Saturday, December 10, 2011

¿La historia de los terapeutas o una historia judía más? - Reneé Levine Melammed - JPost



En el siglo I de nuestra era, Filón de Alejandría escribió "Sobre la vida contemplativa", describiendo a un grupo de individuos llamados terapeutas que dedicaron sus vidas a servir al ser divino y a las curaciones. Durante años, mi clase y yo leímos fragmentos de esta obra que describe un fenómeno asombroso: una comunidad monástica judía que residía en las orillas de un lago a las afueras de Alejandría. Sus miembros eran partidarios de la escuela alegórica de los textos sagrados, estando dedicados plenamente al estudio y a la oración, y por lo tanto eran muy educados. Aún más sorprendente era conocer que dicha comunidad estaba compuesta por hombres y mujeres - "las almas purgadas" -, castos por decisión propia, y cuyo todo anhelo era la sabiduría.

Las mujeres se describen como "vírgenes maduras", mientras que los hombres parecen haber dejado la vida familiar tras ellos. Mientras que los hombres y las mujeres se mantenían separados durante la actividad diaria, la adoración durante el Shabbat y las festividades era comunal.

Como escribió Filón: "Las mujeres suelen formar parte de la audiencia con el mismo ardor y con el mismo sentido de vocación... la modestia apropiada para el sexo femenino se mantiene... la fiesta también es compartida por las mujeres... después de la cena se mantiene la vigilia sagrada... ambos conforman dos coros... llenos de éxtasis, tanto hombres como mujeres forman un coro único que canta himnos de acción de gracias a Dios, su salvador, los hombres dirigidos por el profeta Moisés y las mujeres por la profetisa Miriam".

La impresión que uno recibe es la de un grupo de élite de judíos ricos y educados que optan por vivir una vida de ascetismo igualitario. En lugar de la vida matrimonial, se trata de un matrimonio espiritual del alma con la divinidad. Los grupos vivían aislados durante seis días de la semana, mientras componían salmos, oraban, ayunaban, llevaban una vestimenta sencilla y básica y leían los textos sagrados. La descripción de Filón del día 50 (los más probablemente Shavuot) hace referencia a unas vestiduras blancas que portaban mientras permanecían sentados en sus duros bancos, con un muro que separaba a los hombres de las mujeres. Todos escuchaban las lecturas que eran seguidas de su participación en una performance vocal de lo descrito anteriormente. Lo que representa un fenómeno sorprendente.

El año pasado, mi querido amigo y colega Ross S. Kraemer publicó "Unreliable Witnesses" (Oxford University Press, 2010), en el que ponía en duda la exactitud de este relato. ¿Cuán confiables son Filón y sus relatos? Mientras Kraemer no es el primer estudioso que pone en duda la veracidad del relato de los terapeutas de Filón, su análisis de las numerosas interpretaciones que permite hacen que uno se pregunta: ¿Era esto posible? ¿Podría una comunidad como esa haber existido realmente? ¿Se trataba de un producto de la imaginación de Filón? ¿Alguien, hombre o mujer, habría incurrido realmente en esas prácticas? ¿Cuál es la probabilidad de que mujeres de este tipo, "vírgenes maduras", educadas ascéticamente y sin hijos, hubieran existido realmente en el siglo primero de nuestra era? ¿Fantaseaba Filón? ¿Era este relato un mero argumento retórico? Pero, ¿no es lo suficientamente detallado para ser solamente una fantasía?

Kraemer nos dirige hacia la interesante posibilidad de que tal vez Filón la creara a partir de su percepción del profeta Moisés como el filósofo ideal, y procediera posteriormente a diseñar la imagen de una comunidad asentada sobre la base de la vida de Moisés. ¿Pudo basarse en su interpretación bíblica del capítulo XV del Éxodo, que contiene las canciones interpretadas junto al Mar Rojo por un coro de israelitas dirigidos por Moisés y con el canto de Miriam, tras haberse liberado del dominio de los egipcios?

¿Cómo puedo leer y entender ahora ese maravilloso texto? Ya no sé si esa comunidad llegó a existir, y siempre hago hincapié en que tenemos que aprender de los textos de divulgación. Sin embargo, el estudio de la vida judía en la antigüedad tardía, y en particular de la vida de las mujeres, no es tarea fácil. A veces las preguntas nos indican el camino hacia la iluminación. ¿Podría haber existido una comunidad como esta? ¿Hubo mujeres judías que optaron por el celibato? ¿Cuáles fueron las prácticas con las que estaban realmente comprometidos los judíos del primer siglo? Filón, al igual que Platón, a quien tanto admiraba, nos sugiere una sociedad utópica, pero en este caso, ¿una judía? ¿Es esta su historia, o es simplemente una historia más?

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Saturday, November 26, 2011

Dos vidas judías en la colonia militar de Elefantina (siglo V a. C.) - Renée Levine Melammed - JPost



Este post se compone de dos artículos de Renée Levine Melammed, de la serie "Su Historia": "A landed woman" y "A mixed marriage in ancient Egypt"

- Mibtahiah

En el siglo VI a. C, un gran campamento militar se estableció en Elefantina por parte de los gobernantes persas que habían conquistado Egipto. Esta "ciudad de marfil" se encontraba en una pequeña isla en el Nilo frente a Asuán (Aswan), su capital administrativa civil. Soldados persas y mercenarios sirvieron en esa guarnición militar, y también sabemos que algunos regimientos judíos formaban parte de estas tropas mercenarias que protegían este asentamiento de los ataques foráneos procedentes del sur y para supervisar el comercio y la recaudación de impuestos. A los soldados judíos se les permitió formar una familia y dedicarse a los negocios.

La vida de los judíos de Elefantina fue muy diferente a la de sus hermanos que regresaron para asentarse en la Tierra de Israel: No habían sido expuestos a las ideas propuestas por Esdras y Nehemías y habían construido su propio templo en el que dos diosas locales eran adorados junto con Yahu, el Dios de Judá.

En el siglo XIX se descubrieron varios archivos de Elefantina, los cuales fueron transcritos y traducidos del arameo original. Cuando la propiedad se transmitía o se tomaban decisiones sobre ella en los tribunales, los papiros registraban estas actividades legales para que fueran retenidos por el propietario. Existen al menos 10 documentos que se encuentran en perfectas condiciones que mencionan a una mujer judía, Mibtahiah, revelando detalles sorprendentes sobre su vida y las opciones disponibles para las mujeres judías en ese asentamiento (probablemente es la primera mujer judía cuya vida está documentada).

Un vistazo a estos papiros revela que el padre de la Mibtahiah, Mahsiah, participó en numerosas negociaciones sobre la propiedad de la tierra y los derechos de sus hijos.
Mibtahiah nació en el año 476 a. C. y murió en el 416. Se casó dos veces, y tuvo dos hijos de su segundo matrimonio. A los 17 años, recibió el regalo de una casa por parte de su padre en honor de su primer matrimonio. Esta casa fue convenientemente adjuntada a la del novio.

Mahsiah fue muy claro sobre los derechos de su hija, declarando que la casa seguía siendo la de ella, incluso después de su muerte, concediéndola el derecho a decidir cómo y qué hacer con su propiedad. Un número inusualmente grande (12) de testigos firman dicho documento, entre ellos dos hijos y un nieto, para evitar que reclaman la propiedad en una fecha posterior.

El mismo día de 459, añadió un segundo documento aclarando los derechos del yerno y las obligaciones relativas a la propiedad. De acuerdo con Bezalel Porten, el experto en papirología arameo y en Elefantina, este marido parece haber muerto antes de que los niños nacieron. Como resultado, su casa paso a manos de Mibtahiah, conjuntamente con la regalada por su padre.

En 449, se elaboró un documento para legalizar la unión de Mibtahiah con un arquitecto egipcio (no judío) llamada Eshor, que más tarde sería identificado por el nombre judío de Natan. Uno podría haber esperado que él negociara por su cuenta, pero Porten explica que los escribas arameos insistían en el anterior formato. La novia había amasado una impresionante dote, y podría dejar el matrimonio (divorciarse) con todo lo que había aportado a él. En caso de muerte del otro, el cónyuge heredaba la propiedad de ambos. Eshor no podía anunciar repentínamente que tenía otra mujer y otros hijos sin tener que enfrentar una multa. Además, cualquiera de los cónyuges podía iniciar el divorcio públicamente repudiando al otro, una disposición muy rara y difícil de hallar en cualquier sociedad judía.

Mientras tanto, Mibtahiah acumulaba más propiedades, otra casa de su padre, esta vez como un modo simbólico de agradecer un préstamo de ella. Cuando Mibtahiah murió, sus dos hijos compartieron sus casas y sus esclavos. Su padre siempre se esforzó por proteger los derechos de propiedad de su hija, y a pesar de una demanda sobre ellos, lo consiguió.

Mibtahiah nunca ejerció su opción de divorciarse y parece haber tenido buenas relaciones con su padre y con sus maridos. Esta mujer independiente y con grandes propiedades podía permitirse el lujo de aceptar un regalo simbólico por un préstamo a su padre bien podría ser la primera mujer judía de quien tengamos documentación original.

Para saber más, Jewish Women Encyclopedia


- Annania Ben Azaria

El descubrimiento de unos documentos de Elefantina ha revelado dos conjuntos de archivos familiares que permiten conocer mejor la vida judía en esta comunidad.
Un archivo pertenece a Mibtahiah, probablemente la primera mujer judía cuya vida está documentada (476-416 a. C.). El segundo archivo pertenece a Annania Ben Azaria, un empleado del templo que era responsable de su mantenimiento.

Annania no se casó con una mujer judía, sino con una sierva egipcia llamada Tamat. Los matrimonios mixtos no eran inusuales en esa sociedad, y el cónyuge egipcio a menudo estaba asimilado a la comunidad judía. (El segundo marido de Mibtahiah adoptó un nombre hebreo). En todo caso, Tamat, la hija de Patu, pertenecía a Mesulam Ben-Zajor, un judío rico.

Curiosamente, la relación de la sirvienta y del empleado del templo no se registró formalmente hasta que ella dio a luz un hijo, Palti, a mediados del siglo V a. C. El contrato de matrimonio fue elaborado por Annania y Mesulam. Bezalel Porten explica que las numerosas tachaduras y correcciones en diversos puntos del documento nos hablan de una negociación interminable entre ambos, pero el resultado final parece imparcial. Mesulam seguía siendo su maestro, mientras que Annania tenía derechos paternos, siempre y cuando la pareja permaneciera casada. No hubo dote por parte de la novia, su dote consistió en su ropa. Si uno de ellos moría, el ​​otro heredaba todos los bienes comunes. Si se divorciaban, su hijo retornaba a su maestro.

Annania compró una casa cerca de la tesorería del rey, frente al templo. En el 443 a. C, Tamat dio a luz un segundo hijo, esta vez una niña, Yehoyshama. Su padre le dio una habitación en la casa, presumiblemente en un compromiso con un judío llamado Annani Ben-Haggau. En el documento que confirma este regalo se hace hincapié en que la propiedad debe se transmitida a los hijos de la pareja. Tengan en cuenta el hecho de que, técnicamente, esta novia seguía siendo, como lo era su madre, propiedad de su amo.

En el 427 a. C., Mesulam elaboró ​​un contrato de libertad condicional para madre e hija, otorgándoles la manumisión tras la muerte de su maestro. A cambio, ambas mujeres estuvieron de acuerdo en continuar sirviéndole a él y a su hijo Zajor. Mesulam también adoptó a la mujer, convirtiendo a Zajor y a Yehoyshama en hermanos.

En el 410 a. C., Zajor negoció con su cuñado y proveyó a su hermana con una considerable dote que contenía valiosas propiedades. Cada parte tenía el derecho, como era costumbre, de iniciar el divorcio. Las condiciones sobre el retorno de la dote de la novia y los costes del divorcio cuando fueron precisados. En caso de muerte de cualquiera de los cónyuges, también se registraron los derechos de herencia.

En el 404 a. C., Annania presentó a su hija un documento en el que su propiedad sería dividida y asignada a ella por etapas, con la propiedad dependiendo de la atención y cuidados que le proporcionara hasta su muerte. Dos años más tarde, ella recibió un regalo de boda de él, con solamente 18 años de retraso, Con el fin de mantener sus propiedades en la familia, Annaia y Tamat vendieron el resto de su casa a su cuñado.

Esta familia tenía unas relaciones complicadas. Para empezar, el maestro mantuvo el control sobre su criada y su hija hasta su muerte, liberandolos solamente después de su muerte. La criada, una egipcia que trabajaba para un judío, se casó posteriormente con un judío acomodado que estaba empleado en el templo construido por los judíos de Elefantina, donde se adoraba al dios hebreo Yahu junto a dos deidades femeninas. Su unión con él se convirtió en legal una vez que nació un hijo, a pesar de que su hija era más prominente según los archivos. Esta hija se casó con otro judío y entró en la unión con una dote mucho más impresionante que la de su madre, porque después de todo ella tenía un padre judío y había heredado un hermano judío adoptado que fue bastante generoso con ella. En el momento en que sus padres murieron, la hija, Tamat, había recibido o heredado propiedades considerables.

Nos quedamos preguntándonos por el destino de la siguiente generación, los nietos del empleado del templo y su sierva egipcia.

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