Friday, October 10, 2014

¿Así que quiere convertirse al judaísmo? No le será fácil - Uriel Heilman - Haaretz



Estimado amigo,

He oído que usted está pensando en convertirse al judaísmo. !Shalom Aleijem!

¿Qué tipo de conversión le gustaría?

Si es la ortodoxa, la respuesta es no, no y no. La tradición dicta que los posibles conversos sean rechazados tres veces como prueba de su verdadero compromiso.

Para una corriente o denominación más acogedora, pruebe el judaísmo reformista o de la Reforma. En 1978, el entonces líder del movimiento, el rabino Alexander Schindler, pidió suspender la costumbre del rechazo y en su lugar responder "abierta y positivamente a aquellos buscadores de Dios cuya búsqueda les conduzca a nuestra puerta".

Este verano - 36 años después - el movimiento conservador hizo lo mismo.

"La tradición a menudo no ha hecho mucho por fomentarla (la conversión). Eso debe cambiar", dijo Arnold Eisen, el rector del Seminario Teológico Judío del movimiento Conservador, escribiendo en julio acerca de la conversión en una columna del Wall Street Journal.

"¿Por qué? Porque el judaísmo necesita más judíos y tiene mucho que ofrecerles".

¿Están los estadounidenses preparados para encontrar más atractiva la llamada del judaísmo? No tenemos ni idea. Ninguna de las principales denominaciones judías mantiene registros completos de sus conversos.

Cerca de unos 200 convertidos a la Ortodoxia son certificados al año por el Consejo Rabínico de América (RCA), pero no todas las conversiones ortodoxas pasan por el sistema de la RCA. Del mismo modo, la colección de certificados de conversión del movimiento de la Reforma existentes en los Archivos Judíos de Cincinnati - aproximadamente unos 800-900 al año -, representa una recopilación totalmente voluntaria y no se limita a los conversos de la Reforma.

Sin embargo, hay unos pocos datos de alguna encuesta. En la encuesta del 2013 del Pew Research Center sobre 3.475 judíos americanos, se contaba (entre ellos) a 52 conversos, un 1,6% de los encuestados. El 54% de ellos se identificaba como Reformista, el 27% como del movimiento conservador y un 8,5% como ortodoxo.

Una encuesta llevada a cabo dentro de la comunidad en 2011 por la UJA (la Federación de Nueva York), encontró que menos del 2% de los encuestados se identificaba como converso. Sin embargo, más de un 5% dijo haber nacido fuera de la fe, pero que se consideraban judíos a pesar de no haberse convertido formalmente.

¿Pero la calidad, afín de cuentas, es más importante que la cantidad, no es así?

Así que… ¿por qué quiere convertirse? ¿Por la argumentación religiosa? ¿Por el humor judío? ¿Por nuestra receta secreta de pescado ahumado?

¿O es porque se ha enamorado de un judío/a y considera que está en buena compañía? Hasta un tercio de los conversos ortodoxos y dos tercios de los conversos conservadores elijen el judaísmo por esta razón, de acuerdo a los rabinos que participan en los programas de conversión.

La conversión puede resultar innecesaria si usted está abierto a una boda de la Reforma: El movimiento de la Reforma del Judaísmo permite los matrimonios interreligiosos, aunque aproximadamente la mitad de todos los rabinos reformistas todavía abjura de oficiarlos.

Muchos no judíos se convierten en "judíos por elección" porque son personas envueltas en una búsqueda espiritual. Otros ya estaban involucrados en una comunidad judía. Sobre todo en el movimiento de la Reforma, muchos conversos son miembros de la comunidad desde hace bastante tiempo y deciden incorporarse formalmente a la fe solamente años después de estar casados con un judío/a, criando a sus hijos como judíos y asistiendo a la sinagoga.

Eso no significa que los “novatos” no sean bienvenidos, por supuesto. Después de 14 semanas más o menos de un curso de Introducción al Judaísmo del movimiento de la Reforma, usted puede ser invitado a unirse al pueblo judío, incluso si usted todavía no se siente completamente judío/a.

"Un enfoque más tradicional de la conversión podría decirle que tras un período más prolongado de estudio, pasaría una prueba y entonces usted estaría listo para convertirse", dice el rabino Josh Bennett del Templo de Israel en West Bloomfield, Michigan, la mayor sinagoga reformista en los Estados Unidos. "El movimiento de la Reforma en el Templo de Israel considera que la conversión está en algún lugar en el medio de ese proceso".

Sólo asegúrese de estar comprometido: después de convertirse, no hay vuelta atrás y pasará a ser un judío (según la mayoría de opiniones).

Puede, sin embargo, “querer más”. De hecho, una proporción sustancial de conversos a la ortodoxia fueron anteriormente conversos a la Reforma o al movimiento Conservador, y luego quieren el imprimatur de una conversión ortodoxa, o bien eran unos individuos criados como judíos que posteriormente se dieron cuenta que no podían ser calificados como judíos de acuerdo a la ley tradicional judía o la Halajá.

¿Listos para entrar? Bien, van a tener que ir ante un panel de tres jueces religiosos a los que se denomina beit din, declarar su fidelidad a la fe y, probablemente, darse un chapuzón en una mikvah  (requerido por las corrientes ortodoxa y conservadora, alentado por la Reformista).

Ah, y está el pequeño asunto de su prepucio. Si usted es un hombre no circuncidado, va a tener que deshacerse de él - al menos si quiere convertirse a la corriente ortodoxa o conservadora -. Si ya está circuncidado médicamente, le harán una especie de marca simbólica de sangre en el lugar de la circuncisión, un ritual llamado dam brit hatafat.

¿Listos para pasar ahora a algunos de los beneficios de la conversión? Ya me lo imaginaba.

Por un lado, usted puede tener una boda conservadora u ortodoxa (suponiendo que usted consiga la conversión correspondiente). La pertenencia a la tribu también le da derecho a la ciudadanía israelí. Pero cuidado: dependiendo de con quién se convierta, usted podrá estar sujeto a ciertas restricciones en Israel.

El Rabinato, controlado por la corriente ortodoxa en Israel, no reconoce las conversiones no ortodoxas, por lo que no será capaz de casarse por la vía religiosa con un judío de allí si se ha convertido a través del movimiento Conservador o la Reforma. Los conversos ortodoxos deben demostrar su buena fe judía, y es conocido que el Gran Rabinato suele incluso mirar con cierta desconfianza hacia algunos rabinos (ortodoxos) afiliados al Consejo Rabínico de América.

¿Aún está interesado? Espero que usted no tenga demasiada prisa. La conversión requiere tiempo.

Tanto los movimientos conservadores y reformistas ofrecen clases de Introducción al Judaísmo en todos los  Estados Unidos, las cuales suelen ser de cerca de tres horas semanales en el transcurso de 14 a 18 semanas.

Adam Greenwald, un rabino conservador y director del programa de Introducción al Judaísmo en la universidad Americana Judía de Los Ángeles, dice que alienta a que los posibles conversos tengan por lo menos tres meses de "vida judía activa" antes de que den el paso. No se preocupen: eso no significa que usted tiene que comprometerse a observar el judaísmo conservador en todas sus facetas.

"Lo que yo le digo a la gente es que, a fin de convertirse, necesitan comprometerse con todas las áreas de la vida judía", dice Greenwald. "Si ellos me dicen algo parecido a 'de esta forma es como reflejo en la actualidad mi compromiso judío en mi dieta', y existe intencionalidad en su actitud, eso es suficiente para nuestros propósitos".

La conversión ortodoxa requiere un compromiso con todos los 613 mandamientos de la Torá y con las minucias de la ley rabínica, por lo que se suele pasar un año o más estudiando con un rabino o mentor religioso.

"Tiene que existir un sentido de fluidez en cómo vivir la vida como un judío observante: shabbat, kashrut, ciclo de vida, pureza familiar, conceptos básicos de la filosofía y la historia judía", nos dice el rabino Marcos Dratch, vicepresidente ejecutivo del Consejo Rabínico de América. "No existe ninguna expectativa de que un potencial converso pueda saber todo eso. Esto es más un desafío de toda una vida".

Una vez que usted se haya convertido, recuerde: Usted está en buena compañía.

Usted se habrá unido al patriarca Abraham, a la Ruth bíblica y Sammy Davis Jr. Tal vez hasta se encuentre con Gwyneth Paltrow en una mikvah.

Buena suerte.

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Sunday, June 08, 2014

¿Cristiano o judío? - Renée Levine Melammed - JPost



Cuando los conversos de Iberia optaron por abandonar su patria, se enfrentaron a muchas decisiones. ¿Qué lugar sería seguro para un descendiente de judíos conversos? ¿Dónde sería prudente económicamente volver a residir? ¿Era preferible seguir siendo católico o tratar de adaptarse a un estilo de vida judío? Abraham Righetto fue una de estas personas, pero en su caso prefirió dejar todas sus opciones abiertas. Aprendemos sobre su vida inusual en los juicios llevados a cabo por la Inquisición de la República de Venecia, así como por los de la Inquisición de Portugal. Tanto Brian Pullan (The Historical Journal, 1977) y Pier Cesar Ioly Zorattini (The Mediterranean and the Jews, 1989) escribieron artículos que analizan cada juicio en detalle.

No es fácil reconstruir la vida de Righetto, ya que los datos registrados por cada tribunal inquisitorial difieren. En 1570 Venecia, el acusado afirmó que era un judío italiano nacido en Ferrara, cuyo padre era un judío portugués que había muerto en Venecia, y cuya madre estaba viviendo en el Levante. Sin embargo, sólo dos años después, en Lisboa, numerosos testigos dan fe del hecho de que nació en Portugal en 1531 (su nombre sería Enriquez Nuñez), de padres cristianos nuevos que muy probablemente habían sido convertidos a la fuerza en 1497, junto con todos los demás judíos en Portugal. Sus registros de bautismo no se han encontrado y la suposición es que fue bautizado en su infancia.

En una segunda versión, su familia se trasladó a Amberes, donde fue circuncidado en 1536. Amberes estaba bajo control español, y cualquier nuevo cristiano que judaizara en esta ciudad tenía que llevarlo en secreto. La familia parece haber permanecido allí hasta 1547, cuando su padre fue detenido y luego puesto en libertad.

Venecia fue su siguiente destino, pero su estancia se vio interrumpida en 1550 por una expulsión parcial de conversos que les incluyó a ellos. Righetto pasó a moverse por toda Italia. En Ferrera se le conocía como Abraham Benvenisti; uno de los testigos dijo que tenía una sinagoga en su casa. Mientras tanto, otros testigos afirmaron que fue un cristiano en Amberes, y un judío en Venecia y Padua. En un tribunal Abraham explicó que, a pesar de que era judío, había visitado iglesias y había fraternizado con los cristianos, comiendo, bebiendo y jugando con ellos. Era un hombre con gustos extravagantes que disfrutaba retozando con los miembros de la alta sociedad, siendo el juego uno de sus pasatiempos favoritos, como también lo fue frecuentar las cortes cristianas.

Brian Pullan interpreta sus acciones como una especie de rebelión adolescente; por ejemplo, después de asistir a las fiestas cristianas en Mantua, fue golpeado por su padre. Él también robó dinero de su propia familia para poder visitar las cortes europeas, incluido la de Lisboa. Parece haber hecho tres viajes a Iberia, y los motivos sugeridos para estas empresas incluyen la frivolidad, el gusto extravagante, unas exigentes deudas y fomentar que otros cristianos nuevos emigraran.

Este personaje impredecible fue visto en misas, comiendo carne de cerdo, alojándose con cristianos y teniendo una aventura con una mujer cristiana. También fue visto en Venecia con el sombrero amarillo exigido a los judíos, así como poniéndose el sombrero negro típico de los cristianos. Durante un viaje al Imperio Otomano fue arrestado como supuesto potencial enemigo a causa de una violenta guerra con Venecia. También fue encarcelado dos veces en Venecia, escapando la primera vez durante la celebración en la ciudad de la victoria de Lepanto. Fue devuelto después de ser localizado en Ferrara, pero escapó a Constantinopla en 1573. Mientras tanto, esperando limpiar su nombre, fue detenido de nuevo en 1576 en la Europa cristiana y fue juzgado en Lisboa.

¿Por qué volver a Portugal? ¿Nostalgia? Tal vez él esperaba a frecuentar los cortes europeas nuevamente. Mientras tanto, su nombre había llamando la atención de la Inquisición, ya que una solicitud había sido enviado allí desde Venecia cuatro años antes. Durante el curso de su juicio, confesó y proveyó al tribunal de una lista de correligionarios. Los nombres de conversos ibéricos que vivían ahora como judíos en Burdeos, Ancona, Florencia, Turín y Ferrara confirmaban la idea de que efectivamente se había organizado una red de conversos emigrados. El acusado fue sentenciado a ser condenado como apóstata, pero a base de penitencia y por cuestiones de salud, el tribunal fue aligerando progresivamente su sentencia en 1582.

Enriquez Nuñez o Abraham Benvenisti, alias Righetto, finalmente se trasladó a Castilla, España, para vivir el resto de sus días como un católico fiel; mientras su madre y sus hermanos habían decidido unirse a las comunidades judías ibéricas en Italia y el Imperio Otomano. Cada lado había hecho su propia elección, pero Righetto fue el más impredecible de todos.

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Sunday, December 16, 2012

Cristianos evangélicos colombianos se convierten al judaísmo abrazando así su oculto pasado - Juan Forero - Washington Post













Para ver una más completa y hermosa galería de imágenes aquí

Ciudad de Bello, Colombia. Ellos eran unos fieles evangélicos, devotos de Jesucristo. Pero lo aquí algunos llaman una chispa, una atracción ineludible de sus antepasados, los llevó en una dirección diferente, hacia el judaísmo. Estaba la presencia y el recuerdo de sus abuelos, que no comían carne de cerdo y aderezaban su lenguaje con fragmentos de una lengua judía de la España medieval, y los enigmáticos rituales familiares tales como el encendido de velas en las noches de los viernes.

Así, después de un viaje espiritual que comenzó hace una década, decenas de familias que habían sido fieles a la iglesia a machamartillo se convirtieron en judíos, convirtiéndose con la ayuda de unos rabinos de Miami y Jerusalén. Aunque es algo totalmente inusual en una de las naciones más católicas del planeta, la pequeña comunidad de Bello se unió a un movimiento mundial en el que los descendientes de los judíos expulsados ​​de España hace más de 500 años están redescubriendo y abrazando su herencia judía.

Han surgido en lugares tan diferentes como el suroeste de Estados Unidos , Brasil e incluso la India. En estos lugares generalmente remotos, los llamados Anusim o Marranos, los judíos de España que huyeron de la Inquisición y se convirtieron al cristianismo, encontraron refugio.

"Hay un verdadero despertar el que está teniendo lugar", dice Michael Freund, director de Shavei Israel, un grupo con sede en Jerusalén que ayuda a las nuevas comunidades judías como la de Bello. "La chispa judía nunca se extinguió, y estos Anusim están cumpliendo realmente los sueños de sus antepasados ​​retomando de nuevo la identidad judía que les fue tan brutalmente arrebatada a sus antepasados".

En el noroeste estado de Antioquia, con sus elevadas montañas de color púrpura, con sus pueblos pintorescos y fervientemente, casi místicamente, católicos, es sin duda uno de los rincones más insólitos del mundo para encontrar tales indicios judíos.

Para las familias de Bello el viaje hacia el judaísmo comenzó después de que el ministro de una iglesia evangélica de 3.000 miembros, el Centro de Terapia Integral de la Familia, visitó Israel en 1998 y 2003, y comenzó a sentir la atracción del judaísmo. Juan Carlos Villegas, quien ha tomado el nombre hebreo de Elad, le dijo a su grey que planeaba convertirse. Decenas de ellos se unieron a él.

"Estas personas tenían la capacidad de decir que sí, que estaban abiertos a la búsqueda de las raíces de sus familias", dice Villegas, de 36 años, hablando en la sinagoga de la comunidad, una blanqueada casa de dos pisos.

Villegas y los otros dijeron que sentían la historia corriendo por sus venas mientras exploraban el pasado y unían las piezas de un rompecabezas que apuntaba a una ascendencia judía. "Fue como si nuestras almas tuvieran memoria", nos dice. "Se despertó en nosotros el deseo de saber más. ¿Quienes somos, qué eramos? ¿Dónde están las raíces de nuestras familias?".

Con un gran vacío en el registro histórico,  es difícil decir con certeza cómo se desarrolló el pasado de estos judíos conversos que llegaron hasta aquí hace siglos, estableciéndose como comerciantes y negociantes. Pero hay evidencias de que desempeñaron un papel importante en la fundación de las ciudades de aquí y que su número era importante, algo que es en gran parte desconocido para la mayoría de los colombianos.

En la Universidad de Antioquia, el genetista Gabriel Bedoya y su equipo de científicos hallaron en un estudio realizado en el 2000 que el 14% de los hombres en Antioquia están genéticamente relacionados con los Cohanim, una casta sacerdotal judía que se remonta tres mil años hasta el hermano de Moisés, Aarón. Pero Bedoya quiere llevar a cabo un estudio más amplio, nos comenta, explicando que es probable que más pruebas genéticas puedan demostrar que un porcentaje aún mayor de los residentes tienen ascendencia judía.

Hay otras evidencias de un pasado judío aquí en Antioquía, incluyendo la documentación recopilada por los historiadores y las historias familiares transmitidas de generación en generación.

Buscando discreción en unas montañas poco accesibles, las familias judías conversas adoptaron otros apellidos, muchos de ellos del País Vasco, una región fuertemente católica de España, nos dice Enrique Serrano, profesor de la Universidad de Rosario de Bogotá, y que ha estudiado los registros de la época colonial española. Nombres como Uribe y Echeverry, Botero y Restrepo, fueron "comprados", afirma Serrano, junto con los certificados que inmediatamente les proporcionaron una historia familiar católica.

También adoptaron una forma de catolicismo muy ostentosa, nos comenta, con cada familia en cada pueblo asegurándose que al menos un hijo fuera sacerdote.

Sin embargo, las familias no podían dejar totalmente de lado su pasado, dice Memo Anjel, un profesor de la Universidad Pontificia Bolivariana de Medellín. Él afirma que Antioquia, más que en las otras regiones, está llena de pueblos con nombres bíblicos o procedentes de la Tierra Santa, como Belén y Jericó. Anjel también asegura que existe una proliferación de nombres que son inusuales en otras partes de Colombia. "Son personas que se llaman a sí mismas católicas, pero tienen nombres como Isaac, Rubén, Moisés, Israel, Gabriel. Y luego están también los nombres de las mujeres, Ruth, Lia, Clara, Marta, Rebecca".

También hay pistas tentadoras en las costumbres practicadas en el campo. Los ponchos ligeros usados ​​por los agricultores, que cuentan con cuatro esquinas acondicionadas como borlas, son casi indistinguibles de los mantos de oración usados ​​por los judíos religiosos. Algunas de las haciendas cuentan con baños visibles en los patios que los estudiosos dicen que pueden haber sido previamente diseñados como mikvahs para la limpieza ritual.

Los residentes en asilos también han descubierto mezuzas, pequeños pergaminos con inscripciones de versos que se ponen junto a las puertas, como es común en los hogares de los judíos de todo el mundo. Los convertidos de Bello también hablan de rituales sin pretensiones de los miembros mayores de la familia, que ahora creen que demuestran una herencia judía.

"Antes de mi conversión, cuando empecé a estudiar el judaísmo y las tradiciones judías, comencé a notar rituales similares en mi familia", dice Esdras Rodríguez, de 33 años, mientras su hijo Yoetzel de 4 años corretea sobre un apartamento decorado con fotos de judíos ortodoxos rezando ante el Kotel en Jerusalén.

Su abuelo siempre se cubría la cabeza, incluso en la iglesia, diciendo que el no hacerlo demostraba falta de respeto. Rodríguez también nos dice que sus abuelos llevaban sus mejores galas el sábado, no el domingo. Y recordó que cuando era niño su abuelo se reía al pronunciar su nombre, Luis María, que honra a la Virgen María. "Venía cerca de mí y me decía en voz baja: Tuvimos que ponernos esos nombres", relata Rodríguez.

A pesar de la creencia de que tienen raíces judías, la comunidad de Bello quiso convertirse formalmente, con un rabino de Miami, Moshe Ohana, oficiando la ceremonia. Los hombres se sometieron a la circuncisión ritual y toda la comunidad se inició en un largo proceso de intensa instrucción.

El grupo cuenta ahora con una Torah de 120 años de antigüedad, que dice Villegas fue escrita en Amsterdam, una panadería kosher en funcionamiento y la carne kosher que llega de un carnicero de la capital, Bogotá. Hay clases de hebreo preescolar que funcionan todas las tardes.

Y también está la sinagoga, que separa a los hombres de las mujeres tal como es común entre los judíos ortodoxos, y que se llena a diario con los sonidos de las canciones y oraciones en hebreo.

"Se necesita mostrar dedicación, mucha dedicación, para estudiar las oraciones y aprender a leer en hebreo", nos comenta Meyer Sánchez, de 37 años. "Hay que sacrificar otras cosas, como el tiempo con la esposa y con la familia, y las otras cosas que te puedan gustar, como los videojuegos y la música".

Entre los líderes más fervientes de la comunidad está Shlomo Cano, de 34 años, un supervisor en una planta de ensamblaje de motocicletas. Cano, cuyo nombre inicial era Rene, dice que su metamorfosis comenzó poco a poco. Un músico, comenzó a tocar música judía cuando su grupo había sido invitado a tocar para la comunidad judía establecida Medellín. También viajó a Israel. Desde entonces ha profundizado en el Talmud y está ampliando su vocabulario hebreo para poder recitar oraciones en hebreo y cantar canciones hebreas.

The Washington Post

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Wednesday, April 04, 2012

"Judíos por elección", documental de Matilde Michanie - Horacio Bernades - Pagina 12



En un episodio de Seinfeld había un dentista, cuya razón para haberse convertido al judaísmo era poder hacer chistes de judíos sin ser acusado de antisemita. Nadie de quienes desfilan por Judíos por elección lo hizo por ese motivo o alguno parecido. Sin embargo, más de uno no tiene muy claras las razones que lo llevaron a hacerlo. Lo que sí está bien claro es la férrea voluntad de ser judío que muestran todos ellos. Tan férrea como para afrontar las duras pruebas de iniciación, que van desde la circuncisión y cambio de identidad hasta, en ocasiones, el cumplimiento de las obligaciones que atañen al judío observante. Incluidas las 613 leyes sagradas y las 39 proscripciones del shabat. Todo eso, previa comparencia ante el Tribunal Rabínico que evaluará sinceridad, condiciones y aptitud del postulante. Siempre y cuando éste no se emperre en hacerlo de acuerdo con el ritual ortodoxo: en Argentina, la conversión está oficialmente prohibida desde hace casi un siglo y “por toda la eternidad”. Aunque logren pasar aquí todas las pruebas, en Israel los conversos difícilmente sean aceptados como “socios plenos” de ese club. Aún así, los obstinados existen. Judíos por elección presenta a cerca de una decena de ellos, la enorme mayoría de ellos argentinos.

Está el estudiante de derecho, amante de los idiomas, que le entró al judaísmo a partir de su fascinación por la tipografía hebrea. El que abandonó todo –país, profesión, familia– para terminar construyendo un techo santificado, de acuerdo con el ritual prescripto por la Torá. Los que se convirtieron, en cambio, junto con toda la familia: allí está el ex carnicero del Gran Buenos Aires, escuchando de boca del médico, junto al hijo mayor, cómo es eso del corte de prepucio. La chica que tuvo que mentirle al padre, diciendo que se iba a estudiar Ciencias de la Comunicación a Haifa, y allí se convirtió y se casó. El señor peruano que quiso hacerlo en tiempos de Sendero Luminoso, cuando los templos estaban cerrados en Lima. El que, no pudiendo convertirse de acuerdo con el rito ortodoxo, lo hizo a través de una corriente algo más liberal (paradójicamente llamada “conservadora”), para adoptar luego, por cuenta propia, el dogma jasídico. El que, siendo católico, cada vez que pasaba frente al templo de Córdoba y Libertad sentía “una vibración en todo el cuerpo”. La que nunca supo bien por qué, pero siempre se sintió atraída por todo lo que fuera judío. El que, habiendo conocido a un hombre que lo ayudó y resultó ser judío, se propuso serlo él también.

Algo limitado quizá por su predominancia de “cabezas parlantes”, el primer mérito del documental de Matilde Michanie –filmado en Argentina e Israel– es el de echar luz sobre un asunto infrecuente, desconocido para muchos. Asunto que requiere además protagonistas interesantes, por sus inusuales dosis de determinación, fe (no sólo en sentido religioso), perseverancia y convicción. Si, tal como alguna vez observó el escritor humorístico Sholem Aleijem, ser judío no es cosa fácil, el documental de Michanie (realizadora de Licencia número uno, sobre la Tigresa Acuña) demuestra que volverse judío es aun más difícil. Algún rabino ortodoxo explica por qué el judaísmo no es para cualquiera, algún otro algo menos ortodoxo informa bajo qué condiciones eso es posible y está el rabino progre, que cuestiona y rebate la prohibición de conversión que rige en el país, instituida en los años ’20 del siglo pasado para evitar “infiltraciones”. El segundo mérito de Michanie es el de dejar hablar sin meterse o intervenir desde el off. De resultas de ello, "Judíos por elección" expone una polifonía que no requiere estar de acuerdo con todo lo que se dice, como cuando uno de los rabinos ortodoxos afirma que, de acuerdo con el mito, sólo el pueblo judío respondió al llamado de Dios.

Tampoco hace falta estar de acuerdo con todo lo que se ve: la voz cantante tienden a llevarla aquí los hombres, con las mujeres escuchando casi siempre en silencio o sin salir de la cocina. Ahí puede pensarse, perfectamente, qué sentido tiene abrazar una religión que reserva ese lugar para la mujer. "Judíos por elección" permite hacerlo: no es una película que ejerza ningún proselitismo (como afirma un cartel inicial, en referencia al propio judaísmo), exponiendo, en lugar de ello, un mundo que está dentro de éste y se conoce poco y mal.

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Sunday, May 15, 2011

Una judaizante castellana del siglo XVI - Renée Levine Melammed



María López fue una conversa de origen judío que fue testigo de la expulsión de los judíos de España. Sus padres y abuelos habían vivido y muerto como judíos, pero María López, que ya era madre en 1492, decidió ser bautizada en lugar de salir de su tierra natal.

Sin embargo, ella estaba destinada a morir como una condenada por judaizante, una católica infiel cuya alma se perdió para la Iglesia a causa de sus actividades heréticas. Ella, su esposo y sus cuatro hijos vivían en el pueblo de Cogolludo, en Castilla (Guadalajara), donde trabajaron e interactuaron con sus vecinos.

Sin embargo, en 1516, sus vidas iban a cambiar drásticamente. Tan pronto como se sospechó de la existencia de evidencias que ponían en duda la fidelidad de los cristianos nuevos al catolicismo, el Santo Tribunal consideró que era su deber enjuiciar a los presuntos herejes. Así, María López fue detenida y encarcelada en septiembre de ese mismo año.

El fiscal tenía en su lista nueve cargos de acusación, basados en seis testimonios diferentes. María López fue acusada de no comer cerdo o productos del cerdo; de eliminar la grasa de la carne y de lavarla vigorosamente con el fin de extraer la sangre; de quitar el nervio ciático de la carne; de preparar estofados para el sábado; de abstenerse de comer pescado sin escalas, como por ejemplo la anguila y el pulpo, así como de conejo y otros animales similares; y de comer carne los viernes y otros días prohibidos por la Iglesia.

La acusada negó con vehemencia todos los cargos: ella afirmó haber comido carne de cerdo, aunque a menudo se abstenía debido a una intolerancia hacia ella; sostuvo que limpiaba la carne que estaba sucia; que prefería la carne magra, y que ello no tenía nada que ver con ninguna preparación especial o ceremonial; que comía toda clase de pescados; que si comía carne en días prohibidos, recibió para ello el permiso de su médico o de su sacerdote. Más tarde, en el juicio, declaró que nunca encendió las lámparas en las noches de viernes o se vistió de manera especial en honor del Shabbat; y se preguntó que problema había con cocinar la carne con garbanzos y especias (incluso si se dejaba cocinar la olla para el sábado).

Los testigos que declararon sobre ella dijeron que era muy limpia y que el cerdo estaba en su cocina, su yerno, que se refirió a ella como una "mujer tacaña que no confíaba en nadie", dijo que no era su propósito encender las lámparas con algún objeto secreto, sino por el vino, ya que era la dueña de la tienda donde se vendía. Fue vista asistiendo a la misa del domingo, pero los inquisidores arguían que eso no representaba ninguna prueba de lealtad hacia la Iglesia, ya los cripto-judíos lo hacían como pura fachada, mientras observaban el judaísmo en secreto.

Varios de los acusadores eran sirvientes con los que María López había tenido problemas por diversas razones: algunos la habían robado, algunos tenían unos "estilos de vida inaceptables", otros se habían peleado con ella y otros incluso habían sido golpeados por ella.

Esta conversa había mantenido relaciones con numerosos miembros de esa comunidad.

Ella y su marido, propietarios de bienes raíces, no dudaron en desalojar a los inquilinos. Estuvieron involucrados en demandas judiciales y compitieron por propiedades con algunos vecinos. Aquellos a quienes les prestaron dinero les demostraban su aversión, y parece que se había metido en una pelea con la ex-amante de su marido.

María López nunca confesó, pero el tribunal estaba convencido de su culpabilidad, por lo que fue sometida a torturas el 24 de noviembre de 1518, pero siguió insistiendo en su inocencia. A pesar de su afirmación de que era una buena cristiana, fue declarada culpable y condenada a muerte en el auto de fe de Toledo del 30 de noviembre.

Cuando leí por primera vez los procedimientos judiciales, me pregunté si su conversión al catolicismo había sido seria. A pesar de las complejidades de las pruebas y su carácter muy confuso, María López siempre se mantuvo firme e inflexible. Sin embargo, cuando su marido fue detenido posteriormente, él eligió un camino alternativo y confesó. Su confesión atestiguaba claramente el carácter judío del estilo de vida de su esposa y su observancia secreta. Parece que la Inquisición no se había equivocado esta vez.

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