Thursday, January 04, 2018

La descarada judeofobia del Haaretz: "Aryeh Deri es un terrorista suicida que destruye el estilo de vida secular" - Tzvi Lev - Arutz Sheva



El editor del Haaretz Amos Schocken, defendió la decisión de su periódico de publicar una caricatura que retrata al ministro y líder del Shas, Aryeh Deri, como un terrorista suicida debido a su papel en hacer avanzar la "Ley de Supermercados" que prohibiría a ciertas empresas para que operen en Shabbat.

La caricatura muestra a Deri, con una mirada severa en su rostro, acercándose a un supermercado mientras lleva un cinturón explosivo. El siguiente cuadro de la caricatura muestra a Deri después de que ha "activado el cinturón" y la explosión ha causado un "boom" en la escena.

La caricatura recibió duras críticas, pero Schocken permaneció desafiante. "De hecho, Deri es un terrorista con un cinturón explosivo que ha llegado para sabotear el estilo de vida secular", tuiteó Shochken. "Estoy harto de estos espectáculos de indignación".

El líder de UTJ (Judaísmo Unido por la Torá) y ministro de Salud, Yaakov Litzman, realizó una panorámica de la caricatura, que según dijo "cruzó una línea roja hacia la incitación. Me horrorizó ver esa caricatura despreciable que mostraba a Deri como un terrorista suicida". La diputada de la Unión Sionista Ayelet Nahmias-Verbin también condenó la caricatura, escribiendo que "la caricatura de Deri no debería haber sido publicada, por decir lo menos grave".

El periodista haredi Aryeh Erlich criticó de manera decidida al editor del Haaretz, Amos Schocken, en un tweet: "¿Pero te has vuelto loco? ¿Finalmente os habéis vuelto completamente locos al mostrar a Deri como un terrorista? ¿Cómo puede publicarse en tu periódico una caricatura tan incitante y violenta? ¿No hay límite para la vulgaridad?"

Haaretz tiene una larga tradición de publicar controvertidos artículos antirreligiosos, pero siempre contra la religión judía - porque contra el Islam supondría "islamofobia" -. En abril, el columnista Yossi Klien causó un gran revuelo después de criticar al sector sionista religioso, alegando que representan una mayor amenaza que los terroristas árabes asesinos o el movimiento terrorista Hezbollah en el Líbano, esos que han matado a cientos de judíos en todo el mundo desde la década de 1980.

"El sector religioso nacional es muy peligroso, más peligroso que Hezbolá, más que los conductores [terroristas] que embisten con sus automóviles a los civiles, a los jóvenes que apuñalan con cuchillos, tijeras y destornilladores. Los árabes pueden ser neutralizados, ellos (los sionistas religiosos) no", escribió.


PD. Parece evidente que, como los islamo-izquierdistas europeos y occidentales, para el Haaretz el islamismo es un plus y su más ligera crítica implica una detestable"islamofobia", mientras que los ataques al judaísmo ortodoxo significa "luchar por un estilo de vida secular"

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Monday, January 01, 2018

¿Por qué el Haaretz afirma que el Likud quiere anexionar toda Judea y Samaria cuando ni siquiera los palestinos afirman eso?


Según el Haaretz, el Likud (el partido de Netanyahu) vota una resolución que preconiza que Israel se anexione Cisjordania (Judea y Samaria), e incremente los asentamientos

El Times of Israel dice claramente que un organismo dirigente del Likud vota anexionar partes de Judea y Samaria


Abbas afirma que el Likud promueve anexionar partes de Judea y Samaria con la bendición de los EEUU

Informa el Haaretz :
El Comité Central del Likud votó el domingo para aceptar por unanimidad una resolución que insta a los líderes del partido a anexionar formalmente Cisjordania .
El voto del partido gobernante no es vinculante y fue solicitado en una carta firmada por unos 900 miembros del comité central.
Pero eso no es lo que dice la resolución. Se da la casualidad de que el Haaretz incluso la cita:
"En el 50 aniversario de la liberación de las regiones de Judea y Samaria [Cisjordania], incluida Jerusalén, nuestra capital eterna, el Comité Central del Likud hace un llamamiento a los funcionarios electos del Likud para que permitan una construcción libre y apliquen las leyes de Israel y su soberanía a todas las áreas de asentamiento judío liberado en Judea y Samaria"
Lo que esto parece es que parte del Likud llama a anexionarse solamente los bloques de asentamientos y las áreas que permanecerían bajo control israelí en cualquier posible plan de paz de todos modos. Times of Israel lo hace bien con su título "Organismo dirigente del Likud vota para anexionar partes de Cisjordania".

¿Pero cómo informarán los medios mundiales de esta decisión? Veremos si los periodistas occidentales siguen el falso titular del Haaretz o la historia real. Pero es una muestra más de cómo el Haaretz informa lo que quiere, no la realidad.

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Saturday, August 26, 2017

Un artículo del Haaretz divide el mundo entre los privilegiados, entre ellos los "judíos israelíes", y la inmensa mayoría de la población, las víctimas del sistema o "palestinos globales" - Elder of Ziyon



Jeff Halper, jefe del Comité Israel contra las Demoliciones de Casas, escribe un artículo que termina con quizás uno de los mensajes más antisemitas publicados en ese periódico.

La mayor parte del artículo es una crítica contra Europa por aprender las lecciones sobre cómo proteger a sus ciudadanos de los ataques terroristas, básicamente porque la experiencia que necesitan proviene de los malvados israelíes. Sí, realmente, ese es su argumento:
[Los europeos] entienden que el gobierno de Netanyahu está vendiendo algo mucho más insidioso que simples precauciones, incluso más que armas, sistemas de vigilancia y seguridad y modelos de control de la población que son el pan de la mantequilla de las exportaciones israelíes. Lo que Israel está pidiendo a los europeos - y americanos, canadienses, indios, mexicanos, australianos y cualquier otra persona que les escuche - es nada menos que un concepto completamente nuevo de estado, un Estado de Seguridad. 
¿Qué es un Estado de Seguridad? Esencialmente, es un Estado que coloca la seguridad por encima de todo, ciertamente por encima de la democracia, del necesario proceso legal y de los derechos humanos, todo lo cual considera como unos "lujos liberales y progresistas" en un mundo inundado de terrorismo. Israel se presenta, nada menos, que como el modelo para los países del futuro. 
Supongo que Halper está feliz de que los funcionarios de Barcelona se hayan negado a poner barreras (bolardos) que quizás hubieran salvado vidas porque sería el símbolo de una terrible israelización de su seguridad. Y las barreras que acaban de instalar, junto con los detectores de metales en los aeropuertos y los lugares más importantes, son más ejemplos de lo terriblemente que Israel trata a los palestinos.

Pero es su conclusión la que demuestra lo verdaderamente odioso y antisemita que es:
Parece que el Estado de Seguridad puede reconciliarse con la democracia, después de todo Israel se comercializa como "la única democracia en el Oriente Medio". Pero sólo los pocos privilegiados gozarán de las protecciones democráticas del Estado de Seguridad, al igual que los judíos israelíes. Las masas, los que resisten la represión y la exclusión del sistema capitalista, los que luchan por una democracia genuina, están condenados a ser unas víctimas palestinas globales. La israelización de los gobiernos, de los militares y de las fuerzas de seguridad significa la palestinización de la mayoría del resto de la población. 
Halper aquí explícitamente divide el mundo entre los pocos privilegiados que obtienen protección del Estado - es decir, los judíos israelíes - y todos los demás que luchan por la libertad y la democracia - los palestinos -.

El hecho de que su analogía no funcione en absoluto (¿no están los gobiernos tratando de proteger a todos sus ciudadanos y turistas?) no es el tema importante. Tampoco el hecho de que Halper esté argumentando en contra de proteger a los civiles del terrorismo yihadista no resulta la parte más ofensiva de este artículo.

Aquí lo que podemos ver es cómo la izquierda considera a los judíos israelíes: como símbolos de la opresión del mundo entero. Lo cuál es exactamente lo que piensan los neonazis y supremacistas blancos de los judíos

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Friday, August 18, 2017

Hagan caso al Haaretz: Escuchen a Abbas

Thursday, July 06, 2017

El Haaretz le pide a los israelíes que escuchen a Abbas. Y deben escucharle, pero cada una de sus palabras - Gadi Taub




El titular del editorial del Haaretz del 29 de mayo fue “Escuchen a Abbas”.  Quiero unirme a ese llamamiento. Escúchenle con mucha atención. Es una buena idea.

Y así el editorial citaba al presidente de la Autoridad Palestina: “No hay voz más fuerte que la voz de una paz justa y global, así como no hay voz más fuerte que la del derecho de los pueblos a la autodeterminación y a la liberación del yugo de la ocupación. Ha llegado el tiempo de que vivamos, ustedes y nosotros, en paz, armonía, seguridad y estabilidad".

La única manera de poner fin a las disputas y a la lucha contra el terrorismo en la región y en el mundo es una solución de dos estados basada en las líneas de junio de 1967, con Palestina al lado de Israel. Hemos aceptado las resoluciones de la ONU, hemos reconocido al Estado de Israel y aceptado la solución de dos estados, y el mundo también ha reconocido el Estado palestino. Ha llegado el momento de que el Estado de Israel reconozca a nuestro estado y ponga fin a la ocupación. Todavía estamos extendiendo nuestra mano en son de paz“.

Estas observaciones, según afirma el editorial del Haaretz, expresan “en los términos más claros, más nítidos y más precisos, no se trata solamente del deseo de paz del pueblo palestino, sino la de todos los ciudadanos de Israel que busque la paz y quieran vivir en un país normal”.

¿De verdad? La primera cosa que no está claro y no es tan nítido o preciso lo que significa para Mahmoud Abbas una solución de “dos estados". Porque de hecho, él es muy cuidadoso en utilizar el término "dos estados", pero nunca menciona la coletilla posterior, "para dos pueblos". Por lo tanto, Abbas no tiene problemas a la hora de reconocer el “derecho de los pueblos a la autodeterminación y la soberanía”, pero no reconoce a Israel como el estado en el que el pueblo judío ejercerá su derecho a la autodeterminación y a la soberanía.

Debido a que los judíos no son un pueblo a sus ojos, los dos estados a los que se refiere Abbas son un estado nacional palestino y otro estado multicultural denominado Israel, al que “los refugiados palestinos” (el 90% conformado por descendientes de esos "refugiados") con el tiempo podrán "retornar“. Habrá así dos estados al oeste del Jordán: un estado palestino sin tapujos y otro multicultural que acabaría siendo también árabe y palestino.

Abbas conoce por experiencia que es suficiente envolver esta posición hostil hacia la autodeterminación judía dentro de unos términos "amistosos y engañosos": paz, armonía, límites de junio ​de 1967, etcétera. Y lo que sucede posteriormente es que ciertos israelíes con "buenas intenciones" o "supuestas altas consideraciones morales" se apresuran a interpretar las palabras de Abbas en función de su propios deseos, haciendo caso omiso de todo lo demás que subyace, lo que desenfoca aún más sus palabras, como el hecho de que los palestinos hayan rechazado todas las propuestas serias que tenían ante sí.

Ellos volvieron la espalda a Ehud Barak, a los parámetros de Bill Clinton, a la oferta de Ehud Olmert y al esfuerzo de Condoleezza Rice, así como a las últimas ofertas de John Kerry y Barack Obama. La última oferta le daba a los palestinos otra oportunidad de demostrar que buscan auténticamente la paz y la armonía, y que el Israel de Benjamin Netanyahu sería el verdadero obstáculo para la paz. Incluso Yossi Beilin le pidió a Abbas que cambiara sus formas y aceptará el válido y justo marco diseñado por Kerry para un acuerdo. Pero todavía están esperando que Abbas lo haga.

Así que tal vez deberíamos hacer caso a la recomendación del editorial de Haaretz y escuchar realmente a Abbas. El mes pasado, por ejemplo, durante su visita a la India, pronunció un discurso que conmemoraba los 69 años de la "Nakba". La prensa de la izquierda israelí y occidental, como siempre, no hizo mención de este discurso. Nadie dentro de la izquierda comentó por aquel entonces que debíamos escuchar lo que decía. Fue una pena, porque las palabras de paz de Abbas no fueron claras, nítidas o precisas, sino más bien intencionadamente engañosas, con sus repetidas observaciones sobre el santo derecho al retorno y el elogio a los mártires y a los terroristas de manera sorprendentemente clara.

Abbas repitió en su discurso en la India que él estaría de acuerdo en aceptar "un Estado independiente con plena soberanía con las fronteras del 4 de junio de 1967,  con Jerusalén Oriental como su capital". Y agregó: “La paz es nuestra estrategia, pero no a cualquier precio”.

Reconocer dos estados para dos pueblos, aparentemente, no formaría parte del precio que estaría dispuesto a pagar, al igual que la "Nakba" - una injusticia que, según sus palabras, “comenzó hace más de 100 años con la aparición de la falsa utopía sionista” - no ha terminado aún, según él. La "Nakba" continúa para Abbas, y la manera de fijar esa injusticia es hacer retroceder las manecillas del tiempo.

Asi Gran Bretaña debería pedir perdón a los palestinos por la Declaración Balfour, tal como afirmó Abbas, y todos nosotros debemos reconocer el “derecho de retorno” de (los descendientes de) los refugiados. “Nuestro pueblo no dejará atrás el tema de la Nakba hasta que se le reconozcan todos sus derechos nacionales legítimos, sin excepción, y ante todo el derecho de retorno”, exclamó.

Debido a que traducimos tan poco las declaraciones de los palestinos y de sus líderes, y muchas veces de forma selectiva y resaltando las partes supuestamente positivas, los lectores hebreos son susceptibles de pensar erróneamente que el reconocimiento del ‘derecho de retorno’ es una cuestión simbólica que puede ser resuelta después de que "estemos de acuerdo en aceptar un número limitado de refugiados”. Sin embargo, esto no es lo que quiere decir Abbas. De hecho, él cree que no está autorizado a renunciar a ese “derecho de retorno” en nombre de los “refugiados” (de sus descendientes).

El derecho de retorno”, como se ha explicado anteriormente, “es una decisión personal", así nos lo dice Abbas. "¿Y qué significa esto? Que ni la Autoridad Palestina, ni el estado, ni la OLP, ni Abu Mazen”- sí, él se está refiriendo a sí mismo - "ni ningún líder árabe... tienen derecho a privar a nadie del derecho de retorno".

Es suficiente, por lo tanto, que reconozcamos el principio del "derecho de retorno" para crear una situación en la que todos los “refugiados” de forma individual podrían elegir, de acuerdo con la Resolución 194 de la ONU (a la que Abbas ha jurado repetidamente lealtad), entre una indemnización y el “retorno”.

Y ¿quién no querría hacer uso de esa puerta de entrada, allí en los infiernos de Siria o del Líbano, o en la pobreza de Jordania, de ese acceso directo al primer mundo del "apartheid sionista"?

Si, efectivamente, debemos empezar a escuchar a Abbas de manera metódica y en todo tiempo, para que podamos descubrir que él no está preparando a los suyos para un compromiso. Por el contrario, les está proporcionando incentivos económicos para el terror, como los salarios y beneficios otorgados a las familias de los terroristas, las alabanzas a los “mártires” y las escuelas y parques con sus nombres, difundiendo un virulento antisemitismo en el sistema escolar y en su prensa.

Por lo tanto, si continuamos dedicándonos a realizar brindis al sol seleccionando y eligiendo cuidadosamente las palabras de Abbas y de otros líderes palestinos, ocultando lo que no queremos oír, es mejor que observemos la realidad directamente: cualquier persona que se esfuerce por acabar con la ocupación, y que quiera una alternativa realista al gobierno de Netanyahu, no podrá ofrecer la paz si continua evitando las palabras de Abbas. La gran mayoría de los votantes no va a comprar que ignore dichas palabras. Y con razón.

La alternativa realista a la opción de Netanyahu es gestionar el conflicto hacia un horizonte de separación, en lugar de una expansión progresiva de la empresa de los asentamientos que ofrece la derecha. Estas son las dos alternativas, y tenemos que elegir el menor de estos dos males.

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Saturday, May 13, 2017

El Pueblo contra el Haaretz - Shmuel Rosner



El Haaretz es un diario israelí. Admirado por muchos extranjeros y por pocos israelíes, y odiado por muchos o la mayoría de los israelíes. Leído por pocos, denunciado por muchos, se trata de un diario altamente ideológico, de alta calidad. Tiene un historial de excelencia. También tiene una historia de independencia. E igualmente un historial de recuento y recopilación de los errores o mal comportamiento de Israel. Tiene una historia de conseguir crispar los nervios de Israel.

Sin embargo, es sólo un diario La historia del pueblo contra el Haaretz - es decir, la creciente, mayoritaria y abierta aversión de los israelíes por ese diario - es digna de ser contada sólo porque nos dice algo sobre el propio Israel: que la extrema izquierda del país está evolucionando desde una posición política hacia un estado mental y que la mayoría derechista aún no ha evolucionado hacia un público maduro y seguro de sí mismo.

Consideren un incidente de mediados de abril. El Haaretz publicó un artículo de opinión de uno de sus columnistas.  Su argumento muy poco convincente era que los sionistas religiosos eran más peligrosos para Israel que los propios terroristas de Hezbolá y palestinos. Y sin embargo, la respuesta fue abrumadora. El primer ministro, el ministro de Defensa, el ministro de Educación y la ministra de Justicia, todos ellos denunciaron el artículo y al periódico. El presidente también condenó el artículo. El líder del partido del centro, Yesh Atid tildó al artículo de opinión “antisemita”. Los líderes del centro-izquierda, el Laborismo, lo tildaron de odioso. El país casi se unificó en la condena.

Por supuesto, no estuvo completamente unificado. En la extrema izquierda, unas pocas voces apoyaron el artículo y al periódico. Algunos argumentaron que el artículo era sustantivamente válido. Otros argumentaron que no era importante si el artículo era sustancial o no, el ataque al Haaretz era una cínica estratagema para sacudir nuevamente a los pilares de la izquierda, tal vez su pilar más visible.

Si existía tal estratagema, no parece estar funcionando. La semana pasada, en la víspera del Día de los Caídos de Israel, un sombrío día de reflexión, el Haaretz volvió a la carga. Un artículo de un destacado columnista explicaba que ya no podía enarbolar la bandera de Israel. Otro parecía estar llamando a una guerra civil. Estos artículos no son excepciones, son la regla para un periódico que en los últimos años ha llegado a depender de tales provocaciones.

El objetivo de sus provocaciones es servir a su ideología. El Haaretz y el núcleo de sus lectores se oponen fuertemente a la ocupación de Cisjordania, al apoyo del gobierno a los colonos, a la ampliación ideológica del Tribunal Supremo, al status quo del Estado y la religión en Israel y a otras tendencias conservadoras.

Cuatro factores han convergido para que el Haaretz irrite más que nunca a los israelíes. En primer lugar, el país es menos receptivo a una agenda de izquierdas ya que la mayoría de sus ciudadanos se inclinan hacia la derecha. En segundo lugar, el país siente que sufre un injustificado e hipócrita cerco internacional, y por lo tanto es mucho menos indulgente con esos israelíes a los que percibe como proporcionando munición a los hipercríticos de Israel. Recientemente, los judíos israelíes clasificaron a “la izquierda radical” como uno de los grupos que menos contribuyen al éxito de Israel. En tercer lugar, la izquierda de Israel se ha convertida en muy pequeña, y ha interiorizado en estado de sitio. En cuarto lugar, la frustración de la izquierda con Israel la ha vuelto amargada y antagónica. Esto hace que sea más propensa a castigar la paciencia del resto de israelíes subiendo la apuesta retórica en su crítica del país, de sus líderes y de su población.

El resultado de este discurso cada vez más provocador es a menudo bastante patético, a veces cómico, y en ocasiones preocupante. Haaretz molesta a la mayoría de los israelíes, dando voz a descripciones absurdas de lo que es o hace Israel (“fascismo”, “apartheid”), de lo que son la mayoría de sus líderes y su población, provocando que piquen el anzuelo y monten en cólera. Es un juego infantil y, a la larga, Israel sale perdiendo. De ser un periódico de calidad de una disidencia coherente, necesario en una sociedad plural, se ha convertido en una plataforma para arrebatos y rabietas infantiles. De una oposición de izquierdas, a la que daba voz el Haaretz, se ha convertido en sinónimo de un antagonismo innecesario, improductivo y radical. Así el debate público se ha hecho más contundente y menos constructivo, y el público está más irritado y se muestra menos tolerante con la disidencia.

Tentadora como es, la historia del pueblo contra el Haaretz no es la historia de un país cuyo población ya no está dispuesta a tolerar un sano debate. Es la historia de un grupo ideológico de Israel que está perdiendo su capacidad de comunicarse con el resto de la sociedad y de tener alguna posibilidad de influir en su futuro. Es la historia de un grupo ideológico que solamente encuentra autoestima y cierto relieve provocando al resto del país para que se levante en su contra, y así justificar su reprobación del país.

Trabajé en el Haaretz durante más de una década, como editor y jefe de la división de noticias, y durante tres años como corresponsal en jefe en los Estados Unidos. Mi estancia en Washington terminó en 2008, cuando se dio por terminado mi empleo. Pero siempre valoré la independencia de Haaretz frente al dogma y su excelencia profesional, a pesar de que no siempre estuve cómodo con su inclinación ideológica. El hecho de que ya no le considere un diario de lectura obligada responde, probablemente, a la misma razón por la que la mayoría de los israelíes se sienten incómodos con él: el Haaretz todavía emplea a buenos periodistas, y en ciertos casos presentan casos importantes apoyados por pruebas. Pero en líneas generales, la lectura del Haaretz en las últimas décadas es cada vez más el ejercicio de anticipación de una muerte anunciada.

El diario desvela bastantes historias verídicas, pero su visión general de la historia de Israel es equivocada. Tiende a pintar un cuadro sombrío de las acciones de Israel, y se lanza por la borda con la predicción de graves consecuencias para Israel, que rara vez se materializan. Tienden a olvidar que Israel es hoy un país más fuerte militar, económica y culturalmente de lo que lo era cuando el diario, y su círculo de lectores fieles, comenzó a explicar que casi todas las acciones y decisiones del país eran equivocadas.

Y tal vez esa sea la fuente de frustración del Haaretz: No se trata de que Israel no escucha. Es que Israel no escucha (y no les hace caso), y aún así tiene éxito y sigue prosperando.

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Sunday, April 30, 2017

Tremendo disgusto en el Haaretz, los israelíes no les hacen ni puto caso: Judíos y árabes están orgullosos de ser israelíes



En la víspera del Día de la Independencia, la mayoría de los israelíes  son optimistas sobre el futuro de su país, pero criticaron a sus líderes, según una encuesta publicada este domingo.

La encuesta, publicada conjuntamente por el Instituto Israelí de Democracia con sede en Jerusalén y la Universidad de Tel Aviv, encontró que el 71% ciento de los israelíes (73% de los encuestados judíos y el 61% de los árabes) eran “muy o bastante” optimistas acerca del futuro del país.

Sin embargo, casi el mismo porcentaje exacto dijo que pensaban que sus líderes “no eran tan buenos” o “no lo eran en absoluto” a la hora de prestar atención a lo que ellos querían. Los judíos tendían a ser más duros que los árabes: apenas el 2% de los encuestados judíos pensaban que los líderes de Israel hacían un “muy buen” trabajo a la hora de escuchar sus necesidades, mientras que entre los encuestados árabes, casi el 19% lo pensaban.

El estudio se realizó entre una muestra representativa de 600 encuestados con un margen de 4.1% de error.

Un poco menos de la mitad de los encuestados - el 47,5% - pensaba que la actual situación de Israel era “buena”, y nuevamente los árabes tendían a ser más optimistas en este sentido que los judíos: Más del 56% de los árabes describe la situación del país como "muy buena o buena”, en comparación con sólo el 44% de los judíos.

Cuando se le preguntó acerca de su situación personal, los judíos se sentían mejor sobre sí mismos que los árabes. Casi el 75% de los judíos describía su situación personal como “buen o muy buena”, en comparación con el 57% de los árabes. Sólo el 0,2% de los judíos describía su situación personal como “muy mala” [N.P.: posiblemente toda la redacción al completo del Haaretz], en comparación con el 4% de los árabes.

Más del 80% de los encuestados dijeron que estaban “muy orgullosos u orgullosos” de ser israelíes. Como era de esperar, los encuestados judíos expresaron mayor orgullo de su identidad israelí (86%), pero incluso entre los encuestados árabes una mayoría del 51% se describieron como “muy orgullosos u orgullosos” de ser israelíes.

Cuando se le preguntó, sin embargo, en qué medida se sentían parte del estado de Israel y de sus problemas, casi el 22% de los encuestados árabes dijeron que “en absoluto”, la misma respuesta fue dada por sólo el 2,5% por ciento de los encuestados judíos [N.P.: probablemente toda la redacción al completo del Haaretz].

La mayoría de los israelíes encuestados pensaban que sus líderes hicieron un buen trabajo o bastante bueno a la hora de garantizar la seguridad y la estabilidad económica. En contraste, la mayoría pensaba que hicieron un pobre trabajo a la hora de reducir las brechas sociales.

PD. Se esperan ejercicios de autocrítica en la redacción y entre los colaboradores del Haaretz. Tampoco les vendría mal. dados estos resultados, a esos judíos americanos progresistas siempre tan exigentes con Israel.

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Saturday, April 22, 2017

Patriotas al estilo Haaretz: Un columnista del Haaretz afirma que los sionistas religiosos son peores y más peligrosos que Hezbolá



El columnista del Haaretz Yossi Klein provocó una gran tormenta política al afirmar en un artículo que el movimiento sionista religioso era “más peligroso que Hezbolá”.

En su artículo titulado “Más peligrosos que Hezbolá", cuyo titular fue cambiado posteriormente por los editores del Haaretz por el de "Nuestra supuesta élite justa", Klein escribió:
Los sionistas religiosos son peligrosos. Más peligrosos que Hezbolá, más que los conductores palestinos que tratan de atropellarnos, más que los jóvenes palestinos que tratan de apuñalarnos con cuchillos y tijeras. A estos árabes los podemos neutralizar, pero no podemos hacer lo mismo con los sionistas religiosos. 
¿Qué quieren? Gobernar el país y limpiarlo de árabes. Si se les pregunta, lo negarán… Ellos saben que es demasiado pronto para ser tan obvios. No crean en sus negativas. Su nacionalismo religioso es un nacionalismo extremista envuelto en un envoltorio religioso. Su impronta en el sistema educativo, su presencia cada vez mayor en el ejército, y su entrada en la Corte Suprema. Ellos ya están en camino, y en cualquier momento pueden echar la puerta abajo. 
No tengo más en común con todos sus líderes y todo lo que representan que con los esquimales de Alaska. ¿Qué tengo que ver con Smotrich (un diputado)? ¿Qué tengo que ver con Israel Harel? (un columnista del Haaretz de derechas) ¿Qué tengo que ver con aquellos que quieren alcanzar la libertad para sí mismos a expensas la libertad de otras personas? Ellos aún no quieren decirlo, pero nos obligarán a acostumbrarnos a ellos. 
Somos los campeones del mundo cuando se trata de 'acostumbrarnos a ellos’, y así nos hemos acostumbrado a la privación de la libertad de Palestina. Entonces ¿por qué deberíamos ser utilizados para la privación de nuestra propia libertad? Van a hacer con la 'libertad lo que hicieron con la paz'. A partir de ahora en Pascua no debemos decir 'de la esclavitud a la libertad', sino de la "libertad a la dominación’ ”.
En una entrevista posterior con la Radio del Ejército, Klein no expresó ningún remordimiento por su artículo. "Mi sensación es que hay una voz que no está siendo escuchada. No estoy haciendo generalizaciones inadecuadas. Estoy expresando mi opinión sobre ese cuerpo llamado sionismo religioso". En cuanto a la reacción furiosa al artículo, respondió con sarcasmo: "Todo lo que puedo decir es que estoy sorprendido por la uniformidad de las opiniones. Estoy contento de ver a una gran nación feliz y unida".

Klein añadió: “No puedo pasar por alto el hecho de que este artículo de opinión me presenta con una luz que no es cierta. Me veo como un patriota. Te voy a decir más: Me veo como más patriotas que ellos, porque sinceramente creo que las cosas que están haciendo - y todos los que las critican son etiquetados de antipatriotas o incluso antisemita - me hacen daño, también a  este país, y este país es mi tierra".

El Haaretz publicó una declaración diciendo: "La pieza refleja las opiniones de su autor. El mensaje, como su enunciado, es una opinión legítima. Las llamadas al boicot del Haaretz son un testimonio del hecho de que nosotros, como sociedad, tenemos una largo camino por recorrer antes de que una plena libertad de expresión y de pluralidad de pensamiento puedan existir. Invitamos a los escritores que deseen publicar una pieza que exprese una posición diferente a la de Yossi Klein a presentar sus artículos. Vamos a considerar seriamente cada artículo bien escrito y digno de impresión".

Sin embargo, en el sector sionista religioso la reacción fue feroz.

"No sé cómo puede dormir por la noche después de escribir tales cosas", comentó Hagit Rhein, cuyo hijo Benaya murió luchando contra Hezbolá en la Segunda Guerra del Líbano de 2006, refiriéndose al columnista de Haaretz Yossi Klein.

"No puedo creer que haya podido escribir esas cosas, y no voy a disculparle. Y tampoco al Haaretz", comentó Rhein "Estoy muy dolido... no he podido dormir toda la noche. No sólo se trata de que 'los colonos somos el cáncer del país', sino que encima 'somos más peligrosos que el enemigo'. ¿Qué Hezbolá? Hezbolá, que mató a mi hijo. Klein vive seguro en Tel Aviv debido a esos soldados sionistas religiosos muertos y todos aquellos que ahora ya no están".

Moshe Moskal, cuyo hijo Refanel también murió en la Segunda Guerra del Líbano, dijo que el artículo de Klein era "vulgar y miserable"

"¿Qué puede decirse de alguien que arroja ese tipo de tonterías? Estas personas no merecen una respuesta... Ellos temen que como el [sector] sionismo religioso envía a sus hijos a servir en el ejército, también puedan servir en los medios de comunicación y también tengan aspiraciones de llegar a otros puestos clave. El camino sionista religioso es el camino correcto, y con el tiempo se convertirá en el movimiento dominante", añadiendo que pensaba que el artículo de opinión fue motivado por el miedo.

Asimismo, el artículo de Klein recibió una dura condena de todo el espectro político.

El presidente Reuven Rivlin criticó el artículo por su "sin sentido malicioso, revelando un profundo odio que socava cualquier posibilidad de diálogo o de crítica. El sionismo religioso forma parte inextricable de la tierra de Israel, y es de tanta calidad y está tan profundamente arraigado [en la sociedad] que muchos tratan de debilitarlo".

El primer ministro Benjamin Netanyahu comentó que el artículo era "vergonzoso y loco. Han perdido el norte por completo", escribió Netanyahu en su página de Facebook. "El público sionista religioso es fundamental. Sus hijos sirven en las Fuerzas de Defensa de Israel y en los programas nacionales de servicio para el beneficio y la seguridad del Estado de Israel. Estoy tan orgulloso de ellos como de la gran mayoría de los ciudadanos del país. Insto al Haaretz a emitir una disculpa".

El ministro de Defensa Avigdor Lieberman llamó a boicotear el diario Haaretz. "Insto a todos los ciudadanos de Israel a dejar de comprar y de leer Haaretz inmediatamente. El Haaretz ha proporcionado durante mucho tiempo una amplia plataforma de opinión a los enemigos de Israel, pero la columna de Yossi Klein - un periodista frustrado que carece de importancia y que también fracasó como editor - , cruzó todas las líneas. Klein, descaradamente, ataca e incita contra el público sionista religioso, una gente maravillosa y loable que contribuye en gran medida a la fuerza y ​​la seguridad del Estado de Israel, mucho más de lo que Klein y sus amigos del Haaretz jamás podrán contribuir".

"Cada vez que piensen que el Haaretz ha ido tan bajo como se podía, se las arregla para sorprender con un nuevo mínimo", Ministro de Educación y Presidente habait Hayehudi Naftali Bennett dijo en respuesta al artículo de opinión.

"Nadie merece tan horrible calumnia, ni los sionistas religiosos, ni los izquierdistas, ni los árabes, ni cualquier otro sector. Esto nos llega un minuto antes de que pueda acabar con sangre. Haaretz, detente".

La ministra Hotovely  catalogó ese artículo como una "insignia de vergüenza para un diario donde está tan arraigado el auto-odio". Comentó que el sionismo nacional "no necesita un certificado de kashrut del editor del Haaretz [Amos Shocken]".

El diputado del Habait Hayehudi, Bezalel Smotrich, apoyó las llamadas del ministro de Defensa Avigdor Lieberman a boicotear el Haaretz. Dijo que sería apropiado cancelar las suscripciones al periódico de los oficiales del IDF y de los diplomáticos israelíes en el extranjero.

El ministro de Educación Naftali Bennett, que dirige el partido que se ve como el hogar político de muchos dentro de la comunidad sionista religiosa, le dijo al Canal 2 que había recibido quejas de dos familias de los soldados caídos diciendo que el artículo era claramente perjudicial.

"Cada vez que pensamos que el Haaretz ha caído más bajo que nunca, se las arregla para sorprendernos con un nuevo mínimo. Nadie se merece tan horrible calumnia, ni los sionistas religiosos, ni los izquierdistas, ni los árabes, ni cualquier otro sector. Antes de que esto alguien tenga que pagarlo con su sangre, Haaretz detente", comentó Naftali Bennett.

El rabino David Stav, que dirige la organización rabínica ortodoxa moderna Tzohar, comentó: "Toda generalización es inadecuada y superficial por naturaleza. El diálogo interno dentro de la sociedad israelí debe prevalecer",

También se ha conocido que en los últimos días activistas sionistas religiosos han empezado a compilar una lista de todas las empresas y organizaciones que se anuncian en el Haaretz, y planean emitir un llamamiento a su sector para a boicotear esas compañías.

El rabino Shmuel Eliyahu, una de las personas que están detrás del movimiento, comentó: "Después de promover un boicot del Hashachar Haoleh [un chocolate para untar que se fabrica en unos asentamientos] por parte del Haaretz, vamos a responder de la misma manera".

Matan Peleg, que dirige la organización de derechista Im Tirzu, se unió al llamamiento a un boicot y exigió a la Agencia de Publicidad del Gobierno de Israel que detenga la publicación de anuncios en el diario y proporcione fondos adicionales al Haaretz: "Ustedes tienen el poder para detener esta incitación rabiosa ... antes que se acelera y crezca".

Yair Lapid, líder del partido centrista Yesh Atid, tildó al artículo de “antisemita”, preguntándose retóricamente si "los israelíes sionistas, incluidos sus diputados, también eran más peligrosos que el grupo terrorista chiita".

Sin embargo, la reacción a la columna por parte de la oposición también se utilizó para atacar a otros grupos.  El líder de la oposición Isaac Herzog y la dirigente Shelly Yachimovich, ambos de la Unión Sionista, aprovecharon para acusar a Netanyahu de usar un lenguaje similar contra los árabes, los miembros de los sindicatos y otros. Herzog, sin embargo, comentó que la columna se merecía “cada condena” y Yachimovich la tildó de “incitadora, exasperante y llena de un odio indiscriminado”.

No obstante, Tamar Zandberg, del izquierdista Meretz, criticó las respuestas uniformes de los políticos de todo el espectro político: “Me gustaría estar más emocionada si Bennett o [Netanyahu] respondieran cuando los izquierdistas son acusados de traidores o mierdas”.

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Tuesday, December 13, 2016

El Haaretz demuestra una vez más lo irrelevante que es - Elder of Ziyon



El Haaretz publicó nada menos que dos artículos sobre las elecciones al liderazgo de la Unión de Estudiantes Judíos del Reino Unido.

Ambos artículos giraron alrededor de un candidato pro-BDS, un declarado antisionista, Eran Cohen, que el Haaretz catalogó como el "mejor candidato", y que presentó en un adulador artículo de 1300 palabras y en una entrevista.

Ustedes no sabrían nada, ni siquiera el nombre de los otros dos candidatos al cargo, si hubieran utilizado exclusivamente al Haaretz como su única fuente de noticias judías en todo el mundo para informarse.

Los resultados de las elecciones salieron hace un par de días.

El ganador fue Joshua Holt.

Cohen recibió solamente 89 votos de los 1049 votos emitidos.

Finalmente, en otro artículo del Haaretz informando del desastre, se incluyó un vídeo del perdedor. Incluso tras una aplastante derrota, el Haaretz no pudo dejar de promover a un candidato que se define explícitamente en contra de la existencia de Israel.

Tampoco mencionó que Cohen recibió sólo 89 votos en contra de los 682 de Josh Holt y los 275 del otro candidato.

Lo bueno es que Eran Cohen tiene un futuro brillante como colaborador del Haaretz.

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