Saturday, December 13, 2014

Los verdaderos extremistas - Yoel Meltzer - Ynet


Ya desde hace semanas, cuando la ruptura de la coalición parecía inminente, la palabra "extremista" comenzó a surgir en los medios de comunicación israelíes a un ritmo algo desconcertante.

Los miembros de la Knesset del Yesh Atid, Hatnua y otros partidos de izquierda comenzaron a expandir dentro de casa el mensaje de que Israel está siendo dirigido por un grupo de nacionalistas y extremistas de derecha antidemocráticos.

Del mismo modo, columnistas israelíes y otras conocidas figuras públicas comenzaron a producir artículos de opinión que básicamente contenían las mismas acusaciones.

El objetivo de tan amplio, y con toda probabilidad coordinado, ataque, uno que se ha intensificado ahora que las nuevas elecciones se han anunciado formalmente, es obvio: la izquierda quiere hacerse con el control de la Knesset, la única pieza del rompecabezas israelí que en un juego justo y honesto sigue estando mucho más allá de su alcance.

Como es bien sabido, la mayoría de los judíos isralíes han ido girando cada vez más hacia la derecha en los últimos años. Esto puede ser molesto para muchas de las organizaciones judías liberales de América o para la administración americana, pero es un hecho.

Por otra parte, después de más de veinte años del fiasco de Oslo y de todo el sufrimiento que ha traído, junto con una mayor conciencia de la creciente amenaza que plantean a Israel las fuerzas islámicas desde dentro y desde fuera, la mayoría de los judíos de Israel están hartos de la condescendiente y desconectada actitud ante la realidad de los diputados antes mencionados y de sus amigos en los medios de comunicación, todos los cuales todavía están tratando de convencernos de que la solución de dos estados va en nuestro mejor interés.

Por lo tanto, ante tal escenario, la única manera para que la izquierda tenga alguna posibilidad de éxito en las próximas elecciones y, al hacerlo, recuperar la única institución que les ha eludido desde 1977, salvo durante unos breves períodos, es vilipendiar a sus oponentes una y otra vez.

Así nos encontramos, por ejemplo, que cualquier diputado que continuara hablando, frente a los recientes y constantes ataques árabes, del pisoteo de los derechos judíos en el Monte del Templo, es tachado rápidamente de extremista. O bien si varios miembros de la Knesset, entre ellos el propio primer ministro, avanzaban diferentes versiones del proyecto de ley del Estado-nación judío, inmediatamente eran tachados de racistas y antidemocráticos.

Aunque es cierto que hay diferencias de opinión sobre estos y muchos otros temas, la cuestión es que cuando se trata de abordar seriamente ciertos problemas, la izquierda parece haber elegido en las últimas semanas utilizar repetidamente un lenguaje incendiario en un aparente intento de desacreditar las ideas de la derecha.

Porque a diferencia del monopolio ideológico del que la izquierda goza en instituciones no elegidas democráticamente, como el sistema judicial israelí, los medios de comunicación y el mundo académico, los miembros del Knesset sí son elegidos democráticamente, lo que en teoría representa a la voz del pueblo, la cual como ya hemos dicho parece inclinarse claramente hacia la derecha .

Aún más, aunque la izquierda utilice la influencia combinada de los tribunales, los medios de comunicación y el mundo académico para neutralizar la voluntad de la nación representada en los miembros elegidos de la Knesset, y como resultado de ello ejerza una enorme cantidad de influencia en el país, sin embargo, se esfuerza y busca como un niño lograr su aprobación.

De ahí que en la actualidad está haciendo lo que debe para recibir el premio que tanto desea, es decir, la validación oficial, a través de las elecciones, de su tremendo poder.

Sin embargo, desde el momento que los llamados nacionalistas y extremistas de derecha antidemocráticos representan simplemente lo que piensan la mayoría de los israelíes, el agresivo ataque desde la izquierda israelí se ha convertido en realidad en una mordaz y feroz condena de los propios votantes israelíes. Esta idea debe quedar clara en la mente de todos cuando las elecciones se acercan.

A la luz de todo lo anterior, ¿quiénes son los verdaderos extremistas en Israel?

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Sunday, November 30, 2014

El Mito del Status Quo (Monte del Templo) - Yoel Meltzer - Ynet



Con las tensiones aún en alza en Jerusalén y en todo el resto de Israel, el último término de moda que está siendo rebotado por los medios de comunicación regionales e internacionales es "status quo". Más específicamente, se acusa a Israel por parte de los árabes y de sus partidarios de tratar de cambiar el status quo en el Monte del Templo, mientras que altos funcionarios del gobierno americano solicitan a Israel que alivie las restricciones a los fieles musulmanes en el Monte del Templo con el fin de preservar el status quo.

Del mismo modo, dentro de Israel varios diputados judíos critican a otros diputados judíos que insisten en visitar el Monte del Templo acusándoles de agravar una situación ya tensa con los árabes, mientras que el gran rabino sefardí de Israel ha ido más allá y ha acusado a los judíos que visitan el Monte del Templo de provocar el terror árabe y hacer que la sangre judía continúe fluyendo (una acusación similar a la de culpar a la violada de provocar a su violador).

Ante tal situación, ¿cómo puede alguien cuestionar la validez de la afirmación de que Israel está tratando de cambiar el status quo ya que, si todo el mundo insiste en ello, deberá ser verdad?

No obstante, y con el debido respeto a los proveedores habituales de desinformación, la verdad es que no hay un estatus existente claramente definido, también conocido como status quo, entre las poblaciones judías y árabes en Israel. De hecho, se puede argumentar que lo opuesto es la verdad y que el estado de cosas entre los dos grupos no es estático, sino que ha ido cambiando durante años. Yendo más allá, y en contra de la actual reclamación, este cambio continuo en las relaciones ha ido principalmente en perjuicio de los judíos, y no de los árabes.

Desde hace ya no pocos años, ciertos árabes en muchas partes del país se comportan de una manera cada vez más descarada en su falta de respeto a cualquier apariencia de soberanía israelí. Aunque ciertamente no se trata de la mayoría de la población árabe-israelí, en general hay una clara tendencia hacia una creciente radicalización y un crecimiento del sentimiento anti-Israel entre la población árabe de Israel.

Además, cuando uno observa el caos total que envuelve a la región desde el comienzo de la primavera árabe - ese levantamiento que tanto nos insistieron que iba a marcar el comienzo de una nueva era de paz y de democracia en la región -, la tendencia existente en Israel no debe representar una sorpresa.

Yo personalmente fui testigo de esto en una visita a un kibbutz en el normalmente tranquilo valle de Jezreel hace dos veranos. Allí nuestra barbacoa nocturna fue interrumpida por el sonido de unos disparos amenazantes que emanaban de la aldea árabe cercana. Cuando le pregunté a uno de los miembros del kibbutz si esto era algo nuevo, el joven, que durante más de dos horas estuvo al teléfono pidiendo a la policía y a los oficiales de seguridad regionales que fueran a comprobar lo que sucedido, me explicó que esta locura llevaba  ocurriendo desde hace más de tres años, y que a pesar del impacto directo periódico de alguna bala en alguna casa del kibbutz, nada se estaba haciendo ya que la policía se mostraba temerosa a la hora de entrar en el pueblo árabe.

A continuación, me explicó que, al igual que los miembros de un kibbutz cercano al día siguiente, además de los ocasionales ataques árabes, los robos árabes en la región estaban fuera de control y no se hacía nada para detenerlos.

Este es sólo un pequeño ejemplo, alejado del Monte del Templo, de lo que ha estado ocurriendo en Israel en los últimos años. Una vez más, esto no quiere decir que la mayoría de los árabes-israelíes se hayan radicalizado y se muestren más agresivamente hostiles a la soberanía israelí. Hay una mayoría de árabes en Israel que no son de esta manera. Sin embargo, al igual que sus hermanos árabes en otras partes del Oriente Medio, son en realidad prácticamente irrelevantes cuando se trata de detener los cambios atemorizantes que se están produciendo.

En relación con el Monte del Templo, la situación es horrible. Aunque todo el mundo, judíos y no judíos, deben tener un acceso libre al Kotel (Muro Occidental), los judíos han sido discriminados durante años en el Monte del Templo. Sin embargo, a pesar de que sus derechos son pisoteados por la autoridad islámica que básicamente controla el Monte del Templo, y esto a menudo con la aprobación tácita de las autoridades israelíes, a nadie parece importarle.

Incluso ahora, cuando se aplaude a Israel por eliminar las restricciones de edad para los fieles musulmanes en el Monte del Templo, las restricciones que se pusieron en marcha por la policía israelí a causa de la violencia árabe han tenido como objeto a los visitantes judíos, cuyo número a la hora de visitar el Monte del Templo se ha reducido drásticamente. A partir de ahora, no más de cinco judíos a la vez puede visitar el lugar más sagrado en el mundo de acuerdo al judaísmo. Y si eso no fuera suficiente, les esta prohibido por las autoridades islámicas del Monte del Templo, bajo amenaza de expulsión inmediata del lugar, recitar cualquier tipo de oración o incluso mover los labios en lo que aparenta ser una oración.

Así que el hecho de que más y más judíos quieran expresar su identidad judía visitando el Monte del Templo no tiene nada que ver con ningún status quo, ya sea real o imaginario. Más bien, como ha sido el caso desde que el proceso de Oslo empezó hace ahora veintiún años, los árabes están utilizando eficazmente  el arma de la violencia combinándola con las amenazas y las mentiras sin fundamento, para así obligar a Israel a realizar aún más concesiones. Esto a su vez crea un nuevo y actualizado "status quo", que inevitablemente cambiará después de la próxima ronda de agresiones árabes. Este patrón resulta ya muy familiar.

Sin embargo, y a pesar de la amplia evidencia que confirma estos cambios en curso en Israel, ya sea en el norte, en el sur o en Jerusalén, muchos judíos israelíes todavía prefieren mantener su cabeza en la arena en lugar de enfrentarse a esta desagradable realidad.

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Saturday, May 17, 2014

Una visita al Monte del Templo - Yoel Meltzer - Ynet



La semana pasada, en un plazo de 24 horas, visité dos de los lugares más distintamente opuestos de Jerusalén que uno pueda imaginar: El Monte del Templo y Yad Vashem.

Si bien uno se encuentra, según el judaísmo, en el lugar más sagrado del mundo, el lugar de un encuentro literal entre el cielo y la tierra, el otro es un museo dedicado a los seis millones de víctimas de la bestia nazi.

Por otra parte, mientras que del primero esperamos que algún día la luz y la sabiduría de Dios salga para sanar una humanidad fracturada y con muchos problemas, a partir del último sólo esperamos evitar futuros holocaustos.

Por último, mientras que millones de judíos y no judíos - desde estudiantes de secundaria israelíes a visitantes extranjeros, entre ellos presidentes y primeros ministros - acuden habitualmente a Yad Vashem, casi nadie, sobre todo entre los judíos, realiza una visita al Monte del Templo.

Aunque es cierto que cualquier judío que desee visitar el Monte del Templo tiene que ser consciente de algunas cuestiones y restricciones halájicas, el hecho es que hay muchos rabinos actuales que están dispuestos a dar una orientación adecuada a fin de facilitar dicha visita. Por otra parte, la posición rabínica que prohíbe a todos los judíos ascender al Monte del Templo es una opinión estricta que no es compartida por todos los rabinos. Irónicamente, esta corriente o "mentalidad de prohibición" no impidió que Maimónides, uno de los más grandes jamás codificadores de la ley judía, visitara y orara en el Monte del Templo.

La verdad es que todo el tema del Monte del Templo, dada la confusión existente con respecto a la llamada prohibición halájica junto con la realidad del control islámico casi completo del lugar, es algo que la mayoría de los judíos simplemente prefieren ignorar.

Además, ¿quién quiere ponerse en la situación humillante de ser echado del Monte del Templo simplemente por haber cometido el crimen impensable de decir una oración o recitar unos versos del Libro de los Salmos? O bien, ¿quién desea experimentar la sensación humillante de ser seguido de cerca y vigilado por miembros del Waqf jordano, la entidad no israelí que esencialmente controla el Monte del Templo en el corazón de Jerusalén?

Si bien es cierto que los policías israelíes también están en el Monte del Templo, mi experiencia de primera mano me dice que parecen ser mucho más comprensivo con sus amigos del Waqf que con los visitantes judíos que están ayudando a escoltar.

Por supuesto, para un judío que quiera tener el placer de no estar sujeto a ninguna de estas  incómodas situaciones, lo primero que debe hacer es obtener el permiso de la policía para entrar en el Monte del Templo, algo que no debe darse por sentado. Por ejemplo, si un judío lleva una gorra o una camiseta con la bandera de Israel, hay muchas probabilidades de que sea visto como una "provocación", algo que provocará que la policía le niegue el acceso al Monte del Templo.

Esta es la situación actual, por muy absurda que pueda parecer. Siendo así como están las cosas, ¿cómo podemos permanecer en silencio ante tanta injusticia? Del mismo modo, y a pesar de todo lo anterior, ¿cuánto tiempo podemos esperar sobrevivir como una nación soberana en nuestra propia tierra si nos limitamos a dar la espalda al lugar que representa el verdadero centro y el corazón del pueblo judío?

Aunque el Kotel o Muro de las Lamentaciones sea agradable, y deberíamos estar contentos de que podemos visitarlo libremente y poder rezar allí mismo, tenemos que entender que no es el Monte del Templo.

Por último, al evitar este problema delicado esencialmente estamos sofocando una parte integral de nuestra identidad nacional. Si esto es así, entonces, ¿qué nos dice acerca de nosotros como pueblo, o como nación, y cuáles son las consecuencias de ello para nuestro futuro?

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Tuesday, November 30, 2010

Sobre la identidad judía - Yoel Meltzer - Ynet



Existen muchas organizaciones judías que actualmente están involucradas en proyectos encaminados a fortalecer la identidad judía de los judíos asimilados en todo el mundo. Algunas abordan el problema desde una perspectiva religiosa, algunas lo tratan desde una perspectiva nacionalista o sionista, mientras que otras lo hacen desde una perspectiva cultural. Sin embargo, como la definición de lo que constituye la identidad judía está abierta a múltiples interpretaciones, no es sorprendente que los métodos empleados por todas esas organizaciones son tan variados como el propio pueblo judío.

Aunque respetuoso con el tiempo y el dinero que invierten, habría que preguntarse si son realmente capaces de obtener verdaderos resultados en su tarea. Inclusive podríamos preguntarnos si utilizan el que es posiblemente el elemento más eficaz para reforzar la identidad judía. Para entender esto, y como un elemento clave, sólo basta con echar un vistazo a la historia judía.

Durante nuestro larga y difícil estancia en el exilio, el elemento que más que cualquier otro nos mantuvo firmes en nuestra identidad judía fue la creencia en “ser elegidos para una misión” y nuestra fe en la promesa de Dios de que a la larga volveríamos a nuestra tierra con el fin de cumplir con esa misión. Ese fue nuestro mayor factor de motivación y el que nos mantuvo en marcha incluso en los tiempos más oscuros.

El concepto de ser una nación “elegida y/o escogida” es una idea que implica un cierto grado de conciencia de ser distintos y de estar separados del resto, y resulta una píldora muy difícil de tragar para muchos judíos, ya que supone ir en contra del pensamiento humanista y liberal propio de Occidente. Por otra parte, ya que es políticamente correcto abrazar la idea de que todos somos iguales, y que por lo tanto no deben existir divisiones o barreras entre los pueblos, nociones tales como ser “elegido y diferente” son fácilmente vilipendiadas y reprobadas como "racistas" o "fascistas".

Volviendo a las organizaciones judías, ya que muchas de ellas están entre los más ardientes defensores de las causas liberales que abogan por la fraternidad y la universalidad de todos los hombres, ¿cómo pueden esperar, por ejemplo, convencer a un/a joven judío/a ajeno hasta entonces a su identidad judía de la importancia de la recuperación y permanencia de su identidad judía cuando entre ahí entraría evitar los matrimonios mixtos - que pondrían en peligro la continuidad de dicha identidad - con su maravilloso vecino o vecina no judío? En otras palabras, ¿cómo se puede promover la asunción de barreras identitarias (como elemento de conservación y de especificidad) entre la gente cuando esa barreras están en contradicción con todo lo que defienden?

Esa pregunta, de difícil contestación en si misma, también se puede plantear en lo que respecta al apoyo a Israel, en sí mismo un elemento clave de la identidad judía. ¿Cómo puede una organización que se identifica con un concepto liberal y occidental de la igualdad llegar a convencer a un judío, ya sea en la diáspora o en Israel, de la importancia de apoyar a un país que ofrece un estatus especial solamente a los judíos? Suponiendo que la desigualdad de derechos en ciertos aspectos, como por ejemplo la Ley de Retorno, entre las personas de un mismo país suponga la antítesis de todo lo que defienden esas organizaciones liberales y progresistas en su propio medio, ¿no hay aquí una contradicción?

Ser judío y mantener una fuerte identidad judía implica optar por un cierto grado de diferenciación y de separación. Por lo tanto, el centrarnos en el concepto de nuestra misión única y del hecho consecuente de nuestra “elección” para ella, sin importar lo difícil que eso puede sonar a oídos occidentales, es de lejos nuestra mejor vitamina posible para el fortalecimiento de nuestra identidad judía.

Por otro lado, el enfoque progresista y humanista de un mundo sin fronteras y sin diferencias no conduce directamente más que a confundir nuestra identidad judía y a su vez a una mayor asimilación y a su pérdida. Es más, incluso los archivos culturales familiares, como los objetos y recuerdos de los abuelos, y acontecimientos históricos como el Holocausto y la Guerra de los Seis Días, que tanto ayudaron a conservar una fuerte identidad judía entre las generaciones anteriores, casi no tienen importancia para los jóvenes judíos de hoy.

Por último, en relación con el malestar que conlleva el concepto de elección (o de ser elegido) y ciertas acusaciones anexas de su supuesto carácter "racista o fascista", tales afirmaciones no tienen sentido ya que el concepto judío de pueblo elegido no tiene nada que ver con el odio hacia otras naciones, sino más bien con la idea de la existencia de unos papeles o roles específicos, de una especificidad propia. Esto es similar, por analogía, a una orquesta sinfónica. Cada uno tiene su propio instrumento específico y su papel único dentro de una sinfonía, y cuando todo el mundo cumple con su papel la hermosa sinfonía de Mozart se consuma.

Incluso la alianza original con Abraham, el evento que significó el nacimiento y la asunción por nuestra parte de una elección, y de ser elegidos para una misión, establece claramente que se nos dará la Tierra de Israel y que las naciones del mundo serán bendecidas por medio de nosotros. Por lo tanto, el punto principal y final de esa predestinación judía es ayudar a traer la bondad a toda la humanidad, y no desde luego su explotación ni potenciar un aumento del odio.

En resumen, solamente con una correcta comprensión del concepto de elección o de ser elegido, como una tarea o responsabilidad asociada, junto con el énfasis vital en la necesidad de conservar cierta diferenciación, que requiere a su vez cierto grado de separación, como elemento fundamental para mantener y fortalecer la identidad judía, así como la necesidad de que se nos permite vivir en el ámbito de nuestra misión, la Tierra de Israel, es posible que las organizaciones judías que participan en el fortalecimiento de la identidad judía puedan acomodar esa dedicación con sus visiones liberales y humanistas.

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Friday, July 23, 2010

La crítica judía de Israel‭ ‬-‭ ‬Yoel Meltzer - Ynet



Cuando‭ ‬los judíos estadounidenses se enfrentan a‭ ‬esas‭ ‬acciones del Estado judío que ellos‭ ‬consideran como equivocadas‭ ‬o inmorales,‭ ¿‬tienen derecho a criticar públicamente a Israel‭ (‬desde una posición judía se entiende y sin vivir esa realidad)‬? ¿Por otra parte,‭ ‬y‭ ‬suponiendo por un momento que ellos tienen ese‭ ‬derecho‭,‭ ‬en‭ ‬que‭ ‬casos deberían ejercerla‭? ‬En otras palabras,‭ ‬¿sus críticas a Israel contribuyen realmente‭ ‬de manera positiva o sólo dan argumentos a nuestros enemigos para seguir perjudicando a Israel‭ [‬N.P.:‭ ‬una crítica judía sesgada y exagerada,‭ ‬y motivada por diversos factores no necesariamente objetivos tal como luego veremos,‭ ‬resulta un muy valorado salvoconducto o parapeto para esas otras críticas similares que no reclamando su apego a la moralidad y la ética judía como valor de comportamiento,‭ ‬solo necesitan de sus prejuicios políticos,‭ ‬por no decir otra cosa‭]‬?

Mientras‭ ‬los judíos estadounidenses se enfrentan a esas cuestiones ligadas a su relación con Israel,‭ ‬no es de extrañar‭ ‬que sus homólogos israelíes estén fuertemente en contra de‭ ‬aquellos‭ ‬judíos de la Diáspora‭ ‬que critican públicamente a Israel de cualquier forma o manera.‭ [‬N.P.:‭ ‬no creo que sea necesario dar a conocer que la crítica política en Israel suele ser más cruel y amplia,‭ ‬consecuencia de la chuztpah,‭ ‬es decir,‭ ‬de‭ ‬esa forma de hablar sin tapujos‭ ‬ni‭ ‬delicadeza del israelí,‭ ‬pero‭ ‬generalmente con‭ ‬un objetivo‭ ‬positivo en la crítica.‭ ‬Lo que no suele ser el caso de muchos de sus críticos exteriores,‭ ‬cuya falta de delicadeza suele ir unida a un objetivo‭ claramente malicioso que busca efectos solo destructivos y desligitimadores.‭ ‬De hecho,‭ ‬muchos de esos argumentos destructivos suelen proceder del reciclaje sesgado y negativo de críticas acerbas existentes en el propio Israel, aunque a veces ese mismo carácter destructivo y demonizador crece allí mismo]‬.‭ ‬Además,‭ ‬ahora que los israelíes se‭ ‬sienten cada vez más amenazados y condenados al ostracismo,‭ ‬ellos esperan más‭ ‬que nunca‭ ‬recibir un fuerte apoyo y comprensión por parte‭ ‬de la diáspora,‭ ‬sobre todo de los grandes y poderosos de la comunidad judía estadounidense.

¿Cuál es entonces el camino correcto a seguir‭? ‬Para empezar,‭ ‬desde que la nación judía se compone de cada judío y‭ ‬de‭ ‬la tierra de Israel,‭ ‬Eretz Israel pertenece a cada judío,‭ ‬entonces,‭ ‬y sin duda,‭ ‬los judíos estadounidenses pueden decir lo que piensan acerca de los acontecimientos en Israel.‭ ‬Nadie está sugiriendo que estas dos piedras angulares de nuestra tradición,‭ ‬a saber,‭ ‬que todos los judíos tienen una conexión intrínseca entre sí,‭ ‬así como una tierra común,‭ ‬se‭ ‬tomen‭ ‬vanamente con.‭ ‬Sin embargo,‭ ‬ya no vivimos en una burbuja y la situación es evidentemente más compleja,‭ ‬el tema debe analizarse más a fondo desde ambas caras de la moneda.

Desde la perspectiva israelí,‭ ‬un argumento frecuentemente escuchado es que‭ ‬los judíos estadounidenses no deberían pronunciarse en contra de Israel,‭ ‬ya que tienen poca o ninguna comprensión de la realidad de la vida en el Oriente Medio.‭ ‬Dicho francamente,‭ ‬los vecinos de Israel no son Canadá y México.‭ ‬Esta línea de pensamiento ayuda a explicar por qué muchos judíos israelíes de izquierda son a menudo muy diferentes de sus correligionarios‭ ‬estadounidenses.

A diferencia de la vida‭ ‬de un judío estadounidense,‭ ‬el típico israelí de izquierdas tiene que lidiar con el servicio militar,‭ ‬con‭ ‬las guerras y‭ ‬con los‭ ‬atentados terroristas.‭ ‬Así que,‭ ‬a pesar de que puede apoyar determinadas políticas que se consideran de izquierda,‭ ‬por lo general no lo hace desde una creencia ingenua de que judíos y árabes pronto se convertirán en los mejores amigos de la tierra o que renunciarán rápidamente a poner fin a las hostilidades en la región.

Otro supuesto común en Israel es que los judíos americanos que se sienten incómodos con las acciones de Israel o‭ ‬con sus‭ ‬políticas,‭ ‬probablemente‭ ‬estén‭ ‬luchando con su propia identidad judía.‭ ‬Con la asimilación‭ ‬haciendo‭ ‬estragos en la comunidad judía americana,‭ ‬resulta natural que‭ ‬con frecuencia‭ ‬la propia identidad judía lleve entre bastidores las‭ ‬otras identidades que‭ ‬conforman parte de su propia estructura psicológica.‭ ‬Por esta razón,‭ ‬no debe ser‭ ‬ninguna sorpresa que los partidarios más firmes de Israel por lo general provengan del medio judío más tradicionalista,‭ ‬ya que para ellos el componente judío es el factor dominante de su identidad.

Por último,‭ ‬y‭ ‬a nivel psicológico,‭ ‬hay quien afirma que las actividades israelíes que‭ ‬parecen duras o injustas harían que un judío americano con una identidad judía relativamente débil se sintiera incómodo‭ (‬con Israel‭) ‬dentro de su entorno no‭ ‬judío.‭ ‬Así,‭ ‬el criticar a Israel sea tal vez‭ ‬un recurso‭ ‬inconsciente,‭ ‬un recurso para que distanciándose pueda ser mejor aceptado por el mundo no judío de‭ ‬su alrededor.

Estas son algunas de las reivindicaciones desde la perspectiva israelí,‭ ‬además de la omnipresente‭ ‬aseveración de que‭ ‬"si usted no vive aquí,‭ ‬no nos puede dice qué‭ ‬debemos hacer‭"‬.

Sin embargo,‭ ‬a pesar de cualquier verdad que estos argumentos puedan contener,‭ ‬como se ha indicado anteriormente‭ ‬los judíos estadounidenses‭ ‬tienen derecho a expresar sus creencias.‭ ‬Es cierto,‭ ‬tal vez deberían preguntarse por qué están criticando,‭ ‬para ayudar a Israel con honestidad o simplemente para aliviar una incómoda situación dentro de su propio medio,‭ ‬pero‭ ‬en todo caso esa es una cuestión secundaria.‭ ‬El tema es que se puede criticar.

Dicho todo esto,‭ ‬tal vez haya algo más‭ ‬en lo que está sucediendo.‭ ‬A diferencia de la cultura de Oriente Medio,‭ ‬la cual tiene un‭ ‬aspecto de‭ ‬afiliación tribal interna y menos críticas,‭ ‬la cultura americana está hipotéticamente basada en una búsqueda objetiva de la verdad y‭ ‬de la justicia.‭ ‬Por lo tanto,‭ ‬estando influidos por la cultura circundante,‭ ‬los judíos estadounidenses tienden a dar prioridad a lo que consideran la búsqueda de la verdad y‭ ‬de‭ ‬la justicia en lugar de simplemente conceder una lealtad incondicional a otros judíos.

En la superficie eso es‭ ‬algo absolutamente‭ ‬noble,‭ ‬digno de exportar al resto de la humanidad.‭ ‬Sin embargo,‭ ‬ese enfoque‭ ‬digno de elogio también contiene dos defectos potenciales.‭ ‬Uno de ellos es la suposición de la existencia de la objetividad y el segundo‭ ‬la comprensión misma de términos tales como‭ "‬verdad‭" ‬y‭ "‬justicia‭"‬.

El efecto combinado de ambos‭ ‬defectos‭ ‬en los medios de comunicación‭ ‬de gran alcance y en las abundantes relaciones públicas y sociales‭ ‬actuales,‭ ‬junto con‭ ‬la‭ ‬gran comercialización y publicidad existente,‭ ‬influyen cada vez más‭ ‬en la formación de la mentalidad de la persona promedio.‭ ‬Junto a este poderoso grupo se halla el mundo académico,‭ ‬con su propia‭ ‬y exclusiva capacidad de lanzar todo tipo de ideas a la sociedad.

El problema es que muchas de‭ ‬esas personas que tienen un gran poder de influencia son muy sesgadas cuando se trata de Israel.‭ ‬Por ejemplo,‭ ‬recuerdo que mi alimento académico aparentemente interminable‭ ‬mientras trabajaba en mi maestría en Estudios del Oriente Medio eran‭ ‬Edward Said y Noam Chomsky.‭ ‬Aunque una pequeña minoría de los estudiantes tenían la sensación de que algo andaba mal y que los estudios eran muy sesgados políticamente,‭ ‬la mayoría no tenía las herramientas‭ ‬necesarias para argumentar ante nuestros famosos y benefactores‭ ‬profesores de ciencias políticas aparentemente brillantes.‭ ‬Para la mayoría de los estudiantes‭ ‬las palabras del profesor eran aceptadas simplemente como‭ ‬una‭ ‬verdad irrefutable.

Por lo tanto,‭ ‬el primer problema‭ ‬es que hay muchas personas inteligentes y de gran nivel,‭ ‬ya sea en los medios de comunicación o en el mundo académico,‭ ‬con un enfoque muy parcial cuando se trata de Israel,‭ ‬y a través de su influencia fácilmente‭ ‬dan un golpe de gracia a la objetividad que se les supone.

El segundo problema es‭ ‬con‭ ‬muy frecuentemente‭ ‬consecuencia del primer problema,‭ ‬ya que‭ ‬a menudo‭ ‬es la gente con una agenda política quien da forma a nuestra comprensión de lo que constituye la verdad y la justicia y‭ ‬el‭ ‬bien y el mal cuando hay que‭ ‬evaluar‭ ‬a‭ ‬Israel.‭ ‬Por otra parte,‭ ‬incluso‭ ‬considerando‭ ‬en el mejor de los casos en que no sucede así,‭ ‬el entendimiento básico que la mayoría de los judíos estadounidenses tienen de estos conceptos‭ ‬generalmente proviene de fuentes no judías.‭ ‬Y aunque en ocasiones hay similaritud con los conceptos de la moral judía,‭ ‬a veces no lo hay.

Así,‭ ‬en lugar de juzgar al Estado judío basándose en la rica tradición moral y ética judía,‭ ‬Israel,‭ ‬irónicamente,‭ ‬es juzgado por judíos bien intencionados de acuerdo a una moralidad no judía.

En resumen,‭ ‬los judíos estadounidenses tienen derecho a expresar su opinión sobre el Estado judío desde que Israel,‭ ‬como cualquier otra nación,‭ ‬no‭ ‬está eximido de la crítica.‭ ‬Sin embargo,‭ ‬mientras continúan con la persecución de los nobles ideales mencionados anteriormente,‭ ‬los judíos estadounidenses tienen que ser más conscientes del hecho de que,‭ ‬tanto su comprensión de estos ideales y de los acontecimientos reales que suceden en Israel,‭ ‬con frecuencia están influenciados por unas personas con una‭ ‬agenda muy sesgada y evidente.

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