Saturday, February 08, 2014

El caso Zilber es realmente el caso Noa: Comisarios de la cultura - Dror Eydar - Israel Hayom



1.- La historia de Ariel Zilber y Ahinoam Nini (Noa) no es solamente otra historia que desencadena un montón de artículos sobre la cultura y la política. Es la esencia de una historia mucho más amplia: la de una guerra cultural, o,  para usar un poco de lenguaje marxista, la de la batalla por las conciencias.

Un comité se reunió. Era un asunto de unos mil. Y decidieron otorgar un premio a una persona que se mantuvo activo en su ámbito profesional durante 50 años. El comité votó por unanimidad otorgarle el premio, y el público también estuvo de acuerdo sobre el alcance de su contribución en general.

Pero pronto llegaron los comisarios de la cultura para comprobar quienes eran los premiados. ¿Este es uno de los nuestros o es de nuestros enemigos? En tiempos más "ilustrados y progresistas", estos comisarios ya estaban sentados en los comités y se otorgaban los premios a sí mismos. Ahora las cosas han cambiado un poco. Sucede que a veces el gobernante comete un error de bulto al dar honor y prestigio, y también un considerable premio monetario, a una persona que no es "uno de los nuestros".

¿Qué quién no es uno de los nuestros? Fácil, él o ella realiza declaraciones "incorrectas" - no son políticamente correctas -, expresa opiniones "equivocadas", cruza las líneas y se une al ejército de las tinieblas (derecha, colonos, sionistas-religiosos, haredi...), cambiando inclusive su apariencia externa (se vuelve religioso). En resumen, no es legítimo. Peor aún, rompió un tabú - sobre el recuerdo del fallecido primer ministro Yitzhak Rabin, por ejemplo -.

Son varias las formas de revocar un premio. Del mismo modo que la desviación ideológica te deslegitima entre las filas del coro políticamente correcto, el premio también se puede deslegitimar. Si "uno de los nuestros" debiera recibir ese premio en el futuro, tendremos que cambiar el título del premio de este año. En lugar de llamarlo un "premio a la trayectoria", y como consecuencia de seleccionar a "uno de los otros", diremos que el premio que se otorga este año es de ámbito menor. El año que viene, ese mismo premio volverá a utilizar su título original.

A veces, las personas que se han mantenido fuera de los comités y de los consejos culturales que otorgan los premios, despiertan y se dan cuenta de que tienen la facultad de promover a otras personas cuyas opiniones son más variadas. Dichos nombramientos significan la pérdida de la hegemonía de la parte políticamente correcta en favor del pluralismo cultural - algo que los comisarios encuentran extremadamente irritante -. A continuación, los comisarios saltan y tildan a los nuevos miembros de "comisarios", encontrándoles múltiples faltas. Después de todo, esto es algo que conocen de cerca.

2.- El caso de Ariel Zilber es un test de tolerancia. Nadie nos obliga a escuchar a nadie. Escuchar sus canciones no significa que debamos prestar atención a sus opiniones. ¿Cuántas personas dentro del espectro político de la izquierda han recibido premios a pesar de sus opiniones radicales y sus duras declaraciones contra el Estado o la religión judía? En la mayoría de los casos, no hubo tanto alboroto como el que sucedió en este caso.

Durante el primer mandato de Benjamin Netanyahu como primer ministro, el artista David Tartakover creó anuncios denunciándolo y comparándolo con los peores tiranos de la historia. Los anuncios se publicaron en un lugar destacado en la prensa, como corresponde a un "enemigo de la tribu". Eso no impidió que Tartakover recibiera el Premio Israel de las manos de Limor Livnat, la ministra de Educación bajo el mandato del entonces primer ministro Ariel Sharon, a quien también denunció venenosamente Tartakover a principios de 1980.

Aquellos que citan las exasperantes declaraciones o las canciones de Ariel Zilber, deberían echar un buen vistazo a los anuncios de Tartakover. Zilber es un peso pluma en comparación con ellos. Después de todo, las declaraciones que son "radicales", es decir, "no legítimas", se producen básicamente dentro del espectro político de la derecha. Por lo tanto, sería justo el tratamiento que Ariel Zilber ha recibido. Como decía mi amigo el profesor Maoz Azaryahu - quien abandonó el campo de la izquierda en la década de 1990 - retomando a Voltaire: "Los medios de comunicación políticamente correctos y de izquierda están dispuestos a morir por tu derecho... a pensar como ellos".

3.- Y luego está Ahinoam Nini, o sea, Noa. No estoy completamente de acuerdo con las maldiciones e improperios dirigidos contra ella. Ella tiene todo el derecho de decir lo que le plazca. Aunque Nini insistió en que "no había llamado a un boicot en contra de Ariel Zilber, el artista", a eso dio lugar su iniciativa. La izquierda es una auténtica experta cuando se trata de usar el arma del boicot. Definitivamente, no distingue entre el artista y su obra, del mismo modo que no hace distinciones entre las opiniones personales de un profesor de humanidades y la excelencia de su investigación (alusión al Premio Nobel israelí Aumann, al que la universidad de Tel Aviv ha negado un reconocimiento por su ideología política derechista). En lo que se refiere a los comisarios de la izquierda, no hay lugar en el mundo académico o cultural para aquellos que no comparten sus puntos de vista políticos, y los ejemplos son abundantes.

Aún así, Nini es conocida por sus agudas críticas de Israel y de nuestros gobiernos. Así que también se la podrá criticar como parte del debate cultural que se ha desarrollado aquí durante más de un siglo. Entre sus razones para denegar el premio que le otorgó la Asociación de Compositores, Autores y Editores de Música escribió: "¿Hay un lugar para Emile Zola, que luchó a favor de Dreyfus en 1898, en el Israel de 2014?"

Sin duda es una comparación llena de inmodestia la de Nini la de compararse con Emile Zola. Zola se pronunció contra el antisemitismo. Nini prefiere la posición palestina (los "Dreyfus" para ella) a la israelí.

A medida que las posiciones en las conversaciones con los palestinos se vuelven más polarizadas, la fuerza del antisemitismo inherente a la postura de los palestinos se hace más evidente. Es una guerra contra el retorno del pueblo judío a Sión, contra el regreso a su patria, de ahí la justificación de la demonización de los judíos y del terrorismo en contra de ellos, la negación de su relación histórica y religiosa con el país, la representación de Israel, que lucha por su supervivencia en esta región, como un agresor sediento de sangre y un enemigo nazi, y así sucesivamente. De ahí su negativa a reconocer a Israel como un Estado judío.

Los palestinos entienden la esencia de la disputa: no se trata de territorio, sino del derecho a la tierra. Es por eso que están reescribiendo la historia. Y Noa también contribuye. En el Día de Jerusalén cantó "Jerusalén de Oro" de Naomi Shemer sin las estrofas que Shemer añadió después de que la ciudad fuera liberada: "Hemos vuelto a los pozos de agua, al mercado y a la plaza de la ciudad / Un shofar suena en el Monte del Templo en el Ciudad Vieja".

¿Pero "hemos vuelto" según Noa? Maldita sea, la hemos ocupado según ella. ¿"El Monte del Templo"? ¿De qué están hablando? Solamente se trata del Haram a-Sharif.

Al menos Noa es consistente. Ya en el verano de 1996  realizó un gran concierto en Italia en la Piazza del Nettuno en Bolonia. El concierto tuvo lugar en el noveno día del mes hebreo de Av. En las sinagogas cercanas, los judíos del lugar se sentaron en el suelo lamentando las destrucciones que tuvieron lugar ese día. Muchos judíos de la comunidad de Bolonia, no necesariamente religiosos, se avergonzaron del acto de Noa. Si Noa optó por alejar de sí misma la memoria judía, que así sea. ¿Se atrevería a hacer lo mismo con respecto a la memoria católica, y en el Vaticano, mientras interpretaba el  "Ave María" ante el Papa?

Noa no cantó la versión tradicional de la oración. En cambio, cantó su propia versión, dirigiéndose a la Madre de Dios: "Ave María / ¿dónde has estado escondida? / ¿No sabes que te necesitamos? / Las cosas andan bastante mal por aquí / aunque .sé de tú belleza(??), dulzura y alegría;/ Esas son cosas que siempre has representado./ Ayúdanos a encontrarlas también... / Santa María ... / ¿Puedo tomarme la libertad / de decir que resulta una vergüenza para mí / no poder vivir en armonía? / Todos estábamos simplemente esperando / Alguien puede dar un paso adelante cantando. / Amén".

Una de las características de la posmodernidad es la continua utilización de palabras y expresiones huecas, como decorados de cartón que ocultan que no hay nada detrás de ellos. No es casualidad que encontramos hasta la saciedad ese tipo de textos en Eurovisión, por ejemplo, y en otros muchos lugares. A Europa le encantan este tipo de cosas, como también ama a esos artistas que se dedican a estar en contra de Israel.

Además de las servilmente simplistas letras, ¿no hay algo problemático en una mujer judía de pie, ante el Papa en Roma, frente a una oración a la Madre de Dios? Comparen eso con Yoram Gaon, de pie ante el Papa Juan Pablo II durante su visita a Jerusalén, y cantando "De la cumbre del Monte Scopus", no sólo en hebreo, sino también en ladino, la lengua de los judíos expulsados ​​de España.

De hecho, el argumento de esta semana no era realmente Zilber.

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Friday, September 11, 2009

Noah, Noah, que no escarmentamos



¿Quién te manda cantar para parte de los mismos que te rechazan?

¿No te han bastado los últimos boicoteos de tus actuaciones amparados por el mismo grupo político que, después de participar en tu actual contratación - al menos no se ha opuesto inicialmente a ella -, para una actuación que redecore de "modernidad, progresismo, alta cultura y cosmopolitismo" una mera reivindicación nacionalista, posteriormente vuelve a preconizar tu boicot.

Ahora eso sí, si dijeras unas cuantas palabras anti-Israel, al estilo del super trillado monólogo anti Bush que todo el artisteo internacional soltaba sin ni siquiera solicitárselo, todo por "empatía de progreso", cuantos "amigos" ganarías.

Y encima la manía de "explicarse", de intentar "razonar" con una gente que no desea dialogar (ah, el famoso diálogo, únicamente les resulta aceptable en una sola dirección: cuando a ellos les interesa y conviene), lo que desea es imponer sus criterios siempre sumamente "democráticos", y por eso mismo los "únicos válidos".

En fin, yo también comprendo que tres niños gastan mucho, que hay que buscarse las habichuelas y que el "cariño del público" engancha.

Todo esto me recuerda un comentario de Alain Finkielkraut, quien también navego durante un tiempo por las procelosas aguas de lo políticamente correcto en lo que respecta a Israel, tan surcadas por la gente de progreso (Por ejemplo, su apoyo en su momento a la insípida y virtual formula de paz del Tratado de Ginebra, el de Yossi Beilin and company, el cual, montado con el concurso y fondos del gobierno suizo, ese mismo gobierno que ahora se baja con agilidad los pantalones ante Gadafi y que por entonces se relamía con las expectativas de una conferencia de paz en su territorio, esa especie - tan anhelada por muchos - de negocio turístico-político y de relaciones públicas "progresista", y cuyos otros objetivos políticos más destacados era permitir seguir en el "candelero" a ciertos políticos israelíes del "campo de la paz", en Europa y en Israel, y putear de paso al gobierno del por entonces primer ministro Ariel Sharon).

Decía Finkielkraut, más o menos, y con respecto a las muy francesas conferencias y actos a favor de la paz y de la solución del conflicto árabe-israelí: "Antes, en los actos y charlas sobre el conflicto israelo-palestino, siempre se invitaba a exponer sus puntos de vista al mismo tipo de personas: a un miembro de Fatah y a un miembro de la izquierda israelí del llamado campo de la paz. Actualmente, ocurre más o menos lo mismo salvo un cierta cambio: se invita a un miembro de Fatah (que a ser posible no sea demasiado crítico con Hamas) y a un miembro de la muy minoritaria izquierda israelí antisionista".

Pero he de puntualizar al gran Finkielkraut: el dúo ahora se ha convertido en terceto, cuarteto, quinteto, etcétera, siendo los ahora inevitables e imprescindibles nuevos participantes en el acto activistas pro-palestinos radicalmente antisionistas de la izquierda occidental.

Cosas de la evolución de la visión democrática de la gente de progreso occidental.

¿Cuando interiorizará la izquierda israelí que si quiere seguir siendo apreciada por la izquierda cool europea y occidental deberá en primer lugar renunciar a lo que ha sido y en lo que ha creído y contribuir en la autodestrucción de si misma?

No recuerda todo esto al asimilacionismo más burdo de antaño

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