Saturday, December 17, 2011

Newt Gingrich y los palestinos - Alex Joffe – Jewish Ideas Daily



Era casi inevitable: el candidato presidencial Newt Gingrich ha lanzado una granada en la contienda por la nominación republicana y el tema es Israel. En una entrevista por el canal de cable Jewish Channel, el ex presidente de la Cámara afirmó lo siguiente: "Recuerda, no existió una Palestina como estado, sino que formaba parte del Imperio Otomano. Creo que tenemos un pueblo palestino inventado que de hecho era pueblo árabe, y que históricamente formaba parte de la comunidad árabe, y que tenía la oportunidad de ir a muchos lugares".

El primer ministro palestino Salam Fayyad reaccionó como era previsible: "Nuestro pueblo ha estado aquí desde el principio y está decidido a permanecer en sus tierras hasta el final". Sin embargo, Gingrich ha arañado una marca registrada y tocado un problema central del conflicto del Oriente Medio: ¿Quiénes son los palestinos? La cuestión consiste en examinar los orígenes del nacionalismo palestino y la naturaleza del propio nacionalismo.

El nacionalismo moderno, que se extendió por Europa en el siglo XIX, veía a la nación como una comunidad basada en el lenguaje, el parentesco, la filiación y la religión; a su vez, un estado territorial legítimo se basaba en la nación. En el estudio del nacionalismo, hay una brecha intelectual entre aquellos que creen que las identidades nacionales y sus precursoras, étnicas y religiosas, pueden ser verdaderamente antiguas y "primordiales", y esos otros que piensan que todos los nacionalismos surgen de las transformaciones efectuadas en los últimos siglos por una alfabetización masiva, la industrialización y el imperialismo.

Ambas perspectivas son correctas en los distintos casos. Por ejemplo, el nacionalismo moderno israelí, al igual que la propia identidad israelí, se fechan sólo a partir de 1948. Sin embargo, el sionismo, como movimiento nacionalista y político desarrollado entre los judíos no religiosos, se remonta formalmente al Primer Congreso Sionista de 1897. Mientras tanto, el sentimiento judío de conformar una nación, como un todo étnico y religioso integrado que aspira a regresar a una base territorial, se remonta a otros dos milenios. La propia nación judía se remonta a otro medio milenio más, previa al exilio en Babilonia. Sus raíces bíblicas pueden retroceder aún más atrás.

Pero ese no es el caso de la mayoría de las naciones del planeta. Los escoceses y los alemanes se remontan a solo unos pocos siglos, y sus culturas e historias han sido deliberadamente fabricadas con efecto retroactivo. El historiador Eric Hobsbawm llamó a este proceso la "invención de la tradición", un patrón reiterado de prácticas y referencias que intentan "establecer una continuidad con un pasado histórico adecuado".

Una pequeña minoría de estudiosos fecha los orígenes del nacionalismo palestino a partir de mediados del siglo XIX, pero la mayoría estaría de acuerdo en que surgió en los años inmediatamente anteriores, y sobre todo posteriores, a la Primera Guerra Mundial, cuando un pequeño número de intelectuales y otras figuras del Oriente Medio, no más de unos pocos cientos, comenzaron a pensar en sí mismos como poseedores de unas distintivas identidades locales. Este sentimiento se refleja en el desmoronamiento del Imperio Otomano, la invasión británica y francesa, y la propagación de las ideas nacionalistas europeas.

En la Tierra Santa en esos momentos, la gran mayoría aún basaba su identidad primaria y su lealtad en la religión, la tribu y/o clan y la geografía, pero para las élites árabes leídas y educadas - cristianas o musulmanas - la afluencia de judíos representaba una amenaza mortal que promovió el principal impulso para un pensamiento nacionalista. Como afirmó en 1914 Raghib al-Nashashibi, un candidato a las elecciones al Parlamento otomano: "Si soy elegido como representante voy a dedicar todas mis fuerzas, de día y de noche, para acabar con el daño y la amenaza de los sionistas y el sionismo".

Después de la Primera Guerra Mundial, los líderes nacionalistas árabes trabajaron de hecho en la creación de una identidad basada principalmente en los "aspectos negativos de los judíos" y en las "conexiones positivas con los demás árabes", como las definidas por la lengua y la cultura. Primeramente, llamaron a la unidad entre Palestina y el sur de Siria. El Primer Congreso de la Asociación de musulmanes y cristianos celebrado en Jerusalén en 1918, declaraba que "Consideramos a Palestina como parte de la Siria árabe, ya que nunca se ha separado en ningún momento. Permanecemos en contacto por nuestros vínculos económicos, geográficos, nacionales, religiosos, lingüísticos y naturales". Sólo más tarde, durante la década de 1920, surgió la idea de una Palestina como un pueblo cultural y localmente aún más específico, siendo fundado en oposición al sionismo.

Así, durante el siglo XX, el fenómeno de una identidad palestina separada comenzó a surgir. Sus aspectos positivos eran vagos. Su núcleo y su base eran negativos, la "muqawama" o la resistencia a los británicos, a los judíos, al sionismo y a otros árabes. El programa educativo y cultural palestino se comprometió con esa propuesta, tal como lo ha expresado el primer ministro palestino Fayyad, cuando afirma que Palestina y los palestinos han existido desde “el principio". En términos de Hobsbawm, la noción de los palestinos como “integrados en la antigüedad” equivaldría a una tradición inventada para así poder imaginar la existencia de una nación palestina, dotarla de autenticidad y legitimidad, y apoyar su afirmación de que sólo existe una “nación – la palestina - desde el río (Jordan) hasta el mar (Mediterráneo)".

Hay un efecto saludable en decir la verdad acerca de la historia, incluso para la historia de la identidad palestina. La falta de antigüedad no significa falta de unidad. Sin embargo, el nacionalismo palestino también está siendo superado por los acontecimientos. El nacionalismo árabe, en líneas generales, se generó inmerso en unas contradicciones básicas: ¿La "nación árabe" está basada en una cultura común? ¿Qué pasa si no existe tal cultura común? ¿Qué pasa con las minorías étnicas? Durante décadas, los Estados-nación árabes de Siria, Irak, Libia y otros más han utilizado el lenguaje del nacionalismo, pero en realidad únicamente se sirvieron de él como vehículo para unos líderes tiránicos y sus diversas tribus. A su paso, han dejado un tribalismo fracturado.

También hay que tener en cuanta al Islam. El nacionalismo palestino ha sido cuestionado por el islamismo de Hamas, en el mejor de los casos una especie de híbrido religioso-nacional. Para Hamas, Palestina pertenece a todo el Islam. La Carta fundacional de Hamas define al nacionalismo como "parte del credo religioso". En dicha Carta se dice que Hamas posee tanto los elementos del nacionalismo convencional como "los elementos más importantes que le dan vida y alma, ya que está conectado con la fuente del espíritu y el otorgador de vida, alzando al cielo el estandarte de la patria celestial...”. Pero para Al-Qaeda y otros grupos de la yihad global mundial que pretenden establecer un califato transnacional, la fórmula de Hamas concede al nacionalismo demasiada legitimidad.

Ahora que el nacionalismo árabe parece resquebrajarse ante este invierno árabe, la visión islamista - esa donde los no musulmanes tienen, como mucho, un lugar subordinado en el Oriente Medio -, está creciendo. Los judíos no tienen lugar allí, ni de hecho en la Tierra. Comparado con este emergente futuro, el nacionalismo palestino, a pesar de su reciente nacimiento y de basarse en la amargura, parece casi razonable.

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Thursday, November 18, 2010

Describiendo un territorio; Palestina, Eretz Yisra'el, Tierra Santa, Canaán... - Philologos - Forward



Jacob Wolf me escribe desde Bet Shemesh, Israel:

"En su columna de 17 de octubre sobre la frase hacer aliya, usted habla de las montañas de Palestina y de la costa palestina. Dado que Palestina fue el nombre que se dio a la Tierra de Israel por parte de los romanos después de la destrucción del Templo, y que sigue siendo un término utilizado por aquellos que desean deslegitimar nuestra reclamación de esta tierra, me pregunto por qué usted lo elije para utilizarlo habitualmente".

Debe ser una señal de que me estoy haciendo viejo el que cada vez me encuentro a menos personas que recuerden que, antes de la creación del Estado de Israel en 1948, "Palestina" era una término perfectamente respetable para los judíos y fue utilizada por ellos en todo momento [N.P.: se da el significativo hecho de que hace unos meses la prensa occidental europea celebraba el primer partido disputado por la selección de futbol de Palestina. Lo que desconocían los habitualmente ignorantes corresponsales en la zona, ya sea de manera voluntaria o por mera incompetencia, es que ya existió una selección de futbol de Palestina en la década de los 20 y 30, formada sólo por... judíos]

La Declaración de Balfour, que después de todo es uno de los grandes triunfos diplomáticos de la historia judía, solicitaba "el establecimiento en Palestina de un hogar nacional para el pueblo judío", y pasando de la historia mundial a lo personal, mi propia familia, fervorosamente sionista, tenía en la cocina en la década de 1940 una hucha azul y blanca del Fondo Nacional Judío donde se leía de manera destacada la frase "Lucha por una Palestina Libre". Esa "Palestina libre" significaba, por supuesto, un Estado judío en un país judío. Fue solamente cuando los judíos de Palestina se convirtieron en israelíes cuando la palabra "Palestina" dejó de referirse a ellos y comenzó a designar solamente a los árabes palestinos.

El Sr. Wolf, por supuesto, podrá decir:

"Todo eso está muy bien, pero ¿y qué?. Palestina es un nombre que originalmente procede de los enemigos de los judíos bíblicos, los filisteos, y aunque pudo haber sido utilizado durante un tiempo por los judíos moderno, solo se utilizó como un término geográfico neutro que sustituía a esa otra denominación utilizada constantemente dentro del discurso interno judío que era "Eretz Yisra'el, la Tierra de Israel". Y sin embargo, en la actualidad Palestina ha dejado de ser un término neutro y ha pasado a volver a ser utilizado dentro de un contexto anti-judío, como antes lo fue en la época de los romanos. ¿Por qué entonces los judíos dejan que se les asocie con él?"

Es una pregunta justa y contiene su propia respuesta. "Eretz Yisra'el" o "Eretz Israel" pertenecen exclusivamente al discurso interno judío. El mundo no los usa, ni tampoco, por razones obvias, está acuerdo con su uso. ¿Cómo designaríamos entonces, cuando conversamos con el resto del mundo, al territorio donde viven los judíos entre el río Jordán al este, el Mar Mediterráneo al oeste, las montañas del Líbano al norte y el desierto del Sinaí al sur, un territorio que por otro lado se divide actualmente en el Estado de Israel, Gaza y la ocupada Ribera Occidental (Cisjordania o "Judea y Samaria")?

Esta tierra, después de todo, necesita un nombre. Es y siempre ha sido una unidad geográfica. Si no podemos denominarla Eretz Yisra'el o Palestina, ¿cómo la llamamos?

Bueno, ¿cuáles son las otras posibilidades?.

Una denominación con profundas raíces en el judaísmo y en el cristianismo (aunque no, por lo que yo sé, en el Islam) es "Tierra Santa", o eretz-ha kodesh en hebreo. Aunque fuera más común en hebreo, inglés y otros idiomas antes del siglo XX, todavía a veces nos encontramos que se usa actualmente. Y sin embargo, ¿realmente puede ser un sustituto de Palestina en la época actual?

¿Podemos sentirnos a gusto con frases como: "Alejandro Magno conquistó Tierra Santa en el 332 a. C." en un libro de historia del siglo XXI, o bien, "La Tierra Santa tiene un clima típicamente mediterráneo" en otro de geografía? El mundo se ha vuelto demasiado secular para que sea aceptable en cualquier otro contexto que no sea explícitamente religioso. ("El Papa tiene previsto visitar Tierra Santa", por ejemplo, si parece perfectamente natural).

¿Qué decir entonces de "Cisjordania", una palabra que designa lo contrario de "Transjordania" y que está formada por el adverbio latino “cis” [es decir, al oeste, o en el lado oeste]?. Los franceses han hecho bastante uso de Cisjordania, aunque generalmente para designar el "West Bank" (la Ribera Occidental) en lugar de toda la Palestina histórica, pero para los portavoces ingleses eso no significa nada. Las posibilidades de que se extienda su uso en el inglés son nulas.

¿Y "Canaán”? Es un término más familiar, al menos para cualquiera que conozca la Biblia, pero precisamente ese es su problema: En nuestra mente, se asocia totalmente con el período bíblico. "Alejandro el Grande conquistó Canaán" sonaría aún más extraño que su conquista de "Tierra Santa".

Esto nos deja con "Palestina". Es cierto que la palabra es un problema, y no sólo para los judíos, porque si un Estado palestino llamado "Palestina" se establece finalmente, esa "Palestina" dejaría de ser el equivalente en inglés de la Tierra de Israel, y solamente comprendería en adelante al territorio de dicho estado. Entonces tendríamos un problema aún peor.

Sin embargo, y mientras tanto, yo le diría al Sr. Wolf que si bien los árabes les han ganado "Palestina" a los judíos pre-1948, esa no es ninguna razón para dejar que se la roben completamente. Aparte de las fronteras políticas que corran por ese territorio, ese país geográfico rodeado por el río Jordán, el Mar Mediterráneo, las montañas del Líbano y la península del Sinaí, necesita una denominación para que los judíos e ingleses escriban y hablen de él.

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