Saturday, February 17, 2018

Apoyo de académicos israelíes de extrema izquierda al BDS porque Yad Vashem no conmemora el sufrimiento palestino - Liel Leibovitz - Tablet



A principios de este año, la Asociación Internacional para el Psicoanálisis y la Psicoterapia Relacionales anunció que celebraría su reunión de 2019 en Israel, lo que desencadenó un torrente no sorprendente de llamadas para boicotear la reunión o trasladarla a otro lugar.

Para no ser superados por sus compadres fulminadores del exterior, un buen número de psicoanalistas israelíes que se identifican como izquierdistas radicales (¿o me repito a mí mismo?) rápidamente se unieron a aquellos que abogan por la singularización del Estado judío para la calumnia. El debate se extendió principalmente entre los miembros de Psychoactive, un grupo que se define como "profesionales de la salud mental para los derechos humanos". Una minoría de sus miembros se opuso a apoyar el boicot, afirmando, de manera bastante racional, que el movimiento BDS está sobre todo interesado en la deslegitimación de Israel y que, además, las censuras ideológicas no son particularmente propicias para el pensamiento y el discurso libres. Pero la mayoría de los miembros de Psychoactive, de acuerdo con informes en la prensa israelí, votaron para unirse a las celebraciones anti-Israel.

¿Sus argumentos? Así habló Ilana Lach, que enseña en el Colegio Académico de la Sociedad y las Artes en Netanya: "Nosotros no somos unos 'buenos israelíes', esos que no merecen ser boicoteados porque no votamos por Bibi o [Naftali] Bennett", atacando de paso a uno de sus colegas que se oponía al movimiento BDS. "Tú y yo no podemos boicotear este país mientras vivamos en él, así que tenemos que encontrar otras formas de resistir... Si hay una gran presión internacional, como la que se aplicó en Sudáfrica, tal vez nos salve de nosotros mismos".

Esta locura, sin embargo, no fue suficiente para Lach. Ella tenía un as más en la manga: "el BDS merecía SU apoyo porque Yad Vashem conmemoraba, de manera egoísta y chovinista, solamente el sufrimiento de los judíos asesinados en el Holocausto, y no de los palestinos oprimidos por Israel".

"Este templo, que hace un trabajo muy importante relacionado con la memoria", escribió Lach a sus compañeros miembros psicoactivos, "fue erigido en las casas de un pueblo palestino que destruimos, asesinando y deportando a sus ciudadanos, y no conmemora su sufrimiento junto con el de los seis millones asesinados por los nazis".

Difícilmente se necesita un doctorado para darse cuenta de qué tan intelectualmente indefendible y moralmente odioso es realmente el argumento de Lach. Por un lado, no existe ninguna documentación creíble y de ningún tipo para apoyar su afirmación sobre las deportaciones, y menos los asesinatos, de los palestinos que una vez residieron donde ahora se encuentra Yad Vashem. La aldea a la que se refiere Lach, Hirbat Al Hamama, apenas está documentada - como admitió Lach en una conferencia psicoactiva de 2010 - por historiadores israelíes o palestinos, una rareza considerando el número de organizaciones interesadas en producir una descripción detallada de cada pueblo afectado por la guerra de 1948. Zochrot, una organización israelí de extrema izquierda dedicada a trazar el mapa de la Nakba - o la Catástrofe, según la denominación palestina para la guerra -, tampoco menciona la aldea, y los relatos de soldados israelíes que lucharon allí en 1948 solamente recuerdan algunos puestos de avanzada vacíos y uno ocupado por soldados jordanos, nada de civiles indefensos. Considerando el hecho de que el pueblo cercano de Dir Yassin es ahora mundialmente famoso por el asesinato de 107 palestinos por combatientes israelíes durante los combates allí librados en abril de 1948, es muy poco probable que Hirbat Al Hamama, si hubiera sido un lugar de asesinatos y deportaciones, se hubiera mantenido prácticamente desconocido y no fuera mencionado por ninguna de las partes del conflicto.

Pero incluso si crees, sin ningún fundamento fáctico, que Lach tiene razón sobre sus acusaciones de crímenes de guerra en los terrenos de Yad Vashem, exigir que la institución socave su misión de conmemorar a las víctimas del Holocausto y en su lugar conmemore a los palestinos que sufrieron durante la guerra de la Independencia, es una exigencia nociva. Argumentar que los judíos no tienen derecho a su propia memoria histórica a menos que abracen primero la memoria de sus enemigos, implica y supone alegar no solo que Israel no tiene derecho a existir como nación, sino que los israelíes no tienen derecho a existir como seres humanos subjetivos con voluntad, dignidad y orgullo

El BDS no podría haber tenido un mejor portavoz: Lach podría haber favorecido la agenda del BDS de la misma manera sin evocar a Yad Vashem y el Holocausto, pero su patología la llevó instintivamente a comparar a los israelíes con los nazis, esa especie de conspiración antisemita urológica que borra todas las falacias lógicas para apoyar un boicot contra Israel sin tener nada que decir sobre Siria, Irán, Rusia o cualquier cantidad de mayores delincuentes de los derechos humanos.

Afortunadamente para Lach, un avión lleno de profesionales de la salud mental de todo el mundo llegará pronto a su Israel natal. La ayuda psicológica que precisa está en camino.

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Sunday, December 03, 2017

¿Puede la izquierda israelí hacer las paces con el judaísmo? - Danny Zaken - Al Monitor




Una de las fotos más conocidas de la Guerra de los Seis Días documenta a unos paracaidistas israelíes mirando con asombro al Muro de las Lamentaciones, liberado el 7 de junio de 1967. Sin embargo, parece que si fuera por el miembro de la Knésset de la Unión Sionista (laborismo), Omer Bar-Lev, un antiguo oficial superior en las Fuerzas de Defensa de Israel e hijo del difunto Jefe de Gabinete Haim Bar-Lev, esta foto no se habría convertido en uno de los símbolos de la victoria militar más gloriosa en la historia del Estado de Israel . El 31 de octubre, en una manifestación en Ramat HaSharon, Bar-Lev criticó la visita del batallón de la Brigada Golani al Muro Occidental. Tal como él lo vio, eso era "una radicalización religiosa", es decir, un producto de la coerción religiosa promulgado con el dinero de los contribuyentes.

Este ejemplo ilustra por qué Avi Gabbay, el presidente actual de la Unión Sionista, tenía razón cuando dijo el 13 de noviembre que la izquierda, o al menos partes de ella, ha optado por olvidar que son judíos y a veces se avergüenzan de serlo.

En una conferencia para estudiantes universitarios en Beersheba, Gabbay se refirió a la famosa declaración del primer ministro Benjamin Netanyahu al rabino Kadouri en 1997, según la cual le dijo: "La izquierda ha olvidado lo que significa ser judío". En respuesta a un estudiante que planteó el problema, Gabbay le contestó: "Netanyahu se lo susurró al oído y la televisión captó lo que le dijo: 'La izquierda ha olvidado lo que significa ser judío'. ¿Saben cómo contestó la izquierda a esa crítica de haber olvidado lo que significa ser judío?. Pues diciendo, si eso dicen de nosotros, entonces ahora solo seremos liberales. Pero no es verdad. Somos judíos y tenemos que hablar sobre nuestros valores judíos ". Agregó también:" Somos judíos, vivimos en un estado judío".

Al igual que la declaración original de Netanyahu, el respaldo de Gabbay recibió fuertes críticas desde la izquierda. Pero los duros ataques a Gabbay por parte de sus colegas del partido y del izquierdista Meretz dan fe de que realmente tocó un punto relevante.

El presidente de la oposición, Isaac Herzog, dijo en una conversación con Al-Monitor que la elección de palabras de Gabbay era tal vez errónea, pero su intención era correcta: la izquierda debería dejar de sentirse avergonzada por su judaísmo. "Desde Berl Katznelson hasta David Ben-Gurion, los jefes del movimiento laborista respetaron la Biblia, la visión [judía tradicional] y la fe. Somos judíos y liberales", dijo Herzog. Según Herzog, Gabbay trata de atraer al público tradicional y religioso más cerca de él. "No entiendo cómo yo, el nieto del primer rabino jefe del Estado de Israel, Yitzhak Herzog, soy considerado menos cercano al judaísmo que Netanyahu", dijo Herzog con irritación.

Netanyahu, el maestro de las campañas electorales, ha entendido muy bien la  problemática conexión entre la izquierda y el término "judaísmo", y lo ha utilizado a menudo en su beneficio. El periodista Alon Idan, de Haaretz, escribió en enero que el asesor de Netanyahu, Arthur Finkelstein, fue quien ayudó a Netanyahu a obtener un beneficio público de este tipo: "Finkelstein, un judío estadounidense, le reveló el secreto a Netanyahu: judío, no israelí. Él le dijo, en Israel, solo hay una pregunta:  '¿Qué eres más, israelí o judío?', y luego continuó: si la respuesta es 'israelí', la persona que tienes delante es un izquierdista; si la respuesta es 'judío', es un derechista. Esa es toda la historia".

Durante varios años, el Partido Laborista y la izquierda israelí han jugado en manos de Netanyahu, al menos hasta que llegó Gabbay. Por lo tanto, el nuevo presidente del partido tenía una buena razón política para decir lo que dijo. Para ganar las próximas elecciones, el Partido Laborista debe ampliar su base electoral reclutando el apoyo de la población tradicionalista, esa que no considera las visitas de los escolares a una sinagoga o las visitas de los soldados al Muro Occidental como una "radicalización religiosa". Este es un público que se opondría mayoritariamente a una coacción religiosa, pero que también se ofendería con expresiones que menosprecian al judaísmo, esas que bastantes representantes de la izquierda utilizan cuando desean luchar contra esta coacción.

La izquierda recuerda el mitin electoral en la Plaza Rabin en Tel Aviv, antes de las elecciones de 2015, como uno de los eventos que ayudó a Netanyahu a ganar. El artista Yair Garboz, en un desafortunado comentario, menospreció "a esos que besan amuletos, a los adoradores de ídolos y a aquellos que se prosternan en las tumbas de los santos", una declaración que se entendió como una burla de la población tradicionalista que apoya generalmente a la derecha. Y si eso no fuera suficiente, el dramaturgo Joshua Sobol agregó "besadores de mezuzot" (mezuzá, pergamino con una oración que se coloca en las puertas) a la lista de grupos de los que la izquierda menospreció en una entrevista de radio al día siguiente.

Netanyahu se regocijó con estas declaraciones. En una convención electoral, comentó "Ayer escuché a alguien hablar sobre besos a los mezuzot con desprecio. ¿Desde cuándo es un crimen besar una mezuzá? Sabemos de dónde venimos, sabemos a qué tierra regresamos, qué protegemos, y conocemos nuestra tradición y nuestra herencia, que también son nuestro futuro".

La diputada de la Unión Sionista en la Knesset, y ex líder laborista Shelly Yachimovich, intentó en ese momento controlar los daños criticando duramente los comentarios de Garboz. Después de las elecciones, dijo que esa fue una de las razones de la derrota de la izquierda.

Después de una manifestación como esa en la que habló Garboz, una persona tradicional - incluso una que se identifica con las posiciones de la izquierda - encontraría muy difícil elegir a la Unión Sionista o el Meretz en las urnas. Esta es también la razón de la completa transformación del líder de Yesh Atid Yair Lapid en su relación con el judaísmo. Después de la pérdida de electores que sufrió en las elecciones de 2015, Lapid se aseguró de distribuir sus propias fotos envueltas en un tallit (chal de oración) en el Muro de las Lamentaciones, el mismo Muro que Bar-Lev vio como un signo de la radicalización religiosa.

Pero más allá del aspecto electoral de la relación con el judaísmo, también hay una perspectiva de valores que no es menos importante. El judaísmo es la cuna del sionismo, y no se puede romper el vínculo entre los dos, incluso si el movimiento nacional sionista se fundó sobre la base de valores seculares, e inclusive a veces antirreligiosos. La conexión del pueblo judío con la tierra de Israel es una conexión religioso-nacional, basada en la creencia en un pacto entre Dios y el patriarca Abraham, tal como se relata en la Biblia.

Como hizo hincapié Herzog, los líderes del movimiento laborista, Katznelson y Ben-Gurion, también pusieron al judaísmo en la cima de sus valores y quisieron enseñarlo. Ben-Gurion, primer primer ministro de Israel, fundó el círculo de estudio de la Biblia en la residencia del primer ministro. Cuando Netanyahu restableció esta práctica, fue criticado por la izquierda.

Una cita atribuida al fallecido Yaakov Hazan , el líder del partido Mapam, decía: "Queríamos criar a una generación de escépticos, y criamos una generación de simples y de pretenciosos", es especialmente importante en la actualidad. Por lo tanto, Gabbay tiene razón en su crítica fundamental, y si la izquierda realmente quiere liderar el país nuevamente, debería escuchar su consejo.

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Saturday, November 26, 2016

Mientras algunos diputados árabes comiezan a reconocer que algunos árabes han podido provocar los incendios, la extrema izquierda judía culpa de ellos a Netanyahu y a los judíos - Jewish Press



El diputado árabe Ahmad Tibi (Lista Árabe Conjunta) dijo a Tel Aviv Radio Viernes que en caso de que se descubriera que la mayor parte de los ataques incendiarios de la semana pasada habían sido llevados a cabo por árabes, esto sería "horrible, despreciable y vil". También sugirió que en tal caso, se requeriría la condena y un autoexamen dentro de la sociedad árabe de Israel.

Hasta ahora sólo se han producido una decena de detenciones de sospechosos árabes que fueron capturados huyendo de los lugares de los incendios de esta semana, incluyendo en Beit Meir, en las afueras de Jerusalén. En Haifa, el hecho de que varios incendios estallaron a la misma vez el jueves por la mañana, uno de ellas en el exterior de una estación de bomberos, ha parecido muy sospechoso a los investigadores. Y los investigadores han mencionado la existencia de incendios provocados en la segunda ola de incendios en los alrededores de Zichron Yaakov, después de que el incendio original hubiera sido puesto bajo control

El diputado Tibi, un obstetra que recibió su título de la Universidad Hebrea y que empezó su internado en el Hospital Hadassah en 1984, sirvió como asesor político del jefe de la OLP, Yasser Arafat, y representó a la Autoridad Palestina en las negociaciones de paz con Israel de 1998 en Wye River.

Desde su elección en la Knesset en 1999, Tibi ha sido un vociferante crítico de Israel y de su control sobre Judea, Samaria y Gaza, en gran medida echándole la culpa de todos los males de la sociedad árabe, tanto de dentro como de fuera de la la frontera del armisticio de 1949.

A pesar de su implacable oposición a todos los gobiernos israelíes desde su elección, Tibi es también famoso por su elocuente discurso en la la Knesset en honor del Día del Holocausto de 2010.

Mientras tanto, el jueves el diputado Tibi intervino ante la policía en nombre de un joven árabe que incitaba al #pyroterrorism en su página de Facebook, diciendo que el mensaje era solamente una "sátira".



Un cofundador de Peace Now afirma que Netanyahu está detrás de los incendios provocados para desviar la atención de su corrupción

Amiram Goldblum, Hans J. y Tilly Weil, profesores de Química Farmacéutica y de la Escuela de Farmacia de la Universidad Hebrea de Jerusalén, publicaron el jueves en su página de Facebook que "el primer ministro Benjamin Netanyahu, a través de los servicios de sus devotos fans, estaba detrás de la ola de incendios provocados" que se han convertido en una plaga en Israel en los últimos días.

Goldblum, un líder y co-fundador de Peace Now, que actuó como su portavoz durante 20 años e inició el proyecto de vigilancia de los asentamientos llevado a cabo por Peace Now, además de miembro de la junta del Consejo Internacional del Israel New Fund (la casa madre de las Ong's de izquierdas, árabes y judías, contrarias a la existencia de un Estado judío), y que se presentó para la Knesset sobre la lista Meretz (puesto 87),  sugería en su post de Facebook que los incendios eran "un intento de Netanyahu de desviar la atención del escándalo de la compra de submarinos", el cual según Goldblum, "era el peor escándalo desde el establecimiento del Estado".

"La intifada de fuegos incitada por Netanyahu está quemando todo el país", publicó Goldblum. "Es difícil no ver la conexión entre las incitaciones de Netanyahu tras los incendios provocados y el escándalo de los submarinos".

En uso de la "pura lógica", algo que se le supone al por otro lado un brillante químico, Goldblum argumentó que:
 "el principal benefactor de los incendios en todo el país es Benjamin Netanyahu, ya que el asunto de los submarinos hace sólo dos días que está en investigación por la policía, y qué casualidad, los incendios provocados comienzan inmediatamente. 
¿Hay una conexión entre las dos cuestiones? ¿Puede que la investigación sobre Netanyahu (por el asunto de los submarinos) sea tan superficial como arduas y profundas sean las investigaciones sobre los incendios? 
¿Puede que los partidarios de Netanyahu hayan estado involucrados en esos incendios? ¿La policía de Israel examinará la posibilidad de que los incendios hayan sido provocados por nacionalistas... judíos con el fin de desprestigiar a los árabes?"
El mensaje, según informó la web Tziutzim, ha sido eliminado posteriormente, pero ha adjuntado una captura de pantalla validando la historia.


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