Thursday, September 18, 2014

Patriotismo y disidencia: No se trata de un juego de suma cero - Avi Woolf – Mida



La reciente carta de negativa a servir por parte de ex miembros de la unidad SIGINT 8200 ha provocado una vez más el debate sobre la disidencia y la lealtad entre la opinión pública israelí. Pero, contrariamente a las creencias de la izquierda radical, hay otras opciones además de la lealtad irreflexiva y ruidosa en la tribuna política pública. Un llamamiento a una comprensión más matizada de la disidencia y el patriotismo

La prensa israelí se vio sacudida hace unos días por la publicación de una carta firmada por
43 ex miembros de la unidad de élite 8200 (en la reserva), afirmando que se niegan a servir en las misiones que implican vigilancia de los palestinos en Cisjordania. Por sí misma, esta carta no es una novedad ni aporta nada nuevo.

Cartas de rechazo a servir han existido durante mucho tiempo y tienen siempre la misma dinámica: un número muy pequeño de personas seleccionadas, por lo general de la clase alta asquenazi, y con frecuencia involucrada en unidades de "élite", como por ejemplo los pilotos israelíes.

 [N.P.: Para quien no quiera perderse un matiz destacable, existe una indudable relación entre ciertas prestigiosas unidades del ejército israelí (por ejemplo, la Radio del Ejército y otras ramas ligadas con la comunicación, unidades de inteligencia, la fuerza aérea) y cierta élite asquenazi acomodada. El por qué de la relevante presencia de esta élite en esas prestigiosas unidades, aquellas que más suelen garantizar beneficios a nivel de conocimientos y de influencias que son muy relevantes para la posterior vida civil, tiene mucho que ver con el paraguas de influencia de ciertas élites asquenazis en determinados ámbitos estatales, tanto políticos, económicos, culturales y judiciales, fruto o consecuencia del papel desempeñado por sus antepasados durante los primeros cincuenta años del Estado, e inclusive actualmente]

Pero el debate que provocó, en gran parte obsoleto y predecible, ofrece una gran oportunidad para poner de relieve un mito que sobresale del resto: que sólo las personas de izquierda pueden disentir (como expresión de un valor ciudadano), y que sólo su forma de disidencia puede contar como valor cívico (nada que ver como la disidencia "incívica" de aquellos que no colaboran a la hora de desalojar asentamientos, por ejemplo). Y es que para la izquierda, todo es blanco o negro, y solamente un disidente puede ser virulento y ruidoso, mientras que el patriota debe mantenerse silencioso y ser moralmente cómplice [N.P.: si fuera virulento y ruidoso, sería un fanático, o mucho peor, un fascista]. No hay pues medias tintas ni nada entre medias.

Esta es una completa tontería. Hay un término medio entre no hacer nada y montar campañas de propaganda mediante la publicidad política. Es perfectamente posible ser un miembro leal del Estado y trabajar para cambiar sus métodos y objetivos. Pero claro, esto requiere trabajar dentro del sistema, con todas las dificultades que ello conlleva.

Un gran ejemplo de esto fue proporcionado por el padre del Dr. John Schindler, el ex agente de contrainteligencia de la NSA y el presente autor del popular blog de inteligencia 20committee. El padre de Schindler, también un agente de la NSA, era un verdadero patriota que había hecho el servicio de guardia para los EEUU durante la guerra de Vietnam. También dirigió una exitosa protesta contra aquellos proyectos de vigilancia del gobierno moralmente dudosos mediante la NSA. Según Schindler, Jr.:
Sus quejas iniciales dirigidas hacia "arriba de la cadena (de mando)" se despacharon como los desvaríos de un loco antipatriota. Pero mi padre no se dio por vencido. Él no dejaba de quejarse a través de los canales del TS / SCI que los proyectos MINARET y SHAMROCK eran ilegales y equivocados. Pronto se convirtió en una persona irritante que los altos funcionarios de la Agencia ya no podían ignorar. Lo que realmente asustaba a la máxima dirección de la NSA era el hecho de que mi padre tenía amigos en los medios de comunicación, gracias a sus estudios y a su estancia en el sudeste de Asia, y no hizo ningún secreto de que, si no podía conseguir ninguna reacción interna, iría hasta la prensa. Esta fue la época de Dan Ellsberg y las denuncias públicas vivían una emocionante infancia. 
Afortunadamente, el liderazgo de la Agencia tenía sus propias dudas acerca de MINARET y SHAMROCK,  sintiendo que ya no pasaba la "prueba de olor" de lo que parecía aceptable, incluso para los canales TS / SCI. La revuelta interna a la que se enfrentaban también les hizo reflexionar seriamente. Mi padre estaba lejos de ser la única persona dentro de la Agencia exigiendo reformas, ya que a pesar de lo que algunos nos quieren hacer pensar, la NSA ha tenido siempre una gran diversidad ideológica y política en sus filas, y aún la tiene, pero mi padre fue ruidoso y contundente. Al poco tiempo, la NSA dejó caer ambos programas y cesó su vigilancia del pueblo estadounidense.
No hay ninguna señal de que alguno de los firmantes de la carta haya realizado algún intento de dirigirse a través de los canales oficiales, o de expresar sus preocupaciones a alguien más antes de ir a los medios de comunicación. Esto no es poca cosa, y me hace cuestionar hasta qué punto se trataba de un acto de rechazo moral y cuánto tenía de maniobra política.

¿A quién podrían haber recurrido? En primer lugar, se podrían haber acercado a sus oficiales superiores, ya sea formalmente como soldados, ya sea informalmente a través de uno de los muchos amigos y de las redes familiares comunes en estas unidades. Si pensaban que eso no iba a funcionar, que podrían haber escrito al Jag del IDF (el fiscal e investigador del IDF), que está lejos de ser un mero sello de goma judicial; sólo este mes se anunció una investigación sobre toda una serie de incidentes durante la operación Margen Protector.

Por último, podrían haber contactado con los representantes políticos. Incluso en los "Dark Days" de 1948, los miembros del gobierno recibieron cartas e información sobre posibles asesinatos injustificados que luego fueron presentados ante el gabinete en una sesión cerrada. A veces, esto dio lugar a investigaciones penales.

Tampoco hubiera sido difícil de eludir la censura en los días de internet.

Si alguno de los firmantes hubiera realizado algún tímido intento en cualquiera de los anteriores ámbitos, me hubiera tomado más en serio su actual protesta. Tal como se han desarrollado las cosas, yo y muchos otros sienten que a los firmantes les preocupa menos cuestionar ciertos métodos de su unidad y mucho más la fabricación de una protesta política banal y bastante estándar, y todo ello a expensas de la seguridad de Israel y de su prestigio internacional.

La disidencia es a la vez saludable y necesaria para mantener una sociedad democrática sana. Pero el disentimiento significa tratar de cambiar aquellas cosas que funcionan mal, y aquí el disentimiento no parece buscar más que una grandilocuente y narcisista acción política. Haríamos bien en animar la antigua versión, a expensas de esta última.

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Wednesday, September 17, 2014

La actitud de los insumisos de la Unidad 8200 no es ni “vergonzosa ni valiente” - Shmuel Rosner - Israel Hayom



Israel es un hervidero - al menos hasta el próximo titular monopolice la atención popular – con la carta de 43 reservistas de la Unidad de Inteligencia Militar 8200 donde manifestaban su negativa a servir en el ejército debido a…, bueno, aquí comienzan las complicaciones. Hay toda una gama de razones que mencionan los reservistas [N.P.: Una aclaración inicial, el último de estos reservistas que cumplió con su servicio en la reserva lo hizo en el 2009. Es decir, no existe una “razón de urgencia” para anunciar la mencionada negativa a servir. Tras cinco años sin ser llamados a servir, el tono propagandístico domina sobre el “carácter moral”].

Naturalmente, esta historia es una gran ayuda propagandística para todos aquellos que se oponen a las acciones de Israel. Legitima muchas de las afirmaciones hechas en contra de Israel. También es el tipo de historia que tiende a ser tomada fuera de toda proporción. Estos 43 reservistas sirven en una unidad donde han servido muchos miles de israelíes [N.P.: de hecho, existe otra carta unos 200 reservistas de dicha unidad que critican las razones de sus ex compañeros y se declaran prestos a servir nuevamente cuando así sean requeridos].

Es bastante razonable esperar que dentro de una unidad militar tan grande exista un número de personas que se hayan sentido desilusionados con la misión que desempeñan o con su ejecución. Es razonable esperar que al menos esas personas que apoyan otro tipo de políticas para Israel, lo más probable es que puedan sentirse incómodas con su misión. Así, cuando Israel pondera la evacuación de colonos residiendo en puestos de avanzada, tiene que hacer frente a algunas negativas a la hora de colaborar en dicha evacuación. Y cuando Israel mantiene el control de los territorios ocupados, también tiene que hacer frente a la negativa de ciertas personas a la hora de servir allí.

Y cuando esa negativa proviene de los niveles más altos del ejército o bien de las unidades militares más prestigiosas, más ruido se hace. Una carta de rechazo firmada por oficiales y pilotos de la fuerza aérea – una de las “joyas de la corona - es más sexy que una negativa a servir de unos lugartenientes del Cuerpo de Blindados. La negativa a prestar los servicios por parte de antiguos miembros de la prestigiosa unidad 8200 es más sexy que una negativa de intendentes militares.

En medio de toda la publicidad (que pronto terminará), aquí hay algunos puntos a tener en cuenta acerca de la carta:

- Se trata de política

La recopilación de datos de inteligencia es un asunto sucio, y sin embargo se trata de un trabajo necesario. Se trata de decisiones dudosas y acciones moralmente cuestionables. Estos reservistas no pueden seguir con esa tarea porque se oponen firmemente a las políticas actuales de Israel. Si hubieran pensado que no hay otro camino que el de continuar con la ocupación, o bien pensaran que esos territorios son de Israel, su misión habría tenido más sentido para ellos y su conciencia se hubiera sentido menos contaminada por el tipo de cosas que tenían que hacer (invadir la privacidad de individuos palestinos, entregar información sobre objetivos de un posible asesinato, etcétera). La frustración que sienten es comprensible: es mucho más difícil hacer el trabajo sucio cuando el objetivo parece inmoral. El daño que pueden hacer puede ser real: puede ser que haya algunas unidades del IDF - no como una cuestión de inclinaciones políticas, sino por pragmatismo: ahorrarse escándalos o posibles dolores de cabeza posteriores – que empiecen a tener en cuenta las inclinaciones políticas de los candidatos que deseen servir en esas unidades.

- Se trata del uso adecuado del poder

Algunas de las afirmaciones realizadas por estos reservistas son preocupantes. Cuando los militares dan mucho poder a jóvenes de 18-19 años siempre existe el peligro de que estos jóvenes lo usen de manera inapropiada. Los reservistas afirman, por ejemplo, de grabaciones en secreto de actos sexuales de sospechosos palestinos, a los que algunos soldados de la unidad espiaban por diversión. Si eso es cierto, no resulta divertido y la gente involucrada debería ser disciplinada. Los reservistas también afirman que Israel utiliza la información sobre las necesidades médicas de los palestinos, o bien sobre su orientación sexual, para chantajearlos y obtener así información. Esto suena aún peor, pero en realidad es más fácil de defender como un medio muy desagradable, pero inevitable, de conseguir información de inteligencia crucial.

- La acción de estos reservistas no es ni "vergonzosa" ni "valiente"

El líder laborista opositor, Yitzhak Herzog, quien es un oficial de la reserva de la Unidad 8200, ha usado unas palabras muy duras en su reacción de rechazo a la carta. "Me opongo a la negativa a servir y estoy totalmente indignado por ella". Esto demuestra cuan lejos están de la corriente principal de la opinión pública israelí están los firmantes de la carta. Sin embargo, no encuentro su acción repugnante o vergonzosa. Creo más bien que resulta una acción infantil e idiota. De hecho, no va a contribuir demasiado en hacer avanzar cualquiera de los objetivos de los firmantes - si es que realmente tienen alguna meta y no se trata solamente de provocar el escándalo y favorecer las críticas a Israel. Por lo tanto, la mayoría sana de Israel se opone claramente al sentido de la carta, sin reaccionar histéricamente al respecto [N.P.: ¿Una búsqueda de popularidad o “prestigio” dentro de los círculos izquierdistas con acciones a la moda al estilo Wikileaks o Snowden?]

La minoría que les apoya, por el contrario, debería dejar de llamar a los firmantes unos "valientes" por su acción. Ya fuera su intención o no, la carta alimentará la patología de los críticos y enemigos de Israel. Y en cualquier caso, a juzgar por lo sucedido con anteriores cartas similares, resulta bastante dudoso que los firmantes vayan a pagar cualquier precio por su acto: ser “liberados” de servir como reservistas en su unidad no puede ser denominado un "precio a pagar".

- No es convincente

Si el objetivo es que Israel ponga fin a la ocupación a causa de una carta firmada por 43 reservistas, su objetivo no es muy realista. Si los israelíes - por razones buenas o malas - creen que su seguridad depende de controlar los territorios (o si creen que los territorios deben formar parte de un Gran Israel), las acusaciones presentadas no son lo suficientemente convincentes como para cambiar su punto de vista. El hecho de que el mantenimiento de la ocupación no sea ni fácil ni color de rosa, no supone para nadie una gran sorpresa. Que Israel utiliza toda una variedad de medios para prevenir el terrorismo palestino - y posiblemente también en su lucha política contra los dirigentes palestinos - es también algo que se sobreentiende, aún si resulta desagradable.

Si el objetivo es hacer que la unidad 8200 revise sus procedimientos, la carta podría tener cierto éxito, pero esto podría haberse logrado con mejores y más discretas maneras.

Es por eso que muchos israelíes parecen sospechar que la motivación detrás de la carta es en realidad buscar el “desprestigio de Israel” [N.P.: para por esa vía provocar una reacción contraria interna, pero sobre todo externa] -, y que incluso si los firmantes tuvieran otras motivaciones, el impacto más probable de la carta es manchar a Israel.

- Mata a la izquierda israelí

La semana pasada escribí mucho sobre las razones por las que la "izquierda" israelí tiene auténticos problemas en Israel. Su incapacidad para conectar con la mayoría de la opinión pública de Israel se ha visto demostrada una y otra vez en las elecciones y en los debates sobre las políticas de Israel.

La carta de rechazo es a la vez una consecuencia de este problema - los reservistas, frustrados, han sentido que no tenían más remedio que negarse públicamente a servir -, por lo que era necesario crear nuevamente otro incidente que perpetuará el problema - los israelíes realmente no aprecian los llamamientos a negarse a servir -.

Lo que la carta dice en realidad es lo siguiente: "nosotros, reservistas con una agenda política de izquierdas, ya no creemos en nuestra capacidad de cambiar las políticas de Israel a través del proceso democrático. De ahí nuestro intento de crear un escándalo que haga que sea más difícil para Israel seguir con sus políticas actuales (esas refrendadas en las urnas)".

La mayoría de los israelíes, que todavía creen en el proceso democrático, tendrán todo el derecho a resistirse a tal intento.

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Sunday, September 14, 2014

La "revuelta" de los niños mimados - Dan Margalit - Israel Hayom




Cuarenta y tres ciudadanos israelíes que acaban de negarse a ayudar a Israel a recoger información sobre el terrorismo palestino, han anunciado en una breve carta este viernes que ya no iban a continuar sirviendo con su deber como reservistas en la Unidad del Cuerpo de Inteligencia 8200. Oponerse a la continua presencia israelí en Judea y Samaria es una cosa, pero objetar de proteger las vidas israelíes del terrorismo en Gaza es algo completamente distinto.

Durante 14 años, la Unidad 8200 ha ayudado a proteger a Aharon Peretz, un conocido mío que está siendo atacado rutinariamente por los cohetes en el centro de Sderot, pero que no huye; y también a personas muy queridas para mí que pusieron sus vidas en peligro durante la guerra cuando entraron en los túneles de Gaza para que los terroristas no pudieran utilizarlos y atacar los kibbutz de Nahal Oz, Sufa o Kfar Aza. Pero algunos de los miembros privilegiados de esta unidad no quieren saber nada de esto, y tampoco deben ser forzados a ello.

Mientras que en un país respetuoso con la ley un rechazo colectivo a llevar a cabo una orden militar se consideraría un motín, no hay razón para llevar el asunto tan lejos. Los soldados y oficiales deben ser degradados al rango de soldados rasos y quedar permanentemente exentos del servicio, tanto tiempo como sea, y no el que piensan ustedes. No se trata de gran cosa.

El portavoz del grupo es Michael Sfard, un abogado conocido por representar a los palestinos. Se desempeñó como portavoz de este grupo en el programa de temas de actualidad de Ayala Hasson en el Canal 1. Leí sus demandas: uno de ellos escuchó que la agencia de seguridad Shin Bet reclutó a un informante al ofrecerle tratamiento médico en Israel a un familiar que tenía cáncer; otros escucharon - dios nos perdone - conversaciones íntimas entre una pareja sospechosa de ser terroristas.

Estos argumentos son ridículos. Cuando la Policía israelí lleva a cabo una intervención telefónica legal ante ciudadanos israelíes, cosas como estas son oídas por casualidad y no se pueden hacer uso de ellas. ¿Alguien ha oído hablar de que Israel haya presionado a una mujer palestina con una conversación íntima entre ella y su pareja escuchada sin querer? Tonterías.

Las Fuerzas de Defensa de Israel deberían haber tomado medidas decisivas contra esta gente, pero el ministro de Defensa, Moshe Yaalon, el jefe del Estado Mayor, el teniente general Benny Gantz, y el director de la Inteligencia Militar, el general Aviv Kochavi, han sido bendecidos con la paciencia. Ya'alon recuerda como otras cartas como éstas utilizaban el servicio militar para defender unas agendas políticas izquierdistas. Fue en vida de Ariel Sharon, y hubo rumores sobre quién estaba detrás de ellas. Estamos ante otra más, con diferentes personas, pero justamente con la misma agenda, tal como Ya'alon cree haber identificado.

La Unidad 8200 comprende el prodigio de la alta tecnología. En sus años de gloria como jefe del IDF, el teniente general (en la reserva) Gabi Ashkenazi comentó que entendía perfectamente por qué tantos padres de cierta élite de ciudadanos acomodados empujaba a que sus hijos sirvieran en la unidad. Representaba el servicio militar más prestigioso, de vital importancia, y que no ponía a sus integrantes en riesgo porque se ejercía en la retaguardia. Y que cuando sus integrantes finalmente eran licenciados, los soldados de esta unidad tenían una muy buena oportunidad de conseguir una vida más agradable por los conocimientos adquiridos. Si se hubiera enviado a los soldados de la Unidad 8200 a realizar tres meses de patrullas y emboscadas en la frontera de Gaza antes de que se les dejara ejercer delante del teclado, el número de los "objetores" sería considerablemente menor.

Por otra parte, el ejército debe ser alabado por no hacer de las agendas políticas personales un criterio de selección para una unidad tan sensible, sobre todo ante quienes se oponen a la presencia israelí en los territorios.

Cartas como estas son el resultado de una educación carente de énfasis sionista. Es difícil ejercer alguna influencia sobre unos padres que son bastante más egoístas de lo que solían ser antes. Pero sí hay lugar para quejarse ante los responsables de los distintos ministerios de educación y de los sistemas escolares, que no han producido unos jóvenes que se distingan por su obligación democrática de servir en el IDF en cualquiera de sus unidades, a pesar de su propia y legítima perspectiva opuesta a la ocupación.

En la práctica, muchos entienden que aún cuando llegue por fin el anhelado día de que se establezcan dos estados para dos pueblos, Israel aún necesitará de una actividad de inteligencia adicional al estilo de la Unidad 8200 hasta que se reconstruya la confianza hecha jirones entre judíos y palestinos. Hasta que esto no se les meta en la cabeza a estos acomodados "niños prodigios", vamos a seguir teniendo que experimentar las grotescas y bochornosas "revueltas" de estos niños mimados.

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