En los últimos días hemos visto una intensificación de los ataques del régimen sirio contra su propio pueblo. Si los informes son correctos, más de 5.000 civiles sirios han sido sacrificados por los hombres del presidente Bashar al-Assad a causa de sus esfuerzos por traer la denominada “
primavera árabe” a Siria desde finales de la primavera pasada.
Los muertos incluyen a cientos de mujeres y niños, personas que sólo querían libertad frente a un régimen tiránico. Las líneas de suministro se han reducido, los suministros médicos se están agotando, y las Naciones Unidas reconocen que no puede proporcionar una contabilidad fiable del número de muertos, ni detener la matanza.
Este régimen es la extensión de otro surgido en 1970, cuando Hafez al-Assad tomó el poder y fue responsable de la muerte de decenas de miles de sirios en una de las masacres más terribles en la historia del Oriente Medio, la destrucción del bastión rebelde sunita de Hama, donde entre 10.000 y 20.000 personas fueron asesinadas por las fuerzas del gobierno. Bashir al-Assad ha gobernado el país desde la muerte de su padre en el año 2000, y ha sido capaz de mantener su poder sobre el pueblo de Siria en gran medida debido a la indiferencia del mundo, la falta de recursos comerciales, y debido a su proximidad territorial con Israel.
Curiosamente, tal vez Israel haya recibido (y recibe) mucho peor cobertura de parte de los medios de comunicación que Siria. Mientra que todo movimiento del Estado judío es minuciosamente analizado y escrutado, no lo han sido así las violaciones de los derechos humanos que se han producido en Siria desde que la familia al-Assad tomó las riendas del poder. Sin embargo, hasta hace muy poco nunca se habían mencionado en los informes de los medios de comunicación y en las proclamas internacionales. Sólo ahora, cuando Siria está en medio de una rebelión, tenemos una amplia cobertura mediática del país. Aun así, el mundo parece seguir sintiéndose más exorcizado por las construcciones israelíes en la Ribera Occidental que por los proyectiles mortales que caen sobre Homs lanzados por el propio ejército sirio.
Ahora miremos estos hechos de una manera un poco más profunda. Recientemente, un grupo de hackers liberó cientos de correos electrónicos de la oficina del presidente sirio Bashar al-Assad. Un documento revela los métodos para la preparación de la entrevista de Assad en la cadena ABC con su presentadora estrella Barbara Walters. A diferencia de los israelíes, los sirios realmente escuchan a los profesionales de la comunicación.
El profesor David Lesch, de la Universidad de Trinity, alguien que valoraba al presidente sirio con esperanza, instó a Siria a que contratara una firma de relaciones públicas americanas para un contrato de dos años por 150.000 dólares al mes. Lesch creía que esa empresa podría "
mejorar la imagen de Siria y del presidente Bashar en los Estados Unidos, y ayudar con otras formas de cooperación". Siria, un poco más tarde, contrató a una organización internacional de relaciones públicas, la agencia Brown Lloyd James, para que coordinara con Vogue el perfil de un reportaje y una sesión de fotos con Asma al-Assad, la primera dama de Siria. El perfil brillante que se ofreció de ella, y las impresionantes imágenes de la primera dama en ese reportaje titulado "
Asma al-Assad: Una rosa en el desierto", fue publicado al mismo tiempo que comenzaba la represión del gobierno sirio contra los manifestantes anti-régimen.
Como señaló David Kenner, el editor asociado de la revista Foreign Policy: "El artículo no mencionaba ni una sola vez las protestas que se estaban produciendo en el Oriente Medio, incluida la dispersión de los manifestaciones en Siria. En cambio, el artículo se centraba en la primera dama de Siria, Asma Assad, la cual según dicho artículo era "
la más fresca y magnética de las primeras damas, con su pelo castaño ondulado que le llega hasta la altura de la barbilla, su ojos marrones y su estilizado cuello que le dota de una grácil energía".
Esta misma empresa, Brown Lloyd James, trabajó en el pasado para impulsar el régimen de dictador libio Muamar Gadafi. Ellos por aquel entonces dijeron: "
... que ayudaban al gobierno de Libia en sus esfuerzos por llegar hasta la comunidad política internacional a través de las Naciones Unidas, la política de los EEUU y la comunidad universitaria".
Las organizaciones terroristas como Hamas y Hezbollah, así como algunas naciones árabes, han contratado a las agencias de relaciones públicas para que aboguen por su causa en los medios de comunicación internacionales y en el escenario mundial. Los grupos terroristas también se han dedicado a congraciarse con los reporteros y los periodistas extranjeros, compartiendo comidas con ellos y tratando de ganar su favor.
Fenton Communications, una firma radicada en Nueva York, firmó dos contratos con el Estado árabe de Qatar para desarrollar una campaña de deslegitimación de Israel orquestando esencialmente una campaña internacional anti-israelí dirigida a romper el bloqueo de la Franja de Gaza. Fenton Communications también trabajó para "
Al Fakhoora", una organización pro-palestina con sede en Qatar que "
puso en marcha una campaña que promovía la presentación de cargos legales en contra de Israel para así cambiar la percepción pública de sus acciones en Occidente".
La misión de la OLP en los Estados Unidos contrató a Bell Pottinger, una de las principales agencia de relaciones públicas internacionales, para que les proporcionara su "
asesoramiento sobre comunicaciones estratégicas, relaciones públicas, relaciones con los medios y los asuntos del Congreso".
La oficina europea del gigante estadounidense de la industria Burson-Marsteller, en respuesta a una solicitud de Israel para una reunión conjunta, les contestó: "
No vamos a ofrecer una licitación para el proyecto... Constituiría un riesgo comercial. Si aceptamos este proyecto, se creará una gran cantidad de reacciones negativas.... Israel es un proyecto particularmente polémico”. Y esta decisión proviene de una empresa que trató de manejar y controlar el desastre de Bhopal en la India, en el que más de 2.000 personas fueron asesinadas, y que representó a Blackwater EEUU en el 2007 después de que se revelara que algunos de sus empleados estuvieron involucrados en los asesinatos de 13 iraquíes en Bagdad.
En resumen, representar a Israel provocaría reacciones negativas entre su base de clientes ya que es un “
proyecto polémico”, pero que una empresa asumiera el papel de adornar glamurosamente a la primera dama de Siria justamente cuando comenzaba a correr la sangre fuera de las ventanas de su palacio, resulta algo aceptable para los creadores de opinión.
O bien, la puesta en escena de las flotillas de Gaza sólo es un trabajo de rutina, pero en cambio ayudar a Israel, un país moderno cuyos avances médicos y tecnológicos benefician a todo el mundo, podía “
manchar” a la agencia publicitaria. Estas respuestas ilógicas son unos claros indicios del éxito de relaciones públicas de los árabes. Israel trató de contratar a empresas de relaciones públicas en diez países de Europa y muchos respondieron como lo hizo Burson-Marsteller.
Mientras que muchos de estos clientes contratan los servicios de estas agencias para ensuciar y demonizar la imagen de Israel, Israel no utiliza agencias de relaciones públicas en los Estados Unidos, por lo que no es una coincidencia que los árabes reciban una mejor cobertura por parte de los medios de comunicación que Israel, sobre todo porque utilizan a profesionales de la comunicación [N.P.: algunos parecen hacerlo incluso gratis].
Con Siria asesinando brutalmente a sus ciudadanos y Hamas apuntando a los occidentales, ahí entran los profesionales de las relaciones públicas para ayudarles a vender su historia. Hay millones de dólares dedicados a cubrir el terror y la brutalidad con azúcar. Que haya empresas que estén dispuestas a dejar de lado la decencia y la moralidad para mejorar sus resultados resulta bastante triste. Que estas empresas estén dispuestas a ayudar en los medios de comunicación a aquellos que provocan la muerte de miles de ciudadanos sirios en aras de mantener una cuenta prestigiosa, es una farsa de proporciones monumentales, más aún cuando se piensan muy mucho los efectos que podría tener para ellos colaborar con Israel.
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