Sunday, July 07, 2013

¿Hubo un templo judío en el antiguo Egipto? - Stephen Gabriel Rosenberg - JPost


Papiro de Elefantina

Hasta hace apenas cien años, se le buscaba desesperadamente. Se montaron expediciones arqueológicas alemanas, francesas e italianas para peinar los tramos inferiores de la isla Elefantina, en el río Nilo, en el sur de Egipto, pero sin éxito. Todas estas expediciones habían sido activadas tras la publicación en 1911, dos años antes, de unos papiros hallados en la zona que contenían historias personales de los miembros de una colonia militar judía ubicada allí desde el siglo V a. C. Según esos documentos, había existido un templo en medio de la colonia. Pero, ¿dónde exactamente? ¿Era real o era un mito? ¿Dónde estaba la colonia exactamente, y por qué allí? Con el advenimiento de la Primera Guerra Mundial en 1914, la búsqueda fue suspendida, reanudándose después de 1918, pero nuevamente sin éxito.

Los rollos de papiro eran específicos. Los colonos judíos vivían en paz con sus vecinos egipcios, y seguían las leyes judías. De hecho, el emperador persa Darío II les había solicitado que celebraran la fiesta de la Pascua con el pan sin levadura, en el año 418 antes de Cristo, y que no bebieran cerveza durante los siete días después del 14 de Nissan, de acuerdo con uno de los papiros. La zona en esos momentos estaba bajo control persa, ya que había sido capturada por Cambises en el 525 a. C., y la colonia judía estaba bajo jurisdicción persa.

Los colonos judíos ocupaban toda una fila de casas de adobe, y algunos de ellos se casaron con mujeres egipcias, otros en cambio no lo hicieron, pero por lo general vivieron sus vidas en paz y tranquilidad.

Pero, ¿qué hacían allí esos colonos hebreos? Eran los miembros de una unidad militar que protegía la frontera sur de Egipto. Estaban asentados en la isla Elefantina, frente a Asuán en el continente, y era ahí, en la primera catarata del Nilo, donde Egipto siempre había tenido que defenderse de la infiltración desde el sur, donde pueblos y naciones más pobres estaban desesperados por entrar y poder disfrutar de la riquezas de sus vecinos más ricos.

Pero ¿por qué los hebreos estaban haciendo este trabajo? Los persas también estaban deseosos de proteger la frontera y se la confiaron a los judíos, que habían llegado a Egipto como refugiados y a los que no se les permitía trabajar o ser dueños de la tierra como a los egipcios, aunque al menos podrían servir como mercenarios, y eso es lo que hicieron.

Crearon toda una colonia, construyendo al parecer sus casas en torno a un pequeño templo, al menos según nos cuentan los papiros. No existe ningún registro de esta colonia judía en los libros de historia, nada en las obras del historiador judío Flavio Josefo, y nada en el Talmud o en los registros oficiales judíos, nada en absoluto, excepto aquello que relatan esos papiros encontrados en 1893. Así pues el mundo estaba expectante por saber si decían la verdad.

¿Era realmente cierto que allí había existido un templo judío, en Egipto, en el siglo V antes de Cristo? En 1893, el aventurero estadounidense C.E. Wilbour adquirió todo un tesoro de documentos de los lugareños en la isla Elefantina. Él no podía leer los textos arameos, así que los almacenó en un baúl de metal sellado, el cual pasó a su hija tras su muerte en 1896. Con el tiempo, llegaron hasta al Museo de Arte de Brooklyn en 1947. Sin embargo, otros papiros sobre el mismo tema habían llegado a manos de estudiosos británicos y alemanes en 1901 y 1903, y fueron traducidos y publicados rápidamente por los alemanes en 1911.

Entre otros detalles, los documentos describen un santuario permanente situado en un patio abierto y con un altar en el que se ofrecían sacrificios de animales. Se había levantado antes de la conquista de Egipto (en el 525 a. C.) por los persas, y Cambises lo había salvado de la destrucción que afectó a otros templos. Se mantuvo en pie hasta el año 400 a. C., cuando los persas finalmente fueron expulsados por los egipcios (Ya había sido destruido anteriormente por los sacerdotes de Khnum, que tenían un templo al lado, pero fue reconstruido nuevamente unos años más tarde por orden del gobernador persa. Los sacerdotes de Khnum era poderosos porque se presumía que el dios Khnum regía el ascenso y el descenso del agua del Nilo en este lugar, en la primera catarata).

Esta es la historia, y las expediciones europeas desesperaban por encontrar el templo, aunque después de la Primera Guerra Mundial se perdió ciertamente el interés y no fue hasta 1967 cuando se montó otra expedición. Pero no fue para buscar este templo, sino para registrar todos los templos que se habían construido en esta importante zona del sur de Egipto.

Registraron muchos templos egipcios de diferentes épocas, pero después de muchos años, también encontraron lo que ellos llamaron "el pueblo arameo". Éste estaba formado por una serie de casas de adobe, en ruinas, que se alineaban a lo largo de los dos lados de una zona central con una superficie de yeso fino, y con un pequeño edificio pavimentado con azulejos finos.

Afortunadamente, el profesor de la Universidad Hebrea Bezalel Porten ya había publicado el plano de las casas de la colonia judía, sobre la base de los documentos de papiro, y el equipo alemán reconoció que lo que habían encontrado eran las casas judías de toda la zona del templo, tal como Porten había predicho a partir de esos documentos.

El templo en sí era pequeño, de hecho, sólo había restos de la mitad de él, pero tenía un suelo de baldosas muy finas en dos capas, lo que indicaba que la primera había sido destruida y reemplazada. Se encontraba en un patio de yeserías, mientras que las casas sólo tenían un suelo de tierra cruda. Así que este era el templo, y los papiros tenían razón.

El descubrimiento definitivo sólo se hizo en 1997, pero nos mostraba un pequeño templo judío en el sur de Egipto, construido para servir a una colonia judía cuya función era servir de guarnición que defendiera el acceso sur al rico país de Egipto.

Los judíos servían como mercenarios a los colonizadores persas, así que cuando estos últimos fueron expulsados por los egipcios alrededor del 400 a. C., los judíos se encontraron en peligro, y podían incluso ser considerados como traidores. Entonces, ¿qué pasó con ellos?

No hay constancia de lo que les sucedió en los documentos. Solo podemos esperar que no fueron asesinados, pero lo más probable es que se asimilaran y vivieran con sus homólogos egipcios. Sin embargo, existe otra posibilidad, que huyeran de allí.

Si finalmente abandonaron la zona, no pudieron haber hecho por el norte, para regresar a su tierra natal, pues habría significado una caminata de 1.000 kilómetros a través de territorio enemigo. Por el contrario, muy probablemente se habrían dirigido hacia al sur, e incluso puede que hubieran llegado hasta Etiopía, estableciéndose allí y demostrando ser buenos judíos, guardando la Pascua y los otros mitzvot, y convirtiendo a algunos de sus vecinos de Etiopía a su religión. ¿Quién sabe?

PD. Si les interesa conocer más, un acceso adicional en este mismo blog

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Saturday, November 26, 2011

Dos vidas judías en la colonia militar de Elefantina (siglo V a. C.) - Renée Levine Melammed - JPost



Este post se compone de dos artículos de Renée Levine Melammed, de la serie "Su Historia": "A landed woman" y "A mixed marriage in ancient Egypt"

- Mibtahiah

En el siglo VI a. C, un gran campamento militar se estableció en Elefantina por parte de los gobernantes persas que habían conquistado Egipto. Esta "ciudad de marfil" se encontraba en una pequeña isla en el Nilo frente a Asuán (Aswan), su capital administrativa civil. Soldados persas y mercenarios sirvieron en esa guarnición militar, y también sabemos que algunos regimientos judíos formaban parte de estas tropas mercenarias que protegían este asentamiento de los ataques foráneos procedentes del sur y para supervisar el comercio y la recaudación de impuestos. A los soldados judíos se les permitió formar una familia y dedicarse a los negocios.

La vida de los judíos de Elefantina fue muy diferente a la de sus hermanos que regresaron para asentarse en la Tierra de Israel: No habían sido expuestos a las ideas propuestas por Esdras y Nehemías y habían construido su propio templo en el que dos diosas locales eran adorados junto con Yahu, el Dios de Judá.

En el siglo XIX se descubrieron varios archivos de Elefantina, los cuales fueron transcritos y traducidos del arameo original. Cuando la propiedad se transmitía o se tomaban decisiones sobre ella en los tribunales, los papiros registraban estas actividades legales para que fueran retenidos por el propietario. Existen al menos 10 documentos que se encuentran en perfectas condiciones que mencionan a una mujer judía, Mibtahiah, revelando detalles sorprendentes sobre su vida y las opciones disponibles para las mujeres judías en ese asentamiento (probablemente es la primera mujer judía cuya vida está documentada).

Un vistazo a estos papiros revela que el padre de la Mibtahiah, Mahsiah, participó en numerosas negociaciones sobre la propiedad de la tierra y los derechos de sus hijos.
Mibtahiah nació en el año 476 a. C. y murió en el 416. Se casó dos veces, y tuvo dos hijos de su segundo matrimonio. A los 17 años, recibió el regalo de una casa por parte de su padre en honor de su primer matrimonio. Esta casa fue convenientemente adjuntada a la del novio.

Mahsiah fue muy claro sobre los derechos de su hija, declarando que la casa seguía siendo la de ella, incluso después de su muerte, concediéndola el derecho a decidir cómo y qué hacer con su propiedad. Un número inusualmente grande (12) de testigos firman dicho documento, entre ellos dos hijos y un nieto, para evitar que reclaman la propiedad en una fecha posterior.

El mismo día de 459, añadió un segundo documento aclarando los derechos del yerno y las obligaciones relativas a la propiedad. De acuerdo con Bezalel Porten, el experto en papirología arameo y en Elefantina, este marido parece haber muerto antes de que los niños nacieron. Como resultado, su casa paso a manos de Mibtahiah, conjuntamente con la regalada por su padre.

En 449, se elaboró un documento para legalizar la unión de Mibtahiah con un arquitecto egipcio (no judío) llamada Eshor, que más tarde sería identificado por el nombre judío de Natan. Uno podría haber esperado que él negociara por su cuenta, pero Porten explica que los escribas arameos insistían en el anterior formato. La novia había amasado una impresionante dote, y podría dejar el matrimonio (divorciarse) con todo lo que había aportado a él. En caso de muerte del otro, el cónyuge heredaba la propiedad de ambos. Eshor no podía anunciar repentínamente que tenía otra mujer y otros hijos sin tener que enfrentar una multa. Además, cualquiera de los cónyuges podía iniciar el divorcio públicamente repudiando al otro, una disposición muy rara y difícil de hallar en cualquier sociedad judía.

Mientras tanto, Mibtahiah acumulaba más propiedades, otra casa de su padre, esta vez como un modo simbólico de agradecer un préstamo de ella. Cuando Mibtahiah murió, sus dos hijos compartieron sus casas y sus esclavos. Su padre siempre se esforzó por proteger los derechos de propiedad de su hija, y a pesar de una demanda sobre ellos, lo consiguió.

Mibtahiah nunca ejerció su opción de divorciarse y parece haber tenido buenas relaciones con su padre y con sus maridos. Esta mujer independiente y con grandes propiedades podía permitirse el lujo de aceptar un regalo simbólico por un préstamo a su padre bien podría ser la primera mujer judía de quien tengamos documentación original.

Para saber más, Jewish Women Encyclopedia


- Annania Ben Azaria

El descubrimiento de unos documentos de Elefantina ha revelado dos conjuntos de archivos familiares que permiten conocer mejor la vida judía en esta comunidad.
Un archivo pertenece a Mibtahiah, probablemente la primera mujer judía cuya vida está documentada (476-416 a. C.). El segundo archivo pertenece a Annania Ben Azaria, un empleado del templo que era responsable de su mantenimiento.

Annania no se casó con una mujer judía, sino con una sierva egipcia llamada Tamat. Los matrimonios mixtos no eran inusuales en esa sociedad, y el cónyuge egipcio a menudo estaba asimilado a la comunidad judía. (El segundo marido de Mibtahiah adoptó un nombre hebreo). En todo caso, Tamat, la hija de Patu, pertenecía a Mesulam Ben-Zajor, un judío rico.

Curiosamente, la relación de la sirvienta y del empleado del templo no se registró formalmente hasta que ella dio a luz un hijo, Palti, a mediados del siglo V a. C. El contrato de matrimonio fue elaborado por Annania y Mesulam. Bezalel Porten explica que las numerosas tachaduras y correcciones en diversos puntos del documento nos hablan de una negociación interminable entre ambos, pero el resultado final parece imparcial. Mesulam seguía siendo su maestro, mientras que Annania tenía derechos paternos, siempre y cuando la pareja permaneciera casada. No hubo dote por parte de la novia, su dote consistió en su ropa. Si uno de ellos moría, el ​​otro heredaba todos los bienes comunes. Si se divorciaban, su hijo retornaba a su maestro.

Annania compró una casa cerca de la tesorería del rey, frente al templo. En el 443 a. C, Tamat dio a luz un segundo hijo, esta vez una niña, Yehoyshama. Su padre le dio una habitación en la casa, presumiblemente en un compromiso con un judío llamado Annani Ben-Haggau. En el documento que confirma este regalo se hace hincapié en que la propiedad debe se transmitida a los hijos de la pareja. Tengan en cuenta el hecho de que, técnicamente, esta novia seguía siendo, como lo era su madre, propiedad de su amo.

En el 427 a. C., Mesulam elaboró ​​un contrato de libertad condicional para madre e hija, otorgándoles la manumisión tras la muerte de su maestro. A cambio, ambas mujeres estuvieron de acuerdo en continuar sirviéndole a él y a su hijo Zajor. Mesulam también adoptó a la mujer, convirtiendo a Zajor y a Yehoyshama en hermanos.

En el 410 a. C., Zajor negoció con su cuñado y proveyó a su hermana con una considerable dote que contenía valiosas propiedades. Cada parte tenía el derecho, como era costumbre, de iniciar el divorcio. Las condiciones sobre el retorno de la dote de la novia y los costes del divorcio cuando fueron precisados. En caso de muerte de cualquiera de los cónyuges, también se registraron los derechos de herencia.

En el 404 a. C., Annania presentó a su hija un documento en el que su propiedad sería dividida y asignada a ella por etapas, con la propiedad dependiendo de la atención y cuidados que le proporcionara hasta su muerte. Dos años más tarde, ella recibió un regalo de boda de él, con solamente 18 años de retraso, Con el fin de mantener sus propiedades en la familia, Annaia y Tamat vendieron el resto de su casa a su cuñado.

Esta familia tenía unas relaciones complicadas. Para empezar, el maestro mantuvo el control sobre su criada y su hija hasta su muerte, liberandolos solamente después de su muerte. La criada, una egipcia que trabajaba para un judío, se casó posteriormente con un judío acomodado que estaba empleado en el templo construido por los judíos de Elefantina, donde se adoraba al dios hebreo Yahu junto a dos deidades femeninas. Su unión con él se convirtió en legal una vez que nació un hijo, a pesar de que su hija era más prominente según los archivos. Esta hija se casó con otro judío y entró en la unión con una dote mucho más impresionante que la de su madre, porque después de todo ella tenía un padre judío y había heredado un hermano judío adoptado que fue bastante generoso con ella. En el momento en que sus padres murieron, la hija, Tamat, había recibido o heredado propiedades considerables.

Nos quedamos preguntándonos por el destino de la siguiente generación, los nietos del empleado del templo y su sierva egipcia.

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