Friday, October 21, 2011

Tratar con el enemigo - Uri Dromi - NYT


El intercambio de más de un millar de prisioneros palestinos por un soldado israelí fue negociado por un mediador alemán y por Egipto, ello se debió a que Israel considera a Hamas como una organización terrorista con la que no va a negociar.

Pero el hecho es que se trataba de un acuerdo entre Israel y Hamas. La pregunta ahora es si esta muestra de pragmatismo puede llevar a nuevos desarrollos y unas mayores ramificaciones del conflicto árabe-israelí.

Cuando Hamas tomó el poder hace más de cinco años, escribí en estas páginas que ese desarrollo tenía un lado potencialmente positivo: "Las cosas ahora podrían llegar a ser mucho más claras. No habrá encubrimiento, no habrá ese estilo de doble lenguaje propio de Arafat (en árabe e inglés), o bien la impotencia sin fin de Abbas. Es mejor tratar con un enemigo puro: luchar contra él sin piedad, mientras que él es el enemigo, y sentarse a hablar con él cuando esté realmente dispuesto a hacer un trato. La historia ha demostrado como esas cosas pasan".

Esto ha ocurrido ahora. Israel se ha cansado de la Autoridad Palestina ante la sospecha de que ese elusivo rival esquiva sistemáticamente la mesa de negociaciones con la esperanza de obtener mejores resultados en otros lugares: a través del terror en tiempos de Yasser Arafat, a través de las Naciones Unidas en la actualidad.

No es así con el Hamas. Para los israelíes, la organización no es más que un enemigo. Su respuesta a los cohetes Qassam lanzados desde Gaza fue el bloqueo, los ataques aéreos, loa asesinatos selectivos, e incluso una operación militar. Hamas, por su parte, se mantuvo fuerte en su determinación de combatir a Israel para siempre.

El caso de Gilad Shalit, sin embargo, ha introducido un elemento de pragmatismo en este juego de suma cero. De repente, un ideólogo como el primer ministro Benjamin Netanyahu, que en los dos libros que ha editado sobre el terrorismo advierte contra la negociación con los terroristas, se ha encontrado a sí mismo actuando en contra de sus propias y fuertes creencias.

Hamas, por su parte, ha tenido que comprometer su voto para liberar a sus principales dirigentes de las cárceles israelíes. El intercambio de prisioneros se materializó porque ambos partes - un ideólogo y unos fanáticos islamistas - tenían mucho que ganar con él, aunque no todo lo que desearían. Es una señal de una buena oferta cuando ambas partes se muestran igualmente insatisfechas.

Que Israel debería reforzar sus medidas contra los secuestros y en el futuro exigir un precio personal muy duro ante estos perpetradores del terror, resulta más que evidente. Al mismo tiempo, esta nos muestra que este tipo de pragmatismo no debe ser visto como la única excepción ante la regla, sino más bien trasladarse a otras áreas, por ejemplo y para empezar, la economía.

Mientras que las masas de Gaza celebran el regreso de sus hermanos y hermanas de las cárceles israelíes, su economía está en ruinas, el desempleo es extremadamente alto y no hay esperanza para las generaciones jóvenes.

Con una jugada audaz, Netanyahu puede obtener un impacto dramático en la situación de Gaza, y de hecho en todo el Oriente Medio. Puede proponer aliviar el bloqueo sobre Gaza y mirar con buenos ojos cualquier medida que pudiera hacer la vida más fácil allí.

A cambio, Hamas se comprometería a una hudna de 10 años (tregua), una noción bien establecida en la tradición islámica. A los egipcios les encantaría seguramente intermediar en ese acuerdo, el cual también les permitiría mejorar su posición. Y, por último, esta resonaría bastante bien ante el espíritu de progreso que conduce a la Primavera Árabe [N.P.: ya estamos, especulando sin contemplar toda la realidad]

Esto no es un reciclaje de aquella ingenua visión sostenida por Shimon Peres, el "Nuevo Oriente Próximo" de la década de 1990, sino más bien una idea con los pies en la tierra que pueda favorecer las necesidades básicas de la gente de aquí: dar un horizonte económico a la población de Gaza y seguridad para los israelíes.

Después de todo, Richard Nixon no fue a China para reformar a los chinos, ni tampoco esa visita cambió a los Estados Unidos. Les dio un descanso a los antiguos enemigos mortales, lo que les permitió canalizar sus energías hacia canales más productivos.

¿Es esto un sueño? Tal vez. Pero por una vez, cuando la gente en ambas partes abraza a sus seres queridos, dejémonos guiar por nuestras esperanzas y no sólo por nuestros miedos.

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Thursday, October 20, 2011

La terquedad israelí salvó a Shalit, pero a que precio - Yehuda Ben Meir



La decisión sobre el acuerdo de Gilad Shalit está detrás de nosotros. El gabinete, el organismo gubernamental con la autoridad para tomar tal decisión dio al primer ministro, Benjamin Netanyahu, una gran mayoría para llevar a cabo la operación. La decisión nos obliga a todos.

Cada uno de nosotros comparte la alegría de Noam y Aviva Shalit con todo su corazón. Los Shalit son personas nobles, y es difícil imaginar su horrible sufrimiento durante los últimos cinco años y medio y la del propio Gilad, el soldado israelí que ha vuelto a casa.

Pero esa gran alegría se mezcla con la tristeza, el dolor por la liberación de cientos de asesinos terroristas que por la ley y la justicia deberían haber acabado sus vidas tras las rejas. Y no hay dolor por el terrible sufrimiento de miles de israelíes cuyos seres queridos fueron brutalmente asesinados por estos terroristas. Hoy en día se siente que la justicia ha sido violada. La nación entera tiene que abrazar a Aviva y Noam Shalit, pero nuestra responsabilidad común nos exige no hacer caso omiso del terrible sentimiento que aflora desde cientos de hogares israelíes, cuyas familias perdieron sus seres más queridos en los ataques terroristas asesinos.

Una vez más, la decisión sobre la oferta está detrás de nosotros. Pero es importante aprender las lecciones del acuerdo. Una serie de lecciones sin duda saldrán a la luz con el tiempo, pero una, la más importante, ya se destaca. Algunas personas afirmaban hace años que hay que rendirse a las demandas de Hamas y realizar el intercambio a cualquier precio. Y como Hamas nunca se muestra flexible y cede en una sola demanda, ese era "el único acuerdo posible".

Pero cometieron un gran error. La leyenda de que las organizaciones terroristas nunca ceden, y que solamente el "racional" Israel puede y debe hacer concesiones se ha revelado como una gran mentira. Israel hizo grandes concesiones, pero resulta que como Israel mostró su firmeza - y hemos tenido a primeros ministros, el actual y su predecesor, que no se inclinaron ante la opinión pública y supieron cómo dibujar líneas en la arena - Hamas aprendió también a ser flexible y cedió en muchas de sus demandas.

Debido a la terquedad y la constancia israelí, Hamas se vio obligado a realizar dos serias concesiones. La primera se refiere a quienes serían liberados. Hamas retiró su exigencia original de liberar a Abdullah Barghouti, Ibrahim Hamed, Sayad Abbas, Hassan Salameh, Saadat Ahmed, Marwan Barghouti y otros, y eso debieron aceptarlo los miembros más importantes de su ala militar y los más claros símbolos de terror. Hay algo de exageración en las palabras del jefe del servicio de seguridad Shin Bet de que los líderes de Hamas siguen en prisión, pero al menos hay un núcleo de verdad en ello.

La segunda concesión, la cual merece que se elogie a Netanyahu, fue el acuerdo de Hamas a expulsar de Gaza, y su envío al extranjero, de 203 de estos terroristas puestos en libertad - casi la mitad de los terroristas que cometieron los actos más graves y dos tercios de los que viven en Cisjordania -. Es verdad, es mejor estar en el extranjero o en Gaza que en una prisión israelí, pero los liberados no pueden regresar a casa. Para ellos se trata solamente de una medio libertad.

La expulsión dentro de la narrativa palestina resulta una pesadilla y una bandera roja. Así pues, el acuerdo supuso para Hamas, y Netanyahu insistió en ello decididamente, una píldora muy amarga. Y ahora estamos presenciando sus esfuerzos para justificar dicha píldora con su afirmación de que los israelíes insistieron y no había otra opción. A veces vale la pena escuchar a los portavoces de Hamas.

Es posible que sin todas las protestas públicas, las manifestaciones y el comportamiento irresponsable de los medios de comunicación en los últimos años - que sólo ha fortalecido la idea errónea de Hamás de que Israel aceptaría todas sus demandas - , Gilad Shalit habría estado en su casa hace ya mucho tiempo y por un precio más bajo.

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Tuesday, August 26, 2008

Abandonando a Guilad - Shlomo Angel - Ynet.

Querido Guilad, Shalom:

Lamentablemente es muy difícil ver un rayo de luz y de esperanza para poner fin a los años de tu cautiverio a manos de Hamás, en duras condiciones de aislamiento e incertidumbre. Esto se debe al negligente e irresponsable manejo del gobierno de Israel, que ha tomado últimamente una serie de decisiones relacionadas directamente con tu suerte y tu futuro, ignorándote de un modo que ofende y asusta.

Hace apenas algunos días, el gobierno decidió fortalecer a Abu Mazen, y liberar sin razón justificada a unos 198 terroristas, dos de ellos asesinos, y decenas de terroristas "importantes" que no lograron asesinar. Acerca de esta lógica torcida, que ve en execrables asesinos un medio para fortalecer a un régimen que debiera hacer la paz con nosotros, huelgan las palabras. No obstante, la estúpida decisión de romper el tabú según el cual no se liberan asesinos con sangre en las manos, aun sin que medien presiones, tiene una influencia decisiva sobre tú futuro y las posibilidades de tu liberación.

Como se sabe, Hamás ha exigido a cambio tuyo la liberación de terroristas que han asesinado a decenas y a cientos de israelíes. Sin embargo, ahora queda claro que el precio ha aumentado. Luego de una liberación tan sencilla de asesinos, destinada a fortalecer a Fatah y debilitar a Hamás, está claro que ahora Hamás redoblará sus esfuerzos por demostrar que es más fuerte que Fatah y que, por lo tanto, aumentará en gran forma la retribución a exigir a cambio tuyo: más asesinos "cualitativos", una nueva humillación del estado de Israel durante las negociaciones e intercambio de prisioneros, así como más poder que acumulará la organización a tus expensas. Esas son las reglas de cualquier mercado en el mundo, y por supuesto lo son en el sangriento bazar del Oriente Medio.

Lamentablemente, el intercambio de los cadáveres de los caídos, Eldad Réguev y Ehud Goldwasser, a cambio de un terrorista "cualitativo" como Samir Kuntar, también actuó en tú contra, y aumentó el precio por tu liberación en la bolsa sangrienta de nuestra cruel región. Olmert, Livni y Barak sabían casi con total certeza, desde el primer momento del secuestro en el norte, que los cautivos no estaban con vida, pero ocultaron esta información a los ojos de la gente.

La absoluta mayoría de los periodistas israelíes, que se enrolan con entusiasmo en pos de cualquier objetivo que debilite al estado de Israel, también mantuvieron el pacto de silencio en torno a este tema clave, y reclamaron sin cesar el regreso de los muchachos, hasta que volvieron, como era previsible, dentro de sus féretros.

Este gobierno, el de los golpes de efecto y los fracasos, aceptó sin pestañear la violación de otro principio sionista, moral y elementalmente humano, de que no se intercambian cadáveres por asesinos, mucho menos por un asesino de niños como Kuntar. En el momento de implementarse el trato, el precio por tu liberación aumentó en decenas de puntos.

Lo mismo vale para los dos asesinos jordanos que el gobierno de Israel liberó hace cerca de un año como gesto de buena voluntad con el rey de Jordania, quien "prometió" que los encerraría en una cárcel de ese país. Éstos fueron liberados de su prisión sin que mediara siquiera una disculpa jordana ni una protesta israelí, con lo cual nuevamente se encareció tu liberación.

Por supuesto, te estarás preguntando sobre la ceguera y estupidez de dichas decisiones, acompañadas de un total desentendimiento de ti. En efecto, no es fácil explicarlas. Se puede interpretar, de modo superficial, que el gobierno de Israel está tan desesperado que, con tal de mostrar algún logro, aunque sea a corto plazo, está dispuesto a pagar casi cualquier precio. Incluso si con ello arriesga tu liberación y afecta el futuro mismo del país. Pero esta explicación no alcanza, pues se trata de un problema mucho más profundo.

Este gobierno, como la mayoría de los gobiernos de Israel desde los Acuerdos de Oslo, carece de toda dimensión moral y, por lo tanto, también de líneas rojas. Los Acuerdos de Oslo han convertido, de la noche a la mañana, al enemigo en amigo, al archi-asesino Arafat en un pacifista y a la sagrada Jerusalem en un bien inmobiliario superfluo. Con el paso de los años, los principios más básicos y sacrosantos fueron pisoteados bajo los criterios del beneficio inmediato y los jugosos titulares en el periódico del día siguiente.

Incluso el último principio sagrado del no reconocimiento del derecho al retorno fue flexibilizado últimamente en la alocada carrera de Olmert hacia un acuerdo marco con los palestinos. El único principio que queda es que no hay ningún principio sagrado, y por eso, también los principios sagrados de ayer ya no importan hoy.

Por otro lado, quizás precisamente en ello resida tu gran esperanza. En efecto, Hamas ha aumentado y todavía volverá a aumentar el precio de tu liberación. Pero un gobierno débil y carente de columna vertebral, quizás no quiera seguir oponiéndose a un trato que te permita volver a casa, y por eso aceptará pagar, al final, el astronómico precio que exijan por ti.

Que no decaiga tu ánimo. Resiste, pues, al parecer, no hay precio que el gobierno de Israel no esté dispuesto finalmente a pagar.

(Fuente: Povesham)

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