Sunday, January 20, 2019

Gran, gran artículo: El asalto 'sionista' estadounidense a Israel - David Gordis - Times of Israel



"Los judíos estadounidenses y los judíos israelíes se dirigen a una ruptura desordenada", anunciaba esta semana un artículo de Jonathan Weisman en el New York Times. Probablemente tiene razón. Pero solo "probablemente". La relación no tiene que romperse, si ambas partes pueden reconocer que las formas profundas en las dos comunidades judías más grandes del mundo son profundamente diferentes, y dejan de imponer su propia cosmovisión al otro.

Para evitar esta ruptura, ambas partes tendrán que aceptar que, invariablemente, continuaremos decepcionándonos mutuamente, porque el judaísmo estadounidense y el judaísmo israelí son, en este punto, animales muy diferentes. Como describo en mi próximo libro, "Estamos divididos: Visiones del judaísmo en conflicto y la ruptura entre los judíos estadounidenses e israelíes", ahora mismo ambos se apoyan en fundamentos casi completamente diferentes. Uno es universal y el otro en particular, uno se enfoca en el judaísmo como religión, mientras que el otro ve al judaísmo como una nacionalidad, uno está exento en gran medida del desorden de la historia, mientras que el otro es el producto de un movimiento que buscó expresamente restaurar a los judíos como plenos jugadores en las complejidades (y fealdades) de la historia.

En última instancia, tanto Israel como los judíos estadounidenses tendrán que cambiar mucho sus opiniones y discursos sobre el otro. En este momento, sin embargo, quiero centrarme en las formas en que los judíos estadounidenses necesitan repensar su discurso sobre Israel, ya que este lado de la ecuación era el más evidente tanto en el artículo de Weisman como el de hace una semana de Peter Beinart en el Forward .

Como parte de los comentarios instigados por IfNotNow (INN) acerca de Birthright, Beinart emitió la característica y habitual advertencia esta semana: "Birthright fallará si no evoluciona junto con los jóvenes judíos", argumentando que si los viajes de Birthright no ofrecen una imagen equilibrada del conflicto, a su vez muchos jóvenes judíos estadounidenses ignorarán dicho programa.

Para dejarlo claro, nunca he trabajado para Birthright, nunca he estado en un viaje de Birthright, y de ninguna manera estoy al tanto de sus conversaciones curriculares. Pero esto es lo que sé. Muchos hijos de amigos nuestros, jóvenes sofisticados y reflexivos, han estado en los viajes de Birthright y han tenido experiencias que les han cambiado la vida. Ellos no sentían que les hubieran lavado el cerebro o les hubieran trabajado doctrinalmente, simplemente se enamoraron no solo del Estado de Israel, sino del judaísmo. También, para que conste, me gusta Peter Beinart. Es inteligente y creo que está siendo honesto cuando dice que le importa Israel. Durante un tiempo, Peter y yo hicimos un podcast juntos en el que modelamos cómo dos personas que no están de acuerdo un diálogo respetuoso. (También hemos debatido varias veces y lo haremos nuevamente el 7 de febrero en Harvard Hillel).

Pero de muchas maneras, la columna de Beinart refleja una decisión fundamental que los judíos estadounidenses deberán tomar cuando se trata de Israel. Tendrán que decidir qué es lo que más les importa, si el bienestar de Israel o su propia reputación en sus círculos progresistas en los Estados Unidos. Aunque, por supuesto, él diría que no está de acuerdo, creo que Beinart está bastante más comprometido con este último aspecto. Es por eso que toma un tema complejo, lo simplifica en exceso y asume que la única lectura razonable de la situación es la que sostienen los progresistas estadounidenses; y luego, dado que sabe que Birthright no puede satisfacer su demanda (y porque él ve a Birthright como parte del establishment judío estadounidense del que es un implacable crítico), amenza esencialmente con unirse a los grupos de la izquierda que busca destruir ese programa.

Beinart sostiene que cambiar el currículo de Birthright "es necesario porque llevar a los judíos de la diáspora a Israel, sin darles la oportunidad de escuchar a los palestinos que viven como no ciudadanos bajo control israelí en Cisjordania, resulta deshonesto e inmoral". Y tiene una propuesta. "La alternativa es simple: llevar a los niños de Birthright a conocer a los palestinos en Cisjordania".

Pero Beinart no está siendo sincero cuando dice que la solución es "simple". ¿Con qué palestinos cree Beinart que deberían reunirse los participantes de Birthright? Los palestinos en Cisjordania no son más monolíticos que los israelíes o los judíos estadounidenses. ¿Quiere que escuchen a los palestinos que les dirán que preferirían vivir bajo la ocupación israelí que bajo la corrupción de la Autoridad Palestina (de hecho, existe esa gente), o los palestinos que les dirán que poner fin a la ocupación es el primer paso en su campaña para acabar con el Estado de Israel? ¿O quiere que escuchen a los palestinos que insisten en terminar con la ocupación pero que no desean destruir a Israel? Pero, ¿qué porcentaje de palestinos son esos? ¿Los conoce Beinart y sabe donde están? ¿Sobre que base elaboraría Beinart su Birthright? ¿Aquellos que representan la mayoría, o aquellos que reflejan los valores progresistas y "sionistas" de Beinart?

¿Y qué piensa Beinart que deberían aprender los participantes de Birthright sobre la ocupación? "Birthright debería permitir que los colonos les expliquen por qué disfrutan de las piscinas y el césped irrigado, mientras que los palestinos que están en su camino se conforman con unas pocas horas de agua por día". Eso, que parece esperar que aceptemos, ¿es una visión objetiva del asunto? ¿Por qué el punto de vista simplista y obviamente partidista de Peter es más justificable que el punto de vista partidista de otra persona? (Beinart también se equivoca en los hechos. Es en Gaza donde el agua está limitada, pero no hay colonos en Gaza ni en ningún lugar cercano. Los colonos se encuentran en Cisjordania, que está al otro lado del país, y "no están en su camino").

¿Qué colonos deben reunirse los participantes de Birthright? ¿Las personas que viven en Efrat, o las que viven en Shilo, Karnei Shomron o Amonah? Esos son cuatro tipos muy diferentes de colonos, en lugares muy diferentes y con diferentes implicaciones para un futuro estado palestino. ¿Beinart también piensa que los participantes de Birthright deben reunirse con los líderes de los Comandantes para la Seguridad de Israel (CEI), un grupo de expertos de seguridad que se inclinan hacia la izquierda, y que abogan por no construir al otro lado de la barrera de separación, pero que de ninguna manera piensan que "terminar la ocupación" no es una opción hoy en día? ¿O no está de acuerdo Beinart con la CEI? Y si él no está de acuerdo con ellos, eso es porque... ¿por qué Beinart? ¿Porque él sabe más sobre las necesidades de seguridad de Israel que aquellos que han dirigido a las fuerzas de seguridad de Israel durante toda su carrera?

¿Cómo vamos a explicar ese descuido intelectual? Tal vez sea porque los judíos progresistas estadounidenses, con IfNotNow a la cabeza, han decidido destruir Birthright, y Beinart preferiría unirse a la multitud que intentar llevarles la contraria y de vuelta a una posición responsable. O tal vez (como él señala) porque encuentra a Sheldon Adelson tan desagradable que quiere que se le quiten los programas que Adelson financia?

Adelson es, sin duda, una personalidad divisiva. ¿Pero es esa razón suficiente para destruir un programa que ha llevado a cientos de miles de jóvenes judíos estadounidenses a tener un compromiso significativo con Israel? En lugar de destruir Birthright, ¿por qué Beinart, IfNotNow y otros no recaudan las decenas de millones de dólares que costaría financiar un programa alternativo? Si el 70% de los judíos estadounidenses votan por los demócratas, se puede asumir que hay mucho más dinero que podrían recaudar de la izquierda judía estadounidense que de la derecha judía. Entonces, ¿por qué ese dinero no es recaudado?

La razón tiene que ver con esa forma particular de sionismo característica de gran parte de la izquierda judía estadounidense (obviamente hay muchas excepciones), de la cual Beinart es un ejemplo.

Beinart, por supuesto, no está solo en esa especie de deporte que consiste en atacar a Israel. Jonathan Weisman, en su artículo del New York Times ya predecía que la relación entre los judíos estadounidenses y los judíos israelíes estaba en apuros. El mismo Jonathan Weisman (autor de un reciente libro muy interesante sobre el antisemitismo estadounidense enfocado exclusivamente en la derecha), cita al rabino Daniel Zemel de Washington, DC. Para que conste una vez más, conozco a Rabí Zemel desde hace años, lo admiro y me gusta, y sé cuán profundamente comprometido está con Israel. Pero incluso con Rabí Zemel, la "tendencia a querer que Israel sea lo que los judíos progresistas estadounidenses quieren que sea" (en lugar de lo que desean sus propios habitantes israelíes) lleva a más la tendencia de atacar como sea a Israel. Weisman escribe que en Yom Kippur, "el rabino Zemel imploró a su congregación a que actuara antes de que fuera demasiado tarde para salvar a Israel de sí mismo".

¿Una congregación del Judaísmo de la Reforma de DC debería salvar a Israel antes de que sea demasiado tarde? ¿Es que nadie parece ver la arrogancia (y el humor, francamente) en semejante sugerencia? ¿Quiénes son estas personas que están siendo urgidas a salvar a Israel? ¿Acaso pueden leer sólo una página de opinión de un periódico hebreo? Ya que no pueden, y como la gran mayoría de la prensa hebrea no está traducida al inglés, ¿por qué se imaginan que saben qué es lo mejor para Israel sin estar expuestos a lo que piensan millones de israelíes y sin tener acceso al discurso israelí sobre el tema? (No hablar hebreo no es un crimen, por supuesto, pero ¿no debería existir algo más de humildad cuando se trata de hablar de Israel?) ¿Los judíos progresistas estadounidenses se imaginan que tienen algo que enseñar a los liberales israelíes seculares porque ellos son... más inteligentes que los israelíes? ¿O mejor educados? ¿O más morales? ¿O están más comprometidos con la decencia de Israel?

¿Qué tan bien conocen esos judíos progresistas estadounidenses al país al que solicitan que se le salve de si mismo? ¿Qué pueden decir sobre los mundos ideológicos representados por los lectores del Haaretz y el Makor Rishon, y qué anima las visiones del mundo de cada uno? ¿Pueden nombrar cinco comunidades judías a lo largo de la frontera de Gaza y hablar sobre cómo son diferentes? ¿Y cómo esas comunidades ven el conflicto? No pueden, por supuesto, y como muy pocos han hablado extensamente con las personas que tratan de criar a sus familias en Sderot o Sha'ar HaNegev, no tienen una idea real de cómo es la vida allí.

¿Y qué quiere su rabino que hagan realmente? Si el 82% de los israelíes ahora mismo se definen como de centro y de derechas (como afirma el nuevo libro de Shmuel Rosner, lo siento, solo en hebreo), ¿cómo pueden los judíos progresistas estadounidenses salvar a Israel sin subvertir la voluntad de la mayoría de Israel? Sin embargo, y al mismo tiempo, ¿cómo es que los judíos estadounidenses se jactan de la robusta democracia de Israel y a la vez también deciden anularla en nombre de su ética estadounidense, suburbana y progresista? ¿Lo que quieren los israelíes no importa? ¿La democracia de Israel no es sagrada? ¿O es simplemente menos sagrada que el confort moral de los judíos progresistas estadounidenses?

Aunque creo que sus sugerencias (revisar el plan de estudios de Birthright y que los judíos estadounidenses suburbanos salven a Israel) están equivocados, uno puede, y debería, al menos reconocer que tanto Beinart como Zemel se preocupan por Israel y creen que lo que están haciendo es lo mejor para Israel.

Sin embargo, eso no se puede decir de elementos más extremistas en la comunidad judía progresista estadounidense, donde las posiciones que aparentemente pretenden hacer "mejor" a Israel son claramente un camuflaje para su deseo de hacer daño a Israel. Ningún grupo encarna esto mejor que IfNotNow, que, como se señaló en un artículo reciente de la revista New York Magazine, sus miembros dijeron que Kaddish para los palestinos que fueron asesinados por soldados israelíes a lo largo de la frontera de Gaza. “No organizamos oraciones kaddish por 'terroristas árabes' o 'miembros de Hamas', decimos el kakdish y lamentamos la desmedida violencia israelí contra los manifestantes palestinos", dijo uno de los líderes de INN a la revista New York Magazine.

Muchos de los jóvenes que participan o son líderes de INN son brillantes y sofisticados, graduados de las mejores universidades de Estados Unidos. Por lo tanto, es bastante sorprendente que no hayan aplicado ninguna de las habilidades del pensamiento crítico que los llevaron a la universidad y luego a través de esto para tratar este tema. Si el asesinato de manifestantes palestinos a lo largo de la frontera de Gaza (lo que es indudablemente triste) es tan obviamente "una despreciable violencia israelí", ¿por qué la izquierda política israelí no protestó? ¿Por qué incluso el Meretz y el Laborismo se mantuvieron en su mayoría en silencio después de que muchos habitantes de Gaza fueron asesinados en la frontera? ¿Los judíos progresistas estadounidenses alguna vez se preguntan qué saben ellos que los israelíes no sepan? (La izquierda israelí entendió que permitir que se derribara la cerca fronteriza pondría en peligro de inmediato la vida de miles de civiles israelíes y, lamentablemente, comprendieron que el fuego era necesario para proteger a Israel de la invasión de los agentes de Hamas y de sus declaradas y asesinas intenciones)

¿Creen estos jóvenes judíos estadounidenses que son más progresistas que los progresistas israelíes? (No pueden saberlo, por supuesto, porque no pueden leer y entender lo que escriben los progresistas israelíes). ¿Creen que son más morales que la izquierda israelí? ¿Saben mejor que los izquierdistas israelíes qué es mejor para Israel?

O, lo que es más probable, ¿es que en el fondo les importan mucho más mantener sus credenciales progresivas ante sus colegas ideológicos que el propio Israel? (Recuerden, por cierto, que IfNotNow no se refieren a sí mismos como sionistas y se niegan a apoyar la idea del Estado judío).

Por supuesto, está absolutamente en el derecho de estos judíos progresistas estadounidenses tener esas prioridades y preferir a sus colegas ideológicos y a su narcisismo moralista. Pero también es un derecho de los israelíes preguntarse qué voces entre los judíos estadounidenses son socios genuinos. Los que piensan que todos los "colonos" son iguales, aquellos que quieren hacer de la ocupación el punto focal del discurso sobre Israel, no son socios genuinos. Aquellos que les dicen a sus congregaciones, que no pueden leer el hebreo, que no han pasado una sola noche en un refugio antiaéreo, que insisten en que la ocupación termine a pesar de que los comandantes israelíes de izquierda creen que eso no puede ocurrir ahora, no son sus socios. Los que dicen el kaddish no por los cientos de miles de sirios asesinados por Asad o los kurdos asesinados por Turquía, sino por los que pusieron en peligro el estado judío amenazando con derribar la frontera, obviamente tampoco son sus socios.

Son narcisistas que tratan de fortalecer su posición y agenda sociopolítica progresista ante sus propios colegas estadounidenses, y los israelíes intuyen eso. Para curar la brecha de la que Weisman habla correctamente, habrá bastantes cosas que los israelíes tendrían que cambiar sobre sí mismos y la formas en que ven y evalúan la vida judía de la diáspora. Sin embargo, de la misma manera, si los judíos progresistas estadounidenses quieren que los israelíes dialoguen con ellos, y no solamente se dedican a sermonearles y dictarles lo que deben ser, es hora de poner fin a la suposición de que el "depósito de moralidad, sabiduría y decencia reside exclusivamente en los sectores progresistas de la parte occidental del Atlántico".

Y mucho menos con su arrogancia, condescendencia y falta de interés por lo qué los israelíes piensan y creen. Sin duda eso ayudaría en gran medida a garantizar que de alguna manera esta relación sobreviviera.

Labels: ,

Saturday, October 27, 2018

Gran artículo: Esta es la amenaza más grave para el futuro del judaísmo liberal estadounidense - Ammiel Hirsch - JTA



Algo está podrido en el estado de liberalismo que amenaza el futuro del judaísmo progresista.

Los judíos que se llaman "liberales (progresistas en su traducción europea)" se unen a organizaciones que buscan boicotear, desinvertir y sancionar a Israel en números desproporcionados. Dirigen el ataque contra Israel con una especie de ferocidad normalmente reservada para los peores regímenes del mundo. Su antipatía por Israel los lleva a unirse a grupos que incluso tienen tendencias antisemitas.

Pero el peligro no está solamente en el ámbito político. Como todo lo demás en la vida, nuestras acciones, nuestra política, están dictadas por nuestros valores y principios fundamentales. Muchos judíos liberales se sienten incómodos con el particularismo judío, afirmando que es una idea iliberal cuyo tiempo ha pasado. Si bien siempre hubo una tensión saludable en el pensamiento judío entre la centralidad del pueblo judío y las interacciones de los judíos con el mundo en general, cada vez es más difícil para los judíos liberales aceptar que el carácter distintivo judío es un valor judío central o incluso un bien social contemporáneo.

Así, los judíos liberales están abandonando su identidad judía en números acelerados e insostenibles. Según un estudio de Pew publicado en agosto, casi la mitad de los judíos estadounidenses prefieren no identificarse con la religión organizada. Su distanciamiento de la comunidad judía ya ha provocado una contracción significativa en nuestro movimiento y, si no se contiene, causará una implosión de los instrumentos del Judaísmo de la Reforma. Si no revertimos estas tendencias, el Judaísmo de la Reforma dentro de dos generaciones será una sombra de lo que es hoy.

El discurso de graduación del ganador del Premio Pulitzer Michael Chabon la primavera pasada en el Instituto de Religión Judío de la Unión Hebrea abordó estos temas directamente. Ante un santuario lleno de rabinos, cantores, educadores y otros profesionales judíos, Chabon les dijo a estos futuros líderes del Judaísmo de la Reforma que desde la última b'nai mitzvah de sus hijos, su retiro de la práctica religiosa ha sido casi total. Sostuvo que el judaísmo, como cualquier otra religión, es un sistema de división enorme destinado a imponer la división entre, entre otras cosas, judíos y no judíos.

Chabon tocó el corazón mismo del carácter distintivo y la condición de pueblo judío.

"Un matrimonio endogámico es un ghetto de dos", dijo. “Quiero que [mis hijos] se casen con la tribu que valora el aprendizaje, la indagación, el escepticismo y la apertura a nuevas ideas. Quiero que mis hijos se casen con la tribu que consagre la igualdad ante la ley y la libertad de conciencia y los derechos humanos... Habrá muchos socios potenciales para que mis hijos elijan, un buen número [de los cuales] es probable que sean judíos".

Tal es el lamentable estado del liberalismo judío de hoy que, en respuesta, Chabon recibió una gran ovación de la mayoría (pero no todos) de la multitud de estudiantes que se embarcarían dentro de poco y a tiempo completo en posiciones dirigentes de sinagogas de la Reforma, apoyados por muchos de sus profesionales y mentores.

¿Bajo qué teoría del liberalismo estamos obligados a descartar los vínculos y las lealtades a los judíos? ¿Qué es este nuevo progresismo judío que afirma que la aceptación de los demás requiere la negación del yo? ¿Es un matrimonio entre dos católicos, hindúes, musulmanes o universalistas nada liberal? ¿Es un matrimonio entre dos australianos indígenas, ansiosos por preservar la civilización aborigen, iliberal?

Cuidar de otros judíos, sentirse conectado con el pueblo judío y estar unido al Estado judío no es una prueba de vivir en un judaísmo del ghetto. De hecho, no comprometerse con estos valores es una evidencia del declive judío.

¿No creen los liberales en la diversidad, en un pluralismo de comunidades? ¿No creemos en la dignidad de la diferencia humana? ¿O creemos en la diversidad para todos menos para los judíos?

No construimos "muros" para mantener a la gente alejada, se construyeron para mantenernos adentro. El objetivo de la existencia particular del pueblo judío es traer luz a todos los pueblos de la tierra. Dios “os designó para ser una luz para las naciones”, predicó Isaías, “abriendo los ojos privados de luz, sacando a los prisioneros y a todos los que se sientan en la oscuridad de sus calabozos”. El punto de la existencia particular del pueblo judío es promover la dignidad de todas las personas. La elección judía nunca implicó superioridad. Al contrario, nosotros éramos los más bajos de las naciones. Éramos esclavos.

Nosotros, los judíos liberales estadounidenses, parece que ya nunca hablamos de solidaridad judía. Hablamos de nuestras obligaciones con el mundo con profunda convicción y elocuencia, pero parece que nunca hablamos de nuestras obligaciones con los judíos. Por lo tanto, para muchos judíos reformistas, el "tikkun olam" implica a todos en el mundo, excepto a los judíos. Es raro encontrar a un activista o a un joven judío de la Reforma estadounidense que considere que el "tikkun olam" incluye la obligación de ayudar, por ejemplo, a los judíos empobrecidos en Israel o en la antigua Unión Soviética. Una misión de activistas del Judaísmo de la Reforma practicando "tikkun olam" viajaría más probablemente a una aldea pobre de África que a un comedor social para judíos en Ucrania.

La ironía es que el concepto mismo de valores proféticos surgió de los profetas hebreos, los cuales eran ferozmente particularistas. En ningún momento abandonaron el particular judío en favor de lo universal. Por el contrario, lo universal era una función, un producto, de lo particular. El ímpetu y la urgencia de la moralidad profética fue un resultado de la centralidad del pueblo judío, no de su negación.

La creciente inclinación entre los judíos liberales estadounidenses a restar importancia al carácter distintivo de los judíos es la amenaza más grave para el futuro del judaísmo liberal. ¿Cuáles son las perspectivas de la continuidad de un grupo si la gente que lo compone no está comprometida con su propia continuidad, y ni siquiera está de acuerdo filosóficamente que es un objetivo legítimo y un bien social? ¿Es posible sostener al pueblo judío sin estar comprometido con el pueblo judío? ¿Puede el judaísmo sobrevivir sin judíos?

Es la voluntad del carácter distintivo judío lo que garantiza el carácter distintivo judío. Es la voluntad de continuar lo que ha llevado a la continuidad. Hay una ferocidad en los instintos de supervivencia judíos, un sentido indomable del destino judío. Cuando estos se pierden, el futuro se pierde.

En el mundo moderno, aquellos que no están comprometidos con la supervivencia judía no sobrevivirán como judíos.

Labels: ,

Thursday, November 09, 2017

Cosas que pasan dentro del judaísmo liberal americano: "Profesor de Estudios Judíos ante el Congreso: No hay antisemitismo en los campus universitarios y no hay nada malo en comparar a Israel con los nazis" - Liel Leibovitz - Tablet



Hoy, el Comité Judicial de la Cámara de Representantes llevará a cabo una audiencia titulada "Examinando el antisemitismo en los campus universitarios". Los expertos reunidos para analizar este importante tema incluyen al director general de la ADL, Jonathan Greenblatt, el rabino Abraham Cooper, decano asociado del Centro Simon Wiesenthal, y Pamela Nadell, presidenta de la Asociación de Estudios Judíos. También incluyen a Barry Trachtenberg, el director del programa de Estudios Judíos en la Universidad Wake Forest.

Entonces, ¿qué hay de malo para los judíos en los campus estos días? Escuchen al Dr. Trachtenberg contar que  se trata solamente de una tempestad en un vaso de agua.

"Es una distorsión de los hechos caracterizar a los campus en los Estados Unidos como semilleros del nuevo antisemitismo", escribió en su testimonio publicado en la web del comité antes de tiempo. "Un estudio reciente realizado por investigadores de la Universidad de Stanford informaba que aunque las descripciones de antisemitismo desenfrenado se informan ampliamente en la prensa, no representan las experiencias reales de los estudiantes judíos en el campus. Descubrieron que la vida en el campus no es ni amenazante ni alarmista, y esto corresponde a mis propias experiencias con estudiantes judíos... Gran parte de los testimonios que también escucharán hoy probablemente describirán supuestos incidentes de antisemitismo, y pueden citar estudios que pretenden demostrar que el antisemitismo llega hasta unos niveles de crisis. Les pido que sean escépticos con tales afirmaciones".

Cualquiera que esté seriamente interesado en una respuesta desapasionada a la pregunta en cuestión, como deberían ser los académicos, podría haber mencionado que la encuesta de Stanford, según la propia admisión de su director, "se basó en una muestra propia limitada que no era una muestra representativa de los judíos en el campus", o citarían otro estudio reciente sobre antisemitismo en el campus realizado por investigadores de la Universidad de Brandeis el año pasado, y en el que aproximadamente un tercio de los encuestados informaron haber presenciado "alguna forma de acoso antisemita".

Pero mientras que el intento del profesor Trachtenberg de retratar el antisemitismo en los campus universitarios como nada más que una creación de algunos medios irresponsables resulta simple e intelectualmente descuidado, el resto de su testimonio es aún peor.

La definición de antisemitismo del Departamento de Estado, según el testimonio de este profesor, "es demasiado amplia y abarca lo que en otros contextos podría clasificarse fácilmente como un discurso político contra un gobierno extranjero. Aunque estoy de acuerdo en que el uso de símbolos e imágenes antisemitas [clásicos] es inapropiado (aunque no ilegal), no hay nada necesariamente erróneo al comparar las acciones de Israel con las de la Alemania nazi. De hecho, las comparaciones de líderes y países extranjeros con el nazismo se realizan con regularidad. En 1990, el presidente George HW Bush comparó al líder iraquí Saddam Hussein con Adolf Hitler (una comparación también hecha por el presidente George W. Bush). Dado que las comparaciones de líderes y gobiernos extranjeros con el nazismo ocurren regularmente, crear un 'estatus especial' para el discurso sobre los judíos e Israel solamente reafirmaría las afirmaciones antisemitas de que los judíos son excepcionales, y por lo tanto necesitan tener una categoría especial de leyes que se apliquen solo a ellos".

Tómese un momento para dirigir esa argumentación. ¿Está mal comparar las acciones de Israel con las de la Alemania nazi? Apenas se necesita un doctorado o titulo universitario para saber que la respuesta es sí, y está mal sin reservas. Si te importan los hechos, o si tienes algo que se parezca a una columna vertebral moral, te das cuenta de cuán absurda e inaceptable es esa comparación en realidad. Y si eres un estudiante serio de la historia, sabes que hay una diferencia entre un presidente estadounidense que usa la analogía de Hitler cuando hace la guerra contra un déspota con un historial demostrable de genocidio y aplicarlo a un estado democrático comprometido en una lucha existencial contra enemigos decididos a destruirlo.

Ignorar estas obvias observaciones y concluir que cualquier intento de proteger a los judíos de la incitación del odio los dañaría aún más haciéndoles parecer especiales, no solo es falso sino también es moralmente repugnante. El Congreso merece escuchar a expertos que testifican de buena fe, no activistas contra Israel que lo utilizan como una plataforma para promover su sesgada agenda política.

Labels: