Wednesday, September 07, 2011

Un llamamiento a la rehabilitación de la educación haredí - Rabino Haim Amsalem – JPost



Cientos de miles de estudiantes comienzan un nuevo año escolar por estas fechas. Algunos aprenderán los fundamentos básicos del judaísmo y de la Torah junto con los estudios de tipo general. Algunos estudiaran la Torah por las mañanas y por la tarde se dedicaran a los estudios de carácter general, y algunos estudian la Torah en exclusiva. Mientras que el grado mínimo de los estudios de contenido judío que se estudian en las escuelas más seculares me entristece, estoy aún más preocupado por la tercera categoría que he descrito anteriormente. El mundo haredi en el que vivo no educa a sus hijos de acuerdo con la tradición judía.

¿Acaso las escuelas haredíes no siguen la tradición judía? ¿No son ellas los que deben mantener la tradición? ¿Acaso los movimientos más modernos se han desviado del camino?

La respuesta es que cualquier movimiento que enseñe a sus hijos solamente la Torah da lugar a una aberración moderna en el tiempo.

Las fuentes tradicionales de la Torah enseñan en los términos más claros que el aprendizaje de un oficio para mantener a la familia con dignidad, junto con el estudio de la Torah y un estilo de vida observante de la ella, es el más alto de los ideales. Por ejemplo, en el Talmud de Jerusalén, en el capítulo 1 de Peiah se interpreta la sentencia de la Torah de "elegir la vida" como una orden para tener un oficio. El Talmud de Babilonia, Kiddushin 29a, enseña que "un padre debe enseñar a su hijo un oficio. Cualquier persona que no enseña a su hijo un oficio es como si le enseñara a robar”. El Midrash sobre el capítulo 9 del Eclesiastés instruye:"Adquiere para ti un oficio junto con la Torah”. El Talmud de Babilonia, Brachot 8a, va tan lejos como para decir que "una persona que se gana la vida con sus propias obras es mejor que el que solo teme al cielo". Finalmente, en el capítulo 2 de “La sabiduría de nuestros padres” se afirma enfáticamente que "toda la Torah que no vaya acompañada de un trabajo terminaría siendo anulada, y conducirá al pecado”.

Una mirada a través de la Mishná y del Talmud nos revela que además de ser grandes sabios de la Torah, los líderes de sus respectivas generaciones se ganaban la vida como médicos, sastres, lavanderos, aradores, carpinteros, medidores de la tierra, fabricantes y reparadores de calzado, leñadores, fabricantes de cerveza, panaderos, herreros, fabricantes de trampas, grabadores, curtidores, trabajadores en un molino, escribas, buscadores de pozos, hacedores y transportadores de vigas, comerciantes de lana y tejedores.

Todas las fuentes mencionadas anteriormente, sin duda sirvieron de base para la enseñanza de Maimónides, él mismo un sabio de la Torah y un gran médico (Leyes de estudio de la Torah 3:10-11): "Cualquier persona que tome la decisión de estudiar la Torah sin medios de subsistencia y deba sostenerse mediante la caridad, es una persona que profana a Dios, deshonra la Torah, apaga la luz de la religión, se causa daño a sí misma y se elimina a sí misma del mundo por venir..., y nuestros sabios también ordenaron que una persona no debe vivir de la Torah... Se trata de un alto honor para una persona ganarse la vida con su propio trabajo y una característica de santidad. A través de ello, una persona gana todo el honor y el bien en este mundo y en el siguiente".

Este enfoque continuó hasta los últimos cien años. Por ejemplo, el Orchot Tzadikim del siglo XV enseña que "Una persona tiene que encontrar un término medio con sus dos responsabilidades y dejar horas para el estudio de la Torah y para el trabajo, y debe fortalecerse para hacer ambas cosas... no dejándose llevar por otras". El famoso Maharal de Praga, del siglo XVI, se refiere en el Netivot Olam a que "cuando una persona está ocupada en dos actividades, trabajando para proveerse de lo que su cuerpo necesita y estudiando la Torah para perfeccionar su alma, no encontrará ningún pecado".

Por lo tanto, está claro que los defensores de la tradición judía preconizaban un estudio intensivo de la Torah junto con el aprendizaje de un oficio. En nuestros tiempos, esto significa enseñar a nuestros estudiantes que necesitan obtener un título universitario, el principal caminio para ganarse la vida actualmente. (También abogo por unir yeshivas y programas universitarios).

Para que nadie piense que es imposible ofrecer una educación intensiva en las yeshivas mientras se acomete el estudio del lenguaje, de las matemáticas, de las ciencias o la historia, basta una mirada al mundo de las yeshivas en los EEUU, donde podemos observar como los estudiantes de secundaria que asisten a las instituciones más haredíes - Lakewood, Va'daas Torah, Philadelpia, Chaim Berlín, Telshe y otras - estudian todos estos temas según lo dispuesto por la ley de EEUU. Esto les proporciona a los estudiantes la opción de realizar estudios universitarios, lo que muchos de ellos persiguen, y produce estudiosos de la Torah bien equilibrados y capaces de andar por el mundo llevando la santidad del nombre de Dios a su lugar de trabajo y ganándose un gran respeto por parte de sus comunidades.

Tengo que hacer dos importantes clarificaciones. La primera: Maimónides, al final de las Leyes de los años Sabáticos y del Jubileo, profundiza en los beneficios de no hacer nada salvo el estudio de la Torah. El Ohr HaChayim, uno de los más grandes comentarios bíblicos de principios del siglo XVIII, explica que esta enseñanza se refiere a una persona o grupo que desee apoyar a un estudiante de la Torah a tiempo completo en una especie de mecenazgo. Maimónides, en las Leyes para el Estudio de la Torah antes citadas, se está refiriendo a una persona para quien su aprendizaje representa una carga para toda la nación, y, fundamentalmente, obliga a los otros a apoyarla. Si alguien tiene un acuerdo privado por el cual no hará nada más que estudiar la Torah, deberá recibir el apoyo de un particular, y esto en sí es una bendición.

Para mí, personalmente, no hay nada que ame más que esos momentos de tranquilidad a solas con el Talmud, o el estudio de la parashá con mis hijos. No puedo imaginarme una vida más hermosa. Sin embargo, como dice Maimónides, ninguna persona puede optar por colocar la carga de su manutención sobre la espalda de la comunidad. Esto es exactamente lo que el sistema escolar haredi está realizando.

Clarificación número dos: me referiré a nuestras necesidades como comunidad de producir una elite de estudiosos de la Torah. Siempre ha formado parte de nuestra tradición identificar a un grupo selecto de jóvenes que tienen el potencial y la imperiosa necesidad de pasar toda su vida estudiando la Torah, y nosotros, como comunidad, no sólo debemos apoyarlos, sino que debemos sentirnos bendecidos por tener esa oportunidad . El número de ellos que en cada generación cumple con estos criterios es bastante pequeño, pero aún hoy en día debemos encontrar a esos estudiosos de elite y evitarles cualquier preocupación a la hora de tener que ganarse la vida.

Tengo grandes planes a la hora de establecer un sistema de escuelas financiadas por el gobierno que proporcione a los niños haredim la oportunidad de volver a conectar el auténtico estudio de la Torah judía con los estudios de carácter general, dándoles la posibilidad de mantener a sus futuras familias con dignidad. Bendigo a todos nuestros alumnos para que éste sea un año escolar exitoso y fructífero, pero no dejaré de trabajar para la rehabilitación del sistema haredi como diputado y como miembro del movimiento Am Shalem.

Es hora de que los haredim que dicen luchar por un judaísmo auténtico vivan realmente para ese elevado ideal.

Labels: ,

Saturday, August 06, 2011

Una entrevista con el rabino Haim Amsalem - Hadassah





El rabino Haim Amsalem, de 51 años, es un miembro independiente de la Knesset. Elegido en 2006 y originalmente un miembro del partido ultra-ortodoxo Shas, Amsalem fue destituido de su cargo por dicho partido en noviembre pasado por sus puntos de vista sobre la naturaleza de la sociedad israelí y el papel de sus ciudadanos religiosos. Nacido en Orán, Argelia, Amsalem hizo aliyá con su familia en 1970. Autor, profesor y ex rabino municipal de Jerusalén, él es la cabeza de un nuevo movimiento de base sefardí.

P. Usted hizo temblar al partido Shas cuando preconizó que todos aquellos que no están destinados a ser grandes eruditos de la Torah, y que tienen familias que mantener, se pongan a trabajar y no vivan de subsidios "vergonzosos" otorgados por el gobierno. ¿Por qué su mensaje inspiró una efusión de apoyo popular?

R. Me duele ver a 10.000 personas que abrazan... un estilo de vida basado en la buena intención de estudiar la Torah pero que al final del día no van a llegar a alcanzar un nivel elevado en sus estudios de la Torah y que mientras tanto van a vivir en la pobreza. Ellos piensan que hacen una gran cosa... pero... la realidad es que quizás no están haciendo lo correcto.

P. ¿Esa opinión no es contraria a la que promueven las instituciones ultra-ortodoxas, preconizando los estudios a tiempo completo para todos los hombres?

R. Veo a un hombre que está sentado y estudia la Torah, y que en última instancia integra el resto de su vida en sus estudios de la Torah. Pero debe ser al revés. Usted debe ganarse la vida con honor y de la manera más respetuosa, ya sea en el ámbito académico, en las diversas profesiones, en el comercio, en el mundo jurídico. Junto con esto, usted debe encontrar tiempo para estudiar la Torah, y establecer un tiempo para un estudio serio e intelectual. En los Estados Unidos hay muchos que hacen esto. Ese es el valor superior. La Torah aspira a que no haya un abismo entre los mundos del aprendizaje y del trabajo.

P. ¿Puede darnos un ejemplo concreto?

R. El Talmud enseña que un padre debe enseñar a su hijo una profesión. Un hombre necesita la Torah y una educación general, junto con un trabajo. Es simplemente imposible tratar de borrar secciones enteras del Talmud ya que no encajan con su filosofía. La cruda realidad es que muy pocos dedican toda su vida al estudio en exclusividad de la Torah. E incluso éstos deben tener un propósito muy específico: ser líderes espirituales o jueces rabínicos o rabinos o líderes de opinión. A tiempo completo, el estudio permanente de la Torah es para gente especial. Al igual que en el ejército, donde los comandos sólo representan a un pequeño porcentaje de la tropa. No todo el mundo puede ser un comando.

P. ¿Cuál es el credo de Shas?

R. Le'hahzir atara l'yoshna [Regresar la corona a su lugar]. Esto significa ”volvamos a lo que fuimos en el pasado”. ¿Y qué fue eso? Nuestra historia es rica en profesores y médicos que también fueron educados en la Torah. Este modelo ha desaparecido trágicamente casi por completo. Los comentaristas bíblicos - el Rambam, el Ari, el Rivash - eran brillantes astrónomos, médicos e ingenieros. En los últimos 50 años, hemos escrito una nueva historia.

P. ¿Cómo se conectan su enfoque y su historia personal?

R. Soy natural del norte de África, donde crecí. Allí el 99% de todos los grandes estudiantes de la Torah eran profesionales. La tragedia es que tuvimos mucho éxito, nos convertimos en una comunidad exitosa, y eso nos convirtió en más pobres. Nos convertimos en - excúseme - antisionistas. La comunidad sefardí nunca ha sido tan antisionista. Es una desviación que debe ser detenida. Yo dije todas estas cosas de manera consistente dentro del Shas, pero fue durante un período en el que había, digámoslo así, muchos matices y colores compitiendo, de los cuales mi punto de vista no era más que otro más. De repente, cuando un gran número de partidarios del Shas comenzó a estar de acuerdo conmigo, hubo una revelación desde los círculos ashkenazis que decía: "¿Qué está pasando? Rav Amsalem está causando una conmoción, o lo calman o se lo quitan de encima".

Todos [los principales rabinos sefardíes] apoyaron la creación del Estado, y llegaron hasta Eretz Yisrael impulsados por un puro y simple sionismo, por el amor a la Tierra de Israel. No crecí con estas distinciones artificiales. Nuestra herencia dice que nos vistamos como podamos, que vivamos como queramos, pero una cosa es fundamental: Hay que unificar... a todo el pueblo judío. Algo muy bueno e importante ha sido abandonado en el camino. algo que debería estar siempre presente. Para mí, ese algo es el sionismo, el amor a la Tierra, la competencia dentro de la sociedad, la construcción de la sociedad y, por supuesto, la participación en las diversas cargas.

P. ¿Eso significa que hay que servir en las Fuerzas de Defensa de Israel?

R. Sí. No está bien que algunos lleven esa carga sobe sus espaldas y otros no. Ya sea en el ejército o en el servicio nacional o civil, eso no importa. No queremos una comunidad de parásitos. Somos un país pequeño que está rodeado de países no muy amables. Tenemos que defendernos. Tenemos que tener un ejército exitoso, sofisticado.

P. ¿Está justificada la ira desatada contra los partidos religiosos por centrarse preferentemente en sus propios y estrechos intereses, y menos en las necesidades espirituales y sociales de la población en su conjunto?

R. La noción del autointerés es un gran error. Tomemos el tema de la conversión, por ejemplo. La conversión en Israel es una necesidad nacional. Hemos tenido una bendita aliya procedente de la antigua Unión Soviética. Del casi un millón de recién llegados, hasta 300.000 de entre ellos se encuentran en una situación problemática, ya que en algunos casos su madre no es judía. Yo escribí dos libros para demostrar que esta categoría de personas, que de hecho no son halajicamente judías, es necesario convertirlas. Sin embargo, tienen una clasificación especial, zera Israel [simiente de Israel].

P. ¿Qué puede decirnos la tradición acerca de estos grupos?

R. El profeta Ezequiel [Capítulo 31] nos manda acercarnos a ellos, tratarlos con respeto..., para hacerles el camino más fácil. Así que el desafío es claro: si les pedimos que se conviertan en un 100% ortodoxos el día después de su conversión... esto simplemente no es realista. Además, si alguien no tiene interés en ser judío, y se toma la conversión como únicamente una puerta de entrada, estaríamos convirtiendo al proceso en una mascarada. Pero siempre hay un término medio. Hay personas que realmente quieren ser judíos, que realmente desean cumplir los mitzvot, pero en el fondo nos están diciendo que les demos tiempo para acercarse poco a poco. Y con toda la razón. Cuando usted ve a un soldado en el ejército israelí dispuesto a defender y dar su alma por el pueblo judío, es evidente que se merece un tratamiento especial y una actitud alentadora.

P. ¿Por qué el establishment religioso sigue sin ver esto?

R. Diversos acuerdos se les han ofrecido, pero los haredim lituanos mantienen un monopolio. El Estado de Israel no entendía que estas cosas eran demasiado importantes como para delegarlas en un pequeño grupo. Así que la pregunta es: ¿los rabinos entienden que es su deber resolver estos problemas? Tradicionalmente, los grandes líderes han pensado fuera de la norma a la hora de encontrar formas de resolver los problemas reales. En los últimos 30 años, este tipo de pensamiento se ha olvidado en un rincón.

P. ¿Su posición respecto al servicio en el Ejército se extienden a las mujeres?

R. El Ejército es una profesión que está destinada principalmente a los hombres. En el caso de una mujer judía, en mi opinión, el hogar judío es su mejor contribución.

P. ¿Y un puesto de trabajo?

R. Vivimos en un mundo moderno. Si una mujer quiere trabajar, tiene completo derecho a trabajar y alcanzar los niveles más altos dentro de cualquier profesión. ¿Pero eso supone que esté requerida u obligada a hacerlo? No. En el concepto del mundo de la Torah, ella no está obligada a mantener un trabajo. Ese sería el papel del marido. En la ketubá, si se lo solicita el marido, puede tener que ayudarlo financieramente...

P. ¿Qué piensa usted de la separación de sexos en las líneas de autobuses?

R. Es innecesaria, y de hecho, ni siquiera sigue los conceptos de la Torah. Es un insulto para toda una población. La gente simplemente lo ve, y piensa que nos estamos convirtiendo en una sociedad fundamentalista. No es aceptable bajo ninguna manera o forma.

P. ¿Tiene nuevos objetivos políticos?

R. Recientemente he creado un movimiento ideológico llamado Ram Shalem. No es un partido, sino una organización con una perspectiva distinta. No está conectado al Shas, y no se ocupa de la política. Se trata de difundir mis opiniones a todos los niveles, en conferencias, lecturas, libros, reuniones, a través de Internet. En el momento en que la gente venga y nos diga "Nos encanta lo que cuenta, nos identificamos con esto, apoyamos aquello", entonces sabré qué hacer políticamente hablando.


Hadassah

Labels: ,

Sunday, January 30, 2011

La semilla de Israel - Aryeh Tepper - Jewish Ideas Daily



Hasta los tiempos modernos, los límites de la identidad judía eran claros y estrictos. Si usted había nacido de una madre judía, o si se había convertido conforme a la ley religiosa judía (la Halajá), usted era judío. Si no era así, no lo era. Sin embargo, a lo largo del siglo XX las definiciones tradicionales fueron superadas por las altas tasas de matrimonios mixtos entre judíos y no judíos en la Diáspora.

Ahora, debido a estos acontecimientos en la Diáspora, y especialmente en la ex Unión Soviética, el problema de los matrimonios mixtos está también presente en el Estado judío. De acuerdo a la Ley del Retorno, cualquier persona con un abuelo judío puede inmigrar y solicitar la ciudadanía israelí, y eso es lo que hicieron durante la década de 1990 cientos de miles de ex ciudadanos soviéticos: individuos que se identificaron como judíos a efectos de la Ley de regresar no lo eran de acuerdo con los criterios halájicos. Estos nuevos israelíes se han convertido en parte de la sociedad israelí, sirviendo en el ejército, estudiando en sus colegios y universidades, integrándose como israelíes en la fuerza laboral y casándose con otros israelíes. A principios del siglo XXI, ¿que es lo que debe hacerse acerca de este fenómeno?

En general, los líderes israelíes, tanto políticos como religiosos, no han respondido al problema o han respondido de manera insuficiente, ya sea mediante preferir ignorarlo por una parte, o, por el contrario, exigir una conversión al por mayor de acuerdo con las más rigurosas e inflexibles normas religiosas. Una valiente excepción es la protagonizada por el rabino Hayyim Amsalem, miembro de la Knesset por el partido político sefardí Shas.

En 2010, Amsalem publicó en hebreo una obra importante, Zera Yisrael ("La Semilla de Israel"), argumentando que, cuando se trata de los no judíos descendientes de judíos, las cosas realmente no pueden ser ni tan claras ni tan estrictas. Para ello Amsalem recurre a una gran cantidad de fuentes autorizadas, demostrando que esas personas que pueden ser vistas como no judías estrictamente, sin embargo pertenecerían legalmente a la categoría que da título a su libro. Ellos, aunque pudieran no ser judíos, a través de sus orígenes seguirían estando relacionados sin lugar a dudas con el pueblo judío, y esta conexión tiene importantes ramificaciones.

La ramificación inmediatamente más importante, según Amsalem, es que estos descendientes no judíos de judíos no sólo deben ser alentados a convertirse, sino que a la vez las normas para su conversión deben ser relativamente leves:
Necesitamos especificar con claridad que se comprometan por lo menos a comportarse como judíos "tradicionales". Esto significa abandonar completamente su religión anterior, negar la idolatría, observar el ayuno de Yom Kipur, abstenerse de comer jametz en Pesaj, mantenerse kosher, encender las velas de Shabbat, usar los tefilín (las filacterias rituales), y así sucesivamente.
Desde la perspectiva de las autoridades ultra-ortodoxas, las exigencias de Amsalem representan una estúpidez absoluta. Según ellos, ser judío significa observar puntualmente todos los mandamientos. Lamentablemente, Amsalem ha sido brutalmente atacado por la prensa ultra-ortodoxa y declarado persona non grata por su propio partido político. Y, sin embargo, como él demuestra, los ultra-ortodoxos no son las únicas autoridades para el tema de la conversión, siendo la autoridad tradición legal judía mucho más amplia y permisiva que la visión ideológica de los ultra-ortodoxos.

Especial atención debería prestarse a la invocación de Amsalem a los judería "tradicional". Si bien suele ser la costumbre dividir a los judíos en dos campos, seculares y religiosos, una encuesta realizada en el 2002 a los judíos de Israel revelaba que la mayoría de ellos no pertenecían ni a los unos ni a los otros, sino a algo intermedio. Ese algo intermedio se caracteriza por un amor a la tradición, junto con un compromiso con la libertad individual. Esta tolerante posición, viendo lo que se estila por el Oriente Medio, que prima el peso de la religión, pero a distancia, y observa los mandamientos, pero no todos ellos y no todo el tiempo, es lo que se conoce con el nombre de judíos "tradicionales".

Amsalem querría que las nuevas conversiones de estos judíos procedentes de la reciente inmigración se ajustaran a las prácticas de este segmento de la sociedad israelí. Después de todo, estas son personas que son propensas a contraer matrimonios con judíos "tradicionales" de Israel, y fue debido a su preocupación por el bienestar de ambos grupos por lo que Amsalem compuso su libro principalmente. Por eso, y por su deseo de anticiparse a las demandas de los liberales religiosos, influenciados por el judaísmo reformista americano, que replican que la identidad judía se transmitiría a través de la descendencia patrilineal. Esa respuesta particular al problema de los matrimonios mixtos habría provocado una mayor confusión en una situación ya confusa al crear una rama del pueblo judío que gran parte del mundo judío no reconocería como judía, siendo su aplicación en el contexto israelí tanto o más desastrosa.

El futuro político de Amsalem es incierto. A pesar de que ha pagado un alto precio por sus puntos de vista dentro de su partido político, también se ha convertido en una especie de héroe popular para muchos sionistas religiosos, judíos tradicionales e incluso judíos seculares. Pero cualquiera que sea su futuro, mantiene su compromiso de avanzar en su visión de la conversión, y tiene a gran parte del público israelí detrás de él.

Por otra parte, no solamente desde un punto de vista jurídico el concepto de la "semilla de Israel" constituiría una oportunidad potencial para satisfacer los desafíos que enfrenta Israel y los judíos del mundo. En todo el mundo, aún existen no judíos descendientes de judíos que sienten una gran afinidad con Israel y con el pueblo judío, incluso si no tienen intención de inmigrar o convertirse. Se incluyen entre ellos los Bnei Anusim, descendientes de "cripto-judíos" españoles y portugueses obligados a convertirse al catolicismo en los siglos XIV y XV, y los "judíos ocultos" de Polonia que desde la caída de la Unión Soviética se han interesado en aprender acerca de la dimensión judía de su identidad.

La única organización que ha reconocido el beneficio de llegar a esas personas es Shavei Israel, más conocida por ayudar a los descendientes de los "diez tribus perdidas" que están ansiosos de regresar al pueblo judío. Para Michael Freund, director de Shavei Israel, es una pena que nadie se haya ocupado activamente de estos grupos que, cualquiera que sea su estado, mantienen su hambre de una conexión, ya sea intelectual, cultural, literaria o espiritual, con el pueblo judío. Para ellos, también la noción de "la semilla de Israel" podría funcionar como algo muy poderoso, fortaleciendo sus compromisos y motivando sus lealtades.

Hayyim Amsalem y Michel Freund comparten una visión del futuro que es a largo plazo y estratégica. Es de esperar que otros se convenzan de lo mismo.

Labels: ,