Saturday, December 20, 2014

¿Ustedes se lo creen?

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Friday, August 22, 2014

¿A qué juega Qatar? Doha corre el riesgo de pagar el fin de su política de "cero enemigos" - Gil Mihaely - Causeur



Hace aún veinte años, Qatar era sobre todo conocido y apreciado por los amantes de los diccionarios como ese país cuyo nombre comenzaba con Q, algo que no crece en los árboles ... Desde entonces, las cosas han cambiado. Con el lanzamiento de Al Jazeera, la inversión masiva en el fútbol (PSG, la Copa del Mundo de 2022...) y una red de alianzas yendo de los EEUU a Hamas, Doha parece querer ocupar la delantera de la escena mundial.

Añadida a su inteligente estrategia de desarrollar sus recursos de gas, así como la potencia de su fondo de inversión soberano, vemos ahora emerger lo que The Economist llama "un enano con un puño de gigante". No está nada mal para un país que es sesenta y cuatro veces menor que Francia, y con una población de dos millones de personas, de los cuales menos de 300.000 son ciudadanos (los estatutos subalternos del resto de la población pueden ser similares, en ocasiones, a una forma moderna de esclavitud).

Durante los primeros quince años del desarrollo de Qatar, la revolución de palacio de 1995, que vio al padre del actual emir destituir a su propio padre en 2010, la estrategia de Qatar parecía funcionar perfectamente. Hubo un tiempo en que una representación comercial israelí semioficial incluso coronó esta política, la cual podría aproximarse a la antigua diplomacia turca, la famosa de "cero enemigos".

Algo lógico. Tener enemigos es un lujo que los países pequeños no pueden permitirse. Sembrar en todo y hablar con todo el mundo parece de sentido común: incluso los más grandes matones tienen interés en encontrar un actor con múltiples relaciones y que puedan funcionar como mediadores. Pero entonces llegó la "primavera árabe". Del día a la mañana, el niño prodigio de la diplomacia mundial ha entendido que su posición de fuerza, hasta entonces una fuente de prestigio y de beneficios, también tiene algunas desventajas. En Egipto, Siria, Libia y Gaza, el amigo de todo el mundo ha comenzado a tomar partido por unos y contra otros. Las circunstancias inéditas han sin duda apelado a este tipo de posicionamiento, pero no se puede dejar de pensar que el emir y su equipo querían influir en el curso de los acontecimientos árabes. Para decirlo de otro modo, las autoridades de Qatar han abandonado la lógica de una sociedad de seguros para reemplazarla por un razonamiento de fondo de inversión: lo que hace diez o quince años se veía como un riesgo, se ha convertido ahora en una oportunidad. Como tantas veces en la historia, los medios de acción disponibles con el tiempo imponen una visión del mundo y una estrategia. Qatar se ha convertido en demasiado poderoso - al menos, eso es lo ellos creen - para pensar como un actor débil.

Desde el 2011, la política de Qatar de "cero enemigos" ya no es relevante. En primera línea en el frente sirio, mediante la prestación de asistencia a los grupos islamistas en guerra abierta contra el régimen de Bashar Al-Assad, Qatar ya ha cosechado enemigos, Damasco y Hezbolá. Más recientemente, el fracaso de las negociaciones de última hora entre Israel y las delegaciones palestinas (Fatah, Hamas, Yihad Islámica) en El Cairo sería debido a la influencia de Doha. Según la prensa israelí, Qatar habría ejercido presión sobre el líder de Hamas, Khaled Meshaal, huesped de Doha desde que salió de Damasco, para que descarrilara la firma de un acuerdo el martes. Egipto y Arabia Saudí han tomado nota.

Una vez de vuelta en la escena política regional, no tocando las cosquillas a los regímenes árabes más que invitando a sus oponentes ante los platós de Al Jazeera, Qatar crea descontentos, pero sin fabricar jamás enemigos. Toda la cuestión es saber si sus dirigentes creen que se han convertido en lo suficientemente poderosos como para permitirse este lujo.

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Tuesday, May 21, 2013

Qatar hace llamamientos a la paz y a Muhammed al-Dura - Adam Chandler - Tablet



Como ya hemos señalado anteriormente y muchos otros ya han observado, una investigación llevada a cabo en Jerusalén sobre el affaire Muhammed al-Dura concluyó recientemente. Muhammed al-Dura era un niño palestino de 12 años de edad del que se piensa que fue asesinado por soldados israelíes durante los primeros días de la Segunda Intifada. Después de revisar el material de archivo inédito sobre este affaire, casi 13 años más tarde, la investigación llegó a la conclusión de que no hay certeza de que el chico fuera asesinado o muriera durante el incidente.

Winston Churchill afirmó célebremente en broma: "Una mentira recorre la mitad del camino en todo el mundo antes de que la verdad tenga la oportunidad de ponerse los pantalones". Estoy seguro de que un gran orador como era Churchill hubiera sido menos frívolo en la descripción de los daños de una mentira si se hubiera referido al affaire Muhammed al-Dura, cuya imagen icónica y de martirio, según el comité investigador, puede haber sido del todo un montaje.

Cuando era un adolescente americano de ojos saltones que vivía en Israel durante el comienzo de la Segunda Intifada, la noticia de la muerte de Al Dura me proporcionó un curso intensivo sobre la gravedad de los disturbios en ciernes, mucho más que los que el paseo de Ariel Sharon por el Monte del Templo pudiera generar.

Muy pronto comprendimos que el levantamiento fue premeditado, y la duración de lo que supuestamente provocó la muerte de al-Dura, embotó la posibilidad de que pudiera no haber sido herido. Más allá de la verdad de este incidente, que espero que sea definitiva y pronto revelada, todavía permanece la realidad de que la muerte de al-Dura fue utilizada por muchos para cometer (y reclutar a otros para ello) actos de violencia y terrorismo. Y no sólo por la causa palestina.
La imagen de Muhammad al-Dura, aparentemente muerto sobre las rodillas de su padre, fue mostrada día tras día por los canales de televisión árabes e internacionales y fue citada como una fuente de inspiración tanto por Osama bin Laden como por los asesinos del periodista del Wall Street Journal, Daniel Pearl.
Otra noticia interesante surgió hoy desde Doha, donde el emir de Qatar reiteró la necesidad de una paz entre israelíes y palestinos.
"Hemos escuchado en el pasado que la reforma (en el mundo árabe) tendrá que esperar hasta que se logre una solución pacífica con Israel, pero todos deberíamos darnos cuenta de que tal creencia es ahora infundada tras las revueltas de la primavera árabe", dijo el jeque Hamad bin Khalifa al-Thani en una conferencia en la capital de Qatar. 
"La razón es que la Primavera Árabe ha colocado hoy a Israel en confrontación directa con el pueblo árabe, no sólo con sus gobernantes. Estos pueblos ya no aceptan que las negociaciones sean el objetivo en sí mismas... Nuestra región no verá la paz a menos que veamos una solución a la cuestión palestina".
Y ahí está de nuevo. Que la piedra angular de la paz en la región sea el fin del conflicto palestino-israelí es una vieja idea que no suena tan bien, inclusive cuando el Oriente Medio Oriente no ardía en una violencia generalizada que tiene poco que ver con Israel. Tal vez el jeque Hamed estaba hablando en un plano más general, pero teniendo en cuenta el historial de Qatar, es difícil dar mucho crédito a su altura de miras. Como Jeffrey Goldberg señaló después de Qatar hiciera un reciente anuncio donde pedía una solución de dos estados, hay un gran déficit entre las palabras y los hechos de Qatar:
"Además de la financiación de Hamas y la prestación de apoyo a los islamistas de la región, Qatar también alberga el cuartel general avanzado del Comando Central de EEUU y la base aérea de Al Udeid. El gobierno de Qatar también hospeda y es propietaria de la cadena de televisión Al Jazeera, lo que le permite proyectar sus ideas frecuentemente anti-estadounidenses por todo el mundo. (El único gobierno que le ha garantizado la inmunidad frente a las críticas que recibe Al Jazeera es, como era de esperar, el de Qatar)".
El lugar donde las matanzas regionales están en este momento en auge es Siria, donde Estados Unidos sigue siendo presionado para que proporcione su apoyo a los rebeldes sirios. Actualmente, los apoyos más importantes los reciben los islamistas financiados por Qatar (como el Nusra Front), grupo que está alineado con al-Qaeda y que, al igual que Hamas, manifiesta su odio por los Estados Unidos e Israel. Si se dice que se busca la paz en la región, no parece la mejor idea que sea a través de los canales de Hamas y de grupos similares que rechazan el derecho de Israel a existir.

Por supuesto, la paz entre israelíes y palestinos es vital para el mundo y sus dirigentes deben tomar medidas para la paz. Pero decir que es el todo forma parte del problema desde un principio.

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