Sunday, January 13, 2013
Friday, January 11, 2013
Al Gore se embolsa 20 millones de $ vendiendo su progresista canal de TV a la islamista Al Jazeera, cumpliendo así el primer mandamiento progre: "haz lo que digo, no lo que hago"

Les recomiendo el artículo de The Commentator: "El planeta verde de Al Gore se vende al Gran Petróleo de Al Jazeera"
Labels: Al Gore, Cambio climático
Sunday, August 21, 2011
Fabián, el ecologismo progre puede salvar a la humanidad de los "alienígenas ecologistas" - Cómo no, en The Guardian


Texto que aparece debajo del fotograma: "Cuando ven el lío que hemos montado en nuestro planeta, los extraterrestres pueden verse obligados a tomar medidas drásticas"
Comentan la noticia con mucho cachondeo en CIF Watch:
Mientras que la foto que acompaña la historia del Guardian del 18 de agosto, "Los aliens pueden destruir la humanidad para proteger a otras civilizaciones", por lo menos parece sugerir que los editores de The Guardian mantienen su sentido del humor acerca de dicha historia, a continuación, el hecho de que sea presentada por su corresponsal de Ciencia, Ian Sample, y, ciertamente, escrita como una noticia seria, implicaría que la hipótesis es tomada en serio.En resumen, el ecologismo progresista no es solamente bueno para el planeta, sino que nos puede salvar de una futura invasión alienígena.
El mensaje comienza como algo recien salido de un tabloide estadounidense:
"La reducción de nuestras emisiones podría salvar a la humanidad de un ataque preventivo alienígena, afirman los científicos.
Atisbando desde lejos, los extraterrestre podrían observar los cambios en la atmósfera de la Tierra como un síntoma de una civilización que crece fuera de control, y tomar medidas drásticas para evitar que nos convirtamos en una más seria amenaza, explican los investigadores".
Si bien reconoce que la teoría (¡evidentemente, aunque haya sido formulada en parte por algunos científicos de la NASA!) es altamente especulativa, continúa las bases del informe:
"En el informe se preguntan si el contacto con extraterrestres beneficiaría o dañaría a la Humanidad. En el análisis de los escenarios, los investigadores se dividen en lo referente a los contactos extraterrestres en tres grandes categorías: los que piensan que serán beneficiosos, neutrales o perjudiciales".
Respecto a estos últimos, los que consideran que los aliens serán "perjudiciales" para la Humanidad, el informe advierte:
"hay que tener precaución en el envío de señales al espacio, y en particular estar en guardia contra la transmisión de información acerca de nuestra constitución biológica, ya que podría ser utilizada para la fabricación de armas cuyo objetivo serían los seres humanos"
Ian Sampple advierte más adelante:
"En el escenario más extremo, los aliens pueden optar por destruir la humanidad para proteger a otras civilizaciones. La humanidad puede estar entrando ahora en un período en el que su rápida expansión civilizatoria puede ser detectada [por esos aliens], ya que nuestra expansión está cambiando la composición de la atmósfera de la Tierra a través de las emisiones de gases de efecto invernadero".
La amenaza que plantea la expansión de las emisiones de gases de efecto invernadero:
"Los aliens ecologistas [verdes es el término utilizado] podrían oponerse a que los humanos siguieran causado daños al medio ambiente en la Tierra y acabar con nosotros para salvar el planeta. Estos escenarios nos dan la razón para limitar nuestro crecimiento y reducir nuestro impacto en los ecosistemas globales. Sería particularmente importante para nosotros limitar las emisiones de gases de efecto invernadero, ya que la composición atmosférica se puede observar desde otros planetas".
El artículo del Guardian
Labels: Cambio climático
Saturday, May 08, 2010
Los vicios del ecologismo - Desde el exilio & yosoyhayek

En voz alta - Desde el Exilio
No es un secreto: soy un fan de yosoyhayek. Me gusta su forma de percibir las cosas, tal vez por ser muy similar a la mía, y me gusta cómo lo cuenta -aunque en ocasiones podría ser menos ampuloso-. Su último texto sobre los vicios del pensamiento ecologista nos invita a no bajar la guardia ante la que es una de las mayores amenazas actuales a nuestra libertad individual.
No importa que las temperaturas del planeta sigan una evolución natural y en absoluto catastrófica, no importa que cada vez más científicos serios y sensatos avancen en su natural: el escepticismo; no importa que los océanos se nieguen heréticamente a cambiar su ritmo natural de aumento post-glacial de volumen; no importa que el mero lógico razonamiento sobre lo que sabemos y lo que ignoramos nos arroje siempre al abismo de la ignorancia -”solo se que no se nada”-; ellos no necesitan saber, les basta creer y no dudarán ni un segundo en vilipendiar al infiel. Esa es la verdadera esencia de su pensamiento totalitario.
Los políticos se han lanzado en brazos de los nuevos popes, conscientes de la nueva ola de prebendas y las montañas de dinero que pueden administrar desde el altar de la nueva religión. Toda crítica es inútil … o delito. Tiempo al tiempo.
Los vicios del pensamiento ecologista - yosoyhayek
Conviene resumirlos y recordarlos de vez en cuando. Cuando critico al ecologismo no lo hago desde una actitud inconsciente y radical, sino desde la convicción de que lo que mueve a esta bioideología, que como cualquiera, se dedica a acomodar a sus deseos las conclusiones científicas (Dalmacio Negro Dixit), no son el bien de la humanidad, el respeto del medio ambiente o la libertad individual, sino un engendro falaz, misántropo y metafísico.
A continuación voy a detallar los cuatro vicios más destacados:
1. Vicio epistemológico: los ecologistas se valen de supuestos hallazgos de tipo científico como garantía y respaldo de sus propuestas positivas. Lo cierto es que la modelización, en concreto aquella que se centra en el estudio del clima, su devenir y la incidencia de la actividad humana en su abrupta, definitiva y catastrófica variación, es cuanto menos deficiente. Lo es porque el objeto de estudio, el clima, la atmósfera, los ecosistemas, es de tipo complejo, donde los elementos relevantes son muchos más de los que conocemos, y lo que es más importante, los vínculos y relaciones entre ellos superan nuestra capacidad de generar modelos predictivos fiables. Desconocemos el histórico climatológico, por muchos que sean los retazos que del mismo se hayan estudiado. Pero es que además no estamos en disposición de lanzar predicciones, ni siquiera de tendencia, salvo en términos muy generales sobre la interrelación de factores muy particulares, es decir, ceteris paribus, dos, tres o cuatro elementos, sin que todo lo demás cambie. Ese es el instrumental y la metodología de los estudiosos del clima. Si añadimos la complacencia recurrente ante cualquier hallazgo que sirva de coartada o parezca validar conclusiones predefinidas, parece obvio que mientras dure el imperio ideológico del ecologismo, la climatología sufrirá un grave lastre en términos estrictamente científicos.
2. Vicio estático o de equilibrio: conectado con el anterior, y manteniendo todos los defectos teóricos de corte malthusiano y neoclásico, el ecologismo no comprende la naturaleza del tipo de conocimiento que favorece la coordinación y el ajuste social. Parte de elementos dados, de un conocimiento expreso y una información perfecta, que conducen hacia una situación de equilibrio que solo la irrupción de la libre iniciativa, la persecución de fines particulares o la acción del emprendedor son capaces de arrumbar. No entienden que son estos tres elementos los que contribuyen a que el conocimiento se expanda, se eliminen las situaciones de malestar. El miedo al cambio es una de las características fundamentales del ecologismo: su visión del clima es estática, completa y perfecta. Lo es también su visión del orden social y del ser humano. Sus esquemas siguen la siguiente lógica: a una tasa de crecimiento demográfico x, con un consumo de materias primas y, el fin del mundo llegará en 2014. Y no admite contestación, porque puede incluso que el cálculo esté bien hecho. Lo que olvidan es que si hoy en día, los 8 millones de individuos que hoy habitan en Londres siguieran utilizando bestias para su transporte y desplazamiento, como lo hacían en 1800, efectivamente no se podría vivir en la ciudad y tampoco existirían recursos para sostener semejante situación…
3. Vicio religioso. El ecologismo es una ateología, una religión secular, no trascendente, que lucha por hacer de este mundo el cielo que otros sueñan para la otra vida. Es por ello que el ecologismo es opuesto a la libertad individual y apuesta por la acción totalitaria, ejercida un aparato de coacción cuyo poder no encuentre resistencia. No se trata de mero conservacionismo del medio, sino de acción positiva sobre el mismo, construyendo un ecosistema idealizado ajeno a la irrupción del ser humano. El Hombre debe integrarse en su medio sin perturbar las relaciones que le son extrañas. Un absurdo, dado que cualquier especie, animal o vegetal, hace todo lo contrario. Pero el Hombre, habiendo tomado conciencia de su relevancia y poder destructivo, debe hacer penitencia y soportar la carga de un medio natural perfecto e inhumano. El ecologismo parte de esta máxima para fijar las prácticas, renuncias y dogmas de fe de quien tome conciencia de su verdad pero, al mismo tiempo, no le quede otra opción que seguir viviendo en el mundo humano, industrial y acomodado a las necesidades del Hombre. La contradicción o la doble moral son comunes en casi todas las religiones.
4. Vicio moral. El ecologismo comprende que bajo su esquema limitado, estático y perfeccionista, el 90% de la población mundial, si no más, sobra. También comprende que aun en el caso de existir medios de producción de energía, como el recurso a la tecnología nuclear, que son mucho más limpios y eficientes que paneles solares o molinillos, su deseo de decrecimiento y regresión, convierte los residuos de las centrales atómicas en un grave peligro para la arcadia feliz e infracapitalizada con la que sueñan: la energía nuclear solo tiene sentido cuando se apuesta por un orden social expansivo, donde el conocimiento del mañana permitirá solucionar problemas de hoy, como puede ser el tratamiento de los residuos nucleares. De ahí que, sin reconocer que su bioideología y su religión mundana defienden todo eso, les sea tan complicado argumentar en contra de la energía nuclear. Unido a todo esto, tampoco debe alarmarnos que las prioridades ecologistas no se dirijan a calmar el hambre en el mundo o resolver desajustes masivos, enfermedades y plagas. Lo prioritario es frenar el desarrollo, tener la sensación de que con sus medidas el clima vuelve a un idealizado estado de reposo prehumano, y se cumplen todos sus deseos y anhelos en cuanto a la relación del Hombre con el medio natural. El hambre, la enfermedad o la violencia entre pueblos y grupos humanos, forman parte de los males atribuidos en exclusiva al tipo de sociedad que el ecologismo trata de combatir: son daños colaterales, víctimas del sistema, o sacrificios inevitables, que habrá que aceptar tarde o temprano.
Fuentes: Desde el exilio y La libertad y la ley (yosoyhayek)
Labels: Cambio climático
Tuesday, April 06, 2010
Ciertos ecolos calentólogos prefieren un gobierno de corte autoritario a la democracia moderna - LD

La elite verde no sólo defiende una economía planificada y eliminar población sino también suspender la democracia, al menos, “de forma temporal”.
Éste es el caso del ecologista James Lovelock, autor de la teoría de Gaia y referente del catastrofismo climático.
“Los seres humanos son demasiado estúpidos para prevenir el cambio climático”. El científico y referente mundial del catastrofismo climático James Lovelock se muestra pesimista respecto a las políticas emprendidas por los gobiernos desarrollados para combatir el temido calentamiento global.
“No creo que hayamos evolucionado hasta el punto de ser lo suficientemente inteligentes como para manejar la complejidad que implica el cambio climático”, según advierte en su primera entrevista en profundidad tras el escándalo del Climategate, concedida al diario británico The Guardian.
En este sentido, Lovelock señala que la “democracia moderna” constituye en la actualidad uno de los principales obstáculos para llevar a cabo una acción política significativa contra el cambio climático. Por ello, afirma lo siguiente: “Incluso las mejores democracias coinciden en que cuando se aproxima una gran guerra, la democracia debe ser suspendida durante algún tiempo. Tengo la sensación de que el cambio climático puede convertirse en un problema tan grave como una guerra. Tal vez sea necesario poner la democracia en espera durante un tiempo”.
Es decir, aboga por suspender los mecanismos democráticos propios de las economías avanzadas para frenar el calentamiento global.Pero, ¿cuál es la alternativa entonces? “Necesitamos un mundo más autoritario”, añade.
Carga contra el igualitarismo que, a nivel político, gobierna el mundo. Esto es, el lema de una persona un voto, mediante el que “todos pueden expresar su opinión”. “Esto está muy bien, pero hay ciertas circunstancias [como en caso de guerra] donde eso no se puede hacer. Tienes que disponer de un pequeño grupo de personas con autoridad en la que confíes” para que adopten las decisiones políticas precisas, algo que, por desgracia para Lovelock, “no puede suceder en un democracia moderna”.
Lovelock, de 90 años de edad, es autor de la famosa teoría de Gaia, según la cual la Tierra es una especie de organismo que se autorregula en busca del equilibrio. Este científico mantiene intacta su visión acerca de un futuro catastrófico, pese a las crecientes pruebas que invalidan muchas de las predicciones elaboradas por los calentólogos.
Puesto que las políticas adoptadas hasta el momento son insignificantes, Lovelock apuesta por invertir en medidas de adaptación para paliar los hipotéticos efectos del aumento de temperaturas, tales como la construcción de defensas marinas alrededor de las grandes ciudades costeras para prevenir la elevación del nivel del mar.
Y es que, según este científico, tan sólo un evento catastrófico podría ahora convencer a la humanidad de la amenaza potencial que implica el cambio climático como, por ejemplo, el derrumbe de un glaciar gigante en la Antártida.
Por otro lado, reconoce que el Climategate constituye un escándalo científico de gran magnitud que ha deteriorado la teoría del calentamiento global, reforzando así la visión que defienden los escépticos. “Era inevitable. Tenía que suceder”. Antes la ciencia era algo “vocacional”, pero ahora a los científicos “les importa un bledo”. Piensan que “la ciencia es una buena carrera. Puedes conseguir un empleo de por vida haciendo el trabajo del gobierno”, pero “esa no es forma de hacer ciencia”.
La reputación de la Unidad de Investigación del Clima (CRU, por sus siglas en inglés), perteneciente a la británica Universidad de East Anglia, se resentirá durante un tiempo tras al escándalo que desencadenó la publicación de los correos internos de los calentólogos, en los que se ponía de manifiesto la manipulación y ocultación de datos respecto a la medición de temperaturas. “Tienen que barrer su casa”, añade. “Necesitamos estándares” metodológicos para medir los datos.
De hecho, incluso reconoce que “es casi ingenuo, científicamente hablando, pensar que podemos hacer predicciones relativamente precisas para el clima futuro. Existen tantas tantas incógnitas que está mal hacerlo”. Sin embargo, Lovelock mantiene su tesis bajo el argumento de que es “casi seguro que no se puede lanzar un billón de toneladas de CO2 a la atmósfera sin que suceda algo desagradable”.
PD.
Pues ya lo saben, abandonen al Mesías laico Obama, quién recientemente autorizó la perforación de las petroleras en ciertas zonas de la costa de EEUU, y pongan a Al Gore.
No les suena todo esto a cosas como la vanguardia del proletariado (en este caso, del ecoloprogresista funcionario o buenista de alto standing). ¿Y no estaba antes esta gente contra las élites acaparadoras y manipuladoras de la voluntad popular? Tanto recurrir a la "Liberté, Egalité, Fraternité" para acabar diciendo que los "seres humanos son demasiado estúpidos" y por lo tanto resulta "necesario poner la democracia en espera durante un tiempo" (¿cuanto, dos meses, dos años, dos décadas, dos centenas...? Ya lo estudiará la "élite concienciada", imagino...).
Alea jacta est: Al Gore For President of the Global Word
Fuente: Libertad Digital
Labels: Cambio climático
Friday, February 05, 2010
"Climategate, Glaciargate", etcétera. En fin, cosas de "negacionistas" irredentos (y a sueldo)
Pachauri, acorralado por el 'Climategate' - El Mundo
El escándalo en torno a los correos electrónicos de los climatólogos de la Universidad de East Anglia coge vuelo. Esta vez no por el furor de quienes niegan la relevancia o la existencia del cambio climático, sino por los datos desvelados por el diario 'The Guardian', que ponen en evidencia la opacidad con la que algunos científicos han actuado durante años para mantener a raya a los escépticos y poner a salvo su prestigio del escrutinio anónimo de sus colegas.
Las revelaciones son una losa para el depauperado prestigio de Phil Jones, el responsable de la unidad del clima (CRU) de East Anglia, pero también para el de Rajendra Pachauri, máximo responsable del Panel del Cambio Climático de la ONU (IPCC), cuyos informes incluían datos de las investigaciones en cuestión.
Lo primero que cabe decir es el valor de 'The Guardian', que ha acometido la investigación con rigor y minuciosidad pese a estar editorialmente en vanguardia de la lucha contra el cambio climático. La prueba del nueve es que lleva la firma de Fred Pearce: colaborador de distintas publicaciones, autor de varios libros y una de las firmas más prestigiosas del periodismo científico.
Pearce desvela detalles esclarecedores sobre la ejecutoria de los científicos implicados. Sobre todo de la de Phil Jones, que renunció a raíz de la filtración de los correos a finales de noviembre del año pasado. Su conducta queda en entredicho en varios episodios, pero los más llamativos tienen que ver con mediciones del clima en China y Siberia.
En cuanto a China, la controversia gira en torno a un estudio publicado por Jones en 1990 y destinado a probar que el calentamiento del planeta es similar en parajes urbanos y rurales y no se produce sólo dentro de las ciudades, fruto de materiales como el asfalto o el hormigón que atraen el calor y lo perpetúan.
La ONU dio por bueno el estudio de Jones, basado en los resultados de 84 estaciones meteorológicas chinas. Pero el trabajo no soportó el escrutinio de los colegas, que enseguida detectaron que 51 de las estaciones se habían movido de sitio durante el periodo de estudio. Un detalle que invalidaba los resultados de la investigación. Lo peor no es que la ONU hiciera oídos sordos e incorporara el estudio a su informe de 2007, sino la forma en la que Jones se fue sacudiendo las solicitudes de transparencia de sus críticos.
Muy similar es la controversia en torno a las mediciones en Siberia, en cuya temperatura Jones detectó una subida de dos grados durante el siglo XX. Un hallazgo discutido por el científico sueco Lars Kamel, cuyos datos reflejan un calentamiento mucho menor. Los correos electrónicos demuestran que Jones le pidió a su colega Michael Mann que bloqueara la publicación del artículo de Kamel en una prestigiosa revista científica para evitar el descrédito y el escrutinio.
Los episodios de China y Siberia reflejan una ejecutoria poco fotogénica: la de una camarilla de científicos capaz de desacreditar a quien rebate con datos sus hallazgos y de mantener opaco el proceso de su investigación. He aquí, por ejemplo, lo que Mann le dice a Jones sobre la publicación Climate Research después de que ésta publique algunos trabajos escépticos: "Deberíamos dejar de considerarla como una publicación legítima y quizás animar a nuestros colegas a dejar de enviar artículos a esta publicación".
La investigación del diario 'The Guardian' incluye pruebas de que Keith Briffa -un científico próximo a Mann y Jones- se saltó a la torera la piedra angular del método científico, que obliga a cualquier académico a someter su trabajo antes de publicarlo a la revisión anónima e independiente de uno de sus colegas. Briffa pidió a un compañero que censurara el trabajo de un científico escéptico a cambio de un favor más o menos espurio.
Pachauri insistió el miércoles en que no dimitirá y dijo que no cree que errores "menores" resten crédito a la realidad incontestable del cambio climático. Entretanto, la Universidad de East Anglia prosigue su investigación y Phil Jones ha reconocido que a partir de ahora sus datos estarán sometidos a "más escrutinio".
El escándalo en torno a los correos electrónicos de los climatólogos de la Universidad de East Anglia coge vuelo. Esta vez no por el furor de quienes niegan la relevancia o la existencia del cambio climático, sino por los datos desvelados por el diario 'The Guardian', que ponen en evidencia la opacidad con la que algunos científicos han actuado durante años para mantener a raya a los escépticos y poner a salvo su prestigio del escrutinio anónimo de sus colegas.
Las revelaciones son una losa para el depauperado prestigio de Phil Jones, el responsable de la unidad del clima (CRU) de East Anglia, pero también para el de Rajendra Pachauri, máximo responsable del Panel del Cambio Climático de la ONU (IPCC), cuyos informes incluían datos de las investigaciones en cuestión.
Lo primero que cabe decir es el valor de 'The Guardian', que ha acometido la investigación con rigor y minuciosidad pese a estar editorialmente en vanguardia de la lucha contra el cambio climático. La prueba del nueve es que lleva la firma de Fred Pearce: colaborador de distintas publicaciones, autor de varios libros y una de las firmas más prestigiosas del periodismo científico.
Pearce desvela detalles esclarecedores sobre la ejecutoria de los científicos implicados. Sobre todo de la de Phil Jones, que renunció a raíz de la filtración de los correos a finales de noviembre del año pasado. Su conducta queda en entredicho en varios episodios, pero los más llamativos tienen que ver con mediciones del clima en China y Siberia.
En cuanto a China, la controversia gira en torno a un estudio publicado por Jones en 1990 y destinado a probar que el calentamiento del planeta es similar en parajes urbanos y rurales y no se produce sólo dentro de las ciudades, fruto de materiales como el asfalto o el hormigón que atraen el calor y lo perpetúan.
La ONU dio por bueno el estudio de Jones, basado en los resultados de 84 estaciones meteorológicas chinas. Pero el trabajo no soportó el escrutinio de los colegas, que enseguida detectaron que 51 de las estaciones se habían movido de sitio durante el periodo de estudio. Un detalle que invalidaba los resultados de la investigación. Lo peor no es que la ONU hiciera oídos sordos e incorporara el estudio a su informe de 2007, sino la forma en la que Jones se fue sacudiendo las solicitudes de transparencia de sus críticos.
Muy similar es la controversia en torno a las mediciones en Siberia, en cuya temperatura Jones detectó una subida de dos grados durante el siglo XX. Un hallazgo discutido por el científico sueco Lars Kamel, cuyos datos reflejan un calentamiento mucho menor. Los correos electrónicos demuestran que Jones le pidió a su colega Michael Mann que bloqueara la publicación del artículo de Kamel en una prestigiosa revista científica para evitar el descrédito y el escrutinio.
Los episodios de China y Siberia reflejan una ejecutoria poco fotogénica: la de una camarilla de científicos capaz de desacreditar a quien rebate con datos sus hallazgos y de mantener opaco el proceso de su investigación. He aquí, por ejemplo, lo que Mann le dice a Jones sobre la publicación Climate Research después de que ésta publique algunos trabajos escépticos: "Deberíamos dejar de considerarla como una publicación legítima y quizás animar a nuestros colegas a dejar de enviar artículos a esta publicación".
La investigación del diario 'The Guardian' incluye pruebas de que Keith Briffa -un científico próximo a Mann y Jones- se saltó a la torera la piedra angular del método científico, que obliga a cualquier académico a someter su trabajo antes de publicarlo a la revisión anónima e independiente de uno de sus colegas. Briffa pidió a un compañero que censurara el trabajo de un científico escéptico a cambio de un favor más o menos espurio.
Pachauri insistió el miércoles en que no dimitirá y dijo que no cree que errores "menores" resten crédito a la realidad incontestable del cambio climático. Entretanto, la Universidad de East Anglia prosigue su investigación y Phil Jones ha reconocido que a partir de ahora sus datos estarán sometidos a "más escrutinio".
Labels: Cambio climático
Saturday, January 23, 2010
Mesianismo en apuros: El jefe del IPCC se defiende de las críticas a su grupo por sus erróneas previsiones sobre el deshielo de los glaciares

El jefe del IPCC se defiende de las críticas por las erroneas previsiones sobre el deshielo de los glaciares del Himalaya - W. G. Dunlop - AFP
El presidente del panel los científicos del clima de la ONU defendió a su grupo - premiado con un Nobel - este martes de las críticas recibidas por haber pronosticado erróneamente la próxima desaparición de los glaciares del Himalaya.
Una sección de un informe de 2007 del Panel Intergubernamental sobre el Cambio Climático (Intergovernmental Panel on Climate Change - IPCC) afirmaba que la probabilidad de que los glaciares del Himalaya "desaparecieran hacia el 2035 e incluso tal vez mucho antes era muy alta".
El presidente del IPCC, Rajendra Pachauri, dirigiéndose a los reporteros en la World Future Energy Summit en Abu Dhabi, afirmó que incluso si las observaciones sobre los glaciares del Himalaya era incorrecta, eso no socavaba las pruebas que corroboran la existencia del cambio climático.
"Teóricamente, digamos que se deslizó como el hecho más llamativo, pero no creo que se necesite algo más que la abrumadora evidencia científica de lo que está sucediendo con el clima de esta zona".
"Nunca he usado esa cifra en ninguna de mis conversaciones, porque creo que no sea el deber del IPCC el realizar predicciones de los resultados o poner fechas. Siempre damos rangos, y esa es científicamente la forma de hacerlo. Siempre damos... escenarios de lo que podría suceder".
Pachauri, cuyo grupo fue duramente criticado por el ministro de Medio Ambiente de la India, señaló que el IPCC responderá a las críticas.
"Antes del final de la semana, seguramente tomaremos una posición y la daremos a conocer. Estamos investigando la fuente de esa información, la veracidad de la misma y qué es lo que el IPCC debe decir sobre el tema".
En Nueva Delhi, el ministro de Medio Ambiente Jairam Ramesh fue citado el martes por el diario Hindustan Times diciendo que "la aseveración del IPCC de que los glaciares desaparecerán en el 2035 no se basó en un ápice de evidencia científica".
"El IPCC tiene que responder a un montón de preguntas sobre cómo se llegó a la cifra del 2035, la cual creó un alarma enorme".
Ramesh dijo que se sentía "reivindicado" después de haber sido atacado varias veces tras el informe del IPCC sobre los glaciares. Él cree que no hay "pruebas científicas concluyentes" para que se una el calentamiento global a la fusión de los glaciares.
El fin de semana,el diario británico Sunday Times informaba que la referencia al año 2035 procedía de la campaña del grupo verde WWF, que a su vez lo tomó de una entrevista dada por un glaciólogo indio a la revista New Scientist en 1999.
No hay ninguna evidencia de que esa aseveración fuera publicada en una revista científica, una piedra angular de la credibilidad científica, afirmaba el diario.
En respuesta a una pregunta, Pachauri dijo que siente atacado personalmente por este potencial error.
Sin embargo, dándole un giro positivo a la situación, afirmó: "Sabe usted, como no se puede atacar a la ciencia, entonces se ataca al presidente del IPCC".
El IPCC ya ha sufrido una serie de ataques tras ser hackeados una serie de emails que los escépticos afirman que reflejan sus intentos de forzar evidencias del calentamiento global.
Esta nueva pifia ha impulsado a los escépticos del cambio climático, que han cuestionado las pruebas científicas del calentamiento global en el pasado y que han redoblado sus críticas tras el escándalo del mes pasado denominado el "climategate".
Labels: Cambio climático
Saturday, January 16, 2010
El calentamiento que nos deja helados - Pascal Bruckner - Liberation

©Pascal Rossignol/Reuters
La naturaleza a veces juega extrañas pasadas a sus defensores. En las últimas semanas, Europa, América del Norte y China sufrieron los embates de un invierno glacial. El termómetro cayó a - 20° cerca de París, a - 41° en Noruega, a - 21° en Escocia, a - 45° en los Estados Unidos, Florida se estremece de frío, el Reino Unido está paralizado por nevadas que no se han visto desde hace treinta años, por todos los lados el transporte está paralizado y/o funciona con retraso, muchas personas mueren, y las redes de electricidad luchan para proporcionar energía. En resumen, nunca hemos tenido tan frío desde que nos han alertado sobre los efectos dramáticos del calentamiento global.
En esta situación tiene una explicación según los expertos: a causa de que el globo se está calentando ustedes están helados. El Niño, elevando la temperatura de las aguas del Pacífico, altera la circulación atmosférica sobre el Atlántico y el Pacífico Norte y crea unos vientos oceánicos débiles que dejan pasar el aire polar. Al Gore había dicho en su película "Una verdad incómoda": el deshielo de los glaciares, precipitando enormes bloques de hielo en los mares, aniquilaría los efectos moderadores de la Corriente del Golfo y provocaría inviernos más severos. Así pues, tenemos un clima glacial porque el clima se recalienta: lógica impagable. Los científicos serían más creíble si reconocieran la fragilidad de sus estimaciones y que su conocimiento revela, en gran parte, especulación.
Más generalmente, un nuevo oscurantismo se propaga y avanza bajo la máscara de la ciencia: un sitio consagrado a denunciar los males de comer carne nos explicaba que "producir un kilo de carne de ternera emite tantos gases de efecto invernadero como las emisiones de un viaje en coche de 220 km". Nos gustaría conocer el proceso matemático que ha conducido a un resultado de una precisión tan formidable.
Más aún, una cierta ecología combate la civilización tecnológica a través de la ideología de la técnica: la doble creencia en la virtud del cálculo, genera estadísticas fantásticas y la omnipotencia de la humanidad. Atribuyendo exclusivamente los males de la tierra a la única especie humana, nos muestra el rostro de un antropocentrismo desorbitado, confirmando nuestra estatuto de "amo y destructor de la naturaleza". Creer que mañana, por medio de una nueva frugalidad, de un cambio de civilización, lograremos cambiar el tiempo y salvar así al planeta, es caer en la misma fantasía prometeica de los adeptos más fanáticos del progreso. Una cosa es exagerar la amenaza de la catástrofe para así evitarla, y otra caer en un nuevo milenarismo jugando inútilmente con el miedo. Utilizando el útil de terror, una tribu de pitias, magos y utopistas vaticina y amenaza. Es necesario que esos profetas se sometan al beneficio de la duda y que incluyan en sus predicciones el principio de incertidumbre. Mientras tanto, hermanos míos, prepárense para estremecerse: el calentamiento está en marcha, el termómetro está todavía bajo cero.
Fuente: Liberation
Labels: Cambio climático, PBruckner
Tuesday, January 12, 2010
Disculpen y sin acritud: Un estudio de la Antártida reduce los temores sobre el calentamiento global - Reuters

El cementerio judío de Praga el 11 de Enero
OSLO (Reuters) - El agua del mar debajo de una plataforma de hielo al Este de la Antártida no muestra señales de un aumento de la temperatura, pese al temor a un deshielo vinculado al calentamiento global, lo que podría provocar un alza del nivel de los océanos, según pruebas preliminares.
Científicos descendieron sensores a través de tres hoyos taladrados en la plataforma de hielo Fimbul, los que mostraron que el agua marina todavía se está congelando.
Frecuentemente, se culpa a las altas temperaturas de la ruptura de 10 plataformas de la Península Antártica, el punto más norte en el sector poniente de la Antártida.
"El agua debajo de la plataforma de hielo está muy cerca del punto de congelamiento", dijo Ole Anders Noest, del Instituto Polar Noruego, en un comunicado, tras taladrar en medio de Fimbul, que tiene un grosor de entre 250 y 400 metros.
Los hallazgos son buenas e inusuales noticias tras las preocupantes señales del calentamiento en los polos y, añaden una pequeña pieza dentro del rompecabezas sobre cómo responde la Antártida al cambio climático, donde la mayor parte de la culpa se le da al uso humano de combustibles fósiles.
Si se descongelara, el continente tiene suficiente agua como para elevar el nivel del mar unos 57 metros, por lo que incluso pequeños cambios son un riesgo para las costas a baja altura o ciudades que van de Pekín a Nueva York.
El instituto señaló que el agua debajo de Fimbul estaba a unos 2,05 grados centígrados bajo cero. El agua salada se congela a una temperatura un poco menor a la dulce.
El mes pasado, casi todas las naciones acordaron durante una cumbre climática en Copenhague limitar cualquier aumento de la temperatura mundial a menos de dos grados centígrados por encima del nivel previo a la Revolución Industrial.
Sin embargo, los países no pudieron fijar recortes en sus emisiones de gases invernaderos, necesarios para alcanzar esa meta.
Fuente: Reuters
Labels: Cambio climático