Tuesday, December 03, 2013

Una batalla ante el rostro de Israel - Yoaz Hendel - Ynet



En un lugar donde no haya una política gubernamental, la anarquía se desarrolla. Más de 2.000 estructuras ilegales se construyen a través del Negev todos los años por los beduinos. Cada cual hace lo que quiere.

La falta de gobernabilidad es un fenómeno contagioso. Lo que comienza con una llovizna termina en una inundación. El Estado de Israel pecó al cerrar sus ojos, y el precio de la reparación es muy pesado. El Plan de Begin-Prawer nació del deseo de sellar el agujero negro creado allí durante años, y aunque no es lo suficientemente bueno para cualquiera de las partes, es el necesario intento de crear una política.

Hay 200.000 beduinos que viven en el Neguev, 80.000 de ellos en una comunidad de aldeas no reconocidas y sin ningún permiso. Un número importante de ellos se han acostumbrado a vivir sin identidad y sin identificarse con el Estado de Israel.

El plan se compone de dos partes: La primera es una regularización de la mitad de los beduinos que viven en esa comunidad no reconocida, y la segunda supone compensar y evacuar a los demás.

A la derecha no le gustó ese plan de regularización porque significa dar un premio a la construcción ilegal. En la izquierda hubo quienes se opusieron a la evacuación de personas de sus hogares. La hipocresía es un rasgo que atraviesa los diversos campos políticos.

Un Estado respetuoso de la ley tiene la obligación de evacuar a quienes se dedican a la construcción ilegal. Se puede tratar de negociar esos asentamientos, de indemnizarlos pecunariamente y de otro tipo de ideas creativas. Al final, cuando ya no hay soluciones, se tiene que evacuar. Punto. Independientemente de la religión, la raza o el género. Eso se aplica tanto a los colonos que se asientan en tierras privadas y para las construcciones ilegales de los beduinos en el Negev.

Creer que se trataba solamente de un conflicto sobre las tierras y el dinero fue un error, así esta batalla ha terminado estallando en la cara del Estado de Israel.

Hace varios meses me atreví a entrar en una protesta de beduinos contra la ley de regularización. Se agitaron banderas de la OLP y también una de Hamas. Dondequiera que el Estado de Israel está ausente, los miembros de la rama norte del Movimiento Islámico (primos de Hamas) entran en juego.

Los delitos contra la propiedad y la construcción ilegal son sólo un medio de desahogo. El 85% de los beduinos son jóvenes menores de 35 años, su alistamiento en el ejército israelí está disminuyendo cada año, y el Islam radical se está fortaleciendo. El tiempo para tomar una decisión se ha terminado.

En las protestas de este sábado las voces nacionales (partidos árabes e izquierdistas) contra Israel ganaron, y aún siendo una minoría establecieron el tono. Un número significativo de los beduinos están buscando integrarse en el Estado, y estos manifestantes les están causando a ellos y al tejido de las relaciones entre judíos y árabes un daño enorme.

La principal cuestión planteada al gobierno sobre el Plan Prawer es sobre su capacidad para ponerlo en práctica: ¿Los beduinos lo aceptarán? Esa es la pregunta equivocada. La respuesta no es importante. Un estado necesita una política, independientemente de las manifestaciones y de las protestas. El Negev permanece como una prueba para nosotros desde los días de Ben-Gurion y el Estado de Israel no puede permitirse el lujo de fracasar allí.

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Sunday, December 01, 2013

Gran artículo: Ellos siempre van a regresar a por más - Dror Eydar - Israel Hayom



Vi de cerca las manifestaciones de beduinos, con la asistencia de árabes israelíes y de elementos de la izquierda. Ellos ilustran perfectamente cómo serán las cosas cuando llegue el día de un acuerdo de "paz".

Los árabes siempre buscaran regalos de los "al-Yehud" (en árabe, los judíos), porque esto es "suyo desde tiempo inmemorial", desde los seis días de la creación, a pesar de que nunca probaron sus reclamaciones de propiedad en los tribunales, ni siquiera un dunam entre los cientos de miles asignados a ellos. Entonces, después de que obtengan lo que quieren, van a ir de nuevo a lloriquear por lo que queda, ya que los judíos también les robaron eso.

¿Qué hace el diputado Ahmad Tibi (Raam-Taal) y que tiene que ver con las tierras en el desierto de Negev? Como un ex asistente del líder de la OLP, Yasser Arafat, como fue Tibi, puede encontrar en cualquier lugar alguna objeción que objetar contra el derecho de los judíos a la soberanía de sus tierras. Ese es el legado de Arafat, la verdadera ambición de los palestinos aún divididos entre sus innumerables facciones. Ese es el objetivo de la izquierda radical israelí, no su tan proclamada "justicia". ¿Recuerdan que el acuerdo de capitulación ante el reino del mal tuvo lugar hace apenas la semana pasada en Ginebra? Esa es la clase de justicia de la que están hablando aquí.

Durante los viajes al Negev, uno puede comprobar el "nivel de fraude y robo" que ha irritado a ciertas tribus beduinas contra Israel, un país que ha proporcionado más beneficios a los beduinos que cualquier otro país árabe. Recibiendo la ayuda y el asesoramiento del New Israel Fund (una macro ONG de izquierdas que subvenciona y apoya a las ONG's anti-Israel), una parte de la población árabe-israelí ha aprendido a exigir derechos descartando todo tipo de obligaciones. Ellos están jugando con la conciencia de los más políticamente correctos de  entre nosotros, esos que rápidamente se desvinculan de la significación nacional y religiosa del conflicto. Basta con mirar a quienes participaron en las manifestaciones, a sus partidarios en el mundo académico, esos que han firmado a favor de todas sus peticiones, esos mismos nombres que aparecen cada vez que existe la posibilidad de denunciar y amenazar el carácter judío de Israel, su nacionalidad, y agredir al judaísmo.

El plan Prawer asumía que los beduinos estarían de acuerdo en llegar a un compromiso. No lo quieren. La ley beduina rompe cualquier tipo de acuerdo entre el Estado y la "verdadera" propiedad. Hasta ahora, los beduinos no han demostrado ser propietarios de la tierra, salvo en unos pocos casos. Se concibió el plan Prawer más allá de la letra de la ley, dando más de lo requerido legalmente. Tal vez ese sea el problema: cada vez que Israel reconoce las reclamaciones artificiales de los árabes a la tierra sienta las bases para próximas reclamaciones. Ellos no reconocen la existencia de ningún "compromiso". Lo que ellos reconocen es que los al-Yehud capitularon de nuevo y entregaron parte de la tierra. Por lo tanto, volverán para reclamar el resto.

Ya que ellos no lograron triunfar en la guerra, trataron de alcanzar esos mismos objetivos en los tribunales. Y ya que ellos no pudieron tener éxito en los tribunales, ellos se giran contra el gobierno (para presionarlo para que ceda). Y después de conseguir lo que otros ciudadanos ni siquiera soñaban con conseguir, van y hacen amenazas hablando de una intifada, del "día de furia", dejando que todo el mundo sepa que ni siquiera van a contentarse con eso. Debemos poner fin, aún agresivamente, a esta farsa.

Para combatir este "día artificial de la rabia", que sólo es la continuación de un centenar de años de furia árabe contra el retorno de los judíos a Sión, Israel necesita sostener su propio "día de la justicia", en honor a esa histórica ley que justifica el regreso de los judíos a su única patria, cuya soberanía sólo les fue concedida a ellos.

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El Negev, la próxima partición de Israel - Emmanuel Navon - i24News



Hace sesenta y seis años, el 29 de noviembre de 1947, la Asamblea General de Naciones Unidas votó a favor de dividir el Mandato Británico entre un Estado judío y un Estado árabe (Resolución 181). Hay muchos mitos en torno a esta resolución, así como particularmente un efecto secundario que Israel no podía esperar en el tiempo pero que se ha vuelto más palpable.

Después de que se dieron a conocer los resultados de la votación, los miembros de la delegación judía en la ONU cayeron unos sobre otros bañados en lágrimas y en la zona del Mandato anterior al Estado judío, los judíos estallaron en celebraciones. Por el contrario, el presidente de la Liga Árabe, Azzam Pasha, se enfureció y juró que "cualquier línea de partición elaborada en Palestina será una línea de fuego y sangre".

En verdad, sin embargo, la Resolución 181 fue legalmente sin sentido. Al igual que todas las resoluciones de la Asamblea General fue una recomendación no vinculante. La afirmación de que la ONU "creó" a Israel el 29 de noviembre 1947 es absurda. La Asamblea General no tiene autoridad para "crear" estados. El embajador sirio ante la ONU estaba en lo cierto cuando declaró tras la votación que "las recomendaciones de la Asamblea General no son imprescindibles para aquellos a quienes van dirigidas. No consigo encontrar en esta carta el texto que implica, directa o indirectamente, que la Asamblea General tiene la autoridad para hacer cumplir sus recomendaciones por la fuerza militar".

Un segundo mito en torno a la Resolución 181 es que los árabes estaban plenamente justificados en rechazarla porque era injusta para los palestinos. Para empezar, el Plan de Partición de la ONU no mencionaba a los palestinos, ni se recomendaba el establecimiento de un estado palestino. Había una razón para esto: nadie había oído hablar de tal pueblo en esos momentos. La Resolución 181 recomendaba la partición del Mandato Británico entre un "Estado árabe" y un "Estado judío". Pero si alguien quedó discriminado fueron los judíos, no los árabes.

"Palestina" no había existido en el Imperio Otomano. Hubo distritos administrativos llamados "sanjaks" (como los sanjaks de Jerusalén, de Gaza, y de Nablus). Fueron los británicos los que revivieron la palabra latina "Palestina" y volvieron a crear una entidad administrativa que había dejado de existir con la caída del Imperio Romano. En julio de 1922, la Liga de las Naciones le confió a Gran Bretaña poner en práctica "el establecimiento en Palestina de un hogar nacional para el pueblo judío". Lo que la Liga de las Naciones entendía por "Palestina" era la entidad jurídica creada por el Tratado de Sèvres (que abarca la actual Israel y Jordania). En septiembre de 1922, el Reino Unido informó a la Sociedad de Naciones que había decidido excluir el territorio situado en la orilla este del río Jordán (también conocido como "Transjordania") de su compromiso legal con el pueblo judío.

Esta era una partición de facto del Mandato otorgado por la Liga de las Naciones, una partición que amputó a los judíos el 77% del territorio en el que se suponía se establecería el hogar nacional judío. El plan de partición de la ONU de 1947 era una partición adicional del 23% restante. En esta segunda partición, a los judíos se les concedió el 56% de la Palestina occidental y a los árabes el 43% restante - de ahí la afirmación de que la partición de 1947 era injusta para los árabes (el 1% restante era la región de Jerusalén, que se convertiría en un "corpus separatum") - . Pero, de hecho, el plan de partición de 1947 dejó a los judíos con el 12% del Mandato de la Palestina original, por lo que apenas se puede decir que fue un reparto injusto para los árabes.

La razón por la que el segundo plan de partición atribuyó el 56% de la Palestina occidental a los judíos era porque incluía el desierto del Negev. Chaim Weizman, quien más tarde se convirtió en el primer presidente de Israel, luchó muy duro para que el Negev fuera incluido en el Estado judío, a pesar de que era un área vacía y sin cultivar. El Comité Especial de las Naciones Unidas para el Mandato de Palestina aceptó su argumento de que el Estado judío necesitaba el suficiente espacio para absorber a los sobrevivientes del Holocausto y los inmigrantes judíos.

La soberanía de Israel sobre el Negev, sin embargo, fue cuestionada en 1950 por los gobiernos de Estados Unidos y de Gran Bretaña. El "Plan Alfa" de 1955, promovido por la Administración de Eisenhower, abogó por la continuidad territorial entre Egipto y Jordania, y por lo tanto, por concesiones territoriales israelíes en Negev.

Hoy en día, la soberanía de Israel sobre el Néguev está siendo cuestionada por ONG y funcionarios electos europeos, que niegan el derecho soberano de Israel a aplicar el Plan Prawer, el cual trata del reasentamiento de la población beduina de la región. En julio de 2012, el Parlamento Europeo aprobó un proyecto de ley para que Israel detuviera el Plan Prawer. El 17 de octubre de 2013, el "Grupo de la Alianza Progresista de Socialistas y Demócratas" en el Parlamento Europeo participó en un seminario en Bruselas sobre los beduinos en el Negev. El evento mostraba un gran cartel que decía: "Stop sl Plan Prawer-Begin, no a la limpieza étnica de los beduinos palestinos".

Cuando Chaim Weizman obtuvo finalmente la inclusión del Negev en el Estado judío propuesto, no se imaginó que la soberanía de Israel sobre ese desierto sería desafiada seis décadas después. Y los líderes israelíes de hoy, que parecen creer que Israel ya no tendrá más problemas una vez que se retire a las líneas de armisticio de 1949, harían bien en tomar nota del hecho de que Israel está siendo acusado de "ocupación" dentro de sus fronteras anteriores a 1967.

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Saturday, November 07, 2009

Makhtesh Ramon (Ramon Crater). Desierto del Negev - Dorom Nissin

Saturday, May 23, 2009

Ramon Canyon, Negev - Nir Ben-Yosef