judíos". Ghattas se unió a Odeh como miembro de la Knesset, ya que fue elegido en 2013 con su pequeño partido Balad, pero en 2015, cuando la Lista Árabe Conjunta triunfó electoralmente, Ghattas se convirtió en un prominente legislador que representaba lo que ahora es el tercer mayor partido político de Israel.

La semana pasada, Ghattas viajó a una prisión de máxima seguridad en el sur de Israel. Estaba allí para visitar a Walid Daka, el autor intelectual del asesinato de Moshe Tamam. En las tres décadas desde su detención, Daka ha trabajado duro para remodelarse a sí mismo como un mártir de la causa palestina. Se ha retractado de su confesión del brutal asesinato del soldado y proclama su creencia en la paz. Una obra basada en sus escritos ha sido recientemente puesta en escena por un teatro árabe-israelí, lo que generó cierta controversia, y un mural sobre él adorna la esquina de una calle en su ciudad natal de Baqa. Una vídeo vigilancia de la visita de Ghattas en la prisión mostró como el miembro de la Knesset entregaba a los terroristas cuatro sobres. Los detectives trataron de preguntar por ellos a Ghattas tras salir de la prisión, pero él invocó su inmunidad parlamentaria y se dio a la fuga. Una búsqueda en la celda de Daka, sin embargo, reveló que los sobres contenían 12 teléfonos móviles, 16 tarjetas SIM, dos cargadores, un auricular, y notas, cuyo contenido todavía es poco claro.

Bajo presión, Ghattas accedió a renunciar a su inmunidad y someterse a una verificación. Sus compañeros legisladores judíos reaccionaron con dureza, exigiendo que todos los miembros de la Knesset sean registrados antes de entrar en el edificio no sea que algunos deciden hacerlo estallar. Algunos expertos israelíes están diciendo que Ghattas es un fiel representante de su comunidad, una comunidad que es crecientemente hostil al Estado y que cada vez demuestra más apoyo por sus enemigos. Otros afirmaron que Ghattas, como Bishara antes que él, estaba haciendo un flaco favor a sus votantes por traicionar el deseo de la mayoría de los árabes israelíes de una convivencia pacífica.

No importa lo que revele la investigación sobre Ghattas, ambas partes es probable que continúen cavando más profundamente sus respectivas posiciones, afirmando que la vida conjunta de dos pueblos en el estado judío es, o bien un imperativo, o bien una imposibilidad. Es un antiguo debate, y continúa con cada nueva angustia y traición, haciendo al siguiente capítulo más sombrío que el anterior.

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