Saturday, September 15, 2012

¿Disfrutan de su Primavera Árabe? - Burak Békdil - Hurriyet


Manifestación islámica en Sydney, Australia

Según Los Angeles Times, el asesinado embajador de los EEUU en Libia, J. Christopher Stevens, era un diplomático modelo además de "idealista, entusiasta y valiente, y visto por muchos en Bengasi como un amigo de todos los libios". Mr. Stevens, Dios bendiga su alma, puede haber sido un entusiasta y valiente idealista, pero al parecer también era visto por algunos en Bengasi como "no demasiado amigo" de los libios. Al celebrarse el reciente mes de democracia en el mundo árabe, el Sr. Stevens se convirtió en el primer embajador americano asesinado en el cumplimiento de su deber desde 1988.

Oficialmente, el Sr. Stevens y otros tres personas de la embajada perdieron la vida a causa de una película que algunos libios percibieron como una blasfemia contra el Islam. Ustedes pueden optar por ser tan ingenuos como para creese eso. !Ah, es a causa de esa maldita de película! Pero no es así. Sin esa película, el islamista, que ahora disfruta de su concepción de la democracia, encontraría otra buena razón para disparar otro misil en nombre de la yihad.

Hace unos tres meses mencioné en esta columna cómo en Túnez los salafistas quemaron estaciones de policía, cafés y bares, atacaron a turistas, estudiantes y dramaturgos, y saquearon exposiciones de arte. Como resultado, Túnez, la "historia de éxito de la Primavera Árabe", tuvo que imponer un toque de queda en ocho regiones, incluida la capital. Y los Estados Unidos, Bélgica, Suiza y Austria emitieron advertencias a sus ciudadanos sobre un posible viaje a esta "historia de éxito". Eso fue mucho antes de que la película que, supuestamente provocó el ataque a los diplomáticos estadounidenses en Libia, fuera producida.

Mientras tanto, en la "ahora democrática" Libia, el Consejo Nacional de Transición había ordenado a los militares usar "todos los medios necesarios" para poner fin a los enfrentamientos en el oeste del país. Y en el sur del país, más de 20 personas habían muerto en enfrentamientos intertribales.

Pero lo más irónico es lo siguiente, un vehículo que transportaba el embajador británico en Libia había sido atacado con granadas en Bengasi. Ello, sólo unos pocos días antes de que una bomba hubiera estallado en las afueras del consulado de EEUU en la misma ciudad, la "cuna de la revuelta del año pasado que contó con el apoyo decidido de los EE.UU. y Gran Bretaña (y Francia, y ...)".

¿Así pues, pueden seguir pensando que el idealista embajador americano que era "un amigo de todos los libios" fue asesinado a causa de una película blasfema? Pero lo que es más divertido es creer que deponer a los dictadores traerá la democracia a los países árabes de la zona mediante esta "Primavera Árabe". Este proceso es muy deseable mediante la presencia de las urnas, pero es algo muy diferente a la presencia de una verdadera democracia.

Los amigos occidentales de los árabes lo mejor que podrían hacer es poner al día sus planes de contingencia para dar a la siguiente pregunta una respuesta simple y realista: ¿Qué hacemos si el gobierno democráticamente elegido sobre la base de la libre voluntad de una nación decide aniquilar a los demás? ¿Qué pasaría si una mayoría piensa que tiene todo el derecho de poder matar a alguien si actúa de una manera que haría posible que lo consideraran "blasfemo" a su fe? ¿Cómo puede haber democracia si la mayoría intimida a la minoría por medios supuestamente legítimos?

Detrás de las bonitas palabras de elogio para el Sr Stevens, los realistas del Departamento de Estado podrían estar pensando que el embajador no era más que una víctima en el esfuerzo por construir la democracia en partes seleccionadas del mundo musulmán, al igual que miles de soldados han muerto en varias batallas libradas en tierras extranjeras. En medio año se cumplirán diez años después de que Washington y sus aliados decidieran deponer al dictador de Bagdad y pulsar el botón de lo podría haber sido la Primavera iraquí. Oh, pero estamos ante la misma enfermedad: los americanos son siempre buenos para la destrucción, pero no tanto para la construcción.

Pero el optimismo es siempre bueno. Refresca la esperanza. Y se vende muy bien. Debo terminar con este asunto de optimismo con el último párrafo de mi anterior artículo "Disfruta tu primavera árabe":
"Por suerte, los primeros 18 [ahora 21] tumultuosos meses de la Primavera Árabe ya han pasado. Una vez que nos ocupemos de los próximos 180 tumultuosos meses, entonces los últimos 1.800 tumultuosos meses serán mucho más fáciles de abordar".

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Saturday, August 04, 2012

¿La primavera árabe? No hay nada más práctico que un enemigo multiusos, Israel - George Jonas - National Post



Siria Civil War and the Arab Spring: Let˘s hear it for Israel, the Arab world˘s all-purpose enemy - George Jonas - National Post

¿Y cómo es la primavera árabe? Bueno, hay malas noticias y una buena noticia. La mala noticia es que desde el inicio de este fenómeno, posiblemente el más discutido y el menos entendido en los últimos años, la hostilidad hacia Israel en la región no ha hecho más que aumentar. La buena noticia es que, si bien el apetito a la hora de perjudicar al Estado judío y a sus habitantes ha crecido en el mundo árabe/musulmán desde que la caída de Zine el-Abidine Ben Ali en Túnez la puso en marcha, eso que algunos suponían que representaba la renovación democrática de la región, la capacidad de perjudicar a Israel ha disminuido.

Un aumento en la hostilidad era previsible. El odio contra Israel se mantiene a fuego lento y es el principio organizador del Oriente Medio. De hecho, es el principal combustible para la gobernalidad en esta región, a menudo su único combustible. Algunos regímenes en el poder, ya sean reyes o dictadores, lo que sea, pueden tener pozos de petróleo y playas de arena, pero aparte de odiar a Israel (y posteriormente cuidar de sus familias y tribus) tienen pocas o ninguna idea adicional. Si las tienen, lo más probable es que tengan como base el odio a algún otro grupo étnico-religioso-social, además de Israel.

En el Oriente Medio el propósito nacional de un país consiste en poco más que disponer de una lista con sus enemigos. Un sentimiento de que las cosas "están mal hechas" domina la conciencia de los grupos e individuos. Puesto que es una profecía autocumplida, no requiere necesariamente un fundamento: la forma más sencilla de tener un enemigo es ser uno mismo.

La centralidad del odio a la cultura es notable. La idea cartesiana que prevalece es "odio, luego existo". La búsqueda de autojusticia es abrumadora: cada deseo frustrado se convierte en un ejemplo de negación de la justicia. No es un lugar bonito, pero millones de personas lo llaman hogar.

En muchos sentidos, Israel es una bendición para los individuos que gobiernan la región. Su cultura define "gobernar" como la inoculación de su propia secta o tribu contra todas las demás, incluidas los que forman su propio país. Muchas naciones del Oriente Medio - Irak, Siria, Libia, por nombrar tres - son sólo discontinuas y temporalmente interrumpidas guerras civiles. Son treguas en lugar de países. Canadá puede ser "dos soledades"(alusión a su componente británico y francés), pero no es una frágil tregua entre canadienses franceses y británicos. Irak lo es, entre musulmanes chiíes y suníes.

En ese ambiente, no hay nada más práctico que un enemigo multiusos, fuera de su alcance, pero lo suficientemente cercano como para parecer una amenaza realista, aunque muy lejos de serlo. Los tiranos pueden gobernar azotando suficientemente el sentimiento y el rencor popular contra el Estado judío para así dotar a sus regímenes de un propósito nacional aparente y distraer la atención de la gente de los problemas internos, y luego relajarse y trasladar un poco de dinero a las capitales de Europa.

La clave sin embargo es el fuego lento. Si hierve demasiado el sentimiento anti-israelí puede provocar disturbios contra el gobierno por ser demasiado suave con los sionistas, o bien intentos de algunos locos de atacar Haifa con sus cohetes, cuya represalia a su vez invitará a la venganza y a más odio popular contra Israel, que a su vez se convertirá en un dolor de cabeza para los propios gobernantes e instigadores.

"Sí, bueno, eso le podría pasar a cualquiera", podría argumentar cualquiera, "por lo que no voy a perder el sueño por ello". Pero sin embargo debería perder el sueño, porque es como tirar de un hilo de un pedazo de tela. Las cosas pueden desmoronarse en un instante.

Las tiranías, al estilo egipcio de Hosni Mubarak, o en Libia, al estilo Muamar el Gadafi, a menudo tratan de llegar a un peligroso equilibrio en la cuerda floja, tratando de mantener una frágil paz con Israel contra los instintos bélicos de su población, y tratando de contrarrestar los efectos de los sentimientos que ellos mismos instigaron. Cuando no pudieron mantener ese frágil equilibrio, las fuerzas que ayudaron a conjurar se volvieron contra ellos. Si tienen suerte, mueren en una lluvia de balas en la tribuna de un desfile como Anwar Sadat, y si no, apaleados como una rata acorralada en una alcantarilla a la manera de Gadafi. Es una suerte que Bashar al-Assad ha estado tratando de evitar, que no sería de extrañar.

Assad "ha amenazado con hacer llover misiles sobre Tel Aviv si la OTAN trata de desalojarlo", tal como Michael Koplow expone en el National Interest, pero en realidad el tirano de Siria ha estado haciendo llover misiles (y si no son misiles, obuses y balas) sobre sus propios pueblos y aldeas. No es de extrañar, porque ahí es donde viven sus enemigos, sus enemigos reales, en comparación con sus enemigos míticos. Son sus pares sirios quienes quieren atraparlo en una alcantarilla y ahogarlo, preferiblemente junto con toda su tribu. Israel no tiene interés en colgarlo de un poste de 10 pies, sobre todo mientras las fuerzas armadas de Siria se dedican a combatir a los rebeldes sirios.

No llego a entender demasiado bien cómo, con respecto a esta primavera árabe, siempre nos empeñamos en mirarla a través de ojos occidentales. Vemos unos levantamientos populares contra unas dictaduras que se moverían en la dirección de una democracia al estilo occidental. Si ha pasado aquí, nos decimos, sería lo más probable que allí también sucediera. Pero lo que está sucediendo realmente es que están dirigiendo sus sociedades hacia la dirección opuesta.

La primavera árabe es un intento de devolver la región a sus raíces. No se trata de occidentalizar el Oriente Medio y hacerlo más democrático, se trata de orientalizarlo aún más y hacerlo más islámico. Si los inicios del siglo XX parecían promoter un Oriente Medio tratando de unirse a lo que no podía aspirar, los inicios de este siglo XXI parecen decirnos que Oriente Medio trata de aspirar a lo que no les ha podido unir.

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Friday, February 17, 2012

La falta de escrúpulos de las agencias de relaciones públicas a la hora de hacer avanzar la causa del régimen sirio y de Hamas - Ronn Torossian – The Cutting Edge



En los últimos días hemos visto una intensificación de los ataques del régimen sirio contra su propio pueblo. Si los informes son correctos, más de 5.000 civiles sirios han sido sacrificados por los hombres del presidente Bashar al-Assad a causa de sus esfuerzos por traer la denominada “primavera árabe” a Siria desde finales de la primavera pasada.

Los muertos incluyen a cientos de mujeres y niños, personas que sólo querían libertad frente a un régimen tiránico. Las líneas de suministro se han reducido, los suministros médicos se están agotando, y las Naciones Unidas reconocen que no puede proporcionar una contabilidad fiable del número de muertos, ni detener la matanza.

Este régimen es la extensión de otro surgido en 1970, cuando Hafez al-Assad tomó el poder y fue responsable de la muerte de decenas de miles de sirios en una de las masacres más terribles en la historia del Oriente Medio, la destrucción del bastión rebelde sunita de Hama, donde entre 10.000 y 20.000 personas fueron asesinadas por las fuerzas del gobierno. Bashir al-Assad ha gobernado el país desde la muerte de su padre en el año 2000, y ha sido capaz de mantener su poder sobre el pueblo de Siria en gran medida debido a la indiferencia del mundo, la falta de recursos comerciales, y debido a su proximidad territorial con Israel.

Curiosamente, tal vez Israel haya recibido (y recibe) mucho peor cobertura de parte de los medios de comunicación que Siria. Mientra que todo movimiento del Estado judío es minuciosamente analizado y escrutado, no lo han sido así las violaciones de los derechos humanos que se han producido en Siria desde que la familia al-Assad tomó las riendas del poder. Sin embargo, hasta hace muy poco nunca se habían mencionado en los informes de los medios de comunicación y en las proclamas internacionales. Sólo ahora, cuando Siria está en medio de una rebelión, tenemos una amplia cobertura mediática del país. Aun así, el mundo parece seguir sintiéndose más exorcizado por las construcciones israelíes en la Ribera Occidental que por los proyectiles mortales que caen sobre Homs lanzados por el propio ejército sirio.

Ahora miremos estos hechos de una manera un poco más profunda. Recientemente, un grupo de hackers liberó cientos de correos electrónicos de la oficina del presidente sirio Bashar al-Assad. Un documento revela los métodos para la preparación de la entrevista de Assad en la cadena ABC con su presentadora estrella Barbara Walters. A diferencia de los israelíes, los sirios realmente escuchan a los profesionales de la comunicación.

El profesor David Lesch, de la Universidad de Trinity, alguien que valoraba al presidente sirio con esperanza, instó a Siria a que contratara una firma de relaciones públicas americanas para un contrato de dos años por 150.000 dólares al mes. Lesch creía que esa empresa podría "mejorar la imagen de Siria y del presidente Bashar en los Estados Unidos, y ayudar con otras formas de cooperación". Siria, un poco más tarde, contrató a una organización internacional de relaciones públicas, la agencia Brown Lloyd James, para que coordinara con Vogue el perfil de un reportaje y una sesión de fotos con Asma al-Assad, la primera dama de Siria. El perfil brillante que se ofreció de ella, y las impresionantes imágenes de la primera dama en ese reportaje titulado "Asma al-Assad: Una rosa en el desierto", fue publicado al mismo tiempo que comenzaba la represión del gobierno sirio contra los manifestantes anti-régimen.

Como señaló David Kenner, el editor asociado de la revista Foreign Policy: "El artículo no mencionaba ni una sola vez las protestas que se estaban produciendo en el Oriente Medio, incluida la dispersión de los manifestaciones en Siria. En cambio, el artículo se centraba en la primera dama de Siria, Asma Assad, la cual según dicho artículo era "la más fresca y magnética de las primeras damas, con su pelo castaño ondulado que le llega hasta la altura de la barbilla, su ojos marrones y su estilizado cuello que le dota de una grácil energía".

Esta misma empresa, Brown Lloyd James, trabajó en el pasado para impulsar el régimen de dictador libio Muamar Gadafi. Ellos por aquel entonces dijeron: "... que ayudaban al gobierno de Libia en sus esfuerzos por llegar hasta la comunidad política internacional a través de las Naciones Unidas, la política de los EEUU y la comunidad universitaria".

Las organizaciones terroristas como Hamas y Hezbollah, así como algunas naciones árabes, han contratado a las agencias de relaciones públicas para que aboguen por su causa en los medios de comunicación internacionales y en el escenario mundial. Los grupos terroristas también se han dedicado a congraciarse con los reporteros y los periodistas extranjeros, compartiendo comidas con ellos y tratando de ganar su favor.

Fenton Communications, una firma radicada en Nueva York, firmó dos contratos con el Estado árabe de Qatar para desarrollar una campaña de deslegitimación de Israel orquestando esencialmente una campaña internacional anti-israelí dirigida a romper el bloqueo de la Franja de Gaza. Fenton Communications también trabajó para "Al Fakhoora", una organización pro-palestina con sede en Qatar que "puso en marcha una campaña que promovía la presentación de cargos legales en contra de Israel para así cambiar la percepción pública de sus acciones en Occidente".

La misión de la OLP en los Estados Unidos contrató a Bell Pottinger, una de las principales agencia de relaciones públicas internacionales, para que les proporcionara su "asesoramiento sobre comunicaciones estratégicas, relaciones públicas, relaciones con los medios y los asuntos del Congreso".

La oficina europea del gigante estadounidense de la industria Burson-Marsteller, en respuesta a una solicitud de Israel para una reunión conjunta, les contestó: "No vamos a ofrecer una licitación para el proyecto... Constituiría un riesgo comercial. Si aceptamos este proyecto, se creará una gran cantidad de reacciones negativas.... Israel es un proyecto particularmente polémico”. Y esta decisión proviene de una empresa que trató de manejar y controlar el desastre de Bhopal en la India, en el que más de 2.000 personas fueron asesinadas, y que representó a Blackwater EEUU en el 2007 después de que se revelara que algunos de sus empleados estuvieron involucrados en los asesinatos de 13 iraquíes en Bagdad.

En resumen, representar a Israel provocaría reacciones negativas entre su base de clientes ya que es un “proyecto polémico”, pero que una empresa asumiera el papel de adornar glamurosamente a la primera dama de Siria justamente cuando comenzaba a correr la sangre fuera de las ventanas de su palacio, resulta algo aceptable para los creadores de opinión.

O bien, la puesta en escena de las flotillas de Gaza sólo es un trabajo de rutina, pero en cambio ayudar a Israel, un país moderno cuyos avances médicos y tecnológicos benefician a todo el mundo, podía “manchar” a la agencia publicitaria. Estas respuestas ilógicas son unos claros indicios del éxito de relaciones públicas de los árabes. Israel trató de contratar a empresas de relaciones públicas en diez países de Europa y muchos respondieron como lo hizo Burson-Marsteller.

Mientras que muchos de estos clientes contratan los servicios de estas agencias para ensuciar y demonizar la imagen de Israel, Israel no utiliza agencias de relaciones públicas en los Estados Unidos, por lo que no es una coincidencia que los árabes reciban una mejor cobertura por parte de los medios de comunicación que Israel, sobre todo porque utilizan a profesionales de la comunicación [N.P.: algunos parecen hacerlo incluso gratis].

Con Siria asesinando brutalmente a sus ciudadanos y Hamas apuntando a los occidentales, ahí entran los profesionales de las relaciones públicas para ayudarles a vender su historia. Hay millones de dólares dedicados a cubrir el terror y la brutalidad con azúcar. Que haya empresas que estén dispuestas a dejar de lado la decencia y la moralidad para mejorar sus resultados resulta bastante triste. Que estas empresas estén dispuestas a ayudar en los medios de comunicación a aquellos que provocan la muerte de miles de ciudadanos sirios en aras de mantener una cuenta prestigiosa, es una farsa de proporciones monumentales, más aún cuando se piensan muy mucho los efectos que podría tener para ellos colaborar con Israel.

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Thursday, August 04, 2011

Arabistas del género de terror


Alicia en la Primavera de las Maravillas

Después de una sorprendente y algo tímida reacción de los arabistas españole ante la llamada Primavera árabe, quizás explicable por componendas con ciertas instituciones y porque las cosas están lejos de estar claras en casi todos los países, Tunez, Egipto, Libia, Jordania y Siria, volvemos a tener una reacción más o menos oficial y una recopìlación de los hechos, eso sí, con la singularidad y objetividad esperable.

Después de habernos carcajeado con las ilusiones del inefable Ilan Pappe, siempre obsesionado en denigrar a Israel como sea, obviando siempre la molesta realidad (es su especialidad como historiador, la ideología ante todo), parecía difícil superar sus palabras sobre el futuro venturoso que traería la Primavera árabe:
Lo único que está en riesgo ahora es la pretensión de Israel de ser un islote occidental estable y civilizado, rodeado por un mar de fanáticos islamistas. Lo verdaderamente "malo" para Israel es que la cartografía siga siendo la misma, pero la geografía cambie, que siga siendo un islote, un islote de bárbaros y fanáticos rodeado por un mar de nuevos Estados igualitarios y democráticos.

(..)

Y, sí, después de todo, puede que a medio plazo estas buenas noticias no lo sean tanto para los judíos de Israel. Estar rodeados por gentes que dan la bienvenida a la libertad, la justicia social y espiritual, cuyos barcos surcarán las aguas, unas veces del mar en calma, otras de mar gruesa, de la tradición y la modernidad, el capitalismo agresivo y la supervivencia cotidiana, no será fácil.
Pues bien, parece que una de las arabistas oficiales de guardia quiere seguir su estrambótica senda y nos ofrece otro calendario/resumen optimista de la Primavera árabe, pero me detengo en especial en el mes de Abril. Al loro:
Abril. Fatah y Hamás cierran filas, en vano. Si el mundo árabe se levanta, Palestina se levantará: contra sus gobernantes y contra la ocupación. El millón y medio de habitantes de Gaza y los dos y medio de Cisjordania podrían marchar hacia Israel, cada día la posibilidad se acerca más y se llama septiembre. Los palestinos harán su revolución una vez más: por ellos y por el mundo árabe. ¿Será con éxito? Será para fracasar mejor, como decía Beckett. Israel e Irán, los grandes enemigos del mundo árabe, habrán de recomponerse los ropajes. ¿Una Siria libre? Terror para ambos. ¿Una Palestina libre? Terror para ambos. ¿Un Egipto libre? Terror para ambos. ¿Una Arabia Saudí libre? Terror para ambos. La libertad del mundo árabe es el terror de Irán e Israel. ¿Y qué será de la hegemonía americana en la región si se hunde el viejo paradigma maniqueo que enfrenta a Irán (el demonio, lo distinto) con Israel (el hermano, el semejante)?
He de confesar que me ha gustado eso de "¿Una Siria libre? Terror para ambos", como si no fuera ya lo suficientemente terrorífica la represión contra los sunitas y la que se avecina, si estos ganan, contra los sectores defensores del régimen actual, alauitas y cristianos, o lo de "¿Un Egipto libre? Terror para ambos", donde el terror más bien lo experimentarán los pobres coptos, si al final se confirma la victoria que todos sospechan de los Hermanos Musulmanes.

En lo único que acierta es en lo de "¿Una Palestina libre? Terror para ambos". Es cierto, la población civil de Israel ya ha experimentado repetidamente el terrorismo palestino. Ah, y sin comentarios lo de "¿Una Arabia Saudí libre?"...

Pero ahí no queda la cosa, también tiene lo suyo el país indignado del buen rollito:
(...) Aquí lo que en el fondo se reclama es un nuevo pacto social. La democracia española que reposa sobre los Pactos de la Moncloa ha llegado a su fin, si es que no lo había hecho hace tiempo. A muchos efectos la Transición solo ha acabado de acabar ahora, con la contestación del 15-M, que supone la aparición de nuevos actores políticos, marginales de momento, pero nuevos, apartidistas aunque no apartidarios.

Hay que refundar la esfera pública española. Nuestra Constitución, la relación del Estado con la Iglesia y hasta el modelo de Estado posiblemente no nos sirven ya. Pero lo importante, lo que indica un cambio de paradigma a una escala mayor, es que la sensación es semejante en otros países sin nuestras condiciones intrínsecas. Hay una crítica a la democracia formal europea como modelo de resultados seudodemocráticos".
He de reconocer que la expresión "democracia formal europea como modelo de resultados seudodemocráticos" me ha recordado otros tiempos y otras reivindicaciones (por ejemplo, la ya muy devaluada "democracia popular", que parece ser asimilable a lo que ahora algunos entienden por "democracia real").

Pero me gustaría detenerme en otro necesario "refundamiento": "la relación del Estado con la Iglesia". Bien, "no problem" por mi parte, pero ahora bien, ¿creen ustedes que la maravillosa e ilusionante Primavera árabe también tendrá como objetivo refundar las relaciones entre el Estado y el Islam?.

Alucino, vecino...

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Saturday, June 11, 2011

Israel debe actuar con cautela durante la primavera árabe - Aluf Benn - Haaretz



La política regional de Israel se reduce a levantar barreras de seguridad económicas, y más importante, las culturales que le separan de su vecindad inmediata. El sueño de Shimon Peres de un "nuevo Oriente Medio", basad en la cooperación regional, hace ya mucho tiempo que ha sido dejado de lado y reemplazado por la "ciudad en la selva", el enfoque adoptado por Ehud Barak y Benjamin Netanyahu, donde ven a Israel como el bastión progresista de Occidente en un Oriente Medio lleno de árabes y musulmanes.

En su discurso ante el Congreso el pasado mes, el primer ministro Netanyahu citó al novelista inglés George Eliot, uno de los precursores del sionismo en el siglo XIX, quien dijo que un Estado judío "brillaría como una estrella brillante de libertad en medio del despotismo de Oriente". Esta es la base para la política de Netanyahu de "paz económica". Como ministro de Hacienda en la última década, habló de un crecimiento económico tras una barrera de separación, al estilo del modelo de Corea del Sur de cara a Corea del Norte. Como primer ministro, ha demostrado en los últimos dos años que el truco funciona. Israel disfrutó de calma en sus fronteras y de auge económico, mientras que los países de la vecindad se hundían en una crisis social y en una decadencia gubernamental antes de ser engullidos por las revoluciones.

Las manifestaciones en la valla fronteriza en los Altos del Golán el Día de la Nakba el mes pasado, y en este mes el Día de Naksa, terminó con ese idilio y mostró a los israelíes que no están aislados de lo que está sucediendo al otro lado de la barrera. Treinta y siete años de calma en los Altos del Golán llegaron a un abrupto final solamente por que el régimen de Bashar Assad está luchando por su vida.

La gran mayoría de los israelíes todavía están aislados de las revoluciones de la primavera árabe. Majdal Shams, la aldea drusa en los Altos del Golán, donde las manifestaciones tuvieron lugar, se sitúa en el punto extremo, en la última curva antes de la subida a las pistas de esquí del monte Hermón. Sin embargo, los acontecimientos no se dejaron sentir en Tel Aviv, Jerusalén, Haifa y Rishon Letzion, cuyos residentes están planeando sus vacaciones de verano en el extranjero.

No obstante, los levantamientos regionales siempre han tenido un impacto profundo en la política exterior y de defensa de Israel. La revolución egipcia en 1952 llevó a los ataques transfronterizos de los fedayines de Gaza y del Sinaí. Las revoluciones en Siria durante la década de 1960 llevó a la Guerra de los Seis Días. Los intentos en Jordania de derrocar al régimen en 1958 y en 1970, dieron lugar a que Israel y Occidente estuvieran más cerca de los líderes de la casa real hachemita. La guerra civil libanesa llevó a Israel a una larga ocupación del sur de Líbano. La revolución iraní de 1979 forjó un enemigo declarado y poderoso de Israel. La guerra entre Irán e Irak y la Guerra del Golfo destrozaron el "frente oriental". El colapso de la Unión Soviética, que había apoyado a los regímenes árabes radicales, fomentó el proceso de paz de la década de 1990. Los cambios internos en Turquía privaron a Israel de un aliado importante y desembocó en la crisis de la flotilla del año pasado.

Esta larga lista muestra que la actual ola de revoluciones en los países árabes tendrán un efecto mucho mayor sobre la política exterior y de defensa de Israel en los próximos años de lo que ahora parece. El miedo a la revolución egipcia ya ha provocado que Netanyahu acelere la construcción del muro en la frontera sur y que se hable del aumento del presupuesto de defensa. Las luchas internas en Siria son especialmente peligrosas para Israel debido a su proximidad geográfica, el poderío militar de Siria y su conexión con Hezbolá e Irán, además de la controversia sobre los Altos del Golán. Todas las señales indican que los disturbios no harán sino aumentar, poniendo en duda la supervivencia de una Siria a unida.

Israel debe tener cuidado de no ser absorbido por las luchas internas en el mundo árabe, o en enredarse en guerras innecesarias. Al mismo tiempo, debe sondear oportunidades estratégicas - por ejemplo, un escenario en el que se sustituye el régimen de Assad por un gobierno pro-occidental que se separe de Irán y Hezbolá -. Israel tiene que buscar las grietas en la pared y al mismo tiempo fortalecer sus lazos con los Estados Unidos, cuyo sistema de alianzas regionales se ha visto afectado y ahora necesita de Israel más que en el pasado.

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