Sunday, September 15, 2013

Israel debe mirar por si mismo, y eso es lo correcto (y un apéndice personal sobre "quién" quiere que se ataque a Assad) - Amir Mizroch



En los últimos días hemos escuchado a nuestros líderes decir una y otra vez, "Sólo podemos confiar en nosotros mismos". Desde que Barack Obama se retractó de sus líneas rojas y de un posible ataque a Bashar Assad, estas voces han crecido cada vez más fuertes. "Sólo podemos confiar en nosotros mismos".

El pensamiento en Jerusalén es que si Obama se muestra débil cuando se trata de castigar con un ataque limitado a Siria, ¿cómo demonios podemos confiar en que él siga adelante con su promesa de que no permitirá que Irán consiga una bomba nuclear? Esta es una prueba, dicen en Jerusalén, de que sólo podemos confiar en nosotros mismos.

Incluso citan el erudito judío Hillel quien dijo: "Si no miro por mí, ¿quién lo hará?". Pero la cita de Hillel no termina ahí, justo después también dice: "Pero si yo no miro más que por mí, ¿quién soy yo?". No estoy tratando de minimizar la sensación de aislamiento y de aprensión que sentimos los israelíes cuando nos encontramos en un momento en el que el "policía mundial" parece haber devuelto su arma y su placa. Pero quiero añadir un poco de contexto. En este caso, no solamente podemos pensar en nosotros mismos. Tenemos que entender y aceptar el estado de ánimo de los Estados Unidos.

De lejos, nuestro más importante activo estratégico es nuestra alianza con los Estados Unidos y la buena voluntad del pueblo estadounidense. Sin ellos, estaremos realmente aislados en un barrio que quiere devorarnos, y luego escupirnos y devorar lo que reste. Y tenemos que entender que el pueblo estadounidense se ha cansado de asumir la carga de policía del mundo y tener que enviar a sus hombres a morir en el pantano del mundo árabe.

Los estadounidenses, con razón, no quieren otra guerra con los árabes, ni con nadie, ¿y por qué tendrían que involucrarse? Son miles de millones de dólares de deuda, y ellos quieren empleos y educación, no a miles de sus soldados muertos. ¿Para qué necesitan otra guerra? Además, ¿a quién le importa lo que piense el resto del mundo? Claro, sus aliados en el Golfo podrían peligrar, y sus amigos israelíes podrían sentirse preocupados, pero pueden cuidar de sí mismos, los estadounidenses les han dado lo mejor de sus equipos militares fabricados en EEUU, y nuestros enemigos militares más convencionales parecen haber desaparecido, por lo tanto, realmente podemos cuidar de nosotros mismos. Y si nos encontramos en una situación difícil y realmente necesitamos la ayuda de los Estados Unidos, los estadounidenses están ahí, y todo indica que el apoyo a Israel entre la mayoría de los estadounidenses, y en el Congreso, es muy alto. Pero en estos momentos ellos no desean otra guerra.

Así, mientras que en Israel decimos "Si yo no miro por mí, ¿quién lo hará?", deberíamos emplear nuestros mejores esfuerzos para convencer a los estadounidenses de que "si ellos solamente miran por si mismos, ¿quiénes son?".

Así pues tenemos que dar marcha atrás y comprender su postura, confiar en nosotros mismos, y esperar que, si las cosas van mal y realmente los necesitamos, la caballería se presente.


PD: Apéndice personal sobre "quién desea que se ataque a Assad"

Hace unos días leí un artículo en la página de Daniel Kupervaser donde únicamente se echaba la culpa del impulso guerrero de querer castigar a la Siria de Assad a Israel y al lobby pro-Israel - este último requerido por el propio Obama para intentar convencer de las bondades de un ataque a un Congreso reacio, y que como se descuide acabará siendo el chivo expiatorio del ataque si se llevara finalmente a cabo -.

En mi comentario hacía observar a Kupervaser que ignoraba a propósito la raíz de la polémica, las "líneas rojas" esbozadas por el propio Obama que comprometían su palabra, y el resto de actores "belicosos", la parte sunita conformada por Arabía Saudí, Qatar, Turquía, e incluso esos líderes europeos que se mostraban favorables, como Hollande.

A todo esto, para dar ratificar mi comentario, un artículo del Global, "La demora de un ataque decepciona a los aliados de EE UU en Oriente Próximo", insistía prácticamente en lo mismo que comentaba:
La dilación del ataque ha enervado a los aliados de EE UU en Oriente Próximo y el mundo árabe, sobre todo aquellos que habían tomado posiciones claras ante una intervención armada, como Arabia Saudí o Catar. En la cúpula política y militar israelí ha molestado lo que se considera una mera compra de tiempo por parte de El Asad y su patrón en Moscú, porque supone un titubeo ante el tercer nodo del eje, Irán, que mantiene en pie su programa nuclear. “La teoría de que EE UU vendrá a ayudar a Israel en el último minuto, y atacará Irán para acabar la alarma nuclear, parece mucho menos probable”, decía recientemente Amos Harel en el diario israelí Haaretz. Y ante los países árabes, añadía, Obama ha aparecido “débil, dubitativo y vacilante”. 
Ya lo constató el propio Bachar el Asad, presidente sirio, en su reciente entrevista con el periodista norteamericano Charlie Rose, cuando dijo que él no es “el único jugador en esta región”. “Hay diferentes partes, diferentes facciones, diferentes ideologías. Hay de todo en esta región”, añadió. Además de Israel, los gobiernos árabes suníes, incluidas las monarquías del golfo Pérsico, buscaban un aviso a Irán y sus satélites, incluido El Asad y la milicia libanesa Hezbolá. En sus comparecencias en el Congreso, el secretario de Estado norteamericano John Kerry llegó a dejar a esos aliados al descubierto. Dijo que se habían ofrecido incluso a pagar los costes de un ataque con misiles, y llegó a jactarse del respaldo incondicional de Arabia Saudí y Catar. 
Ambas monarquías del Golfo han invertido miles de millones de dólares en armar a los rebeldes sirios que en su inmensa mayoría son, como ellos, suníes, frente al eje chiíta de Irán y Hezbolá, alineado con la secta alauita de El Asad. El jueves, los representantes de los rebeldes sirios, completamente desencantados con Washington, dijeron que Saudi Arabia ha aumentado en días recientes los envíos de armamento ligero y misiles antitanque a través de Jordania. Por su parte, el general Salim Idriss, comandante del Ejército Libre Sirio, brazo armado de la oposición moderada, rechazó el jueves “completamente” cualquier acuerdo de desarme químico entre EE UU y Siria, y dijo que sus hombres se sienten, cada vez más, “dejados de lado”. 
Cunde en la zona un profundo escepticismo ante la oferta rusa de facilitar el desarme químico de El Asad. Al fin y al cabo, Moscú lleva años vendiendo a Damasco las armas convencionales que ahora se emplean para los ataques contra la población en zonas rebeldes. Y los países vecinos de Siria llevan 30 meses sufriendo las consecuencias de la guerra, incluidos los dos millones de refugiados y los coches bomba que han explotado en Líbano y Turquía.
Me gustaría recalcar un hecho en este artículo que yo tampoco conocía, por lo que tampoco se le puede reprochar a Kupervaser. Se trata de cuando se dice que "en sus comparecencias en el Congreso, el secretario de Estado norteamericano John Kerry llegó a dejar a esos aliados al descubierto. Dijo que se habían ofrecido incluso a pagar los costes de un ataque con misiles, y llegó a jactarse del respaldo incondicional de Arabia Saudí y Catar". ¿Lo quieres más claro Daniel?

No obstante, en el Global, ese mismo día, aparecía otro artículo, "La crisis siria dice mucho de EE UU", de Timothy Garton Ash, que parecía coincidir con Kupervaser en los protagonistas del belicismo, Israel, por supuesto, y esta vez sí, incluía a una parte de los propios americanos y sobrentendidas, pero sin mencionarlas, las "líneas rojas" de Obama. Pero claro está, preocupada como está la progresía andante occidental de ser tachada de islamofobía, se volvían a eludir los obvios deseos de la parte sunita.

Pero lo que más me llamó la atención son estos dos "curiosos párrafos" del artículo:
Conviene mencionar también unos cuantos ingredientes concretos de esta tarta. Uno de ellos es Israel. No hace falta subrayar el peso que tiene la preocupación por Israel en la política exterior estadounidense en general y en su política para Oriente Próximo en particular. En estas semanas he leído varios análisis escalofriantes que identifican una realpolitik israelí cuya conclusión es que el resultado menos malo para ellos es que dos grupos de archienemigos suyos —el régimen de El Asad, con Irán y Hezbolá, y los rebeldes suníes, cada vez más islamistas, extremistas y en parte próximos a Al Qaeda— continúen matándose. 
Nuestra mejor perspectiva es que sigan dedicándose a luchar entre ellos y no se acuerden de nosotros”, declara un funcionario anónimo de los servicios israelíes de inteligencia a un periodista en buzzfeed.com. “Que siga la hemorragia, que se desangren hasta morir: esa es la estrategia”, dice Alon Pinkas, antiguo cónsul general en Nueva York. En comparación con esto, Maquiavelo parece Mahatma Gandhi.
Que sea preferible que unos archienemigos de Israel, tal es la descripción y las propias palabras de Garton Ash,  "sigan dedicándose a luchar entre ellos y no se acuerden de nosotros", y que en ello "se desangren hasta morir", y que eso le resulte "escalofriante" a quienes ni siquiera se atreven a mencionar los deseos de esa otra parte belicosa que ocultan cuidadosamente, los deseos de la parte sunita, no deja de ser "acojonántemente hipócrita".



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Puede que sea más factible controlar los discursos del presidente políticamente correcto que las armas químicas

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El "Mesías de los discursos" se lamenta: !! Ay, ¿por qué habré pronunciado el discursito de las "líneas rojas"? !!


Putin al rescate



En una nueva encuesta de Israel Hayom, la mayoría de los judíos de Israel - el 66,7% - caracteriza la actuación del presidente de EEUU, Barack Obama, en la crisis de Siria como "no satisfactoria".

Solamente un 17,0% de los judíos de Israel consideró la gestión de Obama como "exitosa".

Una mayoría de judíos de Israel - el 49,7% - dijo que la decisión de Obama de retrasar un ataque militar contra Siria le parecía mal, mientras que el 32,8% piensa que tomó la decisión correcta.

Se pidió a los encuestados que eligieran al ganador en la ronda actual de acontecimientos en Siria - Obama, el presidente ruso, Vladimir Putin, el presidente sirio, Bashar Assad o Israel -. Putin quedó en primer lugar con el 48,3%, seguido de Assad (39,6%), Obama (8,8%) e Israel (5,1%). El 18,3% respondió "que no sabía".

Sobre la cuestión de quién fue el perdedor, el 63,0% dijo que Obama, seguido por Israel (17,3%), Assad (8,7%) y Putin (3,3%). Cerca del 20,6% respondió "no lo sé".

La mayoría de los judíos de Israel - el 65,3% - afirma que, dada la conducta de Obama con respecto a Siria, no sería capaz de enfrentarse con éxito al programa nuclear de Irán. Sólo el 12,1% dijo que sería capaz de cumplir con ese desafío.

Los judíos israelíes expresaron un gran escepticismo a que Assad, de hecho, renunciara a sus armas químicas de conformidad con la propuesta rusa. El 75,6% dijo que creía que Assad no entregaría en última instancia todas sus armas, mientras que 12,8% dijo que lo haría.

La encuesta se llevó a cabo el 11 de septiembre, y los encuestados comprendían una combinación aleatoria de 500 israelíes de lengua hebrea judía de más de 18 años. Hay un margen de error de 4,4%.

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Thursday, September 12, 2013

A leer (Israel pagará por la vacilación de Obama sobre Siria – Shmuel Rosner – Al Monitor)



Bill Quandt, miembro del Consejo de Seguridad Nacional durante la administración Nixon y Carter, usualmente “no tiene una alta opinión del primer ministro Benjamin Netanyahu". Pero ya no dice lo mismo después de otorgar una alta calificación a Netanyahu por la forma en que se ha comportado con la administración actual americana en las últimas semanas. Nos sentamos a charlar durante una hora este martes, poco antes del inicio de la Conferencia sobre la Guerra de Yom Kippur, que le llevó a una visita breve a Israel. Hablamos sobre todo sobre el presidente Barack Obama , Siria, Rusia y Netanyahu.

"Él no habla mucho, y eso es un acierto", me dijo Quandt sobre Netanyahu. Luego se trasladó a lo que describió como "una cuestión filosófica interesante": ¿Los gobiernos se comportan con generosidad hacia los demás a causa de "los favores que les hicieron en el pasado, o por los favores que esperan recibir en el futuro"? Es una pregunta importante, porque Israel ha ido más allá de lo que uno podría haber esperado durante las últimas semanas, en sus esfuerzos por mantener la dignidad de un dubitativo presidente de los EEUU en su camino a través del campo minado de la crisis siria. No sólo es preservar su dignidad. En realidad, es ayudarlo, ya sea a través de los consejos que le dan, o guiños y movimientos de cabeza, lo que hace que sea más fácil para los amigos judíos de Israel en los Estados Unidos tomar medidas en el Congreso en apoyo del presidente.

¿Es esto lo que Israel tiene que pagar por tener unas mejores relaciones con Obama durante su segundo mandato, o se trata de un pago inicial por algún favor futuro que espera recibir del presidente sobre los problemas iraní o palestino?

Mientras escribo esto, el martes por la noche, todavía es demasiado difícil saber qué dirección tomará la crisis siria, este drama que se ha convertido en una farsa en última instancia. Si existía algo digno de aprender sobre el Oriente Medio en los últimos dos años es que es mucho más prudente evitar hacer predicciones y centrarse en el presente. Sin embargo, parece como si un resultado ciertamente divertid se hubiera sugirió: es muy probable que con dos líderes que Obama no aprecia demasiado - Netanyahu y el presidente ruso Vladimir Putin – tenga Obama una deuda cuando el tiempo de esta crisis haya terminado.

Putin podría haber proporcionado a Obama a escala diplomática lo que necesitaba para evitar caerse de los tambaleantes andamios de madera que él construyó para sí mismo. Sin una mayoría en el Congreso, y sin una mayoría entre el público estadounidense, la salida ofrecida por Putin es la única opción que le permitirá a Obama remediar esta crisis con un resultado razonable. En cuanto a Netanyahu: él hizo su parte ahorrando palabras y garantizando que sus colegas en el Consejo de Ministros no saquen su lengua a paseo (el ministro de Vivienda, Uri Ariel, fue el más difícil de contener, pero fue llamado de inmediato al orden: "No actuar sin pensar o comportarse irresponsablemente ante nuestro aliado estadounidense y sólo para ganar un titular en estos momentos", Netanyahu le reprendió en la reunión semanal del Gabinete, y luego está el hecho de que, con su silencio, Netanyahu dio a entender que ese "lobby" ominoso, cuando el presidente necesita ayuda, vale la pena contar con él).

El esfuerzo de Israel por mostrar su apoyo durante las últimas semanas no se debe tomar a la ligera. En este caso, el silencio no es una admisión de que el presidente tenga razón o que sus acciones son sabias. Casi nadie en Jerusalén pudo evitar contemplar asombrado la forma en que Obama manejaba la crisis. Casi nadie pensaba que EEUU tratara de esquivar como fuera tomar una decisión. Casi todo el mundo se mostraba sorprendido por su trayectoria zigzagueante, sus  promesas incumplidas, su falta de liderazgo y su resistencia a tomar una decisión.

Tampoco el liderazgo israelí y el pueblo israelí se mostraron presas del encanto de Obama (aparte de algunos destacados periodistas). Lo que ha sucedido en las últimas semanas solamente ha servido para demostrar a los israelíes que estaban en lo cierto en lo referente a su escepticismo. Como “líder internacional y policía del mundo”, ha resultado un fracaso, y no hay diferencia, en lo que se refiere a Israel, si este fracaso es intencional o el resultado de circunstancias imprevistas.

No es un atenuante si se trata de un presidente que no tiene ningún interés por el resto del mundo, o de un presidente que simplemente no sabe cómo utilizar su poder e influencia en el escenario mundial. El resultado es el mismo: el patrocinador más importante de Israel, un país cuyo poder es un componente fundamental de la capacidad de Israel de impedir los ataques, parece atravesar una fase, la fase Obama, de debilidad y agotamiento. Las sospechas instintivas del público israelí sobre Obama se mostraron, en retrospectiva, razonables, pero sólo los tontos encuentran consuelo o se alegran ante esta confirmación.

Israel está pagando y todavía puede pagar un alto precio por la renuencia de Obama. Después de todo, un policía débil es una brecha en la pared, justo allí donde los criminales pueden intentar, entrar Además, Israel también puede pagar, y está pagando, un alto precio por el apoyo público que sus amigos en Estados Unidos le dieron al presidente, ya que nuevamente podrán acusar al "loby pro-Israel” de "provocar un ataque contra Siria", una acusación que podría erosionar la posición de Israel ante el público estadounidense (poco entusiasmado ante esta idea). Y el lobby ni siquiera podrá obtener el placer de demostrar su fuerza política. En estos momentos al menos, la meta presidencial que apoya dicho lobby parece lejos de conseguir incluso una pequeña mayoría en el Congreso.

Es razonable suponer que Israel espere recuperar de Obama el daño que le ha causado, daño que ha aceptado sin hacer un solo ruido. Tiene sentido que Israel quiera algo a cambio. Podría ser el silencio de Estados Unidos, en lugar del acusador políticamente correcto con el dedo, en el caso probable de que las conversaciones de paz con los palestinos fracasen. O podría ser la aquiescencia estadounidense a un ataque israelí contra Irán en un momento u otro. Y hay un montón de otras ideas que se podrían imaginar.

Pero la cuestión de cómo se compensará a Israel no es más que "una cuestión filosófica interesante". Quandt recuerda cómo el gobierno de Yitzhak Shamir respondió a la petición (exigencia) de EEUU de contención durante la primera Guerra del Golfo mientras le caían los Scud iraquíes, y cómo el entonces presidente George HW Bush y su secretario de Estado James Baker le recompensó enviándolo a regañadientes a la Conferencia de Madrid [1991]. Es decir, el gobierno de Estados Unidos logró lo que quería de Israel pero no se consideró obligado a compensar a Shamir (Israel) en consecuencia. La administración Obama también podría actuar de la misma manera.

Después de todo, esta línea de comportamiento se encuentra en el corazón de las quejas formuladas contra él. Es decir, que su política no es una política, como la línea roja que le dibujó al presidente sirio Bashar al-Assad prueba que no hay tal línea de momento. Sus amigos no son amigos, y eso puede probarse con la forma en que abandonó el ex presidente egipcio Hosni Mubarak. Su palabra no es fiable, ya que la forma en que echó a correr asustado al Congreso pidiendo su soporte también lo demuestra claramente.

En otras palabras, el silencio israelí es una buena cosa, siempre y cuando usted no espere demasiado a cambio de él.

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La pausa sobre Siria de Obama retrasará solamente lo inevitable - Jeffrey Goldberg - Bloomberg



La regla Nº 1 en el Oriente Medio es la siguiente: la única cosa con la que usted puede contar es con un cambio repentino y dramático.

La regla Nº 2 es que siempre deja en ridículo a los optimistas.

La regla Nº 3 es que aquellos proyectos políticos que impliquen a muchas partes cambiantes y a muchas ideologías en competición fallarán lo más probablemente.

El proceso de paz árabe-israelí nos viene a la mente, al igual que la invasión de Irak y la primavera árabe. Añadir ahora a esta lista el incipiente esfuerzo mundial, inspirado por el gobierno del presidente ruso, Vladimir Putin, para quitar de las manos del dictador sirio Bashar al-Assad varios cientos de toneladas de armas químicas.

El editorial del Bloomberg sobre este proyecto, que también trataba del presidente Barack Obama y donde se decía que “nadie está seguro de por qué dará este discurso (sobre Siria) a los estadounidenses”, afirmaba: "La propuesta rusa vale la pena ya que, si tiene éxito, podría ser más eficaz que los ataques aéreos en la prevención de la utilización ulterior de las armas químicas".

Todo esto es cierto, excepto que tiene muy pocas posibilidades de tener éxito. Prácticamente ninguna, de hecho.

¿Por qué? Debido a que el proceso de obtención de varios cientos de toneladas de armas químicas y miles de cabezas y cohetes portadoras, podría tomar varios años, incluso si en Siria llegara la paz. Los EEUU ha necesitado para la destrucción de sus arsenales de armas químicas unos 15 años, y todavía no ha terminado.

En Siria, Hezbollah y al-Qaeda, entre otros, están luchando violentamente, incluso de manera nihilista, por la supremacía. Entonces, ¿cómo podría la "comunidad internacional" - que en realidad es una quimera, como Rusia y China, poseyendo poder de veto en el Consejo de Seguridad de las Naciones Unidas, nos han mostrado - garantizar el control de la totalidad de esas armas? ¿Poniendo las botas sobre el terreno? Bueno, las mejores botas a emplear en el negocio de la erradicación de las armas químicas pertenecen a los estadounidenses. ¿Vamos a colocar los inspectores de armas estadounidenses entre Hezbollah y al-Qaeda? ¿Sobre todo después de los ataques terroristas del año pasado a la misión diplomática estadounidense en Libia?

Otras razones por las que esta pausa diplomática rusa es una ilusión: no es plausible pensar que Assad renuncie realmente a su capacidad de poseer armas químicas. ¿Ha hecho algo en algún momento que sugiera que él podría desarmarse unilateralmente de esta manera? ¿Y por qué Rusia, que es el proveedor principal de armas de Assad, participaría con sinceridad y diligencia en este proceso?

Estoy de acuerdo que la propuesta rusa vale la pena, pero no porque crea que va a tener éxito. Creo que vale la pena porque su incumplimiento por parte del gobierno sirio ayudará a apuntalar la necesidad de una acción más dura. Y no se trata de ataques con misiles, necesariamente - tengo dudas sobre ellos – sino de un nuevo compromiso con una estrategia a largo plazo para un cambio de régimen.

Durante esta extensa pausa provocada por la oferta rusa - una pausa en la que John Kerry, el secretario de Estado, viajará a Ginebra para entrar en discusiones con su homólogo ruso, y en la que los estadounidenses (y de hecho todo Occidente) puede regresar a su posición por defecto de no prestar atención a las masacre masivas en Siria -, Assad será capaz de dormir muy bien por la noche, sabiendo que de momento no habrá castigo  por su asombrosa violación de una norma básica de la civilización, y mucho menos por sus sorprendentes actos de asesinato cometidos con armas convencionales. Durante este tiempo, estarán totalmente seguros. ¿Recuerdan cuando un par de años atrás la posición (retórica) de los EEUU era que Assad debía irse? Bueno, después de dos años de estar diciendo que Assad debe irse, el mensaje ahora sería que Assad podrá permanecer a cambio de algunas pocas piezas de su arsenal.

Cuando publiqué este razonamiento en Twitter ayer por la noche como reacción al discurso del presidente, Ben Rhodes, su asesor adjunto de seguridad nacional, escribió, "La posición de EEUU sigue siendo que Assad debe dejar el poder como parte del proceso político. Mientras, también hay que actuar para concretar la eliminación de la amenaza de armas químicas". No obstante, una forma segura de eliminar la amenaza de armas químicas consiste en eliminar el régimen que las ha utilizado. Millones de sirios están esperando que la Casa Blanca abrace esta verdad.

Esto es lo que se puede decir a favor del presidente: Su discurso mantuvo la presión, de alguna manera. Los rusos están sobre aviso de que él todavía está contemplando una acción militar. Eso no es mucho, pero algo es algo. Y él se está mostrando como un estadista en comparación con muchos republicanos en el Capitolio, que al parecer no tienen ningún interés en el conocimiento de las responsabilidades de América en el mundo – las responsabilidades que hemos cumplido desde que se creó el orden internacional post-Segunda Guerra Mundial. Obama sigue siendo un internacionalista que está buscando, de manera errónea y, a veces dispersa,  convencer a los EEUU y a sus aliados que tenemos obligaciones más importantes del mundo.

Otra regla del Oriente Medio es que puede hundir presidencias. El crédito de Obama aún no se ha hundido. Sin embargo. Glenn Thrush, de Politico, escribió en Twitter: "Las perspectivas de muchas meteduras de pata de Obama en Siria no son nada en comparación con el Irak de los dos Bush, Reagan y el Líbano, Carter e Irán, LBJ y Vietnam".

La próxima prueba de fuego para el presidente no vendrá cuando su secretario de Estado, preso de jet-lag, flote sin querer sobre otra idea fantástica, sino cuando se haga evidente que Putin y Assad están jugando y que el plan que se discute no es creíble. A continuación, Obama tendrá que probar una vez más convencer al Congreso de que el liderazgo estadounidense en este tema es una necesidad moral, estratégica y política. Y si el Congreso no escucha, tendrá que tomar decisiones por sí mismo.

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Monday, September 09, 2013

Como Obama vacila, Israel se preocupa - Benny Morris - Los Angeles Times


El presidente Obama ha declarado repetida y públicamente que Estados Unidos no permitirá que Irán adquiera armas nucleares, eso fue, aparentemente, lo que prometió el primer ministro israelí Benjamin Netanyahu como mucho. Aunque no se ha declarado explícitamente que los Estados Unidos emplearan medios militares si todo lo demás falla, una sucesión de altos funcionarios estadounidenses han declarado que todas las opciones están "sobre la mesa".

En parte, estas declaraciones fueron motivadas por el temor de que, una vez que la diplomacia y las sanciones fueron percibidas como fallidas en Jerusalén, Israel llegaría a la conclusión de que tendría que hacerlo solo y lanzar operaciones militares contra el proyecto nuclear iraní, involucrando a los EEUU y con el riesgo añadido de una gran conflagración militar en el Oriente Medio. Las garantías americanas fueron diseñadas para mantener alejados los temores israelíes y dar a la diplomacia y a las sanciones más tiempo.

Pero Obama ha divagado y flaqueado en Siria, lo que ha convencido a la mayoría de los israelíes de que no hay posibilidad de que Washington les saque las castañas del fuego en el caso nuclear iraní. Israel tendrá que atacar las instalaciones nucleares iraníes por si solo, o aprender a vivir con un Irán nuclear dirigido por un liderazgo islamista fanático que afirma buscar la destrucción de Israel.

Las autoridades israelíes han evitado cuidadosamente expresar estos pensamientos durante los últimos días, Israel sigue necesitando a Obama y a América sobre una amplia gama de contextos. Pero la mayoría de los israelíes, a juzgar por los comentarios en los medios de comunicación  del hombre de la calle, han perdido la esperanza en Obama y en los Estados Unidos que él dirige. Es decir, Israel siente que esta solo (y algunos dirían que está solo como lo estaban los judíos europeos durante el Holocausto).

Obama tiene envidiables cualidades intelectuales y morales. Sin embargo, durante las últimas semanas ha mostrado un pensamiento confuso y una clara falta de liderazgo y de resolución. Un año atrás, trazó una línea roja sobre el uso de armas químicas por parte del gobierno sirio. Desde entonces, la inteligencia de EEUU ha contabilizado nueve de este tipo de ataques, según informes de prensa en Israel, culminando en el ataque del 21 de agosto que mató a unas 1.400 sirios, más de 400 de ellos niños. Y Estados Unidos no ha hecho nada más que hablar.

En efecto, en un primer momento la conversación parecía estar dirigida a justificar un ataque militar inminente contra los activos de Bashar Assad, para así degradar la capacidad del presidente sirio de lanzar ataques con gas venenoso y disuadirle de reanudar esta forma de guerra. Pero entonces llegó el discurso del sábado de Obama, donde se preveía un retraso - de una semana, dos semanas o más - a la hora de actuar. Y a continuación pidió la aprobación del Congreso para un potencial ataque militar.

Dado que la Constitución permite sin duda a un presidente, como comandante en jefe, ordenar ataques limitados y sin dicho refrendo del Congreso, mucha gente en todo el mundo ha interpretado el movimiento de Obama como una muestra de falta de decisión que se disfraza de escrúpulos democráticos.

Tanto el secretario de Estado John F. Kerry (explícitamente) y Obama (implícitamente), han mencionado a Israel e Irán, al argumentar a favor de un ataque: Kerry hace referencia a garantizar la "credibilidad" de Estados Unidos ante sus aliados y enemigos, mientras que el presidente Obama hablaba de la necesidad de enfrentarse a "un mundo con muchos peligros".

Pero el anuncio del sábado de Obama envió una señal contraria: Claramente, él y los EEUU que representa se muestran indecisos y vacilantes ante el lanzamiento de un pequeño y limitado ataque de represalia contra el gobierno de Assad, y eso puede hacernos esperar que se muestre mucho más indeciso y vacilante cuando tenga que hacer frente a una amenaza mucho mayor, como la que plantea el proyecto nuclear de Irán. Este último ataque podría requerir una semana o meses de campaña militar contra un enemigo más poderoso que Siria de Assad y podría involucrar a Estados Unidos en unos retos que se podrían extender por todo el mundo, teniendo en cuenta los aliados de Irán y sus redes terroristas por todo el Oriente Medio.

Los portavoces de la administración Obama han tenido cuidado de declarar que el presidente podría lanzar un ataque contra Assad incluso si el Congreso vota en contra de tal medida. Pero esto es probablemente una tontería. Después de haber recurrido al Congreso para su aprobación, tal como hizo el primer ministro David Cameron con el Parlamento de Gran Bretaña, ¿alguien espera seriamente que Obama ataque a Siria sin la aprobación del Congreso (un voto que refleje la opinión pública actual de los EEUU)?

No importa cuál sea el resultado de la votación en el Congreso, la maniobra de Obama ha señalado claramente a Jerusalén que, por lo menos, Obama puede vacilar cuando se trate de las instalaciones nucleares iraníes, y apelar al Congreso a continuación, - y el Congreso, uno puede asumirlo de antemano, será aún más cauto a la hora de emitir la luz verde a un ataque, dados los retos mucho mayores que plantea la cuestión iraní.

Dirigentes políticos y militares de Israel se han mostrado sorprendidos al verificar que Obama es una especie de Hamlet zigzagueante, y aún más importante, tienen una sensación de aislamiento en lo referente al contexto iraní, que no va a desaparecer, aunque los EEUU finalmente le den una palmada en la muñeca a Assad.

Según la mayoría de las estimaciones, Irán, si no se detiene, tendrá las bombas nucleares en el curso del año  2014. La diplomacia y las sanciones no han funcionado en la última década. Mostrando su disposición a "negociar" con Occidente, Irán ha conseguido comprar más tiempo para que sus centrifugadoras produzcan un arsenal cada vez mayor de uranio enriquecido. Dentro de unos meses, Israel se enfrentará a la hora de la verdad, y se enfrentará solo.

Lamentablemente, hemos visto el temple de Obama, pronto tendremos que ver el de Netanyahu.

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Sunday, September 08, 2013

El Mesías buenista y postmoderno solo ante el peligro... con discursos - Ronny Gordon


Otro discurso

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Poli bueno (Premio Nobel de la Paz) y/o poli ... - Shlomo Cohen


Detente o disparo. En una semana, o quizás me tome... dos semanas, o quizás dentro de un mes...

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Sunday, September 01, 2013

Análisis muy interesante (Israel debería prestar atención a las lecciones de Siria en su relación con Irán – SRosner – Al Monitor)


Soldados en el borde de la frontera del Golán

En uno de los típicos diálogos de la serie de comedia "Seinfeld", George Costanza regresa de una visita al médico preocupado y quejándose. "Cuando le pregunté, doctor, es cáncer, él no me dijo váyase de una vez". "Pero eso es lo que yo quería oír. ¿Cáncer? ¡Fuera de aquí!".

Esta es una respuesta que un médico responsable no se apresura a dispensar, pero que la administración Obama  ha difundido muy generosamente desde hace varios años (por lo menos su mensaje implícito, si no expresamente). El presidente sirio Bashar al-Assad amenaza, y el gobierno estadounidense responde diciendo: "¿Armas químicas? Él no se atreverá a usarlas. ¿Contra la población civil, contra los niños? ¡Fuera de aquí". Y es que si él se atrevía, cruzaría una línea roja. Después de todo, los EEUU le han estado enviado "mensajes", y por alguna razón la administración Obama también creía que Assad "entendía" sus mensajes.

Sólo la visión horrible de los cadáveres de los niños presentes en una larga fila atestiguan el hecho de que Assad no entendía esos mensajes, y señala que en el Oriente Medio ese "¡Fuera de aquí! (o no me cuente chorradas)" no es una buena respuesta. Cuando finalmente se van, la cosa no acaba en nada. Termina con una masacre.

A finales de 2010, el presidente Barack Obama aprovechó un receso del Senado para nombrar a un embajador en Siria, Robert Ford. Obama se vio obligado a emplear este atípico método porque varios senadores habían informado a la entonces secretaria de Estado Hillary Clinton que se oponían a tal designación, ya que a su juicio constituía un "premio" para Assad por su pésimo comportamiento. Pero el gobierno de Obama no estaba convencido. Los funcionarios de la administración Obama dijeron que el nombramiento no era una concesión, sino un instrumento a través del cual los Estados Unidos harían llegar sus "mensajes" a los niveles más altos de Siria con la mayor eficacia.

En esos momentos, el entusiasmo inicial con respecto a la decisión de revocar el boicot impuesto a Siria desde los días del presidente Bush parecía haberse desvanecido. La administración Obama era ya más realista con respecto a Siria y sabía que el diálogo con los sirios era un asunto frustrante. Sin embargo, Obama se apresuró a dar un paso que Ileana Ros-Lehtinen, la presidenta del Comité de Asuntos Exteriores de la Cámara, denominó "capitulación". Este fue un comentario bastante acertado, aunque no necesariamente por la razón correcta: Ros-Lehtinen habló de capitulación con respecto a Siria, pero la verdad es que fue una rendición de la administración estadounidense ante sus propios impulsos incontrolables hacia la primacía absoluta del diálogo, y suponía capitular ante la creencia de que Assad era un interlocutor válido para un diálogo acerca de los "mensajes".

Hay que tener cuidado con las palabras, ya que este artículo está siendo escrito antes de que un ataque contra Siria haya tenido lugar. Pero en los últimos días parece cada vez más probable que la administración Obama dará un nuevo impulso a la vía de los "mensajes". Parece que Assad recibirá otro "mensaje" bajo la forma de un ataque quirúrgico limitado cuya intención es dejarle bien claro - la mano lo está escribiendo, pero el corazón se niega a creérselo - que el asesinato de niños con gas sarín es un acto punible. Y aunque el asesinato de miles de personas, el ataque sistemático contra los civiles, la destrucción y la brutalidad, haya quedado sin castigo; aunque se haya cruzado la línea roja de la utilización de armas químicas hace bastante tiempo - una línea roja que fue fijada por el propio presidente Obama - y eso también haya quedado sin castigo, esta vez, parece ser, Assad fue demasiado lejos. Ha llegado el momento de enviarle una mensaje en la parte posterior de un misil de crucero Tomahawk.

Ninguna ley obliga a los Estados Unidos a intervenir en todas las crisis que se produzcan en el mundo, no es su deber evitar las matanzas en todos los continentes periféricos. No, no hay obligación de querer determinar cómo otros países, otros gobernantes, se comportan.

Si los Estados Unidos anunciara que se lavaba las manos en Siria, que no tiene ningún interés en la guerra que tiene lugar allí, eso sería lamentable y doloroso, pero comprensible. Pero los Estados Unidos no han anunciado esa falta de interés. Anunció que Assad se tenía que ir, anunció que no permitiría el uso de armas químicas, anunció que iba a ayudar a los rebeldes y condenó la participación iraní en las batallas. Y después no hizo nada.

De todos los mensajes que la administración Obama ha enviado a Assad, el más poderoso de todos es que Washington "habla mucho y hace poco". Washington enunció un montón de condenas, pero hizo regresar a su embajador. Washington estableció unas líneas rojas, pero las ignoró o las borró cuando éstas se cruzaron. Washington consideró que tiene el derecho de determinar cuándo un acto específico es "inexcusable", tal como fue definido  por el secretario de Estado estadounidense, John Kerry, el 26 de agosto, pero luego tiene el derecho de apresurarse a perdonar ese acto.

En pocas palabras: Washington quiere comer su parte del pastel - para seguir liderando el mundo - y quiere seguir teniéndolo, pero no quiere pagar el precio que los líderes deben pagar. Es lamentable, penoso y vergonzoso.

Las manos de Assad y de sus oficiales son las que han derramado la sangre. Ellos son los asesinos. Pero uno no puede resistir la tentación de sugerir que Obama y Kerry siguen dándole vueltas en la cama una vez más, antes de quedarse dormido, preguntándose: ¿Cómo hemos contribuido a que Assad perciba que la ley del más fuerte al final se impone, y que no hay un precio a pagar por el más horrible de los actos delictivos?

Uno no puede dejar de reflexionar: ¿Cuántos de los niños sirios que fueron masacrados la semana pasada todavía estarían entre los vivos si Obama - en lugar de enviar un embajador, en lugar de permitir que Assad llevara al mundo a preferir no querer ver - hubiera enviado verdaderos mensajes llenos de determinación y resolución?

De todo esto se desprende una importante lección a retener de los acontecimientos de la semana pasada: el "¡Fuera de aquí" o "Déjenme en paz" no es una respuesta prudente en el Oriente Medio. Lo que parece ser una línea infranqueable para una persona puede ser pasada por alto con apenas un salto por otra. Lo que parece ser una hipótesis razonable hoy en día, puede ser una terrible realidad mañana.

Quiero aprovechar esta lección también para el lado israelí. Muchos expertos israelíes han explicado con incomparables razonamientos que Assad, muy seguramente, evitará dañar a Israel como represalia por una acción punitiva estadounidense, y ello fundamentado en unos razonables cálculos de rentabilidad de Assad. Sin embargo, estos puntos de vista no han tenido en cuenta que esos mismos cálculos razonables de posibles escenarios suponían que Assad evitaría cometer actos por los cuales pudiera ser castigado.

Los tomadores de decisiones israelíes también deben recordar esto y tomarlo en cuenta para las futuras decisiones, encabezadas por las relacionadas con el  programa nuclear iraní  y sus ramificaciones. La cuestión de si Israel va a tomar medidas contra Irán con el fin de evitar su armamento nuclear depende, en primer lugar, de la viabilidad operativa de dicha operación. Pero los cálculos utilizados para determinar si una operación es absolutamente necesaria también deben tener en cuenta los acontecimientos de las últimas dos semanas.

Por un lado, Assad ha demostrado claramente que no hay líneas rojas, y que por lo tanto no se puede presumir que haya cosas que el enemigo no se atreverá a realizar con las armas de que dispone, aunque algunas de estas cosas sean tan horribles que nadie las consideraría como una opción práctica.

Por otro lado, somos testigos de la indecisión permanente de los Estados Unidos de Obama en su tratamiento de la Siria de Assad. En otras palabras: los débiles y poco claros mensajes enviados por los Estados Unidos a Damasco, contienen un mensaje muy claro a Jerusalén.

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Tuesday, August 27, 2013

Assad podría devolver el golpe a Israel tras el ataque de los EEUU confiando en que Obama atará las manos a Israel evitando grandes represalias - Debka



Hay poca lógica en las garantías públicas del gobierno de Netanyahu de que el gobernante sirio Bashar Assad no se arriesgará a un importante enfrentamiento con Israel por temor a una respuesta del IDF lo suficientemente potente como para derrocar su régimen. Este argumento no tiene en cuenta el cálculo de Washington: el presidente Barack Obama no toleraría, por lo menos en la etapa inicial, un ataque militar israelí a una escala mayor que la limitada operación que él está contemplando para sus propias fuerzas armadas a raíz del uso de armas químicas por el gobierno sirio el pasado miércoles 21 de agosto en Damasco.

Por lo tanto, a  Israel no se le permitirá poner en peligro el régimen de Assad. Los consejeros rusos de Assad son, sin duda, la fuente informativa de esta ecuación entre Israel y Siria

Según Debka, los estrategas israelíes prefieren creer que Siria elegirá a Jordania, en lugar de Israel, para un ataque con misiles convencionales en represalia por el ataque de los EEUU.

Sin embargo, esta hipótesis fue refutada por las palabras del ministro de Asuntos Exteriores sirio Walid Moallem este martes 27 de agosto, en una conferencia de prensa que ofreció en respuesta a las denuncias americanas sobre la responsabilidad de su gobierno por el uso de armas químicas en el este de Damasco.
Acusando al secretaría de Estado John Kelly de decir mentiras y fabricar pruebas contra su gobierno, Moallem insistió en que no se habían usado armas químicas o retrasado el permiso para que el equipo de Naciones Unidas pusiera en marcha su investigación con seguridad sobre los sitios controlados por el gobierno. Ese equipo llegó el sábado 23 de agosto, y no estaba preparado para su misión antes del lunes, insistió Moallem.

Luego pasó a cuestionar los objetivos de los Estados Unidos a la hora de atacar a Siria, y respondió a su propia pregunta diciendo: "Todo lo que sucede en esta zona va en interés de Israel. Tal agresión en primer lugar beneficia a Israel, y en segundo lugar a los esfuerzos militares de Al Nusra, el grupo armado de Al Qaeda en Siria. Así que los estadounidenses estarían sirviendo primero a Israel y después a Al Qaeda".

En cuanto a Jordania, Moallem destacó los lazos de amistad y de buena vecindad de Siria con el reino hachemita. "No tenemos ninguna idea de actuar en contra de Jordania", dijo, y aconsejó a Amman que no se dejara convencer para renunciar a su amistad con Damasco.

Según Debka, Washington puede evitar la necesidad de castigar a Siria por un posible ataque contra Jordania mediante el aprovechamiento de la fuerza aérea saudí. En respuesta a una invitación conjunta de Estados Unidos y Ammán, aviones saudíes podían atravesar el espacio aéreo hachemita y atacar objetivos en Siria. Utilizarían la inteligencia y el apoyo y la coordinación del comando aéreo de los Estados Unidos. La base aérea de Arabia en Tabuk, cerca de la frontera con Jordania, informó el martes que tiene activados sus escuadrones F-15. Un escuadrón de bombarderos Rafale franceses basados en Tabuk también están preparados.

La situación podría dar un giro diferente si Siria amenazara a las fuerzas estadounidenses desplegadas en Jordania.

Por todas estas razones, es más probable que sea Israel, y no Jordania, quien este el primero en la lista de posibles represalias sirias ante un ataque de EEUU. Los jefes del IDF son muy conscientes de este peligro y se están preparando para el desafío. Parte de la planificación puede ser la de organizar un primer enfrentamiento militar entre Israel y Siria, en Jordania y sobre sus cielos, y no en Israel.

Que Israel se encuentra bajo una amenaza muy explícita se hizo muy evidente en las declaraciones del martes de Siria, Hezbollah, Irán e, implícitamente, Rusia. Al Moallem dijo el martes que Siria se defendería en el caso de un ataque de EEUU "utilizando todos los medios disponibles", sintiéndose seguro de la inclusión de los aliados de Siria en esta última categoría. Esos aliados evidentemente no deberían permanecer con brazos cruzados si Siria es atacada.

La naturaleza de esa ayuda prometida a Bashar Assad habría sido transmitió sin duda a los intermediarios de Barack Obama, el subsecretario de la ONU Jeffrey Feltman y de Omán Sultan Qaboos, el lunes, cuando se reunieron con el ayatolá iraní Ali Jamenei y el presidente iraní Hassan Rouhani, cuando promovían una oferta del presidente de los EEUU para un acuerdo sobre Siria.

Así que el presidente de EEUU ya debe saber cuántos jugadores podrían entrar en el conflicto y donde, a consecuencia de un ataque estadounidense contra Siria. Esto significa que a Washington le puede resultar imposible mantener su operación dentro de los límites predeterminados deseados por el presidente de EEUU.

Jerusalén y Washington se dan cuenta de cuán amplias pueden ser las consecuencias y hasta donde pueden extenderse, pero los líderes israelíes están manteniendo esta perspectiva oculta para evitar el pánico del público.

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