Sunday, March 06, 2016

Como Occidente trata de socavar la supervivencia judía - Melanie Phillips - JPost



Hace unos días participé en una mesa redonda en la Semana del Libro Judío de Londres sobre las cuestiones más apremiantes a las que se enfrentan hoy en día los judíos.

Levanté un tema que me ha estado preocupando bastante y que trata de cómo los valores seculares occidentales estaban socavando la capacidad del pueblo judío para sobrevivir.

A través de Occidente, se ha producido un incremento en las sensaciones aterradoramente anti-judías. Esto ha sido alimentado por una campaña sin precedentes de mentiras y calumnias contra Israel que trataban de destruirlo a través de la deslegitimación.

En esta campaña se utilizan similares motivos y mantras de odio a los empleados contra los judíos a través de los siglos.

Pero algunos de sus principales líderes o exponentes son a su vez judíos. Así pues el odio a los judíos no puede ser toda la historia.

El núcleo de este problema es el enorme cambio cultural que ha tenido lugar en Occidente. Centrado en la inteligencia y la cultura, se ha deshecho de los códigos morales judeocristianos que sustentaban la civilización occidental favoreciendo un hiper-individualismo.

"Lo que es lo correcto" ha sido reemplazado por "lo que es adecuado para mí". Y los sentimientos han sustituido al sentido de autoridad. Ya no hay tal cosa como una verdad objetiva. Todo es subjetivo y relativo.

Con todos los estilos de vida reclamando en la actualidad el mismo valor, no puede haber ninguna jerarquía de valores o grupos. La cultura occidental, identificada con la opresión de los poderosos del mundo, ha sido condenada como discriminatoria y racista. Los únicos valores legítimos son los universales, lo que indica una creencia utópica en la hermandad del hombre.

Pero esto representa un problema para los judíos, ya que el judaísmo se interpone en el camino de todos los credos universalizadores y uniformadores. Y se debe a que los judíos son, por excelencia, un pueblo diferente, y el carácter único de su identidad depende indeleblemente de una historia única y de unos preceptos morales propios.

Esos preceptos judíos fueron primeramente adoptados y luego modificados por el cristianismo, y sustentaban de alguna manera la civilización occidental. El secularismo, que procede de las mismas fundaciones cristianas de Occidente, intentó apropiarse de estos valores como propios. Y así lo hizo, pero despojándolos de su carácter judío y cristiano, y pretendiendo que la igualdad, los derechos humanos o amar a los demás como a ti mismo eran unos preceptos universales y definitivos.

Pero no lo son. Fuera del mundo judío y cristiano, no existen, y negando su contexto religioso los despojamos de su sentido y sellamos su eventual desaparición.

Ellos tampoco pueden defenderse, ya que, bajo la apariencia de que todo el mundo debe estar apegado a ellos, en realidad nadie los reclama. En su lugar, se vuelven contra ellos.

Por lo tanto, el secularismo ha erosionado esa moral al insistir en que sus resultados beneficiosos debían ser compartidos por igual, independientemente de las diferencias de comportamiento. Denigrar la motivación individual sobre la base de que lo material sólo trae consecuencias, niega la defensa de la víctima frente el agresor, tratando de eliminar la diferencia entre ellos. Negar la noción de una verdad objetiva provoca que Occidente no pueda reconocer que está siendo alimentado con una sarta de mentiras.

Es una ironía desesperada que algunos a la vanguardia de esta tendencia universalizante - Spinoza, Marx - hayan sido a su vez judíos. Los efectos están por todas partes y se aplican a judíos y no judíos por igual.

Los que tienen un punto de vista secular - y esto se aplica a algunos que pertenecen a iglesias y sinagogas, así como aquellos que no siguen ninguna religión -, rechazan el particularismo judío de Israel.

Desnudando a Israel de su historia y del contexto en el que vive, lo ven falsamente no como una víctima de una guerra de aniquilación, sino como un colonizador desagradable y agresivo.

Entre tanto, en la diáspora y entre los judíos de Israel, el universalismo está teniendo efectos trágicos. En los EEUU, el judío medio estadounidense que está comprometido con el hecho de ser judío bajo formas no ortodoxas está decreciendo rápidamente, y la indiferencia o las sospechas sobre Israel crecen particularmente entre los jóvenes.

Los judíos universalistas quieren que Israel sea igual que cualquier otro país. Con sus cada vez más limitados conocimientos de la historia y de la religión judía, no pueden entender por qué eso no puede ser así. Como resultado de todo ello, se sienten cada vez más desmoralizados y confundidos, y se vuelven más hostiles.

Un ejemplo de todo este daño salió a la superficie esta semana en un artículo de opinión para The Guardian de David Rieff, cuyo nuevo libro, “Elogio del olvido”, está a punto de ser publicado.

Su argumento es que la memoria histórica colectiva nos impide vivir en armonía junto a los demás y da lugar más bien al conflicto y a la violencia.

Si estuviera diciendo simplemente que no deberíamos estar atrapados o dominados por el rencor, que hay que seguir adelante, sin duda será un punto de vista justo. Pero él no está diciendo eso. Él está cuestionando toda la memoria histórica colectiva.

La memoria implica ineludiblemente la verdad. No se puede recordar algo que no sucedió. Los hechos no sucedidos no se convierten en memoria, sino en mitos. Rieff falla, sin embargo, a la hora de distinguir la memoria de la fantasía. Y cuando se trata de los judíos, repudia su memoria colectiva como si fueran mitos y reescribe su historia como mentiras.

Dice, por ejemplo, que los colonos de Israel, apelando a "una gran distorsión de la historia [bíblica]”, se asemejan a la fantasía islamista de una "supuesta continuidad entre el reino medieval de Jerusalén y el estado moderno de Israel".

Pero eso es totalmente falso. Los islamistas afirman mentiras claramente desmontables sobre su pretensión de Jerusalén. Pero la afirmación de los "colonos" se basa en el hecho de que, con independencia de cualquier creencia en las promesas de Dios, existió efectivamente el antiguo reino judío de Judea y Samaria en el que los judíos - las únicas personas para quienes ese reino fue siempre su reino nacional - vivieron durante cientos de años antes del Islam, incluso cuando llegó a la escena.

Esa historia se está excavando y revelando constantemente gracias a los descubrimientos arqueológicos de Israel. Y esos descubrimientos nos ofrecen sorprendentes evidencias de lo que se describe en la Biblia: el suministro de agua del rey Ezequías construida para defender Jerusalén, o monedas y sellos de la dinastía de David, las piedras del templo allí arrojados por los romanos con su conquista, etcétera. Sin embargo, Rieff se burla de todo esto como si fuera una "manipulación de la historia".

Bueno, esa es una afirmación que de una manera más apropiada podría achacarse sobre su propia escritura. Así David Rieff afirma que cuando las fuerzas israelíes rodearon Beirut en 1982, el primer ministro Menachem Begin anunció que tenían a los "nazis rodeados en su bunker", a pesar de que se trataba de Yasser Arafat y del Fatah

Pero como el Centro Begin en Jerusalén ha señalado, la afirmación de Rieff distorsiona lo que en realidad dijo Begin. Él escribió al presidente Reagan que se sentía "como un primer ministro competente para solicitar a un valiente ejército que hiciera cara a un 'Berlín' donde, entre civiles inocentes, los Hitler y sus secuaces se escondían en un búnker debajo de la superficie".

Mi generación”, continuó Begin, “juró que todo aquel que amenazara con aniquilar a los judíos sellaría su destino, de modo que lo que ocurrió una vez por instrucciones de Berlín no volvería a suceder".

De modo que él no estaba llamando nazis a Arafat y Fatah, tal como afirma Rieff. Estaba usando la analogía del búnker de Berlín para destacar que, al contrario que lo que sucedió en el período nazi, Israel tenía ahora un líder judío con el poder de salvar las vidas judías.

"La memoria histórica colectiva", escribe Rieff, "no es capaz de aceptar y superar el pasado". Pero en el judaísmo todo es acerca de recordar y respetar el pasado. Para los judíos, recordar su historia es un deber sagrado impuesto por el Todopoderoso para permanecer sujetos al mandato de conformar una nación santa.

Por lo tanto, denegar la memoria es denegar el judaísmo. Y eso es lo que hace precisamente  David Rieff utilizando para ello la afilada hacha del universalismo contra la singularidad del pueblo judío - su memoria de la historia y de los valores judíos -, esa singularidad que ahora es atacada por una cultura que, descansando en gran medida sobre los principios del judaísmo, repudia a su propio núcleo y corazón.

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Saturday, September 05, 2015

Especial para aquellos judíos "guays, progresistas, modernos y universalistas": Imaginen, John Lennon y los judíos - Melanie Phillips - JPost



Un libro que leí hace un par de años me cautivó de tal manera que compré un montón ejemplares para regalarlo a los amigos.

El libro, "John Lennon y los judíos", de Zeev Maghen, se publicó originalmente en el 2010 y acaba de ser reeditado por Toby Press. Nunca me he reído tanto con un libro que tanto me ha agitado y enseñado. El libro no es simplemente deslumbrante, es profundo, instructivo, hilarante, original y apasionado.

Habla con urgencia de un asunto que amenaza con destruir a los judíos tanto en la diáspora como en Israel. En Estados Unidos, muchos judíos que votan demócrata han apoyado el acuerdo con Irán, mientras otros judíos que votan republicano se opusieron frenéticamente.

La disputa sobre la actitud del presidente Obama hacia Israel y el mundo es amarga y visceral. La línea que divide a la comunidad judía estadounidense es, sin embargo, mucho más profunda que la que retrata las lealtades políticas domésticas. Es una división aún más profunda que la que genera el tema de Israel, cuyo apoyo muestra signos alarmantes de debilitamiento sobre todo entre la generación más joven de las corrientes más progresistas.

Estas profundas divisiones se extienden a los judíos de la diáspora en general e inclusive a los judíos en Israel. Es un abismo que se ha abierto sobre el significado de la propia identidad judía y sobre el papel que desempeña en dicha identidad la religión. El judaísmo es excepcional, ya que consiste en una conexión simbiótica entre las personas, la religión y la tierra. Los judíos, sin embargo, no desean que esa excepcionalidad sea un elemento principal. En la diáspora, quieren desesperadamente encajar con el medio ambiente, y en Israel quieren desesperadamente ser como cualquier otro país.

Pero Israel no es como cualquier otro país. Es único porque el judaísmo es único. La palabra hebrea para los hebreos, "ivrim" significa "los que moran al otro lado". Los judíos están por lo tanto destinados a ser diferentes. Pero eso es difícil de soportar, por lo que muchos judíos tratan de fingir que no es así.

Este fue el origen del judaísmo progresista, el cual prescindió de aquellos elementos exteriores de la práctica judía que les convertían en demasiada distintivos y promovió en su lugar aquellos valores judíos que podrían ser presentados como de aplicación universal. Así es como existió una compenetración natural entre los judíos progresistas y las políticas de izquierda con su credo universalizador.

Pero el judaísmo tiene sus raíces en lo particular. Sin ellas ya no es judaísmo. Y sin el judaísmo, Israel ya no sería Israel.

Maghen es un profesor de lengua persa y de historia islámica en la Universidad Bar-Ilan en Ramat Gan, y también enseña en la universidad Shalem en Jerusalén. Él es un patriota israelí que conoce y entiende las cuestiones principales que afronta la nación, donde los judíos no son solamente un cuerpo religioso sino una nación, y que ambos no pueden separarse sin que se rompa el judaísmo que les distingue.

Su libro comienza con lo que ocurrió cuando se encontró con un grupo de devotos de Hare Krishna en el aeropuerto de Los Ángeles. Le ofrecieron una versión psicodélica del Rig Veda, una colección de himnos en sánscrito, pero lo que más le enfureció era que los nombres de estos devotos eran Shira, Ofer y Doron y provenían de Tel Aviv. Eran por lo tanto Hare Krishna israelíes post-judíos y post-sionistas.

Cuando él les reprendió recordándoles su propio libro sagrado, la Torah, ellos intentaron a su vez corregirle por el error de sus opiniones reaccionarias. La elección de un libro, de una religión, de una cultura sobre otra, según estos Hare Krishna israelíes, suponía levantar falsas barreras entre las personas, las cuales debían estar unidas, tal como proclaman los Upanishads hindúes, en un "espíritu de unidad".

El judaísmo, con sus rituales arcaicos y sus creencias irracionales y poco científicas, además de su sentimiento de lealtad por el pueblo judío, simplemente representaba al fascismo. El encuentro fue tan devastador que resultó cómico. Pero Maghen comprendió que estos jóvenes israelíes representaban una daga en el corazón del pueblo judío.

El problema que planteaban era el que cada vez más plantean los judíos de todo el ámbito occidental: cómo reconciliar (o ni siquiera intentarlo) ser una persona "moderna, progresista, laica, sin fijación religiosa y un ciudadano del mundo más que estadounidense, canadiense o británico", con estar "activa y profundamente conectado con la identidad judía".

La respuesta que da Maghen es una polémica apasionada (él lo llama un "alboroto filosófico") donde denuncia a ese universalismo personificado en el himno de John Lennon "Imagine": "Imagina que no hay países / no es difícil conseguirlo / sin nada que matar o por qué morir / y tampoco religión. / Imagina a toda la gente / viviendo la vida en paz..."

Maghen denuncia tales sentimientos como "una especie de misa de réquiem para la raza humana". Asimismo nos hace observar ese sentimentalismo descuidado que está detrás del concepto de Lennon de un amor universal, que Maghen atribuye al cristianismo, porque no reconoce la solidaridad familiar o cultural. Pero eso no es amor en absoluto, porque el amor implica ineludiblemente preferir algunas personas sobre las demás - a nuestros hijos sobre los extraños, por ejemplo -. Y por lo tanto, preferir a tu familia, tu tribu o tu clan, algo que también puede ser representado por el pueblo judío, sobre todos los demás.

Lo universal, esa igualdad en el "amor", nos dice Maghen, significa de hecho más bien equidistancia e indiferencia equitativa, e incluso algo peor. La utopía imaginada por John Lennon lleva directamente a las barbaridades de Stalin, Mao y Pol Pot.

Pero esto no significa de por sí que debamos amar ciertas cosas judías del judaísmo. Aquí Maghen le da la vuelta a los argumentos de los detractores racionalistas del judaísmo. Sí, dice, las prácticas judías como la kashrut, la circuncisión, la shmita, las exigencias de evitar la fermentación de la harina en Pascua y así sucesivamente son en sí mismas ilógicas e irracionales y, a menudo, un dolor racional. Y es que como algunos escriben en un estilo exclamativo de rechazo, "¿quién necesita de esto?".

Pero la identidad judía se compone de estas peculiaridades. Como Maghen observó en una conferencia del Limmud en Jerusalén la semana pasada, es un tremendo error lo que algunos argumentan de que la noción ritual de la observancia judía no es tan importante como los valores que consagra, y que por lo tanto podemos dejar de lado esos rituales o restricciones que consideramos incómodos mientras nos contamos a nosotros mismos que aún así estamos manteniendo la esencia del judaísmo.

Son precisamente esos rituales, a menudo absurdos, peculiares o incluso irritantes, los que importan, porque son estos elementos los que nos hacen judíos. Ser humano es amar, y amar supone también ser y comportarse de manera ilógica e irracional, pero sobre todo supone estar más unido a alguien o algo, y esa unión ya significa tener o poseer algo distintivo o especial con respecto a los demás. Es por ello que estar unido a la nación judía es un acto de amor, y es por eso que el libro de Maghen es una carta de amor a su pueblo.

Sin embargo, muchos judíos han elegido en su lugar construir su identidad judía alrededor del universalismo. Por eso en EEUU tanto la identificación judía como el apoyo a Israel están en decadencia. Es por eso que los líderes judíos británicos del movimiento antisionista y pro-palestino afirman que su posición encarna la "verdadera" ética judía, aunque en realidad a lo que se asemeja es a un cristianismo aguado que ordena poner la otra mejilla ante el ataque de los asesinos. Y eso también lo que impulsa el movimiento post-sionista en Israel.

El libro de Maghen es más productivo para la defensa del pueblo judío que las habituales, rutinarias e inútiles conferencias o simposios sobre la lucha contra Obama, el BDS o el antisemitismo. ¡Imaginen!

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Sunday, May 29, 2011

(La opinión del sector duro) Incluso la ineptitud de Obama no puede ocultar su profunda hostilidad - Melanie Phillips



En un análisis particularmente autorizado, Charles Krauthammer identifica la magnitud de la amenaza planteada por Obama a los intereses de Israel con su discurso sobre "las líneas de 1967" y los comentarios posteriores:
Tengan en cuenta que Obama ha socavado la posición negociadora de Israel. Se está exigiendo que Israel entre en las conversaciones de paz perdiendo sus demandas sobre el territorio ganado en la guerra del 67, su única moneda de cambio. Recuerden: las "líneas de 67" pasan justo por Jerusalén. Así, el punto de partida de las negociaciones sería que el Muro Occidental e inclusive el barrio judío de Jerusalén son palestinos, es decir, territorio ajeno por el que Israel ahora debería negociar.

La idea de que el santuario más sagrado del judaísmo le es ajeno a Israel, o que el barrio judío de Jerusalén es legítima, histórica y demográficamente árabe, son un absurdo. Y la idea de que, con el fin de retenerlos, Israel tiene que renunciar a partes de su territorio es una farsa.
Mientras tanto, el igualmente muy autorizado Khaled Abu Toameh nos informa:
Los palestinos están furiosos con el presidente Barack Obama. Abbas, por su parte, ha rechazado la oposición de Obama a su plan de pedir a las Naciones Unidas que reconozcan un Estado palestino en septiembre, y dice que seguirá adelante con sus esfuerzos (...)

Tanto Fatah como Hamás han condenado a Obama por "sucumbir a la presión del primer ministro israelí Benjamin Netanyahu y a la del 'lobby judío' pro-Israel en los EEUU". Obama, que hasta hace poco era visto como un "amigo" de los palestinos, está siendo catalogado, en privado, por los representantes de Al Fatah como un "agente sionista" y un "peón" en manos de Israel y del "lobby judío".
Sin duda, hay que tener un tipo particular de genio político para alterar a ambos lados en una intervención totalmente innecesaria en su disputa.

Abbas y los suyos están molestos porque Obama no jugará al lado de ellos en su táctica de un reconocimiento de la ONU. He leído dos explicaciones contradictorias sobre ello: (a) Obama puede ver esa táctica unilateral como un peligroso callejón sin salida para los palestinos, y él quiere advertirles de que por ese camino no deben ir porque él está de su lado, y (b) Obama está horrorizado por la táctica de utilizar las Naciones Unidas porque piensa que será peligroso para Israel, y él está de su lado.

Esta segunda explicación se ha atribuido a un Tony Blair. Incluso dada la inclinación de Blair por el autoengaño, es difícil para cualquiera darle crédito. Para empezar, si Obama coloca los pulgares hacia abajo en la ONU será el final de la declaración unilateral. Más significativamente, la idea de que Obama esté dispuesto de una manera benigna hacia Israel es totalmente absurda. Incluso Krauthammer lo menciona:
"si esta política perversa, y en última instancia autodestructiva, nace de una verdadera antipatía hacia Israel o de la arrogancia de un torpe aficionado..."
Pero como he escrito una y otra vez desde que surgió en el escenario político, la evidencia del pasado de Obama, de sus amigos y de sus mentores, muestran que compartía la antipatía profunda y el prejuicio constante contra Israel de la izquierda radical americana. Desde que asumió el cargo, ha reducido esta hostilidad únicamente por necesidades políticas. Como Stanley Kurtz lo mencionaba esta semana, volviendo a rescatar esas pruebas para aquellos que lo hayan olvidado o nunca fueron conscientes de ello:
Tomado en su contexto, y siguiéndolo a través de los años, las evidencias sugieren poderosamente que los sentimientos pro-palestinos mostrados por Obama desde hace mucho tiempo son sinceros, mientras que su postura después de 2004 a favor de Israel ha sido dictada por la necesidad política.
El hecho es que la negativa de Obama a colaborar con el ordago palestino en la ONU no es más que - y por la razón que sea - una decisión táctica. Lo importante es que en sus últimos discursos, Obama ha demostrado que no sólo sigue negándose a criticar a Abbas y a darse cuenta de su hostilidad sin vacilaciones a la existencia de Israel - y los actos de incitación que favorece contra él -, sino que sigue siendo su intención recompensarlos, al tiempo que propone poner de rodillas a su víctima potencial, Israel.

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Saturday, March 27, 2010

Israel, como Checoslovaquia (Pacto de Munich de 1938) - Melanie Phillips - Spectator


Pacto de Munich de 1938: las potencias occidentales democráticas apaciguando. Una anterior "Alianza de Civilizaciones"

Así que ahora no sólo hay una crisis entre el gobierno de Obama e Israel. En una notable coincidencia, el gobierno del Reino Unido ha subido también la apuesta contra su único "amigo" y "aliado" en el Oriente Medio. Primero, los Obamitas, deliberada y gratuitamente iniciaron una escalada con el "no caso" de los permisos de construcción de Israel al otro lado de la «línea verde» en Jerusalém - en una zona judía que está incrustada entre otras áreas judías -, propiciando un incremento de la reprimenda contra Israel, y provocando la peor crisis entre Estados Unidos e Israel durante tres décadas.

Después, hoy el embajador de Israel en el Reino Unido ha sido convocado en el Ministerio de Asuntos Exteriores con motivo del profundo disgusto de Gran Bretaña por el supuesto robo por el Mossad de identidades de los pasaportes de un grupo de británicos y ciudadanos de Israel para matar a un terrorista de Hamas - Mahmoud al Mabhouh - en Dubai en enero pasado, y para comunicarle que un diplomático israelí - se dice que un agente del Mossad - va a ser expulsado de Gran Bretaña.

La palabra "desproporcionado", viene a la mente.

Todavía hay muchas cosas sobre la muerte de Mabhouh que sigue siendo un misterio inexplicable y, de hecho, la enorme cantidad de unos 27 agentes aparentemente involucrados en la operación. Israel no ha confirmado ni negado que se trataba del Mossad, aunque Gran Bretaña dice que hay "razones de peso para creer que estaba involucrado en el mal uso de los pasaportes británicos".

"Razones de peso", ¿eh? Pero sin hablar de pruebas en la nota. Aunque, ¿quién necesita pruebas cuando a los ojos del gobierno británico Israel es culpable a priori? Se podría pensar que el asesinato de un enemigo tan vil sería un motivo de cierta satisfacción, sombría, en la desesperada lucha en curso en defensa de la libertad, la justicia y vida contra los que la destruyen. Pero no, como señala Douglas Murray: "Gran Bretaña castiga a los que se encuentran en la primera línea de defensa de esa lucha, al tiempo que permite el paso libre, por no hablar de plataformas públicas e incluso puestos en el gobierno, a los que trabajan para la destrucción de Gran Bretaña, Israel y el mundo libre".

Según tengo entendido, el robo de identidades de los pasaportes es una táctica común de un buen número de agencias de inteligencia, tal vez incluso, se dice, del MI6 británico. Es decir, si en realidad eran robados tal como parece deducirse de la fórmula críptica utilizada por Miliband (Ministro de Asuntos Exteriores británico), para esta observadora al menos eso está lejos aún de significar una prueba. Por supuesto, el pasaporte de los titulares en cuestión no tiene nada que ver con el asesinato de Mabhouh. Pero si se clonaron las identidades de los pasaportes, en sí mismo no prueba nada más allá que ese mero hecho.

Ciertamente, si de hecho fueron robados y la vida de estos ciudadanos británicos en Israel se puso en peligro temerariamente, sería injusto no esperar que el gobierno británico protestara. Pero expulsar a un diplomático es una de los señales más graves de desaprobación diplomática que se pueden tomar, y en el caso de un supuesto aliado, todo ello sugiere una infracción mucho más grave en la relación, más allá del descontento causado.

Por todo ello, y después de una serie sistemática de actos hostiles contra Israel por parte del gobierno británico - ponerse del lado de Hamas con motivo de la operación de autodefensa de Israel en Gaza, la aplicación de un embargo sobre las piezas de repuesto para los buques de guerra israelíes, la incitación a un boicot de los productos israelíes producidos en los territorios en disputa, la negativa a votar en contra del grotesco informe Goldstone -, todo ello nos sugiere una estrategia coherente de "lanzar a Israel debajo del autobús".

Y al hacerlo mientras la crisis entre Israel y Estados Unidos está todavía en curso, da que pensar que Hillary Clinton se lo ha sugerido a su admirador David Miliband, como Gordon Brown corre diligentemente tras Obama, con el fin común de deslegitimar a Israel y echarlo a los lobos genocidas islámicos.

Como escribe Michel Gurfinkiel:
Los problemas surgen una y otra vez entre buenos amigos o aliados. A pesar de su relación especial, los EEUU y el Reino Unido han peleado con bastante frecuencia. Pero por lo general, los amigos y aliados tratan de asegurarse calmar las aguas. De hecho, eso es lo que valida su unión. Por otra parte, cuando un amigo o un aliado permite que el desacuerdo se convierta en una crisis o alimenta el fuego de ella, lo que eso significa es que no es un verdadero amigo o sólo un aliado de circunstancias. Recuerden a Jacques Chirac, el presidente de Francia desde 1995 hasta 2007, que en una visita de Estado a Israel en 1995 tuvo un pequeño malentendido con su escolta de seguridad israelí en la Ciudad Vieja, y provocó una discusión entre los dos países. Chirac exigió disculpas totalmente innecesarias del entonces Primer Ministro Netanyahu. Este tipo de comportamiento sólo señaló lo que estaba por llegar: su alineamiento con Yasser Arafat y con similares en el Oriente Medio.
El antiguo primer ministro israelí Ariel Sharon declaró una vez - ante la indignación diplomática general - que Israel no desempeñaría el papel de Checoslovaquia en los años treinta. Se prefigura horriblemente que la repetición de esa historia catastrófica es precisamente lo que tienen en mente los EEUU y el Reino Unido.

Las señales que envían las administraciones del Reino Unido y de EEUU no pueden ser más claras. En la carrera de Irán para obtener su bomba genocida, Obama y Miliband se están preparando para abandonar a su supuesta víctima - y a su vez a sus propios países -, mientras complacen a los enemigos de la civilización. La deslegitimación sistemática de Israel ha hecho muy bien su trabajo infernal de debilitamiento de la opinión pública - en Gran Bretaña por lo menos - con respecto a la posible aniquilación final de aquellos que sólo desean que se les permita vivir en paz en su patria histórica (Israel). Ante el linchamiento de la legimitidad de Israel, ¿quién en las instituciones políticas estadounidenses y británicos tendrá la integridad y la valentía de levantarse y decir, "No en mi nombre"?

Fuente: Melanie Phillips, The Spectator

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Wednesday, March 25, 2009

El libelo de sangre del Haaretz - Melanie Phillips

En su epónimo programa de la BBC TV de esta mañana, he escuchado como Andrew Marr invitaba al portavoz tory de Asuntos Exteriores William Hague a expresar sus opiniones acerca de las

bastante horrorosas noticias que nos llegan de Israel acerca de que miembros de las Fuerzas de Defensa de Israel (IDF) que participaron en la operación de Gaza han comentado que efectivamente se les ordenó disparar a los civiles”.

Hague le respondió:

Verdaderamente se trata de historias terribles. No hay ninguna duda. Todavía no conocemos la verdad de todo ello. Creo que es muy importante decirlo. Pero son evidencias que ahora tienen que ser investigadas, por supuesto, por parte de la unidad militar de investigaciones de Israel; y es bueno que Israel tenga previsto investigar estas cosas y leer la cartilla a cualquier responsable de haberse comportado de esa manera. Pero vamos a esperar... pienso que todo el mundo espera que Israel haga frente con decisión a cualquiera que haya podido cometer estos delitos. Es muy importante para Israel para así poder conservar su autoridad moral ante estas situaciones en el futuro. Sin embargo, todos estamos consternados por estas noticias y esperemos que se investigarán”.

Hague, por supuesto, tuvo la precaución de decir que la verdad sobre esos informes aún no se conocía. Pero es que simplemente no hay pruebas. Hasta el momento no hay nada que pruebe o refute los informes de esos soldados llevados a conocimiento público la semana pasada por el Haaretz. De momento sólo son insinuaciones y rumores, y donde lo que supuestamente se dijo está fuera de contexto y relatado a través de los patentes prejuicios del instructor de soldados Danny Zamir, un ultra-izquierdista que anteriormente había sido encarcelado por negarse a proteger a unos colonos durante una ceremonia religiosa y que ahora dice que los soldados que intervinieron en la reunión en cuestión reflejaban una atmósfera dentro del ejército de "desprecio y excesiva contundencia contra los palestinos".

Entonces, ¿qué son estas

"bastante horrorosas noticias

y

verdaderamente… historias terribles”?

Exactamente, son dos acusaciones de asesinatos gratuitos de civiles palestinos supuestamente bajo órdenes explícitas de cometerlos. En uno de los casos queda claro, incluso para el propio Haaretz, de que se trata de una muerte accidental, cuando dos mujeres entendieron mal la ruta de evacuación que los soldados israelíes les habían indicado, dirigiéndose hacia el lado equivocado hacia una ruta protegida por un francotirador. Además, el soldado que informó de este incidente admitió que él no vio este incidente - ni siquiera estaba en Gaza en ese momento - y sólo había informado de rumores y más rumores.

La segunda acusación se basa en un supuesto incidente real en el que, cuando una anciana se acercó a una unidad del IDF, un oficial ordenó disparar contra ella ya que se estaba aproximando a la línea de seguridad y podría tratarse de una terrorista suicida presta a inmolarse. El soldado que relata esta historia no dice si la mujer de esta historia realmente fue asesinada o no. De hecho, desde que el momento en que dice “a partir de la descripción de lo que pasó", al parecer sólo se trata nuevamente de rumores una vez más. Y su interpretación fue discutida por otro soldado que comentó:

Ella no debía estar allí, porque se había avisado de ello y había bombardeos en ese momento. La lógica dice que no debería estar allí. La forma en que lo describen, como un asesinato a sangre fría, no es la correcta

Por lo tanto, dos atrocidades que no son tan atrocidades, entonces. ¿Qué más?

Soldados que hablan - en conversaciones de una incoherencia casi impenetrable - de instrucciones de matar a todos los que aún permanecían en edificios designados como objetivos terroristas y después de que el IDF hubiera advertido a los que permanecían en su interior que los abandonaran, con instrucciones de hacerlo a sangre fría [con los que aún permanecieran en ellos]. No puede existir un ejército en el mundo que no emitiera esas instrucciones precisamente en tales circunstancias, cuando inclusive Hamas se había jactado de haber colocado trampas en toda la zona.

Un regodeo por algunos graffitis dejados en las casas de presuntos terroristas.

Unas camisetas de bastante mal gusto [N.P.: encargadas por miembros del cuerpo de francotiradores] con motivos alabando el asesinato y condenadas de inmediato por el IDF [N.P.: que como aclaró el fabricante, había solicitado repetidamente que no se fabricarán, ya que no puede prohibir los comportamientos privados de sus soldados].

Unos rabinos que distribuyeron a los soldados salmos religiosos y opiniones sobre el conflicto.

Y eso es todo. Ni un solo incidente realmente verificable de una matanza intencional de civiles. No existe ninguna prueba de cualquier tipo de esos incidentes, por no hablar de cualquier orden por parte del IDF que diera al traste con sus reglas de comportamiento que prohíben los ataques deliberados contra la población civil. Se habló acerca de un miembro del IAF que habría matado a muchas personas antes de que esos soldados fueran desmentidos por otro que dijo:

"Se lanzaron avisos y mensajes sobre Gaza, y algunas veces se lanzó un misil desde un helicóptero contra la esquina de alguna casa, sólo para “sacudirla” un poco y provocar así que toda la gente en su interior huyera. Esas cosas funcionaban. Las familias salían, y realmente ellos [es decir, los soldados] no entraban más que en casas que estaban vacías, por lo menos de civiles inocentes"

Típicas expresiones quizá contrarias a la ética militar, pero con el objeto de vaciar las casas de civiles antes de la tormenta. De hecho, la discusión entre soldados contiene más material de este tipo que contradice totalmente la impresión de posibles graves violaciones de la ética militar. Conversaciones como esta:

“'Soy un sargento de pelotón en una compañía de operaciones de la Brigada de Paracaidistas. Estábamos en una casa y descubrimos dentro a una familia que se suponía que no debía estar allí. Nos reunimos todos en el sótano, les pusimos dos guardias todo el tiempo y nos aseguramos de que no hubiera ningún problema. Poco a poco, la distancia emocional entre nosotros se rompió, fumamos cigarrillos con ellos, bebimos café con ellos, hablamos sobre el sentido de la vida y de la lucha en Gaza. Después de muchas conversaciones el propietario de la casa, un hombre de más de 70 años, nos dijo que era bueno que estuviéramos en Gaza y que estaba bien lo que el IDF estaba haciendo".

"Al día siguiente, enviamos al dueño de la casa y a su hijo, un hombre de 40 o 50 años, para ser interrogados. El día después de eso, recibimos una respuesta: averiguaron que ambos eran activistas políticos de Hamas. Lo que resultó un poco molesto, porque te dicen que es bueno que estés ahí y bla-bla-bla, y luego averiguas que te estaban mintiendo a la cara todo el tiempo".

"Lo que mas me molestó es que al final, después de que te enteras que los miembros de esa familia no eran exactamente buenos amigos tuyos y que casi merecen ser expulsados por la fuerza de allí, mi comandante sugirió que cuando dejáramos la casa hiciéramos limpieza de todo las cosas, que recogiéramos y recopiláramos toda la basura en bolsas, que barriéramos y laváramos el piso, doblando las mantas que habíamos usado, haciendo una pila con los colchones y poniéndolos de nuevo en las camas".

"... Hubo un día en que un Katyusha, un Grad, aterrizó en Be'er Sheva y una madre y su bebé fueron de moderada a gravemente heridos. Eran los vecinos de uno de mis soldados. Escuchamos toda la historia por la radio, y él no se lo tomó a la ligera el que sus vecinos fueran gravemente heridos, por lo que el chico estaba un poco agitado, y tú lo podías entender. Decirle a una persona así que 'vamos muchachos, vamos a lavar el piso de la casa de un activista político de Hamas, de esos que acaban de disparar cohetes Katyusha a uno de tus vecinos, y al que le han amputado una de sus piernas...' ".

"Y esto no es fácil de hacer, especialmente si tú no estás de acuerdo con ello en absoluto. Pero mi comandante dijo: 'Vamos, hagámoslo, acumulen las mantas y los colchones'. No fue nada fácil para mí. Hubo que gritar mucho. Al final me di cuenta, y estoy convencido, de que realmente era lo correcto. Hoy se lo agradezco y admiró al comandante del pelotón por lo que pasó allí. Al final, no creo que ningún ejército, por ejemplo el sirio o el afgano, lave el piso de las casas de sus enemigos, y amontone las mantas y las toallas y las ponga de nuevo en la alacena".

Pero así es como describe esto el instructor Danny Zamir;

"Desprecio y excesiva contundencia contra los palestinos".

Ninguna mención de todo esto en los medios de comunicación del mundo entero, ¿a que no? ¿Creen ustedes que Andrew Marr o William Hague leen estas cosas? Nada nuevo. Todos ellos retoman y recogen el modelo perezoso y malicioso cuidadosamente montado por el Haaretz: rumores y más rumores acerca de dos incidentes informados por dos soldados (uno de los cuales ni siquiera estaba en Gaza) , de los cuales uno era una muerte accidental y el otro, tal vez, quizás un asesinato, además de algunos excesos lingüísticos por parte de los soldados, algunos desagradables graffitis, ídem de las camisetas y algunos panfletos por parte de unos rabinos no identificados haciendo observaciones que no están en las normas del IDF y que no reflejan la política de Israel en absoluto.

Sin embargo, sobre esta base conforman una prueba definitiva para gente como Andrew Marr, William Hague, The New York Times, The Guardian, The Independent, la BBC y ese Tío Tom que aborrece a Israel y todos los demás, claro que sí, para que Israel esté ahora en el sillón de los acusados (a menos que sea específicamente desmentido, pero, ¿cómo refutar algo de lo que no se ofrece ninguna prueba, sea cual sea?).

En suma, que se han cometido atrocidades en Gaza después de todo, y que estas atrocidades les han hecho perder todo lo que les quedaba de autoridad moral, lo que era algo ya pendiente de un hilo como consecuencia de todos los anteriores libelos de sangre, y que casi con toda seguridad les niega su derecho a existir.

Esto no es sólo fanatismo. Es algo medieval, estamos ante una caza de brujas. Y a escala mundial.

Anexo. Hoy la prensa israelí publica el desmentido del IDF. Extracto:

"Todos los soldados que participaron en la conferencia fueron interrogados - no como castigo -, para conocer si habían sido testigos de estos incidentes. De todos los testimonios que se recogieron podemos concluir con seguridad que los soldados que habían realizado esas aseveraciones no fueron testigos de los acontecimientos que describen", dijo la fuente.

"Todo se basa en rumores. En el incidente del supuesto tiroteo de la madre y sus hijos [N.P.: las dos mujeres de las que habla Melanie Phillips], lo que realmente ocurrió fue que un francotirador disparó un disparo de advertencia para hacerles saber que estaban entrando en una zona prohibida. El tiro ni siquiera se ordenó desde el mando", dijo la fuente.

"El comandante corrió hasta las escaleras de la casa, fue hasta el techo, y le gritó al francotirador por qué había disparado contra los civiles. El francotirador le respondió que él no había disparado a los civiles. Pero los soldados, en el primer piso de la casa, escucharon el grito y la pregunta del comandante, y a partir de ese momento el rumor empezó a extenderse", añadió la fuente.

"Podemos decir con absoluta certeza que el francotirador no disparó sobre la mujer y sus hijos. Más tarde, se habló con el comandante y con el francotirador. Sabemos con certeza que este incidente nunca tuvo lugar".

"La fuente también dijo que una segunda denuncia de asesinato de civiles también era falsa, si bien no puede proporcionar más detalles en este momento".

"Estamos investigando cada denuncia, a fin de ver si estos incidentes tuvieron lugar y sacar conclusiones si es necesario", subrayó la fuente.

N.P.: Ahora solo falta esperar que los diferentes corresponsales se hagan eco de este desmentido. Será cosa de poco tiempo... ¿Y que tal un ascenso para el tal Danny Zamir y una corresponsalía en España para los intrépidos periodistas?

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