¿Disfrutan de su Primavera Árabe? - Burak Békdil - Hurriyet

Manifestación islámica en Sydney, Australia
Según Los Angeles Times, el asesinado embajador de los EEUU en Libia, J. Christopher Stevens, era un diplomático modelo además de "idealista, entusiasta y valiente, y visto por muchos en Bengasi como un amigo de todos los libios". Mr. Stevens, Dios bendiga su alma, puede haber sido un entusiasta y valiente idealista, pero al parecer también era visto por algunos en Bengasi como "no demasiado amigo" de los libios. Al celebrarse el reciente mes de democracia en el mundo árabe, el Sr. Stevens se convirtió en el primer embajador americano asesinado en el cumplimiento de su deber desde 1988.
Oficialmente, el Sr. Stevens y otros tres personas de la embajada perdieron la vida a causa de una película que algunos libios percibieron como una blasfemia contra el Islam. Ustedes pueden optar por ser tan ingenuos como para creese eso. !Ah, es a causa de esa maldita de película! Pero no es así. Sin esa película, el islamista, que ahora disfruta de su concepción de la democracia, encontraría otra buena razón para disparar otro misil en nombre de la yihad.
Hace unos tres meses mencioné en esta columna cómo en Túnez los salafistas quemaron estaciones de policía, cafés y bares, atacaron a turistas, estudiantes y dramaturgos, y saquearon exposiciones de arte. Como resultado, Túnez, la "historia de éxito de la Primavera Árabe", tuvo que imponer un toque de queda en ocho regiones, incluida la capital. Y los Estados Unidos, Bélgica, Suiza y Austria emitieron advertencias a sus ciudadanos sobre un posible viaje a esta "historia de éxito". Eso fue mucho antes de que la película que, supuestamente provocó el ataque a los diplomáticos estadounidenses en Libia, fuera producida.
Mientras tanto, en la "ahora democrática" Libia, el Consejo Nacional de Transición había ordenado a los militares usar "todos los medios necesarios" para poner fin a los enfrentamientos en el oeste del país. Y en el sur del país, más de 20 personas habían muerto en enfrentamientos intertribales.
Pero lo más irónico es lo siguiente, un vehículo que transportaba el embajador británico en Libia había sido atacado con granadas en Bengasi. Ello, sólo unos pocos días antes de que una bomba hubiera estallado en las afueras del consulado de EEUU en la misma ciudad, la "cuna de la revuelta del año pasado que contó con el apoyo decidido de los EE.UU. y Gran Bretaña (y Francia, y ...)".
¿Así pues, pueden seguir pensando que el idealista embajador americano que era "un amigo de todos los libios" fue asesinado a causa de una película blasfema? Pero lo que es más divertido es creer que deponer a los dictadores traerá la democracia a los países árabes de la zona mediante esta "Primavera Árabe". Este proceso es muy deseable mediante la presencia de las urnas, pero es algo muy diferente a la presencia de una verdadera democracia.
Los amigos occidentales de los árabes lo mejor que podrían hacer es poner al día sus planes de contingencia para dar a la siguiente pregunta una respuesta simple y realista: ¿Qué hacemos si el gobierno democráticamente elegido sobre la base de la libre voluntad de una nación decide aniquilar a los demás? ¿Qué pasaría si una mayoría piensa que tiene todo el derecho de poder matar a alguien si actúa de una manera que haría posible que lo consideraran "blasfemo" a su fe? ¿Cómo puede haber democracia si la mayoría intimida a la minoría por medios supuestamente legítimos?
Detrás de las bonitas palabras de elogio para el Sr Stevens, los realistas del Departamento de Estado podrían estar pensando que el embajador no era más que una víctima en el esfuerzo por construir la democracia en partes seleccionadas del mundo musulmán, al igual que miles de soldados han muerto en varias batallas libradas en tierras extranjeras. En medio año se cumplirán diez años después de que Washington y sus aliados decidieran deponer al dictador de Bagdad y pulsar el botón de lo podría haber sido la Primavera iraquí. Oh, pero estamos ante la misma enfermedad: los americanos son siempre buenos para la destrucción, pero no tanto para la construcción.
Pero el optimismo es siempre bueno. Refresca la esperanza. Y se vende muy bien. Debo terminar con este asunto de optimismo con el último párrafo de mi anterior artículo "Disfruta tu primavera árabe":
"Por suerte, los primeros 18 [ahora 21] tumultuosos meses de la Primavera Árabe ya han pasado. Una vez que nos ocupemos de los próximos 180 tumultuosos meses, entonces los últimos 1.800 tumultuosos meses serán mucho más fáciles de abordar".
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