Sunday, February 14, 2016

El Holocausto como "crimen de blancos contra blancos" y otros signos del deterioro intelectual de la juventud radical universitaria - David Bernstein - TWP



En un reciente post me he referido a un mensaje de Facebook de una reciente alumna de Oberlin (una universidad privada de artes liberales situada en Oberlin, Ohio), una joven políticamente progresista que relataba lo que describió como varios incidentes antisemitas que experimentó en esa escuela de manos de grupos izquierdistas como SJW (luchadores por la justicia social).

Observé que lo más notable que me encontré fue su afirmación de que varios estudiantes se habían referido despectivamente al Holocausto como "un crimen de blancos contra blancos", como si a los estudiantes "progresistas" les resultara imposible concebir que toda violencia racista fuera horrible, independientemente  de los parámetros de los ejemplos paradigmáticos de la violencia racista en los Estados Unidos.

Lo que es más notable acerca de los incidentes relatados, que van desde la insensibilidad a un flagrante antisemitismo, no es que existan este tipo de actitudes antisemitas, ni que sean necesariamente más graves en comparación con los que otros estudiantes minoritarios pueden sufrir en la universidad, sino que si el mensaje en cuestión de Facebook es cierto, algunos de los estudiantes más supuesta y declaradamente progresistas, aquellos que son los más sensibles y activos frente a otras formas de racismo, ignoran cuando no menosprecian, el antisemitismo, y en algunos casos participan de él.

He encontrado todo lo publicado en Facebook de gran interés, no sólo como una señal preocupante de la emergente y manifiesta hostilidad hacia los judíos, y las preocupaciones de los judíos, entre los autoproclamados defensores de la justicia social en los campus de la izquierda, sino además como un signo igual de preocupante de la degradación del discurso intelectual en dichos ámbitos, donde conceptos como la razón, la compasión y la antigua forma de declararse decentes y justos son reemplazadas por consignas extremistas y competitivas basadas en qué grupo puede declararse a si mismo con mayor éxito una víctima.

Tampoco hay ninguna señal, a pesar de su pretendido enfoque en el multiculturalismo, de que los estudiantes que participan en estas payasadas hayan recibido algo parecido a una sólida educación en la historia del mundo y las diversas culturas, o en casi nada, ya que todo se mete con calzador utilizando unas categorías ideológicas simplistas que no tienen relación aparente con el contexto y la realidad.

También es interesante reseñar que estos estudiantes judíos que son los objetivos del discurso antisemita de los grupos de SJW, también están comprometidos con la más amplia "agenda de justicia social", como si consideraran una "mera coincidencia" que sus colegas ideológicos se mostraran tan a menudo tolerantes o incluso indulgentes con el antisemitismo

La autora del post sobre Oberlin, Isabel Storch Sherrell, me ha dado permiso para reimprimir su post (NP.: resumo lo más relevante):
Yo no quiero que parezca que odio mi estancia en Oberlin. ha existido un poco de todo, y me dieron una gran educación y fui bendecida por aprender de profesores increíbles. Pero creo que estando fuera de ese entorno me ha dado la oportunidad de respirar y procesar todo lo que he aprendido y encontrado en el Oberlin. Aprendí sobre el contexto histórico de la lucha contra el racismo negro y sus manifestaciones actuales, y a través de ese proceso de aprendizaje fui capaz de identificar mejor el marco y la lucha de mi propia comunidad judía.  
Sin embargo, aprendí rápidamente que ese proceso debía ser guardado personalmente y no fundirse en el ambiente universitario o en la lucha colectiva por la justicia en el Oberlin. Debido a que en el Oberlin, y de hecho en los EEUU en general, los judíos son vistos como blancos y privilegiados (a veces incluso por encima del blanco privilegiado promedio, ya que como sabemos todos los judíos son super ricos y esas cosas), por lo tanto, nuestra lucha contra el antisemitismo no se mezcla con otras formas de lucha contra el racismo, la intolerancia y la ignorancia, esas contra las que se lucha tenazmente en los campus. Como parte de mi transformación y dejando aflorar el dolor que he experimentado, voy a enumerar algunos momentos memorables de incidentes antisemitas que he experimentado.  
Esto está dirigido en realidad a todos mis amigos y familiares fuera del círculo de Oberlin. 
1.- En múltiples ocasiones el Holocausto es mencionado como "un crimen cometido por blancos contra blancos" por mis colegas y algunos de mis compañeros judíos (borrando el hecho de que los judíos asquenazís no fueron vistos como blancos y estaban siendo asesinados en nombre de la eugenesia y la pureza de la raza aria blanca, borrando de paso el hecho de que también se asesinó a  negros, gitanos y judíos sefardíes y del norte de África en los campos)  
2.- La única manera de que una persona judía publique un comentario y consiga un montón de "me gusta" y la aprobación de sus colegas de los grupos izquierdistas es diciendo que "la única razón por la que la gente se preocupa por el Holocausto se debe a que le sucedió a personas blancas" (ignorando el hecho de que el mundo occidental solamente se preocupó algunas décadas después de los hechos, cuando no estaba tan fresco, y cuando se tuvo el tiempo para trabajar en los detalles de cómo iba a enmarcarse y hacer que pareciera que los EEUU fueron los héroes liberadores de los campos, claro que después de que el gobierno de los EEUU supiera lo que estaba planeando y llevaría a cabo Hitler, y no hiciera nada, por no mencionar el reenvío de inmigrantes judíos que intentaron escapar antes de que la guerra estallara de regreso a Europa a morir en las cámaras de gas). 
Este es sólo un ejemplo de como unos jóvenes progresistas judíos han dejado de lado la memoria de sus antepasados ​​con el fin de ascender al estatus de "auténtico activista social y progresista, a pesar de ser blanco", y yo no puedo entenderlo más que como un forma de odio de si enmascarada en el amor por los "otros"... 
3.- Por esa época, se le comunicó a la Kosher Halal Co Op que no podía servir comida "étnica", es decir, de otras minorías, porque los judíos son blancos no "étnicos" (borrando las identidades de los otros judíos, mexicanos, asiáticos, sefardíes). 
 Por esas mismas fechas, el SFP trajo a una señora judía para que hablara de su trabajo en ElectronicIntifada y dijera a todos los universitarios presentes que el sionismo y los sionistas "deberían ser quemados en la hoguera". (Después de este espectáculo se podía argumentar que el antisionismo no tenía ningún cruce con el antisemitismo "pues esa señora era judía y si ella lo dijo, yo... que no soy judío, no puedo ser antisemita, violento o problemático en absoluto")
4.-  También me dijeron que debería estar avergonzada por lo que mi gente estaba haciendo a los palestinos, y eso por alguien que acababa de enterarse de que era judía (imagínense que a un estudiante alauí en el Oberlin se le dijera "usted debería estar avergonzado por lo que su gente está haciendo a los sunitas en Siria" u otros ejemplos similares. Pero no teman, eso literalmente nunca les pasaría. Pero a los jóvenes judíos niños, por supuesto). 
5.- Mi profesora de estudios africanos llevó a un judío sudafricano antisionista para hablar a la clase sobre jazz y resistencia. Durante la sesión de preguntas alabó a un estudiante judío por sus comentarios anti Israel relacionando a Israel con el apartheid sudafricano. Cuando traté de explicar que debemos entender el conflicto israelí-palestino dentro de su contexto histórico propio y que sería injusto realizar comparaciones sesgadas, mi profesora se puso a realizar muecas y se mostró burlona, dando a entender a la clase quien era "un buen judío (el antisionista) y que era un mal judío" a los ojos del profesorado. Yo era de los malos. Además, mi preocupación por el racismo contra los negros entró en cuestión por no ser antisionista. Posteriormente, me llamó a su oficina y me preguntó: "¿Por qué estás aquí?", y yo estaba tan afectada y tenía tantas emociones que no pude dejar de llorar y no fui capaz de hablar con ella, y por lo tanto mi trabajo final sufrió como consecuencia de ello. Este profesora también cortó lazos con el Hillel Rabbi porque tampoco se definió como antisionista. 
6.- En aquella época se sucedieron incidentes antisemitas y antinegros simultáneamente, y luego prosiguieron, pero el antisemitismo fue ignorado básicamente en el campus.  Una chica judía al entrar en su habitación de la residencia encontró el cristal de su ventana hecho añicos por toda la cama y el suelo, y eso porque alguien decidió lanzar una piedra a su ventana donde había colgado una bandera israelí. Un amigo mío, un judío mizrahi, tuvo su identidad cuestionada en varias ocasiones y se le tildó de "blanco".  
7.- El hecho es que muchos estudiantes judíos fueron intimidados en silencio, tanto acerca de su propia identidad étnica (podían identificarse como étnicamente judíos pero al mismo tiempo debían reconocer su privilegio como blancos), su relación con Israel o sobre su preocupación por el antisemitismo en general y en el campus. 
8.- La denigración intensa e implacable de Israel estaba fuera de proporción con respecto a cualquier otra nación en el planeta donde pasaran cosas terribles. La gente, literalmente, se negaba a hablar conmigo porque me identificaba como sionista.  Era normal oír decir que la "islamofobia es como el antisemitismo de nuestro tiempo", como si el antisemitismo hubiera comenzado y terminado con el Holocausto, siendo sustituido por el racismo anti-musulmán.
 Cuando un amigo autoidentificado como "radical" publicó una foto de los Neturei Karta con carteles contra Israel en una protesta, me comentó: "Mira, hay judíos que no son unos monstruos". Además, tenían un aspecto divertido y todo. En fin, se alababa a una facción minoritaria y extremista de judíos ultra-ortodoxos cuyos puntos de vista permiten ser antisionistas sin ser antisemitas
9.- Inevitablemente, durante las discusiones sobre el establecimiento de Israel, la gente solía decir que "los judíos decidieron hacer sufrir a los palestinos los crímenes que los alemanes les hicieron padecer", mientras no entendían que el sionismo era mucho más antiguo que el Holocausto y que fue una muestra de la necesidad y del anhelo de una patria judía. 
También se solía decir que Israel era "colonial e imperialista, y que Gran Bretaña les dio ese territorio a los judíos", a pesar de que tuvimos que luchar contra el ejército imperial para obtener la independencia. Su reescritura de la historia provocaba que levantaran sus cejas con incredulidad cuando les contaba que mis familiares se vieron obligados a permanecer en un campo de refugiados en Chipre durante años, después de terminada la guerra, y que los buques de la marina británica abrieron fuego contra barcos llenos de refugiados judíos de Europa y del norte de África que intentan llegar a Palestina. Ellos no veían con una agenda expansionista.
10.- En general, las ideas antisemitas que se expresaban giraban alrededor de la idea de que "los judíos utilizan el Holocausto para su propio beneficio". Todo lo malo que ocurre es tan malo como el Holocausto, excepto el auténtico Holocausto que no fue tan malo como la gente dice que fue. 
Además, los judíos sólo se preocupan por sí mismos (un profesor de AAST me dijo, "tu gente realmente se ocupa de los suyos". Al principio pensé que era un cumplido, pero cuando se lo conté a mi madre ella me explicó que el sentido no era ese. Mientras tanto se publicaban folletos que representaban a la bandera de Israel con una esvástica sustituyendo a la estrella de David y aparecía un insulto despectivo para los judíos como leyenda. 
12.- Finalmente, los activistas blancos progresistas impulsan su "hoja de ruta radical" denunciando el derecho de Israel a existir y un puñado de asquenazis que se han unido a ese grupo dicen estupideces como "odio mi derecho a la ciudadanía israelí. Israel no es mi país. Pienso que incluso no debería ser un país". 
Después de que se haya vigilado mi propia identidad étnica, después de que se me haya tildado de simplemente europeo, y de que el judaísmo es una religión no una etnia, o pero,que soy un descendiente de prosélitos kázaros, y por lo tanto sin derecho a reclamar cualquier tipo de indigenismo en la Tierra de Israel

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Saturday, October 31, 2015

Antisionistas que dicen ser "sionistas de toda la vida": Dos judíos americanos de los 6 millones y medio apoyan el boicot a Israel - David Bernstein - Volokh Conspiration



Este es mi titular alternativo para un artículo de opinión publicado por The WPost el viernes y que se titulaba "Somos sionistas de toda la vida. Es por eso qué hemos elegido boicotear a Israel", y que fue el  artículo de opinión "más leído" del día.

Los autores, Steven Levitsky, profesor de gestión y gobierno en Harvard, y Glen Weyl, un economista que trabaja en Microsoft, se identificaron como "judíos progresistas" y "sionistas de toda la vida" que "durante años... hemos apoyado a los gobiernos israelíes, incluso aquellos con los que no estábamos demasiado de acuerdo, en la creencia de que un Israel que busque su seguridad actuaría para defender sus propios intereses a largo plazo". Yo les escribí y les pregunté si alguno de ellos se había manifestado públicamente en apoyo de Israel en alguna ocasión. Ambos reconocieron que no lo habían hecho. Tampoco Israel era un área de interés académico para ninguno de ellos.

El artículo era en sí mismo trivial, los típicos mantras y las tontas acusaciones de apartheid, las falsas acusaciones de un incremento del chauvinismo judío en Israel y, literalmente, ni una sola palabra sobre el terrorismo o el rechazo palestino (a una solución de dos estados en la que Israel perviva como lo que es ahora, un Estado judío y democrático), incluyendo el rechazo de varios de planes de paz ofrecidos por Israel desde el año 2000 y que se encontraban dentro de los parámetros de las expectativas para un acuerdo de la comunidad internacional.

Yo les refuté la orientación general de sus alegaciones, las cuales básicamente querían vender la idea de que una vez si fue aceptable, pero ya no lo era, ser miembro de la izquierda liberal y progresista y apoyar a Israel, y todo ello porque Israel se ha desplazado de una manera muy drástica hacia la "derecha".

Así pues, los autores del artículo no poseen un perfil público de haber sido partidarios de Israel en el pasado, no les interesa Israel como parte de su trabajo académico y no tienen nada minimamente original que decir.

El apoyo a un boicot a Israel permanece en la periferia exterior de la comunidad judía, y más aún entre los judíos que se consideran a sí mismos, tal como dicen ser Levitsky y Weyl, "sionistas de toda la vida" y partidarios de una solución de dos estados. El último sondeo que recuerdo haber visto sobre este tema informaba que más de 90% de los judíos americanos eran más comprensivos con Israel que con los palestinos, y lo contrario solamente era cierto en algún lugar con un solo dígito.

Weyl, al menos, esta claramente situado en el sector de la extrema izquierdo del sentimiento "sionista", pues él ha escrito en otras partes cosas como  "ahora es el momento de estar junto a la lucha del pueblo palestino en su lucha internacional por la justicia. Sólo la clara solidaridad de los judios humanitarios de todo el mundo con la causa de los que están esclavizados por nuestros representantes electos puede empezar a absolvernos de nuestros continuos crímenes".

[N.P.: Weyl es también conocido por promover un modelo de voto "de segundo nivel", lo que permitiría a la gente votar sobre un tema con diferentes niveles de influencia. Por ejemplo, bajo el sistema de Weyl los votos de las personas LGBTQ (Lesbianas, Gays, Bisexuales y Transexuales) tendrían más peso que los de los heterosexuales en un referéndum sobre el matrimonio entre personas del mismo sexo.

En respuesta a un usuario de Twitter que le señaló que Microsoft, su empresa, mantiene una fuerte presencia en Israel, Weyl le contestó: "Bueno, me opongo a las inversiones de Microsoft en Israel, pero no considero esta razón suficiente para renunciar a un mundo tan interconectado".]

Sin embargo, el WPost y más aún el New York Times, se sienten en la necesidad de vez en cuando de publicar el habitual artículo del "yo soy un académico judío izquierdista,  y estoy indignado y harto de Israel", incluso por parte de personas que no tienen ninguna experiencia particular sobre el tema más allá de la que puedan tener cualquier judío americano interesado que puedan elegir al azar. No estoy seguro de que la búsqueda de un judío americano o dos, aquí o allá, y ajeno al resto de los 6,5 millones de judíos americanos, y que sostenga una posición anti-Israel pruebe lo contrario, pero al parecer los editores de opinión consideran que hay un mercado importante para este tipo de artículos.

ACTUALIZACIÓN: Como he señalado antes, mientras que bastantes judíos americanos de izquierda afirman a menudo que Israel se ha desviado cada vez más a la extrema derecha, de hecho, la extrema derecha del "Gran Israel" es mucho menor ahora de lo que llegó a ser, mientras que la izquierda se ha totalmente colapsado, dejando a Israel como una nación mucho más centrista políticamente hablando. Pero para algunos izquierdistas americanos, si no hay esperanza para la izquierda israelí tampoco la hay para Israel.

En ese sentido, es preciso leer un reciente artículo que ha creado un gran revuelo en Israel y que ha sido escrito por el conocido profesor y activista israelí por la paz, y durante mucho tiempo situado en la izquierda, Shlomo Avineri. Avineri, quien durante décadas ha argumentado que Israel puede llegar a un acuerdo con los palestinos sobre la base de un reconocimiento del conflicto entre dos movimientos nacionales legítimos, ahora admite implícitamente que ha sido un ingenuo:
La cuestión es que los israelíes que ven el conflicto dentro del marco de una lucha entre dos movimientos nacionales suponen que esta es también la posición que sostiene la otra parte; por lo tanto, cuando las negociaciones fracasan, la receta que se defiende es ceder en algunos de los detalles con la esperanza de que más concesiones, de uno u otro lado, dará lugar a un acuerdo. 
Desafortunadamente, esto es una ilusión. 
La posición palestina básica, que por lo general no siempre se señala explícitamente, es totalmente diferente y se puede detectar fácilmente en numerosas declaraciones palestinas. De acuerdo a la opinión de los palestinos, este no es un conflicto entre dos movimientos nacionales, sino un conflicto entre un movimiento nacional (el palestino) y una entidad colonial e imperialista (Israel). De acuerdo con este punto de vista, Israel terminará como todos los fenómenos coloniales, siendo destruido y desapareciendo. Además, según el punto de vista palestino, los judíos no son una nación, sino una comunidad religiosa, y como tal no tiene derecho a la autodeterminación nacional, lo cual es, después de todo, un imperativo universal.
Mucha gente en Israel todavía se opone a los asentamientos, y piensa que Israel ha perdido una serie de oportunidades para promover la paz, y así sucesivamente. Pero después de que Oslo, y posteriormente Camp David / Taba, fueran recibidos con una terrible violencia palestina, después de que tras la retirada israelí de Gaza se recibiera una lluvia de cohetes de Hamas, y dada la actual ronda de violencia palestina motivada por los falsos rumores de que Israel planea destruir la mezquita de Al -Aqsa, falsedades animadas por el propio gobierno palestino, pocos israelíes aún creen, como los ingenuos Levitsky y Weyl, que Israel es el único responsable del conflicto o tiene el poder unilateral para resolverlo, sin llegar por supuesto hasta el suicidio.

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