Sunday, January 24, 2010

Titiriteros versión israelí (Disparándonos al propio pie - Yair Lapid - Ynet)

He aquí hay una pequeña historia pero muy típica de como Israel se dispara a su propio pie (y a otros lugares que son mucho más sensibles).

Yonatan Segal era un joven actor que más tarde se convirtió en un director de cine más bien marginal. Hace unos cinco años se dirigió al Fondo del Cine de Israel - una institución pública financiada por el gobierno - y solicitó una ayuda para una película sobre las experiencias de su madre en los campos de concentración. El Fondo aprobó la producción y le concedió 1 millón de NIS.

Tres años más tarde, Segal se dirigió al Fondo con una nueva idea sobre esa película: él tomaría la historia de su madre y la trasladaría a Ramallah. En lugar de dos niñas en un campo de concentración, la película narraría las historias de dos jóvenes palestinas bajo la ocupación israelí.

Por alguna razón, nadie en el Fondo pensó que había problemático en este cambio de guión. El guión se aprobó el nuevo, nuevamente el millón de shekels, se entregó el dinero y el rodaje de la película se puso en marcha y se rueda en en este momento.

Esta semana he recibido un folleto enviado por Segal a los distribuidores y potenciales inversores antes de la salida de la película. Hace notar que la visión del director está inspirada en la madre de Segal y en la forma en que ella y su amiga sobrevivieron a la Shoah, y la traumática experiencia en los campos de concentración. También hace constar el gran trabajo de persuasión necesario para convencer al Fondo del Cine de Israel a la hora de aprobar una historia en el que el argumento trata de explicar como la ocupación es mucho peor de lo que Israel ha admitido y que se puede comparar con el Holocausto.

Con este folleto en la mano llamé Katriel Schory, el director del Fondo del Cine de Israel. "¿Estás loco?", le dije.

La voz de Schory sonaba no menos sorprendida que la mía. "Escucha", me dijo, "nunca pensamos que fuera así como él lo presentaría".

"¿Vosotros le disteis un millón de shekels y no lo sabíais?", le pregunté.

"", dijo Schory. "Me siento muy mal, de verdad, ya que se trata de ese guión, pero nunca creímos que en realidad fuera finalmente como ha sido".

"Ustedes deben darse cuenta de que si vemos el lanzamiento de una película, financiada por el Estado de Israel, que compara la ocupación con los campos de concentración, tenemos que detenerlo inmediatamente?", le dije.

"Para ser honesto", dijo Schory, "es completamente evidente para mí".

"¿Y qué? ¿Qué vas a hacer al respecto?", le pregunté.

"¿Qué puedo hacer?", suspiró. "Nosotros ya le dimos algo de dinero. No podemos volvernos atrás".

"¿Se puede parar la película por medios legales?", le pregunté.

"", me dijo, "pero nunca lo habíamos hecho antes".

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Saturday, December 26, 2009

El sionismo no es igual a racismo, el antisionismo sí lo es - Ariel Rodal - JPost BlogCentral

Una de las ideas centrales en torno a la cual han girado los debates celebrados durante la semana pasada en el Foro Global contra el Antisemitismo ha sido el nuevo antisemitismo, el de la Nueva Izquierda, y como se oculta, triste y desgraciadamente, bajo el disfraz del "antisionismo políticamente correcto". Más de 60 años después del establecimiento del Estado, aún estamos defendiendo el derecho de Israel a existir. ¿Por qué? Israel es un hecho, no una cuestión. 

Es alentador escuchar como la ecuación antisionista = antisemitismo se formula sin temor a verse envuelto en advertencias destinadas a protegerte contra las acusaciones de paranoia, de hipersensibilidad y de manipulación o uso de un término provocativo. El antisionismo es una idea mucho más radical que lo que quiere hacernos creer el discurso actual, y nos conduce insidiosamente hacia una mayor aceptación de los puntos de vista antisemitas. 

El sionismo es la creencia de que los judíos tienen derecho a su propia autodeterminación, en su propio Estado soberano y sobre una parte de su patria histórica. El sionismo comporta la creencia de que los judíos son una nación, y como tal tienen derecho a su autodeterminación al igual que todas las demás naciones. Oponerse al sionismo es negarse a aceptar su manifestación política, Israel, como una entidad legítima. El antisionismo niega al pueblo judío lo que otorga voluntariamente al resto de naciones (con un mayor énfasis en los palestinos), niega su derecho a la nacionalidad, a su libre autodeterminación y a su coexistencia legítima con los restantes miembros de la familia de las naciones. Esto es inherentemente antisemita. 

Muchos afirman que el antisionismo es algo diferente del antisemitismo, ¿pero si los deslegitimadores de Israel no son antisemitas, por qué se oponen de tal modo a que los judíos hagan valer sus derechos nacionales? El gran campeón de los derechos humanos, Martin Luther King, declaró sin rodeos que: "Cuando la gente critica a los sionistas, quieren decir los judíos". 

Dentro de ese espíritu de "llamar a las cosas tal como son", un tema que el mundo judío debe empezar a tomar más en serio es la cuestión de cómo tratar a los judíos antisionistas. Dejando de lado a los Neturei Karta, ampliamente reconocidos como un movimiento marginal, una pequeña pero ruidosa minoría de autodenominados judíos "liberales" [N.P.: en la acepción americana, en la europea equivaldría a izquierdistas] condenan a Israel y rechazan el sionismo, sin ser criticados por sus propios pares (judíos). De hecho, así ganan elogios entre la élite intelectual por su sistemática demonización de Israel. 

La lucha contra el sesgo y la parcialidad en los medios de comunicación con respecto a Israel nos quita tanto el sueño, que obviamos que actualmente tiene su origen en las páginas de los propios medios de comunicación de Israel, donde al menos una vez a la semana el Haaretz publica un artículo o columna de opinión que pone en duda el derecho de Israel a existir como un estado judío. Profesores universitarios israelíes piden libremente el boicot de las instituciones que les pagan sus salarios. Colaboradores judíos con publicaciones como The Guardian, permiten sin inmutarse como sus patrones legitiman sus críticas contra Israel con declaraciones procedentes de otros judíos. Sólo los judíos, parece ser después de todo, pueden abogar abierta y públicamente por la destrucción del estado judío sin ser etiquetados de antisemitas. Por lo tanto, los judíos antisionistas se han convertido en la herramienta más conveniente en las campañas anti-israelíes [N.P.: la conciencia de "mancha" del antisemitismo aún persiste, y es por eso que se prefiera que el trabajo sucio lo hagan los judíos antisionistas, para así poder matar tres pájaros de un tiro: ellos dicen abiertamente lo que sus patrocinadores piensan, a ellos no se les puede acusar de antisemitismo, y los patrocinadores están libres de "molestas" acusaciones de antisemitismo. A fin de cuentas, todo quedaría como una especie de "guerra entre judíos"]. 

La autocrítica es, por supuesto, legítima, necesaria y, de hecho, un valor tradicionalmente judío. La oposición a las políticas del gobierno israelí, o el apoyo a la eliminación de los asentamientos no son un sinónimo de antisionismo.

Alvin H. Rosenfeld, en su ensayo, "Pensamiento judío progresista y el nuevo antisemitismo", dijo acerca de estos judíos antisionistas:

"Sus contribuciones a lo que se está convirtiendo en el discurso normativo (la doxa políticamente correcta) son tóxicas. Ellos contribuyen a volver respetables punto de vista [antisemitas] sobre el estado judío, por ejemplo, que es un estado nazi, que es comparable con el apartheid de Sudáfrica, que se dedica a realizar una limpieza étnica y un genocidio. Estos cargos no son ciertos y pueden tener como efecto la deslegitimación de Israel".

Entonces, ¿cómo deberían ser tratados estos judíos violentamente antisionistas? Una vez más, exponiendo las cosas con claridad y a la luz pública. Debemos llamarles lo que son y responderles de la misma forma con la que tratamos a los deslegitimadores de Israel no judíos, marginándolos y dejando en claro que son traidores a la causa de la justicia y de los derechos humanos. 

Estas son personas que, pretendiendo actuar en nombre de los derechos humanos, hacen exactamente lo contrario de lo que predican. No se les debe considerar como valientes y esforzados denunciantes. Su enfoque contradice sus (supuestos) propios valores autoproclamados y, en última instancia, resulta destructivo, no sólo para Israel y para los judíos, sino también para todos aquellos que se preocupan por los derechos colectivos de un pueblo. 

Muchos acusan a los judíos de ser demasiado sensibles respecto al tema del antisemitismo, incluso cuando se producen inmerecidas y desequilibradas críticas contra Israel. Debemos mantenernos firmes frente a las acusaciones de ser paranoicos o de exagerar "gritando que viene el lobo". Debemos permanecer firmes y seguros en la justicia de la causa sionista. Los judíos son la población indígena de esta tierra, y debería ser un orgullo identificarse como un patriota israelí. 

Ya es hora de establecer definiciones claras: el sionismo no es igual a racismo. El antisionismo sí lo es.

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Wednesday, November 11, 2009

El antisemitismo, en Francia, solo lo sufren las "élites" judías. El populacho judío no tiene derecho a quejarse

Hace unos días publiqué un post sobre un miembro de la élite judía francesa, por ello mismo muy contemporizador con el espíritu de los tiempos (antisemitismo, antisionismo y anti-Israel) y preocupado exclusivamente por sus propias experiencias, y que entrevistado por el Haaretz sobre el antisemitismo en Francia, negaba terminantemente su existencia y lo achacaba a la propaganda israelí y a sus paniaguados franceses.

Pues bien, este "escéptico" sobre la existencia de un antisemitismo ajeno, es decir, el de los suburbios, metros y calles francesas que no transita el coche oficial de un miembro ilustre de la élite judía francesa, grita ahora con todas sus fuerzas "antisemitismo".

Dos web, Causeur, por medio de la pluma afilada de Luc Rosenzweig, y L'Express, dan cuenta del asunto, el cual resulta muy útil para comprender a este tipo de élite judía a la que le molesta especialmente las denuncias de antisemitismo por llamar la atención sobre un tema especialmente sensible (por afectar a la emigración magrebí y subsahariana, en el papel de "víctimas del sistema", las cuales por definición políticamente correcta no pueden ser ni racistas ni crear otras víctimas a su vez), y que de alguna manera les involucra al formar parta de la élite dirigente y ser reconocidos como judíos (no me atrevo a afirmar por "formar parte de la comunidad judía"), aunque ellos por su posición, nivel social y forma de vida no llegan a sufrirlo.

Bueno, hasta que les toca, claro, ya que entonces son los primeros en tocar a arrebato.

Todo esto recuerda el malestar señalado por Hannah Arendt en los llamados "judíos de cámara o corte", los cuales fueron aceptados por la buena sociedad de su época por su talento y a pesar de sus orígenes (muchos de ellos se convirtieron), y que rechazaron la embarazosa proximidad del resto de sus hermanos judíos porque "podía comprometer de alguna manera el estatus social adquirido", al sacar nuevamente a la luz ante sus distinguidas amistades unos orígenes que no podían eliminar.

Las palinodias de Jacques Attali - Causeur - Luc Rosenzweig

Jacques Attali es un hombre constantemente enojado. La semana pasada, reprendió a un reportero del Haaretz que quería hablar sobre el antisemitismo en Francia, alegando que era totalmente inexistente en su opinión. Este lunes, 9 de noviembre, fustiga a su ex colega en el Elíseo, el diputado socialista Jean Louis Bianco, que lo acusa de ser reacio a la reunificación alemana a causa de su origen judío. "Obviamente eso es antisemitismo", fulmina Attali. Deberíamos saberlo.

Jacques Attali acuca a Jean-Louis Bianco de antisemismo - L'Express

Con ocasión del vigésimo aniversario de la caída del Muro de Berlín, Jean-Louis Bianco, secretario general del Elíseo en noviembre de 1989, habló sobre dicho tema en las columnas del Journal del Dimanche. Y especialmente sobre el papel que habían desempeñado Roland Dumas, entonces ministro de Asuntos Exteriores, y Jacques Attali, consejero especial del Presidente, en la reacción sin entusiasmo de François Mitterrand ante la idea de la reunificación alemana.

¿El argumento de Jean-Louis Bianco? Contrariamente a él, y finalmente al propio François Mitterrand, Roland Dumas y Jacques Attali sentían "un cierto miedo de los alemanes", el primero debido al pasado en la Resistencia de su padre, y el segundo porque era "judío", este último intentando además que Mitterrand tomara en cuenta sus propias preocupaciones. Pero sin éxito.

Jacques Attali ve en estas observaciones una forma de "antisemitismo inconsciente", y solicita al Partido Socialista, el partido de Jean-Louis Bianco, de no dejarlas sin contestación. "Si esa observación hubiera sido pronunciada por Le Pen, acusando a un colaborador del presidente de la República de parcialidad por su origen, sería un escándalo", se indigna Attali.

Contactado por L'Express, Jean-Louis Bianco reconoció que "había escrito en el Journal del Dimanche que Roland Dumas, porque su padre había sido fusilado por los nazis, y Jacques Attali, porque era judío, tenían una sensibilidad especial respecto a Alemania". Sin embargo, "asegura que quería manifestar una tendencia y no expresar antisemitismo".

No fue suficiente para Jacques Attali, todavía conmocionado, a pesar de las disculpas. "Esto es absolutamente vergonzoso. Insoportable. Mi posición respecto a Alemania no tiene nada que ver con mi historia personal. Decir que mis consejos al presidente estuvieron determinados por mi judaísmo es despreciable. Y esa afirmación es, obviamente, antisemita".

Ya lo saben, si usted es un judío francés del montón nunca podrá alegar que sufre antisemitismo. El "disfrute" de esa sensación queda reservada para los espíritus elevados.

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Thursday, October 29, 2009

Jacques Attali, o "la prueba soy yo" [o "porque yo lo valgo"]: Un nuevo caso de solipsismo judío - I. Lurçat - Vu de Jérusalem

Durante la última década, Israel ha comenzado a tomar sus deseos por realidades, a saber, que la situación en Francia es un desastre y que las personas emigran a Israel. Se trata de una propaganda muy peligrosa que hace creer que la situación en Francia es terrible. ! Esto es ridículo ! Yo soy un ejemplo de que esto no es verdad. Empecé de la nada y he prosperado en todo el mundo y también en Francia. (J. Attali entrevistado en Haaretz)
La reciente entrevista de Jacques Attali en el Haaretz ha generado una gran y legítima emoción en la comunidad judía francesa. Este escritor judío de éxito afirma, con una vehemencia que bordea a veces la vulgaridad, que no hay antisemitismo en la Francia de hoy en día, que sólo la "propaganda" israelí trata de que creamos lo contrario... El tema realmente no es nuevo. Recordemos las declaraciones atronadoras de Theo Klein en las columnas de Le Monde, o el panfleto escrito por dos malos periodistas, Cécilia Gabizon y Johan Weisz, que intentaba demostrar que el antisemitismo era exagerado y explotado por Israel para reforzar la alyah (la emigración a Israel).

Es sorprendente, a primera vista, observar como Jacques Attali suma su voz al coro de los negadores del antisemitismo en Francia. Y su propósito parece similar, aunque de manera atenuada, al de José Bové (especie de líder campesino anti globalización) , quien vio la mano del Mossad tras la quema de sinagogas. Al negar la existencia de antisemitismo, Attali insulta a todas sus víctimas, aquellas que sufrieron agresiones o insultos casi a diario (y también a esas otras víctimas de esa variante más generalizada del antisemitismo, el racismo anti-blanco o anti-francés) . Se podrían colocar sus declaraciones excesivas en la cuenta de una búsqueda de publicidad - actualmente está promocionando dos de sus últimos libros - o de un nerviosismo pasajero, causado por las preguntas insistentes del Haaretz, periódico de las elites port-sionistas de Israel, y que ya habían generado polémica entrevistando hace unos años a Alain Finkielkraut.

Pero la actitud de Attali tiene, en mi opinión, razones más profundas, que yo ya había examinado hace unos años en un artículo sobre la historiadora Esther Benbassa. Benbassa, al igual que Attali, se empleaba en negar la existencia del antisemitismo - en el mismo momento en que las sinagogas eran incendiadas - con evidente mala fe y con un discurso ideológico muy similar al de Attali. Como él, ella utilizaba, para "demostrar" la ausencia de antisemitismo, un ejemplo concreto, extraído de su experiencia personal:

Piensen en esos jóvenes musulmanes de Francia, que han prendido fuego a las sinagogas al comienzo de la segunda intifada en el otoño de 2000. ¿Debemos hablar, como se ha hecho, de ataques antisemitas? Estos jóvenes están identificados con la causa palestina, con los palestinos que arrojan piedras, con un sufrimiento que no era directamente el suyo...

Dicho esto, que no cunda el pánico: en el mismo momento en que eso sucedía, yo realizaba mis compras en el distrito XVIII (de París), y mis comerciantes árabes y musulmanes no se olvidaban de desearme un feliz año nuevo judío.
¿Las sinagogas eran incendiadas en Ulis, Trappes, Bondy...? ¿Los judíos eran agredidos, insultados, atacados y golpeados? Sea. Pero al mismo tiempo, la señora Benbassa estaba de compras en el distrito XVIII, y sus comerciantes árabes y musulmanes le deseaban un feliz año nuevo. Que no cunda el pánico pues...

Este razonamiento es similar a una especie de solipsismo: sólo mi experiencia personal cuenta. No importa lo que les esté sucediendo a los judíos de los suburbios, de los barrios mixtos u otros, puesto que yo, Esther Benbassa, continuo haciendo mis compras con toda tranquilidad y soy saludada por mi comerciantes árabes... Esta especie de "la prueba soy yo" [o "porque yo lo valgo"] ha sido utilizada por otros sofistas judíos invitados muy abundantemente por los medios de comunicación para así poder testimoniar de la ausencia de agresiones antisemitas. El abogado Theo Klein - que usa y abusa de su título de ex presidente del CRIF (principal organización comunitaria de los judíos franceses) - aporta, él también, su testimonio de judío viviendo en los buenos y caros barrios (su oficina está situada en los Campos Elíseos), jurando en primer lugar que no hay antisemitismo en Francia, y, en segundo lugar, que los que agreden a los judíos son ellos mismos "víctimas de la exclusión"... (población inmigrante o de origen magrebí o africano).

La actitud de Jacques Attali es similar a la de Esther Benbassa y Theo Klein. Él práctica también el solipsismo judío, al afirmar, contra el resto, que el antisemitismo no existe ... ¿La prueba? Su distinguida carrera de judío que "desde la nada ha prosperado en el mundo entero [sic]". Esta última cita, por ridícula que sea, es muy instructiva. Attali, autor de best-sellers, y que se jacta de tener más de 21 manuscritos en su ordenador, se niega a ver el antisemitismo a su alrededor ya que esto podría afectar su estatus y su visión del mundo [N.P.: Bueno, se supone que no existirá, al menos a la vista, en su selecto ambiente habitual. Sería muy desagradable...].

El antisemitismo, las sinagogas incendiadas en los suburbios franceses, el asesinato de Ilan Halimi, la jihad global: todo esto es fundamentalmente inoportuno [N.P.: ¿encuentran similitudes en esta actitud con la de la izquierda de progreso?]. Attali está ocupado en tareas "mucho más importantes", como la de explicar al mundo el por qué "de la crisis", o contar la historia de Mahatma Gandhi o la de François Mitterrand... (fue consejero y confidente personal).

Para esta especie de falso profeta, un judío (emulo más bien de Nostradamus que de nuestros profetas) autoproclamado megalómano, que ocupa el puesto número 89 en una lista de "intelectuales más influyentes del mundo", el judaísmo es pura abstracción, materia únicamente de libros más que creencia y condición vivida o asumida - a menudo difícilmente - por sus correligionarios, y cuyo destino le es completamente irrelevante. Nuestro intelectual nº 89 no sale de su torre de marfil o de su zona residencial de apartamentos de lujo (felizmente aún no afectada por el antisemitismo) más que para ir a los platós de televisión o encontrarse con los grandes de este mundo.

No es de extrañar pues que su "Diccionario amoroso del judaísmo" [N.P.: su último best-seller, que tras ojearlo este verano me resultó una especie de "Judaísmo contado a los torpes" o "Judaísmo en quince minutos para gente guay"] no hable de Israel, ese pequeño Estado que enmierd... todo el planeta con sus guerras perpetuas y su pretensión de vivir en libertad. Para Attali, no hay nada que hacer con respecto a Israel, su ejército y su "propaganda". Y sobre todo, él no quiere ser molestado por la madre de Ilan Halimi [N.P.: joven judío francés que fue secuestrado, torturado y asesinado por una banda multirracial de los suburbios por ser judío] o por la amenaza iraní, y prefiere ofrecer al mundo sus lecciones de como salir de la crisis. Por lo tanto, por favor, no le hablen de Ahmadinejad o Dieudonné (cómico francés antisemita) ...

Él ya está demasiado ocupado escribiendo la historia del futuro.


Anexo: Actos antisemitas en alza en Francia - Le Figaro

Ha habido en Francia 631 actos antisemitas durante el primer semestre del 2009, incluyendo 360 en el mes de Enero, contra los 474 que hubo en la totalidad del año 2008, según cifras del Departamento del Ministerio del Interior y de SPCJ (Servicio de protección de la comunidad judía).

Los incidentes que se enumeran en Enero están "más directamente vinculados a la Operación Plomo Fundido" y se refieren al conflicto "entre Israel y Hamas en Gaza", informa el SPCJ.

Desde principios de Enero hasta Junio de 2009 se registraron 113 actos antisemitas (violencia, atentados, incendios, etc), de los cuales 52 ocurrieron en Enero, 9 en Febrero, 16 en Marzo, 8 en Abril, 14 en Mayo y otros 14 en Junio.

Al mismo tiempo, se registraron 518 amenazas antisemitas, incluyendo 308 en Enero, 52 en Febrero, 42 en Marzo, 38 en Abril, 42 en Mayo y 36 en Junio.

Si se ignoran las cimas de Enero, Febrero y finales de Junio de 2009, según el SPCJ, hay un aumento del 42% respecto al mismo período del 2008.

Esta semana, Jacques Attali ha causado cierta confusión en la comunidad judía al decir en un periódico israelí que no había "ningún problema de antisemitismo en Francia".

El presidente del CRIF, Richard Prasquier, le ha respondido diciendo que "si Francia no es un país antisemita (...), hay un clima de odio contra los judíos expresado por los insultos y, a menudo por las agresiones físicas".

Fuente: UPJF y Vu de Jerusalem

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