Sunday, January 27, 2013

¿Yair qué?

Friday, January 25, 2013

Y los ganadores son...

Wednesday, January 23, 2013

Elecciones de Enero 2013:antes y después - Shlomo Cohen

Sunday, January 06, 2013

La "alianza" y las intrigas de Peres relanzarán la campaña de Netanyahu y del Likud-Beitenau

Saturday, January 05, 2013

Sucumbiendo a las "bellas almas" - Attila Somfalvi - Ynet



La verdad es que Shelly Yachimovich ha estado intentando convencer al electorado durante estas últimas semanas que ella no se unirá a próximo gobierno de Netanyahu. Las posibilidades son cero, respondió cuando alguien le preguntó qué piensa hacer el 23 de enero. No puedo sentarme con el próximo gobierno, no puedo apoyar los recortes presupuestarios que Netanyahu está planeando. No puedo verme a mí misma formando parte de esa coalición extremista.

Pero las "bellas almas", incluyendo aquellos en el Partido Laborista, han puesto en duda la credibilidad de sus declaraciones y han reseñado su amistad con el ministro de Educación, Gideon Saar como una especie de canal secreto para unas negociaciones para formar parte de la coalición de gobierno. A continuación, el público en general y los votantes comenzaron a realizarse preguntas acerca de sus verdaderas intenciones y esta deriva se volvió peligrosa.

El jueves todo este proceso se convirtió en un grave problema. Tras realizar una serie de consultas, Yachimovich decidió hacer algo que sacudiera al establishment político y a una aburrida campaña electoral, y así recuperar esos 19 escaños en la Knesset que inicialmente se adjudicaban a los laboristas. Las últimas encuestas muestran que el apoyo a los laboristas ha disminuido y los directores de campaña del partido están comprobando como el electorado está empezando a cuestionar la integridad personal de su presidenta. O en otras palabras: ella se dedica a exclamar que de ninguna manera (a una coalición) durante la campaña electoral, pero después de las elecciones actuará como Ehud Barak hizo hace cuatro años, y se apresurará a entrar en el gobierno.

Yachimovich temía que estos rumores se convirtieran en titulares en los medías, y de ahí a hechos comprobados. Por lo tanto, se vio obligada a tomar medidas para frenar este deterioro. Esto no puede hacerse sin un drama que afecte a todo el sistema y sin dejar claro para todo el mundo que no se unirá a un gobierno dirigido por el Likud.

Esta acción de Yachimovich tenía sobre todo como mótivo una diferente visión económica, como la cual ellos no podrían sentarse en el gobierno de Benjamin Netanyahu. Alguien así solo puede ser una alternativa política.

"Bibi está atrapado", dice un funcionario de alto nivel en la sede de campaña de los laboristas. "Las cosas que sucederán en el transcurso de las tres próximas semanas van a cambiar el panorama general, porque la gente está yendo por ahí con la deprimente creencia de que las elecciones ya están decididas. Por lo tanto, tuvimos que dar un paso dramático. Los electores deben darse cuenta de que Bibi se ha quedado atascado en todos los temas. Para el ámbito centrista, él es un cautivo de los Feiglins del Likud y de Habayit Hayehudi, también es un prisionero de Shas cuando se trata de los asuntos civiles y es su propio rehén cuando se trata de la economía. Bibi va de camino a un gobierno mesiánico. Es increíble".

Objetivamente, el análisis de los laboristas es correcto. El Likud de Netanyahu se esta conduciendo en estas elecciones de una manera que un profesional catalogaría de esquizofrénica. Por un lado, han amordazado a todos los ministros y miembros de la Knesset  prohibiéndoles conceder entrevistas sin autorización previa para que, Dios no lo quiera, ningún comentario veraz salga a la luz accidentalmente. Por otra parte, Netanyahu está tratando de apelar a la derecha y a la extrema derecha, y está instruyendo a su gente para que haga unas promesas extravagantes acerca de la anexión de los territorios. Sin embargo, y debido que a pesar de todo las encuestas muestran como el Likud Beiteinu está perdiendo cada vez más terreno, el Likud también está tratando de atraer a los votantes centristas moderados y para ello acusa a Habayit Hayehudi de chovinismo y de extremismo de derechas.

El Likud está diciendo a cada elector lo que quiere escuchar, y ello sin comunicar cuáles son sus propios planes para los próximos años.

A la luz del movimiento de Yachimovich, Lapid y Livni están ahora atrapados ante un dilema. Ellos no se apresuran a seguir en el camino de Yachimovich, particularmente a la luz del hecho de que tanto Yesh Atid (Lapid) como Hatnua (Livno) representan, más que a unas auténticas facciones políticas, a un "estado de ánimo", y permanecer sentados en la oposición puede conducirles a su desaparición de la escena política. Livni no ha regresado a la política para sentarse en los sombríos bancos de la oposición. Volvió para ser influyente y para formar parte del próximo gobierno.

Lapid, por su parte, también es consciente del riesgo que implica estar lejos de donde se toman las decisiones, por lo que prefiere atacar a Yachimovich y así dejar la puerta abierta a la posibilidad de unirse a la próxima coalición. Pero la indecisión de Livni y Lapid puede costarles escaños en la Knesset, y el Shas, que se ha convertido en la única alternativa social derechista, se beneficiará al máximo de esto. Si bien es cierto que el Shas se ha convertido en el sello de todos los gobiernos que buscan recortar los fondos para los segmentos más débiles de la población, durante las elecciones son los que gritan más fuerte para ganar la batalla de los titulares.

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Tuesday, January 01, 2013

Sorprendente: Yo debería votar a Yesh Atid (Lapid), Kadima o Am Shalem


(pinchar para ampliar)

En la página web de The 2013 Israelí Election Compass dibujan tu posible "paisaje electoral" israelí tras conocer unos pocos datos personales (edad, lugar de residencia, estudios), responder a 30 preguntas demasiados genéricas y pedirte que valores a los partidos políticos y a sus líderes.

En el centro de mis preferencias aparece, según siempre las diversas posturas políticas de los diferentes partidos políticos, serían Yesh Atid (Lapid), Kadima (¿?) y Am Shalem (cuyo líder, Haim Ansellem, me resulta especialmente interesante aunque sea el partido de un "único hombre").

A su alrededor, y también cercanas al "centro" de mis expectativas "horizontales" (Paz y territorios, Seguridad y Religión y Estado) y "verticales" (Economía y Estado del Bienestar, Derechos, Leyes y Gobernabilidad), aparecen el Hatnu'a (Livni), el Likud y (glub) el partido religioso ashkenazi Torah y Judaísmo.

En las fronteras del centro de mi "paisaje electoral" tenemos al Shas, Israel Beitenau y, muy sorprendentemente, más allá, al partido Laborista de Yachimovich.

Este último resultado, el de los Laboristas, es el que me sorprende más, sobre todo porque le alejan demasiado de otros partidos con una agenda similar (Hatnu'a, Kadima, Yesh Atid). No entiendo pues muy bien los parámetros que han determinado que se aleje del centro de mi "paisaje electoral" israelí.


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Saturday, December 08, 2012

La derecha, la izquierda y la espinosa decisión - Shmuel Rosner


La línea azul representa al bloque derechas-religiosos, y la línea azul al bloque de centro-izquierda

Siete semanas antes de las elecciones de Israel y es hora de que sepamos quién va contra quién. Y el jueves fue el día: los partidos tenían la obligación de finalizar el proceso de elaboración de sus listas y dejarlas finiquitadas. Ya no habría más negociaciones detrás de la puerta con más reluctantes y posibles estrellas políticas, ya no habría más rumores diarios de quién está dentro y quién está fuera, quién viene y quién se va, ni más movimientos o espera de proposiciones en los partidos. El mapa que ha quedado es un desastre, pero es un lío que por fin ha terminado. Y la último sorpresa fue un anunció el jueves por la mañana: Amir Peretz, el líder del Partido Laborista y ex ministro de Defensa, cuya popularidad ha experimentado un reciente impulso por su patrocinio de la Cúpula de Hierro, ha anunciado que ha dejado el partido Laborista y se ha unido a Livni.

A la derecha y / o en el espectro religioso:

- El Likud-Beiteinu, como partido fusionado. Será, con toda probabilidad, el partido más votado y el partido gobernante. Nuestras actualizadas encuestas Israel - completadas con gráficos y análisis basados en los cálculos del profesor Camil Fuchs - da al bloque de la derecha y de los religiosos una ventaja que será difícil de borrar. Ésta es la mejor manera de entender claramente donde Israel se dirige políticamente.

- El Hogar Judío (Habayit Hayehudi). Un partido derechista-religioso (pero con algo de secular por vez primera) que va a ser mucho más significativo que los anteriores fracturados (las últimas encuestas dicen que es probable que obtenga 10 mandatos o incluso hasta 11 o 12). Un partido de la derecha aún más radical todavía no está seguro de que obtenga los votos suficientes para entrar

- El Shas, el partido religioso sefardí tendrá su cuota habitual de los mandatos, unos 10 o más.

- El ashkenazi Unidos al Judaísmo de la Torah (Yahadut HaTorah) sacará unos 5 o 6 mandatos, como de costumbre.

- El Am Shalem, un nuevo partido encabezado por Haim Amsalem (el desafiante y rebelde rabino sefardí expulsado del Shas), quién se está convirtiendo en muy popular entre los muchos que no saben a quien votar, ha estado recibiendo alrededor de 3 escaños en los últimos años encuestas. Podría ser la sorpresa de las elecciones.

Centro-izquierda:

- El partido Laborista es el más grande, con 20 mandatos más o menos en la mayoría de las encuestas.

- El Movimiento (Hatnua), el nuevo partido de Tzipi Livni está recibiendo alrededor de 8-9 escaños en las últimas encuestas. No es suficiente para conseguir su objetivo declarado de sustituir a Netanyahu como el próximo primer ministro.

- El Yesh Atid de Lapid está perdiendo escaños en favor de Livni y parece estar en declive. Se le presupone 7-9 escaños en las últimas encuestas.

- El izquierdista Meretz obtendría como mucho 4-5 escaños.

- El Raam Taal, este partido árabe parece ser cada vez más fuerte con cinco escaños según las últimas encuestas, mientras que los otros dos partidos árabes, Hadash y Balad, están recibiendo 3 cada uno.

Pero como ustedes saben, lo que realmente cuenta en Israel, hoy más que nunca, no es el partido, sino el bloque. Loa partidos (en Israel) van y vienen según cada ciclo, mientras que los bloques políticos están ahí para siempre, así que un primer ministro no puede sobrevivir en la Knesset sin el número correcto de manos levantadas en señal de aprobación de sus políticas.

Netanyahu parece tener una ventaja muy cómoda en este momento. A menos que las cosas cambien drásticamente en las próximas semanas, sus rivales en el centro-izquierda se quedan con una decisión espinosa: ¿Permanecen en la oposición, quién sabe por cuánto tiempo, o que se unen a la coalición, sacrificando sus afirmaciones ideológicas en el altar de tener un impacto y ser influyentes?

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