Sunday, October 27, 2013

Los ataques a la circuncisión II: El proyecto europeo de "regenerar" a los judíos - Shmuel Trigano - JForum



Lo que es más sorprendente es la evidencia del prejuicio desfavorable, es decir, la falta de imparcialidad de la ponente ( la eurodiputada socialista alemana Marlene Rupprecht). La circuncisión, escribe ella, es "nefasta" y constituye una "clara violación de los derechos humanos", colocándola en la categoría paria o sospechosa de todo tipo de escisiones y perforaciones, como el piercing, los tatuajes, la intersexualidad (esos rarírisimos casos de niños con ambos sexos), la cirugía plástica...

Su idea es sostenida, y es lo más importante, por un indicio del carácter malvado de la identidad que porta (o identifica), calificada como "el lado oscuro de sus propias religiones, tradiciones y, en definitiva identidades". La identidad judía, todo el judaísmo, es así pues "oscura", tiene un lado oscuro que lleva a atentar contra los derechos de la infancia.

Y es que es sobre todo la circuncisión de los judíos la que se encuentra en el banquillo de los acusados. La de los musulmanes se beneficia de una circunstancia atenuante: "Los chicos son generalmente circuncidados a una edad mayor, por profesionales médicos, y en unas condiciones sanitarias más aceptables".

Además, afirma la ponente, "los científicos islámicos (sic) están divididos sobre la cuestión de si la circuncisión es en realidad una obligación o una recomendación".

Lo que no es el caso de los judíos, excepto, por supuesto, la excepción que confirma la regla, es decir, esos judíos que rechazan la circuncisión por su "violencia".

Para demostrar que ciertos judíos piensan como ella, la ponente alemana se basa en un cineasta judío sin ninguna autoridad de cualquier tipo, Victor Schonfeld, que produjo una película sobre este tema y sobre aquellos medios judíos que la reemplazan con un acto ritual nuevo, que "se puede utilizar para todos los niños, niños y niñas por igual", el rito del "Bris shalom".

Este recurso a los "Alterjudíos" (denominados como "judíos críticos" con su religión, con Israel, o con sus comunidades) es una característica común del nuevo antisemitismo que lo protege contra todas las acusaciones de prejuicio contra los judíos.

Por otra parte, esta alineación de la condición masculina con la condición femenina (como el caso de ese comisario europeo que quería establecer una nueva norma con unos baños públicos únicos, y que habría requerido que los hombres tuvieran que orinar sentados y no de pie), es una característica típica de la ideología posmodernista y del establecimiento de las leyes sobre la base de las excepciones y no de las mayorías.

En definitiva, se trata de alinear la mayoría con la minoría, y no a la inversa. Así, se destruye el matrimonio tradicional para satisfacer el de deseo de tener hijos de las parejas homosexuales, una pequeña minoría.

Las fuentes "mitológicas" de los fundamentos de la ponente alemana están claras: la doctrina del sujeto todopoderoso ("integro"), esa que afirma la libertad de elegir el propio sexo o más bien el género a pesar del sexo, la figura del niño como fuente de valores y el proyecto de un mundo del cual se ha erradicado todo tipo de violencia.

Así la ponente alemana puede cuestionar el derecho de los padres (judíos) sobre sus hijos, incluyendo el poder de inscribirle en una filiación. El niño debe decidir... Ahora bien el niño no puede decidir, se trata de un menor de edad y no de un ciudadano.

Lo más asombroso es el proyecto paternalista e "iluminado", confesado abiertamente, de "regenerar", tal como se decía en el siglo XVIII, a los judíos para dictarles cómo deben vivir su vida ritual, incluso proponiéndoles otros ritos que la circuncisión.

¿Y por qué no el bautismo? Ya se ha propuesto sustituir la circuncisión, que el apostol Pablo consideraba una marca étnica exclusivista, y la "letra" y por el "espíritu" [N.P.: en definitiva, la vieja ideología cristiana de la sustitución o superación, donde el viejo Israel, "ciego, carnal, legalista y particularista", es sustituido por el nuevo Israel, fundamentado en el "amor, el espíritu y en su carácter universal". Esta doctrina cristiana, ha sido ahora reemplazada en la Europa poscristiana por la ideología postmodernista, políticamente correcta y universalista del progresismo occidental]

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Los ataques a la circuncisión I: ¿Qué se trama tras los ataques europeos a la circuncisión? - Manfred Gerstenfeld - JForum



Una reciente recomendación de la Asamblea Parlamentaria del Consejo de Europa (PACE o APCE) apuntando a prohibir la circuncisión ha colocado, una vez más, a Israel y a la comunidad judía a la defensiva. El Comité de la Knesset para la Aliyah celebró una reunión de emergencia, en la que también participaron organizaciones judías israelíes e internacionales, para estudiar la forma de anular dicha resolución.

El modelo de estas reacciones defensivas se estableció el año pasado, tras la decisión del Tribunal de Colonia que dictaminó que la circuncisión quedaba prohibida en el ámbito de su jurisdicción. Después, el mismo comité de la Knesset celebró una reunión de emergencia en julio de 2012. Después de esto, un gran esfuerzo se llevó a cabo por parte de Israel y las organizaciones judías para luchar contra esta decisión.

En diciembre, Alemania aprobó una ley que establecía que la circuncisión seguía siendo legal. Hace algún tiempo, una lucha similar se puso en marcha por parte de las organizaciones judías de todo el mundo para oponerse a las leyes que buscaban prohibir el sacrificio ritual kosher en los Países Bajos. El proyecto de ley, aprobado por la Cámara de Diputados, no obtuvo la aprobación del Senado en junio de 2012.

Los ataques contra las tradiciones judías en Europa se repetirán muy probablemente una y otra vez en un futuro próximo. No obstante, Israel y los judíos se dejan sorprender por su amplitud. La gente se pregunta, "¿Por qué no hemos aprendido del pasado?" o "¿Por qué no hemos hecho todo lo posible para evitar este fenómeno, en lugar sufrirlo y no responder más que a posteriori?". La respuesta ante el caso que ahora comentamos es que el tema no estaba previsto en el orden del día, y que la moción fue insertada por la eurodiputada socialista alemana Marlene Rupprecht en el último momento, durante un debate sobre la protección de la infancia.

Esto plantea muchas preguntas acerca de lo que la Knesset, el Ministerio de Asuntos Exteriores y los grandes rabinos, así como las organizaciones judías en el extranjero, incluidas las de EEUU, pueden conseguir. Otra cuestión se refiere a si debemos luchar contra estos ataques utilizando el argumento de la libertad religiosa. ¿O quizás debamos introducir otras consideraciones? En el caso de la circuncisión, hay una gran variedad de informes sobre los beneficios de la circuncisión masculina. Esto puede proporcionar un excelente argumento en el contexto de estos debates, sin embargo, también nos desvía de su motivación principal: los judíos practican la circuncisión porque es uno de los mandamientos centrales de la religión judía (la Alianza) y un signo de pertenencia, y no por razones de buena salud [lo que sería el efecto secundario o contingente].

Todavía hay un aspecto recurrente respecto a las reacciones contra los ataques a los rituales, ¿con quién deberían colaborar los judíos? Los musulmanes también se ven afectados por estos intentos de prohibir el sacrificio ritual y la circuncisión. La cooperación con ellos arrastraría consideraciones políticas. Mientras que Israel no es más que un observador en el Consejo de Europa, Turquía es miembro. Teniendo en cuenta las tensiones que caracterizan las relaciones entre los dos países, ¿este ataque haría que esa colaboración fuera viable? Además, hay muchos más musulmanes que judíos en Europa. Su peso electoral en la mayoría de los países es en gran medida mucho más significativo. Hay, sin embargo, diferencias fundamentales en los plazos y los procedimientos entre las dos religiones. Los judíos circuncidan al niño en el octavo día, mientras que la práctica de los musulmanes se realiza durante la pubertad [por lo cual conlleva otra relación con la conciencia, el sufrimiento, la angustia y el trauma]. Mientras los Mohalim [los circuncidadores] judíos están entrenados, no siempre es el caso en los musulmanes, por lo que a menudo dejan que los médicos realicen esta operación.

Los esfuerzos actuales pueden encontrar una manera de lograr que la resolución del PACE sea menos perjudicial mediante la inserción de enmiendas. Sin embargo, la misma amenaza probablemente reaparecerá más pronto o más tarde en otro país o contexto. En Noruega, por ejemplo, el Partido del Centro en la oposición está promoviendo la prohibición de la circuncisión. El partido de los "Verdaderos finlandeses", el tercero más grande de Finlandia, y que también se encuentra en la oposición, también defiende la idea de prohibir la circuncisión.

Más allá de la lucha para proteger y garantizar los ritos judíos, hay una segunda dimensión que plantea otras cuestiones de diferente naturaleza. ¿Es que todos los partidarios de la resolución del PACE contra la circuncisión solamente están motivados por el bienestar de la infancia? ¿Acaso de todo esto no se deduce una colisión entre dos universos de referencia, uno fundado en los valores democráticos y el otro en torno a la libertad de culto y de práctica? No debemos ser totalmente ingenuos. Existe, ciertamente, un constante ataque contra la religión en Europa, que avanza hacia una secularización absoluta. A esto se suma un fuerte deseo en algunos círculos políticos de hacer la vida menos confortable para los musulmanes. Los problemas creados a los judíos, que también se ven afectados, se ven a menudo como simples daños colaterales. Sin embargo, esto refleja que el antisemitismo también ha jugado un papel en estos ataques contra la circuncisión.

Los judíos e Israel también deberían tener en cuenta una tercera dimensión clave en este problema. El antisemitismo, bajo su disfraz antisionista, ha alcanzado cimas sin precedentes en Europa. Al menos 150 millones de los 400 millones de europeos de más de dieciséis años piensan que Israel está llevando a cabo una guerra genocida contra los palestinos. Tener  esos puntos de vista tan mentirosos como extremistas es un indicador del estado mental generalizado entre los europeos.

En este contexto, aparecen las correlaciones entre estos ataques contra los ritos judíos y varias medidas antisionistas. La Unión Europea distorsiona abusiva e injustamente la ley internacional contra Israel. Esto incluye las leyes que discriminan contra los asentamientos judíos. Esto es lo que se ha puesto de manifiesto en una reciente carta enviada por Catherine Ashton, la Alta Representante para los Asuntos Exteriores de la UE, y firmada por más de un millar de abogados de muchos países. Ahora que el clima de odio se propaga en Europa, resulta más fácil presentar propuestas legislativas o leyes antisemitas y anti-israelíes, en muchos lugares y en diferentes planos al mismo tiempo. Liderar la lucha por el reconocimiento de los derechos a los ritos judíos sin hacer cara al mismo tiempo al problema de que es la causa y el hilo conductor, sería un grave error político por parte del gobierno israelí.

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Saturday, October 05, 2013

La sentencia sobre la circuncisión: Los burócratas europeos están tratando de prohibir a los niños judíos - Brendan O'Neill - Telegraph



Todos sabemos lo alegremente prohibicionistas que la UE, la Comisión Europea y otros organismos de Bruselas y Estrasburgo pueden llegar a ser. Bueno, ahora se han superado a sí mismos al expresar prácticamente su deseo de prohibir los niños judíos.

El Consejo de Europa, en la reunión de los sumos sacerdotes de los derechos humanos en Estrasburgo, ha decretado que la circuncisión no médica (aquella no requerida por circunstancias médicas) es "una violación de la integridad física de los niños". Se ha aprobado una resolución que pide a todos sus Estados miembros - 47 naciones en total - que "inicie un debate público, incluido el diálogo intercultural e interreligioso, cuyo objetivo es llegar a un amplio consenso sobre los derechos del niño y sobre su protección contra las violaciones de su integridad física, según las normas de loa derechos humanos". Con el tiempo les gustaría que los Estados miembros fueran más allá de realizar un debate, y que "adoptaran las disposiciones legales específicas para asegurar que ciertas operaciones y prácticas no se lleven a cabo antes de que el niño sea lo suficientemente mayor como para ser consultado".

En pocas palabras: vamos a poner fin a esa práctica podrida de circuncidar a los niños recién nacidos, que por supuesto no es una práctica que se realiza sobre cualquiera, ya que son las comunidades judías las que la practican.

El deseo expresado por el Consejo de una futura prohibición de la circuncisión no es jurídicamente vinculante. No habrá una prohibición del día a la noche de la circuncisión en Europa. Sin embargo, representa otro ataque más desde lo alto de esa antigua práctica, inofensiva y muy importante para algunas comunidades de eliminar los prepucios de los niños recién nacidos.

El año pasado, en Alemania, un tribunal decretó que la circuncisión no médica es una forma de causar "daños físicos" a unos niños que son "incapaces de dar su consentimiento". Esto dio lugar a muchos comentarios en los periódicos sobre lo arcaica y malvada que era la circuncisión. Numerosos nuevos ateos europeos han redefinido la circuncisión como un "abuso infantil", una "mutilación genital", e inclusive como un "asalto sexual", como si los padres y los rabinos tuvieran un interés perverso en eliminar los prepucios de los bebes. Esas muestras de aversión intolerante hacia la circuncisión procedente de esas clases europeas adictas a la cháchara políticamente se podía resumir en una horrible caricatura publicada en un periódico de Noruega a principios de este año  y donde se mostraba como se mutilaba salvajemente a un niño bañado en sangre, mientras que su madre decía: "¿Abuso? No, es una tradición, y una parte importante de nuestras creencias". El dibujo tenía unos desagradables e inquietantes ecos de la literatura medieval antisemita de los libelos de sangre, y trataba ahora de presentar a los judíos como "bárbaros y crueles" por ser unos "despiadados... arranca prepucios".

Lo que estos aborrecedores de la circuncisión a la moda no parecen darse cuenta es que si usted prohíbe la circuncisión, usted prohíbe los niños judíos, es decir, hace imposible que los niños judíos existan. La circuncisión no es un ritual arcaico y deformado de unos judíos amantes de la sangre que se pueda atacar sin más, es una parte central de su sistema de creencias, y lo ha sido durante miles de años, ya que emana del propio Génesis, donde Dios dice: "Y vosotros seréis circuncidados en la carne de vuestro prepucio, y será la señal del pacto entre vosotros y yo".

Que los funcionarios europeos actuales, los comentaristas periodísticos a la moda y todos aquellos que ahora odian la religión se hayan casualmente unido en su idea de prohibir este ritual, de romper eficazmente el pacto que los judíos creen tener con Dios, nos revela cómo estos que dicen ser los caballeros defensores de la libertad de opinión y religiosa, en realidad son unos intolerantes que están dispuestos a sellar cualquier sistema de creencias que no les gusta o no entienden.

Lo que estamos presenciando con esta gran amenaza a la circuncisión es la explotación del llamado “derecho de los niños” como una forma de socavar los derechos de los adultos, el derechos de los padres y fundamentalmente el derecho de una comunidad a adherirse a unas creencias y prácticas que considere histórica y religiosamente importantes.

Los legisladores y los ateos a la moda están convirtiendo a los niños en arietes contra la libertad religiosa. Eso me parece infinitamente más grotesco que la circuncisión.

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Friday, August 24, 2012

El grupo de pediatras más importante de EEUU apoya la circuncisión - Yair Rosenberg - Tablet



Sin duda que han oído hablar del revuelo generado en Alemania con respecto a la circuncisión. Después de un tribunal regional resolviera que la práctica constituía un "daño físico" y una "agresión", se ha presentado una denuncia contra un respetado rabino y mohel acreditado que ha realizado más de 3.000 circuncisiones. Pese a las promesas de los políticos alemanes, incluyendo la canciller Angela Merkel, de defender la libertad religiosa, la incertidumbre reina en toda Alemania, y muchos hospitales han dejado de realizar las circuncisiones por temor a una persecución. Del mismo modo, los hospitales de Austria a Suiza han suspendido el procedimiento acogiéndose a la sentencia alemana.

Pero esta no es solamente una cuestión de libertad religiosa, es una cuestión básica de salud pública. Es por eso que tanto para el Instituto Nacional de la Salud de EEUU como para la Organización Mundial de la Salud, entre otros, la circuncisión es una de las mejores técnicas de prevención contra el VIH que posee la comunidad mundial de la salud. Como ha dicho Eric Goosby, coordinador del SIDA en los EEUU: "La circuncisión masculina es muy importante, es una intervención para la vida. Es un regalo que aún se nos sigue dando. Tiene sentido invertir recursos extraordinarios en ella". Con ese fin, las organizaciones de lucha contra el SIDA se han asociado para circuncidar a 20 millones de varones africanos en 2015.

Hasta ahora, el consenso científico que rodea la circuncisión ha impulsado las políticas en África, pero no en los Estados Unidos. Hoy en día, la cosa cambia.

Una copia filtrada de la nueva declaración pública de la American Academy of Pediatrics (AAP) sobre la circuncisión, y programada para ser hecha pública el lunes, revela un cambio en la posición anterior del prestigioso cuerpo médico sobre sus beneficios médicos, desde una posición "neutral" a otra "pro" o favorable. La copia detalla cómo una evaluación integral de la investigación en los últimos 15 años demuestra que los beneficios médicos de la circuncisión como elemento de "prevención de las infecciones del tracto urinario, cáncer de pene, y la transmisión de algunas infecciones de transmisión sexual", sobrepasan los posibles riesgos.

La importancia de esta declaración no puede ser ignorada. La AAP es una fuerza motriz detrás de la política de salud en los Estados Unidos, y los expertos que participan en su nueva declaración tienen un récord en su defensa ante los medios de comunicación de que la circuncisión debería estar cubierta por los planes de salud públicos como Medicaid. La declaración solidifica el consenso científico detrás de la conveniencia de la circuncisión masculina infantil (teniendo en cuenta que las complicaciones son más propensas a aparecer cuando el procedimiento se realiza más tarde) y sitúa plenamente a la práctica de este ritual tradicional dentro del campo de la ciencia médica más sólida.

Esto no es sólo una buena noticia para los Estados Unidos, donde ciertos grupos oscurantistas contrarios a la circuncisión han tratado de prohibir totalmente esta práctica médica beneficiosa, en lugar de permitir a las familias elegir si desea realizarla. También es una refutación de gran alcance del defectuoso razonamiento de la corte alemana de Colonia, que dictaminó que la circuncisión generalmente constituye un "daño físico", pero que contempló atenuantes ante las circuncisiones realizadas por "razones médicas".

Gracias a la AAP, ahora podemos afirmar que todas las circuncisiones son médicamente beneficiosas. Si los tribunales alemanes siguen enjuiciando a judíos y musulmanes por la práctica de la circuncisión, entonces sabremos que este animus no tiene sus raíces en la ciencia, sino en la ignorancia y el prejuicio.

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¿Qué deben hacer los judíos con respecto a la crisis de la circuncisión? - Shmuel Rosner - Jewish Journal



Mis dos inteligentes y bien informados compañeros en el JPPI, el Dr. Rabbi Dov Maimon y Nadia Ellis Nadis, acaban de publicar un nuevo informe en el JPPI sobre la denominada crisis de la circuncisión. Es decir, el intento de limitar o prohibir la circuncisión y otras prácticas religiosas en Europa occidental. El informe no es demasiado largo y es el análisis más completo hasta la fecha de los acontecimientos recientes, su trasfondo y sus posibles implicaciones. El informe completo se puede leer aquí.

Al final del informe, los autores enumeran una serie de dilemas políticos para aquellos encargados de adoptar medidas para contrarrestar esta problemática tendencia anti-rituales judíos. Ayer, el presidente Shimon Peres ya adoptó alguna acción como el envío de una carta a su homólogo alemán. "La circuncisión", le decía, "es un ritual judío que ha estado en el centro de la identidad judía durante miles de años y que define al pueblo judío, desde el momento del primer mandamiento dado por Dios a Abraham".

Maimón y Ellis proporcionan a aquellos que han de tomar decisiones algunas pautas a tener en cuenta. He aquí unos dilemas a examinar:

En cuanto a los derechos humanos: ¿Desean las autoridades judías recalcar a los formadores de opinión que el judaísmo está en consonancia con los derechos liberales y con la nueva "ideología de los derechos humanos", en lugar de tratar de mantener sus rituales en la más estricta privacidad, y por lo tanto desconocidos, ya que esa ha sido la "norma" durante siglos?

Si optan por la decisión de hacerse oír, puede ser muy importante hacer referencia a la gran cantidad de literatura científica que ya ha tratado de demostrar los beneficios de la circuncisión tal como la interpretan los judíos, así como su sacrificio ritual de animales.

Conferencias sobre dicho tema deben ser promovidas y organizadas, y una nueva investigación financiada y llevado a cabo para proporcionar pruebas aún más científicas. Las comunidades judías, si lo desean, pueden tomar la iniciativa declarando sus beneficios para la salud y volviendo transparentes las ahora difamadas prácticas religiosas judías, evitando al mismo tiempo protestar antes las últimas tendencias críticas amparándose solamente sobre la base de la libertad de religión.

Las culturas europeas y liberales ya han demostrado en varias ocasiones que la libertad religiosa, cuando se compone de prácticas específicas, está subordinada a otros derechos humanos y seculares (como es el caso de la poligamia, o el uso de la burka en público). Si esta es la tendencia, proporcionar una defensa de la circuncisión basada únicamente sobre la base de la libertad de religión es probable que no sea suficiente.

Y el otro dilema, probablemente más controvertido políticamente:

¿Con quién debemos aliarnos?: Unir nuestros recursos, y sobre todo por su importante número, con los de la población musulmana europea, parece ser un curso de acción válido. Los musulmanes parecen ser el blanco principal de los movimientos reaccionarios cristianos y el de los populistas/nacionalistas europeos, pero unirnos a ellos puede que no sea la mejor estrategia.

Sean o no judíos, debemos hacer hincapié en las diferencias entre los diferentes rituales, ya que es una cuestión que requiere más atención y merece una reflexión más profunda (la circuncisión judía, realizado en un recién nacido, puede parecer relativamente menos "violenta" que la circuncisión musulmana, llevado a cabo cuando los chicos son jóvenes o adolescentes, además de que las casas judías donde se practica el sacrificio animal están bajo un mayor y estricto control de la higiene veterinaria).

Además, en el juego de suma cero europeo, el equilibrio de poder en el que la victoria de los partidarios del multiculturalismo supone un fracaso de los gobiernos centrales (que a lo largo de la historia se han demostrado como los principales protectores de los judíos), tal coalición de judíos y musulmanes podría favorecer en última instancia a los activistas musulmanes mientras podría hacer un flaco favor a los judíos...

No es nada fácil de resolver, ¿verdad?

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Wednesday, August 15, 2012

El sagrado rito de la circuncisión - David P. Goldman - Tablet


(Artículo muy polémico, por lo que no me extraña los numerosos comentarios suscitados en Tablet. Un apunte, no soy contrario al aborto, me parece que resulta obvio, al menos en España, que en la gran mayoría de los casos se utiliza como último método anticonceptivo, y que los supuestos justificantes originales son minoritarios. Por eso, en vista de que la reivindicada y muy actual "autodeterminación corporal" no ha dado lugar a su ejercicio responsable, sino más bien a todo lo contrario - si valoramos la mayor información sexual, el libre acceso a los métodos anticonceptivos, una sociedad que dice más adulta e informada, y a pesar de todo esto, el número cada vez mayor de abortos -, peor sería, ante esta ausencia de responsabilidad, que se cargará con los frutos no deseados)


Después de que un tribunal alemán criminalizara la circuncisión infantil como "lesiones graves" en una sentencia el pasado 26 de junio, los judíos, así como los musulmanes y los cristianos, protestaron para convencer al gobierno del país para que presentara una legislación que protegiera una de las prácticas rituales judías más importantes.

La respuesta de la canciller Angela Merkel a las preocupaciones judías fue afectuosa, incluyendo su declaración del 17 de julio en la que afirmaba que la prohibición de la circuncisión podría convertir a Alemania "en el hazmerreír de las naciones". Sin embargo, estas medidas marcan una tregua en lugar de una victoria para las comunidades judías de Europa.

Incluso si el gobierno alemán aprueba una ley para proteger la circuncisión sobre la base de la libertad religiosa, la decisión de la corte de Colonia ha dejado al genio fuera de la botella: una campaña concertada para expulsar lo sagrado de la vida pública europea.

Merkel cuenta con el respaldo de los dirigentes de todos los partidos políticos del país, pero su defensa de la circuncisión cosechó una oleada de críticas de parte de las asociaciones médicas alemanas y las organizaciones que promueven el bienestar infantil. La Sociedad Protectora del Niño alemana denunció el ritual como "un cheque en blanco para el abuso de menores por motivos religiosos". El responsable de la Academia Alemana de Medicina y Pediatría, Wolfram Hartmann, advirtió el 17 de julio en respuesta a la declaración de Merkel, que la “circuncisión causa una lesión corporal y espiritual (sic) para toda la vida”. Dos días más tarde, un portavoz de la Asociación Humanista de Alemania desestimó la circuncisión como "una reliquia de tiempos pasados", y exigió a los judíos que relegaran esa práctica al basurero de la historia, junto con el castigo corporal de los niños. Una carta abierta firmada por seiscientos médicos y abogados alemanes y dirigida a la canciller Merkel
proclamaba que "la libertad religiosa no puede ser una carta blanca para la violencia", y afirmaba que la circuncisión violaba el derecho "de los niños a su integridad física y sexual, y a su autodeterminación".

Es difícil recordar un problema que haya provocado tanta furia dentro de la sociedad civil alemana en los últimos años. Y está lejos de terminar. El efecto del fallo de la corte de Colonia ya se puede sentir más allá de las fronteras de Alemania, imitando la prohibición del brit milá en los países vecinos, entre ellos Suiza y Austria. El 23 de julio, dos hospitales suizos anunciaron que se abstendrían de realizar circuncisiones porque estaban "evaluando la actitud ética y legal en Suiza", dijo un portavoz de un hospital de Zúrich. Un día después, el director ejecutivo de los hospitales regionales de la provincia austriaca de Vorarlberg, Markus Wallner, les avisó para que se abstuvieran de realizar circuncisiones por razones religiosas "hasta que la situación jurídica se haya aclarado" tras la decisión de la corte de Colonia. (Wallner se retractó una semana más tarde, después de que el ministro de Justicia de Austria declarara que los padres no podrían ser encausados por circuncidar a sus hijos).

El escándalo sobre la circuncisión apenas oculta un rechazo al concepto de lo sagrado bajo todas sus formas. El tribunal alemán sustituye la creencia judía y cristiana sobre la santidad de la vida humana y del cuerpo humano por un concepto perverso de los derechos derivado de la propiedad corporal. En este nuevo mundo, sería legal llevar a una abuela a un hospital de
Zurich para que le practicaran la eutanasia, pero estaría castigado penalmente que un niño recién nacido fuera circuncidado.

Y es doblemente perverso porque Occidente aprendió la practica de los derechos humanos, y en particular los derechos de los recién nacidos, de los judíos. Desterrar la fuente de esos derechos y la noción de los derechos puede convertirse eventualmente en una amarga burla.

Cabe destacar que la reciente ola de ataques contra la circuncisión se produjo después de que los líderes de todos los partidos políticos alemanes, así como todas las asociaciones religiosas convencionales, expresaran su apoyo a la circuncisión infantil como una cuestión de libertad religiosa. Los obispos católicos de Alemania denunciaron la prohibición de la corte de Colonia como "un ataque a la libertad religiosa", y declaró su "solidaridad con los judíos", mientras que la Iglesia Evangélica Alemana sostenía que el derecho de los padres a educar a los niños en su comunidad religiosa debe prevalecer sobre la preocupación de la Corte acerca de los supuestos derechos de los niños recién nacidos.

Jonathan Sacks, el gran rabino de Gran Bretaña, escribió que la cuestión de los derechos del recién nacido era un pretexto para el resurgimiento del antisemitismo:
Desde Hiroshima y el Holocausto, la ciencia ya no tiene su lugar prístino como depositaria de la más alta autoridad moral. Su lugar lo toman ahora los derechos humanos. De ello se desprende que cualquier ataque contra la forma de vida judía, sobre los judíos, el judaísmo o el Estado judío, debe emprenderse utilizando el lenguaje de los derechos humanos. He ahí el por qué de la ya habitual acusación de que Israel ha cometido los cinco pecados capitales contra los derechos humanos: el racismo, el apartheid, la limpieza étnica, ha intentando el genocidio y ha cometido crímenes de lesa humanidad. No se trata de que la gente que hace estas acusaciones crea en ellas y se las tome en serio, algunos lo hacen, otros no, se trata de que es la única forma en que pueden ser atacados públicamente los judíos.
Con respecto a lo comentado anteriormente, la afirmación de Hartmann de que la brit milá inflige "un daño espiritual para toda la vida", recauchuta la propaganda antisemita de la época nazi. Como el historiador judío Robin Judd relataba en el 2007 en su libro “Rituales en disputa: la circuncisión, sacrificio kosher y la vida política judía en Alemania, 1843-1933”, los nazis afirmaban que "la circuncisión tiene un efecto de metamorfosis. Se supone que la eliminación del prepucio transforma al individuo, una afirmación que hacía hincapié en el uso de unos términos que deforman o desfiguran el rito a la hora de describirlo”. A diferencia de Hartmann y de su Academia Alemana de Medicina y Pediatría, nunca los nazis trataron de prohibir la circuncisión. La Iglesia católica era todavía poderosa durante la década de 1930, y la doctrina católica, tanto entonces como ahora, no podía tolerar la idea de que Jesús, un judío circuncidado, fuera alguien "deformado" o "degradado".

La campaña actual contra la circuncisión refleja el declive de la influencia cristiana en Alemania, tanto como nos muestra el latente antisemitismo alemán, donde sus defensores se muestran muy felices de poder asociar a los judíos con un rito supuestamente bárbaro o primitivo.

Alemania nunca perdonará a los judíos Auschwitz”, comentaba el psiquiatra israelí Zvi Rex, y yo añadiría que mitiga la culpa alemana representar a los judíos como deformados y desfigurados. Pero hay algo más profundo y desagradable en todo esto. Los partidarios de la prohibición abogan por una parte por el derecho a la autodeterminación del cuerpo, por eso les parece perfectamente coherente permitir la eutanasia, siempre y cuando sea voluntaria, mientras prohíben la circuncisión infantil por causar “lesiones corporales y espirituales”. El cuerpo, desde este punto de vista, es propiedad de su dueño, que tiene el derecho a disponer de él a su antojo. Este argumento parece razonable a primera vista, pero se desploma con un ligero empujón.

Los médicos en la ciudad suiza de Zurich, donde la eutanasia es legal desde 2006, no hacen demasiadas preguntas cuando los familiares llevan a una abuela o a un familiar senil para practicarle la eutanasia. Cierto, en primer lugar debe firmar el formulario de autorización, pero por otro lado, su situación de senilidad no dice mucho de su capacidad de “autodeterminación” a la hora de la firma.

Eso no sucede con las personas con un retraso mental grave, que una vez fueron las primeras víctimas de la maquinaria asesina nazi. Pero si es permitida la eutanasia de los ancianos seniles, ¿por qué no para las personas aquejadas de un grave retraso mental? No parece que sea muy difícil para esos casos conseguir su firma.

Un feto alemán, para el caso, no tiene ningún derecho a su integridad corporal, y no se trata del prepucio sino de la totalidad del feto, pudiendo abortar hasta 12 semanas después de la concepción. ¿Por qué la madre tiene derecho a destruir un feto a las 12 semanas pero no a las 13 semanas?

Esto no tiene nada que ver con los "derechos fundamentales", sino con compromisos políticos generados después de la reunificación de Alemania. Por supuesto, un feto no tiene capacidad de autodeterminación, pero un recién nacido no tiene mucha más capacidad de autodeterminación que un feto. El infanticidio no es todavía legal en Alemania o en cualquier país civilizado, pero destacados especialistas en ética médica que escriben en revistas respetables sostienen que un recién nacido podría ser asesinado con muy pocos escrúpulos como un feto.

Estos pueden parecer casos extremos, pero solamente porque es algo que nos inhibe – o debería inhibirnos - de cruzar la línea de quitar la vida. Ese es nuestro sentido de la santidad de la vida. Pero es algo que no se les ocurrió a ninguna sociedad humana el atribuir derechos a los individuos, y no digamos a los niños, antes de la antigua Israel. Con excepción de Israel, todas las civilizaciones antiguas mataron a los niños como cuestión de rutina, incluyendo los ilustrados griegos. Aristóteles escribió en Política (VII.16): "Debe haber una ley para evitar que ningún niño imperfecto o mutilado pueda ser educado. Y para evitar un exceso de población, algunos niños deberán ser desprotegidos". Los derechos individuales no tenían lugar en el orden pagano, ni en el orden neo-pagano que los nazis trataron de construir.

Los derechos inalienables, en los que insiste la Declaración de Independencia, derivan de un Dios eterno. El derecho absoluto a vivir - del retraso mental, de la persona senil, del recién nacido, así como de la persona sana - se basan en la participación del ser humano mortal en algo eterno Esa es la premisa de lo sagrado: el cuerpo humano, cuya "integridad física" tanto importa a la corte de Colonia, está condenado de antemano, porque va a morir.

Al decir que la vida es sagrada decimos que nuestras vidas no nos pertenecen, sino a Dios, por lo que no está a nuestro alcance condenar a los recién nacidos o exponer a nuestras abuelas seniles. Hacemos algo sagrado dando a Dios y recibiendo de él, como Abraham dio y recibió a su hijo Isaac. La circuncisión de los niños judíos vuelve a representar el sacrificio de Abraham: El niño recién nacido es dado a Dios y entra en alianza con Dios, por el que afirmamos la santidad de su vida.

Ese es el origen de la santidad de la vida en la historia humana. El pueblo judío lo ha mantenido durante casi 4.000 años. El cristianismo emula la circuncisión a través del bautismo, que la iglesia primitiva instituyó en oposición al infanticidio. En este caso, la sangre de Jesús equivale a la sangre del bebé circuncidado. Como se ha señalado, los alemanes que creen en el pacto de la sangre de Jesús están junto a los judíos que practican el brit milá, en contra de los neo-paganos de la corte de Colonia.

El amor de Dios por Abraham se extiende a sus descendientes, y la circuncisión significa la transformación de la carne judía en un recipiente sagrado de la presencia de Dios en el mundo. En palabras del teólogo Michael Wyschogrod en su libro The Body of Faith: God and the People Israel:
El Dios de Israel confirma que el creó al hombre para vivir en el cosmos material... Éste es un requisito para la santificación de la existencia humana en todos sus aspectos. El símbolo de la alianza de Israel es la circuncisión, una abrasadora alianza en la carne de Israel, y no sólo, o tal vez ni siquiera principalmente, en su espíritu. Y es por eso que la elección de Dios fue la de un pueblo carnal. Al elegir la simiente de Abraham, Dios crea un pueblo que está a su servicio en la totalidad de su ser humano y no sólo en su existencia moral y espiritual.
Es triste y vacío pensar en un ser humano simplemente como un trozo de carne, cuyo propietario solo se guía por la búsqueda de placer ("la libre autodeterminación sexual") y por evitar el dolor (por ejemplo, a través de la eutanasia). Borrada la línea entre lo que es sagrado y lo que es meramente utilitario, no hay nada, en principio, que nos impida infravalorar la vida como el análisis coste-beneficios de los asesinos. Que los médicos y abogados alemanes tengan la amarga determinación de arrancar la raíz de la fuente de lo sagrado - el concepto judío de la alianza – dentro de la sociedad alemana es francamente escalofriante. ¿Acaso no tienen memoria?

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Sunday, July 22, 2012

El nuevo antisemitismo europeo (sobre la circuncisión) - Gran Rabino Jonathan Sacks - HuffPost



En mayo de 2007, un pequeño grupo de líderes religiosos se reunieron en la sede de la UE en Bruselas con los tres líderes más importantes de Europa: Angela Merkel, la canciller alemana y por aquel entonces presidenta del Consejo Europeo, José Manuel Barroso, presidente de la Comisión Europea. y Hans-Gert Pöttering, presidente del Parlamento Europeo.

La cita fue una de esas reuniones semiformales en las que poco se dice, y se tarda una gran cantidad de tiempo en decirlo. Preocupado por el retorno del antisemitismo en Europa mientras aún está viva la memoria del Holocausto, decidí que había llegado el momento de romper el protocolo y hablar con claridad, inclusive sin rodeos.

Realice al mas corto discurso de mi vida. Sentado justo enfrente de los tres líderes, les dije lo siguiente: "Los judíos y Europa han recorrido un largo camino juntos. La experiencia europea de los judíos ha dado lugar a toda una serie de palabras y expresiones que se han inscrito en el vocabulario humano: palabras como expulsión, disputas públicas, conversión forzada, Inquisición, Auto de fe, libelo de sangre, gueto, pogrom, y todo ellos sin ni siquiera mencionar la palabra Holocausto. Eso es el pasado. Mi preocupación es el futuro. Hoy en día, los judíos europeos se preguntan si hay un futuro para ellos en Europa, y eso debe concernirles a ustedes, los líderes de Europa".

El discurso me llevó menos de un minuto, y después de que hubiera un silencio sorprendido, se levantó la sesión para el almuerzo, y ya en él, Angela Merkel me preguntó: "¿Qué le gustaría que yo hiciera, gran rabino?". Yo no tenía por entonces una respuesta sencilla para ella. Pero sí la tengo ahora. Se trata de invertir de inmediato la decisión de la Corte de Colonia que convierte a los padres judíos que circuncidan a su hijo en una ceremonia conocida como brit milah, incluso si se realiza en un hospital delante de un médico calificado, en sujetos de persecución y enjuiciamiento.

Es difícil pensar en una decisión más terrible. ¿La Corte sabe que la circuncisión es el ritual más antiguo en la historia del judaísmo, que se remonta a casi 4.000 años, a los días de Abraham? ¿Sabía que Spinoza, un judío no religioso que junto con John Locke fue el padre del liberalismo europeo, escribió que un brit milah en sí mismo tenía el poder de mantener la identidad judía a través de los siglos?

¿Sabía que la prohibición del milah fue la ruta elegida por dos de los peores enemigos que ha tenido el pueblo judío, el gobernante seléucida Antíoco IV y el emperador romano Adriano, los cuales la establecieron para extinguir no sólo a los judíos, sino también el judaísmo? Y bien, o la Corte alemana sabía estas cosas o bien no las conocía. Y si fuera este último caso, entonces ¿cómo se consideró competente para evaluar algo que afecta a la libertad religiosa? Si así fuera, entonces hay jueces en Alemania dispuestos a decir a los judíos religiosos "Si no os gusta esta decisión, largaros". ¿Los jueces de Colonia de hoy en día conocen realmente lo que sucedió la última vez que Alemania tomó ese camino?

El caso - al igual que la prohibición de la shechitah (muerte ritual de animales) por el parlamento holandés, ahora por suerte revertida -, ilustra las profundas dificultades con las que se encuentran hoy en día los judíos en Europa. Las dos regulaciones inicialmente no tenían nada que ver con los judíos. Se dirigían, principalmente, contra los musulmanes, cuya población sobrepasa en gran número a la de los judíos en casi todos los países de Europa. Y esas resoluciones representan una especie de reacción contra una política errónea adoptada por la mayoría de los países europeos en la década de 1970, la conocida como multiculturalismo. Esta política tenía como objetivo promover la tolerancia. Su efecto fue precisamente el contrario. Alentó la segregación de las minorías étnicas, no favoreció la integración, y en vez de hacer que la gente ignorara las diferencias logró que cada una de ellas se convirtiera en problemática.

Las comunidades musulmanas de Europa han estado en la primera línea política a la hora de expresar su descontento ante esas resoluciones. El resultado ha sido que en Alemania la Corte de Colonia, y en Holanda el Parlamento, han tratado de prohibir unas prácticas musulmanas, mientras que la comunidad judía ha sufrido los daños colaterales en ambos países.

Eso es parte del problema, pero no lo representa enteramente. He sostenido desde hace algunos años que cualquier ataque a los rituales que conforman la vida judía siempre necesitaría de una gran justificación, y que para ello se echaría mano de la máxima autoridad dentro de la cultura vigente.

A lo largo de la Edad Media, la máxima autoridad en Europa fue la Iglesia. Por lo tanto, el antisemitismo tomó la forma del antijudaísmo cristiano. En la Europa posterior a la Ilustración, la del siglo XIX, la más alta autoridad ya no era la Iglesia, la había sustituido la ciencia. Así nació el antisemitismo racial, sobre la base de dos disciplinas consideradas como científicas en aquellos días: el "estudio científico de la raza" y el darwinismo social de Herbert Spencer y Ernst Haeckel. Hoy sabemos que ambas doctrinas eran pseudo-ciencias, pero en su día fueron aprobadas por algunas de las figuras más destacadas de la época.

Tras Hiroshima y el Holocausto, la ciencia ya no tiene un lugar tan principal como la más alta autoridad moral. En su lugar, ese papel lo desempeña la doctrina de los derechos humanos. De ello se desprende que cualquier ataque a la forma de vida judía - a los judíos, al judaísmo o al Estado judío - debe basarse y utilizar el lenguaje de los derechos humanos. De ahí proviene la ya habitual acusación de que Israel ha cometido los cinco pecados capitales contra los derechos humanos: el racismo, el apartheid, la limpieza étnica, el intento de genocidio y los crímenes de lesa humanidad. Estas acusaciones no se realizan porque la gente crea realmente que son acusaciones serias y ciertas - algunos si lo creen, otros no -. La base o la utilidad de estas acusaciones es que son la única forma en la que hoy en día pueden atacar, sin ser tachados de antisemitas, a los judíos.

Y esto es lo que la Corte de Colonia ha hecho. Ha declarado que la circuncisión es un ataque brutal a los derechos del niño ya que se realiza sin su consentimiento. Por supuesto, la Corte pasa por alto muy convenientemente el hecho de que si esto fuera verdad, enseñar a los niños a hablar alemán, enviarles a la escuela para socializarles y vacunarles contra las diversas enfermedades, también serían agresiones contra los derechos del niño, ya que se llevan a cabo sin su consentimiento. Así pues, la sentencia de la Corte es tendenciosa, estúpida y ha sentado un precedente peligroso.

En el contexto histórico, sin embargo, es aún mucho peor. Al decretar que los judíos religiosos que realizan el ritual más antiguo y sagrado de su religión están abusando de los derechos del niño, de sus hijos, un tribunal alemán acaba de inventar una nueva forma de libelo de sangre perfectamente diseñado para el siglo XXI. Respondiendo a la pregunta de la canciller Merkel, he aquí la mía: "¿Qué que me gustaría que usted hiciera?. Es simple. Asegúrese de que esa sentencia es revocada, por el bien de la libertad religiosa y por la reputación moral de Alemania".


PD: Accedí al artículo a través de un post de Petra Marquardt-Bigman, donde recoge este brillante análisis:
En este contexto, es interesante considerar los escritos de Anthony Julius, el autor del celebrado libro "The Trials of the Diaspora (Los Juicios de la Diáspora)", que ofrece una historia completa del antisemitismo en Inglaterra. En un breve extracto del libro, Julius sostiene que en las últimas décadas la agitación socialista para la transformación revolucionaria ha sido sustituida por el activismo de las ONG:
"El discurso de los derechos humanos domina hoy en día la política, de hecho existe un poderoso movimiento de "los derechos humanos" (que lo utiliza como herramienta). Es la nueva religión laica de nuestro tiempo. [...] Los derechos humanos como ideología otorga un gran valor a las Naciones Unidas (como símil de un gobierno mundial), a pesar de su incapacidad a la hora de hacer cumplir sus decisiones, y su negativa a realizar exigencias prácticas a sus miembros a ser democráticos o respetar los derechos humanos de sus ciudadanos. [...] [N.P.: todos conocemos que países participan y dirigen el Comité de Derechos Humanos, y como su agenda está determinada por la ideología y los bloques dominantes por el número de los países que los integran, por ejemplo los países musulmanes, y como todo esto repercute en la popularidad de Israel en dicho Comité].

Esto es, en cualquier caso, una post-izquierda, una reconciliada con la imposibilidad (que asume) de unas transformaciones revolucionarias [...], donde sus reivindicaciones fundamentales han sido resucitadas sobre la base de un discurso estridente (e ideologizado) basado en los derechos humanos y en sus 'abusos'. El nuevo militante (progresista) ya no es el miembro de un partido sectario, es el activista de una ONG [N.P.: no menos sectaria]"
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