Thursday, November 02, 2017

El fin de la modernidad judía - Philip Spencer - Fathom



Este es un libro tristemente decepcionante. En un nivel, es otro ejemplo más del fracaso generalizado de muchos dentro de la izquierda actual a la hora de pensar seriamente y responder al antisemitismo. En otro nivel, representa una regresión desalentadora del propio trabajo anterior del autor. En un estudio valioso del marxismo y de la llamada "cuestión judía" (una formulación que el propio Marx rechazó efectivamente), y en algunos interesantes ensayos sobre el Holocausto y la violencia nazi, EnzoTraverso había demostrado cierta comprensión de los límites del pensamiento demasiado convencional de la izquierda sobre el antisemitismo.  Él reconoció que habían tenido poco que decir sobre el Holocausto, que los marxistas fallaron en gran medida en predecirlo, no respondiendo en el momento, y desde entonces no habían escrito casi nada de valor. En realidad, hay una o dos excepciones importantes, pero Traverso no las ha utilizado aquí. En su lugar, ha producido un análisis simplista que reproduce muchos de los defectos de una tradición que parece incapaz de reflexionar críticamente sobre el antisemitismo y su desarrollo (y, por supuesto, como bien sabía Marx, uno tiene que hacer el trabajo anterior para lograr el último).

Lo que Traverso nos pide ahora es que creamos que el antisemitismo ya no es un fenómeno significativo en el mundo moderno. Si todavía parecen existir hoy en día algunas manifestaciones lamentables de antisemitismo  (incluso Traverso no puede ignorarlas por completo), son comprensibles debido a la "conversión que han experimentado los judíos" en la actualidad, y en base a su comportamiento actual. Convenientemente, esto significa que los judíos pueden ahora, por fin, ser considerados responsables del antisemitismo, un argumento que Marx mismo rechazó enérgicamente.

Supuestamente, los judíos en la actualidad están completamente integrados. Israel forma parte de la estructura del poder global, vigilando la región en nombre del imperialismo occidental (porque no existe ningún otro tipo de imperialismo). Los intelectuales judíos, una vez a la vanguardia del pensamiento crítico, ahora se encuentran del lado de la reacción. Donde una vez estuvo León Trotsky, el heroico defensor de la revolución socialista internacional, ahora está Henry Kissinger, la mente maestra estratégica del gobierno imperial estadounidense.

Cuándo uno, logícamente, se pregunta cuando ha tenido lugar esta tan extraordinaria transformación, la respuesta de Traverso, irónica y paradójicamente, yace en el Holocausto, que pudo haber destruido a los judíos de Europa (y por lo tanto a sus intelectuales críticos) pero que también "hizo estallar el absceso del antisemitismo", poniendo fin a un antisemitismo que resulta que duró solamente duró dos siglos (desde aproximadamente 1750 a 1950, el período que Traverso define como 'modernidad').

La lucha judía por la integración, frustrada durante mucho tiempo en toda Europa, más directamente en el este europeo, y ambivalentemente, pero luego explosivamente en Alemania, e incluso en la Francia republicana, ahora ha sido finalmente recompensada, aunque el precio ha sido exorbitantemente alto. Donde los judíos fueron una vez parias, ahora se han convertido en una minoría completamente aceptada, incluso una especie de modelo. El antisemitismo es ahora un tabú, ahora que el Holocausto se ha convertido en una religión cívica. Mientras tanto, el Estado de Israel, fundado después del Holocausto, abusa de su memoria para justificar su ethno-nacionalismo excepcionalmente retrógrado y un abominable abuso de los palestinos.

Sin embargo, ¿quiénes fueron los grandes intelectuales críticos judíos cuya pérdida Traverso lamenta tan evidentemente? Basándose en la famosa representación de Isaac Deutscher (pero también un poco autopromovida), argumenta que todos ellos eran "judíos no judíos", es decir, que iban más allá de los supuestos límites de una supuestamente estrecha identidad judía, rechazando lo que veían como una religión peculiarmente reaccionaria. De Baruch Spinoza a Marx a Sigmund Freud, desarrollaron una crítica sostenida y radical del mundo moderno, avanzando una convincente visión alternativa internacionalista con un futuro socialista libre de las rivalidades nacionales e imperiales que generaron las grandes catástrofes del siglo XX.

Sin embargo, ese internacionalismo tenía un punto ciego bastante obvio: rechazaba la idea de que los judíos pudieran tener su propio estado nacional. Deseosos de apoyar la liberación nacional para todos los restantes pueblos, hicieron una llamativa y señalada excepción con los judíos. Asimilacionistas de hombres y mujeres, creían que el antisemitismo se estaba volviendo irrelevante y que los judíos encontrarían toda la seguridad que necesitaban dentro de las sociedades socialistas del futuro, y probablemente (afortunadamente) desaparecerían. Este argumento reprodujo una importante tensión antisemita en el pensamiento de la Ilustración (no era la única tensión, por supuesto), la idea de que había algo problemático sobre la presencia continua de judíos en el mundo moderno.

Uno de los pocos pensadores que se dieron cuenta de esto fue Hannah Arendt, a quien Traverso malinterpreta seriamente. En lugar de ser una figura ambigua, incapaz de abrazar por completo el internacionalismo radical (en realidad defectuoso) de los judíos no judíos, entendía mucho mejor el antisemitismo. Ella vio que el antisemitismo moderno era a la vez diferente de las formas anteriores, pero también se basaba en el pasado. Ella vio que en un mundo antisemita, era "posible asimilarse solamente asimilando al antisemitismo". Por lo tanto, ella abandonó en un momento crítico al movimiento sionista, a diferencia de Deutscher, aunque al menos tuvo la decencia de reconocer que había cometido un grave error al argumentar en contra del sionismo.

Su voluntad de admitir que había estado equivocada fue compartido por algunos otros (notablemente Theodor W. Adorno y Max Horkheimer, no discutidos aquí en absoluto), pero eso ha sido casi completamente ignorado por las generaciones posteriores, quienes una vez más nos dicen que el antisemitismo ya ha finalizado.

Traverso pretende (en lo que representa una presunción bastante común) que el antisemitismo ha sido simplemente reemplazado por la islamofobia, cuando es necesario tanto reconocer lo que tienen en común, y en lo que difieren y en lo que existe contradicción contra ambos. No es un juego de suma cero. No seremos ayudados en esta urgente tarea por la absurda pretensión hecha de que la dirección del pensamiento crítico ha pasado a manos de  los críticos del eurocentrismo en las universidades estadounidenses y británicas, y ciertamente no aquellos cuya defensa de un boicot a Israel muestra una desconcertante falta de conocimiento del pasado y una continua prominencia de tropos antisemitas clásicos.

Es triste que Traverso no haya podido ir más allá en su camino reflexivo y autocrítico, aquel que había comenzado a rastrear en su trabajo anterior. Pero eso puede decirnos algo sobre cómo la historia intelectual, como la historia en general, no procede de una manera simplemente lineal, sino que se entiende mejor (para usar un término antiguo) dialécticamente como unos elementos del pasado (particularmente cuando no han sido superados) puede ser subsumidos y reelaborados, lo que plantea nuevos peligros para todos nosotros.

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Saturday, May 18, 2013

El por qué de la deslegitimación de los judíos por la izquierda occidental (Los judíos, conservadores a contracorriente - Nicolas Zomersztajn - CCLJ)


El cementerio de Praga como metáfora del ya"ausente" judío paria, el único judío aceptable para la izquierda occidental

El historiador Enzo Traverso acaba de publicar un ensayo de título polémico: El final de la modernidad judía, la historia de un giro conservador. Antaño simiente de un pensamiento críticos  del orden establecido, los judíos habrían cambiado y se habrían convertido en los defensores de la dominación occidental. Esta tesis cuestionable suscita la controversia.

Profesor en la prestigiosa Cornell University (New York) [N,P.: y de más que obvia militancia izquierdista, formado en la escuela del autonomismo marxista italiano], Enzo Traverso deplora el final de la modernidad judía, esa modalidad a través de la cual los judíos de la diáspora han participado en el desarrollo de la modernidad occidental. "Después de haber sido el principal foco del pensamiento crítico en el mundo occidental, los judíos están  hora, por una especie de inversión paradójica, en el corazón de sus mecanismos de dominación", afirma Traverso. "Así mientras entre la emancipación del siglo XIX y la segunda mitad del siglo XX, los judíos tuvieron una mirada crítica sobre el mundo occidental, se han convertido después de 1945 en los defensores del orden establecido y la dominación occidental. Los antiguos aguafiestas y perturbadores del orden, se han convertido en sus pilares", escribe Traverso en "El final de la modernidad judía", su último libro.

La Shoah destruyó un mundo donde los judíos desempeñaron un papel de liderazgo dentro de la
producción intelectual y artística europea. Pero para Enzo Traverso, la Shoah condujo finalmente a Europa a deshacerse de sus demonios antisemitas. "No digo que el antisemitismo haya desaparecido de las sociedades europeas", matiza Traverso. "Pero las culturas europeas ya no están más impregnadas de antisemitismo como cuando se constituían en el siglo XIX las identidades nacionales. El Judío, que antes se consideraba un elemento de demarcación negativa para la definición de una identidad nacional, se ha convertido, a través de la memoria de la Shoah, en el representante de una tradición valorada por las sociedades occidentales".
[N.P.: Enzo Traverso, entre cuyos temas de investigación destacan el Holocausto nazi y el Totalitarismo, y que es un especialista en la filosofía judía alemana, en el nazismo, el antisemitismo y en las dos guerras mundiales, no deja de seguir los análisis de Hannah Arendt y su distinción entre el "juif parvenu", el judío que busca la aceptación y el ascenso social, y el "juif paria", el judío anticonformista que busca romper con los estructuras de la sociedad donde vive y que dará lugar al judío revolucionario, como elementos determinantes del espectro judío. Ahora bien, esta dualidad solo se podría aplicar a la judería alemana (y quizás francesa), pues el análisis de Arendt no muestra interés ni tiene en cuanta al mayor porcentaje de la judería europea, la que residía en la Europa Oriental y en el mundo del shtetl, un mundo donde reinaba la dimensión religiosa sobre las otras, minoritarias] 
Enzo Traverso no solamente considera que el antisemitismo tradicional ha desaparecdio para ser reemplazado por la islamofobia, sino que él ve en la memoria de la Shoah "erigida en religión civil global" como un paso fundamental para el giro conservador judío: la religión civil de la Shoah ha transformado al antiguo pueblo perseguido en una minoría respetable, protegida por la ley, y heredero de una trágica historia que sirve hoy como patrón moral y democrático de las naciones civilizadas.
[N.P.: ¿no les suena esta discurso dentro de la izquierda israelí, seguidora de la muy popular representación dentro de la izquierda occidental de los palestinos, o de la emigración árabe, como los "nuevos judíos"? ¿No les suena a una nueva versión de la teología cristiana de la sustitución, el "viejo, particularista y legalista - lean conservador y nacionalista - Israel", frente a ese otro "nuevo, espiritual y universalista - lean progresista y post-nacional - Israel"].
Según el autor, con el declive del antisemitismo, la modernidad judía europea habría  agotado su trayectoria. "No hecho de menos en absoluto la época en que los judíos llevaban los estigmas del paria, pero esa condición produjo históricamente una cultura de extraordinaria riqueza", afirma Traverso. "Esta explosión de creatividad que dio lugar que a principios del siglo XX los judíos estuvieran en el corazón de las vanguardias culturales y políticas, se arraigaba en la condición única de una minoría excluida y estigmatizada que se había apropiado de la cultura occidental vorazmente. Esta situación particular no podía más que agudizar el pensamiento crítico".

Israel, estado Völkisch 

A los ojos de Enzo Traverso, Israel también es responsable de este giro conservador. Mientras que las sociedades occidentales han adoptado ampliamente las señas de identidad de la Diáspora judía (movilidad, especialización intelectual, cosmopolitismo, urbanidad, extraterritorialidad), [N.P.: como se ve el en el mundo del shtetl y de Pale está ausente] el Estado de Israel fue construido sobre los fundamentos völkisch de un nacionalismo cerrado y exclusivo. Remodelando un pueblo judío cosmopolita en términos estatales y nacionales, "Israel se inscribe así pues a contracorriente de la globalización y de la propia historia de los judíos".
 [N.P.: como se ve, el mundo del shtetl y del territorio de Pale no existieron, al igual que el mundo religioso judío, y, según esta visión, Israel "traiciona" la identidad judía, que se entiende ahora solamente representaría el "diasporismo"]. 
¿Enzo Traverso pone en tela de juicio la existencia del Estado de Israel? "Nada de eso. No niego la legitimidad del sionismo ni de Israel", responde inmediatamente. "Esta es una opción legítima - aunque contestada en la diáspora judía -, de la cual podemos ahora, retrospectivamente, analizar las consecuencias. Concebido sobre bases religiosas y étnicas, el Estado de Israel no me parece viable históricamente, constituye un anacronismo en el mundo globalizado de hoy, y no puede garantizar una posible coexistencia pacífica con sus vecinos palestinos que no tienen estado. Planteo como alternativa un porvenir de apartheid que nadie quiere o la creación de un Estado binacional".
[N.P.: Uhhm, un "anacronismo Israel". ¿No les suena al viejo y criticado argumento de Tony Judt? Si les interesa como vapulearon, o intentaron matizar, esas opiniones, cuatro post de este blog: el 1, el 2, el 3 y el matizador 4]
Presentado por Enzo Traverso como una de esas figuras intelectuales que encarnan el giro conservador, el filósofo francés Alain Finkielkraut considera que este libro no es más que una nueva versión de la vieja crítica paulina del judío carnal apegado a la tierra y a su herencia.

"Entonces, los judíos se habrían hecho de derechas según Enzo Traverso", ironiza Alain Finkielkraut. "Parece ser que hubo un gran momento en la historia en la que los judíos encarnaron la conciencia crítica de Occidente y luego bascularon con Israel hacia el lado equivocado, el de herramienta de la dominación. Los judíos antes eran todos cosmopolitas, y ahora se han convertido en nacionalistas. Encarnaban la ética, y ahora tienen una obsesión étnica. La idea según la cual Israel habría puesto fin a la modernidad judía no tiene sentido. Promoviéndola, Traverso confiere una legitimidad teórica a la antipatía a la cual los judíos se enfrentan en los círculos progresistas".

Para Alain Finkielkraut, la descripción de Israel hecha por Traverso conforta al antisionismo. "Yo no veo en que los judíos tendrían que enrojecer de vergüenza por su adhesión a Israel", inquiere molesto. "Ese apego puede ir perfectamente de la mano con una mirada crítica sobre la política israelí, el inmobilismo y los asentamientos en Cisjordania. Cuando Traverso presenta a Israel como un Estado racista y atribuye que no habría más solución a la situación actual que la alternativa de un Estado binacional que estaría despojado de su carácter judío, complica seriamente la tarea de esos judíos que portan precisamente una mirada lúcida y crítica sobre Israel".

Los judíos, como los "niños mimados" de nuestras sociedades

Alain Finkielkraut cuestiona igualmente las conclusiones de Traverso sobre la Shoah como religión civil global. "Conformando ahora una minoría respetable, conservadora y mimada en nuestras sociedades, los judíos se equivocan denunciando falsamente la existencia de un nuevo antisemitismo cuando sería la islamofobia el verdadero problema actual de las sociedades occidentales. Por lo tanto, según esta visión de los judíos actuales, los verdaderos judíos de hoy en día no serían esos judíos, sino los inmigrantes musulmanes. Todo este discurso me parece falso, desagradable y peligroso", se lamenta Alain Finkielkraut.

Analizando esa transformación histórica, ¿Enzo Traverso no pronunciaría la oración fúnebre de la figura del judío paria portador del pensamiento crítico? "Enzo Traverso alimenta una visión extremadamente pobre del pensamiento crítico", juzga Alain Finkielkraut. "Considerando por su parte que solamente el progresismo, del cual él es uno de sus representantes, es crítico, él descarta otras formas de criticar el mundo. Lo que es peor, rechaza tomarlas en consideración".

"Por lo tanto, trata de presentar al filósofo Leo Strauss como un pensador del orden. Esto es falso. Leo Strauss no se dedica a la apología y a la defensa del mundo tal como es. El suyo es también un pensamiento crítico del mundo. Simplemente, para Traverso, no hay crítica como la suya (y la progresista) y hacia ella tienen que ir todos los honores. Por otro lado, también resulta sorprendente ver como ese pensamiento crítico del mundo es tan bien recibido en todos los campus del mundo occidental"
[N.P.: por no hablar de los medias y las élites culturales, donde impera lo políticamente correcto].
"Se ve que disfrazándose de paria, la cosa resulta mucho mejor" finaliza Alain Finkielkraut.


PD. El texto original

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