Un llamamiento a la rehabilitación de la educación haredí - Rabino Haim Amsalem – JPost

Cientos de miles de estudiantes comienzan un nuevo año escolar por estas fechas. Algunos aprenderán los fundamentos básicos del judaísmo y de la Torah junto con los estudios de tipo general. Algunos estudiaran la Torah por las mañanas y por la tarde se dedicaran a los estudios de carácter general, y algunos estudian la Torah en exclusiva. Mientras que el grado mínimo de los estudios de contenido judío que se estudian en las escuelas más seculares me entristece, estoy aún más preocupado por la tercera categoría que he descrito anteriormente. El mundo haredi en el que vivo no educa a sus hijos de acuerdo con la tradición judía.
¿Acaso las escuelas haredíes no siguen la tradición judía? ¿No son ellas los que deben mantener la tradición? ¿Acaso los movimientos más modernos se han desviado del camino?
La respuesta es que cualquier movimiento que enseñe a sus hijos solamente la Torah da lugar a una aberración moderna en el tiempo.
Las fuentes tradicionales de la Torah enseñan en los términos más claros que el aprendizaje de un oficio para mantener a la familia con dignidad, junto con el estudio de la Torah y un estilo de vida observante de la ella, es el más alto de los ideales. Por ejemplo, en el Talmud de Jerusalén, en el capítulo 1 de Peiah se interpreta la sentencia de la Torah de "elegir la vida" como una orden para tener un oficio. El Talmud de Babilonia, Kiddushin 29a, enseña que "un padre debe enseñar a su hijo un oficio. Cualquier persona que no enseña a su hijo un oficio es como si le enseñara a robar”. El Midrash sobre el capítulo 9 del Eclesiastés instruye:"Adquiere para ti un oficio junto con la Torah”. El Talmud de Babilonia, Brachot 8a, va tan lejos como para decir que "una persona que se gana la vida con sus propias obras es mejor que el que solo teme al cielo". Finalmente, en el capítulo 2 de “La sabiduría de nuestros padres” se afirma enfáticamente que "toda la Torah que no vaya acompañada de un trabajo terminaría siendo anulada, y conducirá al pecado”.
Una mirada a través de la Mishná y del Talmud nos revela que además de ser grandes sabios de la Torah, los líderes de sus respectivas generaciones se ganaban la vida como médicos, sastres, lavanderos, aradores, carpinteros, medidores de la tierra, fabricantes y reparadores de calzado, leñadores, fabricantes de cerveza, panaderos, herreros, fabricantes de trampas, grabadores, curtidores, trabajadores en un molino, escribas, buscadores de pozos, hacedores y transportadores de vigas, comerciantes de lana y tejedores.
Todas las fuentes mencionadas anteriormente, sin duda sirvieron de base para la enseñanza de Maimónides, él mismo un sabio de la Torah y un gran médico (Leyes de estudio de la Torah 3:10-11): "Cualquier persona que tome la decisión de estudiar la Torah sin medios de subsistencia y deba sostenerse mediante la caridad, es una persona que profana a Dios, deshonra la Torah, apaga la luz de la religión, se causa daño a sí misma y se elimina a sí misma del mundo por venir..., y nuestros sabios también ordenaron que una persona no debe vivir de la Torah... Se trata de un alto honor para una persona ganarse la vida con su propio trabajo y una característica de santidad. A través de ello, una persona gana todo el honor y el bien en este mundo y en el siguiente".
Este enfoque continuó hasta los últimos cien años. Por ejemplo, el Orchot Tzadikim del siglo XV enseña que "Una persona tiene que encontrar un término medio con sus dos responsabilidades y dejar horas para el estudio de la Torah y para el trabajo, y debe fortalecerse para hacer ambas cosas... no dejándose llevar por otras". El famoso Maharal de Praga, del siglo XVI, se refiere en el Netivot Olam a que "cuando una persona está ocupada en dos actividades, trabajando para proveerse de lo que su cuerpo necesita y estudiando la Torah para perfeccionar su alma, no encontrará ningún pecado".
Por lo tanto, está claro que los defensores de la tradición judía preconizaban un estudio intensivo de la Torah junto con el aprendizaje de un oficio. En nuestros tiempos, esto significa enseñar a nuestros estudiantes que necesitan obtener un título universitario, el principal caminio para ganarse la vida actualmente. (También abogo por unir yeshivas y programas universitarios).
Para que nadie piense que es imposible ofrecer una educación intensiva en las yeshivas mientras se acomete el estudio del lenguaje, de las matemáticas, de las ciencias o la historia, basta una mirada al mundo de las yeshivas en los EEUU, donde podemos observar como los estudiantes de secundaria que asisten a las instituciones más haredíes - Lakewood, Va'daas Torah, Philadelpia, Chaim Berlín, Telshe y otras - estudian todos estos temas según lo dispuesto por la ley de EEUU. Esto les proporciona a los estudiantes la opción de realizar estudios universitarios, lo que muchos de ellos persiguen, y produce estudiosos de la Torah bien equilibrados y capaces de andar por el mundo llevando la santidad del nombre de Dios a su lugar de trabajo y ganándose un gran respeto por parte de sus comunidades.
Tengo que hacer dos importantes clarificaciones. La primera: Maimónides, al final de las Leyes de los años Sabáticos y del Jubileo, profundiza en los beneficios de no hacer nada salvo el estudio de la Torah. El Ohr HaChayim, uno de los más grandes comentarios bíblicos de principios del siglo XVIII, explica que esta enseñanza se refiere a una persona o grupo que desee apoyar a un estudiante de la Torah a tiempo completo en una especie de mecenazgo. Maimónides, en las Leyes para el Estudio de la Torah antes citadas, se está refiriendo a una persona para quien su aprendizaje representa una carga para toda la nación, y, fundamentalmente, obliga a los otros a apoyarla. Si alguien tiene un acuerdo privado por el cual no hará nada más que estudiar la Torah, deberá recibir el apoyo de un particular, y esto en sí es una bendición.
Para mí, personalmente, no hay nada que ame más que esos momentos de tranquilidad a solas con el Talmud, o el estudio de la parashá con mis hijos. No puedo imaginarme una vida más hermosa. Sin embargo, como dice Maimónides, ninguna persona puede optar por colocar la carga de su manutención sobre la espalda de la comunidad. Esto es exactamente lo que el sistema escolar haredi está realizando.
Clarificación número dos: me referiré a nuestras necesidades como comunidad de producir una elite de estudiosos de la Torah. Siempre ha formado parte de nuestra tradición identificar a un grupo selecto de jóvenes que tienen el potencial y la imperiosa necesidad de pasar toda su vida estudiando la Torah, y nosotros, como comunidad, no sólo debemos apoyarlos, sino que debemos sentirnos bendecidos por tener esa oportunidad . El número de ellos que en cada generación cumple con estos criterios es bastante pequeño, pero aún hoy en día debemos encontrar a esos estudiosos de elite y evitarles cualquier preocupación a la hora de tener que ganarse la vida.
Tengo grandes planes a la hora de establecer un sistema de escuelas financiadas por el gobierno que proporcione a los niños haredim la oportunidad de volver a conectar el auténtico estudio de la Torah judía con los estudios de carácter general, dándoles la posibilidad de mantener a sus futuras familias con dignidad. Bendigo a todos nuestros alumnos para que éste sea un año escolar exitoso y fructífero, pero no dejaré de trabajar para la rehabilitación del sistema haredi como diputado y como miembro del movimiento Am Shalem.
Es hora de que los haredim que dicen luchar por un judaísmo auténtico vivan realmente para ese elevado ideal.



